2025 arancelario, ¿cómo nos fue con las tarifas y la logística?

Al cierre del año 2025, el panorama comercial entre México y sus principales socios aún atraviesa una etapa de fricción e incertidumbre. Los constantes cambios y decisiones en torno a aranceles y política aduanal no sólo reconfiguraron las rutas de intercambio de mercancías, sino que desdibujaron —al menos temporalmente— las reglas no escritas de velocidad, previsibilidad y eficiencia que sustentan la actividad logística moderna. En este escenario, la pregunta es inevitable: ¿Qué impacto han tenido las tarifas y regulaciones implementadas este año, y qué podemos esperar en logística para 2026? En Estados Unidos, la implementación de cargos adicionales sobre mercancías mexicanas que no cumplen con los estándares del USMCA, y la mayor vigilancia sobre reglas de origen, han generado impactos en sectores clave como el automotriz, que ya ha resentido el impacto con aumentos en precios de entre 5% y 10%. Por su parte, en México la publicación de las Reglas Generales de Comercio Exterior (RGCE) 2025 , marca una nueva era de control aduanal que exige mayor trazabilidad, documentación y revisión de fracciones arancelarias. El efecto operativo este año fue claro: las empresas enfrentan mayores costos logísticos, tiempos más largos de despacho, y una presión creciente para “poner en regla” su cadena de suministro antes de que la mercancía cruce la frontera o se declare en México. Pero más allá del costo, lo más significativo es que la incertidumbre misma se transformó en una cualidad estructural de este 2025. Las empresas que tomaron decisiones de manera reactiva vieron su margen comprimido. Aquellas que adelantaron escenarios —sobre proveedores, origen, rutas alternas— lograron conservar competitividad. En algunos sectores la situación ha obligado a tomar decisiones complejas: reducir inventarios, buscar centros de distribución alternos, modificar la descripción fiscal de los productos, o incluso renegociar condiciones con proveedores. Industrias como la automotriz, antes mencionada, así como la de componentes electrónicos, maquinaria y alimentos frescos —todos pilares del comercio bilateral entre México y Estados Unidos— tienen ya una repercusión directa no solo en el precio final, sino en cada eslabón de la operación logística. Considero que los operadores del sector, sobre todo quienes operamos soluciones de tercerización y que atendemos a empresas de todos los tamaños, hemos identificado un patrón claro: aquellas compañías que más rápidamente están logrando adaptarse son las que combinan tecnología, datos y visión estratégica. La pregunta hacia 2026 ya no es si los aranceles van a cambiar el panorama operativo, sino cómo nos preparamos para actuar antes de que lo hagan. En mi opinión, las prioridades deben estar enfocadas en cuatro frentes: – Automatización: minimizar el margen de error en declaraciones, clasificaciones y procedimientos aduanales mediante herramientas inteligentes. – Trazabilidad en tiempo real : anticipar bloqueos o costos inesperados con visibilidad total del trayecto logístico. – Modelado de escenarios : simular el impacto fiscal y logístico ante posibles cambios regulatorios, en lugar de reaccionar una vez implementados. – Diversificación operativa: analizar si conviene mantener inventario en origen o apostar por nodos logísticos más cercanos al consumidor, aunque impliquen mayores costos iniciales. En logística, la resiliencia no es una meta estática, sino una forma de pensar. Hoy más que nunca en las empresas debemos preguntarnos no solo cómo mover los productos, sino cómo mantener nuestra promesa de valor en medio de un comercio más incierto y fragmentado. El 2025 arancelario que acabamos de atravesar debe leerse no solo como un reto coyuntural, sino como un punto de inflexión para el modelo logístico tradicional. Las empresas que logren convertir el sobrecosto y la complejidad en una ventaja competitiva basada en inteligencia operativa serán las que salgan fortalecidas. En tiempos donde las reglas se escriben en tiempo real, la logística ya no puede ser el final de la estrategia: debe ser parte de su diseño desde el principio. ____ Nota del editor: Ilan Epelbaum es Director General de Mail Boxes Etc. en México (MBE), posición desde la que se encarga de liderar la relación y negociación con socios comerciales y estar al frente del posicionamiento de la empresa en el país. También es responsable de la relación con los franquiciatarios de MBE en México y en general de la expansión de la compañía en toda la república. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>

Convierte un reporte de tendencias en una ventaja estratégica

En la actualidad, la velocidad del cambio cultural supera a la capacidad de muchas marcas para adaptarse. La inteligencia artificial y los algoritmos han transformado el ecosistema mediático, creando un entorno volátil, saturado y fragmentado. Ante este panorama, comprender las señales culturales se vuelve imprescindible para construir relevancia. Y ahí es donde los reportes de tendencias se convierten en una herramienta clave: no son listas de moda ni recetas universales, sino instrumentos estratégicos para navegar el cambio con propósito. ¿Por qué hacer un reporte? ¿Cómo usarlo? Como apasionado de los estudios de prospectiva, considero que la rapidez del cambio impide responder únicamente con intuición. Más que una lista de señales emergentes, este tipo de informes permite identificar patrones culturales que reflejan transformaciones en la sociedad. Sirve para mapear señales de cambio, entender al consumidor y conectar esas observaciones con la estrategia de negocio. La verdadera ventaja competitiva no está en tener acceso a la tecnología, sino en cómo la usamos. Un reporte de tendencias no es una brújula automática, sino una herramienta que orienta la innovación con dirección y propósito, siempre anclada en la cultura. Las tendencias no se siguen: se interpretan desde la identidad de cada marca. Un buen reporte no solo refleja las innovaciones del presente, sino que ayuda a diseñar el futuro. Analizar los comportamientos de las audiencias o consumidores, permite a las marcas construir desde el presente hacia lo que viene. Pero identificar estas fuerzas de cambio no es suficiente: hay que integrarlas en una estrategia con sentido. En este punto, la tecnología —particularmente la IA— se convierte en un habilitador clave. Como expone el informe, Fragment Forward , realizado por Dentsu Creative, dominar los algoritmos no significa seguirlos ciegamente, sino “hackearlos” para amplificar ideas culturalmente relevantes. Bajo esta premisa considero que la tecnología debe ser un aliado que amplifique el propósito de las marcas, no una excusa para producir más de lo mismo. 1. Para anticiparse, no solo adaptarse. Los reportes ayudan a detectar señales antes de que se consoliden como comportamientos extendidos. Esto da una ventaja a quienes buscan innovar antes de que el cambio se generalice. 2. Para construir relevancia desde la empatía. Las personas valoran marcas que comprenden sus contextos y necesidades. Las tendencias revelan lo que preocupa, inspira o moviliza a distintos públicos. Comprenderlo permite generar conexión. 3. Para evitar el riesgo de la homogeneización algorítmica. Seguir métricas sin una mirada estratégica puede llevar a la repetición de contenidos similares. Integrar tendencias permite activar ideas que resalten por su originalidad y sentido. 1. No copiar, interpretar. Las tendencias no dictan acciones; invitan a reflexionar. Su valor está en cómo se traducen según el contexto, la categoría y la identidad de la marca. 2. Cruzar cultura, negocio y tecnología. Un reporte de tendencias puede orientar decisiones que van más allá de la comunicación: desarrollo de productos, experiencias, formatos o alianzas. Su impacto se amplía cuando se vincula con herramientas como la inteligencia artificial o metodologías como Growth Spaces de Dentsu. 3. Acompañar procesos, no imponer ideas. Las tendencias funcionan como puntos de partida para discusiones entre áreas: creatividad, estrategia, innovación, entre otras. Su utilidad se potencia cuando se integran en el trabajo colaborativo. 4. Consultar de forma continua. Un reporte no es un documento estático. Su relevancia depende de su actualización constante y del uso que se le dé para observar nuevas señales y conectar con lo que ocurre en el entorno. Con esto en mente, debemos entender que las tendencias no predicen el futuro de manera exacta, pero nos revelan la dirección que hay que seguir. Leerlas con atención permite a las marcas diseñar futuros posibles y liderar el cambio en lugar de ser reactivas y llegar tarde al ritmo del cambio. En otras palabras, no se trata de adivinar lo que viene, sino de prepararse mejor para actuar con intención. Hacer un reporte de tendencias permite tomar decisiones con mayor conciencia del contexto cultural. No da respuestas cerradas, pero ayuda a formular preguntas útiles. Y las marcas que trabajan desde esas preguntas no solo entienden el cambio: lo provocan. ____ Nota del editor: Carlos Buenfil es Chief Strategy Officer de Dentsu Creative México. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>

India. La manufactura del mundo se tambalea

Durante años, las empresas de medio mundo miraron hacia India con una clara certeza: ahí estaba la respuesta. Costos bajos, talento abundante, inglés y una disciplina que convertía cualquier proyecto en una línea de montaje perfecta. Pero esa fórmula, que definió dos décadas de offshoring , empieza a resquebrajarse. En un informe reciente de Deel y Carta lo deja claro: los sueldos en ingeniería y datos han caído un 40 % en 2025, situándose en unos 22,000 dólares al año, más o menos. O lo que es lo mismo, India gana menos que México o Brasil, que registran 48,000 y 67,000 dólares, respectivamente. No es solo un número. Es el síntoma de que el modelo ha tocado fondo. La industria india se volvió tan eficiente en ejecutar, que olvidó construir. Apostó por servicios replicables, sin invertir lo suficiente en investigación, propiedad intelectual ni desarrollo de producto. Durante un tiempo, eso bastó. Pero el mercado cambió de idioma: ya no se paga por horas, sino por impacto. Desde Norteamérica, las compañías empiezan a mover el foco. Ya no buscan un ejército remoto que siga instrucciones, sino equipos que entiendan el negocio y piensen como parte del mismo. De ahí el interés creciente en América Latina, donde la cercanía cultural y horaria ha pesado más que la diferencia de costo. México, en particular, se está consolidando como un socio natural: comparte el huso, el idioma técnico y una mentalidad más híbrida entre la ejecución y la estrategia. Quien ha trabajado con ambos ecosistemas lo nota enseguida. En India, la estructura sigue siendo jerárquica y de procesos; en Latinoamérica, los equipos tienden a ser más flexibles, más propensos a cuestionar. No siempre más rápidos, pero sí más adaptables. Y en tiempos de IA, lo adaptable vale más que lo barato. Las áreas de tecnología y transformación ya lo están entendiendo. El viejo modelo de “banco de horas” está siendo reemplazado por células multidisciplinares que trabajan por objetivos, no por presencia. En ese esquema, la creatividad, la comunicación y el criterio ganan peso frente al costo de nómina. Y mientras tanto, las empresas indias intentan retener talento con paquetes basados en acciones. Es un movimiento inteligente, aunque insuficiente si el talento percibe que el trabajo se ha vuelto rutina. Los mejores ingenieros quieren participar en la creación, no solo en la ejecución. En el fondo, lo que ocurre no es un declive, sino una redistribución del valor global. El talento sigue siendo el petróleo de esta era, solo que las reservas están cambiando de coordenadas. India no deja de ser un actor clave, pero su ventaja estructural se erosiona frente a países donde el talento combina conocimiento técnico con pensamiento propio. Las empresas que no comprendan esto se van a comer un susto. No se trata de abandonar India, sino de repensar qué se espera de cada región. Si Norteamérica encontró durante años en el offshoring una fórmula para reducir costos, ahora se da cuenta de que la verdadera eficiencia no está en pagar menos, sino en trabajar mejor con quien comparte visión y contexto. _____ Nota del editor: Gerardo A. García Cea es arquitecto de contenidos. Escríbele a arquitectodecontenidos@gmx.es Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>

Cómo Chile, el ejemplo de México, implementa su reducción de jornada laboral

México se prepara para un cambio relevante en el mundo del trabajo. La presidenta Claudia Sheinbaum presentó un proyecto de ley al Congreso para reducir gradualmente la semana laboral de 48 a 40 horas para 2030. La reducción de la jornada laboral semanal comenzará en 2027 y se aplicará de forma gradual, recortando dos horas cada año hasta 2030. México es uno de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) con más horas trabajadas en el año por empleado, con 2,207, de acuerdo con los datos más recientes del organismo, de 2023. La presidenta mexicana defendió que una jornada más corta puede ser benéfica también para la economía. En México la reducción será gradual para que “no implique mayores costos para el sector empresarial y, en algunos casos, incluso más productividad”, dijo esta semana durante su conferencia de prensa. Para esta iniciativa, el gobierno mexicano usó como ejemplo la Ley de 40 horas que Chile aprobó en abril de 2023 y que entró en vigor un año después. Este país se sumó a Ecuador como los dos únicos países de América Latina en establecer por ley las 40 horas semanales. La experiencia chilena demuestra que “una jornada más corta puede mejorar la calidad de vida sin afectar la economía”, señala la iniciativa enviada al Senado de México. Así es como se ha implementado la Ley de 40 horas en Chile y los resultados que ha dado. ¿Cómo se implementa la Ley de las 40 horas en Chile? El 26 de abril de 2023 se publicó en el Diario Oficial la Ley 21.561 que reduce la jornada laboral progresivamente de 45 a 40 horas semanales en cinco años. “Esta ley va a entrar en vigencia en plena marcha en el año 2028. En el 2024, bajamos de 45 a 44 horas, en abril del 2026 se bajará de 44 a 42 horas y en el 2028, abril 2028, se bajará de 42 a 40 horas”, explica Jorge Arredondo, académico de la Facultad de Derecho de la Universidad Diego Portales de Chile a Expansión. En enero de 2005 Chile aplicó una primera reducción de su jornada laboral semanal, de 48 a 45 horas. De acuerdo con la ley, la distribución de estas horas se podrá efectuar en cada semana calendario o sobre la base de promedios semanales en lapsos de hasta cuatro semanas. “Tratándose de una jornada de lunes a viernes, el 26 de abril de 2024 el empleador deberá reducir al menos una hora la jornada diaria en alguno de los 5 días que forman parte de la jornada semanal”, indicó la Dirección del Trabajo (DT). Sin embargo, las empresas son libres de implementar la reducción de 40 horas antes del 2028, indicó Arredondo. “Existe ya una cultura por parte de las empresas de no resistirse obviamente a este cambio, sino que ir adecuándose a él y adelantarse en su puesta en ejecución”, indicó el académico de la UDP. La ley permite a los empleadores distribuir el tiempo laboral en semanas comprimidas. La reforma chilena también dejó la puerta abierta a semanas laborales de cuatro días y tres de descanso, con jornadas diarias de 10 horas, y banco de horas extra para ser intercambiadas por días adicionales de descanso. ¿Qué efectos ha tenido la medida? La ley chilena tenía como objetivo mejorar la calidad de vida de los trabajadores. Un estudio de 2022 realizado por investigadores de la Universidad de Turín en Italia y que incluyó evidencia recolectada por 20 años, determinó que existe una relación positiva entre una menor jornada laboral y menos estrés, así como una mejora en la calidad del sueño de las personas. A un año de la implementación de la reforma, los resultados parecen positivos. “Los resultados cualitativos parecen sugerir que la reducción de la jornada laboral ha tenido un impacto positivo en la mayoría de los trabajadores, quienes mencionan un posible incremento en su motivación, productividad y bienestar”, indica el estudio Transición hacia una jornada de 40 horas: Bienestar y productividad de trabajadores de empresas certificadas con sello 40 horas de la Subsecretaría de Trabajo de Chile. “Eso, ya el hecho de llegar el día lunes y saber que tienen una jornada más reducida, les es beneficioso y trabajan con más agrado”, dijo un microempresario citado por el documento. En cuanto a la salud física, la mayoría de los empleados consultados, un 70%, reportaron haber tenido una mejoría desde la implementación. Con respecto a la autocalificación que sobre su salud mental durante el mes previo, un 67.1% declaró encontrarse en un estado de salud psicológica saludable. Sobre “la productividad no tenemos hasta el momento elementos que nos permitan dar una respuesta categórica en cuanto a la forma en que esto pueda incidir en esta materia”, dice Arredondo. “Lejos de generar una disminución en los niveles de productividad, los datos presentados muestran una tendencia general hacia su mantención o incluso mejora, especialmente cuando existen condiciones organizacionales favorables, como una buena planificación del tiempo, flexibilidad horaria, liderazgo efectivo y un ambiente laboral positivo”, dice el estudio. No solo Chile Colombia también aprobó una reducción en la jornada laboral en años recientes. Logrará su meta de 42 horas en 2026. Al igual que en el planteamiento mexicano, las jornadas semanales pueden mantenerse en un esquema de seis días de trabajo por uno de descanso, siempre que el promedio de horas no exceda el nuevo límite legal. Adicional a esto, la reforma colombiana permite a los empleadores pactar jornadas diarias flexibles de mínimo 4 horas y máximo 9 horas diarias, siempre que no excedan las 42 horas semanales. Estos esquemas no configuran el “pago de trabajo suplementario”, lo que en México se conoce como horas extras. ]]>

Sanidad, T-MEC y precios, el triple frente de la carne en 2026

La mañana en que Estados Unidos volvió a cerrar de forma temporal su frontera a la importación de reses vivas mexicanas, por un nuevo foco del gusano barrenador, los corrales del norte del país comenzaron a llenarse de animales que ya no podían cruzar. En el mercado, el impacto no fue inmediato, pero el ajuste terminó llegando al precio final de la carne. Así transcurrió 2025 para la industria cárnica mexicana, entre controles sanitarios, bloqueos comerciales y un debate que ya se asoma hacia la renegociación del T-MEC en 2026. La plaga del gusano barrenador no es un episodio menor. A más de un año de la detección del primer caso en el sureste mexicano, la emergencia no ha logrado erradicarse y se ha convertido en uno de los mayores retos sanitarios recientes para la ganadería nacional, con efectos directos sobre exportaciones, precios internos y la relación comercial con Estados Unidos. México, Canadá y Estados Unidos conforman el segundo mayor mercado integrado del mundo, con un valor anual de 7.8 billones de dólares en mercancías comerciadas internacionalmente, de acuerdo con datos de Comecarne. Para el sector cárnico, esta integración ha sido un pilar para el desarrollo regional, la inversión en infraestructura sanitaria y el flujo constante de exportaciones hacia el mercado estadounidense. Desde la industria se insiste en que la crisis deja más lecciones de cooperación que fricciones. “El gusano barrenador es un excelente ejemplo para cuando nos sentemos a la revisión del T-MEC, de que tenemos que fortalecer los temas de regionalización, que ya existen en la parte práctica, y se ve cómo se generan estructuras adecuadas para continuar el comercio”, dice Macarena Hernández, directora general del Consejo Mexicano de la Carne (Comecarne). Desde su perspectiva, la coordinación trinacional ha sido clave para contener una amenaza que no reconoce fronteras. “A todos nos interesa que las enfermedades no se diseminen”, dice Hernández, al subrayar que la experiencia con otras emergencias sanitarias ha demostrado que, con acuerdos vigentes, los tiempos de respuesta son más cortos. El golpe sanitario y el freno a las exportaciones El primer punto de quiebre llegó en noviembre de 2024, cuando se detectó una res infectada en un punto de revisión ubicado en Catazajá, Chiapas. A partir de ese momento, los gobiernos de México y Estados Unidos activaron mecanismos de cooperación para frenar la diseminación de la plaga, con el sureste del país como uno de los principales frentes de contención. Como uno de los primeros pasos formales, en agosto de este año ambos países firmaron un plan de acción para el control del gusano barrenador, enfocado en controles de movilización de ganado, fortalecimiento de la vigilancia sanitaria y protocolos de importación más estrictos. El acuerdo incluyó un componente industrial clave: la construcción de una planta de moscas estériles en Chiapas, que se espera inicie operaciones en el primer semestre de 2026. Del otro lado de la frontera, el gobierno estadounidense anunció la construcción de una fábrica similar en el sur de Texas, con una inversión de 750 millones de dólares, destinada a evitar que las larvas crucen hacia su territorio y afecten su propia industria ganadera. La estrategia binacional se sostiene en la liberación masiva de moscas estériles para romper el ciclo reproductivo de la plaga. Pese a estos esfuerzos, la emergencia se mantuvo activa durante buena parte de 2025 y derivó en restricciones comerciales que golpearon directamente a los productores mexicanos. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos detuvo de forma temporal la importación de reses vivas, lo que significó dejar de enviar un millón 186,000 cabezas de ganado. Ese freno tuvo un valor económico inmediato. De acuerdo con cifras de Comecarne, el bloqueo representó un impacto de 1,552 millones de dólares en exportaciones no realizadas, una presión financiera directa para engordadores, transportistas y exportadores especializados en el mercado estadounidense. Desde el organismo empresarial aseguran que, pese al tamaño del golpe, no ven trabas estructurales en la negociación del T-MEC ni un rompimiento en la relación comercial por esta crisis sanitaria. Por el contrario, destacan la cooperación como un activo que se ha fortalecido en medio de la emergencia. La directora de Comecarne admite, sin embargo, que la plaga exhibió fragilidades en el sistema de vigilancia sanitaria del país. “Empezamos a ver cómo esta debilidad de los sistemas hoy de vigilancia, por los bajos recursos que se han inyectado a esta necesidad que debe de ser principal. Cada vez tiene menos recursos y pues eso nos pone más en riesgo”, señaló. Aunque reconoce los esfuerzos conjuntos de ganaderos y autoridades, también advierte que los resultados no serán inmediatos. “Sabemos que se están haciendo esfuerzos con los ganaderos y con el gobierno para controlar y detener la enfermedad. Sin embargo, bueno, pues esto no va a ser a corto plazo”, añadió Hernández. Presión de precios y riesgos hacia 2026 Mientras la exportación de ganado en pie se mantuvo intermitente, la presión se trasladó al mercado interno. La dependencia estructural del sector mexicano respecto al mercado estadounidense amplificó los efectos de los bloqueos y terminó por reflejarse en un ajuste gradual de precios al consumidor. En paralelo, el consumo de carne en México avanzó 4.2% en 2025, impulsado por la mejora en el salario, los programas sociales y el efecto del Paquete Contra la Inflación y la Carestía (PACIC), que permitió contener parcialmente los precios de algunos alimentos básicos. Ese equilibrio, sin embargo, podría romperse en 2026. La nueva nomenclatura del programa dejaría fuera del esquema de productos libres de arancel a la carne de res y pollo que ingresa desde países de Sudamérica, entre ellos Brasil, lo que eliminaría uno de los factores de contención de precios para estas proteínas. “La carne de res y de cerdo deben permanecer en el PACIC para estabilizar el mercado cárnico nacional en 2026”, dijo Hernández. “El programa no solo influye en bajar los precios, tiene un efecto positivo en el resto de bienes que conforman el suministro de abasto cárnico en el país”, añadió. De acuerdo con

Alcaldes fronterizos EU–México tienen seis demandas para la revisión del T-MEC

La Asociación de Alcaldes Fronterizos de Estados Unidos y México , que representa a más de 14 millones de habitantes y a los corredores donde cruza más de 40% del comercio bilateral, presentó un pliego de seis demandas rumbo a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). En una carta dirigida a la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés), la asociación asegura que el acuerdo solo alcanzará su potencial si coloca a la frontera en el centro de su nueva etapa. En 2024 el flujo comercial entre ambos países alcanzó los 839,555 millones de dólares. El documento está respaldado por autoridades de regiones como Texas, Nuevo México, Arizona, California, Chihuahua y Coahuila, puntos donde se concentra la mayor parte del comercio terrestre entre ambos países. 1.- Modernización de puertos de entrada 2.- Colaboración ambiental 3.- Logística mejorada 4.- Participación local 5.- Mejores condiciones laborales 6.- Cadenas de sumnistro La primera petición se enfoca a la modernización integral de los puertos de entrada. Los alcaldes señalan que la infraestructura obsoleta, los retrasos y la falta de personal elevan los costos logísticos entre 15 y 20%. Plantean un fondo trilateral de infraestructura, operaciones comerciales continuas 24/7, la adopción de tecnología de inspección y la creación de consejos binacionales para planear ampliaciones. Propusieron también metas públicas de tiempos de cruce y una expansión significativa del programa de Comercio Libre y Seguro (FAST) y el programa de Asociación Aduanera y Comercial contra el Terrorismo. México y Estados Unidos comparten más de 50 puertos fronterizos entre puentes terrestres, fluviales y cruces peatonales. Son piezas clave para el comercio y el turismo, con nodos estratégicos en Tijuana-San Diego; Ciudad Juárez-El Paso; Nuevo Laredo-Laredo, y Matamoros-Brownsville. La segunda petición gira en torno al fortalecimiento de la cooperación ambiental. Las ciudades fronterizas enfrentan contaminación, desbordes de aguas residuales y emisiones asociadas al tránsito lento. La asociación propone el lanzamiento del programa Border 2030 con financiamiento anual mínimo de 200 millones de dólares , obras urgentes en los sistemas de tratamiento de Tijuana, Ciudad Juárez y Nogales, así como la instalación de una red trinacional de monitoreo del aire y carriles verdes para vehículos de bajas emisiones. Los alcaldes destacan la necesidad de operaciones transfronterizas más ágiles, redes de transporte mejor integradas y procesos digitales que faciliten el comercio. La propuesta incluye trámites aduaneros más simples con un manifiesto único , reglas de clasificación alineadas entre los tres países, un intercambio de datos más robusto entre agencias y capacitación continua para el personal encargado del procesamiento de mercancías. La cuarta petición subraya la necesidad de incluir a los gobiernos locales en la gobernanza del T-MEC. Las ciudades fronterizas son responsables de la implementación cotidiana del acuerdo, pero no cuentan con canales formales de participación. La asociación propone un Consejo de Alcaldes del T-MEC , la incorporación de autoridades locales en comités ambientales, laborales y de facilitación comercial, y la creación de zonas especiales de desarrollo económico con acceso más ágil a programas federales. Se suma la solicitud de recursos específicos para fortalecer la planeación conjunta entre ciudades hermanas, sobre todo en transporte, uso de suelo y coordinación de infraestructura, especialmente en las comunidades fronterizas que son responsables del mayor volumen de comercio de bienes y servicios. Las disposiciones laborales reforzadas del T-MEC abren un margen real para elevar las condiciones de trabajo en América del Norte, siempre que exista una coordinación efectiva con autoridades locales y con los sectores productivos. La propuesta impulsa programas de formación conjunta que reconozcan certificaciones en los tres países y que fortalezcan la disponibilidad de personal para las cadenas de suministro. También incorpora apoyo técnico y recursos para que las autoridades apliquen de manera eficaz las leyes laborales y detecten violaciones que afectan los estándares del acuerdo. El objetivo se completa con canales accesibles para que los trabajadores expresen inquietudes sin temor a represalias, con el fin de consolidar un entorno laboral más seguro y equitativo en toda la región. Las disrupciones globales recientes confirmaron el valor estratégico de una cadena de suministro integrada en América del Norte y reforzaron la importancia del T-MEC para impulsar la producción regional. El enfoque de la Asociación pide un mapeo más preciso de los eslabones críticos mediante bases de datos compartidas que permitan identificar vulnerabilidades en los tres países. Incluye incentivos para que las empresas establezcan plantas en zonas fronterizas y aprovechen su infraestructura y su mercado laboral. La agenda incorpora procesos aduaneros y de verificación más simples para facilitar el cumplimiento de las reglas de origen, sobre todo entre las pequeñas y medianas empresas. Considera asistencia técnica en comunidades fronterizas para que las pequeñas y medianas empresas (pymes) entiendan las disposiciones del acuerdo y accedan a nuevas oportunidades de mercado. En conjunto, las seis peticiones dibujan una misma ruta. Las ciudades que sostienen el mayor flujo comercial de América del Norte buscan un lugar real en la mesa donde se decide el futuro del T-MEC. Su mensaje apunta a una frontera que no solo administra el intercambio diario de mercancías, sino que define la competitividad de toda la región. ]]>

En estas cuentas sí debes fijar el MTU o el banco bloqueará tus trasferencias a partir de 1 de enero

Las personas con cuenta bancaria que realizan transferencias mediante su aplicación móvil deben establecer el Monto Transaccional del Usuario (MTU ), herramienta impulsada por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) con el objetivo de reforzar la seguridad y reducir riesgos de fraude a partir del 1 de enero. En caso de no hacerlo, las transferencias digitales comenzarán a ser bloqueadas; sin embargo, existen cuentas en las que es obligatorio configurarlo y otras en las que no habrá bloqueo. ¿Qué es el MTU? En qué cuentas bancarias debe establecerse el MTU Los niveles de las cuentas bancarias ¿Qué pasa si no establezco el MTU en mi cuenta fintech? ¿Y en las sofipos? El Monto Transaccional del Usuario representa el tope máximo de dinero que puede moverse desde la banca digital. Cada persona define ese límite. Puede fijarse un monto diario, por ejemplo 10,000 pesos, asignar topes para transferencias a cuentas nuevas o de otros bancos, o bien decidir montos semanales o mensuales. Aplicaciones como transferencias, pagos de servicios, cargos en tarjetas, SPEI o CoDi quedan sujetas a este esquema, que permite al banco identificar movimientos fuera de lo común y detenerlos antes de concretarse. Se trata, en esencia, de un candado de seguridad elegido por el propio usuario. La obligación de establecer el límite aplica para personas físicas en cualquier cuenta, producto o servicio de banca electrónica. Únicamente las cuentas de Nivel 1 quedan excluidas y no requieren configurarlo. De acuerdo con Banxico y BBVA, las cuentas bancarias se clasifican en cuatro niveles, cada uno diseñado para diferentes perfiles de clientes según sus necesidades financieras y el volumen de transacciones que realizan. Cuenta Nivel 1 (N1) Este es el nivel más básico, ideal para personas que buscan una cuenta de uso sencillo. Está pensada principalmente para jóvenes que recién comienzan a manejar sus finanzas o para clientes que no realizan transacciones frecuentes. Abrirla es muy sencillo: generalmente solo se requiere el nombre completo y la fecha de nacimiento. Su límite de depósito mensual es de 750 UDIS, aproximadamente 6,083 pesos. Cuenta Nivel 2 (N2) Dirigida a personas que realizan un número moderado de transacciones y desean acceder a mayores beneficios financieros, como seguros ofrecidos por el banco. Los requisitos incluyen identificación oficial, domicilio y datos personales. El límite de depósito mensual es de 3,000 UDIS, equivalentes a 24,333 pesos. Un ejemplo de este tipo de cuenta es la que ofrece BBVA con la Tarjeta Libretón Básico. Cuenta Nivel 3 (N3) Pensada para clientes con mayor poder adquisitivo y que realizan un alto volumen de transacciones. Además, buscan beneficios adicionales y atención personalizada. Los requisitos son más completos: identificación oficial, comprobante de domicilio, datos de contacto y constancia de persona física. Su límite de depósito mensual es de 10,000 UDIS, alrededor de 81,112 pesos. Cuenta Nivel 4 (N4) Es el nivel más alto y está diseñado para personas con alto poder adquisitivo que buscan servicios exclusivos y personalizados. No tiene límite de depósitos y los requisitos son similares a los de la cuenta N3. BBVA explica que si un cliente con cuenta N2 realiza muchas transacciones, puede recibir una notificación para ascender a una N4 y así disfrutar de depósitos ilimitados. De acuerdo con la Asociación Mexicana de Sociedades Financieras Populares, «el régimen transitorio sobre el MTU no señala que se haya hecho extensiva a entidades distintas a instituciones de banca múltiple e instituciones de banca de desarrollo, por lo que las sofipos como Mercado Pago no establecen un este ajuste en las cuentas de sus usuarios». En conclusión lo usuarios no tendrán ningún inconveniente. En las sofipos no es necesario establecer este límite. Un ejemplo es Nu, que aclaró a Expansión que, «a pesar de que se recibió la aprobación de la licencia bancaria en abril, aún no hemos iniciado operaciones bajo el marco regulatorio de Institución de Banca Múltiple, por lo que este requerimiento no nos aplica por el momento». La empresa añadió que, «como parte de nuestro compromiso de cumplir con todos los estándares regulatorios y, al mismo tiempo, ofrecer productos simples, seguros y transparentes, ya estamos desarrollando esta funcionalidad para que esté disponible dentro de la app de Nu desde el primer día que iniciemos operaciones bajo dicho régimen». ]]>

Cómo usar la nueva Tarjeta de Movilidad Integrada Digital para pagar Metro y Metrobús con tu celular

La Tarjeta de Movilidad Integrada (MI), la llave de acceso al transporte público de la Ciudad de México , ya tiene versión digital. A partir de esta semana, los usuarios pueden recargarla y pagar sus viajes directamente desde su celular, sin necesidad de una tarjeta física. La nueva modalidad llega a través de la App CDMX, que ahora permite habilitar una Tarjeta MI virtual y usarla para entrar al Metro, Metrobús, Cablebús, Trolebús, Tren Ligero y otros sistemas del transporte capitalino. ¿Qué es la Tarjeta MI digital? Es una versión virtual de la tarjeta tradicional. Funciona igual que la física, pero vive en tu teléfono. Permite: -Pagar el transporte acercando el celular al lector. -Recargar con CoDi, tarjeta de crédito o débito, sin acudir a máquinas o tiendas. -Consultar tu saldo en tiempo real desde la aplicación. Por ahora, está disponible solo en dispositivos Android y Huawei. La versión para iPhone llegará después. ¿Cómo activarla? El proceso es sencillo y toma menos de dos minutos: -Abre la App CDMX y entra con tu Llave CDMX. -Ve a la sección Recarga Tarjeta. -Activa el NFC de tu teléfono. -Selecciona Tarjeta Virtual. -Realiza una primera recarga de 15 pesos. Y listo. A partir de ese momento, tu celular funcionará como tarjeta de acceso en la mayoría de los sistemas de transporte. ¿En qué transporte se puede usar? La tarjeta virtual ya funciona en: -Metro -Metrobús -Cablebús -Trolebús -Tren Ligero -ECOBICI (consulta de rutas y disponibilidad) Además, la app ya integra información del Mexibús, Mexicable y el Tren Interurbano México–Toluca, útil para quienes se mueven entre CDMX y Edomex. El único pendiente es el RTP, que será compatible en enero o febrero, según la Secretaría de Movilidad. ¿Qué pasa si aún uso tarjeta física? No hay cambios. Puedes seguir utilizándola y recargarla desde la misma aplicación. La nueva versión simplemente suma una opción más para quienes prefieren digitalizar todo desde el celular. ¿Qué otras novedades trae la App CDMX? La actualización no solo agregó la tarjeta virtual. También renovó la imagen —con el ajolote como identidad— y ordenó sus funciones en seis categorías. Entre los servicios destacados: -Renovación digital de la licencia de conducir. -Botón de emergencia conectado directamente con policías de cuadrante. -Información en tiempo real sobre ciclovías y rutas de transporte. -Cartelera cultural, servicios de Utopías y atención preventiva en salud. -Soporte en más idiomas para visitantes rumbo al Mundial 2026. -Próximamente: pago de más servicios y líneas de captura. ]]>

El CEO de Hinge deja la empresa para fundar otra app de citas

Este martes, Match Group anunció que su cofundador y CEO de Hinge, Justin McLeo, dejará su puesto para lanzar una nueva startup de citas basada en Inteligencia Artificial. La decisión viene acompañada de una apuesta estratégica, pues según la empresa, la nueva compañía fue incubada dentro de Hinge durante 2025. Match Group planea liderar una ronda de financiamiento para la firma surgente, llamada Overtone, a comienzos de 2026. McLeod asumirá el rol de presidente de Overtone y se mantendrá como asesor de Hinge hasta marzo del siguiente año, para colaborar con la transición. Para ocupar su lugar al frente de Hinge se anunció a Jackie Jantos, actual presidenta y directora de marketing de la app. La reacción del mercado no se hizo esperar, pues tras el anuncio, las acciones de Match Group registraron una caída de 1.8% en operaciones posteriores al cierre, reflejando cierta inquietud entre los inversores ante el cambio de liderazgo y el giro estratégico hacia una nueva startup. El relevo ocurre en un momento en que las plataformas de citas atraviesan una intensa competencia, acelerada por la apuesta en IA para crear perfiles, conectar personas, o sugerir preguntas. Si bien la app recién llegó a México en septiembre de 2025, Mc Leod fundó Hinge en 2011 y desde 2019, pertenece en su totalidad a Match Group. Esta app de citas se distingue por su enfoque en que los usuarios concreten encuentros en persona y construyan relaciones serias y duraderas. ]]>

AMIA avala arancel a autos chinos, pero advierte freno a la inversión en 2025

La Asociación Mexicana de la Industria Automotriz ( AMIA ) fijó postura ante el arancel que el gobierno mexicano planea imponer a los vehículos importados provenientes de países con los que México no tiene tratado comercial, entre ellos China. Para el organismo que agrupa a los fabricantes establecidos en el país, la medida representa un respaldo directo a la producción nacional de vehículos terminados. Rogelio Garza, presidente ejecutivo de la AMIA, expresó el aval del sector a la iniciativa impulsada por la Secretaría de Economía, en un contexto marcado por el reacomodo del comercio global y el endurecimiento de las políticas arancelarias, particularmente desde Estados Unidos. “Nosotros estamos totalmente de acuerdo. Nosotros estamos a favor de que la Secretaría de Economía haya lanzado esta iniciativa y esta política para la protección y para el fortalecimiento de la industria nacional, a todos los que invierten en México, que producen en México, que generan empleos en México, esta es una muy buena noticia”, afirmó Garza. La aprobación del arancel se dirige específicamente a vehículos terminados, un segmento en el que, actualmente, no participan fabricantes chinos dentro de la membresía de la AMIA. El organismo agrupa a las armadoras que producen en México y exportan principalmente hacia Estados Unidos y Canadá. Respaldo al vehículo terminado, cautela en autopartes Sin embargo, la iniciativa no se limita al sector automotriz. El propio Garza advirtió que el decreto incluye fracciones arancelarias de otros sectores, como acero y textiles, lo que obliga a revisar con cautela algunos insumos clave. “Por ahí la iniciativa completa trae muchas más fracciones de otros sectores, acero, textiles, de más, pero nosotros en el sector automotriz hay algunas autopartes que tenemos que revisar, porque las autopartes también las usamos para la fabricación y también nosotros en su momento lo que pedimos fue que todo lo que estuviera relacionado con la fabricación que se sacara del decreto”, explicó. El dirigente subrayó que el respaldo de la AMIA está claramente enfocado al producto terminado, en un momento en el que el Congreso discute la iniciativa promovida por la Secretaría de Economía. “Estamos en el análisis completo, pero en cuanto a producto y vehículo terminado, que es lo que nosotros la iniciativa que está pasando y que ahorita se está discutiendo en el Congreso, es una iniciativa que nosotros estamos a favor de la iniciativa de la Secretaría de Economía para eso”, sostuvo. El diseño original de la propuesta contemplaba incrementos arancelarios de hasta 50%. No obstante, el dictamen aprobado la noche del lunes 8 de diciembre en la Comisión de Economía, Comercio y Competitividad de la Cámara de Diputados estableció un tope de 35%. A pesar del respaldo al arancel, la AMIA advirtió que esta medida no se traducirá automáticamente en un repunte de inversiones para el siguiente año. La razón principal es el entorno de incertidumbre que atraviesa el sector a nivel regional. “Nada. Ahora todo está a la expectativa de ver qué es lo que sucede con la revisión (del T-MEC) y con todo. Son cautelosos, pero otra vez, yo quiero ser positivo y yo quiero pensar, y estoy seguro, que vamos a llegar a un acuerdo y que al final en ese acuerdo va a ser ríspido todo, pero vamos a llegar a un tema que nos permita que México continúe siendo un país atractivo para seguir produciendo y exportando desde aquí”, comentó Garza a petición de Expansión, en conferencia de prensa. Aranceles, 232 y el nuevo mapa de riesgos Los aranceles se han convertido en el eje central del nuevo tablero comercial para la industria automotriz. El libre intercambio bajo el paraguas del T-MEC, que durante décadas dio certidumbre a las armadoras, hoy enfrenta fisuras visibles. El vaivén que se ha vivido a lo largo del año, con aranceles que se imponen, se retiran o incluso solo se anuncian sin concretarse, ha impactado directamente en el ánimo de los inversionistas. A este entorno se suma la amenaza de un nuevo gravamen de 5% anunciado por el presidente Donald Trump, condicionado al cumplimiento del tratado de aguas entre México y Estados Unidos. Ese conjunto de factores ha instaurado un clima de cautela que, según la AMIA, se mantendrá durante buena parte del próximo año. Las decisiones de inversión están, por ahora, en pausa. “Va a depender mucho de estos factores que les comenté, de cómo quedemos en la revisión, de que no haya 232 y de que eso nos permita seguir teniendo la fortaleza en cuanto a los productos y todo, pero va a depender mucho de eso. Entonces, yo creo que el primer semestre va a ser un semestre muy cauteloso”, expuso Garza. Uno de los puntos más sensibles es el arancel establecido bajo la fracción 232, que faculta al presidente de Estados Unidos a imponer restricciones a las importaciones cuando se considera que amenazan la seguridad nacional. Este arancel ha significado sobrecostos no previstos para las armadoras instaladas en México, lo que ha impactado directamente en su estructura de costos y en la competitividad del país como plataforma exportadora. Con la revisión del T-MEC prevista para iniciar a mediados del próximo año, la AMIA ha colocado como prioridad la eliminación de este tipo de tarifas, con el objetivo de preservar la integración regional. “Tenemos un arancel del 25% que tenemos que cumplir, que tenemos que hacer. Se puede descontar el contenido americano, pero no es lo ideal y no es lo que queremos y nosotros vamos a pelear por el 0%, que es lo que tenemos, por el 0% y el acceso libre del mercado, que es lo que nos ha permitido crecer esta industria en los últimos 30 años”, comentó Garza. En este proceso, la AMIA ha respaldado la postura del gobierno mexicano, al tiempo que ha mantenido diálogo permanente con sus contrapartes en Estados Unidos y Canadá, organismos que también han expresado su interés en preservar las reglas originales del tratado. El escenario, no obstante, sigue abierto. La moneda permanece en el aire mientras la industria