La planta principal de Volkswagen en Wolfsburgo, Alemania, se encamina a una transformación a partir de 2027. Con la mira puesta en una producción completamente eléctrica, el fabricante alemán se prepara para una reestructuración operativa que podría incluir la implementación temporal de una semana laboral de cuatro días, según informó Daniela Cavallo, jefa del comité de empresa, en un mensaje dirigido a los trabajadores. Cavallo, quien ha sido una de las figuras clave en las negociaciones laborales y de eficiencia con la dirección del grupo, señaló que este ajuste sería una medida transitoria durante el periodo de cambio en la línea de producción, derivado de la salida progresiva de modelos con motor de combustión interna. “A partir de 2027, una semana temporal de cuatro días no es un escenario descabellado”, dijo la representante sindical, al tiempo que instó a los trabajadores a tomar turnos adicionales en los próximos años para equilibrar las horas laborales que podrían reducirse durante la fase de transición. Cae producción de Golf térmico Un giro hacia la electrificación El acuerdo alcanzado en diciembre de 2024 entre Volkswagen y los sindicatos alemanes contempló una redistribución de su capacidad industrial. Una de las decisiones más relevantes fue el traslado de la producción del Golf con motor térmico —uno de los modelos más emblemáticos del grupo— desde Wolfsburgo hacia su planta en México, lo que ha generado incertidumbre entre los empleados de la sede central en Alemania. Sin embargo, Cavallo intentó ofrecer certezas. Aseguró que Wolfsburgo no perderá su papel estratégico dentro del conglomerado, ya que se prepara para albergar la producción del Golf eléctrico y de un sucesor del SUV compacto T-Roc, con cronogramas estimados hacia finales de la década. Estos planes buscan apuntalar el futuro de la planta, en momentos en que la demanda de vehículos con motores de combustión interna sigue cayendo en Europa. “La tendencia es un declive imparable (…) ¡El Golf debe irse a México! Tarde o temprano. De lo contrario, nuestra planta acabará encontrándose al final de estas estadísticas que acabo de mostrar”, afirmó Cavallo en una intervención publicada en la intranet corporativa y reproducida por Reuters. El comité de empresa difundió un gráfico que refleja esta caída: de más de un millón de unidades del Golf producidas en 2015, la cifra se ha reducido a poco más de 300,000 en 2024, y se prevé que apenas se fabriquen 250,000 unidades este año. Frente a este panorama, los sindicatos accedieron a un uso mínimo de la capacidad productiva durante el periodo de transición, lo que implica aceptar fases con menor carga laboral. Esta decisión, respaldada por una política de redistribución de turnos y ajustes salariales, forma parte del esfuerzo conjunto por sostener el empleo en la planta sin frenar la transformación industrial. El giro hacia la electrificación responde no solo a objetivos climáticos, sino también a la urgencia de mantener la competitividad frente a fabricantes chinos y estadounidenses, cuyas plataformas eléctricas están ganando terreno rápidamente. Wolfsburgo, cuna del grupo automotor más grande de Europa, se convierte así en un símbolo de la difícil pero inevitable transición de la industria automotriz global. La eventual semana laboral reducida se inserta en una tendencia más amplia de flexibilización de jornadas en sectores afectados por la automatización y la transición energética. Aunque todavía no se ha formalizado, el planteamiento refleja las tensiones entre productividad, sostenibilidad y estabilidad laboral que marcarán la próxima década en la industria. Con el Golf térmico en retirada, la apuesta por su versión eléctrica y nuevos modelos SUV será decisiva para que Wolfsburgo mantenga su relevancia en el ecosistema de Volkswagen. Con información de Reuters ]]>

Todo empieza con un escenario simple como un correo electrónico tan convincente que incluso el empleado más cauteloso de tu red podría caer en la trampa. Hoy, gracias a la Inteligencia Artificial (IA), los ataques de phishing (suplantación de identidad mediante mensajes que aparentan provenir de fuentes legítimas) son virtualmente indistinguibles de la realidad. Y las consecuencias pueden ser devastadoras. ¿Está tu organización lista para esta nueva era de ciberamenazas? La IA ha demostrado ser una potente herramienta para los negocios, pero también es explotada por ciberdelincuentes para sofisticar sus ataques, haciéndolos más precisos, personalizados y difíciles de detectar. Datos recientes revelan que México cerró 2024 con más de 324,000 millones de intentos de ciberataques. Esta cifra, tan alarmante como reveladora, ilustra el panorama actual. En 2025, el ámbito de la ciberseguridad se redefine a pasos agigantados. Un estudio revela que más del 90% de las organizaciones sufrieron una brecha de seguridad en el último año, un incremento notable desde el 51% en 2021. Entre las amenazas que más han experimentado mayor evolución se encuentra el phishing , ahora perfeccionado por tecnologías de IA generativa capaces de producir correos con lenguaje impecable, tono natural y conocimiento profundo de la víctima. Pero hay más: los deepfakes , falsificaciones de audio o video generadas por IA, están trascendiendo el ámbito del entretenimiento para convertirse en instrumentos de manipulación. De hecho, el 43% de las organizaciones ya ha sufrido pérdidas económicas asociadas a estos montajes fraudulentos. Ahora bien, no todo son riesgos. La IA también es fundamental para robustecer nuestras defensas. Dos de cada tres organizaciones reconocen que su implementación les ha permitido identificar amenazas con mayor celeridad y anticiparse a posibles incidentes, gracias al análisis de grandes volúmenes de datos en tiempo real y la detección de patrones inusuales. Para capitalizar este potencial, las organizaciones necesitan más que tecnología. Requieren una estrategia clara para integrar la IA en sus sistemas de seguridad, lo que implica: – Reevaluar continuamente las vulnerabilidades – Invertir en infraestructura adecuada – Establecer una gobernanza sólida que garantice la seguridad e integridad de los datos No obstante, uno de los mayores desafíos persiste en el talento humano. De acuerdo con el Foro Económico Mundial, solo el 14% de las organizaciones cuenta con suficiente personal cualificado en ciberseguridad. El informe refuerza esta tendencia: el 53% de las empresas enfrenta dificultades para contratar expertos en IA y ciberseguridad. Por ello, más allá de adoptar nuevas herramientas, es imperativo formar a una nueva generación de profesionales capaces de comprender y dominar esta tecnología; no solo para defender, sino también para prever los ataques y fortalecer la resiliencia digital. La IA no es, en sí misma, una amenaza ni una solución definitiva; es una herramienta tan poderosa como ambivalente. Lo que marcará la diferencia será la capacidad de los líderes para anticipar, adaptarse y actuar con una visión estratégica. La integración de la IA en la ciberseguridad no es solo un desafío técnico, sino una decisión empresarial crítica. Implica reevaluar modelos operativos, invertir en talento especializado y, sobre todo, fomentar una cultura organizacional que entienda la seguridad no como un área aislada, sino como un componente esencial de la sostenibilidad empresarial. Las empresas que lideren esta transición con inteligencia, ética y una perspectiva a largo plazo, no solo estarán mejor protegidas, sino que construirán ventajas competitivas reales en un entorno donde la confianza digital será el nuevo activo clave. La cuestión ya no es si vas a usar IA para proteger tu modelo de negocio, sino qué tan preparado estás para liderar esa transformación antes de que otros lo hagan por ti. ____ Nota del editor: Luis Ochoa es Director de la Práctica de Servicios de Infraestructura y Ciberseguridad (CIS) de Capgemini Norte de Latinoamérica. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor. ]]>

Este martes, Gonzalo Soto e Ivet Rodríguez comentan los avances en el conteo de votos de la elección judicial y la ventaja que llevan los morenista que buscan ser ministros. También dan detalles de otros temas: – Las remesas se desploman 12% en abril; su peor caída desde 2012 – Operadores logísticos pierden hasta 20% de volumen ante la guerra comercial – De «pueblo mágico» a «gentrificado», así cambia el turismo en México – La agricultura protegida florece en México ]]>

En plena temporada del Hot Sale, cuando las plataformas de comercio electrónico enfrentan uno de sus picos más altos del año, Walmart de México puso en marcha un piloto que podría redefinir su operación logística en el país: la aplicación de jornadas laborales reducidas como preparación ante la inminente reforma que plantea una semana de 40 horas laborales . Aprovechando el dinamismo del evento digital —una de las fechas clave para su tienda en línea, que cumple 12 años—, la empresa ensayó cómo operar con menores cargas horarias sin comprometer la experiencia del cliente. La prueba buscó responder a una pregunta que ya es urgente para muchas compañías en México: ¿es posible mantener la productividad y los niveles de servicio con menos tiempo efectivo de trabajo? “Hemos tenido muchos aprendizajes y hemos visto cómo ser cada vez más productivos en nuestros procesos internos para trabajar con una jornada reducida sin afectar la experiencia de compra de nuestras clientas”, declaró Edmundo Delgado, vicepresidente de Walmart Supercenter y Walmart Express. Aunque no ofreció detalles sobre la implementación ni los resultados específicos del piloto, sí dejó ver que la empresa se está preparando con antelación ante una transición que será gradual y se espera culmine en 2030. La etiqueta Hecho en México se amplía al canal digital La empresa trabaja de forma estrecha con su red de proveedores, quienes entregan mercancía directamente en los centros logísticos. Esta estrategia, dice Delgado, es clave para garantizar la eficiencia en las entregas de última milla, uno de los pilares en el crecimiento de su canal digital. “Estamos trabajando de la mano de nuestros proveedores… para tener mayores eficiencias en las entregas a los clientes”, apuntó. Walmart entregó durante el Hot Sale pedidos con un tiempo récord de hasta una hora, una muestra de la capacidad logística que ha construido y que ahora busca adaptar al nuevo esquema de horarios. “En el futuro nuestra clienta va a seguir evolucionando, va a seguir requiriendo este servicio más pronto”, indicó el directivo, quien agregó que la empresa está ampliando su capacidad de entregas diarias. En paralelo a esta transformación logística, la empresa ha intensificado sus esfuerzos por integrar a más consumidores a su ecosistema digital. Una de las iniciativas clave ha sido la instalación de kioscos digitales dentro de algunas de sus sucursales. Estas estaciones permiten a los clientes navegar y realizar compras en línea con la asistencia del personal de tienda. Aunque fueron introducidos alrededor de 2018, su presencia se ha vuelto más notoria en los últimos meses. La incorporación de estos puntos de contacto físico ha sido fundamental para apuntalar el crecimiento de su canal de comercio electrónico. De hecho, el Valor Bruto de Mercancía (GMV, por sus siglas en inglés) de Walmart aumentó 8% durante el primer trimestre del año, un resultado que también refleja el cambio en los hábitos de consumo impulsado por la digitalización. Delgado se muestra cauto al proyectar cifras futuras, pero confía en que eventos como el Hot Sale seguirán siendo impulsores clave del canal online. “No puedo hablar de futuros de crecimiento, lo que sí te puedo decir es que… vamos a continuar entregando muy buenos resultados”, sostuvo. Walmart también enfrenta una competencia más cerrada en el entorno digital. Aunque mantiene el quinto sitio entre los marketplaces más populares, con un 33% de preferencia según la AMVO, sus rivales —Amazon, Mercado Libre, Temu y Shein— están ganando terreno rápidamente. En este escenario, la eficiencia operativa y la velocidad de entrega se han vuelto cruciales. Durante el primer trimestre del año, la empresa reportó una caída de 6.4% en el número de SKUs —los códigos únicos que identifican cada producto—, justo cuando se acentuó la competencia por las ventas en línea y se incrementaron los aranceles para productos importados desde China, que ahora pagan un 19%. Pese a este ajuste, Delgado rechaza que exista una estrategia deliberada de reducción. “No tenemos una estrategia de reducción, lo que estamos buscando es tener más surtido… a través de todos nuestros socios comerciales”, aclaró. El objetivo, dice, es hacer crecer la oferta de valor en el marketplace, sin depender exclusivamente de mercancías importadas. La producción nacional, de hecho, es uno de los salvavidas de Walmart. El 83% de los productos vendidos en sus tiendas son hechos en México, lo que reduce la exposición de la empresa a los recientes cambios arancelarios. “Siempre estamos cuidando y protegiendo la economía de todas nuestras clientas”, reiteró Delgado. Escucha este episodio de podcast: Hecho en México, el arma del país contra los aranceles Este componente local le otorga una ventaja frente a los marketplaces asiáticos que han ganado popularidad, pero enfrentan ahora mayores costos de importación. Para Walmart, la cercanía con los proveedores nacionales y la presencia física en más de 4,000 puntos de venta son activos estratégicos para integrar su modelo omnicanal. “El principal beneficio que podemos ofrecer a nuestros clientes es la marca. En Walmart encuentras todo, y el que ellos (los proveedores) puedan ofrecer sus marcas en nuestras distintas plataformas digitales… hace crecer el valor de sus marcas”, enfatizó el vicepresidente. ]]>

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos ( OCDE ) revisó al alza su proyección económica para México en 2025 . En su Economic Outlook de junio, estima un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de 0.4%, una mejora sustancial frente a la previsión de marzo, que anticipaba una contracción de 1.3%. Mejorar la recaudación del impuesto sobre bienes inmuebles y la administración tributaria, incluso mediante la digitalización, podrían contribuir a aumentar la recaudación fiscal y crear un margen para un mayor gasto en áreas que mejoran la productividad, como la educación o la digitalización La economía mundial crecerá menos Pese al ajuste, el nuevo escenario refleja un crecimiento moderado, derivado de factores estructurales y coyunturales que siguen limitando el desempeño económico del país, explicó el organismo. Según el informe , la economía mexicana muestra signos de estabilización tras haber caído 0.6% en el último trimestre de 2024. El primer trimestre de 2025 cerró con un crecimiento de 0.2% trimestral, impulsado principalmente por la recuperación del sector agrícola, tras las afectaciones climáticas de finales del año pasado. Sin embargo, otros sectores clave muestran debilidad, la industria se contrajo, los servicios se estancaron y la inversión privada, especialmente en maquinaria y equipo, continúa desacelerándose ante la alta incertidumbre interna y externa. La OCDE prevé que el consumo privado se mantenga como el principal soporte de la actividad, gracias a una inflación más baja y un desempleo históricamente reducido. No obstante, la generación de empleos formales ha perdido dinamismo, lo que podría limitar el gasto de los hogares en el mediano plazo. Un factor central en el caso de México es su alta dependencia del mercado estadounidense. Más del 80% de sus exportaciones van a Estados Unidos, por lo que los cambios en políticas comerciales tienen un impacto directo, explicó el reporte. El escenario central de la OCDE asume que en 2025 y 2026, el 50% de las exportaciones mexicanas serán compatibles con el T-MEC y, por tanto, estarán exentas de aranceles. El resto puede enfrentar tarifas de hasta 25%, especialmente en sectores como autopartes, acero y aluminio. La organización estima que el porcentaje de exportaciones compatibles con el tratado alcanzarán un 75% hacia 2026, si México avanza en certificaciones de origen y reglas de contenido. El Banco de México ya inició un ciclo de recortes a la tasa de interés, que se redujo a 8.5% en mayo. Y la OCDE espera que continúe bajando gradualmente hasta llegar a 7% a finales de 2025, siempre y cuando la inflación se mantenga controlada. En el frente fiscal, tras un déficit de 4.9% del PIB en 2024, el gobierno implementará una consolidación fiscal centrada en recortes a la inversión pública. Se espera que el déficit baje a 3.5% en 2025 y a 3% en 2026, mientras la deuda pública se estabiliza en torno al 52% del PIB. La OCDE recomienda a México diseñar un plan fiscal de mediano plazo que permita sostener el gasto en áreas clave como educación, productividad y digitalización, además de adoptar reformas estructurales que fortalezcan la recaudación, como la mejora en el cobro del predial. Entre los principales desafíos, el reporte subraya la baja inversión pública y privada, la debilidad en infraestructura fuera del sur del país y la urgencia de fortalecer el capital humano. También propone expandir la promoción de programas de formación técnica dual, que podrían mejorar la competitividad y aumentar el empleo formal. Asimismo, propone fomentar la inversión en energías renovables y mejorar la gestión del agua como estrategias clave de adaptación al cambio climático y de atracción de capital privado. La OCDE estima que el crecimiento global caerá de 3.3% en 2024 a 2.9% en 2025 y 2026, afectado por mayores barreras comerciales, condiciones financieras más estrictas y menor confianza empresarial. En ese escenario, México, junto con Estados Unidos, Canadá y China, será uno de los países más impactados. El organismo advierte que la fragmentación comercial y nuevas guerras de tarifas pueden agravar la desaceleración y elevar la inflación. Por ello, urge a los gobiernos a mantener mercados abiertos y a preservar el orden comercial basado en reglas. ]]>

OCDE: México evita caída económica, pero crecerá solo 0.4% en 2025

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos ( OCDE ) revisó al alza su proyección económica para México en 2025 . En su Economic Outlook de junio, estima un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de 0.4%, una mejora sustancial frente a la previsión de marzo, que anticipaba una contracción de 1.3%. Mejorar la recaudación del impuesto sobre bienes inmuebles y la administración tributaria, incluso mediante la digitalización, podrían contribuir a aumentar la recaudación fiscal y crear un margen para un mayor gasto en áreas que mejoran la productividad, como la educación o la digitalización La economía mundial crecerá menos Pese al ajuste, el nuevo escenario refleja un crecimiento moderado, derivado de factores estructurales y coyunturales que siguen limitando el desempeño económico del país, explicó el organismo. Según el informe , la economía mexicana muestra signos de estabilización tras haber caído 0.6% en el último trimestre de 2024. El primer trimestre de 2025 cerró con un crecimiento de 0.2% trimestral, impulsado principalmente por la recuperación del sector agrícola, tras las afectaciones climáticas de finales del año pasado. Sin embargo, otros sectores clave muestran debilidad, la industria se contrajo, los servicios se estancaron y la inversión privada, especialmente en maquinaria y equipo, continúa desacelerándose ante la alta incertidumbre interna y externa. La OCDE prevé que el consumo privado se mantenga como el principal soporte de la actividad, gracias a una inflación más baja y un desempleo históricamente reducido. No obstante, la generación de empleos formales ha perdido dinamismo, lo que podría limitar el gasto de los hogares en el mediano plazo. Un factor central en el caso de México es su alta dependencia del mercado estadounidense. Más del 80% de sus exportaciones van a Estados Unidos, por lo que los cambios en políticas comerciales tienen un impacto directo, explicó el reporte. El escenario central de la OCDE asume que en 2025 y 2026, el 50% de las exportaciones mexicanas serán compatibles con el T-MEC y, por tanto, estarán exentas de aranceles. El resto puede enfrentar tarifas de hasta 25%, especialmente en sectores como autopartes, acero y aluminio. La organización estima que el porcentaje de exportaciones compatibles con el tratado alcanzarán un 75% hacia 2026, si México avanza en certificaciones de origen y reglas de contenido. El Banco de México ya inició un ciclo de recortes a la tasa de interés, que se redujo a 8.5% en mayo. Y la OCDE espera que continúe bajando gradualmente hasta llegar a 7% a finales de 2025, siempre y cuando la inflación se mantenga controlada. En el frente fiscal, tras un déficit de 4.9% del PIB en 2024, el gobierno implementará una consolidación fiscal centrada en recortes a la inversión pública. Se espera que el déficit baje a 3.5% en 2025 y a 3% en 2026, mientras la deuda pública se estabiliza en torno al 52% del PIB. La OCDE recomienda a México diseñar un plan fiscal de mediano plazo que permita sostener el gasto en áreas clave como educación, productividad y digitalización, además de adoptar reformas estructurales que fortalezcan la recaudación, como la mejora en el cobro del predial. Entre los principales desafíos, el reporte subraya la baja inversión pública y privada, la debilidad en infraestructura fuera del sur del país y la urgencia de fortalecer el capital humano. También propone expandir la promoción de programas de formación técnica dual, que podrían mejorar la competitividad y aumentar el empleo formal. Asimismo, propone fomentar la inversión en energías renovables y mejorar la gestión del agua como estrategias clave de adaptación al cambio climático y de atracción de capital privado. La OCDE estima que el crecimiento global caerá de 3.3% en 2024 a 2.9% en 2025 y 2026, afectado por mayores barreras comerciales, condiciones financieras más estrictas y menor confianza empresarial. En ese escenario, México, junto con Estados Unidos, Canadá y China, será uno de los países más impactados. El organismo advierte que la fragmentación comercial y nuevas guerras de tarifas pueden agravar la desaceleración y elevar la inflación. Por ello, urge a los gobiernos a mantener mercados abiertos y a preservar el orden comercial basado en reglas. ]]>

Candidatos cercanos a Morena encabezan elección judicial

Este martes, Gonzalo Soto e Ivet Rodríguez comentan los avances en el conteo de votos de la elección judicial y la ventaja que llevan los morenista que buscan ser ministros. También dan detalles de otros temas: – Las remesas se desploman 12% en abril; su peor caída desde 2012 – Operadores logísticos pierden hasta 20% de volumen ante la guerra comercial – De «pueblo mágico» a «gentrificado», así cambia el turismo en México – La agricultura protegida florece en México ]]>

Durante más de 15 años construí mi carrera profesional en el mundo corporativo. Estuve al frente de estrategias comerciales, desarrollo de marcas y expansión de productos en empresas, tanto nacionales como transnacionales. Fue una etapa que me formó profundamente: aprendí a operar con estructura, a ejecutar con excelencia y a liderar equipos en entornos competitivos y altamente demandantes. Viví de cerca el dinamismo del retail, el poder de una ejecución impecable en punto de venta y la importancia de tener una visión comercial clara a corto, mediano y largo plazo. Pero también, con el tiempo, empecé a sentir una inquietud interna. Una necesidad de evolucionar, de salir de la zona de confort y apostar por algo que realmente pudiera construir desde cero. Aunque profesionalmente había logrado estabilidad y reconocimiento, sentía que algo faltaba: mayor autonomía, un propósito más personal, y la posibilidad de generar impacto sin tantos filtros. El mundo corporativo tiene grandes ventajas: te da orden, recursos y exposición. Me permitió aprender de los mejores, dominar procesos complejos y formar parte de proyectos de gran escala. Además, ofrece beneficios tangibles muy atractivos: bonos por desempeño, coche corporativo, seguros médicos premium, participación en acciones, viajes frecuentes y, en algunos casos, la oportunidad de ser expatriado. Es un entorno que te da estabilidad financiera y un marco profesional sólido para crecer. Pero al mismo tiempo, descubrí que puede volverse una “jaula” cómoda. Las decisiones importantes suelen tardar en tomarse, la innovación se frena por estructuras jerárquicas, y muchas veces se premia más el cumplimiento que la iniciativa. Además, la política interna —esa dinámica silenciosa de influencias, egos, y agendas personales— puede llegar a pesar más que los resultados reales. En ese entorno, uno aprende a navegar con cautela, pero también puede perder agilidad, autenticidad y hasta motivación. Empecé a sentir que el sistema, aunque funcional, no me daba el espacio para crear con la libertad y velocidad que buscaba. No fue una decisión que tomé de la noche a la mañana. Surgió, como suelen surgir los grandes proyectos, de una conversación entre amigos. Uno de mis mejores amigos —con quien compartía charlas constantes sobre negocios, tecnología y el futuro— me habló por primera vez del mundo de los criptoactivos. Para mí, fue el punto de partida para aplicar lo que ya sabía en un terreno completamente nuevo, pero con un potencial enorme. Emprender en cripto no fue solo un salto profesional. Fue una transformación personal. Tuve que reaprender muchas cosas, cambiar de lenguaje, moverme en un entorno donde no hay manuales establecidos. Pero también descubrí que todo lo que aprendí en el mundo corporativo —estructura, ejecución, estrategia— podía aplicarse y ser una ventaja competitiva en una industria aún joven y con mucho por profesionalizarse. Hoy estoy convencido de que el mundo de los criptoactivos apenas está comenzando. Y no me refiero únicamente a las criptomonedas como activos de inversión. Me refiero a todo el ecosistema: los pagos descentralizados, la tokenización de activos, las nuevas formas de financiamiento. En todo he visto y veo una oportunidad enorme de negocio y, sobre todo, de impulsar una verdadera inclusión financiera. Creo firmemente que muchas de las soluciones del sistema financiero tradicional ya no responden a las necesidades de las nuevas generaciones y que cripto es una alternativa —no perfecta, pero sí poderosa— para construir algo distinto. Si bien es cierto, cuando empecé a sumergirme en este mundo, me topé con una serie de mitos que, hasta hoy, siguen bloqueando a muchas personas para dar el primer paso. Algunos piensan que se necesita ser un experto en tecnología o tener mucho dinero para entrar, o en el peor de los casos, que es una estafa. Por otra parte, están quienes asocian las criptomonedas exclusivamente con actividades ilícitas o esquemas turbios. Nada más lejos de la realidad. Sí, como cualquier industria emergente, hay áreas de oportunidad reales y tangibles. La clave está en la educación, la transparencia y el acompañamiento. Cripto no es una apuesta, es una herramienta. No es magia, es estrategia. Y no es solo para geeks, es para cualquier persona con visión y disposición de aprender. El mundo cripto no es una moda pasajera, es una evolución lógica del sistema financiero y tecnológico. En los próximos años veremos cómo muchas cosas que hoy son físicas —como una casa, un coche o incluso una obra de arte— podrán representarse y manejarse a través del blockchain. Lo que se dice tokenización, donde cualquier persona podrá invertir en una parte de algo grande, sin necesidad de comprarlo completamente. Como emprendedor en esta industria, mi rol es doble: construir una empresa rentable y confiable en el presente, pero también ayudar a educar, abrir camino y generar confianza hacia el futuro. Porque al final, el crecimiento del ecosistema cripto no depende solo de la tecnología, sino de las personas que la hacen accesible, comprensible y útil para más gente. Por eso sigo aquí, todos los días. Apostando por un sector que evoluciona a velocidad enorme, enfrentando desafíos nuevos, pero también con la emoción de saber que estamos escribiendo las primeras páginas de algo grande. Y si me preguntan si vale la pena dejar el mundo corporativo por esto, la respuesta es clara: sí, mil veces sí. ____ Nota del editor: Mario A. Cruz V. es Director Comercial y de Operaciones. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>

En los últimos años, he tenido el privilegio de acompañar a líderes de empresas a nivel global en procesos de transformación profunda. Pero nada me ha impactado tanto como la soledad que escucho en sus voces cuando se apagan las luces del escenario corporativo. En una sesión reciente, un director general me confesó: “Me exigen ser fuerte, pero a veces siento que no tengo a quién acudir.” No es la excepción. Es la regla silenciosa de un sistema que exige rendimiento, pero rara vez ofrece refugio. Esa frase me persigue. Porque detrás de ella hay una verdad incómoda: la salud mental de los líderes sigue siendo un tema relegado, ignorado, postergado. Y sin embargo, su impacto es directo. Medible. Ineludible. Según el Mind Health Report de AXA-Ipsos ( 2024 ), cuatro de cada 10 trabajadores en México han experimentado ansiedad o depresión en el último año, y apenas el 41% percibe que su empresa cuenta con políticas claras de apoyo psicológico. ¿El costo? La OMS ( 2022 ) estima que los trastornos de salud mental le cuestan al planeta un billón de dólares anuales en pérdida de productividad. En México, se traduce en ausentismo, rotación y una caída dramática del compromiso y la innovación. La salud mental no es un lujo. Es una urgencia estratégica. He visto organizaciones fracturarse desde dentro, no por fallas técnicas, sino por climas enrarecidos, relaciones tensas, líderes agotados. Cuando se descuida el bienestar emocional, emergen dinámicas de desconfianza, cinismo y renuncias silenciosas. Pero también he visto el reverso: empresas que invierten en salud mental y cosechan compromiso, creatividad, rendimiento. Grupo Bimbo, por ejemplo, logró reducir el ausentismo en un 20% tras implementar programas integrales de bienestar ( 2023 ). La diferencia no está en el presupuesto. Está en la voluntad. El liderazgo, lo he aprendido, no es una cuestión de títulos. Es un acto de valentía emocional. Los líderes que se atreven a mirarse por dentro, a reconocer sus límites, a decir “necesito ayuda” son los que abren caminos. En una compañía con la que trabajé, la alta dirección promovió círculos de conversación y entrenamientos en inteligencia emocional. En pocos meses, el clima laboral se transformó. La gente respiraba diferente. Porque cuando un líder se muestra humano, da permiso a los demás para serlo. Pero no es fácil. No en México. Aquí la cultura del aguante, el mandato del “no te rajes” y la obsesión por los resultados inmediatos crean una tormenta perfecta contra la vulnerabilidad. El líder que titubea es visto como débil. Y ahí es donde un acompañamento puede hacer la diferencia: ofreciendo un espacio seguro para cuestionar creencias limitantes, desarrollar nuevas formas de comunicación y rediseñar la manera de liderar. Desde mi experiencia, propongo tres acciones que cualquier líder puede implementar hoy para empezar ese cambio: 1. Crea espacios seguros de conversación. No reuniones operativas. Espacios donde las personas puedan expresar lo que sienten sin miedo a represalias. Los equipos que cuentan con estas pausas emocionales muestran mayor resiliencia y compromiso. 2. Entrena habilidades emocionales. La inteligencia emocional no es un “soft skill”. Es una competencia crítica. Aprender a gestionar el estrés, reconocer emociones y sostener conversaciones difíciles es tan importante como cualquier KPI. Empresas como Televisa han logrado aumentar en un 15% el rendimiento de sus empleados tras implementar sesiones de bienestar y coaching emocional. 3. Lidera desde la autenticidad. Cuenta tus historias. Comparte tus miedos. No para exponerte, sino para liberar a otros del peso del silencio. Un líder vulnerable no es débil. Es valiente. Y esa valentía es contagiosa. El futuro pertenece a las organizaciones humanas. A aquellas que comprenden que el bienestar emocional no es filantropía, es estrategia. No es un gasto, es inversión. La salud mental es la nueva ventaja competitiva. Ignorarla es un lujo que ninguna empresa puede darse. Así que pregúntate: ¿Qué harás esta semana para cuidar la salud emocional de tu equipo? ¿Qué conversación incómoda estás evitando? ¿Qué espacio puedes abrir hoy para que alguien respire mejor? Porque el verdadero liderazgo no se mide por las metas alcanzadas, sino por las vidas que toca. Los grandes resultados nacen de equipos sanos. Y todo comienza cuando tú —sí, tú— das el primer paso. _______________________ Nota del editor: Aldo Cívico es coach ejecutivo, antropólogo y profesor en Columbia University. Es socio de John Mattone Global, firma de referencia en liderazgo. aldo@aldocivico.com Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>

Todo empieza con un escenario simple como un correo electrónico tan convincente que incluso el empleado más cauteloso de tu red podría caer en la trampa. Hoy, gracias a la Inteligencia Artificial (IA), los ataques de phishing (suplantación de identidad mediante mensajes que aparentan provenir de fuentes legítimas) son virtualmente indistinguibles de la realidad. Y las consecuencias pueden ser devastadoras. ¿Está tu organización lista para esta nueva era de ciberamenazas? La IA ha demostrado ser una potente herramienta para los negocios, pero también es explotada por ciberdelincuentes para sofisticar sus ataques, haciéndolos más precisos, personalizados y difíciles de detectar. Datos recientes revelan que México cerró 2024 con más de 324,000 millones de intentos de ciberataques. Esta cifra, tan alarmante como reveladora, ilustra el panorama actual. En 2025, el ámbito de la ciberseguridad se redefine a pasos agigantados. Un estudio revela que más del 90% de las organizaciones sufrieron una brecha de seguridad en el último año, un incremento notable desde el 51% en 2021. Entre las amenazas que más han experimentado mayor evolución se encuentra el phishing , ahora perfeccionado por tecnologías de IA generativa capaces de producir correos con lenguaje impecable, tono natural y conocimiento profundo de la víctima. Pero hay más: los deepfakes , falsificaciones de audio o video generadas por IA, están trascendiendo el ámbito del entretenimiento para convertirse en instrumentos de manipulación. De hecho, el 43% de las organizaciones ya ha sufrido pérdidas económicas asociadas a estos montajes fraudulentos. Ahora bien, no todo son riesgos. La IA también es fundamental para robustecer nuestras defensas. Dos de cada tres organizaciones reconocen que su implementación les ha permitido identificar amenazas con mayor celeridad y anticiparse a posibles incidentes, gracias al análisis de grandes volúmenes de datos en tiempo real y la detección de patrones inusuales. Para capitalizar este potencial, las organizaciones necesitan más que tecnología. Requieren una estrategia clara para integrar la IA en sus sistemas de seguridad, lo que implica: – Reevaluar continuamente las vulnerabilidades – Invertir en infraestructura adecuada – Establecer una gobernanza sólida que garantice la seguridad e integridad de los datos No obstante, uno de los mayores desafíos persiste en el talento humano. De acuerdo con el Foro Económico Mundial, solo el 14% de las organizaciones cuenta con suficiente personal cualificado en ciberseguridad. El informe refuerza esta tendencia: el 53% de las empresas enfrenta dificultades para contratar expertos en IA y ciberseguridad. Por ello, más allá de adoptar nuevas herramientas, es imperativo formar a una nueva generación de profesionales capaces de comprender y dominar esta tecnología; no solo para defender, sino también para prever los ataques y fortalecer la resiliencia digital. La IA no es, en sí misma, una amenaza ni una solución definitiva; es una herramienta tan poderosa como ambivalente. Lo que marcará la diferencia será la capacidad de los líderes para anticipar, adaptarse y actuar con una visión estratégica. La integración de la IA en la ciberseguridad no es solo un desafío técnico, sino una decisión empresarial crítica. Implica reevaluar modelos operativos, invertir en talento especializado y, sobre todo, fomentar una cultura organizacional que entienda la seguridad no como un área aislada, sino como un componente esencial de la sostenibilidad empresarial. Las empresas que lideren esta transición con inteligencia, ética y una perspectiva a largo plazo, no solo estarán mejor protegidas, sino que construirán ventajas competitivas reales en un entorno donde la confianza digital será el nuevo activo clave. La cuestión ya no es si vas a usar IA para proteger tu modelo de negocio, sino qué tan preparado estás para liderar esa transformación antes de que otros lo hagan por ti. ____ Nota del editor: Luis Ochoa es Director de la Práctica de Servicios de Infraestructura y Ciberseguridad (CIS) de Capgemini Norte de Latinoamérica. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor. ]]>