La nueva economía de la reputación
Durante décadas, la reputación corporativa ha sido el «activo blando» por excelencia, un concepto que, si bien todos los líderes empresariales reconocían como importante, pocos (realmente muy pocos) podían cuantificar o gestionar con la precisión que se dedica a otros pilares estratégicos. Sin embargo, en el ecosistema de negocios actual, esa percepción cambia radicalmente. La reputación ya no es un intangible; es una fuerza económica medible y poderosa, una “carta fuerte» que define el éxito y le otorga a las marcas y empresas nuevas ventajas competitivas. Hoy, la reputación tiene un valor cuantificable y se estima que la ‘ Reputación Mundial ’ asciende a 7.07 miles de millones de dólares, de acuerdo con el estudio «La Economía de la Reputación Global”. Esto es ya una realidad financiera respaldada por datos y modelos de Inteligencia Artificial (IA), transformando la reputación de un abstracto ideal a un activo tangible y gestionable. Este valor se materializa de múltiples maneras. Una buena reputación permite a las empresas, instituciones y organizaciones, así como a sus líderes, ganar la aceptación de su entorno; atraer y retener talento; lograr objetivos que no podría conseguir de forma aislada; y sumar apoyos a favor del desarrollo sostenido de la compañía, entre otros. Para que todos nos entendamos, hablamos de un impacto directo que puede significar hasta un 4.78% adicional en retornos anuales inesperados para los accionistas. En la época actual de la hiperconectividad, donde cada acción es examinada en tiempo real, la reputación se posiciona como el principal motor de ventaja competitiva y crecimiento sostenible. Es un sistema interconectado, compuesto por ocho pilares fundamentales: ciudadanía, creatividad, gobernanza, liderazgo, innovación, rendimiento, productos y lugar de trabajo, que gestionados de forma integral, generan miles de millones en retornos cuantificables. Para ilustrar este punto, y llevándolo a un terreno más cercano a nuestra experiencia diaria, pensemos en una empresa que se destaca por su innovación, pero que, al mismo tiempo, enfrenta situaciones por malas prácticas en su cadena de suministro. ¿Qué prevalecerá en la mente del consumidor o del inversionista? Muy probablemente, la sombra sobre su gobernanza eclipsará cualquier brillantez de su producto. O, en otro escenario, cuando una marca reconocida comete un error, ya sea en un producto o en la atención al cliente, la clave de su recuperación no reside en una campaña publicitaria millonaria, sino en cómo demuestra su compromiso con la transparencia, la responsabilidad y la acción correctiva genuina. Y, ¿cómo se posiciona México en esta «Economía de la Reputación Mundial»? Si bien la sofisticación del mercado mexicano ha crecido exponencialmente, mi percepción es que aún existe una brecha en la asimilación integral de la reputación corporativa como un activo estratégico cuantificable. Y cuando digo cuantificable, me refiero a que el retorno de reputación podría añadir a una compañía, dependiendo de su escala, desde dos millones hasta una cifra de 202,000 millones de dólares adicionales por encima de lo que dictan los números financieros estándar. El Mundial de 2026 es, sin duda, el gran hito a través del cual México podrá nutrir (o empeorar) su reputación. Imaginen el potencial que esto representa para las compañías mexicanas si realmente aprendemos a gestionar este activo con la seriedad que merece. Demasiadas empresas en nuestro país aún la ven como un gasto de marketing o un «bomberazo» en tiempos de crisis, en lugar de una inversión fundamental en su futuro. La transparencia es cada vez más demandada por consumidores, inversionistas y reguladores, y la gestión del talento en la era de la IA se perfila como una oportunidad y una amenaza reputacional clave, por ello, las empresas mexicanas no pueden permitirse el lujo de considerar la reputación como un activo secundario. Es hora de que los CEOs y Consejos de Administración en México abracen esta nueva realidad, reconocer la reputación como un activo fundamental implica invertir en sus ocho pilares clave de manera estratégica, proactiva y propositiva. Significa construir una cultura interna sólida, asegurar una gobernanza impecable, ser ciudadanos corporativos responsables y gestionar el impacto de las nuevas tecnologías en sus equipos. Aquellas empresas que lo hagan no solo asegurarán su licencia para operar, sino que desbloquearán un valor financiero inesperado y construirán la resiliencia necesaria para prosperar en la próxima era. La reputación no es una opción. Es la nueva ventaja competitiva que definirá a los líderes del mañana. ____ Nota del editor: Mauricio Gutiérrez es CEO de Burson México y Presidente del Círculo de Reputación Corporativa. Le gusta disfrutar la vida haciendo recorridos en su bicicleta, tanto en ciudad como en montaña. Síguelo en LinkedIn. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>
La IA en Latinoamérica y la oportunidad de hacerlo distinto
A lo largo de los años, siguiendo de cerca la evolución tecnológica en diferentes mercados, quedó claro que la innovación no es una línea recta de progreso. Muchas de las iniciativas que llegaron primero no fueron las mejores, hemos visto soluciones que han ampliado las desigualdades, productos que no se adaptaban a las realidades locales y sistemas que simplificaban los procesos al tiempo que debilitaban las relaciones humanas. La experiencia ha demostrado que la velocidad no garantiza el impacto y que ser pionero no asegura la madurez. Por eso hay que revisar la idea de que América Latina “llegó tarde” a la Inteligencia Artificial (IA). Esa interpretación parte de una lógica de carrera tecnológica que confunde la llegada con el liderazgo. En lugar de lamentar un supuesto retraso, debemos reconocer que este es el momento adecuado para decidir cómo queremos integrar la IA en nuestras sociedades, empresas e instituciones. El mundo ya probó, erró y aprendió en las etapas anteriores de digitalización y automatización. Para América Latina, llegar después no es una desventaja, sino la posibilidad de construir desde el inicio una relación más consciente entre la tecnología, nuestras comunidades y nuestra manera de vivir y trabajar. Cuando observamos la llegada de la IA a sectores como la educación, la salud, el gobierno y las pequeñas empresas, notamos que existe un terreno fértil para integrar estas tecnologías de manera responsable. En educación, por ejemplo, es posible personalizar el aprendizaje sin crear nuevos mecanismos de exclusión. En salud, la IA puede ampliar diagnósticos y gestionar información crítica, sin perder de vista la experiencia humana. Ya en el sector público, la IA puede hacer más transparentes y eficientes procesos como la gestión de servicios, la asignación de recursos, la atención ciudadana y el diseño de políticas públicas. La pregunta no es “cuándo” llegaremos a las tecnologías de IA, sino “cómo” las incorporaremos a nuestras sociedades y economías. Se trata de un reto cultural y político, no meramente tecnológico, que nos exige reflexión, experimentación, errores y aprendizaje continuo. Un estudio de MIT reveló que la mejora del rendimiento con la IA generativa depende tanto de la calidad del modelo como de la capacidad de los usuarios para formular buenas instrucciones, interpretar respuestas e integrar estas herramientas de manera inteligente en sus procesos de trabajo y creación. Esta adaptación humana representa una parte significativa de las ganancias observadas, tanto como las mejoras tecnológicas de los propios modelos. Es decir, más que modelos sofisticados, necesitamos cultivar la habilidad de usar bien lo que está a nuestra disposición. Esto significa que nuestra competitividad no se medirá por la velocidad con la que adoptemos la tecnología, sino por la calidad con la que la incorporemos a las prácticas cotidianas del trabajo y la vida. Si capacitamos a nuestros maestros, profesionales de la salud, funcionarios públicos y emprendedores para que piensen críticamente sobre el uso de la IA, estaremos creando una cultura de uso responsable e innovador. Si creamos espacios para que todos aprendan, ajusten sus prácticas y experimenten, estaremos fortaleciendo nuestra capacidad de innovar de verdad y no solo de importar soluciones ya preparadas, a menudo pensadas para contextos muy distintos al nuestro. Podemos ser un laboratorio vivo de usos humanos de la tecnología, donde se prueben soluciones alineadas con la diversidad cultural, las condiciones sociales y las prioridades regionales. En América Latina, esto implica desarrollar aplicaciones de IA que amplíen la voz de comunidades históricamente marginadas y democraticen el acceso a la información. Aquí, la IA debe servir para fortalecer nuestra capacidad de aprender y transformar, no para sustituir el elemento humano que da sentido a esas acciones. Ver la IA no como una herramienta corporativa aislada, sino como una política de desarrollo social, implica poner en el centro de la agenda cuestiones como la formación de capacidades, la equidad en el acceso, la ética en el uso de datos y el propósito social. Implica, sobre todo, reconocer que la transformación tecnológica no se produce en los códigos, sino en las personas, en la forma en que conectan los conocimientos técnicos con los valores, la creatividad y la responsabilidad colectiva. Sin duda, la IA puede ser un motor de crecimiento económico. Pero cuando se utiliza únicamente para aumentar la productividad, sin reflexionar sobre sus impactos, tiende a reproducir (e incluso a profundizar) las desigualdades. El verdadero avance se produce cuando la tecnología se incorpora a una estrategia de desarrollo amplia, que combine la educación ciudadana en tecnología, políticas públicas responsables, el fomento de la innovación local y el fortalecimiento de las pequeñas empresas. En lugar de perseguir un “podio de llegada”, América Latina tiene ante sí la oportunidad de elegir con claridad los valores que guiarán la adopción de la tecnología, se trata de decidir quiénes queremos ser en un mundo moldeado por la IA. _____ Nota del editor: Marcio Aguiar es director de la división Enterprise de NVIDIA para Latinoamérica. Su enfoque está en expandir el uso de las plataformas de software y hardware de NVIDIA en las áreas de Inteligencia Artificial, HPC, Centros de Datos, Virtualización y Visualización Profesional. Es Licenciado en Administración por la Loyola Marymount University, en Los Ángeles, California, y en 2023 y 2024 fue elegido como una de las 500 personalidades más influyentes de América Latina por Bloomberg Línea. Síguelo en LinkedIn. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>
Entre expansión y propósito, los retos de la farmacéutica mexicana en 2026
La industria farmacéutica en México atraviesa un momento que muchos describen como favorable. Se habla de expansión, de nuevas capacidades productivas y de modernización industrial. Sin embargo, detrás de ese entusiasmo persiste una pregunta incómoda que rara vez se formula con la profundidad necesaria: ¿estamos creciendo como industria o simplemente perfeccionando un modelo que ya mostró sus límites? Durante años, el sector ha operado bajo una lógica eficiente pero conservadora: producir, cumplir, entregar. Un esquema funcional, sin duda, pero insuficiente frente a nuestro entorno global que hoy exige algo más que volumen. Mientras otras regiones del mundo han entendido que la industria farmacéutica es un pilar de soberanía, innovación científica y política pública de salud, México sigue midiendo su éxito principalmente en términos operativos. Esa brecha no es menor; es estructural. La pandemia no solo fue una emergencia sanitaria, fue una revelación. No cabe duda que puso en evidencia nuestra dependencia de insumos, tecnologías y decisiones externas, y mostró con claridad que la salud pública no puede sostenerse sin una industria farmacéutica sólida, estratégica y alineada con los intereses nacionales. Sin embargo, superada la crisis, el sector pareció regresar con rapidez a la inercia conocida: celebrar cada inversión como si fuera transformación, cuando en realidad es apenas continuidad mejorada. El problema no es la expansión industrial. Al contrario, es necesaria. El problema es confundir crecimiento con cambio de modelo. Es evidente que la industria farmacéutica mexicana no enfrenta una crisis de capacidad productiva, enfrenta una crisis de visión. Produce, sí; cumple estándares, también. Pero aún no termina de asumirse como un actor central en la definición del futuro sanitario del país. Se pueden observar esfuerzos con una lógica distinta. Por ejemplo, cuando las empresas farmacéuticas anuncian planes de expansión, se muestra que existe margen para elevar la ambición industrial cuando se decide apostar por tecnología, formación técnica y diversificación terapéutica. El reto es que este tipo de decisiones sean parte de una estrategia amplia y compartida. ¡Ahí radica el verdadero desafío del sector farmacéutico mexicano! No en producir más, sino en producir con sentido. Es decidir qué medicamentos deben desarrollarse prioritariamente en el país, qué capacidades científicas deben fortalecerse y qué papel queremos asumir frente a problemas de salud cada vez más complejos: enfermedades crónicas, envejecimiento poblacional, acceso equitativo y sostenibilidad financiera de los sistemas de atención. Hoy se continúa operando bajo un modelo predominantemente reactivo. Se responde a licitaciones, a calendarios regulatorios, a coyunturas presupuestales. Pero una industria madura no puede limitarse a reaccionar. Debe proponer…proponer investigación aplicada, transferencia tecnológica real, formación científica de alto nivel y esquemas de colaboración auténticos entre empresas, universidades y Estado. La conversación sobre la industria farmacéutica suele quedarse en la superficie. Se discuten precios, abasto, trámites y tiempos, pero rara vez se aborda el fondo: la necesidad de construir una política industrial farmacéutica de largo plazo, técnica, desideologizada y orientada a resultados. Sin esa base, cualquier avance será frágil y cualquier retroceso, costoso. Algunos actores del sector comienzan a entenderlo. Invierten en elevar estándares, en profesionalizar procesos, en formar talento especializado y en buscar certificaciones que les permitan competir más allá del mercado local. No lo hacen desde el discurso, sino desde la operación cotidiana. Pero mientras estos esfuerzos sigan siendo la excepción y no la norma, el impacto seguirá siendo parcial. México tiene el talento humano, la infraestructura industrial y la experiencia acumulada para convertirse en un referente farmacéutico regional. Lo que aún no termina de construirse es una voluntad estratégica colectiva que articule intereses públicos y privados bajo una visión común. Seguimos celebrando cada expansión como si fuera una meta, cuando en realidad debería ser apenas el punto de partida de una conversación mucho más profunda. Crecer sin transformar es una forma sofisticada de estancarse. Y la industria farmacéutica mexicana ya no puede darse ese lujo. El verdadero reto no está en cuántos medicamentos producimos, sino en qué país decidimos construir a través de ellos. _____ Nota del editor: Alejandro Ortiz Longoria (LinkedIn: @Alejandro Ortiz Longoria) es licenciado en Ciencias Actuariales por el ITAM; posee una maestría en Economía Financiera por la Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica, y un Executive MBA del programa OneMBA del Tecnológico de Monterrey. Cuenta con más de 14 años de experiencia en la industria farmacéutica y de cuidados de la salud. Actualmente es Director General de Vidar Pharma. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>
Redes sociales, el epicentro de los riesgos cibernéticos
En 2025 las redes sociales dejaron de ser únicamente plataformas de interacción y entretenimiento para consolidarse como uno de los principales vectores de riesgo cibernético a escala global. Se acabaron los atacantes improvisados Los incidentes, las cifras y los patrones de ataque confirman que el ecosistema social digital se ha convertido en uno de los terrenos más fértiles para el fraude, la suplantación de identidad y la manipulación a gran escala. El llamado mega leak de junio de 2025 —una compilación de aproximadamente 16 mil millones de credenciales expuestas, obtenidas principalmente mediante malware tipo infostealer— es una muestra clara de esta tendencia. No se trató de una brecha puntual, sino de la agregación de accesos robados durante años a servicios como Facebook, Telegram y GitHub, muchos de ellos reutilizados posteriormente en campañas activas de fraude y phishing. La magnitud del evento evidenció una realidad incómoda: las redes sociales ya no son solo el canal del ataque, sino un repositorio involuntario de la identidad digital de millones de personas. Plataformas como WhatsApp, Instagram, Facebook y TikTok concentran hoy una proporción significativa de ataques de phishing potenciados por inteligencia artificial, smishing , ciberacoso y estafas altamente personalizadas. Su principal fortaleza —el volumen de usuarios, la inmediatez de la comunicación y la confianza social que generan— se convierte, paradójicamente, en una de sus mayores debilidades desde la perspectiva de la ciberseguridad. Plataformas como WhatsApp, Instagram, Facebook y TikTok concentran hoy una proporción significativa de ataques de phishing potenciados por inteligencia artificial, smishing, ciberacoso y estafas altamente personalizadas. Su principal fortaleza —el volumen de usuarios, la inmediatez de la comunicación y la confianza social que generan— se convierte, paradójicamente, en una de sus mayores debilidades desde la perspectiva de la ciberseguridad. Hoy ya no hay atacantes improvisados. Operan verdaderas “granjas de phishing” apoyadas en automatización y RPA (Robotic Process Automation), es decir, el uso de software capaz de ejecutar tareas repetitivas de forma automática, a gran escala y sin intervención humana. Estas herramientas permiten a los atacantes operar desde múltiples dispositivos móviles y aprovechar cuentas legítimas comprometidas para enviar campañas de smishing altamente personalizadas. A ello se suma el uso de deepfakes de voz y video: audios falsos que simulan a familiares, directivos o figuras públicas para inducir inversiones fraudulentas, prometer premios inexistentes o presionar a las víctimas ante supuestas emergencias. Más allá de los incidentes técnicos, el impacto es tangible. Una encuesta de Bitdefender realizada en 2025, reveló que uno de cada siete participantes fue víctima directa de una estafa, con pérdidas promedio cercanas a los 545 dólares por persona. El fenómeno no discrimina por nivel educativo, pero sí por hábitos digitales. Los jóvenes resultaron particularmente vulnerables. El 20% reportó haber sido víctima, más del doble que los grupos de mayor edad. La causa no es la ingenuidad, sino la sobreexposición. Compartir audios, videos, rutinas y datos personales facilita la creación de ataques creíbles, incluidos fraudes telefónicos basados en clonación de voz (Vishing). Uno de los aspectos más preocupantes de 2025 no es únicamente la creciente sofisticación técnica de los ataques, sino la persistencia de hábitos inseguros, incluso entre usuarios y organizaciones que conocen los riesgos. La conciencia sobre las amenazas existe, pero rara vez se traduce en conductas preventivas sostenidas; entre saber y actuar sigue habiendo una brecha significativa. En este contexto, las redes sociales han superado al correo electrónico como principal canal de estafa porque operan sobre un activo difícil de proteger con tecnología: la confianza interpersonal. El atacante ya no necesita vulnerar un sistema ni explotar una falla técnica; le basta con manipular una relación social o detonar una emoción. La urgencia, el miedo, la promesa de una oportunidad o la simple curiosidad continúan siendo los mecanismos más eficaces para inducir errores. Por ello, la discusión de fondo ya no es si plataformas, organizaciones y usuarios conocen el riesgo, sino si están dispuestos a modificar comportamientos, asumir costos reales y redefinir responsabilidades. Mientras la identidad digital siga expuesta como moneda de cambio y la explotación de la confianza social no tenga consecuencias claras, la brecha seguirá siendo menos tecnológica y más decisional. ____ Nota del editor: Fernando Guarneros es Director de Operaciones en IQSEC. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>
Caso Epstein: los archivos que vuelven a sacudir a la élite mundial
«¿Crees que eres el diablo en persona?», le pregunta Steve Bannon, un exasesor de Donald Trump, a Jeffrey Epstein, un financiero acusado de sostener una red de tráfico sexual infantil. “No, pero tengo un buen espejo”, responde entre risas. El video forma parte de la más reciente publicación de más de 3 millones de documentos, miles de videos y archivos vinculados al caso, que ha sacudido a las élites globales. Los documentos que el Departamento de Justicia de Estados Unidos publicó en el último mes y medio tras una larga campaña de presión han revelado la relación de Epstein, una importante figura del jet set neoyorquino, con empresarios, nobles, políticos e intelectuales de todo el mundo. Solo una persona, —su expareja Ghislaine Maxwell—, ha sido acusada en relación con sus delitos, a pesar de que, de acuerdo con dos correos del FBI, había al menos otros nueve co-conspiradores en el caso. A continuación presentamos la información más relevante sobre Jeffrey Epstein, las acusaciones que pesaban en su contra, su muerte y los archivos que salpican a los poderosos. Una relación cercana con la élite Mucho antes de que las acusaciones en su contra estallaran, Epstein empezó su carrera como profesor de matemáticas y física en el elitista Dalton School, en Nueva York. Por recomendación del padre de un alumno, en 1976 ingresó en el banco de inversiones Bear Stearns, donde ascendió hasta convertirse en socio de la firma. Fue allí donde tejió su red de contactos entre la gente más adinerada de Estados Unidos. El financista amplió sus contactos hasta tal punto que en 1982 lanzó su propia firma de inversiones: J. Epstein and Co. La compañía solo aceptaba a clientes que contaran con activos mayores a los 1,000 millones de dólares. Desde entonces, Epstein comenzó a codearse con celebridades, políticos y artistas. «Conozco a Jeff desde hace 15 años. Es un tipo fantástico», dijo Donald Trump a la revista New York en 2002. ”Es muy divertido estar con él. Incluso se dice que le gustan las mujeres hermosas tanto como a mí, y muchas de ellas son más jóvenes. No hay duda: Jeffrey disfruta de su vida social», añadió. El perfil destacaba que Epstein llevó al expresidente Bill Clinton y a los actores Kevin Spacey y Chris Tucker, en su jet privado a África. ¿De qué se acusaba a Epstein? La primera acusación formal contra Jeffrey Epstein data de 2005. Entonces, los padres de una niña lo acusaron de pagarle a su hija por un masaje. La policía abrió una investigación. La policía recogió tres decenas de acusaciones de niñas menores de edad que dijeron que había abusado sexualmente de ellas en su mansión, en encuentros que a menudo comenzaban como masajes. Los fiscales federales afirmaron posteriormente que el abuso comenzó, por lo menos, en 2002. Las niñas procedían en su mayoría de entornos desfavorecidos, de acuerdo con un reportaje del periódico Miami Herald, que analizó más de 2,000 documentos, correos electrónicos y pruebas de la investigación federal. Un año después de la primera acusación, un gran jurado en Florida solicitó presentar cargos contra Epstein por solicitudes de prostitución. Pero el jefe y detective principal del Departamento de Policía de Palm Beach remitieron el caso a una oficina cercana del FBI, pues consideraron que el cargo no reflejaba «la totalidad de la conducta de Epstein», de acuerdo con la revisión del caso por parte del Departamento de Justicia. Un fiscal asistente, que trabajaba con dos agentes del FBI para encontrar más víctimas, presentó en mayo de 2007 un borrador de acusación que describe 60 cargos penales contra Epstein, junto con un memorando que resume las pruebas reunidas en su contra. Sin embargo, en 2008 los fiscales llegaron a un controvertido acuerdo con el magnate. Epstein se declaró culpable de cargos estatales de solicitud de prostitución y de solicitud de prostitución con un menor de 18 años. De esta manera, logró evadir los cargos federales de tráfico sexual al aceptar 13 meses de prisión y ser inscrito en el registro federal de delincuentes sexuales. De este modo, se le salvó de una posible cadena perpetua. Epstein, además, logró conservar todas sus propiedades después de este acuerdo. El caso, sin embargo, volvió a la luz casi 11 años después. En junio de 2019, agentes federales arrestaron a Epstein. El Tribunal del Distrito Sur de Nueva York lo acusaba entonces de un cargo de tráfico sexual de menores y un cargo de conspiración para cometer tráfico sexual de menores. ¿De qué murió Jeffrey Epstein? Epstein fue encontrado muerto el 10 de agosto de 2019 en el Centro Correccional Metropolitano, el centro de detención federal donde estaba detenido en Manhattan. El médico forense jefe de la ciudad de Nueva York concluyó más tarde que Epstein murió por suicidio. La muerte de Epstein, encontrado ahorcado antes de su juicio por delitos sexuales, alimentó innumerables teorías de la conspiración, apoyadas por partidarios de Trump, según las cuales habría sido asesinado para proteger a personalidades de alto perfil. Seis años después, el FBI y otras agencias presentaron un informe exhaustivo sobre el caso que echaba por tierra que Epstein haya sido asesinado. La administración publicó un vídeo, tanto en versiones en bruto como «mejoradas», que afirmó que indicaba que nadie entró en el área de la prisión de Manhattan donde Epstein estaba detenido la noche en la que murió. «Después de una investigación exhaustiva, los investigadores del FBI concluyeron que Jeffrey Epstein se suicidó en su celda», aseguran los autores del texto. Los archivos de Epstein Tras meses de presiones, Trump firmó en noviembre de 2025 una ley para que se publicara el archivo del caso Epstein, un hito para revelar el alcance de la red que este financista creó para abusar de menores de edad. El Congreso ordenó al Departamento de Justicia que publicara antes del 19 de diciembre su vasto acervo de archivos sobre Epstein, quien se suicidó en 2019 en una prisión de Nueva York antes de ser enjuiciado por delitos sexuales.
La biometría entra a la lucha contra la trata de personas
La digitalización de servicios se ha convertido en una herramienta clave para cerrar brechas de identidad y acceso a derechos, de acuerdo con organismos internacionales como la ONU. Sin embargo, su uso también ha reavivado debates sensibles, como ocurrió con el registro de telefonía y las bases de datos biométricos. La trata de personas persiste en el país y suele estar asociada a contextos de falta de documentación e información. De acuerdo con la ENVIPE 2025 del Inegi, solo 9.6% de los delitos ocurridos en 2024 fueron denunciados, lo que deja una amplia proporción de casos fuera de los registros oficiales. Hasta finales de noviembre de 2025, las autoridades mexicanas registraron 542 denuncias por trata de personas. En el mismo periodo, la Línea Nacional contra la Trata recibió 5,170 reportes. La diferencia entre ambas cifras evidencia un desajuste entre los mecanismos de reporte y los procesos formales de denuncia. Frente a este contexto, el uso de tecnología ha comenzado a incorporarse como una herramienta de cooperación y ayuda. Fernando Casas, director general de Identy.io México y América Latina, explica que la digitalización es el camino más corto para cerrar el paso al crimen organizado. «Casi cualquier servicio ciudadano, eso incluye la seguridad y todo lo que conlleva, es mucho más fácil de manejar cuando ya estás digitalizado. Muchos de los procesos que tienen que ver con la trata de personas en todos sus derivados, también están ligados al tema de identidad… lo hacen porque los sistemas de control de los gobiernos son fácilmente eludibles», precisó. Al implementar una identidad digital robusta, basada en rasgos físicos inalterables como el rostro o las huellas dactilares, se crea un cerco matemático contra la falsificación. Pero, un punto crítico es la protección de los más vulnerables, ya que el 55% de las víctimas de trata son menores de edad. Según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), el 30.7% de las víctimas captadas termina en explotación sexual y el 28.2% en redes de trabajo forzado. La empresa que lidera Casas ya colabora con organizaciones como The Exodus Road donando tecnología que permite capturar huellas dactilares desde un celular básico. «Antes, cualquier tema que tuviera que ver con identidad digital y biometría era muy costoso, el software y la tecnología necesarias para ese tipo de proyectos siempre rondaba en muchos millones de dólares», relató el ejecutivo. Hoy, el paradigma ha cambiado. La potencia de procesamiento de un smartphone de hace casi una década es suficiente para salvar vidas. Esto permite que una patrulla en una zona remota o un albergue fronterizo pueda verificar la identidad de un niño contra una base de datos tipo Amber en tiempo real, sin necesidad de hardware especializado o, en ocasiones, sin internet. ¿Y la soberanía de datos? Sin embargo, hablar de biometría masiva enciende alarmas sobre la privacidad y la hipervigilancia. A diferencia de los modelos centralizados donde el Estado o las empresas son dueños de la información, la identidad soberana devuelve el control al individuo. «Eres tú quien va a decidir con quién compartir su identidad», afirma Casas. Bajo este esquema, el usuario porta su identidad digital en una «wallet» segura en su celular y otorga permisos temporales para trámites específicos. Países como Estonia, Singapur o India han demostrado que una identidad digital unificada reduce costos operativos y elimina la corrupción en la entrega de servicios, pero muchas organizaciones aún ven en este tipo de tecnologías la posibilidad de vulnerar más a ciertos sectores de la población, por ejemplo, inmigrantes indocumentados. Un ejemplo de cómo el uso de biometría e inteligencia de datos se usa es lo que Palantir hace para el servicio de inmigración en Estados Unidos, ICE, pues mucha de la tecnología que utiliza su software Gotham está ligada a bases de datos biométricas. ]]>
Tras caer casi 5% en 2025, remesas entran en fase de bajo crecimiento hasta 2029
Luego de que las remesas sufrieron su caída más grande en más de una década en 2025, los expertos señalan que inició una etapa de normalización de los envíos por lo que en 2026, las remesas podrían tener una recuperación de hasta 3% . “Estimamos un crecimiento modesto de alrededor de 3%; lo llamo modesto porque después de una caída de 4.6% no se alcanzará a compensar la disminución”, dijo en entrevista Guillermina Rodríguez, directora de Estudios Económicos de Banamex. Para Valmex Casa de Bolsa, el 2026 será un año en el que se van a normalizar los envíos de remesas luego de que entre 2020 y 2024 se registraron flujos excepcionalmente altos en la llegada de remesas, cuando el tipo de cambio estuvo por encima de los 20 pesos. “Esto no significa que ya no lleguen remesas o que vayamos a ver una crisis del poder adquisitivo por las remesas”, dijo en entrevista Gerónimo Ugarte, economista en jefe de Valmex Casa de Bolsa. “Esperamos un desempeño bastante limitado, cercano al 0% en términos nominales”. En el escenario de los economistas, las remesas enfrentan riesgos a la baja por las mismas razones por las que cayeron el año pasado: una economía estadounidense que se debilita, el endurecimiento de la política migratoria de Trump y una apreciación del peso mexicano. Si las remesas entraron en una fase de normalización a mediano plazo, Ugarte considera que será un proceso que puede extenderse hasta 2029, antes de que la economía mexicana vea tasas de crecimiento estables de la llegada de remesas. “El nivel que se alcanzó entre 2020 y 2024 fue un nivel excepcional y hubo varias cosas que explicaron este nivel excepcional: los estímulos fiscales en Estados Unidos, disrupciones del mercado laboral, transferencias que se hicieron a los trabajadores con lo que cambiaron los patrones de ahorro y de envíos”, explicó. Tanto Ugarte como Rodríguez consideran que será difícil que se vuelvan a registrar ingresos de remesas por más de 60,000 millones de dólares. El último mes que se vio una cifra de esa magnitud fue agosto de 2024, de acuerdo con datos del Banco de México. Sin embargo, los analistas esperan que meses como mayo, cuando se celebra el Día de las Madres, o agosto, cuando ocurre el regreso a clases, se registren picos en la llegada de dinero. ¿Qué pasó con las remesas en 2025? En 2025, México recibió 61,791.2 millones de dólares en remesas, la cifra más baja desde 2022. En términos de crecimiento, fue la caída más pronunciada desde 2009 . La caída de los envíos de remesas el año pasado respondió principalmente a las políticas migratorias del presidente Donald Trump y a que Estados Unidos tuvo un débil comportamiento del mercado laboral y menores ingresos familiares. BBVA Research destacó que el presidente Trump ha implementado una estrategia agresiva contra los migrantes, que incluye la militarización de la frontera, el aumento de redadas al interior del país y el término de distintas amnistías migratorias. Lo anterior ha desalentado y disminuido la llegada de nuevos migrantes, provocando así la llegada de menos divisas. En 2025, el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos deportó a 320,000 migrantes, la cifra más alta de los últimos 12 años, aunque todavía por debajo de los niveles observados entre 2008 y 2013. “Hay un tema adicional en el que algunas personas están previendo que las condiciones puedan empeorar y deciden mantener cierto ahorro y no enviar remesas en este momento”, dijo Rodríguez. Gerónimo Ugarte apuntó que el menor dinamismo del empleo ocurrió en sectores que emplean mano de obra migrante como las manufacturas y la construcción. Un tercer punto, no menos importante, es el comportamiento del tipo de cambio. El peso mexicano ha mantenido un mejor comportamiento frente al dólar provocando que el dinero que recibieron los mexicanos fuera menor. En enero de 2025, el tipo de cambio era de 20.56 pesos por dólar y al cierre del año fue de 18.11 pesos. “El peso mexicano fue una de las divisas que más ganó terreno durante 2025”, apuntó BBVA Research en un reporte. “De continuar o mantenerse esta apreciación del peso mexicano en 2026, se podría observar una reducción del poder adquisitivo de los hogares receptores de remesas en un 15%”. ]]>
Autosuficiencia petrolera pasa factura: ingresos por exportaciones caen 61% en 2025
México tiene un objetivo claro: dejar de exportar su petróleo para aprovecharlo, procesarlo en territorio nacional y aumentar su producción de combustibles sin importar el impacto que esa decisión pueda generar en las finanzas de Pemex y del país. Datos de la petrolera mexicana muestran que en diciembre de 2025, el valor de las exportaciones alcanzó los 634 millones de dólares, cuando en el mismo mes de 2024 se obtuvieron 1,657 millones de dólares, lo que representa una caída de 61.5%. El costo de la autosuficiencia energética en combustibles va más allá de dejar de necesitar comprar gasolinas y diésel en el extranjero, son recursos que dejan de ingresar a las arcas públicas de un país que por años se ha considerado de economía petrolera. El valor del petróleo de exportación también ha visto una caída significativa en el último año, pues en diciembre de 2025 el precio promedio fue de 55.59 dólares por barril, cuando en el mismo mes de 2024 el precio promedio alcanzó los 66.25 dólares, una caída de 16% o 10.66 dólares menos por cada barril comercializado. Promesa incumplida La promesa presidencial de lograr la autosuficiencia en combustibles fue impulsada desde 2019 por el expresidente Andrés Manuel López Obrador. El objetivo principal es dejar de comprar combustibles en el extranjero y abastecer demanda nacional con la producción local de los energéticos en las refinerías que componen el Sistema Nacional de Refinación, incluida la nueva refinería de Dos Bocas y la refinería texana Deer Park que en enero 2022 fue adquirida en su totalidad por Pemex. Desde entonces, especialistas han advertido sobre los riesgos que implica para la petrolera dejar de recibir dinero de las exportaciones para las finanzas públicas y las de la misma empresa estatal. Al respecto Oscar Ocampo, director de Desarrollo Económico del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), dijo que se trata de una estrategia que no tiene un fundamento económico, pues si bien desde la parte de la autosuficiencia puede tener sentido, en el balance, el golpe a las finanzas y la puesta por un sistema de refinación deteriorado no resulta benéfico ni para el país. “Implica no tener recursos para nuevos proyectos que te permitan revertir eventualmente el equilibrio en la plataforma de producción, amortizaciones de deuda, etcétera. La apuesta por la plataforma de producción es algo que se tendría que estar repensando en términos financieros, en especial si consideramos que a partir del 2027 se tiene la meta de que Pemex sea financieramente independiente, pero, viendo los números del cierre del 2025, no se ve por dónde se va a llegar a ese objetivo”, explicó en entrevista. Más petróleo nacional La caída en la producción petrolera nacional también impacta de manera negativa, pues al tener menos hidrocarburos disponibles, es menos lo que se tiene disponible para poder cubrir las necesidades internas del mercado y lo que se puede enviar al extranjero. En el duodécimo mes del 2025, el volumen de las exportaciones de petróleo cayó de manera sustancial, pues fue de apenas 368,000 barriles por día, cuando el mismo periodo del 2024 se enviaron fuera del país 807,000 barriles diarios. En contraste, la menor comercialización de petróleo al extranjero se tradujo en más procesamiento nacional y con ello, más producción de combustibles, aunque sin ser suficiente para alcanzar la autosuficiencia energética En diciembre del año pasado, la elaboración de petrolíferos promedió 1 millón 186,815 barriles diarios –la cifra mensual más alta del año–, mientras que en el mismo mes de 2024 el promedio que se alcanzó fue de apenas 885,933 barriles por día, lo que implicó un incremento de 300,882 barriles o un 34% superior. Expansión publicó recientemente que la producción nacional promedio de todo el 2025 de hidrocarburos líquidos –que incluye petróleo crudo y condensados– fue de 1 millón 635 mil barriles diarios, cifra menor en un 7.04% si se compara con la promedio de 2024, cuando se reportaron 1 millón 759 mil barriles por día. Finalmente, Ocampo dijo que la apuesta por la autosuficiencia, en caso de que llegue un día a lograrse, en el largo plazo no es una estrategia funcional para Pemex. “Mientras las refinerías no están configuradas para el crudo que procesan, operativamente es una estrategia ineficiente, porque ese petróleo se podría procesar de una mejor manera en Estados Unidos”, aseguró. ]]>
Cuando Carlos Slim era el rey de los cigarros y Marlboro era su mina de oro; ¿por qué lo vendió?
Carlos Slim es identificado como el magnate más influyente de las telecomunicaciones en México, pero hubo un periodo previo en el que su poder se concentró en otro sector: el del tabaco . Durante esos años, el empresario llegó a dominar el mercado de los cigarros a través de una compañía cuyo principal activo era la marca Marlboro . Esa adquisición se concretó una década antes de que Slim obtuviera la concesión que daría origen a Telcel y de que su grupo se quedara con Telmex tras la privatización impulsada por el gobierno. En ese momento, su apuesta no estaba en las telecomunicaciones, sino en negocios consolidados y de alta rentabilidad. En los años ochenta, Slim y Grupo Carso desplegaron una estrategia de compras selectivas en distintos sectores. Una de las más relevantes fue la adquisición de Cigarrera La Tabacalera Mexicana , mejor conocida como Cigatam , operación que lo colocó como el actor dominante del mercado del tabaco en el país. La historia de Cigatam, la cigarrera de Slim De acuerdo con la historia oficial de Carso , Carlos Slim llegó al negocio del tabaco en uno de los momentos más críticos de la economía mexicana. En 1981 adquirió Cigatam , una empresa con dificultades operativas y comerciales: Marlboro tenía solo una participación marginal en el mercado y la compañía carecía de infraestructura propia para imprimir las cajetillas de la marca. En una entrevista con el creador de contenido Oso Trava, Slim recordó que Philip Morris, su socio estadounidense , tenía la marca Marlboro en EU con gran éxito, pero en México apenas alcanzaba el 6% del mercado, dominado por los cigarrillos Raleigh de La Moderna . La crisis de 1982 aceleró la oportunidad: con el desplome del mercado accionario, muchas empresas se vendían a precios muy bajos, y Slim se convirtió en uno de los pocos compradores activos. Además de Cigatam, adquirió cerca del 40% de La Moderna, convirtiéndose en propietario proporcional de ambas empresas , aunque fueran competidoras directas. Años después, en la misma década de los años 80, vendió su participación en La Moderna a Alfonso Romo , empresario regiomontano más conocido recientemente por su polémica participación en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Aunque Cigatam llevaba años sin repartir dividendos , el grupo revirtió rápidamente la situación: eliminó marcas poco rentables, rediseñó el portafolio y apostó agresivamente por Marlboro. Ajustó precios, reforzó la distribución a través de redes tradicionales y elevó la inversión en publicidad, sobre todo en televisión. El resultado fue un crecimiento sostenido durante seis años consecutivos, hasta alcanzar cerca del 40% del mercado mexicano . Marlboro se convirtió en el eje del negocio y mantuvo una posición dominante incluso cuando el consumo cayó por impuestos y restricciones publicitarias, gracias a ajustes de precio y menor dependencia del gasto en marketing. Fue así que Cigatam se convirtió en uno de los activos más valiosos del Grupo Carso , antes de que el grupo se enfocara de lleno en las telecomunicaciones. El éxito de Cigatam Según un documento de la Cámara de Diputados de 2001 , Cigatam se consolidó como un caso emblemático dentro de la industria tabacalera mexicana gracias a la alianza de Carlos Slim con Philip Morris. Para ese momento, la industria estaba dominada casi por completo por tres empresas: Cigarrera La Moderna, Cigatam y La Libertad, con las dos primeras controlando alrededor del 99% del mercado, formando un duopolio. Cigatam, subsidiaria de Grupo Carso, contaba con casi la mitad del capital en manos de Philip Morris, la principal tabacalera mundial, mientras que el 50.01% restante permanecía en manos de Slim. Esta colaboración permitió que Cigatam-PM liderara el mercado mexicano , alcanzando más del 58% de participación al cierre de 2001 . El modelo combinó inversión extranjera directa, conocimiento global de la industria y gestión local estratégica, consolidando a Cigatam como uno de los activos más valiosos de Grupo Carso antes de que el conglomerado se enfocara de lleno en telecomunicaciones y otros negocios. La salida de Carlos Slim del negocio del tabaco Con la entrada del nuevo milenio, Carlos Slim y sus empresas centraron su atención en las telecomunicaciones, mientras que el tabaco enfrentaba cada vez más restricciones legales y sociales, y sus daños a la salud eran ampliamente reconocidos . El consumo de cigarrillos comenzó a perder fuerza entre la población, y la industria se volvió menos rentable y más complicada de manejar. En este contexto, Grupo Carso comenzó a reducir su participación en Cigatam. En 2001, Philip Morris International adquirió un 30% adicional de la empresa por aproximadamente 1,100 millones de dólares, dejando a Carso con un 20% en el negocio conjunto. En 2007, Slim vendió otro 30% de su participación , consolidando a Philip Morris como dueña del 80% de Cigatam. Finalmente, el 30 de septiembre de 2013, a través de un comunicado enviado a la Bolsa Mexicana de Valores , Grupo Carso anunció la venta del 20% restante por alrededor de 703 millones de dólares, entregando a Philip Morris México el control total de la compañía . La entrada del nuevo milenio marcó así el cierre de un capítulo clave en la historia empresarial de Slim: dejó atrás el tabaco para concentrarse en sectores estratégicos y en crecimiento, mientras Cigatam pasaba a formar parte de la multinacional estadounidense. El cigarro va de salida, pero Slim sigue vigente El tiempo le dio la razón a Carlos Slim: el mundo del tabaco parece estar en retirada. Incluso Philip Morris , según su sitio web , tiene como objetivo reemplazar los cigarros tradicionales por productos libres de humo que desarrolla y comercializa. Hoy, Slim sigue marcando la pauta en los negocios. En el ranking 2025 de “ Los 100 empresarios más importantes de México ” de la revista Expansión, ocupa el primer lugar y se mantiene como el hombre más rico de Latinoamérica, con una fortuna estimada en 116,000 millones de dólares según Bloomberg. Sus empresas también conservan posiciones de liderazgo. Grupo Carso y América Móvil figuran entre
Ni «loco» ni «narcotraficante»: Trump y Petro descubren que hablan el mismo idioma en su reunión
La tensión se disipó, por lo menos momentáneamente, en las relaciones entre Colombia y Estados Unidos. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su par colombiano, Gustavo Petro, presumieron una buena relación durante su primer encuentro presencial en la Casa Blanca, después de un año de enfrentamientos verbales. Trump, quien había calificado a Petro de «narcotraficante» en ocasiones anteriores, afirmó que se llevó “muy bien” con el mandatario izquierdista. «Nos llevamos muy bien. Él y yo no éramos exactamente los mejores amigos, pero no me sentí insultado porque nunca lo había conocido. No lo conocía en absoluto, y nos llevamos muy bien», dijo Trump en la Casa Blanca, horas después de que concluyera la reunión. Petro y Trump habían chocado repetidamente sobre temas como narcotráfico, aranceles y migración. Colombia y Estados Unidos, aliados militares y económicos históricos, se encuentran en uno de los peores momentos de su relación bilateral. Previamente, el republicano describió a Petro como «un hombre enfermo al que le gusta fabricar cocaína y venderla a Estados Unidos». » El gobernante estadounidense señaló que ambos países están «trabajando» en la cooperación contra el narcotráfico y también en levantar las sanciones estadounidenses que el mandatario republicano había impuesto al Colombia el año pasado. No obstante, Petro afirmó que no hablaron de las sanciones personales contra él y su círculo cercano. El líder colombiano declaró este martes que «uno no puede actuar bajo chantajes», tras su primer cara a cara con su homólogo estadounidense. «La verdad es que me gustan los gringos (estadounidenses) francos, que digan lo que sientan. Somos diferentes, indudablemente, por mucho. Pero la franqueza está primero», dijo Petro, que ha sido un contrapeso a Trump en la región en temas como el narcotráfico, la migración, Venezuela y Gaza. «Y yo dije: ‘si hemos bailado con los Beatles, con John Lennon en Nueva York, porque no podemos estar juntos, se puede. Hay un puente común’», añadió el mandatario izquierdista. Ayuda en los aranceles y el narcotráfico «La impresión que tengo de una reciente reunión, de hace apenas unas horas, es positiva, en primerísimo lugar» declaró Petro en rueda de prensa tras el encuentro. Trump aceptó mediar en la disputa arancelaria entre Colombia y Ecuador, había revelado previamente el mandatario colombiano. Colombia y Ecuador se impusieron aranceles recíprocos del 30% que entraron en vigor el domingo, luego de que el mandatario ecuatoriano Daniel Noboa acusara a su vecino de no hacer suficiente para combatir a las mafias en la frontera. Durante su primer encuentro con Trump en la Casa Blanca este martes, Petro le pidió al presidente estadounidense mediar para superar la crisis con Noboa, un aliado de Washington. «Él dijo ‘bueno, voy a llamarlo’», sostuvo Petro en una entrevista con la emisora colombiana Caracol Radio. Tras meses de duros reproches mutuos, ambos presidentes acordaron a principios de año reunirse, y Trump invitó a Petro a Washington. El mandatario republicano ha criticado a Colombia, el principal productor de cocaína del mundo, por su política antinarcóticos, que bajo la presidencia de Petro cambió para rebajar la política represiva, en favor de alicientes para erradicar los cultivos ilícitos. Hay «confusión en torno a la realidad, por ejemplo el narcotráfico, lineas diferentes sobre cómo ver el problema. Nos agarramos de eso, que nos junta y que nos separa. ¿Qué nos junta? La libertad. Lo que nos junta es la libertad, y ahí empezó la conversación», explicó Petro a la prensa. «Volví a repetir lo mismo: hay que ir sobre los capos (…). La primera línea del narcotráfico no es la que te imaginas: vive en Dubai, en Miami, en Madrid. Le pasé los nombres al presidente Trump. Están fuera de Colombia y hay que ir a por ellos», enfatizó. Sobre el tema de Venezuela, Petro aseguró que Colombia tendrá un rol protagónico en la reactivación de su economía tras la captura por parte de Estados Unidos del mandatario Nicolás Maduro. Según Petro, Trump abrió la posibilidad a que la petrolera estatal colombiana Ecopetrol participe de la «reactivación» de la industria petrolera en el oeste de Venezuela. ]]>