La UE exige a Meta permitir las IA de la competencia en WhatsApp
La Unión Europea amenazó el lunes con adoptar «medidas provisionales» contra Meta si el gigante tecnológico estadounidense no permite a los servicios de Inteligencia Artificial de sus competidores acceder a su plataforma de mensajería WhatsApp, un bloqueo que inició el mes pasado con la intención de priorizar su propio sistema, Meta AI. La Comisión Europea abrió una investigación sobre Meta a finales de 2025 por una posible infracción de las normas de competencia y concluyó que la compañía probablemente abusó de su posición dominante al impedir que otros servicios de IA accedan a WhatsApp y al favorecer a su propio asistente. «En consecuencia, la Comisión prevé imponer medidas provisionales para evitar que este cambio provoque daños graves e irreparables», explicó el Ejecutivo europeo, que también resaltó su poder para evitar que las plataformas tecnológicas dominantes “exploten ilegalmente su posición de dominio para otorgarse una ventaja indebida». «La IA aporta innovaciones increíbles a los consumidores, incluido el mercado emergente de los asistentes de IA. Debemos proteger una competencia efectiva en este sector dinámico», subrayó la española Teresa Ribera, vicepresidenta de la Comisión encargada de Competencia. Este nuevo caso en contra del gigante, sin embargo, corre el riesgo de reavivar los ataques del gobierno de Trump, que acusa a la UE de apuntar injustamente a los gigantes tecnológicos estadounidenses a través de su regulación digital. Meta acusa una «lógica sesgada» Este conflicto surgió tras un cambio en las condiciones de uso de WhatsApp, anunciado en octubre y que se aplicó desde el 15 de enero a las empresas que operan en esta plataforma. Ahora las empresas ya no pueden utilizar en WhatsApp servicios de IA desarrollados por proveedores independientes. Sin embargo, Meta negoció cualquier infracción de las normas europeas de competencia. «La UE no tiene ningún motivo para intervenir», explicó a la agencia AFP un vocero de la empresa. «Hay muchas opciones en materia de IA y la gente puede acceder a ellas a través de tiendas de aplicaciones, sistemas operativos, dispositivos, sitios web y asociaciones», agregó la empresa matriz de WhatsApp, cuestionando «la lógica sesgada de la Comisión», que considera la aplicación de mensajería un canal principal de distribución para los robots conversacionales. En diciembre, el grupo había justificado su nueva política sobre chatbots explicando que la proliferación de estos asistentes virtuales de IA en WhatsApp «exige mucho a nuestros sistemas, que no están diseñados para soportar tal carga». La investigación de la UE, abierta en diciembre, no afecta a Italia, donde la autoridad nacional de competencia, la AGCM, lleva a cabo desde julio su propia pesquisa sobre el despliegue de Meta AI en WhatsApp. En ese contexto, Roma ordenó en diciembre a Meta que suspendiera las nuevas condiciones de uso de WhatsApp para las empresas en el mercado italiano. Esta investigación, aunque puede parecer local, podría tener efecto en la operación global de Meta, ya que se trata de una medida que haría cambiar el ecosistema de IA una vez más para que otros gobiernos o entes reguladores a nivel mundial sigan el ejemplo de la UE. Con información de AFP ]]>
Impuestos a cigarros y bebidas azucaradas provocan repunte en inflación
Los impuestos a bebidas azucaradas , como los refrescos, y los cigarros llevaron a la inflación a mostrar un repunte de 3.79% en enero , de acuerdo con cifras del Inegi . La inflación subyacente, que elimina los precios de productos volátiles, registró una tasa de 4.52%. ¿Qué fue lo que más subió de precio? ¿Qué bajó de precio en enero? El dato de inflación de enero estuvo por encima del 3.69% de diciembre pasado. Aunque se espera un nuevo repunte inflacionario en el verano, por efectos del Mundial, este comportamiento será breve y la inflación podría mostrar un mejor comportamiento a finales del año. Banco de México (Banxico) tiene el mandato de, mediante la política monetaria, hacer que la inflación se mantenga en 3% con un rango de variabilidad de un punto porcentual al alza o a la baja. Con este dato de inflación se sustentan los argumentos de Banco de México para no bajar la tasa de interés. El banco central decidió la semana pasada pausar el ciclo de recortes para calibrar el impacto del aumento a impuestos IEPS. La tasa de interés se mantuvo en 7% y los analistas esperan que haya dos recortes más por lo que la tasa cerraría el año en 6.5%. Analistas esperan que, conforme se den a conocer los datos de inflación, el banco central retome los recortes en mayo o junio próximos. En enero, la inflación vio un repunte ante el aumento en el precio de cigarros, refrescos envasados así como los servicios de fondas, loncherías, torterías y taquerías. También se registró un aumento en el precio de la vivienda, restaurantes y la electricidad. De los vegetales, destacó el aumento en el precio del limón y plátano. Por el contrario, los productos y servicios que más bajaron de precios fueron el transporte aéreo, el huevo y el gas LP. También vieron una mejora alimentos como el chile serrano, la cebolla, la lechuga y la col. ]]>
Cárteles mexicanos usan municiones fabricadas para el Ejército de EU
Este lunes 9 de febrero, arranca la semana con el mejor análisis de los hechos que suceden a nivel nacional como internacional, en las voces de Alberto Verdusco, jefe de información de Grupo Expansión y Eréndira Reyes, editora de Tecnología. Entre los temas que ponen sobre la mesa se encuentran: – Cárteles mexicanos usan municiones fabricadas para el Ejército de EU, reporta el NYT – Multas y recargos triplican la recaudación del SAT en seis años – En su reordenamiento comercial, la UE acelera la modernización del acuerdo con México – Para acceder al IMSS, repartidoras deben trabajar jornadas de hasta 14 horas No dejes de escuchar de lunes a viernes a partir de las 06:00 horas un nuevo capítulo del Expansión Daily en la voz de los editores de Grupo Expansión. https://www.youtube.com/@ExpansionVideo En los canales oficiales: ]]>
Regulador de aseguradoras informa de hackeo; vulneran información de agentes
La Comisión Nacional de Seguros y Fianzas ( CNSF ) informó que sufrió un «incidente de seguridad» el pasado 30 de enero en el que se expuso la información de agentes de seguros . «La información expuesta corresponde a cédulas de intermediarios cuyo contenido es, en su mayoría, de carácter público», detalló la dependencia. La dependencia informó que se mantienen las gestiones para revisión, autorización y emisión de nuevas cédulas de los agentes. A las cédulas vigentes se otorgará una ampliación de su vigencia hasta el día 28 de febrero. «La CNSF llevará a cabo las acciones legales correspondientes ante las autoridades competentes en materia de hechos constitutivos de delitos de esta naturaleza», destacó el regulador que depende de la Secretaría de Hacienda. https://x.com/AgenciaGobMX/status/2017381042651357201 Ataques a otras dependencias El ciberataque que sufrió la CNSF se suma al que habría sufrido recientemente la Sociedad Hipotecaria Federal (SHF), una banco de desarrollo enfocado en el financiamiento de vivienda. Versiones periodísticas han dado a conocer de ataques a este organismo en el que los delincuentes accedieron a la interconexión operativa entre este banco de desarrollo y la banca comercial. La SHF no ha emitido un comunicado al respecto pero la Agencia de Transformación Digital (ATD) reconoció en enero pasado que se trata de un ataque a diferentes instituciones gubernamentales y dijo que se trata de información que ya había sido expuesta aunque no se han identificado datos sensibles. ]]>
Super Bowl. Bad Bunny y la cultura como recordatorio incómodo
Luego del espectáculo de este fin de semana, la aparición de Bad Bunny en el medio tiempo del Super Bowl se ha leído como un gesto de identificación y confrontación cultural. Y algo de eso hay. Pero quedarse ahí es simplificar un fenómeno más incómodo e interesante. Porque lo que ocurrió en ese escenario no se limita a una demanda de reconocimiento, sino que deja al descubierto las grietas del relato con el que Estados Unidos se ha contado a sí mismo. Es importante comenzar por reconocer que el Super Bowl es uno de los rituales más claros del poder simbólico de Estados Unidos. Año a año, ha sido un espacio donde se reafirma quién ocupa el centro y desde dónde se define la idea de América. Que, a través de la participación de Bad Bunny, ese centro se haya llenado de español, de códigos caribeños y de una estética que no busca asimilarse no rompe el sistema, pero sí lo obliga a mostrar mucho de su construcción. Ese gesto no ocurre en de la nada. Lo vimos con mucha mayor intensidad, de manera reciente, en su discurso en los Premios Grammy, en donde alzó la voz en contra de algunos programas impulsados por la administración de gobierno actual. Pero, Bad Bunny lleva años usando su plataforma para insistir en ciertos temas, símbolos y narrativas. Lo ha hecho desde la música, desde lo visual, desde la manera en que nombra su origen y desde los espacios que decide ocupar. No como discurso directo, sino como afirmación constante. Estar en el Super Bowl no cambia esa lógica. La amplifica. Sin embargo, es importante recordar que Bad Bunny no llegó ahí como figura marginal. Ser uno de los artistas más reconocidos a nivel mundial no es gratuito. Llegó porque es parte de una industria global que lo ha convertido en uno de sus activos más rentables. Su presencia responde a mercado, a audiencias y a negocio. Ignorar eso sería ingenuo. Pero asumir que esa lógica neutraliza o redice el impacto cultural de su propuesta conceptual, visual y musical también lo es. La tensión está precisamente ahí. En que incluso dentro de una industria que absorbe, traduce y empaqueta identidades, hay elementos que no terminan de diluirse. Bad Bunny no modifica su idioma ni su lugar de enunciación para ocupar ese espacio. Tampoco renuncia a los símbolos que lo atraviesan ni a las referencias que explican desde dónde habla. Y ese gesto, más que confrontar, recuerda algo que el discurso político intenta borrar con insistencia. América no es una identidad cerrada ni una propiedad narrativa de Estados Unidos. Porque, mientras desde la política se vuelve a hablar de la región como amenaza, frontera o problema externo, la cultura insiste en otra dirección. No como resistencia frontal, sino como presencia normalizada. No como consigna, sino como hecho. Esa diferencia importa, porque el choque no siempre ocurre a través del conflicto explícito. A veces, ocurre cuando una narrativa deja de ser suficiente para explicar lo que está pasando. En ese sentido, la relevancia de Bad Bunny no está solo en el escenario que ocupa, sino en la coherencia con la que lo habita. Su paso por el medio tiempo no fue una excepción ni un desliz simbólico. Fue la continuidad de una manera de estar en el mundo cultural, de mostrar de dónde viene y de qué está hecha su voz, incluso cuando el alcance es global y las expectativas son otras. Por eso este momento no se termina ni en la celebración ni en la denuncia. No es una victoria simbólica ni una traición al sistema que lo impulsa. Es algo más incómodo. Es la confirmación de que el centro cultural ya no puede sostenerse sin aquello que durante mucho tiempo trató como periferia. La industria puede capitalizar esa realidad. La política puede negarla. Pero la cultura sigue avanzando por otro carril. No promete cambios inmediatos ni ofrece redenciones. Solo insiste, una y otra vez, en recordarnos que América es más amplia, mestiza y difícil de controlar de lo que muchos discursos están dispuestos a aceptar. ____ Nota del editor: Luis Ruiz es consultor en comunicación estratégica corporativa y relaciones públicas. En los últimos años ha colaborado en el desarrollo de campañas de comunicación corporativa de compañías reconocidas a nivel nacional y regional. Síguelo en LinkedIn. Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>
Super Bowl. Bad Bunny y la cultura como recordatorio incómodo
Luego del espectáculo de este fin de semana, la aparición de Bad Bunny en el medio tiempo del Super Bowl se ha leído como un gesto de identificación y confrontación cultural. Y algo de eso hay. Pero quedarse ahí es simplificar un fenómeno más incómodo e interesante. Porque lo que ocurrió en ese escenario no se limita a una demanda de reconocimiento, sino que deja al descubierto las grietas del relato con el que Estados Unidos se ha contado a sí mismo. Es importante comenzar por reconocer que el Super Bowl es uno de los rituales más claros del poder simbólico de Estados Unidos. Año a año, ha sido un espacio donde se reafirma quién ocupa el centro y desde dónde se define la idea de América. Que, a través de la participación de Bad Bunny, ese centro se haya llenado de español, de códigos caribeños y de una estética que no busca asimilarse no rompe el sistema, pero sí lo obliga a mostrar mucho de su construcción. Ese gesto no ocurre en de la nada. Lo vimos con mucha mayor intensidad, de manera reciente, en su discurso en los Premios Grammy, en donde alzó la voz en contra de algunos programas impulsados por la administración de gobierno actual. Pero, Bad Bunny lleva años usando su plataforma para insistir en ciertos temas, símbolos y narrativas. Lo ha hecho desde la música, desde lo visual, desde la manera en que nombra su origen y desde los espacios que decide ocupar. No como discurso directo, sino como afirmación constante. Estar en el Super Bowl no cambia esa lógica. La amplifica. Sin embargo, es importante recordar que Bad Bunny no llegó ahí como figura marginal. Ser uno de los artistas más reconocidos a nivel mundial no es gratuito. Llegó porque es parte de una industria global que lo ha convertido en uno de sus activos más rentables. Su presencia responde a mercado, a audiencias y a negocio. Ignorar eso sería ingenuo. Pero asumir que esa lógica neutraliza o redice el impacto cultural de su propuesta conceptual, visual y musical también lo es. La tensión está precisamente ahí. En que incluso dentro de una industria que absorbe, traduce y empaqueta identidades, hay elementos que no terminan de diluirse. Bad Bunny no modifica su idioma ni su lugar de enunciación para ocupar ese espacio. Tampoco renuncia a los símbolos que lo atraviesan ni a las referencias que explican desde dónde habla. Y ese gesto, más que confrontar, recuerda algo que el discurso político intenta borrar con insistencia. América no es una identidad cerrada ni una propiedad narrativa de Estados Unidos. Porque, mientras desde la política se vuelve a hablar de la región como amenaza, frontera o problema externo, la cultura insiste en otra dirección. No como resistencia frontal, sino como presencia normalizada. No como consigna, sino como hecho. Esa diferencia importa, porque el choque no siempre ocurre a través del conflicto explícito. A veces, ocurre cuando una narrativa deja de ser suficiente para explicar lo que está pasando. En ese sentido, la relevancia de Bad Bunny no está solo en el escenario que ocupa, sino en la coherencia con la que lo habita. Su paso por el medio tiempo no fue una excepción ni un desliz simbólico. Fue la continuidad de una manera de estar en el mundo cultural, de mostrar de dónde viene y de qué está hecha su voz, incluso cuando el alcance es global y las expectativas son otras. Por eso este momento no se termina ni en la celebración ni en la denuncia. No es una victoria simbólica ni una traición al sistema que lo impulsa. Es algo más incómodo. Es la confirmación de que el centro cultural ya no puede sostenerse sin aquello que durante mucho tiempo trató como periferia. La industria puede capitalizar esa realidad. La política puede negarla. Pero la cultura sigue avanzando por otro carril. No promete cambios inmediatos ni ofrece redenciones. Solo insiste, una y otra vez, en recordarnos que América es más amplia, mestiza y difícil de controlar de lo que muchos discursos están dispuestos a aceptar. ____ Nota del editor: Luis Ruiz es consultor en comunicación estratégica corporativa y relaciones públicas. En los últimos años ha colaborado en el desarrollo de campañas de comunicación corporativa de compañías reconocidas a nivel nacional y regional. Síguelo en LinkedIn. Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>
La transformación de la banca en México en 2026
La banca en México se encuentra actualmente en una transformación que se irá acelerando cada vez más. Este cambio, entre otras cosas, consiste en migrar de aplicaciones o apps que tienen un uso primordialmente transaccional, a otras que sean de mucha más utilidad para el usuario y que impliquen una experiencia de cliente mejor orientada hacia sus necesidades, con nuevas funciones y una oferta más amplia de productos y servicios. Si bien esta transformación tiene un componente tecnológico importante, también entran en juego temas como la capacidad que tengan los clientes de adaptarse a esto, la confianza que las instituciones generen en los usuarios, así como la regulación al respecto. La parte tecnológica para transacciones es relativamente madura en México: actualmente es muy sencillo realizar transferencias a través de SPEI o SPID, y también existe CoDi para llevar a cabo pagos y cobros. El reto sigue siendo ampliar la base de usuarios que llevan a cabo transacciones a través de estos medios. Esto ha resultado muy complicado, ya que sigue existiendo una barrera cultural para utilizar medios digitales, y México sigue siendo un país en el que el uso de efectivo es muy activo. La industria de servicios financieros en México no es ajena a apalancarse en la Inteligencia Artificial (IA) para poder, entre otras cosas, brindar una mejor experiencia al cliente, que incluya una oferta más diversa de productos, y un modelo de atención mucho más personalizado. Esto tiene que ver con la comunicación con el usuario, y también con la proactividad que exista para poder enviarle alertas sobre vencimientos, pagos, ofertas, recomendaciones de productos u operaciones. La promulgación de la Ley Fintech volvió a México pionero en regular el open banking ; sin embargo, la adopción ha avanzado más lento de lo esperado, entre otros factores, porque siguen pendientes ciertas regulaciones o disposiciones para algunos datos que darían mayor funcionalidad al ecosistema. De cualquier manera, la ruta que deben seguir las instituciones financieras es clara: trabajo conjunto entre bancos y fintechs , además de conexiones usando API ( application programming interfaces ), así como experiencias más integrales dentro de las aplicaciones en cuanto a productos y servicios. La adecuada gestión de los datos e información que tienen las instituciones, junto con un acertado uso de la IA, puede lograr esta transformación, mediante un modelo omnicanal que implique la atención personal en sucursal, la app por otro lado, la atención telefónica y una combinación de asesoría con interacción humana y herramientas de IA. Finalmente, la agenda que hemos comentado en este artículo se acelerará, si se atienden los siguientes cinco aspectos: 1. Definir una estrategia de innovación y un portafolio digital 2. Emplear los datos y la IA para personalizar productos y servicios para hacer más eficiente la operación 3. Modernizarse tecnológicamente, utilizando la nube, arquitectura de sistemas y API 4. Considerar en todo momento los riesgos de ciberseguridad, la prevención del fraude y el cumplimiento regulatorio 5. Rediseñar el modelo operativo y de experiencia del cliente para que todos estos cambios sean adoptados por los usuarios de la institución. _____ Nota del editor: Carlos Fernández es Socio Líder de Servicios Financieros de KPMG México. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>
La transformación de la banca en México en 2026
La banca en México se encuentra actualmente en una transformación que se irá acelerando cada vez más. Este cambio, entre otras cosas, consiste en migrar de aplicaciones o apps que tienen un uso primordialmente transaccional, a otras que sean de mucha más utilidad para el usuario y que impliquen una experiencia de cliente mejor orientada hacia sus necesidades, con nuevas funciones y una oferta más amplia de productos y servicios. Si bien esta transformación tiene un componente tecnológico importante, también entran en juego temas como la capacidad que tengan los clientes de adaptarse a esto, la confianza que las instituciones generen en los usuarios, así como la regulación al respecto. La parte tecnológica para transacciones es relativamente madura en México: actualmente es muy sencillo realizar transferencias a través de SPEI o SPID, y también existe CoDi para llevar a cabo pagos y cobros. El reto sigue siendo ampliar la base de usuarios que llevan a cabo transacciones a través de estos medios. Esto ha resultado muy complicado, ya que sigue existiendo una barrera cultural para utilizar medios digitales, y México sigue siendo un país en el que el uso de efectivo es muy activo. La industria de servicios financieros en México no es ajena a apalancarse en la Inteligencia Artificial (IA) para poder, entre otras cosas, brindar una mejor experiencia al cliente, que incluya una oferta más diversa de productos, y un modelo de atención mucho más personalizado. Esto tiene que ver con la comunicación con el usuario, y también con la proactividad que exista para poder enviarle alertas sobre vencimientos, pagos, ofertas, recomendaciones de productos u operaciones. La promulgación de la Ley Fintech volvió a México pionero en regular el open banking ; sin embargo, la adopción ha avanzado más lento de lo esperado, entre otros factores, porque siguen pendientes ciertas regulaciones o disposiciones para algunos datos que darían mayor funcionalidad al ecosistema. De cualquier manera, la ruta que deben seguir las instituciones financieras es clara: trabajo conjunto entre bancos y fintechs , además de conexiones usando API ( application programming interfaces ), así como experiencias más integrales dentro de las aplicaciones en cuanto a productos y servicios. La adecuada gestión de los datos e información que tienen las instituciones, junto con un acertado uso de la IA, puede lograr esta transformación, mediante un modelo omnicanal que implique la atención personal en sucursal, la app por otro lado, la atención telefónica y una combinación de asesoría con interacción humana y herramientas de IA. Finalmente, la agenda que hemos comentado en este artículo se acelerará, si se atienden los siguientes cinco aspectos: 1. Definir una estrategia de innovación y un portafolio digital 2. Emplear los datos y la IA para personalizar productos y servicios para hacer más eficiente la operación 3. Modernizarse tecnológicamente, utilizando la nube, arquitectura de sistemas y API 4. Considerar en todo momento los riesgos de ciberseguridad, la prevención del fraude y el cumplimiento regulatorio 5. Rediseñar el modelo operativo y de experiencia del cliente para que todos estos cambios sean adoptados por los usuarios de la institución. _____ Nota del editor: Carlos Fernández es Socio Líder de Servicios Financieros de KPMG México. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>
El impacto de la IA en el nuevo foco estratégico de Recursos Humanos
Durante años, el área de Recursos Humanos ha enfrentado retos recurrentes como identificar habilidades clave en un mercado laboral que cambia rápidamente, diseñar planes de desarrollo que realmente impulsen trayectorias profesionales y fortalecer el liderazgo en contextos cada vez más diversos. Hoy, la Inteligencia Artificial (IA) promete romper ese ciclo. Y, aunque suena disruptivo, también plantea una pregunta incómoda: ¿cómo incorporar más tecnología sin perder el lado humano de la gestión del talento? Mi convicción es clara: 2026 marcará un punto de inflexión para las áreas de Capital Humano. No por moda, sino por la madurez y sofisticación de las herramientas de IA, que están redefiniendo la forma en que las organizaciones atraemos, desarrollamos y potenciamos a las personas. El verdadero valor no está sólo en automatizar procesos, sino en usar la tecnología para tomar mejores decisiones, con mayor contexto y menos intuición. Uno de los cambios más relevantes ocurre en la identificación de habilidades. Durante décadas, la evaluación de talento se apoyó en métodos estáticos: currículums, entrevistas y pruebas estandarizadas que, muchas veces, dejan fuera matices clave del potencial humano. La IA introduce una nueva capa de lectura al analizar patrones de desempeño, comportamientos y evolución de competencias, lo que permite identificar habilidades críticas con mayor precisión. No sustituye el criterio humano; lo afina. Funciona como una lupa que reduce sesgos y revela talento que antes pasaba desapercibido. La formación y el desarrollo profesional también viven una transformación profunda. Las rutas de aprendizaje personalizadas dejan de ser una aspiración teórica para convertirse en una práctica real. Desde nuestra experiencia como empresa, al migrar hacia una gestión del talento basada en skills , hemos comprobado que alinear el desarrollo con las habilidades actuales, los objetivos personales y profesionales, así como los ritmos individuales y las necesidades de nuestro negocio, el crecimiento profesional deja de ser genérico y se vuelve significativo. La IA permite ajustar estos planes en tiempo real, para ofrecer contenidos relevantes justo cuando se necesitan y para cerrar, de forma más efectiva, la brecha entre talento y mercado. Este enfoque no sólo impacta la productividad; también fortalece el sentido de propósito y pertenencia. Y ahí aparece otro punto clave: la retención de talento ya no depende únicamente de compensaciones, sino de la percepción de crecimiento continuo. Sin embargo, el verdadero salto ocurre en el liderazgo. La IA aplicada a Recursos Humanos puede ofrecer a los equipos directivos una comprensión profunda y reveladora en tiempo real sobre el desempeño, compromiso o señales tempranas de desgaste, que apoyan decisiones complejas como la planeación de sucesión o la reorganización de equipos. Paradójicamente, al delegar tareas analíticas y operativas a la tecnología, los líderes recuperan tiempo para lo que realmente importa: escuchar, acompañar, ejercer empatía y construir visión. Ningún algoritmo puede reemplazar esa dimensión humana pero sí puede crear las condiciones para que florezca. El mayor riesgo no está en usar IA, sino en usarla sin propósito. El liderazgo tecnológico debe estar anclado en una convicción: poner la tecnología al servicio de las personas. Sólo así, las áreas de personas dejarán de ser operativas para convertirse en un socio estratégico del negocio, capaz de diseñar culturas laborales más equitativas, resilientes y orientadas a los objetivos. Al final, la IA no deshumaniza Recursos Humanos, lo obliga a redefinirse. Y esa redefinición, bien hecha, puede ser la oportunidad más poderosa que ha tenido la función en décadas. ____ Nota del editor: Martha Gómez es directora de Recursos Humanos, Administración y Seguridad de Telefónica Movistar México. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente a la autora. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>
El impacto de la IA en el nuevo foco estratégico de Recursos Humanos
Durante años, el área de Recursos Humanos ha enfrentado retos recurrentes como identificar habilidades clave en un mercado laboral que cambia rápidamente, diseñar planes de desarrollo que realmente impulsen trayectorias profesionales y fortalecer el liderazgo en contextos cada vez más diversos. Hoy, la Inteligencia Artificial (IA) promete romper ese ciclo. Y, aunque suena disruptivo, también plantea una pregunta incómoda: ¿cómo incorporar más tecnología sin perder el lado humano de la gestión del talento? Mi convicción es clara: 2026 marcará un punto de inflexión para las áreas de Capital Humano. No por moda, sino por la madurez y sofisticación de las herramientas de IA, que están redefiniendo la forma en que las organizaciones atraemos, desarrollamos y potenciamos a las personas. El verdadero valor no está sólo en automatizar procesos, sino en usar la tecnología para tomar mejores decisiones, con mayor contexto y menos intuición. Uno de los cambios más relevantes ocurre en la identificación de habilidades. Durante décadas, la evaluación de talento se apoyó en métodos estáticos: currículums, entrevistas y pruebas estandarizadas que, muchas veces, dejan fuera matices clave del potencial humano. La IA introduce una nueva capa de lectura al analizar patrones de desempeño, comportamientos y evolución de competencias, lo que permite identificar habilidades críticas con mayor precisión. No sustituye el criterio humano; lo afina. Funciona como una lupa que reduce sesgos y revela talento que antes pasaba desapercibido. La formación y el desarrollo profesional también viven una transformación profunda. Las rutas de aprendizaje personalizadas dejan de ser una aspiración teórica para convertirse en una práctica real. Desde nuestra experiencia como empresa, al migrar hacia una gestión del talento basada en skills , hemos comprobado que alinear el desarrollo con las habilidades actuales, los objetivos personales y profesionales, así como los ritmos individuales y las necesidades de nuestro negocio, el crecimiento profesional deja de ser genérico y se vuelve significativo. La IA permite ajustar estos planes en tiempo real, para ofrecer contenidos relevantes justo cuando se necesitan y para cerrar, de forma más efectiva, la brecha entre talento y mercado. Este enfoque no sólo impacta la productividad; también fortalece el sentido de propósito y pertenencia. Y ahí aparece otro punto clave: la retención de talento ya no depende únicamente de compensaciones, sino de la percepción de crecimiento continuo. Sin embargo, el verdadero salto ocurre en el liderazgo. La IA aplicada a Recursos Humanos puede ofrecer a los equipos directivos una comprensión profunda y reveladora en tiempo real sobre el desempeño, compromiso o señales tempranas de desgaste, que apoyan decisiones complejas como la planeación de sucesión o la reorganización de equipos. Paradójicamente, al delegar tareas analíticas y operativas a la tecnología, los líderes recuperan tiempo para lo que realmente importa: escuchar, acompañar, ejercer empatía y construir visión. Ningún algoritmo puede reemplazar esa dimensión humana pero sí puede crear las condiciones para que florezca. El mayor riesgo no está en usar IA, sino en usarla sin propósito. El liderazgo tecnológico debe estar anclado en una convicción: poner la tecnología al servicio de las personas. Sólo así, las áreas de personas dejarán de ser operativas para convertirse en un socio estratégico del negocio, capaz de diseñar culturas laborales más equitativas, resilientes y orientadas a los objetivos. Al final, la IA no deshumaniza Recursos Humanos, lo obliga a redefinirse. Y esa redefinición, bien hecha, puede ser la oportunidad más poderosa que ha tenido la función en décadas. ____ Nota del editor: Martha Gómez es directora de Recursos Humanos, Administración y Seguridad de Telefónica Movistar México. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente a la autora. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>