México necesita importadores de combustible
México necesita una política energética pragmática: la importación debe complementar a la producción nacional, priorizando costo, calidad y continuidad del abasto. Si alguna refinería falla o no alcanza los rendimientos esperados, la respuesta no puede ser esperar; debe garantizarse suministro inmediato mediante importaciones oportunas y una logística privada eficiente. En paralelo, Pemex debe concentrarse en eficiencia operativa, modernización verificable y disciplina financiera, dejando atrás inercias que comprometen la seguridad energética del país. Un análisis que realicé sobre los costos reales de combustibles en México confirma una realidad incómoda: el combustible importado legal, y bajo las nuevas leyes sobre la trazabilidad del mismo, siempre que se apliquen y sea cumplida por todos los que son parte de la cadena, este llega más barato que el vendido por Pemex en sus propias terminales. La brecha es especialmente amplia en gasolina premium y diésel, justo donde se concentra el mayor margen comercial. Y mientras tanto, el país ha dejado de recaudar más de 35,000 millones de pesos en IEPS en apenas 10 semanas. La discusión dejó de ser ideológica; ahora es estrictamente económica. Los números son claros desde el origen. El costo base del combustible importado se ubica en 18.46 pesos por litro para regular, 19.38 para premium y 19.59 para diésel. Los costos portuarios —derechos, muellaje, pilotaje, remolque— suman menos de dos centavos por litro. El almacenamiento de 15 días añade seis centavos; las mermas, cinco; el financiamiento, tres. El producto queda en tanque portuario en 18.62, 19.54 y 19.75 pesos, respectivamente. Es decir: entra a México con ventaja antes de moverse un solo kilómetro. Frente a eso, los precios mayoristas de Pemex en sus Terminales de Almacenamiento y Reparto muestran una brecha difícil de ignorar: 18.69 para regular, 21.47 para premium y 21.76 para diésel. La diferencia en regular es marginal —siete centavos—, pero en premium y diésel el golpe es contundente: 1.93 y 2.01 pesos menos por litro, una ventaja cercana al 9%. Donde Pemex debería ser más competitivo, ya no lo es. La ventaja persiste incluso con logística. El traslado por ducto desde Tuxpan hacia terminales cercanas —unos 80 km— cuesta 0.18 pesos por litro. Con ese ajuste, el importado queda en 18.80, 19.72 y 19.93 pesos. La regular queda apenas por encima de Pemex, pero premium y diésel mantienen ahorros de 1.75 y 1.83 pesos, cerca del 8%. Aun con transporte, importar sigue siendo mejor negocio. Por carretera, el costo sube, pero la historia no cambia. A 100 km, premium y diésel se colocan en 20.14 y 20.35 pesos, todavía 1.33 y 1.41 pesos por debajo de Pemex. Incluso a 300 km —rutas hacia Puebla, Ciudad de México o Querétaro— el importado sigue siendo competitivo: 20.74 y 20.95 pesos. Solo la regular pierde fuerza a distancias largas. Premium y diésel ganan en todos los escenarios revisados. El hallazgo tiene un ángulo estructural: 45% de los ingresos de Pemex provienen de la venta de gasolina y diésel en terminales. Su corazón comercial no está en refinar barato, sino en vender combustibles terminados. Si el importado es más barato, la presión no solo es de mercado: golpea la base financiera de la petrolera. Pemex no enfrenta solo un problema operativo; enfrenta un problema de competitividad en su fuente principal de ingresos. La explicación es simple: la logística privada funciona mejor que la cadena de valor de Pemex, y el combustible internacional es más barato que producirlo en refinerías con fallas, paros no programados y baja utilización. Los costos portuarios son bajos, el almacenamiento es competitivo, las mermas son reducidas y el financiamiento es manejable. El cuello de botella no está en importar: está en producir caro dentro del país. Conviene aclararlo: estos cálculos no deben confundirse con los precios al consumidor en Estados Unidos. Pemex y los importadores compran a valores mayoristas, con descuentos por volumen, contratos y condiciones comerciales específicas. No es el precio del tablero; es el precio del mercado real. A esto se suma un frente fiscal cada vez más pesado. México ha sacrificado más de 35,000 millones de pesos en IEPS para contener precios, pero ese esfuerzo no corrige el problema de fondo: Pemex vende caro porque producir en México sigue siendo caro. Importar permite traer combustibles con menor costo base y abre la puerta a precios más bajos sin castigar tanto la recaudación. El contraste con las refinerías nacionales es inevitable. Paros, baja utilización, problemas de calidad y costos crecientes han convertido la refinación en un proceso caro e inestable. La promesa de autosuficiencia energética choca con la realidad: producir más no significa producir mejor, y producir caro no garantiza soberanía. Importar, en cambio, ofrece calidad consistente, logística disponible y mejores precios. Importar no es renunciar a la refinación nacional. Es aceptar la realidad mientras las refinerías no operen con eficiencia y costos competitivos. Hoy, la importación es la herramienta más inmediata para garantizar abasto, estabilidad y precios razonables. No exige esperar rehabilitaciones inciertas ni apostar miles de millones adicionales a instalaciones que no corrigen sus fallas. El balance es claro: premium y el diésel importado son consistentemente más baratos, con ahorros de 3% a 9% según distancia y transporte. La regular compite en puerto y pierde a mayores distancias, pero no altera la conclusión central: el diferencial relevante está del lado del importado. México enfrenta una decisión energética y fiscal que ya no admite evasivas. Apostar exclusivamente por combustibles nacionales implica convivir con precios más altos, menor margen recaudatorio y una dependencia excesiva de refinerías inestables. Importar ofrece una salida inmediata, más barata y eficiente. No se trata de reemplazar a Pemex, sino de evitar que el país siga pagando el costo de una estrategia que no está dando resultados al ritmo que exige el mercado. Los datos son incómodos, pero son claros: importar hoy resulta más barato, más estable y conveniente que depender de una refinación nacional que no logra competir. En un país que necesita certidumbre energética y disciplina fiscal, la pregunta ya no es si importar es soberanía o traición,
Banxico apuesta por una variable “invisible”
El Banco de México entregó recientemente otro recorte en la tasa de interés objetivo, movimiento que nuevamente fue ampliamente discutido y analizado. Varios miembros de la Junta de Gobierno del banco central han argumentado que los determinantes de la inflación abrieron margen para los últimos recortes en la tasa de interés, siendo uno de éstos el débil crecimiento económico. Concretamente, se intuye que un dinamismo económico inferior a lo “normal” tiende a restar presión sobre la inflación, pero el detalle está en determinar qué es lo “normal” y en reconocer que las condiciones de equilibrio pueden variar con el tiempo. El pasado 7 de mayo de 2026, el Banco de México (Banxico) decidió por mayoría recortar en 25 puntos básicos (pb) la tasa de interés objetivo, quedando esta en 6.50%. Este anuncio fue antecedido por el del 26 de marzo, que incluyó una dosis similar de 25 pb. Paralelamente a las decisiones, el índice nacional de precios al consumidor (INPC) experimentó una marcada aceleración. Este alcanzó en marzo y abril crecimientos interanuales de 4.59 y 4.45%, respectivamente, muy lejos de la meta establecida por el propio banco central, de 3%. Más allá de los datos observados, el panorama inflacionario es todavía desafiante: desde lo incierto de la magnitud y amplitud de los efectos del conflicto en Medio Oriente, hasta la rigidez en los precios de ciertos servicios inducida por las presiones salariales. Naturalmente, ante este entorno, buena parte de los analistas y el mercado consideraba que lo más prudente hubiera sido que el Banxico esperara hasta que se aclarara algo el panorama antes de seguir recortando las tasas de interés. De hecho, así han preferido actuar la mayoría de los bancos centrales en países desarrollados. Por su parte, la mayoría de la Junta de Gobierno en estos meses afirmó que encontraba todavía espacio para reducir las tasas de interés, pues el alza en ciertos precios es de orden transitorio y, además, las condiciones macroeconómicas favorecerían en adelante una moderación en la variable. Ciertamente, algunos de los factores que han contribuido a lo largo del año al aumento en la inflación son de origen transitorio, ya sea el aumento en los precios del jitomate o los efectos de los ajustes fiscales que entraron en vigor en enero (i. e., el incremento en el IEPS). Incluso, se considera que, en general, la política monetaria tiende a ser poco efectiva para enfrentar choques de oferta sobre los precios. Por ejemplo, de poco serviría elevar las tasas de interés para enfrentar el incremento en los precios locales de la gasolina ocasionados por un conflicto armado del otro lado del mundo, especialmente conscientes de que el alza en tasas puede “lastimar” al crecimiento económico y al empleo. Ahora, cuando se acumulan una serie de choques “temporales” y la inflación se aleja de forma importante –y por un periodo prolongado—de la meta, sí es conveniente que el banco central considere actuar con cautela, más cuando su principal mecanismo de operación es vía las expectativas de precios, que dependen a su vez de la credibilidad del instituto. Más allá de los elementos que, en principio, son transitorios, me interesa adentrarme en la segunda parte del argumento, la que habla de las condiciones macroeconómicas y los determinantes de la inflación. Los determinantes en el corto plazo usualmente citados por los miembros de la Junta de Gobierno del Banxico son la actividad económica (referida a veces en términos de “la brecha del producto” o “las condiciones de holgura”), las expectativas de inflación, el tipo de cambio y la política monetaria de años atrás (pues opera con un rezago). De forma muy particular, la mayoría de la Junta parece expresar consternación por la debilidad económica, y, al mismo tiempo, confianza en que esta situación eventualmente ayudará a controlar la inflación, por lo que no era necesario mantener las tasas de interés en un nivel más elevado al actual. En estricta teoría, es cierto que un crecimiento económico menor a lo “normal” tiende a generar “condiciones de holgura en la economía” –que en términos coloquiales puede entenderse como desaprovechamiento de toda la capacidad productiva— y, de esta manera, un enfriamiento en los precios. Sin embargo, esto parte de la noción de que el banco central conoce cuál es el nivel de crecimiento económico “normal”, también conocido como potencial o natural. Este concepto no es observable, sino que es algo que se debe estimar. Como en cualquier estimación, está sujeta a un margen de error, a revisiones en los datos considerados, etc. En este sentido, la economía mexicana recientemente ha exhibido tasas de crecimiento relativamente bajas y, aunque se asume cierta mejora para el segundo semestre, el balance para todo 2026 será modesto, cercano al 1.5%. Partiendo de la noción general de que la economía mexicana tiene un crecimiento potencial de 2% o más, sí parece existir una brecha negativa, que, en consecuencia, podría ayudar a calmar el incremento en precios. Ahora, la economía es un fenómeno en constante cambio, sin un equilibrio permanente. Por lo tanto, asumir que el crecimiento normal sigue y seguirá siendo “2%”, es un error. Tradicionalmente, se considera que una economía puede elevar su potencial mediante la innovación, la productividad y un mejor aprovechamiento de los recursos. En el caso mexicano, se ha observado lo contrario: bajos niveles de inversión fija bruta, poca innovación y constantes retrocesos en la productividad total de los factores. Entonces, quizás la brecha del crecimiento económico (i. e., “las condiciones de holgura”) no es tan amplia como asume el banco central y, por lo tanto, no ayudarán por sí mismas a que la inflación se controle en un futuro próximo. Quizá por eso, aún con un bajo dinamismo económico, la inflación subyacente –esa que quita a los componentes más volátiles—lleva 12 meses arriba del 4% a pesar del bajo dinamismo económico, y, por su parte, el banco central se ha visto obligado a revisar constantemente sus pronósticos de inflación. En conclusión, es fundamental que el banco central reconozca que las condiciones
90 minutos de pasión, meses de deuda: la economía de las grandes experiencias
Son 90 minutos. Y para millones, no es solo un partido: es jugarse el todo por el todo. La pantalla —sea un celular, una televisión o la barra de un bar— deja de ser un dispositivo y se convierte en el estadio. Cada jugada se vive como propia; cada gol se celebra como si no hubiera un mañana. En esos momentos, el impulso pesa más que la razón. Lo importante es estar, vivirlo, no quedarse fuera. En la cancha, eso puede ser parte de la grandeza del juego. Pero fuera de ella, conviene tener una lectura distinta. Cuando esa misma inercia se traslada al bolsillo, el partido se extiende más de la cuenta. Lo que empieza como una decisión del momento —la camiseta oficial, la suscripción para ver la final o el viaje imprevisto— suele traducirse en pagos acumulados y una presión que persiste mucho después del silbatazo final. La verdadera victoria reside en vivir el presente sin hipotecar la estabilidad futura. Cada vez que un gran acontecimiento se acerca —sea la Fórmula 1, un concierto internacional o la próxima Copa del Mundo—, se activa algo más profundo que una emoción colectiva: un ciclo de consumo detonado por la expectativa de una experiencia memorable. Boletos, traslados y mercancía se asumen como desembolsos inevitables, muchas veces sin dimensionar su impacto real en el patrimonio personal. El desafío, sin embargo, no radica en el gasto per se , sino en la ausencia de una estrategia que lo respalde. Los eventos masivos generan un entusiasmo invaluable, pero también detonan decisiones económicas tomadas desde la euforia, compromisos que superan por mucho la duración de la vivencia. Estas citas se han consolidado como motores económicos de primer nivel. Se estima que la Copa Mundial de la FIFA 2026 generará una derrama superior a los 18,000 millones de dólares en Norteamérica, impulsando sectores clave. Para México, esto supone una oportunidad innegable, pero también un previsible incremento del gasto individual asociado a momentos que se perciben como irrepetibles. Detrás del fervor yace una realidad que pocas veces discutimos: nuestra inclinación a decidir guiados por el arrebato. Diversos estudios demuestran que los acontecimientos de alto impacto emocional elevan la probabilidad del consumo impulsivo, sobre todo cuando existe presión social o el temor a quedar excluido. Un reflejo de ello es que más del 63.1% de los mexicanos ha solicitado un préstamo personal en el último año, y para el 40.1%, el pago de deudas es su principal objetivo financiero, según el Estudio de Bienestar Financiero 2025 de Provident. El dato revela un patrón claro: gastamos para responder a la necesidad inmediata, no a la planificación. Simultáneamente, la asignación de recursos está cambiando. El gasto en experiencias crece de forma sostenida, impulsado por una revalorización cultural de las vivencias sobre los bienes materiales, tal como señala PwC en su Global Consumer Insights Survey. Esta tendencia representa una evolución natural del consumo, pero exige mayor disciplina; las experiencias no se recuperan si se financian con deuda mal estructurada. El mayor riesgo rara vez es el gasto visible, sino el efecto “bola de nieve” de las pequeñas decisiones. Una reserva de último minuto o un consumo extra no planeado parecen menores, pero alteran el equilibrio familiar. Un análisis de McKinsey advierte que los consumidores latinoamericanos tienden a sobreestimar su capacidad de pago futura frente a gastos ligados a lo social. Esta percepción optimista, combinada con el acceso inmediato al crédito, crea un ciclo de endeudamiento complejo de revertir. En este contexto, el consumo inteligente no es sinónimo de renuncia, sino de diseño intencional. Anticipar escenarios, establecer límites claros y definir prioridades permite que el disfrute no mute en carga. Aquí es donde la educación financiera se vuelve crítica: los desembolsos extraordinarios exigen una previsión que los gastos cotidianos no requieren. En México, la capacidad de ahorro sigue siendo un reto estructural. Con un 36.6% de la población utilizando mecanismos informales —según la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2024—, la capacidad para afrontar gastos de alto impacto se reduce drásticamente. Transformar la euforia en decisiones sostenibles no es un lujo, es una necesidad. El Mundial 2026, los festivales y las grandes citas deportivas son mucho más que entretenimiento: son el pretexto perfecto para replantear nuestra relación con el dinero. El verdadero reto no es lograr pagar una entrada, sino evitar que la experiencia de un par de horas financie la angustia de los próximos meses. El disfrute de mayor valor es aquel que no deja secuelas. Una vivencia memorable debe construir recuerdos, no restricciones. Mientras el país se prepara para ser sede global, el entusiasmo es inevitable, pero debe ir acompañado de estrategia. En un entorno hiperconectado y de crédito instantáneo, la mejor jugada siempre será la que se ejecuta con la cabeza fría. _____ Nota del editor: Fernando Chávez es director de legal y asuntos corporativos de Provident. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>
América Móvil advierte riesgos de fragmentar la tecnología por temas geopolíticos
Daniel Hajj, CEO de América Móvil, advirtió que el mundo atraviesa un proceso de desglobalización que comienza a modificar las reglas de la industria tecnológica y amenaza con fragmentar la interconectividad global, uno de los pilares de las telecomunicaciones. El directivo alertó que la creciente tendencia hacia la soberanía digital —impulsada por tensiones geopolíticas entre bloques económicos— podría encarecer las redes de conectividad, alterar las cadenas de suministro tecnológicas y afectar la interoperabilidad de los servicios y encarecer el acceso de los consumidores a tecnologías asequibles. “La industria está globalmente interrelacionada. Nuestra actividad es interconectable; por eso, nuestra agenda hacia adelante debe tomar en cuenta el nuevo entorno”, afirmó Hajj durante su participación en el foro M360 LATAM 2026. La globalización tecnológica se consolidó en la década de 1990 con la apertura de mercados y la expansión del libre comercio. Sin embargo, distintos gobiernos han comenzado a replantear esa integración bajo esquemas de soberanía digital, con estrategias orientadas a reducir la dependencia tecnológica de potencias extranjeras, especialmente de China y Estados Unidos. Europa ya muestra señales de ese viraje. Francia, por ejemplo, decidió abandonar plataformas estadounidenses como Microsoft y Zoom Communications por motivos de seguridad. En México, la discusión también comienza a trasladarse al terreno industrial y tecnológico. La soberanía digital redefine el mapa tecnológico En abril, Diego Flores, titular del sector de la Industria Electrónica y Digital de la Secretaría de Economía, aseguró a Expansión que el país busca avanzar gradualmente hacia una mayor afinidad con proveedores tecnológicos de Norteamérica, aunque sin desplazar de manera inmediata las soluciones provenientes de China. El debate ocurre en medio de una nueva etapa de tensiones comerciales y tecnológicas entre Estados Unidos y China. Desde 2018, cuando Washington endureció las restricciones contra Huawei , la industria tecnológica comenzó a resentir un entorno de mayor proteccionismo y autosuficiencia tecnológica. La reciente visita de Donald Trump a China , y su encuentro con Xi Jinping , reflejan los intentos por reducir parte de esas tensiones, aunque el sector de telecomunicaciones observa con cautela la posibilidad de una mayor fragmentación del ecosistema tecnológico global. Para Hajj, el principal riesgo es que las decisiones políticas terminen debilitando los estándares abiertos que han permitido el crecimiento de la conectividad mundial durante las últimas décadas. “La desglobalización y las tendencias hacia la soberanía digital representan tensiones para la industria y significan una nueva fragmentación. Debemos cuidar que no se afecte el progreso alcanzado en protocolos estandarizados, abiertos y globalizados”, señaló el directivo. La dependencia asiática de las redes de telecomunicaciones Las redes de telecomunicaciones operan a partir de componentes y tecnologías desarrolladas por proveedores de distintos países. Esa integración permite reducir costos, acelerar despliegues y mantener servicios interoperables entre operadores, plataformas y regiones. Sin embargo, América Latina mantiene una fuerte dependencia de tecnología asiática. De acuerdo con información de BNamericas, alrededor de 54% de la infraestructura de telecomunicaciones de cuarta generación (4G) en México fue desarrollada con tecnología asiática , principalmente de Huawei. El peso de los fabricantes chinos también se refleja en los resultados financieros de la industria. Huawei reportó que sus ventas en la región Américas crecieron 2.4% en 2025, hasta alcanzar 37,184 millones de yuanes, equivalentes a 5,380 millones de dólares. En contraste, Ericsson registró una caída de 3% en su facturación en la región debido a menores ventas en América Latina, mientras que Nokia reportó ingresos por 784 millones de dólares, una disminución de 12%. Hajj sostuvo que la coyuntura obliga a reflexionar sobre las consecuencias económicas de una eventual ruptura tecnológica entre bloques. “Debemos cuidar que no se afecte el progreso alcanzado en protocolos estandarizados, abiertos y globalizados. Hay que evitar que se limiten las cadenas de suministro de tecnologías actuales y, sobre todo, proteger a los consumidores”, afirmó. El costo de fragmentar las redes de telecomunicaciones La preocupación no es menor para los operadores de telecomunicaciones en América Latina, donde empresas como Huawei y ZTE han ganado terreno debido a que ofrecen infraestructura a costos más accesibles que sus competidores occidentales. El bajo poder adquisitivo de los consumidores latinoamericanos ha llevado a muchos operadores a priorizar soluciones más económicas para expandir cobertura y mantener precios competitivos. Un eventual bloqueo o restricción a proveedores chinos implicaría una transición tecnológica compleja y costosa. Incluso compañías con el tamaño de América Móvil enfrentarían retos financieros para sustituir infraestructura y adaptar sus redes a proveedores más caros, lo que eventualmente podría trasladarse a las tarifas de los usuarios . Jorge Bravo, presidente de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información y especialista en telecomunicaciones, advirtió que obligar a las empresas a trabajar con proveedores de un solo bloque económico tendría impactos directos sobre los costos del sector. “Los operadores trabajan no solo con proveedores chinos, sino también con empresas de Estados Unidos y Finlandia. Construir redes es complejo, y prohibir tecnología de compañías chinas específicas terminará elevando costos, como ocurrió en Reino Unido, donde se registró un retraso en el despliegue de red”, señaló el especialista. La industria enfrenta ahora el desafío de equilibrar las exigencias de soberanía digital y seguridad tecnológica con la necesidad de mantener redes interoperables, eficientes y asequibles. ]]>
La fiscalización a grandes contribuyentes pierde fuerza recaudatoria
La estrategia de recaudación por fiscalización a grandes contribuyentes pierde potencial para obtener recursos para el erario público. En el primer trimestre de 2026, el dinero que obtiene el Servicio de Administración Tributaria (SAT) por la fiscalización de grandes contribuyentes o empresas, reportó un crecimiento de apenas 1.1% frente al mismo periodo de 2025. Cifras de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) señalan que este ritmo en la recaudación secundaria se dio luego de reportar crecimientos por arriba de 32%, en los primeros trimestres desde 2023. El monto registrado en el primer trimestre de 2026 fue de 132,838 millones de pesos, frente a los 131,336 millones reportados en 2025. Disminuye el número de grandes empresas en el padrón del SAT El monto del primer trimestre de 2026 se coloca por debajo del máximo reportado en el primer cuarto de 2021, cuando se registraron 165,575 millones, después de que en 2019 terminó la condonación de impuestos a empresas y comenzó la revisión de ejercicios fiscales anteriores de grandes contribuyentes, como parte de la política fiscal del gobierno a cargo de Andrés Manuel López Obrador, y que, entre otras estrategias, ha frenado el camino rumbo a una reforma fiscal. Detrás de los números, los especialistas en materia de impuestos, destacan tres factores: el cobro de grandes adeudos por revisiones de varios años fiscales que son pagados en un solo ejercicio; el cumplimiento y corrección voluntaria de los contribuyentes, y que las empresas han dejado de contribuir en el régimen de grandes contribuyentes por causa de la inflación . “Cuando el SAT te revisa un ejercicio y encuentra irregularidades, automáticamente se puede ir a abrir otros ejercicios para revisarlos, porque normalmente una planeación fiscal, bien hecha de acuerdo a la Ley o agresiva, no necesariamente la haces para un año. Por lo tanto, en un solo ejercicio pudieron liquidarse adeudos correspondientes a dos o más años fiscales . Ahí se puede justificar el por qué el gobierno recaudó más en un ejercicio que en otro”, explica Juan Manuel Franco, asesor fiscal. El segundo factor es que después de revisiones que realizó la autoridad por un ejercicio fiscal, los grandes contribuyentes autocorrigen sus ejercicios anteriores, si es que esta primera revisión repercutió la planeación o deducción de ejercicios anteriores, con el objetivo de no pasar por otra revisión de la autoridad, decir “mira, ya estoy bien en ejercicios anteriores”, cuenta el también contador público certificado, por parte del Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP). Este tipo de autocorrecciones se ven reflejadas en la recaudación ordinaria de grandes empresas, sin considerar a Pemex, la cual reportó 949,732 millones de pesos en el primer trimestre, aportando el 60.2% del total de los ingresos tributarios. Cifras del SAT registra un descenso consecutivo, mes tras mes, en el padrón de grandes contribuyentes, desde abril del año pasado, cuando tocó máximos. El número de estos contribuyentes, con ganancias mayores a los 2,000 millones de pesos, en abril de 2025, fue de 16,006, y al cierre de marzo de este año se registran 15,402, lo que significa un descenso de 604 grandes contribuyentes. ¿El motivo?, la actualización por inflación del monto mínimo de ingresos acumulables para ser considerado gran contribuyente, explicó Luis Carlos Figueroa Moncada, vicepresidente de Fiscal del IMCP. “Año con año ese padrón va a ir cambiando, porque para considerarse gran contribuyente de acuerdo al Código Fiscal de la Federación (CFF) hay un ingreso mínimo acumulable, que cuando empezó era de 1,250 millones de pesos. Esa cifra actualmente para este año supera los 2,000 millones, entonces puede ser el factor de la salida de grandes contribuyentes, pues significa que ya no alcanzaste esa cifra en el último ejercicio”, detalló Figueroa Moncada. Agregó que esta razón puede generar que el padrón disminuya, y que la recaudación por grandes contribuyentes disminuya, pues se va la recaudación a los contribuyentes regulares. ]]>
Industria de fondos en México pide modernizar regulación para competir por el ahorro y evitar fuga de capitales
La industria mexicana de fondos de inversión quiere dejar de ser un actor pequeño dentro del sistema financiero y convertirse en un vehículo más relevante para canalizar el ahorro interno hacia inversión productiva . Pero para lograrlo, directivos de algunas de las mayores gestoras del país coinciden en que México necesita una regulación más coordinada, moderna y flexible, capaz de competir con mercados internacionales que hoy están captando capital mexicano. Durante un panel del Foro de Fondos 2026, organizado por la AMIB , participantes de firmas como BlackRock , Franklin Templeton y BBVA coincidieron en que uno de los grandes pendientes regulatorios es permitir una arquitectura más abierta y sofisticada de productos financieros en México. El debate ocurre en un momento en que la industria presume crecimiento acelerado. Aprender de las fintech Según datos compartidos durante el panel moderado por Manuel Alonso González, senior director de client coverage de S&P Dow Jones Indices para Latinoamérica, el número de inversionistas en fondos ha aumentado 500% en los últimos años y los activos administrados alcanzaron alrededor de 5 billones de pesos. Sin embargo, la penetración de los fondos respecto al tamaño de la economía sigue por debajo de mercados como Brasil, Chile o España. Uno de los puntos más repetidos fue la necesidad de evitar que inversionistas mexicanos busquen en el extranjero productos que no encuentran localmente. Entre ellos, la cuestión de que los inversionistas globales no pueden comprar fracciones de ciertos fondos, es decir, participaciones o exposición al mercado a través de unidades fraccionadas, tal como sucede en los grandes centros financieros del mundo. Además, Sergio Méndez, director general de BlackRock México, defendió una mayor complementariedad entre fondos de inversión, afores y aseguradoras, argumentando que los tres sectores pueden funcionar como grandes proveedores de financiamiento para la economía mexicana. También planteó que los fondos de inversión locales deberían ser considerados con mayor amplitud dentro de las estrategias de inversión institucional de largo plazo. Asimismo, el directivo planteó que México todavía tiene espacio para profundizar la participación de más personas en vehículos de inversión de largo plazo y construir un sistema financiero capaz de canalizar mayores recursos hacia infraestructura, empresas y proyectos productivos Hugo Petricioli, presidente y CEO de Franklin Templeton México, Y no solo eso, explicó que la concentración en renta fija de los inversionistas mexicanos se debe a que los fondos no ofrecen activos alternativos. “Estamos perdiendo una gran opción de hacer aún más grande la industria y estamos perdiendo flujos todos los días porque la gente quiere exposiciones a este tipo de cosas y lo están haciendo con mis pares en Miami, lo están haciendo con mis pares en Nueva York”, señaló. “Si nosotros no ponemos las pilas, por ejemplo, en alternativos, en secundarios, en otras cosas, esos flujos los vamos a perder porque la gente va a comprar alternativos hedge funds y los va a comprar fuera de México porque aquí no hay ofertas”, explicó el directivo. Otra de las peticiones de la industria fue la fragmentación regulatoria. Víctor Rodríguez, director de control interno y compliance de BBVA Asset Management México, señaló que la participación simultánea de múltiples autoridades —como Hacienda, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, Banxico y Condusef— vuelve necesario construir criterios más homogéneos. “A veces no se trata de diferencias deliberadas, sino de disposiciones que surgieron en momentos diferentes con objetivos diferentes, pero a la hora de responder en práctica dentro de este ecosistema actual nos pueden dar cargas operativas, fiscales o de cumplimiento”, explicó, y señaló que una simplicidad fiscal no debe estar desconectada de la garantía de protección para todos los inversionistas. Rodríguez consideró que la industria necesita una coordinación regulatoria más integrada y una visión común sobre ahorro, inclusión financiera y financiamiento de la economía. El propio moderador del panel resumió tres temas que, a juicio de la industria, serán fundamentales para el crecimiento del mercado: simplicidad, transparencia y una relación institucional más consistente con los reguladores. En paralelo, Juan Hernández, líder de Vanguard México, planteó en entrevista realizada durante la cumbre de fondos y ETFs de S&P Global que el reto de México no es solamente ampliar el número de productos, sino convertir el ahorro de corto plazo en inversión de largo plazo y profundizar la participación de más personas en mercados financieros. Petricioli también planteó que uno de los retos regulatorios y operativos de la industria es simplificar el proceso de incorporación de inversionistas mediante herramientas digitales, automatización y algoritmos que hagan más ágil el onboarding de clientes. El directivo señaló que tecnologías vinculadas a open finance podrían ayudar a reducir fricciones para ampliar el acceso a fondos de inversión. En respuesta, Víctor Rodríguez, director de control interno y compliance de BBVA Asset Management México, sostuvo que avanzar hacia procesos más digitales no está peleado con la supervisión regulatoria y que es posible modernizar la experiencia del inversionista sin debilitar los controles de cumplimiento y vigilancia del sistema financiero. ]]>
Empresas que busquen ahorros energéticos podrán participar en convocatoria para sistemas de almacenamiento
Las grandes industrias mexicanas enfrentan un desafío creciente. En distintas regiones del país la saturación de las redes eléctricas y el aumento de las tarifas han comenzado a elevar los costos operativos de empresas manufactureras, logísticas y de alto consumo energético. En ese contexto, compañías privadas y organismos especializados lanzaron una convocatoria dirigida a empresas con altos consumos eléctricos, bajo la promesa de ayudarlas a reducir costos y mejorar su gestión energética mediante sistemas de almacenamiento y asesoría técnica. La llamada Iniciativa Sustentable 2026 prevé seleccionar a 50 compañías industriales para instalar soluciones de almacenamiento eléctrico con las que podrían generar ahorros de hasta 40% en su consumo energético. La convocatoria estará abierta desde hoy y hasta el 22 de junio. Las empresas interesadas deberán acreditar consumos intensivos de electricidad, facturas superiores a un millón de pesos mensuales y planes o interés en reducir emisiones contaminantes. Los seleccionados serán definidos por un comité técnico y dados a conocer el próximo 10 de julio. El programa es encabezado por Quartux , firma especializada en almacenamiento energético, junto con organismos vinculados con eficiencia energética, certificación y movilidad eléctrica. “Esto va enfocado para empresas de alto consumo, podría ser empresa que tengan un recibo de luz de arriba de un millón de pesos, son las que podrían calificar para la iniciativa. No solo es un tema de consumo, también se toman en cuenta otras consideraciones como es el tema de región o temas de descarbonización”, explicó Alejandro Fajer durante una conferencia de prensa. Redes saturadas elevan presión industrial La referencia regional responde a la presión sobre la infraestructura eléctrica en ciertos corredores industriales del país. Estados con alta concentración manufacturera o crecimiento acelerado de centros logísticos y parques industriales han enfrentado mayores dificultades para acceder a capacidad eléctrica suficiente, particularmente durante horarios de mayor demanda. En ese escenario, los sistemas de almacenamiento con baterías han comenzado a posicionarse como una alternativa para reducir costos y disminuir la dependencia de la red en horas de mayor presión. La iniciativa contempla instalar baterías industriales que permitan almacenar energía cuando las tarifas son más bajas y utilizarla posteriormente durante los llamados horarios pico, generalmente entre las 6 de la tarde y las 11 de la noche, cuando el costo de la electricidad aumenta. El modelo busca que las empresas consuman energía de la red en horarios económicos, carguen sus baterías y posteriormente utilicen esa electricidad almacenada durante los periodos más caros. Baterías y certificaciones ganan espacio Además de la infraestructura tecnológica, las empresas seleccionadas recibirán acompañamiento regulatorio y ambiental. Parte del objetivo será ayudarlas a avanzar en procesos de certificación bajo la norma ISO50000, relacionada con estándares internacionales de gestión energética. También se contempla apoyo en permisos, medición de emisiones y cumplimiento de requerimientos asociados con la Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía. La convocatoria suma como aliados a Carbon Trust, Grupo Ciita, Asociación Mexicana de Almacenamiento, Electrificación y Movilidad y Asociación Española de Normalización y Certificación. De acuerdo con los organizadores, cada empresa requerirá en promedio sistemas de almacenamiento cercanos a 5 megawatts-hora. En conjunto, el programa considera instalaciones de entre 250 y 300 megawatts-hora, aunque la capacidad dependerá de las necesidades específicas de cada operación industrial. La inversión estimada para desarrollar la iniciativa ronda los 50 millones de dólares. El despliegue ocurrirá en un momento de creciente presión para las empresas manufactureras, que además de enfrentar mayores costos eléctricos también lidian con exigencias ambientales más estrictas por parte de clientes internacionales y cadenas de suministro. Especialistas del sector han advertido que la combinación entre crecimiento industrial, electrificación de procesos y retrasos en infraestructura energética ha elevado el interés de las empresas por soluciones de almacenamiento y eficiencia operativa. La expectativa de los participantes es que los proyectos puedan implementarse en un periodo de entre seis y 12 meses, plazo en el que las compañías comenzarían a observar impactos económicos y reducciones en emisiones derivadas de sus operaciones. ]]>
El mundo no aprendió del COVID: pandemias serán más frecuentes, costosas y desiguales, alerta la OMS
El mundo enfrenta una situación complicada a nivel sanitario, ya que prácticamente es incapaz de contener una pandemia futura . La Junta de Vigilancia de la Preparación Mundial (GPMB), un organismo independiente establecido entre la Organización Mundial de la Salud ( OMS ) y el Banco Mundial , llegó a esa conclusión al analizar la preparación internacional ante las crisis de los últimos diez años. En 2024, la OMS detectó casi el doble de eventos de emergencia sanitaria que en 2015 , según el organismo. Más brotes y más muertes El riesgo pandémico se está moviendo en la dirección equivocada El mundo perderá 50 billones de dólares por la pandemia El informe “Un mundo al límite: prioridades para un futuro resiliente ante las pandemias”, presentado este lunes, sostiene que la erosión de la confianza pública, las tensiones geopolíticas, el debilitamiento de la cooperación internacional y la desigualdad en el acceso a vacunas son los factores principales que propician el escenario perfecto para una nueva crisis global. La GPMB analizó las seis Emergencias de Salud Pública de importancia internacional, registradas entre 2014 y 2025: dos brotes de Ébola, la epidemia de Zika, la pandemia de COVID-19 y dos oleadas de mpox. Los resultados no son favorables. Uno de los resultados más alarmantes es que las emergencias sanitarias son cada vez más frecuentes y severas. En 2024, la OMS detectó casi el doble de 2015, mientras que la tendencia de letalidad tuvo sus fluctuaciones. Las muertes por enfermedades infecciosas disminuyeron de 25 a 15% entre el 2000 y 2015, pero por la COVID-19, volvió a subir a 23%. Sin la pandemia, habrían representado solo el 11%. El reporte advirtió que factores como el cambio climático, los conflictos armados, la urbanización acelerada y las alteraciones ecológicas están impulsando nuevas zoonosis y enfermedades emergentes. Las situaciones de emergencia no solo tienen altos costos para la salud de la población, sino también económico. Durante la epidemia de ébola en África Occidental (2014-2016) y la pandemia de COVID-19 (2020-2023), el PIB cayó 5.1% y 2.9%, respectivamente, mientras la deuda pública aumentó hasta 16 puntos. Se proyecta que entre 2020 y 2030, el mundo perderá más de 50 billones de dólares en producción económica, como consecuencia directa de la pandemia. La inflación post-COVID sigue siendo medio punto porcentual más alta en 2025 que los niveles previos. Desigualdad sanitaria empeoró, aunque la producción de vacunas es más rápida Un 20% de las empresas globales han regionalizado sus cadenas de suministro, y los gobiernos enfrentan hoy un 12% más de deuda bruta general que en 2019 , lo que reduce dramáticamente su margen para invertir en salud pública. «Los efectos del COVID-19 sobre la deuda, los mercados laborales, los patrones de comercio y las cadenas de suministro redefinirán la interdependencia económica y la resiliencia por una generación», advierte el informe. En consecuencia, la asistencia oficial para el desarrollo en salud se ha vuelto a los niveles de 2009, mientras que la posición financiera y política de la OMS se ha debilitado «junto con una declinación más amplia de la cooperación internacional». Un problema que la crisis de COVID-19 dejó en evidencia fue la desigualdad en los servicios de salud, tanto el acceso a las vacunas, los diagnósticos como los tratamientos. El informe sostiene que no solo persiste, sino que está empeorando. Durante la pandemia por el virus SARS-CoV-2, las dosis tardaron en promedio 17 meses en llegar a los países de bajos ingresos . Se esperaba que con el aprendizaje acumulado, la siguiente crisis fuera mejor. No lo fue. Para los brotes de mpox de 2022 a 2025, las vacunas tardaron entre 24 y 27 meses en llegar a los países afectados de bajos ingresos. Es decir, se demoró más tiempo en atender la emergencia. Este fenómeno fue identificado por la GPMB como “ fatiga de equidad ”, una disminución del compromiso político y financiero para garantizar el acceso equitativo a medicamentos y vacunas, impulsada por presiones económicas internas y nacionalismo sanitario. “La inequidad en vacunas durante el COVID-19 no fue una falla del mercado: fue una falla de gobernanza, habilitado por la ausencia de obligaciones vinculantes tanto para los Estados como para el sector privado», afirma el informe. El impacto en las vidas más allá de la enfermedad Las prioridades para evitar el desastre El riesgo de esta tendencia en ascenso es considerar las inequidades como una situación aceptada en la salud global. Además de los datos macroeconómicos, el informe recoge el costo humano de estas situaciones de emergencia. «En las tres grandes crisis —Ébola, Zika y COVID-19— las poblaciones más vulnerables cargaron con el mayor peso: mujeres, niños, trabajadores informales y grupos marginados «, señala el reporte. En la epidemia de Ébola en África Occidental, cerca del 50% de los niños dejaron de ir a la escuela. En las zonas afectadas del Congo durante el segundo brote de Ébola, fue el 20%. Durante el COVID-19, el 80% de los estudiantes del mundo quedaron fuera de los salones de clase en algún momento. El virus de Zika provocó que el 83% de las madres con hijos afectados por el síndrome congénito abandonaran el mercado laboral. Miles de familias asumieron el cuidado de niños con discapacidades neurológicas severas de por vida, sin apoyo suficiente del Estado. En África Occidental, la epidemia de Ébola dejó a más de 22,000 niños huérfanos . La pandemia de COVID-19 hizo que más de 10.5 millones de niños perdieran a un cuidador principal en todo el mundo. El matrimonio infantil también aumentó: se estiman entre 2 y 3 millones de uniones, empujadas por la pobreza y el colapso de los sistemas de protección social. El riesgo de enfermedades infecciosas seguirá intensificándose, y el mundo, hoy, es más vulnerable. Ante ello. La GPMB, que concluirá su mandato en 2026, identifica tres prioridades concretas para los líderes políticos: 1. Establecer un mecanismo de monitoreo independiente y permanente para rastrear el riesgo de pandemias, 2. Avanzar hacia el acceso equitativo a vacunas, pruebas y tratamientos mediante
Huawei, Alibaba y Tencent, los aliados de China en la guerra tecnológica con EU
La semana pasada, Jensen Huang, CEO de Nvidia, acompañó al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en una visita a su homólogo en China, Xi Jinping. Si bien se esperaba que entre los temas a tratar se encontrara el futuro de los chips de Inteligencia Artificial esto no fue así, lo cual revela la postura del gigante asiático para no depender más de la tecnología estadounidense y en cambio apostar por la propia con base en importantes aliados tecnológicos. De acuerdo con declaraciones que el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, dio a The New York TImes, a pesar de la presencia de Huang, en realidad no se discutieron los controles a la exportación de chips en la reunión y dejó entrever que la posición de China es de total compromiso con la producción nacional de esta industria. Por mucho tiempo, Nvidia fue el principal proveedor de este tipo de tecnología para las empresas chinas, pero tras las prohibiciones de EU en el gobierno de Joe Biden los envíos se detuvieron y cuando Trump volvió a permitirlas, firmas como Huawei, Alibaba, Tencent e incluso DeepSeek ya trabajaban en sus propios desarrollos. “Decidieron no hacerlo, quieren intentar desarrollar su propia tecnología”, dijo Trump sobre la negativa de usar chips Nvidia. “El tema sí surgió. Creo que algo podría suceder al respecto”, le comentó a periodistas el viernes en el regreso tras la visita a China. La estrategia y los aliados de China para crecer en la industria de los chips Emilio García García, especialista de la Asociación Española de la Industria de Semiconductores, explica que para China la autosuficiencia en la fabricación de semiconductores es una prioridad desde 2015, cuando se incluyó en la estrategia “Made in China 2025”. Asimismo, con el paso de los años, su meta es llegar a una producción de 305,000 millones de dólares en 2030 y satisfacer el 80% de la demanda interna. Para alcanzar dichos objetivos, señala el especialista, el gobierno chino aprobó una tercera fase de su gran fondo de inversiones, la cual representó una inyección de 47,500 millones de dólares tan solo en 2024. Desde entonces, fabricantes como Huawei se han convertido en importantes pilares de esta estrategia. De acuerdo con datos de la propia empresa, se proyecta que esta alcance los 12,000 millones de dólares en ingresos por venta de chips de IA en 2026, es decir, un salto del 60% respecto a los $7,500 millones de 2025. En este camino, el modelo V4, de DeepSeek, es un ejemplo de lo que puede hacer la tecnología china. Según una publicación de la analista de políticas y gobernanza de IA, Karan Sood, este chatbot hace uso de los chips de IA de Huawei de última generación, llamados Ascend, y es relevante pues lidera respecto a modelos estadounidenses en pruebas de codificación, tareas de contexto extenso y trabajo con agentes de IA. Con este tipo de tecnología, Huawei espera controlar cerca del 60% del mercado de aceleradores de IA en China para finales de 2026, un espacio que antes dominaba Nvidia casi en su totalidad. Por otra parte, Alibaba y Tencent son otros dos gigantes de la tecnología relevantes para la estrategia. Ellos se ubican en sectores como la computación de nube, donde el uso de chips domésticos les han permitido que el costo de las llamadas a API (servicios de IA) baje drásticamente. Además, al integrar chips locales, estas empresas evitan el riesgo de interrupción operativa por nuevas sanciones o falta de suministro, asegurando un mercado de centros de datos en China valorado entre 30,000 y 35,000 millones de dólares para este año. Estos esfuerzos por parte de China, concluye García, quien también es autor del libro Chips y Poder, demuestran que la potencia asiática respondió a través de una estrategia propositiva basada en impulsar las medidas que le permiten seguir progresando hacia producir más chips y así alcanzar “una autosuficiencia en este segmento que podría acabar siendo perjudicial para Estados Unidos”. ]]>
Bravo presenta Brío como una nueva solución para consolidar deudas
En tiempos de incertidumbre económica, gestionar varios créditos a la vez resulta más costoso. Ante ello, la administración de las finanzas personales puede volverse un desafío y el control del endeudamiento es la prioridad. Bajo esta premisa, Bravo, marca especializada en la resolución de deudas que se han vuelto impagables, lanzó Brío , una alternativa que simplifica pagos antes de que se vuelvan insostenibles. Dicho producto se posiciona como un crédito de consolidación, es decir, las deudas de tarjetas de crédito o préstamos personales se unifican en un pago. Esto permite al usuario sustituir varios pagos mensuales por uno solo, con una tasa de interés menor y condiciones más claras. Su valor diferencial radica en una tasa de interés personalizada, que comienza desde el 16.9% hasta el 44.9% , situándose por debajo del promedio de muchos créditos personales convencionales en el mercado. Actualmente, las tasas promedio de los créditos personales pueden superar el 40% anual, de acuerdo con el Banco de México (Banxico), lo que incrementa el costo de mantener múltiples compromisos financieros. Educación financiera como eje estratégico La firma resalta que esta solución está dirigida a personas que aún están al corriente con sus pagos, pero que han dejado de ser “totaleras” y sienten que están perdiendo el control de sus finanzas. Sus beneficios son: – Crédito desde 20,000 hasta 350,000 pesos. – Preaprobación inmediata. – Plazos de 12 a 36 meses, sin penalización por pagos anticipados. – Sin necesidad de aval ni garantías adicionales. Al contar con el respaldo de Bravo, una firma con más de 16 años de experiencia financiera, Brío opera con la solidez de una empresa ya establecida en el mercado mexicano. “Brío by Bravo representa un paso estratégico para ampliar el impacto de la compañía en México, atendiendo no sólo las consecuencias del sobreendeudamiento, sino también sus causas.”, puntualizó Javier Salmerón, Country Manager de Bravo México. El directivo añade que lo que buscan es que más personas con deudas recuperen su tranquilidad financiera y seguir sumando educación financiera. De este modo, la marca tendrá como pilar la educación financiera, con la convicción de que el acceso a información clara y herramientas prácticas es fundamental para prevenir el sobreendeudamiento. A través de contenidos educativos, acompañamiento y orientación responsable, Brío promoverá una cultura de planificación y toma de decisiones informadas, evitando que más personas caigan en ciclos de deuda difíciles de revertir. Actuar antes de tiempo puede hacer la diferencia para evitar caer en un problema de sobreendeudamiento. Si lo requieres, solicita asesoría gratuita, en el sitio web de Brio briocredito.com o en sus redes: Instagram: @brio.credito Facebook: Brío Crédito TikTok: @brio.credito LinkedIn: Brío Crédito YouTube: @briocredito.mexico ]]>