Sheinbaum descarta intervención de Estados Unidos, pero habrá mayor presión por cárteles
En este episodio, Mónica Alfaro y Ari Ortega explican que la intervención de Estados Unidos en Venezuela y la detención de Nicolás Maduro intensificó las versiones de que México podría ser el siguiente objetivo para una intervención militar, y aunque la presidenta Claudia Sheinbaum aceptó que el gobierno de Estados Unidos tiene más elementos para intervenir en México que en Venezuela, aseguró que eso no sucederá. Además, comentan estos temas relevantes: – La Premio Nobel de la Paz, María Corina acusa a presidenta de Venezuela Delcy Rodríguez de narcotraficante – Gustavo Petro y Cuba, los siguientes en la mira de la Doctrina “Donroe” – CFE Telecom revive las cabinas telefónicas en plena era de WhatsApp e internet móvil – Año Nuevo, nuevas prioridades: así cambian los propósitos laborales en 2026 ]]>
Cuando la economía avanza lento, las empresas no pueden hacerlo igual
Y arranca el 2026. Un año que, como 2025, se prevé que sea ajetreado y con incertidumbre económica. El año pasado México prácticamente no creció, puesto que se pronostica que el cambio anual del PIB sea cercano a 0%. En contraste, la expectativa general es que este año la economía crecerá alrededor de 1%. Es un avance modesto, casi imperceptible a nivel macroeconómico, pero es mejor que nada. Sin embargo, las historias empresariales no se escriben desde los promedios. Dos empresas pueden vivir realidades opuestas, aunque se ubiquen en el mismo territorio y enfrenten condiciones macro similares. Además, esos contrastes podrían acentuarse por dos eventos internacionales clave para nuestro país: el Mundial y la renegociación del T-MEC. Por un lado, el Mundial traerá un choque económico positivo con más turistas, más consumo y más movimiento sobre todo en sectores como hotelería, alimentos, transporte y entretenimiento, principalmente en la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. También será una oportunidad para las regiones cercanas que logren atraer a quienes quieran quedarse unos días extra para conocer México. No va a resolver los problemas macroeconómicos del país, pero puede significar una buena temporada para ciertos negocios. Por otro lado, la renegociación del T-MEC será un capítulo más complejo. México llega con instituciones erosionadas y sin los avances estructurales que necesitaba para negociar desde una posición más sólida. Aunque los acuerdos finales afectarán a toda la ciudadanía, los primeros impactos los sentirán quienes exportan productos o importan insumos, por ejemplo, por movimientos en el tipo de cambio y aranceles. En lo que respecta a estos eventos globales, ¿quiénes pueden obtener los mayores beneficios? Las empresas que hayan hecho su tarea: conocer con precisión su operación, anticipar riesgos, invertir en procesos más eficientes y planear escenarios. Lo mismo pasa en el resto de los sectores, incluso aquellos que están más distantes a los sucesos internacionales. En un país que crece muy poco y donde la incertidumbre prevalece, los errores y las ineficiencias son más difíciles de disimular. Por ello, no basta con tener estrategias solo para vender más. Toca entender el negocio de forma más profunda, hasta identificar dónde se desaprovechan recursos como el tiempo del personal o la capacidad instalada y dónde están los cuellos de botella. 2026 no será un año fácil, pero puede ser una oportunidad para tomar decisiones de una forma diferente. Decisiones que se basen en entender el entorno, actuar con agilidad y buscar equilibrios más eficientes para navegar la incertidumbre. A todas las personas que emprenden, dirigen o lideran equipos: ¡Feliz Año Nuevo! Que este 2026 venga con claridad, energía, templanza y resiliencia para tomar mejores decisiones y aprovechar cada oportunidad, por más pequeña que parezca. ____ Nota del editor: Fátima Masse es Economista especializada en temas sociales. Síguela en Twitter como @Fatima_Masse . Las opiniones expresadas en esta columna son exclusivas de su autora. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>
Captura de Maduro: encrucijada venezolana e impacto internacional
La captura de Nicolás Maduro a través de una quirúrgica intervención militar de Estados Unidos en Caracas abre una serie de interrogantes sobre el futuro político de Venezuela, a la vez que deja a mi juicio, al menos dos hechos sobre los que hay poner énfasis: 1) es indeseable el uso unilateral de la fuerza militar en una nación soberana, y el precedente que deja es funesto; y 2) es una estupenda noticia que el mundo tenga un dictador menos al frente de los destinos de su país y que ha causado tantos y tan graves males a la población venezolana. Es, desde luego, un problema mucho más complejo que discutir si los medios son los correctos para lograr un fin deseado. Lo deseable hubiera sido que Nicolás Maduro aceptara los resultados de la elección presidencial de 2024, reconocer el triunfo de la oposición y que así iniciara un proceso de transición a la democracia. O mejor aún: que desde hace 25 años el chavismo no se hubiera aprovechado con la mezquindad que lo hizo, de las deficiencias de la histórica democracia venezolana para construir un régimen autoritario, de concentración de poder y que fue pauperizando y ensañándose con la población. El “hubiera” en política no existe y las cosas son como son. Para analizar los hechos que están en desarrollo en Venezuela, hay que tomar en cuenta tres aspectos que han definido el desempeño de Donald Trump: un cambio en la política exterior de Estados Unidos respecto a su primer mandato, con una proactividad mucho más agresiva; la redefinición de las prioridades económicas de Estados Unidos; y la centralidad de erradicar la entrada de drogas al país, entendido éste como un asunto de primer orden en su seguridad interna. La “guerra arancelaria” que detonó Trump para corregir la balanza comercial deficitaria de Estados Unidos incidió también en lo que ha ocurrido en los últimos días. En los hechos, aquélla se trató de su primera decisión voluntarista con la que, de un plumazo, trastornó completamente las reglas del juego del comercio internacional. Si bien es significativamente distinto al uso de la fuerza militar de manera unilateral, la comunidad internacional tomó con complaciente desgano cómo Estados Unidos pasó por encima del orden internacional so pretexto de privilegiar intereses nacionales. En esa lógica se inscribe la invasión en Caracas para extraer a Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores. No fue, desde luego, por altruismo hacia el pueblo venezolano, ni por un interés genuino en reestablecer la democracia en Venezuela. En este tenor, una de las críticas más generalizadas al actuar de Trump es desestimar el capital político y liderazgo de María Corina Machado, recientemente galardonada con el Premio Nobel de la Paz, justamente por su incansable y enorme contribución en la lucha por la democracia y los derechos humanos en Venezuela. Trump dejó más que claro (descaradamente, dirían algunos) que lo mueve un interés económico y geoestratégico. Anunció que Estados Unidos llevará el control político del país andino —aún no está claro cómo, pero la vicepresidenta, Delcy Rodríguez, ha empezado a dar muestras de sumisión— y que, en garantía, se tomará la industria petrolera venezolana. No sería la primera vez que compañías estadounidenses participen en la puja por la rentra petrolera. Pero hay que considerar las afectaciones realizadas por el chavismo a esas compañías, que Trump buscan revertir. Es, desde luego, una falacia que durante el chavismo el correcto empleo de los recursos petroleros se utilizara en beneficio de la población. Digámoslo con precisión: desde que la nación andina se convirtió en una potencia petrolera, la “Venezuela Saudita”, las empresas estadounidenses estuvieron allí para generar riqueza y tomar utilidades. O sea, en ese aspecto lo que vendrá no será nada nuevo, aunque previsiblemente se intensificará. La invasión militar a Venezuela tiene un doble propósito: por un lado, se puede entender como una reinterpretación de la Doctrina Monroe (“Donroe”, como maliciosamente ya la identifican algunos) para que quede muy clara cuál es el área de influencia y dominación de Estados Unidos —todo el continente americano—, a la vez que, en la competencia comercial y tecnológica establecida con China, y que venía teniendo cada vez mayor impacto en América Latina, se vaya contrarrestando la influencia del gigante asiático en la región. Que no haya cándidos para que no haya sorprendidos o indignados. No es lo deseable, pero el mundo ya cambió. Estados Unidos está jugando un papel preponderante y, más allá de velar por sus propios intereses —cosa que siempre ha hecho—, hoy menos que nunca tiene por prioridad el respeto a las normas del Derecho Internacional, ni el mantenimiento de las organizaciones y alianzas multilaterales, que forzosamente se van relativizando y reinventando. Hagámonos cargo de un aspecto central: los organismos multilaterales mundiales y regionales más relevantes, como las Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos, así como otros mecanismos regionales, como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, habían sido notoriamente incapaces de imponer medidas para contener —ya no digamos resolver— la escalada de fechorías perpetradas por la autocracia chavista a lo largo del presente siglo, y sobre todo desde que Maduro afianzó la dictadura tras los fraudulentos comicios de 2024. Hay que recordar que democracias y organismos de Occidente, a pesar de reconocer a Edmundo González como ganador de dichas elecciones, fueron incapaces de presionar de manera efectiva para orillar a la deposición del dictador. Y como en las relaciones internacionales cada vez es más cierto aquello de con quién te juntas y para defender qué agenda, es lamentable que, por dogmatismo ideológico o intereses políticos o económicos, un arco de gobiernos autollamados progresistas, pero de tendencias autoritarias, hayan navegado entre principios interpretados a modo de no intervención, o directamente respaldado con entusiasmo al régimen de Maduro. Deberían hacerse cargo de su responsabilidad en la tragedia venezolana. Ahora nos queda claro que la extracción de Maduro era la consecuencia natural del cerco que Estados Unidos iba imponiendo a Venezuela, de manera acelerada, durante las últimas semanas. Al aumento
El caso Grok no es aislado, la pornografía hecha con IA se expande
Las herramientas que trae la tecnología pueden ser usadas para fines positivos, pero también negativos. El reciente episodio en torno a xAI y su modelo Grok puso sobre la mesa la facilidad con la que los sistemas de inteligencia artificial pueden generar imágenes sexuales no consensuadas , ya que evidencia que la pornografía generada con IA es un negocio en crecimiento , impulsado por bajos costos, escasa regulación y una demanda que encuentra pocos frenos tecnológicos y legales. Desde finales de 2025 y principios de 2026, Grok, el chatbot desarrollado por xAI e integrado en la plataforma X, ha estado en el centro de una controversia global por generar imágenes sexualizadas sin consentimiento. Usuarios han aprovechado funciones de generación y edición de imágenes para solicitar al modelo que “desvista” personas, incluidas personas menores de edad, o las represente en poses sexualizadas, lo que resultó en la publicación y distribución de contenido potencialmente ilícito en la plataforma. Los desarrolladores de Grok ya reconocieron “lapsos en las medidas de seguridad”, pero mientras intentan corregirlas, autoridades en países como Francia e India investigan el caso bajo leyes contra la difusión de material ilegal y la protección de menores. De hecho, reguladores europeos ya calificaron el contenido como ilegal y han instado a aplicar la Digital Services Act. “La pornografía sintética es uno de los usos más extendidos y lucrativos de las herramientas generativas; en apenas unos años, la producción de este tipo de contenido creció al ritmo de la democratización de modelos de generación de imágenes, video y voz”, señaló en entrevista Fabiana Ramírez, investigadora de información informática en ESET Latam. Un informe de la asociación Somos Más señaló en 2023 que cerca del 98% de los deepfakes que circulan en internet son pornográficos y no consensuados, y 99% de las personas afectadas son mujeres. A diferencia de la industria pornográfica tradicional, el ecosistema de deepfakes sexuales opera en una zona gris. Los costos de creación pueden ser muy bajos, pues una suscripción a Grok cuesta alrededor de 30 dólares en la versión Plus, mientras que la opción Super Grok Heavy tiene un costo de 300 dólares al mes. Aunque compañías como OpenAI, Google o Microsoft han reforzado filtros y políticas de uso, el caso de Grok evidencia una tensión estructural, ya que cuanto más potente y flexible es un modelo, mayor es el riesgo de usos abusivos, y más costoso resulta contenerlos sin afectar la experiencia del usuario. Jóvenes, viralidad y un problema que escala En el reporte Deepfake Nudes & Young People: Navigating a New Frontier in Technology-Facilitated Nonconsensual Sexual Abuse and Exploitation , Thorn encuestó a alrededor de 1,200 jóvenes de entre 13 y 20 años y encontró que 1 de cada 8 adolescentes dijo conocer personalmente a alguien que había sido víctima de deepfake sexual, evidenciando cómo esta forma de abuso ya se ha extendido entre jóvenes. Uno de los grandes retos que existe para su control es la falta de regulación. En mercados clave como la Unión Europea y Estados Unidos, legisladores comienzan a cuestionar si las empresas tecnológicas hacen lo suficiente para prevenir estos usos, o si el modelo de autorregulación quedó rebasado por la velocidad de la innovación. En México, la discusión sobre la regulación de los deepfakes y la pornografía generada con IA está en marcha, pero sigue fragmentada. No existe aún una ley federal específica que aborde directamente estos contenidos, aunque hay iniciativas como la Ley Olimpia para reconocer la protección de la identidad digital en la Constitución. Algunos congresos estatales ya tipifican la creación y difusión de deepfakes sexuales con sanciones penales, pero especialistas advierten que el marco legal sigue siendo reactivo, desigual y con vacíos técnicos que dificultan su aplicación frente a tecnologías que evolucionan con rapidez. ]]>
Aranceles a acero, autos y camiones, el pendiente que México arrastra a la revisión del T-MEC
México entra al año de la revisión del T-MEC con un problema concreto sobre la mesa. Los aranceles al acero, al aluminio, a los autos y a los camiones pesados todavía operan como frentes de presión para la relación comercial con Estados Unidos. Estos gravámenes, impuestos por Donald Trump bajo el mecanismo de la Sección 232 , afectan decisiones de inversión y generan inquietud entre empresarios de ambos lados de la frontera. El tema se convirtió en un foco de atención para el gobierno mexicano. El impacto ya aparece en los números oficiales. De acuerdo con datos de Banxico, el valor de las exportaciones mexicanas de acero hacia Estados Unidos muestra una caída de 12% entre enero y octubre de 2025 frente al mismo periodo de 2024. En material de transporte, categoría que incluye autos y camiones, entre otros productos industriales, el retroceso alcanza 7%. Este descenso prende alertas en una industria que depende del mercado norteamericano y que creció con reglas claras durante décadas. En el ámbito automotriz, Marcelo Ebrard, secretario de Economía, ofrece una explicación sobre el sistema vigente. El funcionario describe un esquema de descuentos arancelarios que premia el contenido regional. A mayor integración de México, Estados Unidos y Canadá dentro de un producto, menor es la tasa efectiva. El mecanismo ofrece una ventaja frente a competidores externos, pero la industria mexicana no acepta ese camino como solución definitiva. Las empresas desean competir sin ninguna barrera y sin incertidumbre legal. La Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) coloca como prioridad la eliminación total de esas tarifas para preservar la fortaleza de la cadena productiva de Norteamérica. Tenemos un arancel de 25% que hay que cumplir y que hay que hacer, señaló Rogelio Garza, presidente de la AMIA. Se puede descontar el contenido americano, añadió, pero no es lo ideal ni es lo que queremos. Nosotros vamos a pelear por 0%, remarcó. Esa postura resume el sentir del sector. El primero de noviembre, la administración Trump también estableció un arancel de 25% a las importaciones de camiones medianos y pesados y a sus partes, además de un gravamen de 10% a los autobuses. Las reglas del T-MEC permiten que los vehículos que cumplen con el tratado solo paguen aranceles sobre su contenido no estadounidense. Aun así, para México esta medida introduce costos adicionales y altera el acceso libre al mercado más importante para sus exportaciones industriales. El sector privado advierte un daño para proyectos futuros. En el caso de los metales, el frente es todavía más sensible. Trump mantiene un arancel de 50% al acero y al aluminio. El secretario Ebrard confirmó numerosas reuniones bilaterales para encontrar una salida a ese conflicto. México no tiene problema hasta que encontremos la solución, porque no tiene sentido”, dijo. Las compañías del ramo siderúrgico repiten el mismo reclamo y piden un trato justo para insumos esenciales. El gobierno mexicano comparte esa preocupación. La Sección 232 se refiere a una disposición de la legislación de Estados Unidos que autoriza al presidente a imponer aranceles o restricciones a las importaciones si estas amenazan la seguridad nacional. Esta norma permite investigaciones del Departamento de Comercio para evaluar productos extranjeros y medir su impacto en industrias estratégicas. Con ese análisis, la Casa Blanca puede establecer medidas de protección comercial. Trump utilizó esa herramienta para acero y aluminio con el argumento de resguardar la base industrial estadounidense. En términos generales, las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos resisten los aranceles con un aumento de 7% en los primeros 10 meses de 2025 frente a 2024. Esto se debe a que el arancel bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional, (IEEPA, por sus siglas en inglés) tiene un bajo impacto para bienes que cumplen con el T-MEC y deja fuera a la mayor parte del intercambio. Los gravámenes de este mecanismo, hoy bajo revisión judicial y con un posible fallo de inconstitucionalidad, aplican a menos de 15% de los productos comprados por Estados Unidos a México y Canadá, de acuerdo con cálculos de la Tax Foundation. Para exnegociadores del T-MEC lo importante es que México logre quitar los aranceles bajo la Sección 232 y mantenga el tratado sin cambios esenciales. El secretario de Economía indica que se mantiene una lucha en la mesa en relación con los aranceles que afectan al país. ¿Para qué? Para mejorar la posición del país y evitar impactos negativos, afirma. Pero también reconoce que será difícil mantener un acuerdo comercial de cero aranceles. ]]>
La intervención de EU en Venezuela pone un mal ejemplo para China y Rusia
El operativo lanzado por Estados Unidos para capturar al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, empujó los límites de los que los Estados pueden hacer para presionar a otros territorios. En las horas siguientes al ataque contra Caracas, que dejó por lo menos 55 muertos, en su mayoría militares, Trump amenazó con tomar acciones similares contra otros países, como Colombia, México y Groenlandia. El martes, la Casa Blanca dijo que el presidente baraja varias vías para anexionar Groenlandia, y recurrir al ejército es «siempre una opción”. Rusia y China, aliados de Venezuela, condenaron las acciones estadounidenses, pero podrían usar el caso como ejemplo en sus propios intereses territoriales, señalan especialistas. La Operación Resolución Absoluta redefine las reglas Donald Trump describió la Operación Resolución Absoluta para detener a Maduro como una actualización de la Doctrina Monroe, la declaración de 1823 del quinto presidente de Estados Unidos, James Monroe, que afirmaba que Latinoamérica estaba vedada a otras potencias, refiriéndose entonces a Europa. Sin embargo, la aproximación del presidente es muy distinta a la hecha en el siglo XIX. “Lo que se suele identificar en la práctica actual de la ahora denominada ‘Doctrina Donroe’ no es únicamente una política de contención frente a potencias externas como China y Rusia en este caso, sino una reivindicación más activa de primacía regional, es decir, el gobierno de Trump”, dijo José Joel Peña, profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) e investigador adscrito al Centro Anáhuac de Investigación en Relaciones Internacionales (CAIRI). De acuerdo con el académico, el gobierno estadounidense pretende ordenar el continente imponiendo su voluntad, incluso por medios coercitivos, bajo la justificación de que pretende garantizar la seguridad de su país o combatir amenazas transnacionales. Semanas antes, la Casa Blanca buscó darle un mayor peso a la misma idea, planteándola en la estrategia nacional de seguridad. En ella se incluyó la «Proposición Trump» a la Doctrina Monroe. Según la estrategia, esa política permitirá a Estados Unidos intervenir en América Latina con el fin de tomar control de activos estratégicos, luchar contra el crimen o terminar con la migración, una de las principales metas de Trump en su segunda administración. Esto puede cambiar por completo las dinámicas de poder en la región. “El principal riesgo es la normalización del uso de la fuerza como mecanismo de gestión política regional, erosionando los principios básicos del Derecho Internacional como la no intervención, la igualdad jurídica de los Estados y la proscripción de la amenaza o el uso de la fuerza para resolver conflictos internacionales”, dijo Peña. El académico de la UNAM señala que los organismos multilaterales, como la Organización de las Naciones Unidas (ONU) o la Organización de Estados Americanos (OEA) han permanecido impotentes ante las amenazas y ataques estadounidenses. Los ataques contra Venezuela iniciaron en septiembre del año pasado, con bombardeos contra embarcaciones en el Caribe y el Pacífico que presuntamente transportaban drogas. Desde entonces, a pesar de los cuestionamientos a su legalidad, Estados Unidos no ha recibido ninguna sanción. Además del acceso al petróleo, Estados Unidos puede ganar un mayor control geopolítico en Latinoamérica, asegurando nuevas rutas comerciales, e insumos estratégicos como minerales, tierras raras y, claro, petróleo. Un beneficio extra para el presidente estadounidense y el Partido Republicano es lograr dar una imagen de fortaleza previo a las elecciones intermedias de noviembre de este año. Un mal ejemplo para China y Rusia Pero Estados Unidos no está solo en querer imponerse sobre sus vecinos más pequeños. La Rusia de Vladimir Putin invadió a Ucrania en febrero de 2022, después de cuestionar la «legitimidad histórica» de la exrepública soviética y prometer la destitución de su presidente, Volodimir Zelenski. China se ha negado a descartar el uso de la fuerza para apoderarse de Taiwán, un territorio autónomo, y ha reclamado derechos sobre gran parte del Mar de China Meridional. El operativo en Venezuela ocurrió días después de que Beijing realizara ejercicios militares que buscaron simular un bloqueo a Taiwán. El caso de Venezuela «plantea la pregunta de que si Estados Unidos puede declarar como ilegítimo a un líder, removerlo y después gobernar el país, ¿por qué no podrían otros países hacer lo mismo?”, dijo Jennifer Kavanagh, directora de análisis militar en el centro de estudios Defense Priorities, organización que aboga por una política moderada de Estados Unidos, a AFP. Peña dice que las acciones del sábado 3 de enero sientan un precedente muy peligroso “pues todo indica que si un país goza de amplia capacidad militar y económica puede actuar como si tuviera un derecho especial sobre su región, abriendo la puerta a que otras potencias hagan lo propio en sus respectivas zonas de influencia”. Doctrina Monroe vs. Doctrina Estrada Uno de los países amenazados por Trump, fue México. El mandatario aseguró el fin de semana que “habrá que hacer algo” con su país vecino pues, según él, está controlado por los cárteles del narcotráfico. «México sostiene con convicción que América no pertenece a una doctrina ni a una potencia. El continente americano pertenece a los pueblos de cada uno de los países que lo conforman”, dijo la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, en su conferencia de prensa del lunes. Sheinbaum reiteró que México rechaza «de manera categórica la intervención en los asuntos internos de otros países» e insistió en que este tipo de acciones «nunca ha traído democracia» ni «ha generado bienestar, ni estabilidad duradera”. En cuanto a la relación con Estados Unidos, principal socio comercial de México con el que comparte una frontera de más de 3,000 kilómetros, insistió en la «posición firme y clara en términos del respeto a nuestra soberanía». Con información de AFP ]]>
Cómo se reacomoda el mapa energético con el petróleo de Venezuela en manos de EU
El mapa energético global podría reacomodarse con Venezuela como eje central. La intervención militar de Estados Unidos y la captura del expresidente Nicolás Maduro marcaron un punto de quiebre para uno de los países con mayores reservas petroleras del mundo. La administración de Donald Trump confirmó que buscará tomar el control administrativo de la industria petrolera venezolana con un objetivo doble: asegurar el suministro de crudo pesado para las refinerías estadounidenses y utilizar los ingresos para recuperar los costos de la operación y las deudas pendientes. La decisión rompe con la lógica de la última década, cuando China se consolidó como principal destino del petróleo venezolano. Ese flujo ahora podría redirigirse hacia el norte, alterando rutas logísticas, contratos comerciales y balances de poder. Empresas estadounidenses como Chevron y ExxonMobil recuperarían protagonismo en este nuevo esquema. Su experiencia histórica en Venezuela y su conocimiento del crudo pesado las colocan como actores naturales en una eventual reconstrucción productiva. Estados Unidos busca inundar su mercado interno con crudo venezolano para presionar a la baja los precios de la gasolina y reducir su dependencia de otros proveedores. El problema es el punto de partida: una infraestructura petrolera deteriorada tras años de sanciones y falta de inversión. La rehabilitación de campos, ductos, terminales y refinerías exige inversiones multimillonarias y varios años de trabajo antes de que el crudo venezolano vuelva a fluir con regularidad y volumen suficiente. Este movimiento también desafía a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP+). Un mayor control estadounidense sobre producción y reservas amenaza con debilitar los mecanismos de coordinación en un mercado que ya anticipaba un superávit hacia 2026. ¿Qué pasa si EU se queda con el petróleo de Venezuela? En un escenario en el que Estados Unidos lograra tener control sobre las reservas petroleras de Venezuela —las más grandes del mundo— podría configurarse un nuevo mapa energético. Las empresas estadounidenses tendrían un interés considerable en invertir para elevar la producción venezolana, hoy cercana a un millón de barriles diarios, a varios millones adicionales. Con ello, Estados Unidos no solo se mantendría como el mayor productor de petróleo del mundo, sino también como el país con el mayor volumen de reservas, lo que le permitiría influir en los niveles de producción, incidir en los precios del mercado y consolidarse como el mayor exportador global de hidrocarburos, abasteciendo a distintos mercados. Pero el llamado que Donald Trump hizo tras la captura de Maduro —en el que aseguró que las grandes petroleras estadounidenses invertirían miles de millones de dólares para extraer el petróleo venezolano— es una promesa muy compleja de cumplir. Esto, especialmente si se considera que hace un año, cuando el mandatario estadounidense asumió el cargo, aseguró que habría un nuevo “boom” petrolero y que se reducirían los incentivos a las energías renovables. Hasta ahora, ese desarrollo masivo de nuevas inversiones ni siquiera se ha materializado en Estados Unidos, explicó Gonzalo Monroy, socio director de la consultora GMEC. “Una de las cosas que prometió fue el ‘drill, baby, drill’, y la realidad es que no ha ocurrido aún. Si revisamos hoy, hay tres taladros menos que el año pasado y la producción es marginalmente menor, en alrededor de 12 mil barriles diarios, y no se ve que vaya a aumentar”, explicó Monroy. «Trump no puede obligar a las empresas a invertir. Además, habría que ver bajo qué términos entrarían esas compañías, si como operadoras o como prestadoras de servicios, y establecer certidumbre legal y administrativa. Todos esos son riesgos que las empresas consideran antes de invertir», añadió. Para México, el impacto podría ser directo, ya que las pocas inversiones interesadas en el mercado mexicano, bajo contratos poco atractivos, podrían reconsiderar y migrar hacia Venezuela. Sin inversión privada, la explotación de campos petroleros —y con ello el aumento en la producción de hidrocarburos— sería altamente compleja, con un alto riesgo de que continúe la caída productiva. Una menor disponibilidad de hidrocarburos mexicanos no solo afectaría a Pemex como empresa, que dejaría de recibir inversión, ingresos y desarrollo tecnológico, sino también al país, ya que parte del petróleo producido se comercializa en el extranjero, generando ingresos tanto para el Estado mexicano como para la petrolera nacional. Pero, ¿qué tiene que pasar para que eso sea una realidad? El escenario en el que Venezuela deje a México fuera de la jugada sigue siendo complejo y podría tomar varios años. Inicialmente, se requeriría mucho más que la sola captura de Maduro: Estados Unidos tendría que asumir un control político y administrativo pleno sobre Venezuela, incluyendo su gobierno, sus poderes y la toma de decisiones, para garantizar a las empresas estadounidenses las condiciones necesarias para invertir miles de millones de dólares. Una vez que las compañías muestren un interés real por invertir, sería necesario desarrollar mecanismos específicos para la explotación de áreas petroleras, la construcción de infraestructura y, tras varios años, comenzar a observar una producción significativa que gane terreno en el mercado petrolero mundial. Entre los factores que también podrían jugar en contra está que, aunque el petróleo venezolano —al igual que el mexicano— es extrapesado y no presenta una diferencia significativa de precio, los contratos en Venezuela podrían resultar más atractivos y con volúmenes de recuperación más elevados. “Con todos esos factores, la oportunidad de invertir en México se desvanecerá”, añadió Monroy. “Pero, sin duda, parte de la responsabilidad de ser menos atractivos vendría inicialmente de la política energética de México, antes que de los acontecimientos externos. Lo que México tendría que hacer es admitir que se equivocó y modificar la Ley del Sector de Hidrocarburos”. Finalmente, si México mantiene la trayectoria actual de su producción, estaría cerca de alcanzar apenas un millón de barriles diarios hacia finales de 2030. Con un mayor procesamiento de crudo en las refinerías nacionales, el país prácticamente saldría del mercado de exportaciones de petróleo, abriendo así una oportunidad relevante para Venezuela, concluyó Monroy. ]]>
Mantener un vehículo eléctrico en México: ¿qué se cambia con mayor frecuencia y cuánto cuesta?
El crecimiento del parque de autos eléctricos en México obliga a los consumidores a replantearse uno de los temas que más pesan en la decisión de compra de un vehículo: el mantenimiento . Y frente a la experiencia conocida con los carros de combustión, surgen dudas sobre qué partes se revisan, cada cuánto tiempo y qué tan frecuente es acudir al taller. A diferencia de los esquemas tradicionales de mantenimiento, el de un automóvil eléctrico no responde a una sola regla ni a un gasto uniforme. Entender cómo se distribuyen los servicios, qué intervenciones son recurrentes y cómo se refleja eso en el costo real permite dimensionar mejor lo que implica tener uno en el día a día. Menos intervenciones mecánicas y un enfoque distinto al mantenimiento Cuánto cuesta usar un eléctrico en el día a día Qué se cambia y cuánto cuesta En el mercado mexicano, el mantenimiento de los vehículos eléctricos no responde a una sola lógica, pero sí comparte una premisa central: la reducción de intervenciones mecánicas frente a los autos de combustión. Aunque algunas marcas han eliminado calendarios rígidos, otras mantienen esquemas de revisión programada con un enfoque preventivo. En la práctica, lo que se atiende con mayor recurrencia son componentes de desgaste común como filtros de aire de la cabina, llantas, gomas de limpiadores y, en intervalos más largos, el líquido de refrigeración que mantiene a las baterías en una temperatura óptima. “No es un servicio como el de un coche de gasolina; muchas veces es diagnóstico y revisión”, explica Eugenio Grandio, presidente de la Electro Movilidad Asociación (EMA). Desde esa perspectiva, el costo del mantenimiento no se expresa en una cantidad monetaria fija ni como un gasto periódico idéntico para todos los usuarios. Grandio subraya que el uso del vehículo define qué se revisará y cuándo. “No hay un promedio porque depende completamente del uso”, afirma, al señalar que incluso dentro de esquemas definidos por el fabricante, el contenido del servicio suele ser limitado y distinto al de la combustión. Ese marco también permite dimensionar uno de los temores más comunes: el reemplazo completo de la batería. En la experiencia observada en México, ese escenario no se ha presentado de forma generalizada. “Yo llevo más de diez años trabajando en este tema y no conozco a nadie que haya tenido que reemplazar una batería completa”, sostiene. Añade que las baterías se atienden por celdas o módulos, lo que permite sustituir solo el componente afectado, generalmente bajo garantía. Más allá del taller, el gasto cotidiano forma parte del costo real de mantener un vehículo eléctrico. De acuerdo con el podcast Cuéntame de Economía de Expansión, recorrer 100 kilómetros tiene un costo de entre 25 y 40 pesos cuando se combina carga pública y privada. A ese gasto se suma la infraestructura necesaria para la recarga en casa. El cargador tipo wallbox suele incluirse con la compra del vehículo, pero la instalación profesional representa un desembolso aproximado de 20,000 pesos, considerado un costo asociado al uso y no un gasto recurrente de mantenimiento. Para identificar con precisión qué servicios aparecen con mayor frecuencia y cómo se distribuye el gasto, Expansión realizó un comparativo con los mantenimientos programados del BYD Dolphin Mini, como modelo de entrada y el BYD ATTO 8 como tope de gama.. A continuación, se presenta el listado completo, con kilometraje, tipo de servicio y costo en cada caso, según la última actualización del sitio oficial. En el caso del BYD Dolphin Mini, el programa de mantenimiento considerado incluye 10 servicios programados a lo largo de más de 180,000 kilómetros. Al sumar los costos de cada visita, el gasto total asciende a 25,700 pesos, lo que arroja un promedio de 2,570 pesos por servicio. Este monto integra tanto revisiones básicas como los mantenimientos que incorporan cambios de líquidos y aceite de transmisión. Para el BYD ATTO 8, el esquema contempla también 10 servicios programados hasta los 150,000 kilómetros. La suma de esos mantenimientos alcanza 65,234 pesos, con un costo promedio de 6,523 pesos por visita. La diferencia frente al modelo de entrada se explica por la mayor cantidad de componentes atendidos en cada intervalo y la inclusión de servicios más amplios en determinados kilometrajes. Estos promedios permiten dimensionar el gasto de mantenimiento sin asumir un costo uniforme en cada visita. Aunque los montos varían según el kilometraje y el tipo de servicio, el cálculo ofrece una referencia clara de cuánto puede representar, en términos generales, el mantenimiento programado de un vehículo eléctrico en México. ]]>
¿Quiénes son Bernardo Gómez y Alfonso de Angoitia, los ejecutivos que compraron acciones a Azcárraga?
Emilio Azcárraga Jean vendió la mitad de sus a cciones en Grupo Televisa a los dos principales ejecutivos de la televisora, lo que reduce de manera significativa su participación en la empresa fundada por su familia. A través de un comunicado a la Bolsa Mexicana de Valores, se informó que Bernardo Gómez Martínez y Alfonso de Angoitia Noriega adquirieron, por partes iguales, el 49.6% de las acciones de Azcárraga, equivalentes al 46.7% del total en circulación. Con esta operación, la participación del también presidente del Club América se reducirá a aproximadamente 23.5%, un cambio relevante considerando que la compañía fue fundada por su abuelo y consolidada por su padre. Gómez Martínez y De Angoitia Noriega no son cualquier personaje dentro de Grupo Televisa: ambos han estado al frente de la empresa desde que Azcárraga Jean dejó la presidencia ejecutiva para colaborar en una nueva investigación vinculada al caso FIFA Gate en octubre de 2024. Te contamos quiénes son: ¿Quién es Bernardo Gómez Martínez? Nacido el 24 de julio de 1967 en la Ciudad de México, Bernardo Gómez Martínez es co-presidente ejecutivo de Grupo Televisa junto con Alfonso de Angoitia Noriega. Desde su ingreso a la empresa en 1998, ha liderado la transformación, diversificación y expansión del consorcio mediático más influyente de habla hispana, según se lee en su perfil en línea . Gómez ha dirigido Noticieros Televisa, definiendo su línea editorial y asegurando que la compañía mantenga su papel como referente nacional en noticias. Además, actúa como principal enlace entre Televisa y los distintos niveles de gobierno, partidos políticos y actores institucionales, consolidando la influencia y estabilidad del grupo en un entorno político cambiante. Su liderazgo también abarca la producción cultural, con proyectos como el documental Hecho en México, y la presencia internacional, como miembro del Consejo de Administración de Univision Communications, reforzando la convergencia mediática entre México y Estados Unidos. ¿Quién es Alfonso de Angoitia Noriega? Alfonso de Angoitia Noriega es co-presidente ejecutivo de Grupo Televisa junto con Bernardo Gómez Martínez. Desde su ingreso en 1997, ha ocupado cargos clave en el Consejo de Administración y el Comité Ejecutivo, participando en la expansión internacional y diversificación del grupo. Junto con Gómez, ha liderado la empresa durante la transformación tecnológica y los cambios en los hábitos de consumo de medios. Su gestión ha sido determinante en el desarrollo de contenido digital y en la formación de alianzas estratégicas que consolidan la presencia de Televisa a nivel global. De acuerdo con su perfil en línea , Angoitia preside TelevisaUnivision y forma parte de los Consejos de Grupo Financiero Banorte, FEMSA y de Liberty Global para América Latina y el Caribe. Además, impulsa proyectos filantrópicos como presidente del Patronato de Fundación Kardias y colaborador de la Fundación Mexicana para la Salud y la Fundación UNAM. ¿Por qué Azcárraga Jean ha cedido espacio en Televisa? En octubre de 2024, Emilio Azcárraga Jean dejó la presidencia ejecutiva de Televisa para colaborar con una nueva investigación del caso FIFA Gate, reactivada por el Departamento de Justicia de EU. Aunque en 2023 la empresa había pagado 95 millones de dólares para cerrar el caso, la pesquisa se retomó justo antes del Mundial de 2026. Su salida buscaba proteger los derechos de transmisión del torneo y evitar posibles conflictos de interés, al apartarse formalmente de la gestión diaria. Ahora, Azcárraga Jean vendió casi la mitad de sus acciones en Televisa —reduciendo su participación de 46.7% a aproximadamente 23.5%—, cediendo el control de voto a los copresidentes Bernardo Gómez y Alfonso de Angoitia, quienes ahora podrán dirigir la empresa, nombrar y destituir miembros del Consejo de Administración. La operación, además, está sujeta al análisis de la Comisión Nacional Antimonopolio, y contempla derechos de preferencia que podrían permitir a los copresidentes comprar más acciones en el futuro. En pocas palabras, Bernardo Gómez y Alfonso de Angoitia son quienes oficialmente dirigen la empresa. Aunque mantienen una relación cercana con Azcárraga Jean, su participación accionaria los consolida como los principales tomadores de decisiones. ]]>
Motorola lanza un Razr Fold y un Signature, alejándose de la gama media
A inicios de la década de 2020 el mercado global de smartphones entró en un momento de madurez que desafió los modelos de negocio tradicionales, y con esta madurez vino la saturación pues las marcas empezaron a presentar teléfonos plegables, hiper delgados o con lentes en sus cámaras super poderosos. Después de la pandemia, además muchos usuarios migraron a gamas más sofisticadas con el fin de tener más vida útil en sus dispositivos y esto es algo que quieren aprovechar empresas como Motorola. La compañía que pertenece a Lenovo anunció la llegada de su primer smartphone plegable tipo libro, el Motorola Razr Fold. Hasta ahora, la estrategia de la marca en el segmento de plegables se había limitado a dispositivos con diseño tipo concha, como los modelos de la familia Razr 60 y Razr 60 Ultra, que compiten con los Galaxy Z Flip de Samsung pero ocupan un nicho relativamente acotado por volumen y precio. Sin embargo, el Razr Fold representa un cambio de liga, colocando a Motorola frente a frente con rivales de gama ultra-premium como el Samsung Galaxy Z Fold 7 y el Google Pixel Fold, con precios estimados por arriba de los 1,500 dólares. El equipo tiene soporte para el Moto Pen Ultra, un accesorio similar al que tiene el Galaxy S25 Ultra además de una postura de diseño que se aleja de lo tradicional en Motorola pero que lo alinea con las expectativas del segmento premium y de productividad móvil. “Queremos reforzar nuestra apuesta por teléfonos plegables, ya que hemos tenido una buena recepción en mercados como el de EU”, apuntó Nicole Hagen, gerente de marketing de producto en Motorola, durante una sesión previa del dispositivo. La llegada de este teléfono refuerza la lógica estratégica de migrar hacia segmentos donde los márgenes por unidad y el valor percibido son mayores, en contraste con la creciente erosión de rentabilidad que enfrenta en la gama media global. Según datos preliminares de IDC, los envíos mundiales de teléfonos inteligentes crecieron apenas un 1% en el segundo trimestre de 2025, hasta 295.2 millones de unidades, destacando la escasa expansión del mercado en volumen y la presión por saturación de la oferta, especialmente en la gama baja y media. En regiones clave para la marca, como América Latina y Estados Unidos, Motorola mantiene presencia significativa en los últimos años, apoyada en particular por su familia de dispositivos Moto G, que ha impulsado cuotas de mercado en varios trimestres recientes. Además de este nuevo teléfono, la empresa presentó el Motorola Signature, un equipo que alta gama que puede competir con productos como el iPhone 17 o flagships de marcas chinas. ¿Por qué alejarse de la gama media? La dinámica de mercado en Latinoamérica sirve como ejemplo de esta decisión. En el segundo trimestre de 2025, los envíos de smartphones crecieron alrededor de 4% en la región a pesar de condiciones económicas adversas, un desempeño apoyado por competencia en precios y promociones, así como por el impulso de marcas chinas en el segmento 4G y 5G accesible, según datos de Counterpoint Research. A nivel global, cifras de IDC muestran que el crecimiento del mercado de smartphones fue modesto en 2025. Por ejemplo, algunos insights apuntan a una expectativa de crecimiento de hasta 1.5% en envíos totales de 2025, empujado por la fortaleza de ciertos líderes de mercado y una recuperación gradual en varios segmentos. Pese a ello, el ritmo es considerablemente menor al que la industria observó durante la década anterior, y la tendencia general apunta hacia un aumento en el valor del mercado más que en el volumen puro. Ese cambio de paradigma favorece a la gama premium y ultra-premium por varias razones. Primero, los dispositivos en estos rangos generan ingresos y márgenes por unidad significativamente mayores que los modelos de gama media o baja, lo que contribuye más directamente a la rentabilidad general de los fabricantes. Segundo, los teléfonos de alta gama y con características distintivas cumplen una función estratégica de posicionamiento de marca, elevando la percepción del portafolio en su conjunto. En mercados maduros estos dispositivos también sirven para retener usuarios que, de otra forma, podrían migrar hacia Samsung o Apple en busca de una experiencia de uso más premium. Además, la diversificación hacia verticales premium puede mitigar la vulnerabilidad inherente a competir en gamas más populares, donde los ciclos de actualización son más largos y los incentivos de compra suelen estar dominados por descuentos agresivos y estrategias de financiamiento. Aunque el desplazamiento hacia el segmento premium no garantiza una transformación de corto plazo, sí coloca a Motorola en una trayectoria alineada con las tendencias de la industria. ]]>