Los empleados que pagarán menos ISR en 2026

Este martes, Mónica Alfaro y Eréndira Reyes te cuentan sobre los ajustes a las tablas con las que se calcula el ISR de personas físicas, ya que esto hará que quienes perciban el mismo sueldo que este año paguen menos impuesto sobre la renta. También explican otros temas: – Cochebomba, narcobloqueos y homicidios: inseguridad persiste a un mes del Plan Michoacán – El gobierno de México alista devolución de seis slots del AICM a aerolíneas estadounidenses – Trump amenaza a México con 5% de aranceles si no se cumple Tratado de Aguas – La compra de Netflix reescribirá el negocio publicitario y lo hará más ‘techie’ ]]>

Electricidad y transporte público aprietan el bolsillo; la inflación repunta a 3.8% en noviembre

La inflación general en México repuntó en noviembre y cerró el mes en 3.80% anual, de acuerdo con el INEGI. El avance estuvo impulsado principalmente por aumentos en tarifas eléctricas, transporte colectivo y productos agropecuarios, mientras que la inflación subyacente —el componente más estable y el que sigue de cerca Banco de México— volvió a ubicarse por encima de la meta del 3%, al situarse en 4.43% anual. Brecha con la meta de Banxico persiste El Índice Nacional de Precios al Consumidor registró una variación mensual de 0.66%, la mayor para un noviembre desde 2021. Dentro del índice general, el componente no subyacente aumentó 2.28% mensual, reflejando presiones en electricidad, frutas y verduras, y energéticos. Solo la electricidad aportó 0.28 puntos porcentuales a la inflación del mes, debido al fin del subsidio de tarifas de verano en 11 ciudades del país. En cambio, la inflación subyacente —que determina la trayectoria más duradera del fenómeno inflacionario— subió 0.19% mensual y 4.43 a tasa anual. Al interior, los servicios avanzaron 0.39%, mientras que las mercancías mostraron una ligera caída de 0.03%. A pesar de ese retroceso marginal en bienes, el componente subyacente acumula ya varios meses por encima del objetivo de Banxico y mantiene presiones persistentes en rubros como vivienda, alimentos procesados y servicios de comida fuera de casa. Entre los productos con mayores incrementos destacaron la electricidad (20.70% mensual), el transporte público colectivo (4.90%) y el jitomate (14.34%), todos con incidencias significativas en el aumento general. En contraste, disminuyeron productos como aguacate, papa, plátano y naranja. Para el Banco de México, la inflación subyacente es clave para definir el ritmo de recortes de tasa en 2026. Aunque la inflación general se mantiene dentro del rango de variabilidad, el hecho de que la subyacente se mantenga en 4.43% anual, lejos del objetivo, sugiere que el proceso desinflacionario aún enfrenta resistencias estructurales, especialmente en servicios, que avanzan 4.49% anual. Los datos de noviembre muestran que, si bien México ha logrado contener la inflación respecto a los picos de 2022, el componente que refleja las presiones más persistentes todavía no converge, lo que podría llevar al banco central a una postura prudente en su política monetaria de inicio de 2026, según lo que advierten algunos economistas. Sobre todo si se consideran posibles efectos de los aumentos a impuestos como el IEPS y de aranceles. ]]>

La IA no te está enseñando a pensar, te enseña a creer que piensas

Si eres usuario recurrente de LLMs como ChatGPT, Claude o Gemini, te habrás dado cuenta que es muy fácil que la Inteligencia Artificial (IA) te dé datos falsos, información equivocada o peor: valide tus errores, sesgos y pensamientos. Por eso creo que la mayoría de las organizaciones están dando un salto equivocado en cómo adoptar la IA: universidades, empresas y gobiernos están obsesionados con enseñar la Inteligencia Artificial con nuevos cursos, talleres de prompts, políticas sobre uso de la IA, incluso inversiones. Pero nos estamos olvidando que las habilidades humanas deben, si no superar, complementar o ser capaces de trabajar con la IA. Y entre tantas innovaciones y cambios tan rápidos, nos estamos perdiendo del panorama completo: no se trata de entrenar a las personas en el uso de la IA, se trata de enseñar a pensar. ¿Pero cómo se enseña a pensar cuando la misma IA está diseñada con el propósito de complacerte, y no de cuestionarte? ¿Y qué pasa cuando adicional, los datos con los que está siendo alimentada solo muestran una pequeña fracción del mundo? Tenemos un problema, Houston. La IA aprendió de muy pocos humanos Un estudio reciente de Harvard llamado «Which Humans?» revela que los modelos de lenguaje están entrenados predominantemente con datos de poblaciones WEIRD (Western, Educated, Industrialized, Rich, Democratic). Occidentales, “Educados”, Industrializados, Ricos, Democráticos. Esto significa que la IA aprende de un subgrupo muy específico de humanos, no de la diversidad psicológica global. ¿Y por qué esto es un problema? No es que la IA entienda a algunos humanos mejor que a otros . Es que solo aprendió de un tipo muy específico de humano. Y ese sesgo se retroalimenta: la IA genera contenido sesgado, ese contenido se vuelve parte del entrenamiento de futuras versiones, creando bucles de información que favorecen ciertas perspectivas mientras omiten otras formas de ver el mundo. El problema va más allá del origen de los datos. Al igual que las redes sociales, la IA generativa se convierte en un espejo que te dice lo que quieres escuchar: valida lo que tu crees que es correcto. Si piensas como poblaciones WEIRD, será una validación constante porque fue entrenada con esas perspectivas; y si piensas diferente, la IA intentará «corregirte» hacia el pensamiento hegemónico que aprendió. No cuestiona tus premisas si se parecen a las que conoce, las refuerza. Te hace sentir inteligente sin el trabajo incómodo de realmente pensar críticamente sobre si esas perspectivas son las únicas válidas. Entonces, ¿cómo usar la IA para «educar mejor» cuando su diseño fundamental contradice lo que significa educar? Qué significa realmente enseñar a pensar No se trata de hacer mejores prompts . Pensar es desarrollar la capacidad de cuestionar los outputs, identificar cuándo la IA está reflejando perspectivas dominantes como si fueran verdades universales y reconocer cuándo te está diciendo lo que quieres escuchar. Es generar incomodidad intelectual en lugar de buscar validación constante. Preferir la pregunta difícil sobre la respuesta fácil. Y el problema es que estamos usando la IA para recibir respuestas rápidas, sin pasar por el proceso de incomodidad de todo lo que implica razonar. La pregunta entonces no es solo qué enseñar, sino qué experiencias diseñar para que el cerebro desarrolle esas capacidades críticas que la IA no puede entrenar. Pero, ¿cómo aprende el cerebro a pensar? Estamos confundiendo aprender con recibir información. Recibir datos procesados, respuestas pre-formuladas y validación constante es una recepción pasiva que mantiene al cerebro en modo de bajo consumo energético: no activa los procesos cognitivos necesarios para desarrollar pensamiento profundo. Por el otro lado, está comprobado que el cerebro desarrolla pensamiento crítico a través del error y la disonancia cognitiva. Algo que nos incomoda muchísimo. Cuando nos equivocamos, enfrentamos información que contradice nuestras creencias o experimentamos la incomodidad de no saber, el cerebro se reorganiza y fortalece nuevas conexiones neuronales. El pensamiento crítico emerge de la fricción intelectual, no de la confirmación. En los últimos años nos acostumbramos a “tener razón” y preferimos aferrarnos a nuestras creencias, que desarrollar la habilidad de pensar. Y con la IA, se eliminan los procesos que el cerebro necesita para aprender a pensar: minimiza el error y ofrece certezas donde debería haber preguntas. ¿Hacia dónde va el futuro? Las universidades no necesitamos enseñar a usar la IA. Necesitamos enseñar a pensar con, contra y a pesar de la IA. Esto significa crear experiencias que deliberadamente generen disonancia cognitiva. Diseñar situaciones donde las personas confronten sus sesgos, cuestionen respuestas de IA, identifiquen cuándo están siendo validadas en lugar de retadas, y desarrollen el criterio para saber cuándo confiar en su propio pensamiento por encima de la respuesta generada. La pregunta ya no es si integraremos la IA en educación y trabajo. La pregunta es si podemos enseñar a pensar críticamente usando una tecnología diseñada específicamente para que no tengamos que hacerlo. ____ Nota del editor: Daniela Hernández Álvarez es directora de Earth & Life University, universidad líder en formación de agentes de cambio en sostenibilidad e innovación. Reconocida como Top Voice en Sostenibilidad por LinkedIn y una de las 30 mentes más sostenibles por Forbes México. Ha acompañado a más de 300 empresas y emprendedores en procesos de liderazgo sostenible. Es Licenciada en Relaciones Internacionales, cuenta con una maestría en Ecotecnologías y cursa un doctorado en Neurociencias y Educación. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente a la autora. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>

La IA no te está enseñando a pensar, te enseña a creer que piensas

Si eres usuario recurrente de LLMs como ChatGPT, Claude o Gemini, te habrás dado cuenta que es muy fácil que la Inteligencia Artificial (IA) te dé datos falsos, información equivocada o peor: valide tus errores, sesgos y pensamientos. Por eso creo que la mayoría de las organizaciones están dando un salto equivocado en cómo adoptar la IA: universidades, empresas y gobiernos están obsesionados con enseñar la Inteligencia Artificial con nuevos cursos, talleres de prompts, políticas sobre uso de la IA, incluso inversiones. Pero nos estamos olvidando que las habilidades humanas deben, si no superar, complementar o ser capaces de trabajar con la IA. Y entre tantas innovaciones y cambios tan rápidos, nos estamos perdiendo del panorama completo: no se trata de entrenar a las personas en el uso de la IA, se trata de enseñar a pensar. ¿Pero cómo se enseña a pensar cuando la misma IA está diseñada con el propósito de complacerte, y no de cuestionarte? ¿Y qué pasa cuando adicional, los datos con los que está siendo alimentada solo muestran una pequeña fracción del mundo? Tenemos un problema, Houston. La IA aprendió de muy pocos humanos Un estudio reciente de Harvard llamado «Which Humans?» revela que los modelos de lenguaje están entrenados predominantemente con datos de poblaciones WEIRD (Western, Educated, Industrialized, Rich, Democratic). Occidentales, “Educados”, Industrializados, Ricos, Democráticos. Esto significa que la IA aprende de un subgrupo muy específico de humanos, no de la diversidad psicológica global. ¿Y por qué esto es un problema? No es que la IA entienda a algunos humanos mejor que a otros . Es que solo aprendió de un tipo muy específico de humano. Y ese sesgo se retroalimenta: la IA genera contenido sesgado, ese contenido se vuelve parte del entrenamiento de futuras versiones, creando bucles de información que favorecen ciertas perspectivas mientras omiten otras formas de ver el mundo. El problema va más allá del origen de los datos. Al igual que las redes sociales, la IA generativa se convierte en un espejo que te dice lo que quieres escuchar: valida lo que tu crees que es correcto. Si piensas como poblaciones WEIRD, será una validación constante porque fue entrenada con esas perspectivas; y si piensas diferente, la IA intentará «corregirte» hacia el pensamiento hegemónico que aprendió. No cuestiona tus premisas si se parecen a las que conoce, las refuerza. Te hace sentir inteligente sin el trabajo incómodo de realmente pensar críticamente sobre si esas perspectivas son las únicas válidas. Entonces, ¿cómo usar la IA para «educar mejor» cuando su diseño fundamental contradice lo que significa educar? Qué significa realmente enseñar a pensar No se trata de hacer mejores prompts . Pensar es desarrollar la capacidad de cuestionar los outputs, identificar cuándo la IA está reflejando perspectivas dominantes como si fueran verdades universales y reconocer cuándo te está diciendo lo que quieres escuchar. Es generar incomodidad intelectual en lugar de buscar validación constante. Preferir la pregunta difícil sobre la respuesta fácil. Y el problema es que estamos usando la IA para recibir respuestas rápidas, sin pasar por el proceso de incomodidad de todo lo que implica razonar. La pregunta entonces no es solo qué enseñar, sino qué experiencias diseñar para que el cerebro desarrolle esas capacidades críticas que la IA no puede entrenar. Pero, ¿cómo aprende el cerebro a pensar? Estamos confundiendo aprender con recibir información. Recibir datos procesados, respuestas pre-formuladas y validación constante es una recepción pasiva que mantiene al cerebro en modo de bajo consumo energético: no activa los procesos cognitivos necesarios para desarrollar pensamiento profundo. Por el otro lado, está comprobado que el cerebro desarrolla pensamiento crítico a través del error y la disonancia cognitiva. Algo que nos incomoda muchísimo. Cuando nos equivocamos, enfrentamos información que contradice nuestras creencias o experimentamos la incomodidad de no saber, el cerebro se reorganiza y fortalece nuevas conexiones neuronales. El pensamiento crítico emerge de la fricción intelectual, no de la confirmación. En los últimos años nos acostumbramos a “tener razón” y preferimos aferrarnos a nuestras creencias, que desarrollar la habilidad de pensar. Y con la IA, se eliminan los procesos que el cerebro necesita para aprender a pensar: minimiza el error y ofrece certezas donde debería haber preguntas. ¿Hacia dónde va el futuro? Las universidades no necesitamos enseñar a usar la IA. Necesitamos enseñar a pensar con, contra y a pesar de la IA. Esto significa crear experiencias que deliberadamente generen disonancia cognitiva. Diseñar situaciones donde las personas confronten sus sesgos, cuestionen respuestas de IA, identifiquen cuándo están siendo validadas en lugar de retadas, y desarrollen el criterio para saber cuándo confiar en su propio pensamiento por encima de la respuesta generada. La pregunta ya no es si integraremos la IA en educación y trabajo. La pregunta es si podemos enseñar a pensar críticamente usando una tecnología diseñada específicamente para que no tengamos que hacerlo. ____ Nota del editor: Daniela Hernández Álvarez es directora de Earth & Life University, universidad líder en formación de agentes de cambio en sostenibilidad e innovación. Reconocida como Top Voice en Sostenibilidad por LinkedIn y una de las 30 mentes más sostenibles por Forbes México. Ha acompañado a más de 300 empresas y emprendedores en procesos de liderazgo sostenible. Es Licenciada en Relaciones Internacionales, cuenta con una maestría en Ecotecnologías y cursa un doctorado en Neurociencias y Educación. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente a la autora. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>

IA en México. Del experimento al motor del crecimiento

Actualmente, las organizaciones están adoptando soluciones de Inteligencia Artificial (IA) como un pilar estratégico para impulsar la innovación y mantenerse competitivas. Según el informe IDC Mexico AI Perspective , el 63% de las empresas en México ya han implementado soluciones de IA, mientras que un 15% se encuentra en fase de prueba de concepto. Esto evidencia que el mercado mexicano presenta diferentes niveles de madurez en la adopción de esta tecnología. Mientras algunas empresas han superado la etapa de experimentación y están integrando la IA de forma transversal en sus operaciones —transformando áreas clave como atención al cliente, ventas, marketing y eficiencia operativa—, muchas otras aún se encuentran en las primeras fases de adopción. Estas últimas necesitan acelerar el desarrollo de capacidades críticas para aprovechar al máximo el potencial de la IA y capturar su verdadero valor. Para que las organizaciones puedan obtener beneficios tangibles al implementar proyectos de IA, es fundamental considerar cinco elementos clave: – Marco estratégico sólido : Identificar los casos de uso con mayor impacto potencial para la organización. Es crucial analizar dónde la IA, y en particular la IA generativa, puede generar el mayor valor. Esto incluye definir KPIs claros, el alcance del proyecto, su escalabilidad y los puntos de evaluación de resultados. – Proyectos piloto escalables : Iniciar con un piloto para validar resultados y, una vez comprobado el impacto, escalar gradualmente la implementación. – Infraestructura preparada para IA : Evaluar las soluciones de centros de datos y equipos de cómputo necesarios para gestionar las cargas de trabajo de IA de manera segura y eficiente. Además, garantizar que la infraestructura sea escalable para soportar el crecimiento del proyecto. – Talento especializado : Invertir en habilidades técnicas, analítica, arquitectura de datos y entrenamiento de modelos. Este es un acelerador clave, especialmente para las empresas que están comenzando su viaje hacia la IA. – Gobernanza robusta y multidisciplinaria : Establecer marcos de gobernanza que garanticen el uso responsable, seguro y transparente de la IA. Esto incluye definir roles, controles y criterios de validación. La gobernanza no es solo un tema tecnológico, sino un sistema integral de gestión empresarial. Las organizaciones que han adoptado la IA de manera estratégica ya están viendo resultados concretos. Entre los beneficios más destacados se encuentran: 56% de las empresas reportan tomar decisiones más rápidas. 51% han mejorado significativamente su capacidad de respuesta al cliente. 56% han logrado un aumento en la rentabilidad. Estos resultados demuestran que la IA no solo es una herramienta innovadora, sino un motor real de transformación y competitividad. Para las empresas que aún no han iniciado o están en etapas tempranas, este es el momento para construir capacidades, modernizar infraestructura y establecer una estrategia integral que permita adoptar e innovar con IA a escala. Aquellas que alineen estrategia, infraestructura y gobernanza en los próximos meses no solo acelerarán su competitividad, sino que fortalecerán su resiliencia en un entorno económico cada vez más digital. La IA ya no es un experimento. Es una capacidad central del negocio. Las empresas que la adopten como un motor estratégico impulsarán su crecimiento, eficiencia e innovación sostenida. México tiene todo para lograrlo: talento, tecnología y un mercado en expansión. El reto ahora es acelerar su adopción y convertirla en el motor que impulse el liderazgo competitivo del país. ____ Nota del editor: Juan Francisco Aguilar es Director General de Dell Technologies México. Síguelo en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>

IA en México. Del experimento al motor del crecimiento

Actualmente, las organizaciones están adoptando soluciones de Inteligencia Artificial (IA) como un pilar estratégico para impulsar la innovación y mantenerse competitivas. Según el informe IDC Mexico AI Perspective , el 63% de las empresas en México ya han implementado soluciones de IA, mientras que un 15% se encuentra en fase de prueba de concepto. Esto evidencia que el mercado mexicano presenta diferentes niveles de madurez en la adopción de esta tecnología. Mientras algunas empresas han superado la etapa de experimentación y están integrando la IA de forma transversal en sus operaciones —transformando áreas clave como atención al cliente, ventas, marketing y eficiencia operativa—, muchas otras aún se encuentran en las primeras fases de adopción. Estas últimas necesitan acelerar el desarrollo de capacidades críticas para aprovechar al máximo el potencial de la IA y capturar su verdadero valor. Para que las organizaciones puedan obtener beneficios tangibles al implementar proyectos de IA, es fundamental considerar cinco elementos clave: – Marco estratégico sólido : Identificar los casos de uso con mayor impacto potencial para la organización. Es crucial analizar dónde la IA, y en particular la IA generativa, puede generar el mayor valor. Esto incluye definir KPIs claros, el alcance del proyecto, su escalabilidad y los puntos de evaluación de resultados. – Proyectos piloto escalables : Iniciar con un piloto para validar resultados y, una vez comprobado el impacto, escalar gradualmente la implementación. – Infraestructura preparada para IA : Evaluar las soluciones de centros de datos y equipos de cómputo necesarios para gestionar las cargas de trabajo de IA de manera segura y eficiente. Además, garantizar que la infraestructura sea escalable para soportar el crecimiento del proyecto. – Talento especializado : Invertir en habilidades técnicas, analítica, arquitectura de datos y entrenamiento de modelos. Este es un acelerador clave, especialmente para las empresas que están comenzando su viaje hacia la IA. – Gobernanza robusta y multidisciplinaria : Establecer marcos de gobernanza que garanticen el uso responsable, seguro y transparente de la IA. Esto incluye definir roles, controles y criterios de validación. La gobernanza no es solo un tema tecnológico, sino un sistema integral de gestión empresarial. Las organizaciones que han adoptado la IA de manera estratégica ya están viendo resultados concretos. Entre los beneficios más destacados se encuentran: 56% de las empresas reportan tomar decisiones más rápidas. 51% han mejorado significativamente su capacidad de respuesta al cliente. 56% han logrado un aumento en la rentabilidad. Estos resultados demuestran que la IA no solo es una herramienta innovadora, sino un motor real de transformación y competitividad. Para las empresas que aún no han iniciado o están en etapas tempranas, este es el momento para construir capacidades, modernizar infraestructura y establecer una estrategia integral que permita adoptar e innovar con IA a escala. Aquellas que alineen estrategia, infraestructura y gobernanza en los próximos meses no solo acelerarán su competitividad, sino que fortalecerán su resiliencia en un entorno económico cada vez más digital. La IA ya no es un experimento. Es una capacidad central del negocio. Las empresas que la adopten como un motor estratégico impulsarán su crecimiento, eficiencia e innovación sostenida. México tiene todo para lograrlo: talento, tecnología y un mercado en expansión. El reto ahora es acelerar su adopción y convertirla en el motor que impulse el liderazgo competitivo del país. ____ Nota del editor: Juan Francisco Aguilar es Director General de Dell Technologies México. Síguelo en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>

Síndrome del casco brillante: cuando el ego pone en riesgo la seguridad

Un líder minero baja a la extracción con un casco impecable, chaleco recién planchado y un ejército de colaboradores que simplemente asienten a cada comentario. Toma fotos, da indicaciones sobre procesos que desconoce y encarga la operación a su persona de confianza. Nadie dice nada, pero todos piensan lo mismo: “nuestro jefe no tiene idea de lo que pasa aquí abajo”. Es el síndrome del casco brillante… y es más peligroso de lo que parece. El costo invisible del protagonismo La trampa de la hipervisibilidad Reconstruir desde la humildad La industria minera mexicana sufre una epidemia silenciosa de liderazgos vacíos, construidos sobre la apariencia de control y la obsesión por parecer productivos. Este tipo de líderes creen que su presencia constante en recorridos, su protagonismo en juntas y su capacidad de generar reportes los convierten en gerentes competentes, pero la verdad es que están saboteando el proyecto desde adentro. Cuando un jefe necesita demostrar constantemente que “está haciendo algo”, promueve una cultura tóxica donde todos trabajan para alimentar su ego en lugar de resolver problemas reales. Los equipos dejan de enfocarse en mejorar procesos y comienzan a preparar presentaciones. Y lo más grave es que la seguridad se convierte en una apariencia. He presenciado operaciones donde los supervisores reciben llamadas en la madrugada para reportar “novedades” que no requieren atención inmediata, solo porque el gerente necesita sentir que controla cada detalle. He visto también minas en donde se inventan protocolos de seguridad cada trimestre, no porque resuelvan riesgos detectados, sino porque el director necesita contenido para su reporte anual. Este tipo de liderazgo no protege a nadie; al contrario, distrae y agota. Los colaboradores no son ingenuos. Saben perfectamente cuando las medidas de seguridad responden a una preocupación genuina por su bienestar o son solo decoración para una auditoría. Esto es un riesgo latente, porque, cuando pierden la confianza en sus líderes, dejan de reportar incidentes, ocultan fallas y se van por el camino más fácil. Es ahí en donde ocurren los accidentes. El síndrome del casco brillante prospera en ambientes donde se premia la exposición por encima de los resultados. Ese gerente que responde correos a todas horas, que aparece en cada reunión aunque no sea necesario. Detrás de ese personaje, suele haber equipos exhaustos, procesos ineficientes y problemas enterrados. Un líder que pasa el día tratando de demostrar que trabaja no tiene tiempo para pensar estratégicamente, para escuchar a su gente o para cuestionar si lo que hace agrega valor. Operan en piloto automático, repiten fórmulas que alguna vez funcionaron, aunque el contexto haya cambiado completamente. La minería moderna exige líderes que sepan delegar, que confíen en sus equipos técnicos y que entiendan que su trabajo no consiste en estar en todas partes, sino en crear las condiciones para que otros puedan hacer bien sus actividades. Pero el ego lo impide. Porque delegar implica soltar el control y aceptar que no somos indispensables. No todo está perdido. La buena noticia es que este síndrome tiene cura. Empieza con un ejercicio incómodo pero necesario: preguntarte si tu presencia suma o estorba. Busca la respuesta desde la humildad, desde la reflexión. Los mejores líderes mineros son aquellos que pasan más tiempo en silencio que hablando. Los que bajan a la mina sin avisar, para supervisar pero también para aprender. Los que celebran los logros de sus colaboradores, los que aceptan sus errores y los que comprenden que su rol es quitar obstáculos, no crearlos. La seguridad minera no mejora con más discursos ni con más documentos. Mejora cuando los trabajadores confían en que sus líderes se preocupan por ellos, cuando saben que pueden reportar un problema sin temor a represalias y sienten que las decisiones se toman con base en evidencia y no en caprichos o por relaciones públicas. Una decisión que define culturas ¿Trabajas para construir algo sólido o por ego? La respuesta determina si tu operación será un lugar donde las personas quieren trabajar en lugar de escapar. Define si los accidentes se previenen o se ocultan. Decide si tu empresa sobrevivirá o colapsará por el peso de su propia disfuncionalidad. El casco brillante eventualmente se ensucia. La pregunta es si, cuando eso pase, habrá algo real debajo o solo un ego frágil que nunca aprendió la diferencia entre protagonizar y liderar. _____ Nota del editor: Zulma Herrera es CEO de Mynotauro Co. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente a la autora. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>

Síndrome del casco brillante: cuando el ego pone en riesgo la seguridad

Un líder minero baja a la extracción con un casco impecable, chaleco recién planchado y un ejército de colaboradores que simplemente asienten a cada comentario. Toma fotos, da indicaciones sobre procesos que desconoce y encarga la operación a su persona de confianza. Nadie dice nada, pero todos piensan lo mismo: “nuestro jefe no tiene idea de lo que pasa aquí abajo”. Es el síndrome del casco brillante… y es más peligroso de lo que parece. El costo invisible del protagonismo La trampa de la hipervisibilidad Reconstruir desde la humildad La industria minera mexicana sufre una epidemia silenciosa de liderazgos vacíos, construidos sobre la apariencia de control y la obsesión por parecer productivos. Este tipo de líderes creen que su presencia constante en recorridos, su protagonismo en juntas y su capacidad de generar reportes los convierten en gerentes competentes, pero la verdad es que están saboteando el proyecto desde adentro. Cuando un jefe necesita demostrar constantemente que “está haciendo algo”, promueve una cultura tóxica donde todos trabajan para alimentar su ego en lugar de resolver problemas reales. Los equipos dejan de enfocarse en mejorar procesos y comienzan a preparar presentaciones. Y lo más grave es que la seguridad se convierte en una apariencia. He presenciado operaciones donde los supervisores reciben llamadas en la madrugada para reportar “novedades” que no requieren atención inmediata, solo porque el gerente necesita sentir que controla cada detalle. He visto también minas en donde se inventan protocolos de seguridad cada trimestre, no porque resuelvan riesgos detectados, sino porque el director necesita contenido para su reporte anual. Este tipo de liderazgo no protege a nadie; al contrario, distrae y agota. Los colaboradores no son ingenuos. Saben perfectamente cuando las medidas de seguridad responden a una preocupación genuina por su bienestar o son solo decoración para una auditoría. Esto es un riesgo latente, porque, cuando pierden la confianza en sus líderes, dejan de reportar incidentes, ocultan fallas y se van por el camino más fácil. Es ahí en donde ocurren los accidentes. El síndrome del casco brillante prospera en ambientes donde se premia la exposición por encima de los resultados. Ese gerente que responde correos a todas horas, que aparece en cada reunión aunque no sea necesario. Detrás de ese personaje, suele haber equipos exhaustos, procesos ineficientes y problemas enterrados. Un líder que pasa el día tratando de demostrar que trabaja no tiene tiempo para pensar estratégicamente, para escuchar a su gente o para cuestionar si lo que hace agrega valor. Operan en piloto automático, repiten fórmulas que alguna vez funcionaron, aunque el contexto haya cambiado completamente. La minería moderna exige líderes que sepan delegar, que confíen en sus equipos técnicos y que entiendan que su trabajo no consiste en estar en todas partes, sino en crear las condiciones para que otros puedan hacer bien sus actividades. Pero el ego lo impide. Porque delegar implica soltar el control y aceptar que no somos indispensables. No todo está perdido. La buena noticia es que este síndrome tiene cura. Empieza con un ejercicio incómodo pero necesario: preguntarte si tu presencia suma o estorba. Busca la respuesta desde la humildad, desde la reflexión. Los mejores líderes mineros son aquellos que pasan más tiempo en silencio que hablando. Los que bajan a la mina sin avisar, para supervisar pero también para aprender. Los que celebran los logros de sus colaboradores, los que aceptan sus errores y los que comprenden que su rol es quitar obstáculos, no crearlos. La seguridad minera no mejora con más discursos ni con más documentos. Mejora cuando los trabajadores confían en que sus líderes se preocupan por ellos, cuando saben que pueden reportar un problema sin temor a represalias y sienten que las decisiones se toman con base en evidencia y no en caprichos o por relaciones públicas. Una decisión que define culturas ¿Trabajas para construir algo sólido o por ego? La respuesta determina si tu operación será un lugar donde las personas quieren trabajar en lugar de escapar. Define si los accidentes se previenen o se ocultan. Decide si tu empresa sobrevivirá o colapsará por el peso de su propia disfuncionalidad. El casco brillante eventualmente se ensucia. La pregunta es si, cuando eso pase, habrá algo real debajo o solo un ego frágil que nunca aprendió la diferencia entre protagonizar y liderar. _____ Nota del editor: Zulma Herrera es CEO de Mynotauro Co. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente a la autora. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>

Cetes Directo va por depósitos las 24 horas y 3 millones de usuarios en 2026

La plataforma Cetes Directo permitirá a los inversionistas hacer depósitos las 24 horas a partir del próximo año y a pesar de que Banco de México (Banxico) ha bajado la tasa de interés, se espera que alcance hasta 3 millones de usuarios. «Sabemos que la plataforma solamente puede recibir dinero de las 6:00 a las 18:00 horas y queremos ampliar este tiempo», dijo en entrevista el director de Venta de Títulos en Directo al Público de Cetes Directo, José Ballesteros. Ventajas desde 100 pesos El funcionario destacó que Nacional Financiera, como operador de Cetes Directo, está conectado de manera directa al SPEI, pero trabaja en las pruebas y autorizaciones necesarias para lograr que los depósitos en cuentas se amplíen. Destacó que esta es una de las funcionalidades más solicitadas por los clientes . Cetes Directo es una plataforma del gobierno que compra valores gubernamentales como los Cetes o los bonos sin intermediación de la banca, por lo que no hay cobros de comisiones. Ballesteros dijo que buscan aumentar el número de usuarios de 2.7 hasta 3 millones de usuarios y que al día se añaden alrededor de 600 usuarios. Para alinearse con la Política Nacional de Inclusión Financiera (PNIF), que lanzó el gobierno a finales de noviembre pasado, Cetes Directo hará campañas de difusión sobre los beneficios del ahorro formal. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) 2024, el 58% de los mexicanos ahorra de manera informal y 34% no ahorra dinero. «Hay que recordar que si ahorramos el dinero en Cetes, se va a proteger contra la inflación y no se pierde poder adquisitivo», dijo «vamos a invitar a todos los que guardan su dinero en cochinitos o en una cuenta de nómina que se sumen». Otra de las desventajas de ahorrar de manera informal, de acuerdo con la ENIF, es que las personas suelen ser vulnerables ante robos , fraudes o daños en los lugares donde guardan el dinero. Los datos señalan que 41% de las personas guarda el dinero en su casa, 20% en tandas y 13% opta por cajas de ahorro en el trabajo o con conocidos. Una de las ventajas de invertir en Cetes, asegura Ballesteros, es que la tasa de rendimiento siempre está por encima de la inflación y a pesar de que en los últimos meses, Banco de México ha reducido la tasa de interés impactando el rendimiento de los Cetes, se trata de instrumentos seguros. Además, la plataforma permite hacer inversiones desde 100 pesos si se invierte en Bonddia, un fondo que ofrece liquidez diaria y desde 300 pesos si se elige la opción de ahorro recurrente, que significa que las personas permiten el retiro de dinero desde su tarjeta de débito. «Este producto de ahorro recurrente es muy socorrido por la gente que quiere iniciar su inversión y se hace a partir de 300 pesos para que puedan generar un ahorro mayor; este dinero se invierte durante tres meses», asegura. Ballesteros destaca que a los mexicanos les gusta más las inversiones de corto plazo, de hecho, el 98% de los inversionistas lo hace en Cetes a 28 días y en Bonddia. El funcionario dijo que entre los planes no está el de aceptar depósitos en efectivo debido a que se busca que quienes entren sean personas en la formalidad de sus ahorros. Banco de México llevó la tasa de referencia a un máximo de 11.25% en 2023 por lo que los Cetes se convirtieron en un instrumento atractivo por sus rendimientos. ]]>

Cetes Directo va por depósitos las 24 horas y 3 millones de usuarios en 2026

La plataforma Cetes Directo permitirá a los inversionistas hacer depósitos las 24 horas a partir del próximo año y a pesar de que Banco de México (Banxico) ha bajado la tasa de interés, se espera que alcance hasta 3 millones de usuarios. «Sabemos que la plataforma solamente puede recibir dinero de las 6:00 a las 18:00 horas y queremos ampliar este tiempo», dijo en entrevista el director de Venta de Títulos en Directo al Público de Cetes Directo, José Ballesteros. Ventajas desde 100 pesos El funcionario destacó que Nacional Financiera, como operador de Cetes Directo, está conectado de manera directa al SPEI, pero trabaja en las pruebas y autorizaciones necesarias para lograr que los depósitos en cuentas se amplíen. Destacó que esta es una de las funcionalidades más solicitadas por los clientes . Cetes Directo es una plataforma del gobierno que compra valores gubernamentales como los Cetes o los bonos sin intermediación de la banca, por lo que no hay cobros de comisiones. Ballesteros dijo que buscan aumentar el número de usuarios de 2.7 hasta 3 millones de usuarios y que al día se añaden alrededor de 600 usuarios. Para alinearse con la Política Nacional de Inclusión Financiera (PNIF), que lanzó el gobierno a finales de noviembre pasado, Cetes Directo hará campañas de difusión sobre los beneficios del ahorro formal. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) 2024, el 58% de los mexicanos ahorra de manera informal y 34% no ahorra dinero. «Hay que recordar que si ahorramos el dinero en Cetes, se va a proteger contra la inflación y no se pierde poder adquisitivo», dijo «vamos a invitar a todos los que guardan su dinero en cochinitos o en una cuenta de nómina que se sumen». Otra de las desventajas de ahorrar de manera informal, de acuerdo con la ENIF, es que las personas suelen ser vulnerables ante robos , fraudes o daños en los lugares donde guardan el dinero. Los datos señalan que 41% de las personas guarda el dinero en su casa, 20% en tandas y 13% opta por cajas de ahorro en el trabajo o con conocidos. Una de las ventajas de invertir en Cetes, asegura Ballesteros, es que la tasa de rendimiento siempre está por encima de la inflación y a pesar de que en los últimos meses, Banco de México ha reducido la tasa de interés impactando el rendimiento de los Cetes, se trata de instrumentos seguros. Además, la plataforma permite hacer inversiones desde 100 pesos si se invierte en Bonddia, un fondo que ofrece liquidez diaria y desde 300 pesos si se elige la opción de ahorro recurrente, que significa que las personas permiten el retiro de dinero desde su tarjeta de débito. «Este producto de ahorro recurrente es muy socorrido por la gente que quiere iniciar su inversión y se hace a partir de 300 pesos para que puedan generar un ahorro mayor; este dinero se invierte durante tres meses», asegura. Ballesteros destaca que a los mexicanos les gusta más las inversiones de corto plazo, de hecho, el 98% de los inversionistas lo hace en Cetes a 28 días y en Bonddia. El funcionario dijo que entre los planes no está el de aceptar depósitos en efectivo debido a que se busca que quienes entren sean personas en la formalidad de sus ahorros. Banco de México llevó la tasa de referencia a un máximo de 11.25% en 2023 por lo que los Cetes se convirtieron en un instrumento atractivo por sus rendimientos. ]]>