Hoy le eché los perros al instalador de DISH



No crean que se parecía ni a Chayane, ni Carlos Rivera, ni nadie por el estilo; tampoco se los eche en ese contexto, les cuento;   han de saber que mi casa está pegada a un taller mecánico, esto trae problemas diarios multiplicados por más de una decena de personas que se estacionan en mi cochera y la rampa para personas con discapacidad que tenemos con el argumento de: » nomas son 5 minutitos» «es rapidito, ahorita me quito» entre otras más creativas;  lo que cada uno de ellos no sabe es que su momentito se multiplica en mi día mínimo  por 10 irresponsables al igual que ellos.

El punto es que hoy uno de mis perros empezó a ladrar (como es costumbre con cada carro ajeno que se estaciona) y salí a ver qué pasaba, pues mi bebe de 2 meses acababa de dormirse y mi hijo con discapacidad (Ian para  quien lo conoce) es muy sensible a los ruidos. Era el instalador de DISH, a quien le pregunto si venía a mi casa y me responde que NO, le pido que mueva su carro porque mis perros estaban bastante alterados y me responde, «ya me voy, sólo voy a recoger la escalera» la que tenía en el taller; entonces mi reacción fue abrirle la puerta a mis perros para que ladraran en la cochera y no me despertaran ni alteraran a mis hijos.

Aquí empieza la comicidad de lo que creerían era una queja; honestamente no pensé mucho, fue solo un impulso resolver mi problema como a diario y evitar a toda costa que mis hijos se incomodaran y obviamente yo me saturara de más ruido en casa;  la reacción fue sacar a los perros a que vieran que no pasaba nada y aprovecharan para estirar sus patas un rato.

El remedio fue efectivo a medias; sí, el ruido estaba más lejos de mis hijos,  pero ahora ellos estaban más cerca del instalador, lo que les generó ladrarle con más ganas.
Cuando les abrí la puerta para que se metieran reflexioné. -¿que habrá pensado el señor de mi? – «Señora ridícula, me acaba de echar los perros»

Durante la cena le contaba a mi familia ya con la cabeza fría esta situación y moría de risa, pues les digo todavía:  «imaginen al señor al ver a este par, un shitzu y una híbrido de schnauzer con algo más» y es que quien convive con perros no me dejará mentir que entre más pequeños, más escandalosos.
Demás está decirles que  les saqué la carcajada a todos con mi narrativa de medio día. Argumento que mi hermano se encargó de ensalzar aún más por si no había sido suficiente diciendo:  -«¿que habrá dicho el señor al verlos, se les hecha agua a estos perritos  para que crezcan?»

La moraleja de esto es: no se estaciones en cocheras, ni rapidito, ni 5 minutitos, ni nada; NO TAPE LAS RAMPAS AZULES, no sabe lo que cada familia está viviendo dentro de su casa; y nuestro «rapidito» o nuestros «minutitos» se traducen en un sin fin de complicaciones; no siempre se tiene el ánimo para reflexionar y verlo de manera amable.
si viene a visitarme, use mi cochera, use mi rampa, mis perritos me avisarán que llegó y no molestará a mis vecinos.

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