El discurso oficial

Posiblemente se deba a la muy escasa experiencia en el manejo de las finanzas públicas federales, pero es evidente que el titular de la SHCP no acierta al decir, palabras más, palabra menos, que se viven circunstancias novedosas. No, estamos exactamente igual que cuando Echeverría y López Portillo dejaban el poder, y que cuando Zedillo rompió con el innombrable. Sí, cosechamos la tempestad de vientos sembrados por sujetos que, lejos ser personajes de estado, son improvisados e ineptos políticos hechos de pura saliva. El desorden generalizado pondrá a la economía, una vez más, en el predicamento de vivir una espiral descendente. Hará a los pobres, más pobres, y a los ricos, más ricos. La pregunta es cómo vamos a reaccionar ante la evidente incapacidad de quienes nos gobiernan. La mayor parte de los empresarios piensan que si algo debe hacerse, eso le toca a otros. Cómodamente rinden pleitesía a quien, haiga sido, como haiga sido, logró sentarse en la silla. En esa, en la que pronto se recibirán los más negros vaticinios y los más escandalosos reportes. Todos ellos coincidirán, las finanzas públicas, simple y sencillamente, no pueden honrar los compromisos asumidos. Pondrán a trabajar la máquina de impresión de billetes turnos extras. El gobierno hará de la mora en el pago su rutina diaria. Se tornará inflexible con los contribuyentes, a pesar de que será la evidente causa de la ruina y cortinazo de centenas, y quizá, miles, de empresas. La emisión irresponsable de circulante será solo alivio temporal. La inflación volverá a ser el azote de los mexicanos, y, claro, los burócratas maquillarán cifras. Festejarán un dato de inflación oficial, mismo que, pronto, será motivo de burla. La carencia; el desabasto, y la baja en la calidad bienes y servicios precederán a la inconformidad social, harán del INEGI, y de otras instancias oficiales, sujetos de descredito y de nula confianza social. Todo lo trabajado durante décadas, para construir un andamiaje que dotaba a toda administración entrante de un margen de credibilidad, se derrumbará en apenas unas semanas. No es el primer año de nada, sino el último del sexenio que supuestamente ya terminó. Dijo De la Fuente que no dejó pendiente alguno, y, sí, no hizo nada, por lo que no podría dejar nada a medias, simple y sencillamente, se trata de la más lamentable gestión que haya habido al frente de la CNBV. Difícil la tiene el sucesor, le dejaron al peor equipo que esa comisión haya tenido desde que existe. Decir que su administración fue gris, es hacerle un favor y verle un color que nunca tuvo, se trata del más grave caso de inacción gubernamental, el cual, tiene postrado al sistema financiero ante cualquier embate del exterior. Recuperar la credibilidad tomará años, mientras tanto, resulta urgente que deje de ser un trabuco encubridor de servidores públicos venales. Los antecesores del cortésmente corrido encontraron la tapadera perfecta, sí, esos que, de la mano de Alfonso Romo, tendieron un velo de opacidad a la más grotesca y vergonzosa operación de ocultamiento de corrupción gubernamental que el país haya sufrido. La tarea del nuevo titular de esa Comisión, sin duda alguna, debe comenzar por investigar la connivencia y complicidad con la que los vicepresidentes hicieron de esa autoridad el hazmerreír del sistema. Fue lastimoso ver como el supervisor se convirtió en traficante de cegueras y vendedor de miradas hacia otro lado. Algunos de ellos llegaron no con la camiseta puesta de algún intermediario, sino, cínicamente, con la correa del dueño más que ostensible. Tierra de conflictos de interés, que saltaba a la vista, con tan sólo leer el currículo de cada uno de ellos. No se espera que el recién llegado vaya tras los pasos de quienes le antecedieron, éstos asumen que el sistema les respetará, y que harán férrea defensa de todos esos impresentables acuerdos alcanzados en lo oscurito. Se saben guardianes de secretos que duelen a quien está al mando y de quien se fue a descansar, después de derruir el gobierno. Quienes otrora trabajaran en esa cuestionada comisión, hoy venden servicios de protección a intermediarios, sí, una especie de tutela mafiosa, basada en tener dentro de la autoridad “orejas”, y hasta manos, que descarrilan sanciones. Adalberto Palma encabeza al pulpo que teje y desteje acusaciones y señalamientos, o al menos, eso dice. La hace de presidente honorario, frente a todo tipo de ilusos que le creen que aún controla el pandero desde afuera. Hay quien vende espejitos, y peor, hay quien los compra. Por ahí habría que empezar. Nada hay festejar con motivo del centenario de Banco de México, ya que el festejo sólo sirvió para recibir reproches y exigir el besamanos al ejecutivo. No llegó vivo al festejo, murió en el camino, pero aún no se lo informan. Pronto habrá reformas legales que dejen claro que el banco central es un satélite más de la burocracia federal, como lo fue con Echeverría y López Portillo. Su fantasiosa reserva de activos internacionales será balde de agua fría a un gobierno federal que rasca desesperadamente en los cajones. Dicen que la primer regla que debe seguir un Secretario de Hacienda es no apanicarse, y en caso de estar apanicado, no demostrarlo. Todo indica que el “no pasa nada”, acusa todo lo contrario, y que el pre-cierre presupuestal dejó claro que no hay ni para la nómina. Pemex y CFE son irrescatables. La promesa incumplida de Videgaray a los miles de trabajadores de las improductivas empresas de Estado se materializará, al tener que aceptar el gobierno que no ya hay fondos, ni fideicomisos que puedan afrontar el pasivo laboral. Pero a todos ellos debe quedar claro que quien hizo perdedizo el dinero, hoy, “enseña” todo aquello que ignora, a cambio de no sé qué favores hechos a una universidad del exterior. Allá los alumnos, que compran una vana calificación con aquel que sólo tuvo la fortuna de ser el garante de un compromiso financiero que hizo posible la extinción de responsabilidades de un pariente de Montiel.

Overboarding, un riesgo silencioso que debilita los Consejos de Administración

¿A cuántos Consejos de Administración puede pertenecer un consejero antes de que su aporte deje de ser efectivo? La pregunta, que parece simple, abre un debate profundo sobre compromiso, eficacia y la verdadera razón de ser del gobierno corporativo. Esto es un fenómeno que cruza fronteras y tipos de empresas. En empresas públicas, el overboarding —acumular múltiples asientos en distintos Consejos— ya está en la mira de inversionistas institucionales, reguladores y fiscalizadores de las buenas prácticas de gobierno corporativo. Sin embargo, este riesgo también vive en las empresas familiares y privadas, donde muchas veces el Consejo combina miembros internos y externos, y la costumbre de “ mantener a los mismos de siempre ” en varios roles de gobierno y comités perpetúa el problema. ¿Qué es realmente el overboarding? El efecto es el mismo: agendas saturadas, análisis superficiales, menor capacidad de respuesta y, en casos extremos, decisiones estratégicas sin la profundidad requerida. Ocurre cuando un consejero acumula tantas responsabilidades que su tiempo, energía y foco no alcanzan para ejercer con calidad cada rol. El prestigio o la experiencia no compensan la falta de disponibilidad real. En entornos donde los consejeros cumplen también funciones ejecutivas o participan en la operación diaria, este riesgo se amplifica. Hay muchas consecuencias para cualquier organización, algunas de ellas son: 1. Menor calidad en la gobernanza : Falta de preparación, análisis superficial y ausencia de preguntas críticas que impulsen mejores decisiones. 2. Reacción lenta ante crisis : El tiempo y la atención divididos reducen la capacidad de actuar con rapidez y profundidad. 3. Pérdida de confianza : La percepción de falta de compromiso erosiona credibilidad ante inversionistas, socios y mercado. 4. Mayor riesgo de conflictos de interés : Más cargos significan más lealtades divididas y mayor complejidad para rendir cuentas. El debate alrededor de los límites es amplio. Apoyados en lineamientos dados en empresas públicas, se han desarrollado ciertos límites que han comenzado a funcionar como recomendaciones, entre estos: – Consejeros ejecutivos (CEOs o C-suite activos): 1, y solo excepcionalmente, 2 Consejos adicionales. – Consejeros independientes: 2 a 3 Consejos como máximo, considerando también comités. – Presidentes de Consejo: No más de 2 ò 3 Consejos en total. Estos criterios, respaldados por organismos como ISS, Glass Lewis y NACD, deberían adaptarse a cada realidad, considerando la carga operativa, la complejidad de las empresas y el nivel de compromiso, y tiempo, que exige cada Consejo y Comité. La agenda propia de un Consejero Independiente nunca debe condicionar la agenda del Consejo de Administración ni la de sus Comités. La flexibilidad y adaptabilidad para atender fechas clave, reuniones extraordinarias y momentos críticos es parte esencial de la contribución de cada consejero. La verdadera responsabilidad no se mide solo en asistir, sino en estar disponible cuando la organización más lo requiere, alineando la agenda personal con las prioridades estratégicas y de gobernanza de la empresa donde participa. Obviamente, en gobierno corporativo previsión y minimización de factores de riesgo es esencial. Entre otras, algunas recomendaciones de cómo prevenirlo son: – Políticas internas claras: Cada empresa debería definir claramente límites internos sobre cuántos Consejos puede asumir cada miembro. – Transparencia absoluta: El Consejero debe informar claramente a la empresa, cuántos cargos ocupa en otros Consejos y Comités. – Evaluación frecuente: Revisar regularmente el desempeño y la capacidad real de los consejeros para asegurarse que puedan cumplir eficazmente sus funciones. ¡Sí, el Consejo de Administración y sus Comités DEBEN estar sujetos a evaluación de desempeño anualmente! – Diversidad de perfiles : Ampliar la base de talento para no depender siempre de los mismos nombres. La diversidad es una ventaja competitiva. Los perfiles deben estar alineados a la necesidad estratégica. En un entorno empresarial de alta volatilidad y complejidad, cada asiento en un Consejo es más que un reconocimiento: es una responsabilidad estratégica que exige tiempo, atención y compromiso absoluto. En un mundo empresarial cada vez más demandante y complejo, los Consejos de Administración necesitan personas comprometidas y con disponibilidad suficiente para aportar valor real. El fenómeno del overboarding, aunque no siempre visible a simple vista, es un riesgo que puede socavar la eficacia del liderazgo y la confianza en las empresas. Regular y gestionar adecuadamente el overboarding no solo mejora el desempeño del gobierno corporativo, sino que también fortalece la confianza de los accionistas e inversores y asegura que las empresas estén mejor preparadas para enfrentar desafíos futuros. En definitiva, un consejero debe asumir solo aquellas responsabilidades que realmente pueda gestionar con excelencia, priorizando siempre la calidad, el compromiso y la eficacia en cada decisión. _____ Nota del editor: Milton Rosario es cofundador y Socio Director de The OD Consulting Group. Es experto en cultura organizacional, estrategia y desarrollo de liderazgo ejecutivo. Síguelo en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>

Minería artesanal, la cara invisible del extractivismo en México

Cada mañana, mientras las grandes mineras presentan sus reportes de sostenibilidad y resultados financieros, una economía paralela despierta en diferentes comunidades rurales. Sin casco, sin permisos y sin aparecer en ninguna estadística oficial, miles de mexicanos bajan a túneles donde la actividad industrial no es viable debido a la falta de recursos o la presencia de condiciones peligrosas, donde se extraen toneladas de minerales valiosos. Ingresos rápidos, consecuencias profundas El oro que financia la violencia Formalizar no es castigar La minería artesanal en México es la principal fuente de ingresos para comunidades enteras, pero también es una actividad que perpetúa la vulnerabilidad social, el deterioro ambiental y la ausencia de oportunidades reales de progreso. La promesa es atractiva: extraer oro, plata y cobre, sin intermediarios, pero el fondo es mucho más complejo. Para familias que enfrentan situaciones de pobreza y desigualdad, especialmente en estados como Guerrero, Oaxaca y Sonora, la minería artesanal es una alternativa aparentemente viable ante la falta de oportunidades laborales. El problema es que esta actividad es una trampa disfrazada de solución. Los mineros artesanales obtienen ingresos que dependen completamente de los cambios del mercado internacional, sin capacitación técnica y expuestos a riesgos mortales. Cada túnel excavado es una ruleta rusa donde el próximo derrumbe puede cobrar vidas. Además, la ausencia del equipo adecuado obliga a estos trabajadores a utilizar métodos que requieren el uso intensivo de mercurio y cianuro, sustancias altamente tóxicas que contaminan suelos, ríos y acuíferos. El resultado son comunidades que dependen económicamente de una labor que destruye sistemáticamente su entorno natural y compromete la salud de futuras generaciones. La minería artesanal opera en un vacío legal que es aprovechado por organizaciones criminales para establecer redes de control territorial. Grupos delictivos encuentran en estos sitios de extracción espacios perfectos para el lavado de dinero y el cobro de piso. Los trabajadores quedan atrapados entre la necesidad económica y la presión criminal, mientras que las familias viven bajo la constante amenaza de desplazamiento forzado o reclutamiento. El contraste con la minería industrial es evidente. Las empresas establecidas invierten millones en seguridad, tecnología y programas sociales, mientras la minería artesanal perpetúa condiciones laborales que recuerdan los peores episodios del extractivismo del siglo XIX. México tiene el poder de transformar esta problemática en una estrategia de desarrollo territorial que beneficie tanto a las comunidades como al sector minero nacional. La solución no está en criminalizar la actividad, tampoco en ignorar su existencia. La respuesta radica en la creación de mecanismos de inclusión productiva. En este sentido, resulta de vital importancia integrar progresivamente a los mineros artesanales a la formalidad, a través de la implementación de programas de capacitación técnica, esquemas de financiamiento para pequeñas cooperativas, transferencia de tecnología limpia y marcos regulatorios diferenciados que reconozcan las particularidades de la industria. La formalización de esta actividad es una oportunidad histórica para que las empresas mexicanas demuestren su capacidad de coordinar desarrollo económico, justicia social y sostenibilidad ambiental. El país puede convertirse en referente global de integración sectorial, donde la minería industrial y las operaciones comunitarias coexistan dentro de un marco legal robusto y éticamente responsable. Un modelo minero con rostro humano La minería artesanal seguirá existiendo mientras persistan las condiciones de marginación que la alimentan. Esta transformación requiere voluntad política, inversión coordinada y visión de largo plazo. Las únicas opciones viables son ignorar el problema y permitir que continúe operando con todos los problemas que representa, o integrarla a un modelo de desarrollo que cuide tanto la rentabilidad empresarial como la dignidad humana. La minería mexicana puede escribir un capítulo diferente en la historia del extractivismo global. Un episodio donde la experiencia técnica se combine con la innovación social, donde la rentabilidad empresarial coexista con el desarrollo comunitario, y donde cada gramo extraído contribuya a construir el México próspero que todos merecemos. _____ Nota del editor: Zulma Herrera es CEO de Mynotauro Co. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente a la autora. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>

La misión de dos mexicanos para conquistar la meta de Nueva York en equipo

Hay un momento antes de cada carrera en el que cierro los ojos y pienso: aquí vamos otra vez. Y no es nerviosismo, es esa mezcla rara entre calma y adrenalina. Aunque sé que no voy a correr con mis piernas, escuchar el trote de la gente me hace sentir como si lo hiciera. Sería fácil pensar que es solo sentarse y dejar que te empujen. Lo que no saben es que también vivo con los desafíos de ese maratón… solo que de manera distinta. Corro porque un día me dijeron que no podría hacerlo. Que mi destino era una vida en cama, con respirador y límites que en ese momento parecían definitivos. No fue un diagnóstico equivocado, fue realista para lo que pintaba el panorama. Pero nunca me ha gustado que me digan “no puedes”. Me quité un respirador que supuestamente usaría para siempre. Me levanté de la cama. Pasé de aguantar 10 minutos en la silla a permanecer un día completo. Me tomó años, y todavía sigo adaptándome a este estilo de vida. Y aunque hoy persisten algunas incomodidades, aprendo a vivir con ellas porque me permiten estar aquí. ¿Por qué corro? Corro por mí, para recordarme de lo que soy capaz y romper estigmas. Corro por mi familia, mis amigos y para quienes me ven y se atreven a pensar: “yo también puedo” . Correr en dúo con Raúl es amistad pura: la que empuja, la que confía, la que multiplica. Porque cada carrera no solo nos acerca a la meta, también nos conecta con más personas, crea amistades nuevas, lazos auténticos… y nos recuerda que con la gente correcta no hay imposibles, solo retos que valen la pena. Mi rol es como el de un copiloto en una carrera de rally: estudio la ruta, anticipo subidas y bajadas, marco el ritmo, cuido su respiración y, a veces, grito “¡pista!” para que quienes van adelante sepan que pasaremos. También atiendo mi propia comodidad o incomodidad en la silla: resistir vibraciones, reajustar la postura en tramos largos. Todo mientras Raúl carga con el peso de los dos. Cada kilómetro es trabajo en equipo: él pone las piernas, yo pongo la estrategia. Cada carrera nos deja mucho más que una medalla. Son aplausos de conocidos y hasta desconocidos, porras de otros corredores, mensajes que llegan después de cruzar la meta. Es gasolina para seguir desafiándonos. Ahora nos espera Nueva York. Un Major . La ciudad que nunca duerme y una ruta que pondrá a prueba a cualquiera: tres puentes —Verrazzano, Pulaski y Queensboro— con inclinaciones de hasta 4%, subidas, bajadas, 246 metros de ascenso acumulado… y las colinas de Central Park para cerrar. El desafío empieza mucho antes de la línea de salida: entrenamientos, logística, comunicación y un mensaje que buscamos llevar más allá de nuestras fronteras. En la meta de Nueva York, más que un tiempo oficial, quiero que este maratón sea una historia que inspire. Que deje claro que los retos siempre traen dificultades, pero también grandes recompensas. Y que las metas más grandes se alcanzan en equipo. Si además, logramos motivar a alguien a empezar su propio camino, sea cual sea, entonces habremos cruzado la mejor de las metas. ____ Nota del editor: Luis Gerardo Garza Núñez chef formado en Le Cordon Bleu y amante del running, descubrió este deporte en la universidad. Un accidente en 2016 le dejó una discapacidad y, años después, fue diagnosticado con colitis ulcerosa, reforzando su compromiso con la salud y el deporte. Con su amigo Raúl, ha enfrentado retos como el Maratón de Monterrey y ahora se preparan para el de Nueva York. Su historia celebra la amistad, la resiliencia y el trabajo en equipo para transformar los obstáculos en impulso. Síguelo en Instagram como @geragarza Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>

El Chief Human Resources Officer como impulsor de la transformación del negocio

Los directores generales de las compañías, independientemente del giro al que nos dediquemos, siempre estamos en busca de ofrecer un mejor servicio o producto para los consumidores. Desde luego que es una responsabilidad compartida con los diferentes líderes de la organización, entre ellos, jefes de finanzas, operaciones, insumos, tecnologías de la información y marketing, pero a menudo hay uno en el camino al que no se le ha dotado de la relevancia estratégica que se requiere para transformar e innovar el negocio: la función de Recursos Humanos (RH). ¿Qué se espera del nuevo rol del CHRO? Me refiero específicamente a que, a pesar de que a RH se le atribuyen actividades de gran relevancia en las empresas, las funciones que se le asignaban en el pasado ya no se alinean con los nuevos requerimientos de las organizaciones, que deben adaptarse a las exigencias del mercado y del consumidor. A propósito, la investigación CHRO 2030 de EY, basada en discusiones con más de 160 ejecutivos de 15 sectores y 26 países, revela que el papel del Chief Human Resources Officer (CHRO) debe acelerarse para satisfacer las necesidades comerciales estratégicas y de talento, así lo refirió el 85% de los empleadores que considera que, en los próximos cinco años, contar con una función estratégica de RH será fundamental para el éxito empresarial. Esta transformación no será sencilla: el 73% de los representantes de los consejos de empresas mexicanas coinciden en que es necesario evolucionar el perfil y las responsabilidades del rol de RH; sin embargo, llama la atención que actualmente solo el 7% tiene el perfil adecuado, aseveran que necesitan darle más visibilidad y exposición al rol lo cual urge a que las organizaciones, de modo especial, la alta dirección, intervenga para así poder asegurar el éxito empresarial en el mediano y largo plazo. Ante los nuevos desafíos que enfrentan todas las industrias, los empleadores esperan que el CHRO adopte un rol que le permita gestionar en un entorno en constante movimiento. Este perfil debe evolucionar de lo administrativo a lo estratégico, comprender a fondo el negocio y conocer a detalle su operación diaria. Además, se espera que el CHRO sea un referente positivo dentro de la organización y que lidere la revolución tecnológica para mejorar la experiencia del colaborador. Es necesario fomentar una relación efectiva entre departamentos, trabajando en estrecha coordinación con el CEO, CFO, CTO, CMO y COO, entre otros, para abordar todos los aspectos con el colaborador en el centro de cada decisión. En este contexto, el estudio Humans@Center de EY, realizado en colaboración con la Universidad de Oxford, destaca que el éxito de la transformación empresarial depende de las personas y de las condiciones que establecemos para facilitar su éxito. Para prosperar en el futuro, los CHRO deben evolucionar y adaptarse a las nuevas realidades del mercado. Aquellos que abracen este proceso estarán mejor posicionados para contribuir al éxito de sus organizaciones en el mediano y largo plazo. Queda de tarea para la alta dirección apoyar la transición de la función de RH para que vaya de lo administrativo a lo estratégico e innovador, siempre poniendo al colaborador en el centro, esto será fundamental para responder ágilmente a las nuevas necesidades del mercado. ____ Nota del editor: Manuel Solano es Socio Director Regional de EY Latinoamérica y Director General de EY México. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>

La concentración laboral y la vivienda cara restan horas productivas a empleados

La renta media de un departamento de dos recámaras en la Ciudad de México llegó a 20,004 pesos en junio de 2025 y, con un salario mínimo mensual de 8,480, vivir cerca del empleo deja de ser opción para gran parte de la fuerza laboral. El mapa del trabajo sigue concentrado en la “T” de Reforma e Insurgentes y en polos como Santa Fe, lo que empuja la vivienda accesible hacia la periferia. Sin embargo, las colonias tradicionalmente intermedias como Tabacalera, Lomas de Sotelo y Tacubaya ya escalan en la lista de las zonas más caras y comienzan a desplazar a referentes del poniente como Polanco o Lomas de Chapultepec. “Si se aleja la vivienda del lugar de trabajo, el costo se paga en tiempo, dinero y desgaste para los empleados ”, explica Roberto Arriola, presidente del Board Asesor en FlowSolvers y consultor en Negocios Internacionales, al describir traslados cotidianos de hasta dos horas desde la periferia. Los traslados promedio ya rondan la hora y media a dos horas por viaje y en alcaldías periféricas como Tláhuac o Milpa Alta hay trayectos de hasta tres, que restan sueño, cuidados y tiempo en familia. La concentración del empleo se mantiene por falta de incentivos para mover oficinas a otras zonas y por una planeación que no acerca trabajos a la vivienda ni replica modelos de movilidad segura como la bicicleta. Para Tahiri Trillanes, consultor en vivienda y desarrollo urbano, la presión de los nómadas digitales es acotada a Roma–Condesa y cambia más el tipo de comercio que la oferta laboral del resto de la ciudad. Su impacto se aprecia más bien con estancias de hasta seis meses y presión en rentas temporales, que debilitan el tejido barrial, por lo que hacen falta candados fiscales y de uso de suelo. Arriola señala que, donde llegan estos nómadas, desplazan por poder adquisitivo superior y elevan precios en micromercados que emplean a trabajadores de servicios con sueldos que no alcanzan la renta del mismo barrio. “El resultado son colonias dormitorio que se vacían de día, trayectos más largos, menos descanso y menor productividad en sectores formales e informales que sostienen la vida diaria de esas zonas”, dice. Los primeros negocios en desaparecer son los de barrio como abarrotes, zapaterías y sastrerías que no alcanzan el punto de equilibrio ante rentas más altas y un consumo orientado a cafés y restaurantes. La informalidad opera como válvula de escape pero erosiona protección laboral y hacienda pública y hoy alcanza a 33 millones de personas con una tasa de 54.8% en junio de 2025 según el INEGI. De acuerdo con los expertos consultados, las empresas podrían priorizar candidatos que vivan cerca para reducir desgaste y riesgos, pero en la práctica suele pesar más contratar a quien acepta el menor salario en un sistema con transporte público insuficiente. De acuerdo con el informe América Latina y el Caribe en la mitad del camino hacia 2030 de la Cepal , los mexicanos invierten en promedio 71 minutos diarios en transporte público para ir y regresar del trabajo. El tiempo se incrementa en urbes como Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, donde la densidad poblacional, la infraestructura limitada y los problemas de movilidad prolongan los trayectos. Este rezago tiene un costo económico significativo: los usuarios de transporte público pierden alrededor de 69,000 millones de pesos en oportunidades de ingreso, mientras que quienes utilizan automóvil registran pérdidas cercanas a 25,000 millones de pesos. Para bajar la presión, los especialistas sugieren ‘vivienda de inclusión laboral’, es decir, cerca de los polos de empleo y cambios de uso de suelo para aumentar oferta de alta densidad a precios accesibles. “Se pueden reservar usos de suelo para vivienda de alta densidad a precios accesibles dentro de zonas de alta demanda laboral y reequilibrar el territorio con transporte público suficiente y reglas claras”, menciona Arriola. La movilidad es el otro nudo porque un promedio de hora y media a dos horas por viaje reduce descanso, eleva ausentismo y recorta el tiempo disponible para cuidado y formación que también son parte del bienestar. El Índice para una Vida Mejor, realizado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE), muestra que México es el país con el porcentaje más alto de personas con jornadas extensas, con 27%, seguido por Turquía con 25% y Colombia, con casi 24% de sus empleados. El home office funciona como válvula para una minoría y no reemplaza la tarea estructural de acercar vivienda digna al trabajo ni de llevar nuevos centros de empleo a alcaldías hoy expulsoras de población. Según Pluxee, para las empresas el impacto de la distancia entre vivienda y trabajo no es un concepto abstracto, sino que se refleja en retrasos, mayor rotación de personal y una menor capacidad para atraer talento, que en muchos casos prefiere esquemas híbridos o abandona el mercado formal. En términos de productividad, señala el estudio El costo de la congestión: vida y recursos perdidos realizado por el IMCO y SinTráfico , la congestión implica una pérdida promedio de 100 horas anuales por persona. Quienes usan transporte público llegan a perder hasta 118 horas al año, mientras que los automovilistas acumulan 71 horas en traslados. Reducir esa brecha entre quienes pueden vivir cerca de su empleo y quienes entregan horas de vida en el tráfico exige políticas de vivienda asequible en zonas de trabajo, infraestructura de transporte que efectivamente disminuya los tiempos y un marco regulatorio que incentive la formalidad para que el salario alcance más allá del simple costo de moverse. ]]>

Las pymes de la construcción batallan más para acceder al crédito

Las pequeñas y medianas empresas (pymes) en México sufren para obtener financiamientos de la banca comercial, pero las del sector de la construcción batallan el doble . Jesús Gómez, CEO de Lounn, una firma de tecnología que ayuda a las pymes a obtener créditos, explicó que la banca tradicional, además de pedir muchos requisitos, suele ser lenta en el otorgamiento del dinero para este tipo de empresas. Las fintech y otras alternativas más ágiles en sus procesos se convierten en opciones atractivas. Un problema de las empresas de la construcción que trabajan con el gobierno es que reciben los pagos por sus servicios en periodos de cuatro meses, lo que resta certeza a los bancos para dar el financiamiento. En contraste, las pymes que trabajan para el retail, como las grandes cadenas de supermercados, pueden recibir sus pagos en 60 o 90 días. «Sí hay opciones de financiamiento de crédito puente para las pymes de la construcción, pero son muy tardadas. Los constructores tienen también emergencias o tienen que hacer compras de oportunidad, pero acceden a un financiamiento a tasas más altas», explicó. Una forma en que las empresas fintech buscan resolver este problema de acceso al crédito es con el análisis de datos, es decir, haciendo que bancos u otras instituciones puedan acceder a las facturas de las pymes, y así entender mejor sobre sus flujos y capacidades de pago. Tener los ingresos digitalizados ayuda a que las empresas analicen mejor el número de clientes de una empresa, montos de ventas, así como el pago a los trabajadores. Este análisis se hace se hace mediante una clave conocida como la Clave de Identificación Electrónica Confidencial (CIEC) que otorga el SAT. Gómez señaló que otro problema que enfrentan las pymes: los bancos suelen negar el crédito si el inmueble que queda en garantía tiene un valor por debajo del costo de un litigio de recuperación. Para mejorar esto, los bancos tienen el plan de educar a las pymes en materia de pagos y cobros digitales. «Tenemos el Centro Nacional de Educación Financiera que es un proyecto para desarrollar con el objeto de concentrar los esfuerzos que se dan para poderlos maximizar», añadió Emilio Romano, presidente de la Asociación de Bancos de México. Los bancos destacaron que tienen registro de que el 25.6% de las pymes en México sujetas a crédito tienen acceso al financiamiento. En México, las empresas del sector construcción suman 20,852 unidades, de las cuales un 98% de ellas son pymes, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). ]]>

El gobierno va contra las empresas factureras, ¿qué son y cómo operan?

En la víspera del Paquete Económico 2026 , el gobierno de México adelantó que parte los cambios en materia fiscal consistirá en reformas para el combate a empresas factureras, fantasma o fachada, las cuales simulan operaciones, con el objetivo de evadir impuestos, solicitar saldos a favor al fisco o lavar dinero, lo que representa pérdidas millonarias para el erario público. Ante una reforma fiscal ya descartada para el próximo año, el tiro contra las factureras se afina tras el objetivo de generar más ingresos públicos, mermados principalmente por menores ingresos petroleros. Esta acción “ nos va a dar más recaudación que cualquier incremento que pudiéramos hacer al ISR. Calderón subió el IVA, Peña cambió el ISR, y su recaudación no tuvo nada que ver con la recaudación del presidente, López Obrador, el incremento y lo que estamos nosotros consiguiendo el primer año, solamente de seguir cerrando los espacios de evasión”, explicó la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, en su conferencia mañanera el pasado 22 de agosto. La política anti factureras o empresas fachada o fantasma , dio su banderazo en 2014, en la administración de Enrique Peña Nieto, con una reforma al Código Fiscal de la Federación, la cual otorgó al SAT la atribución de investigar y sancionar a estas simuladoras, incluyendo la publicación de estas en las conocidas listas negras en el Diario Oficial de la Federación (DOF), con el objetivo de que los supuestos malhechores desvirtúen los hechos imputados por la autoridad. Después, en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, en vez de incrementar los impuestos o aplicarlos a más productos y servicios, la política tributaria radicó en una mayor vigilancia para el cumplimiento, digitalización, facilitación administrativa, y combate a la evasión y elusión fiscal. Como parte de ello, en noviembre de 2019, Hacienda publicó un decreto para incluir delitos fiscales como la emisión, enajenación y compra de comprobantes fiscales falsos como crímenes que ameritan la prisión preventiva oficiosa. En octubre de 2021, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) la declaró inconstitucional. Este mes reafirmó esta decisión. Por lo que la propuesta para el combate de estas empresas para el siguiente año fiscal puede venir en el sentido de afinar procesos para detectar estas operaciones, además del mayor uso de tecnología para ello, refiere el Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP). En tanto, “todavía se presenta este lastimoso fenómeno para que no se pague impuestos”, reiteró la presidenta. ]]>

Regulaciones automotrices y mercados de carbono definen plan mexicano ante COP30

El mundo se enfrenta al desafío de impulsar la actividad económica sin incrementar las emisiones de gases de efecto invernadero. La agenda global sobre descarbonización busca reconciliar crecimiento industrial y sostenibilidad ambiental, una ecuación compleja que países y empresas deben resolver de manera coordinada. Desde la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales ( Semarnat ), México se prepara para la Conferencia de las Partes (COP 30) , con la intención de consolidar un régimen internacional que guíe la producción y el consumo de energía. La meta es clara: reducir la huella ambiental sin frenar la actividad económica. José Luis Samaniego, subsecretario de Desarrollo Sostenible y Economía Circular de Semarnat, recordó que existe una relación “prácticamente lineal entre las concentraciones de gases de efecto invernadero y el aumento de la temperatura en el mundo”. Señaló que superar ciertos niveles de concentración comprometería el objetivo de limitar el incremento térmico global a entre 1.5 y 2 grados. El funcionario explicó que existe una creencia generalizada de que más crecimiento económico significa automáticamente mayores emisiones. “Si pensamos que el crecimiento va totalmente acoplado a las emisiones, efectivamente hay una contradicción. Pero si pensamos que puede haber un crecimiento desacoplado de la intensidad carbónica, ahí sí tenemos una solución”, comentó. Según Samaniego, la clave está en encontrar un equilibrio entre inclusión social, dinamismo económico y huella ambiental. Esto requiere políticas estratégicas que permitan mantener la competitividad industrial sin comprometer los objetivos de mitigación climática. Para lograrlo, Semarnat propone dos vías principales: la primera, mediante opciones tecnológicas, que incluyen eficiencia energética y la sustitución de equipos por tecnologías menos intensivas en emisiones. La segunda vía consiste en restaurar ecosistemas y explorar oportunidades de descarbonización en sectores donde reducir emisiones resulta más complejo. Esta estrategia combina medidas directas y compensatorias para alcanzar metas de sostenibilidad. “Estamos trabajando con una combinación de políticas que opera a nivel mundial, apoyada por el artículo 6 del Acuerdo de París, que contempla mejoras tecnológicas y compensaciones entre sectores que no pueden reducir más sus emisiones”, añadió Samaniego durante el foro Energy Talks, organizado por Expansión y Siemens Energy. En el caso de México, el diseño de políticas públicas busca integrar tres elementos clave para reducir emisiones de manera efectiva. El primero es la regulación estricta de sectores específicos, como la industria automotriz, donde se establecen límites de emisiones para vehículos nuevos. El segundo componente es un sistema de comercio de emisiones, un mecanismo económico que asigna cuotas de reducción a sectores regulados y que decrecen progresivamente para alcanzar la meta nacional de reducción del 35% de emisiones para 2030. El sistema busca incentivar a las empresas a invertir en eficiencia y en tecnologías bajas en carbono, permitiendo que quienes logren reducir más puedan vender sus excedentes de reducción a otros sectores que tengan mayor dificultad para disminuir emisiones. El tercer elemento reconoce que no todos los sectores pueden cumplir plenamente con sus metas de reducción de emisiones. Por ello, se prevén mecanismos de compensación que permiten cumplir objetivos alternativos mediante inversiones en proyectos sostenibles o captura de carbono. Samaniego enfatizó que la transición energética y la descarbonización requieren una coordinación estrecha entre política pública, inversión privada y participación de todos los sectores económicos. “No es un desafío solo de un país o un sector, sino una acción colectiva”, subrayó. La combinación de regulación, mercados de carbono y compensaciones sectoriales forma un esquema integral que busca mantener la competitividad industrial, al tiempo que reduce la intensidad de carbono de la economía mexicana. Analistas coinciden en que el éxito de estas políticas dependerá de la claridad regulatoria, la adopción tecnológica y la colaboración público-privada. México enfrenta el reto de cumplir compromisos internacionales sin frenar el crecimiento económico ni la expansión industrial. En este contexto, la COP 30 se perfila como un escenario crucial para definir estrategias globales de descarbonización, en el que México pretende contribuir con un marco regulatorio y económico que pueda ser replicable y eficiente para la reducción de emisiones en todos los sectores productivos. ]]>

Soft skills para sobrevivir a la era de la IA

En un escenario laboral marcado por la incertidumbre que provoca la Inteligencia Artificial (IA), la innovación y las habilidades blandas (soft skills) se perfilan como herramientas de supervivencia. Por lo menos esa es la visión de Redbox , empresa mexicana dedicada a la consultoría. Durante el evento ¿Qué es innovar de verdad?, distintos especialistas de la compañía compartieron su visión sobre este campo y de qué manera este concepto se traslada a la vida profesional de trabajadores que temen ser reemplazados por algoritmos. “Es real, la inteligencia artificial va a generar una revolución en todo lo que trabajamos en cuestiones relacionadas con conocimiento. Lo que debemos es prepararnos para ello”, afirmó Calos Álvarez, socio y director creativo de la firma. Su propuesta es desarrollar habilidades transversales, también conocidas como soft skills, es decir, aquellas que permiten a una persona adaptarse a diferentes situaciones y entornos y no están ligadas a un trabajo o área de conocimiento específica. De acuerdo con Álvarez, la inteligencia artificial está sustituyendo personas en labores especializadas, por ejemplo, como sucede en el campo de la traducción, cuyo trabajo altamente especializado se ha visto desplazado por sistemas de traducción automática. En contraste, explicó, lo que distingue a los humanos es la capacidad de pensar de forma creativa, adaptarse y liderar. De acuerdo con el Future of Jobs Report 2025 del Foro Económico Mundial, entre las diez habilidades más demandadas hacia 2030 estarán el pensamiento analítico y creativo, la resiliencia, la curiosidad y el aprendizaje continuo, además de la alfabetización tecnológica. Además, el Capgemini Research Institute subraya que el 44 % de las habilidades laborales serán transformadas por la digitalización en los próximos años, lo que hace imperativo desarrollar capacidades transversales que permitan navegar esa transición. Para Rodolfo Ramírez, CEO de Redbox, la palabra innovación ha perdido claridad por su uso indiscriminado. “Se habla de ser innovadores, pero pocas veces se explica qué significa. En esencia, es un proceso para generar crecimiento”, refirió. Si bien Redbox colabora con grandes corporativos para crear estrategias de marca, el preámbulo de sus directivos es que ese mismo enfoque puede aplicarse al trabajador común. La clave, sostienen, está en aprender a identificar en qué áreas puede aportar valor único e incorporar la innovación como parte de la rutina, más que como un proyecto extraordinario. Sergio Caétano, director de consultoría de la compañía, cuestionó la idea de que innovar siempre es sinónimo de disrupción tecnológica: “El 98% de las innovaciones que vemos en las empresas no reinventan la rueda, simplemente mejoran procesos o experiencias. Solo el 2% son realmente nuevas. Y eso está bien: innovar también significa resolver pequeños puntos de dolor que hacen la diferencia en la relación con los clientes o dentro de la organización”. Los especialistas coincidieron en que, en tiempos en que la IA ya remplaza tareas técnicas, la innovación entendida como práctica cotidiana aparece no como un lujo de las grandes compañías, sino como una herramienta indispensable para cualquier persona que busque mantener su relevancia en el futuro del trabajo. No contra la IA, con ella Lejos de plantear a la inteligencia artificial como un enemigo, los ponentes insistieron en que la clave está en aprender a convivir con ella. Además de fortalecer las llamadas habilidades blandas, subrayaron la importancia de familiarizarse con los programas de IA que ya se utilizan en cada industria, al menos con la soltura suficiente para integrarlos al trabajo diario. De acuerdo con el informe La Fuerza Laboral Global del Futuro, de Grupo Adecco, 13% de los trabajadores en el mundo ha perdido su empleo debido al uso de la inteligencia artificial, pero solo 11% están preparados para el uso de esta herramienta. Según el documento, la IA se ha integrado más en el mundo laboral y los trabajadores que la están usando están ahorrando en promedio una hora al día y una cuarta parte de los colaboradores dice que usa el “tiempo ahorrado” en un trabajo más creativo. El trabajo también encontró que el 76% de los trabajadores considera que las empresas deberían capacitar a los empleados existentes para diferentes roles en toda la organización antes de contratar candidatos externos. “Así como el dominio del inglés abrió oportunidades profesionales incluso para quienes no eran completamente bilingües pero podían comunicarse con fluidez, manejar la IA con naturalidad se convertirá en un requisito básico para acceder y mantenerse en el mercado laboral”, señaló el equipo de Redbox. ]]>