Instituciones en retirada, cooperación en disputa

La reciente decisión de Estados Unidos de retirarse o suspender su participación en diversas organizaciones y convenios internacionales ha reactivado un debate de fondo sobre el estado del orden internacional contemporáneo. Más allá del impacto inmediato de la medida, el anuncio plantea una pregunta estructural: qué tipo de sistema de cooperación internacional está emergiendo cuando una de las principales potencias decide redefinir de manera tan explícita su relación con el entramado institucional construido tras la Segunda Guerra Mundial. La tentación es interpretar este movimiento como una señal de ruptura o de abandono del multilateralismo. Sin embargo, esa lectura resulta incompleta. Lo que se observa no es la desaparición del orden internacional ni la negación absoluta de la cooperación, sino una reconfiguración profunda de sus formas, de sus jerarquías y de sus usos. Las instituciones no dejan de existir, pero cambian de función; los Estados no renuncian a coordinarse, pero eligen con mayor selectividad los espacios en los que lo hacen. El sistema internacional atraviesa así una fase de transición en la que el multilateralismo universal convive con arreglos más pequeños, más flexibles y más orientados a resultados inmediatos. Entender esta transformación requiere volver sobre las expectativas que dieron origen al orden posterior a 1945 y contrastarlas con las prácticas que hoy predominan en un mundo más interdependiente, más fragmentado y menos dispuesto a sostener consensos amplios. Ese entramado institucional sigue existiendo, pero las expectativas que se depositan en él han cambiado. Hoy, las grandes potencias muestran una menor disposición a aceptar procesos lentos y basados en el consenso cuando están en juego resultados inmediatos. Cuando las instituciones universales son percibidas como rígidas, bloqueadas o políticamente constreñidas, los Estados no necesariamente las abandonan, sino que operan cada vez más al margen de ellas. Este desplazamiento ocurre, paradójicamente, en un contexto de profunda interdependencia global. Las cadenas de suministro siguen siendo transnacionales incluso cuando los gobiernos hablan de “reducir riesgos”. La industria de los semiconductores es un ejemplo claro: diseño en Estados Unidos, fabricación en Taiwán y Corea del Sur, maquinaria crítica en los Países Bajos y materias primas provenientes de múltiples regiones. Ninguna gran economía puede desvincularse de este sistema sin asumir costos severos. Los sistemas financieros también están estrechamente interconectados. Las decisiones de política monetaria en Estados Unidos repercuten de forma casi inmediata en los mercados emergentes; los regímenes de sanciones dependen de redes bancarias globales; y la inestabilidad cambiaria en una región puede desencadenar salidas de capital en otra. La infraestructura digital, por su parte, es inherentemente transnacional: flujos de datos, cables submarinos, satélites y servicios en la nube atraviesan fronteras con independencia del discurso soberanista de los gobiernos. Estas realidades hacen que el aislamiento sea impracticable, incluso cuando el nacionalismo se presenta como respuesta política a crisis económicas, sociales o institucionales. Lo que ha cambiado no es la cooperación en sí, sino el lugar y la forma en que se articula. Estamos transitando de un multilateralismo integrado, en el que se esperaba que las instituciones universales gestionaran la mayoría de los problemas globales, hacia un multilateralismo selectivo, inserto en un paisaje más amplio de arreglos bilaterales, minilaterales y, en ocasiones, unilaterales. Las grandes potencias tratan cada vez más a grupos pequeños y diseñados para fines específicos como sus principales espacios operativos. Estados Unidos, el Reino Unido y Australia no recurrieron a las Naciones Unidas para abordar sus preocupaciones estratégicas en el Indo-Pacífico, sino que crearon AUKUS, una asociación de seguridad altamente focalizada orientada a producir capacidades militares concretas. De manera similar, el Quad —integrado por Estados Unidos, Japón, India y Australia— fue utilizado en su momento como una plataforma central para coordinar seguridad marítima, infraestructura y cooperación tecnológica, funcionando en gran medida al margen de las instituciones universales. China por su parte ha desarrollado sus propios marcos selectivos y paralelos. La Organización de Cooperación de Shanghái opera como un foro regional de coordinación política y de seguridad alineado con los intereses de Pekín, mientras que la Iniciativa de la Franja y la Ruta funciona como una red de acuerdos bilaterales y regionales que elude a las instituciones tradicionales de desarrollo. Rusia ha recurrido a mecanismos como la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva para dotar de legitimidad regional a sus acciones en materia de seguridad, al tiempo que privilegia acuerdos bilaterales en energía y armamento. Estos arreglos no sustituyen a las instituciones universales, pero sí concentran crecientemente la acción efectiva. El resultado es un sistema de pluralismo institucional en el que los Estados operan simultáneamente en múltiples foros. Las instituciones universales, como la ONU, proporcionan legitimidad, procedimiento y un lenguaje jurídico común. Son los espacios donde se justifican acciones, se disputan narrativas y se preserva la continuidad institucional. Los clubes minilaterales funcionan como vehículos de acción e implementación: coordinación de sanciones, controles a la exportación, asociaciones de seguridad o gestión de cadenas de suministro se realizan cada vez más en grupos reducidos y políticamente afines. Las relaciones bilaterales se utilizan como instrumentos de presión y negociación directa, especialmente en comercio, energía, migración o seguridad. En cada uno de estos casos, los Estados eligen el formato institucional que mejor sirve a su objetivo en un contexto determinado. Se trata de arbitraje institucional, no de abandono institucional. Las instituciones universales siguen siendo indispensables, aunque cada vez más como infraestructura de fondo que como motores ejecutivos. El orden internacional no está desapareciendo, pero se ha vuelto más delgado, más condicional, más impredecible y más costoso de sostener. El precio de la coordinación aumenta porque exige navegar múltiples instituciones, gestionar autoridades fragmentadas y mantener cooperación sin consenso universal. La pregunta central ya no es si las instituciones internacionales son imperfectas —siempre lo han sido—, sino si los Estados están dispuestos a asumir el costo creciente de mantenerlas funcionales en un mundo donde el poder está más disperso y la confianza más erosionada. Esa decisión, más que cualquier anuncio de retirada o repliegue, definirá el futuro del orden internacional. _____ Nota del editor: Fernanda Vidal es profesora investigadora de la Universidad Panamericana,

“La gente quería ver a Maduro preso”

La captura de Nicolás Maduro por el Gobierno de Estados Unidos dejó grandes lecciones en materia de Derecho Internacional, respeto a la soberanía y verificación de fuentes periodísticas. Esto, luego que se hiciera viral la primera imagen del presidente venezolano acompañado por agentes de la Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés). Incluso, algunos medios y periodistas decidieron compartirla en sus redes oficiales o sitios web. Una ocurrencia…que pasó a la historia Entrevisté a su creador, Ruben Dario, como se presenta en su cuenta de Instagram. La supuesta foto comenzó a circular en grupos de periodistas y chats personales poco después de las ocho de la mañana del sábado 3 de enero del 2026. Escoltado por dos agentes de la DEA con los rostros difuminados, Nicolás Maduro aparece al centro, desafiante. Caminaba como quien busca seguir retando a su opresor. Una imagen que ya pasó a la historia. Muchos medios quisieron ganar la exclusiva con esa instantánea, cuya fuente no era oficial. Ni del Gobierno de Estados Unidos. Menos del venezolano. La publicaron y la inmediatez, nuevamente, hizo de las suyas. La duda quedó en el aire. Yo la recibí cerca de las ocho treinta. Casi tres horas antes que el Presidente Donald Trump publicara en Truth Social la primera imagen de Maduro con unos lentes negros de protección, de pie, a bordo del buque anfibio USS Iwo Jima . Hubo otros como The New York Times que decidieron esperar. ¿La razón? El rigor periodístico con el que manejan la difusión de imágenes. Incluso si éstas provienen de una oficina de prensa de cualquier gobierno. A su redacción, a través de un periodista de dicho diario llegó una imagen en el que se ve a Maduro bajo custodia militar en un avión. La imagen provocó una duda casi inmediata por una segunda fila de ventanas al interior de la aeronave. ¿Sería la idónea para ilustrar una noticia que se regaba como pólvora? Al pasar la imagen por herramientas de detección de Inteligencia Artificial (IA), incluida la tecnología SynthID de Google DeepMind, se identificaron marcas de agua digitales invisibles que confirman que la imagen fue generada o editada con Inteligencia Artificial. La creación fue de Dario, quien es oriundo de República Dominicana, diseñador gráfico de profesión, especializado en generar imágenes con IA. Además de la supuesta foto que creó, casi inmediatamente comenzaron a circular algunas otras. Sin embargo, ninguna causó tanto revuelo como la suya. “Ya había una imagen igual circulando en redes sociales”, dice en entrevista por WhatsApp. Le pregunté qué lo había motivado a crear una imagen que, de antemano sabía, le daría la vuelta al mundo. “ Vi que la gente quería ver a Maduro preso” , contestó tajantemente. Y sí, no es un secreto a voces que el gobierno de Maduro ha sido catalogado como el de un dictador que se robó las elecciones presidenciales en 2025, persiguió a los líderes de la oposición y el país que gobernó hasta el pasado tres de enero ha vivido un éxodo histórico. Pero también, que su extracción, detención y/o secuestro no se ampara bajo ninguna ley del Derecho Internacional, sino todo lo contrario. Dario reconoce que debió especificar que la imagen era simple y pura IA y no real. Además no la tenía en el tintero, ni tampoco planeaba hacer alguna secuencia política de Nicolás Maduro. Avecindado en Boston, cuenta: “Me desperté a las 5 am… y la preparé al instante. Todo fue rápido, vi la noticia y la creé”. Sin embargo, gracias a esta imagen a su cuenta de Instagram se sumaron mil 700 seguidores. Y siguen llegando. Además, agrega que 2026 será un año crucial para la IA y que sus herramientas se convertirán en algo cotidiano. Justo por eso, le dejará “saber a las personas” si sus creaciones son retratos fidedignos o han sido editadas o creadas con alguna herramienta generativa. Luego de esa imagen incluso se crearon videos dramáticos con IA en los que supuestamente se ve a Maduro en su última noche en Caracas, reflexionando y mirando al horizonte mientras su esposa, Cilia Flores y quien también fue detenida, lo contempla. Una más. Hace unos días se hizo viral en X una fotografía de supuestos venezolanos en Nueva York que salieron a celebrar la captura de Maduro y fueron detenidos por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos (ICE, por sus silgas en inglés). Sin embargo, la imagen la capturó el fotógrafo de Andrew Leyden, de Getty Images, el 16 de agosto de 2025. Medio año antes de la detención de Maduro. La lección que nos deja este episodio sigue siendo la misma de hace décadas: esperar, verificar y confirmar. En tiempos de inmediatez y la urgencia de clics puede parecer una ironía, aunque sigue siendo una regla de oro. Hoy, la realidad de Venezuela y lo que viene para el país sudamericano, en términos de política interna, seguridad y economía, no podrá generarse con IA, sino con acuerdos, consensos y sabiduría política. _____ Nota del editor: Jesús Franco es Maestro en Comunicación Política y Pública. Colaborador del Observatorio de Medios Digitales del Tecnológico de Monterrey . Síguelo en X: @soyfrancoromero IG: jjesusfranco Tik Tok: mxidentidad. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor. ]]>

Cuando ver no es creer. Desinformación tras la captura de Nicolás Maduro

La detención del presidente venezolano Nicolás Maduro en una operación militar de Estados Unidos, anunciada el 3 de enero de 2026 por Donald Trump, desató una ola de confusión y desinformación en redes sociales sin precedentes. Videos sacados de contexto y ‘deepfakes’ El vacío informativo y el rol de la IA Como suele suceder en contextos de noticias de última hora, en cuestión de minutos, miles de usuarios en plataformas como X, Facebook, Instagram y TikTok comenzaron a compartir supuestas fotografías y videos que decían mostrar el arresto y traslado del mandatario venezolano. En total, de las más de 20 piezas visuales analizadas por verificadores entre el 3 y el 7 de enero de 2026, casi el 70% fueron generadas o manipuladas con IA. El 30% restante eran videos o fotos auténticos reutilizados fuera de contexto. Esto pone en evidencia los riesgos que enfrentan las audiencias digitales. Uno de los ejemplos más virales fue una fotografía que supuestamente mostraba a Maduro escoltado por agentes de la Drug Enforcement Administration (DEA) junto a un avión militar estadounidense, con fecha digital superpuesta. Esa imagen se difundió con gran velocidad y acumuló millones de vistas en cuestión de horas. Sin embargo, verificadores como Maldita.es y Factchequeado señalaron que no provenía de una fuente oficial ni de reporteros en terreno, y presentaba características típicas de imágenes generadas con IA, como marcas de agua invisibles. The Guardian también la catalogó como parte de un conjunto de “ AI-generated fakes que se viralizaron masivamente en redes tras el anuncio de la captura”. Por su parte, organizaciones como AFP Fact Check y el colectivo de verificación europeo NewsGuard identificaron al menos cinco imágenes falsas y dos videos engañosos relacionados con la captura, los cuales mostraban uniformes militares, agentes federales o escenas de detención cercanas a aeronaves, pero cuyos contenidos no aparecen en ningún registro oficial de la operación militar reportada. De acuerdo con VerificadoMX , un video publicado en TikTok superó las 4 millones de visualizaciones y los 65,000 “me gusta” al mostrar a un presentador de noticias que afirma que “el presidente Trump decretó la libertad de Maduro” y agregó que el mandatario no sería “ejecutado” y que cumpliría una condena desde su casa. El video presenta indicios de haber sido generado con IA. Otro caso es el señalado por Newtral : tras los bombardeos llevados a cabo por Estados Unidos, comenzaron a viralizarse publicaciones en redes que afirmaban que entre los puntos atacados se encontraba la tumba del expresidente venezolano Hugo Chávez. “Sin embargo, era un bulo : testigos presenciales y periodistas venezolanos nos confirmaron que el Cuartel de la Montaña, el complejo donde se encuentra su tumba, no había sido atacado, pero sí una comandancia ubicada a 500 metros.” También circularon videos supuestamente de las reacciones de los ciudadanos venezolanos ante la captura de Maduro. Algunos mostraban escenas de euforia en las calles; otros, supuestas celebraciones ciudadanas. Tras las verificaciones, se estableció que esos clips pertenecían a eventos completamente distintos, grabados con meses o incluso años de antelación, como protestas de 2024 grabadas en Chile o celebraciones universitarias sin relación con la captura real. Verificaciones de AP News demostraron que uno de los videos provenía de protestas en Caracas en 2019, recortado y reetiquetado. Otro video compartido por Elon Musk, que mostraba fuegos artificiales y cantos en apoyo a Trump, fue grabado en 2022 en Florida, no en Venezuela. Estos casos son ejemplos claros de descontextualización: se reaprovecha material antiguo con un nuevo relato político. En casos extremos, las denominadas “deepfakes” que mezclan rostros reales con escenarios ficticios, generaron escenas convincentes pero falsas que se compartieron como si fueran evidencia auténtica del arresto. Entre los materiales más elaborados circuló un deepfake de Maduro “confesando su rendición” ante fuerzas estadounidenses. La voz, generada con IA, imitaba su acento y tono, pero el video fue desmontado por Euronews , que aplicó herramientas de análisis espectral y detectó alteraciones en el patrón de audio y la sincronización labial. Para esta agencia, el caso “es un ejemplo de cómo la IA puede suplir la falta de imágenes reales tras un evento político”. ¿Por qué se produjo este flujo de desinformación tan intenso? Una de las explicaciones radica en lo que algunos expertos denominan vacío informativo: cuando sucede un hecho de gran impacto, como los es una operación militar internacional, los medios apenas tienen tiempo para publicar material verificado. En la carrera por la primicia y el yugo del “tiempo real”, ese espacio es ocupado, muchas veces, por contenidos generados por IA o sacados de contextos previos, que llenan una demanda de información inmediata que las fuentes fiables todavía no pueden satisfacer. Además, las herramientas de generación de imágenes y video con IA han alcanzado un nivel de realismo tal que, para el público general, distinguir entre un archivo auténtico y uno fabricado se ha vuelto extremadamente difícil sin herramientas especializadas o formación mediática y digital. En consecuencia, la difusión de imágenes y videos falsos asociados con un hecho de trascendencia mundial no solo distorsiona la percepción pública de los acontecimientos, sino que puede influir en la opinión política y social de millones de personas, en especial cuando voces con alta visibilidad viralizan contenido desinformativo sin verificar. Las organizaciones de fact-checking , medios y plataformas han subrayado la importancia de promover herramientas de verificación y de mejorar los sistemas de detección automática de contenido generado artificialmente, para reducir la propagación de este tipo de desinformación durante eventos de alta resonancia. No obstante, este episodio demuestra que la combinación de tecnología generativa, polarización política y falta de alfabetización mediática puede crear tormentas informativas donde la realidad y la ficción se confunden peligrosamente. En una era donde la información se propaga con la misma rapidez que la desinformación, nunca ha sido tan importante aprender a distinguir lo real de lo fabricado, especialmente cuando las emociones y narrativas políticas están en juego. Sin duda, la historia de la captura de Nicolás Maduro y la desinformación que la rodeó será un caso

Accidente del Interoceánico frena su posicionamiento y enfría interés empresarial

La marcha del Tren Interoceánico, uno de los proyectos insignia del sector ferroviario de la administración pasada del presidente López Obrador y continuado por la presidenta Claudia Sheinbaum, se ha detenido de forma estrepitosa luego de cobrar la vida de 14 personas y dejar 98 heridas tras el accidente del pasado 28 de diciembre. Aunque la Secretaría de Marina (Semar), a cargo del proyecto, no ha dicho cuándo volverán a sonar las locomotoras para retomar operaciones, expertos del sector ya anticipan una cuesta arriba particularmente complicada para su posicionamiento, que apenas comenzaba a darse tanto a nivel local como internacional, siendo este último aún más incipiente. El día del accidente viajaban a bordo 250 personas, es decir, el tren operaba al 62.5% de su capacidad, considerando sus 400 asientos disponibles. El servicio, que comenzó a operar en diciembre de 2023, empezaba a colocarse como una alternativa de transporte y conexión entre Oaxaca y Veracruz. Las perspectivas del negocio de carga La problemática radica en que, de acuerdo con lo dicho por las autoridades, el servicio de transporte de pasajeros del Corredor Interoceánico estaba enfocado en brindar rentabilidad social, es decir, bienestar y mejores opciones de traslado para los habitantes de las localidades. Óscar Cortés Hidalgo, socio fundador de la consultora Alttrac y experto del sector, destaca que el sentimiento de temor podría persistir entre las personas que comenzaban a ver en este proyecto una alternativa de transporte, aunque dicho temor podría aminorarse conforme avancen las investigaciones en torno al accidente. “Era una ruta que se estaba implementando justamente para impulsar el traslado de personas, de la fuerza de trabajo en el corredor también, y sí, sin duda es algo que en la percepción de la población deja temor. Sin embargo, a medida que esto se pueda reforzar, mitigar y se demuestre que ha sido un hecho aislado, y que no es algo que pueda presentarse de manera recurrente, sería natural que la gente pierda ese miedo y se traslade a través de esta línea”, comenta en entrevista con Expansión. Hoy, la expectativa es que los usuarios regresen a optar por el autotransporte de pasajeros, que era el medio de transporte público más utilizado en la región antes de que el Tren Interoceánico volviera a estar en funcionamiento, luego de décadas de haber permanecido en desuso. Pero más allá de ello, también genera dudas el respaldo de las autoridades hacia los afectados del incidente, pues hasta el momento la presidenta Sheinbaum ha dicho que se otorgarán 30,000 pesos a cada persona, lo cual “es nada más para que no tengan que hacer gastos en uno o dos días”, de acuerdo con lo expresado por la mandataria. Además de las dudas sobre la indemnización que recibirán las víctimas, desde la perspectiva de José Ignacio Martínez, coordinador del Laboratorio de Análisis en Comercio, Economía y Negocios (LACEN), el papel que ha asumido la Semar hasta el momento deja mucho que desear, pues si se hubiera tratado de un siniestro con empresas privadas se esperaría un posicionamiento rápido y oportuno, algo que no ocurrió en este caso. “Al no salir de manera inmediata el titular de la secretaría, más allá de que no haya sido directamente el responsable, pero sí hablando de la institución, deja entrever que el gobierno, estrictamente como tal, no asume su responsabilidad, a diferencia de otros incidentes donde es precisamente la aseguradora la que determina las responsabilidades”, menciona en entrevista con Expansión. Así como las personas buscan seguridad al utilizar un medio de transporte, la iniciativa privada actúa de la misma manera. Tras el siniestro, la expectativa de los especialistas es que las empresas sean aún más cautelosas al utilizar el tren cuando este vuelva a operar, ya que el empresariado busca minimizar riesgos, en un contexto donde además existen factores externos a la logística, como las nuevas políticas proteccionistas a nivel internacional. “No se quiere correr riesgos, menos ahora, ante la incertidumbre que provocan las constantes amenazas arancelarias de Trump. Tomando en consideración que apenas estaba siendo explorado este tramo entre Salina Cruz y Coatzacoalcos, este lamentable accidente puede hacer que algunas empresas de logística consideren otras vías, ya que un evento de este tipo, en términos de cadena de suministros, afecta la proveeduría tanto nacional como internacional, en su caso”, comenta. Hasta el momento, el core business del Corredor se había centrado en servicios nacionales. Cemex y Gruma fueron de los primeros clientes, seguidos por otras empresas como Minsa, Moctezuma, Pemex y ADN Energía. Aunque las autoridades señalaron desde antes de su inauguración que el principal negocio sería el cruce de mercancías de litoral a litoral, hasta ahora solo se había brindado uno de estos servicios, con Hyundai, al transportar 900 autos de Salina Cruz a Coatzacoalcos en abril de 2024. Los especialistas consideran que las adecuaciones necesarias para reforzar la seguridad del proyecto podrían derivar en sobrecostos del servicio. Así, con una cartera de clientes aún en formación, la mala imagen tras el accidente y mayores costos hacen aún más complejo el arribo de nuevos contratos. “Lo más lamentable es la pérdida de vidas humanas, pero claramente las industrias actúan en función de sus negocios, y si están expuestas a que este tipo de sucesos ocurra de manera habitual, eso va en contra de sus intereses. Lo que puedo percibir es que el usuario estará atento a cómo el reforzamiento de la seguridad impacta también en el costo operativo”, comenta Cortés Hidalgo. ]]>

México exporta más computadoras, pero el PIB sigue dependiendo del sector automotriz

El comercio exterior de Estados Unidos arrancó el cuarto trimestre de 2025 con un ajuste , en octubre, su déficit comercial cayó 39% mensual, hasta 29,350 millones de dólares, el nivel más bajo desde junio de 2009. Al mismo tiempo, las exportaciones mexicanas siguieron al alza en casi todo el año pasado y ganaron preponderancia en las importaciones estadounidenses. No obstante, el problema es que las exportaciones automotrices no despuntan y las «no automotrices», pese a su histórico avance, no alcanzan a suplir a la industria del automóvil, tanto en valor agregado, como en generación de empleo. La reducción del déficit de Estados Unidos respondió principalmente a una contracción de 3.2% en las importaciones totales , un movimiento que contribuyó positivamente al crecimiento del PIB estadounidense en el cierre del año. México gana terreno en las importaciones estadounidenses El dinamismo se concentró en sectores no automotrices Si crecen las exportaciones, ¿por qué el PIB sigue estancado? Chips aprovechan ventaja arancelaria En ese contexto, México no solo resistió la desaceleración, sino que ganó terreno. La participación de las importaciones mexicanas dentro del total de compras externas de Estados Unidos subió a 17.7% en octubre , la mayor proporción registrada para cualquier país en un solo mes. En el acumulado de 2025, México se consolidó como el principal proveedor de bienes de Estados Unidos , con importaciones por 447,998 millones de dólares, equivalentes a 15.6% del total, por encima de Canadá y China. De acuerdo con Banco Base, entre enero y noviembre de 2025 las exportaciones manufactureras no automotrices crecieron 16.1%, mientras que las automotrices acumularon una caída de 4.6%, afectadas por aranceles sectoriales impuestos por Estados Unidos. Dentro de las ventas a Estados Unidos, destacó el capítulo 84 —reactores, calderas, maquinaria y equipo— impulsado por el fuerte aumento en exportaciones de equipo de cómputo, que crecieron más de 80% anual en el acumulado del año. La brecha entre ambos motores exportadores se ha ampliado de forma sostenida. Desde 2023, las exportaciones no automotrices han mantenido tasas de crecimiento de dos dígitos, mientras que las automotrices pasaron de un estancamiento a un terreno claramente negativo en 2024 y 2025. Para noviembre de este año, las primeras crecían cerca de 24% anual, frente a una contracción cercana a 1% en las automotrices, de acuerdo con cifras oficiales de comercio exterior. Sin embargo, este auge exportador no se ha traducido en un mayor crecimiento económico interno. El PIB de México cayó 0.3% trimestral en el tercer trimestre de 2025 y avanzó apenas 0.4% en los primeros nueve meses del año, reflejando la debilidad de las actividades secundarias, particularmente la manufactura, que retrocedió 2.7% anual. El crecimiento de las exportaciones no automotrices en México no se ha traducido en un mayor impulso al PIB porque generan poco valor agregado interno, explicó Enrique Covarrubias, director de análisis económico de Actinver. Durante la conferencia, señaló que buena parte de estas ventas externas —como computadoras, electrónicos y equipo eléctrico— se concentran en etapas finales de ensamble y utilizan un alto contenido de insumos importados, lo que limita su efecto multiplicador sobre la economía. Covarrubias contrastó este desempeño con el de la industria automotriz, que cuenta con una cadena productiva más profunda y diversificada dentro del país, integrada por autopartes, metalmecánica, logística y servicios. Por ello, añadió, cada dólar exportado por el sector automotriz tiene un impacto mayor en crecimiento, inversión y empleo formal, lo que explica por qué su estancamiento desde 2022 pesa más sobre el PIB que el dinamismo observado en otros segmentos manufactureros. Las exportaciones del capítulo 84 pagaron en septiembre un arancel bajo de 3.50%, señaló un análisis de Banco Base. Al interior de este capítulo, los productos cuyas exportaciones muestran mayor crecimiento son las unidades de procesamiento de datos como unidades de memoria, unidades de procesamiento centrales (CPU) y microprocesadores (chips), que en los primeros nueve meses del 2025 acumulan un crecimiento anual de 83.39%. De acuerdo con el análisis presentado por Actinver, el auge de las exportaciones no automotrices sí refleja el reacomodo comercial de Estados Unidos y el avance del nearshoring, pero mientras México no incremente el contenido nacional y la integración productiva de esos sectores, su capacidad para sustituir al automotriz como motor económico seguirá siendo limitada. El reto, subrayó la firma, no es exportar más, sino retener una mayor proporción del valor generado en las cadenas globales. Mientras Estados Unidos importa cada vez más computadoras, electrónicos y maquinaria ensamblados en México —con aranceles promedio bajos, cercanos a 4.6%—, la economía mexicana sigue dependiendo de un sector automotriz que representa cerca de 24% de la manufactura y cuya debilidad arrastra inversión, empleo y producción industrial. Así, el país exporta más, diversifica su canasta y gana participación en el comercio global, pero sin lograr aún que ese cambio se refleje plenamente en el crecimiento del PIB. ]]>

Tus vacaciones están incompletas sin tu prima vacacional; esto es lo que deben pagarte por ley

Tomar vacaciones va más allá de descansar del trabajo, sino que es parte de los derechos laborales que tienen los trabajadores formales en México, por lo que tienen que ser remuneradas por los patrones y empresas con el salario diario y una prima vacacional . Te explicamos cómo deben pagarte tus días de descanso para contemplarlo en tu presupuesto de viajes y ocio. Descanso pagado: las vacaciones en la LFT ¿Cómo se calcula la prima vacacional? ¿Qué hacer si no me pagan mis vacaciones? La Ley Federal del Trabajo (LFT) cuenta con un capítulo completo sobre cómo se regulan las vacaciones de las personas trabajadoras. El artículo 76 establece que quienes tengan más de un año de servicios disfrutarán de 12 días de vacaciones pagadas, las cuales aumentarán de la siguiente manera: De acuerdo con la ley, las vacaciones no están en discusión para compensarse de otra manera. Es decir, un patrón no puede pedir que un empleado renuncie a sus días de descanso por una remuneración extra para que trabaje. Y en caso de que la relación laboral termine antes de que se cumpla el año, la persona trabajadora tiene derecho a que le sean pagadas de manera proporcional. Las vacaciones son remuneradas con la totalidad del salario diario normal por el número de días, y también se tiene derecho a una prima vacacional que no puede ser menor al 25% sobre el salario de ese periodo, detalla el artículo 80 de la LFT. Luis Ramírez Mastache, gerente contable de Mica.Rent y experto en el cálculo de compensaciones, explica que la prima vacacional puede variar de una empresa u otra, en algunos casos podrá subir a 30% o incluso 50%, pero por ley, el monto debe ser de una cuarta parte del salario del periodo de descanso. Actualmente, se calcula de la siguiente fórmula: Primer paso, se debe obtener el salario de los días de descanso, mismo que deberá multiplicarse por la tasa de la prima vacacional. Para obtener la prima vacacional, se realiza el siguiente cálculo: La razón por la que se multiplica por 30.4, según Ramírez Mastache, es porque permite realizar cálculos de integración, basados en la Ley del Seguro Social. Mientras que el 0.25 corresponde a la tasa mínima de ley, el 25% del salario, aunque puede cambiarse según el porcentaje que otorgue la empresa. El salario de vacaciones no equivale a la cantidad que deba recibir la persona por sus días de descanso, sino que es un concepto para esquematizar una parte del proceso para calcular la prima vacacional. La remuneración de sus días corresponde de la misma manera en que se le paga a otros días. Para poner un ejemplo, para calcular la prima vacacional de una persona trabajadora que gana 22,000 pesos brutos mensuales, y quien ya cumplió un año de servicios, se realizaría de la siguiente manera: 22,000 / (entre) 30.4 = 723.68 pesos diarios x 12 días = 8,684.21 pesos 8,684.21 pesos x 0.25 = 2,171.05 pesos Entonces, en este ejemplo, la persona trabajadora debería recibir una prima vacacional de 2,171.05 pesos, adicionalmente a su salario al cumplir el año de trabajo. Las vacaciones remuneradas, así como la prima vacacional, son un derecho otorgado por la ley. Puedes preguntar directamente a tu patrón o con el área de recursos humanos para atender la situación de impago. En caso de que no haya una respuesta positiva por parte del empleador, la Procuraduría Federal de la Defensa del Trabajo (Profedet) es la entidad apropiada para solicitar apoyo. Esta dependencia forma parte de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, la cual busca proteger los derechos laborales de las personas trabajadoras. El personal de Profedet brindará asesoría gratuita para recibir la prestación, ser una figura conciliadora o incluso representación legal en caso pase a tribunales. Se puede acudir directamente a alguna de sus oficinas disponibles en el siguiente enlace , así como llamar a los siguientes números del Centro Integral de Soluciones y Servicios Laborales (CISSEL): 800 717 2942 800 911 7877 O a Atención Ciudadana 079, la línea del Gobierno de México. ]]>

Sin cargador, sin jack, sin SIM: todo lo que el teléfono perdió para convertirse en smartphone

Durante poco más de dos décadas, el teléfono móvil vivió una transformación silenciosa pero radical. En su carrera hacia la sofisticación, la delgadez y la “experiencia premium”, fue despojándose de piezas que durante años parecieron indispensables. Primero desaparecieron los teclados físicos, luego los cargadores en la caja, el orificio para los audífonos, la ranura para la tarjeta de memoria y ahora, en plena transición hacia las eSIM, incluso la tarjeta SIM amenaza con convertirse en un vestigio del pasado. Del botón al vidrio: cuando escribir era presionar El cargador que dejó de incluirse Cada ausencia responde a decisiones tecnológicas, económicas y estéticas, pero también redefine la forma en que usamos, poseemos y entendemos nuestros dispositivos. Esta historia no es solo sobre lo que ganaron los smartphones, sino sobre todo lo que fueron dejando atrás para convertirse en lo que hoy llevamos en el bolsillo. Antes de que el teléfono fuera una superficie de vidrio, escribir un mensaje era un ejercicio casi mecánico. Los primeros móviles funcionaban con un teclado numérico en el que cada letra exigía presionar varias veces el mismo botón: una vez para la “A”, dos para la “B”, tres para la “C”. Enviar un SMS requería memoria, paciencia y destreza. Con el crecimiento de la mensajería móvil, llegó la etapa del teclado QWERTY físico. BlackBerry se convirtió en su mayor exponente y símbolo de productividad, al ofrecer correos, chats y documentos en un dispositivo que permitía escribir con ambas manos y gran velocidad. Para millones de usuarios, aquel teclado no era un accesorio, era el teléfono. La ruptura ocurrió en 2007 con la llegada del iPhone. Apple eliminó por completo los botones físicos del frente y apostó por una pantalla táctil que podía transformarse según la aplicación. Lo que al principio parecía una pérdida de precisión terminó convirtiéndose en la base del smartphone moderno, con más espacio para el contenido y menos piezas móviles, pero también se llevó consigo el dinamismo de diseño que presentaban los equipos previo a ello. Poco después, otro objeto cotidiano empezó a desaparecer de la caja: el enchufe de carga. Aunque la mayoría de las marcas aún incluyen el cable USB Tipo-C, dejaron de ofrecer el adaptador bajo el argumento de reducir el impacto ambiental. Sin embargo, no existe consenso claro de que esta medida haya disminuido significativamente la contaminación. Aunque los fabricantes sostienen que reducen residuos electrónicos y emisiones de carbono, la realidad es más compleja pues el mercado de accesorios se disparó, los residuos electrónicos globales continúan aumentando y los precios de los teléfonos no disminuyeron. De acuerdo con Global Market Insights, el mercado de accesorios móviles fue valorado en 89,700 millones de dólares en 2024 y se espera que alcance 161,400 millones de dólares en 2034, con un crecimiento anual del 6% entre 2025 y 2034. El auge de los smartphones (el 78% de la población mundial posee un dispositivo móvil, según la Unión Internacional de Telecomunicaciones) impulsa directamente la demanda de cargadores, cables, audífonos, bancos de energía y fundas. La desaparición de piezas dentro de la caja no eliminó el consumo, simplemente lo desplazó. Adiós al puerto para audífonos Adiós a la memoria extraíble Apple también es protagonista en esta historia. En 2016, la firma presentó el iPhone 7, un dispositivo sin entrada de audífonos. La explicación oficial fue técnica, pues al eliminar ese puerto, se liberaba espacio interno para integrar una batería de mayor capacidad y otros componentes. La decisión fue duramente criticada, pero rápidamente imitada por el resto de la industria. Hoy, la mayoría de los smartphones de gama media y alta ya no cuentan con ese conector. Aunque el mercado respondió con una explosión de audífonos inalámbricos, la transición no termina de concretarse. Existe un segmento importante de usuarios, en especial jóvenes, que siguen prefiriendo los audífonos con cable por su menor latencia, porque no requieren batería, por su precio accesible o simplemente por hábito y estética. La desaparición del puerto obligó a crear nuevas soluciones como adaptadores, dongles, hubs y accesorios que permiten conectar audífonos físicos a través del puerto USB-C o Lightning. Paradójicamente, para eliminar una pieza “innecesaria”, la industria terminó multiplicando los objetos alrededor del teléfono. Otra pérdida silenciosa fue la ranura para tarjetas microSD. Durante años permitió a los usuarios ampliar la memoria de sus dispositivos de forma económica. Su eliminación consolidó un modelo donde la capacidad de almacenamiento quedó atada al precio del teléfono y a los servicios en la nube. El control sobre los datos pasó del usuario al ecosistema: más dependencia de plataformas, más suscripciones y menos autonomía física sobre la información personal. 2026 y el último vestigio físico: la SIM Ahora, incluso la tarjeta SIM, uno de los símbolos fundacionales de la telefonía móvil, se encamina a desaparecer. El sector global de telecomunicaciones entra en 2026 inmerso en transformaciones profundas. Informes de Juniper Research y Data Bridge Market Research señalan que este año será decisivo para la consolidación de la eSIM, la integración de Inteligencia Artificial en redes y la expansión de infraestructuras digitales. La eSIM elimina por completo el proceso físico de intercambio de chips. Data Bridge Market Research proyecta un crecimiento sostenido del mercado global de eSIM, impulsado por la creciente compatibilidad con smartphones, wearables, autos conectados e Internet de las Cosas. “Estamos ante un punto de inflexión. Los usuarios ya no quieren adaptarse a las telecomunicaciones; esperan que las telecomunicaciones se adapten a ellos”, afirma Carlos Alberto Torres, director de Growth Marketing en Airalo, empresa dedicada a la venta de eSIM para viajeros. Lo que el smartphone perdió en botones, puertos y tarjetas, lo ganó en delgadez, potencia y conectividad. Pero también generó nuevas dependencias de accesorios, de servicios digitales, de plataformas y de ecosistemas cerrados. El teléfono moderno es más limpio, minimalista y eficiente, pero también menos modificable y más atado a decisiones corporativas que determinan qué podemos o no hacer con el dispositivo que llevamos en el bolsillo. ]]>

Profeco revela el “yogur” que no es yogur y las tres marcas no recomendadas para los niños

La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) dio a conocer las marcas de yogur que no pasaron el análisis , así como aquellas que no están recomendadas para niños por contener edulcorantes. En la Revista del Consumidor de enero , la dependencia de la Secretaría de Economía presentó los resultados de un estudio a 18 marcas de yogur. Aunque la mayoría cumplió con la norma, algunos productos recibieron observaciones. Productos analizados: -2 yogures naturales -2 yogures sabor fresa -4 yogures naturales endulzados -7 yogures con fresa -1 yogur natural endulzado deslactosado -1 yogur con fresa deslactosado -1 yogur sabor natural El “yogur” que no es yogur El caso más destacado fue un producto que se comercializa como yogur, pero que no puede clasificarse como tal por su origen, preparación e ingredientes. Se trata del “yogur” Vaca Blanca sabor fresa, que contiene grasa vegetal, por lo que incumple la NOM-181-SCFI/SAGARPA-2018. Reprueba yogur “sabor natural” de Yoplait El yogur Yoplait “sabor natural” recibió un señalamiento por utilizar una denominación que no existe oficialmente. La norma NOM-181-SCFI/SAGARPA-2018 no reconoce la categoría “yogur sabor natural”, por lo que este etiquetado incumple la regulación. En pocas palabras, no deben usar la frase “sabor natural”, porque es imprecisa, aunque el producto no presenta problemas de calidad ni de seguridad en sus ingredientes. Yogur Flor de Alfalfa sabor fresa, reprobado Este producto no cumple con el contenido de bacterias lácticas que exige la norma. Incumple la NOM-181-SCFI/SAGARPA-2018, ya que no contiene el número de bacterias lácticas establecido. Yogures que no se recomiendan para niños La Profeco recomienda que niñas y niños eviten los siguientes yogures, debido a su contenido de edulcorantes: Alpura Cero deslactosado Sucralosa: 8.76 mg/100 g Acesulfame K: 3.24 mg/100 g Yoplait Doble Cero Sucralosa: 10 mg/100 g Acesulfame K: 6 mg/100 g Yoplait Doble Cero con fresa Sucralosa: 7.8 mg/100 g Estos productos pueden ser consumidos por adultos, pero no se consideran apropiados para los más pequeños, que son más sensibles a los aditivos artificiales. Yogures que pasaron la prueba de Profeco Las marcas que cumplieron con los estándares de calidad son Bové, Lala, Alpura, Danone, Yoplait (excepto el señalamiento del “sabor natural”) y Nutri. Todos estos productos cumplieron con el contenido neto declarado, mantuvieron la acidez dentro del rango permitido por la norma (0.7 a 1.2 %) y declararon correctamente la presencia de almidón en su etiqueta. En resumen, estos yogures cumplen con los requisitos de seguridad y etiquetado establecidos por la norma oficial, por lo que son opciones confiables para el consumo. Cómo elegir un buen yogur, según Profeco Profeco recomienda revisar que el yogur que consumas esté bien cerrado, dentro de su fecha de caducidad y siempre refrigerado, para conservar las bacterias benéficas vivas que le dan sus propiedades. Estas bacterias, conocidas como probióticos, aportan beneficios a la salud solo si se consume el yogur de manera regular. También es importante moderar el contenido de azúcar: la OMS aconseja que los azúcares libres no superen 25 gramos al día, y se deben evitar los productos que contienen edulcorantes como sucralosa o acesulfame K en el caso de niñas y niños. El yogur es una opción que incluso pueden consumir personas con intolerancia a la lactosa, ya que durante la fermentación gran parte de este azúcar se convierte en ácido láctico, aunque siempre es recomendable consultar al médico. Finalmente, Profeco sugiere elegir el yogur según su contenido de grasa, proteína y azúcar, para que se adapte a tus necesidades y hábitos de alimentación. ]]>

En la era del internet y datos móviles, CFE Telecom revive las cabinas telefónicas en México, y no es por nostalgia

En algunos puntos, aquellos en los que aún se mantienen, forman parte del paisaje cotidiano, aunque ya no se les preste atención al caminar. Sin embargo, para muchos —sobre todo en las grandes ciudades del país— resulta difícil pensar que, hasta hace poco más de una década, las cabinas telefónicas fueron uno de los principales servicios para realizar llamadas nacionales e internacionales, mediante tarjetas con saldo a partir de 30 pesos. Pero la llegada y masificación del internet móvil marcó el declive de este servicio, cuya caída se acentuó con el surgimiento de aplicaciones de mensajería instantánea como WhatsApp. De acuerdo con la última cifra disponible del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), en diciembre de 2024 existían 580,199 cabinas telefónicas, lo que implica que, en cinco años, desapareció el 10.6% de esta infraestructura, frente a las 649,177 contabilizadas en 2019. De este mercado, Telmex ostenta actualmente el 97.5%, mientras que el resto corresponde a la compañía BBG Comunicación. Entre la brecha digital y un modelo anacrónico A pesar de que este tipo de telefonía ha quedado prácticamente en desuso en las zonas urbanas, CFE Telecomunicaciones —el proyecto de conectividad del Estado, actualmente operado por la matriz CFE— ha optado por reactivar el servicio de cabinas telefónicas con el objetivo de cerrar la brecha digital del país, en un contexto en el que incluso en el Congreso se plantean iniciativas para retirar este tipo de infraestructura del espacio público. El programa opera mediante convenios con las presidencias municipales para la instalación de cabinas en comunidades, donde las llamadas son gratuitas. A un año de su implementación, CFE Telecomunicaciones ha instalado 848 casetas telefónicas, la mayoría ubicadas en el sureste del país, particularmente en estados como Veracruz, Oaxaca y Chiapas. “Con el proyecto de cabinas telefónicas se suma una alternativa para garantizar la conexión de la población que, a causa de la brecha generacional o digital, pueda ver afectada la comunicación con sus seres queridos”, señaló la empresa. Jorge Bravo, presidente de la Asociación Mexicana del Derecho a la Información (Amedi) y experto en telecomunicaciones, aseguró que la apuesta por las cabinas telefónicas responde a un modelo de conectividad anacrónico e incluso rezagado frente a la evolución tecnológica, y consideró que CFE debería destinar los recursos públicos a la ampliación de infraestructura digital, así como a programas de conectividad, inclusión y alfabetización digital. “No hay criterios claros para la instalación de esas cabinas. Aunque he observado algunas en buen estado, nunca he visto personas usando ese servicio. Además, la mayor parte de esta infraestructura es cada vez más vandalizada o retirada por falta de demanda”, aseguró el especialista. Hasta ahora, no se ha hecho pública la información sobre la inversión que ha implicado el programa ni sobre el volumen de minutos cursados a través de esta infraestructura, lo que impide dimensionar su eficiencia y su alcance real. La lógica detrás del programa de conectividad de CFE Telecomunicaciones responde a una visión institucional del acceso a los servicios de comunicación. De acuerdo con Bravo, la iniciativa de reactivar las cabinas telefónicas surgió durante la gestión del primer director general de CFE Telecomunicaciones, Raymundo Artis Espriú, y es ahora, casi cinco años después, cuando esa visión comienza a materializarse. “Esta idea, Espriú se la llegó a informar a López Obrador en una conferencia, pero es un plan que sigo creyendo que no está actualizado. No conozco un estudio ni una encuesta que valide que sea una necesidad social”, dijo. Analistas han señalado anteriormente a Expansión que las cabinas telefónicas podrían convertirse de manera paulatina en puntos de acceso WiFi, especialmente en sitios remotos, lo que permitiría a los usuarios acceder a servicios de internet y realizar llamadas, incluso mediante aplicaciones como WhatsApp. Así, mientras las cabinas telefónicas evocan una etapa pasada de la historia de las telecomunicaciones en México, su reactivación por parte del Estado abre un debate sobre la pertinencia y el rumbo de las políticas públicas de conectividad. Entre la intención de atender a poblaciones marginadas y las dudas sobre su eficacia frente a alternativas digitales más actuales, el futuro de este programa dependerá no solo de su implementación, sino también de la transparencia de sus resultados y de su capacidad para adaptarse a un ecosistema tecnológico que avanza con rapidez. ]]>

En la era del internet y datos móviles, CFE Telecom revive las cabinas telefónicas en México, y no es por nostalgia

En algunos puntos, aquellos en los que aún se mantienen, forman parte del paisaje cotidiano, aunque ya no se les preste atención al caminar. Sin embargo, para muchos —sobre todo en las grandes ciudades del país— resulta difícil pensar que, hasta hace poco más de una década, las cabinas telefónicas fueron uno de los principales servicios para realizar llamadas nacionales e internacionales, mediante tarjetas con saldo a partir de 30 pesos. Pero la llegada y masificación del internet móvil marcó el declive de este servicio, cuya caída se acentuó con el surgimiento de aplicaciones de mensajería instantánea como WhatsApp. De acuerdo con la última cifra disponible del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), en diciembre de 2024 existían 580,199 cabinas telefónicas, lo que implica que, en cinco años, desapareció el 10.6% de esta infraestructura, frente a las 649,177 contabilizadas en 2019. De este mercado, Telmex ostenta actualmente el 97.5%, mientras que el resto corresponde a la compañía BBG Comunicación. Entre la brecha digital y un modelo anacrónico A pesar de que este tipo de telefonía ha quedado prácticamente en desuso en las zonas urbanas, CFE Telecomunicaciones —el proyecto de conectividad del Estado, actualmente operado por la matriz CFE— ha optado por reactivar el servicio de cabinas telefónicas con el objetivo de cerrar la brecha digital del país, en un contexto en el que incluso en el Congreso se plantean iniciativas para retirar este tipo de infraestructura del espacio público. El programa opera mediante convenios con las presidencias municipales para la instalación de cabinas en comunidades, donde las llamadas son gratuitas. A un año de su implementación, CFE Telecomunicaciones ha instalado 848 casetas telefónicas, la mayoría ubicadas en el sureste del país, particularmente en estados como Veracruz, Oaxaca y Chiapas. “Con el proyecto de cabinas telefónicas se suma una alternativa para garantizar la conexión de la población que, a causa de la brecha generacional o digital, pueda ver afectada la comunicación con sus seres queridos”, señaló la empresa. Jorge Bravo, presidente de la Asociación Mexicana del Derecho a la Información (Amedi) y experto en telecomunicaciones, aseguró que la apuesta por las cabinas telefónicas responde a un modelo de conectividad anacrónico e incluso rezagado frente a la evolución tecnológica, y consideró que CFE debería destinar los recursos públicos a la ampliación de infraestructura digital, así como a programas de conectividad, inclusión y alfabetización digital. “No hay criterios claros para la instalación de esas cabinas. Aunque he observado algunas en buen estado, nunca he visto personas usando ese servicio. Además, la mayor parte de esta infraestructura es cada vez más vandalizada o retirada por falta de demanda”, aseguró el especialista. Hasta ahora, no se ha hecho pública la información sobre la inversión que ha implicado el programa ni sobre el volumen de minutos cursados a través de esta infraestructura, lo que impide dimensionar su eficiencia y su alcance real. La lógica detrás del programa de conectividad de CFE Telecomunicaciones responde a una visión institucional del acceso a los servicios de comunicación. De acuerdo con Bravo, la iniciativa de reactivar las cabinas telefónicas surgió durante la gestión del primer director general de CFE Telecomunicaciones, Raymundo Artis Espriú, y es ahora, casi cinco años después, cuando esa visión comienza a materializarse. “Esta idea, Espriú se la llegó a informar a López Obrador en una conferencia, pero es un plan que sigo creyendo que no está actualizado. No conozco un estudio ni una encuesta que valide que sea una necesidad social”, dijo. Analistas han señalado anteriormente a Expansión que las cabinas telefónicas podrían convertirse de manera paulatina en puntos de acceso WiFi, especialmente en sitios remotos, lo que permitiría a los usuarios acceder a servicios de internet y realizar llamadas, incluso mediante aplicaciones como WhatsApp. Así, mientras las cabinas telefónicas evocan una etapa pasada de la historia de las telecomunicaciones en México, su reactivación por parte del Estado abre un debate sobre la pertinencia y el rumbo de las políticas públicas de conectividad. Entre la intención de atender a poblaciones marginadas y las dudas sobre su eficacia frente a alternativas digitales más actuales, el futuro de este programa dependerá no solo de su implementación, sino también de la transparencia de sus resultados y de su capacidad para adaptarse a un ecosistema tecnológico que avanza con rapidez. ]]>