Las 100 mujeres más poderosas de los negocios lideran empresas que suman más de 10 billones de pesos en ventas

Este jueves, Puri Lucena y Tzuara De Luna comentan por qué es importante seguir hablando de equidad y quiénes son las más destacadas del ranking Las 100 mujeres más poderosas de los negocios, que puedes conocer a detalle en la revista Expansión de marzo. También cuentan todo lo que debes saber sobre otros temas: – Mercados se desploman mientras la guerra contra Irán compromete la energía regional – Equipos técnicos de México y EU entran en acción para revisión del T-MEC – ABM: Inseguridad frena inversión y crecimiento económico – México acelera en paridad de género y sube 10 posiciones en el ranking global ]]>

Urgen emprendedores en semiconductores

En el escenario económico global, pocas industrias tienen hoy un peso tan determinante como la de los semiconductores. No se trata solamente de chips, componentes electrónicos o innovación: se trata de competitividad industrial, soberanía tecnológica, atracción de inversión, seguridad nacional y posicionamiento geoeconómico. Las cajas mágicas Sin salida financiera Los semiconductores son la base de la electrónica moderna. Están en los vehículos, los dispositivos médicos, la automatización industrial, las telecomunicaciones, la defensa, los centros de datos, la inteligencia artificial y en prácticamente toda la infraestructura tecnológica que mueve al mundo. Por ello, cada vez más gobiernos, inversionistas y corporativos los consideran una industria crítica. Sin embargo, en México, hablar de emprendimiento en semiconductores todavía parece un tema lejano, complejo e incluso inalcanzable. Esa percepción, desde mi punto de vista, tiene una causa principal: el desconocimiento. A diferencia de otras industrias más fáciles de explicar al mercado, los semiconductores no son un producto de consumo directo. No se tocan, no se exhiben y, en la mayoría de los casos, el usuario final ni siquiera sabe que están ahí. Esa invisibilidad ha jugado en contra de la comprensión pública y empresarial del sector. Todavía hay una brecha importante entre la relevancia de esta industria y el nivel de entendimiento que existe sobre ella. A esto se suma otra barrera frecuente: la idea de que se trata de una industria reservada para economías con capacidades financieras extraordinarias. Es verdad que el sector demanda inversiones elevadas, infraestructura especializada y talento técnico altamente calificado, pero reducir la conversación al tamaño del capital es una visión incompleta. La pregunta no es únicamente cuánto cuesta entrar, sino cuánto le costará a México quedarse fuera de una de las industrias más importantes del siglo XXI. El reto mexicano no es solo financiero; también es cultural e institucional. Nuestro país ha desarrollado una base manufacturera robusta, sin embargo, no hemos consolidado con la misma fuerza una cultura de emprendimiento tecnológico industrial orientada a sectores estratégicos de alto valor agregado. Seguimos siendo competitivos, pero limitados en la ambición de construir industrias propias con mayor profundidad tecnológica. Desafortunadamente, además, en años recientes se debilitó parte de la estructura pública que ayudaba a impulsar el ecosistema emprendedor. La desaparición del Instituto Nacional del Emprendedor (INADEM) desconectó a los empresarios innovadores del circuito de financiamiento a startups, los venture capital funds . Esto ha dejado un vacío importante en industrias complejas como la de semiconductores, donde la articulación entre gobierno, academia, capital y empresa es indispensable. Mientras México avanza con cautela, otros países han hecho exactamente lo contrario: convertir los semiconductores en prioridad nacional. Taiwán es el ejemplo más evidente, pero no es el único. Corea del Sur, India, Vietnam, Malasia y Tailandia han fortalecido sus capacidades con una visión clara de largo plazo. Entendieron que esta industria no se desarrolla por accidente y que la ventaja no proviene solamente de fabricar, sino de construir ecosistemas completos. El momento es ahora México tiene condiciones excepcionales para integrarse con mayor fuerza a esta dinámica. Su ubicación geográfica, y su relación comercial con Estados Unidos. El T-MEC ofrece un marco de integración regional altamente relevante; existen capacidades industriales instaladas, experiencia exportadora, talento técnico, infraestructura logística y regiones con vocación clara para manufactura avanzada. En otras palabras, México no parte de cero, sino de una plataforma industrial real. Por eso, hablar de semiconductores en México no debería limitarse a la idea de atraer empresas extranjeras. También debería incluir una conversación seria sobre emprendimiento industrial nacional, desarrollo de capacidades locales y creación de empresas mexicanas que participen en distintas etapas de la cadena de valor. No todo comienza con una megafab de miles de millones de dólares. Existen múltiples puntos de entrada: diseño, pruebas, empaque avanzado, materiales, componentes de soporte, servicios de ingeniería, automatización, equipos auxiliares y soluciones especializadas para la cadena de suministro. Ahí es donde el emprendimiento cobra relevancia. Emprender en semiconductores no significa ignorar la complejidad del sector. Significa entenderla y convertirla en una oportunidad. Como cualquier otro emprendimiento, requiere una propuesta de valor clara, solución a un problema real, capacidad de ejecución, diferenciación, visión financiera y estrategia comercial. México ya demostró que puede construir industrias de escala global. La automotriz es la mejor prueba. Lo que hoy vemos como una fortaleza consolidada fue, en su momento, una apuesta de largo plazo que tomó décadas en madurar. Con los semiconductores ocurrirá exactamente lo mismo: no habrá resultados inmediatos, pero sí puede haber un proceso sólido de construcción si existe convicción suficiente. La relocalización de cadenas de suministro, la presión geopolítica sobre Asia, el interés de Estados Unidos por fortalecer la capacidad regional en Norteamérica y la creciente demanda tecnológica global abren una ventana histórica que México no debería desaprovechar. Pero aprovecharla exige formar talento, difundir conocimiento, impulsar capital emprendedor, construir puentes entre industria y academia, facilitar infraestructura, crear incentivos y, sobre todo, asumir que esta industria debe ocupar un lugar prioritario en la agenda económica nacional. El emprendimiento en semiconductores no debe verse como una apuesta exótica o inalcanzable. Debe entenderse como una decisión estratégica. Una que puede elevar la sofisticación industrial del país, generar empleos de alto valor, fortalecer la integración de Norteamérica y posicionar a México en una conversación donde ya no basta con ensamblar: ahora hay que competir, diseñar, desarrollar y liderar. La oportunidad está frente a nosotros.Principio del formularioFinal del formulario ____ Nota del editor: José Luis Jáuregui es catedrático de Posgrado en CETYS Universidad, Campus Mexicali. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>

Los pequeños negocios también mueven la economía

En México solemos repetir que las pequeñas empresas son el motor de la economía. Pero más allá de la frase, hay una pregunta más interesante: ¿qué papel jugamos nosotros en ese motor? Las grandes discusiones sobre crecimiento económico suelen centrarse en inversiones millonarias, megaproyectos o empresas globales. Sin embargo, buena parte de la economía cotidiana de las ciudades se sostiene en algo mucho más cercano: miles de pequeños negocios que operan en nuestros barrios. Cada vez que decidimos dónde comprar un café, dónde comer o dónde hospedarnos, también estamos influyendo en cómo se distribuye la riqueza dentro de nuestras ciudades. En México existen alrededor de 4.7 millones de micro, pequeñas y medianas empresas, que representan el 99% de las unidades económicas del país, de acuerdo con datos del Inegi. Son negocios que sostienen buena parte del empleo y de la actividad económica diaria. Pero más allá de las cifras, lo que muchas veces pasa desapercibido es el papel que juegan en la vida urbana. Los pequeños negocios no solo venden productos o servicios. También generan redes económicas cercanas: contratan a personas de la zona, compran a proveedores locales y utilizan servicios dentro de su propia comunidad. Esa circulación del dinero fortalece la economía de barrio y permite que más personas participen de los beneficios del crecimiento económico. Diversos análisis sobre economías locales estiman que cerca de 45 de cada 100 pesos gastados en un negocio local permanecen circulando dentro de la propia comunidad, a través de salarios, proveedores y servicios cercanos. Ese efecto multiplicador puede parecer pequeño a nivel individual, pero cuando se repite miles de veces, se convierte en una fuerza económica considerable. De acuerdo con un análisis del International Council for Small Business, cuando una persona gasta en un negocio local, una mayor proporción de ese dinero permanece en la comunidad en comparación con el gasto realizado en grandes cadenas. Ese efecto multiplicador puede parecer pequeño a nivel individual, pero cuando se repite miles de veces se convierte en una fuerza económica considerable. Los negocios de hospitalidad —cafés, restaurantes, pequeños hoteles, bares o servicios turísticos— son un buen ejemplo de ello. Además de generar empleo, también construyen identidad urbana. Son espacios donde se encuentran vecinos, visitantes y comunidades enteras. Este papel se vuelve todavía más visible cuando las ciudades reciben grandes eventos que movilizan miles de visitantes y una importante derrama económica. Eventos deportivos, conciertos o festivales pueden activar sectores completos de la economía urbana: hoteles llenos, restaurantes trabajando a máxima capacidad y servicios turísticos multiplicándose. Sin embargo, estas oportunidades no siempre se distribuyen de manera equitativa. Muchos pequeños negocios operan con recursos limitados o en condiciones que les dificultan competir frente a empresas más grandes. Cuando esto ocurre, una parte importante de la derrama económica termina concentrándose en pocos actores. Pensar en cómo fortalecer a estos negocios es especialmente relevante en los próximos años. En 2026 México será sede de la Copa Mundial de la FIFA, uno de los eventos deportivos más importantes del planeta. Millones de visitantes llegarán al país y el gasto en sectores como hospitalidad, alimentos, transporte y turismo aumentará de manera significativa. La pregunta no es si habrá consumo. La pregunta es quién podrá aprovecharlo. Los pequeños negocios de hospitalidad tienen una oportunidad importante de participar en esa dinámica económica. Pero para hacerlo también necesitan fortalecerse: profesionalizarse, mejorar su oferta y adaptarse a nuevas formas de consumo. No se trata de que las personas compren en negocios locales por solidaridad. Se trata de que estos negocios puedan ofrecer experiencias y productos capaces de competir en una economía cada vez más exigente. Ese es uno de los grandes retos —y también una de las grandes oportunidades— para el desarrollo económico de nuestras ciudades. En una economía donde muchos negocios cierran antes de cumplir tres años, cada empresa que desaparece representa algo más que una estadística. También implica la pérdida de empleos, proveedores y redes económicas que tardan años en construirse. Las ciudades fuertes no se sostienen únicamente con grandes inversiones. También se construyen con miles de pequeños negocios que mantienen vivos los barrios y permiten que el crecimiento económico llegue a más personas. Y en ese proceso, algo tan cotidiano como elegir dónde comprar puede convertirse en una decisión económica con impacto colectivo sobre el tipo de economía que queremos construir. _____ Nota del editor: Mario Romero es director general de Impact Hub México y especialista en desarrollo económico. Ha participado activamente en la promoción y fortalecimiento del ecosistema de empresas de impacto en México, impulsando iniciativas que vinculan sostenibilidad, inversión y crecimiento económico como Ola México. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>

Tres claves para construir marcas de confianza en 2026

El marketing ya no se trata solo de aparecer, sino de sostener una relación creíble. Las marcas compiten en un terreno donde la gente elige con más cuidado a quién le cree, a quién le compra y a quién le dedica tiempo. Por eso, el reto dejó de ser “hacer ruido” y se volvió algo más exigente: generar confianza con acciones, no solo con campañas. Comunidades IA como asistente, no director creativo En paralelo, la tecnología está moviendo el tablero. La Inteligencia Artificial (IA) y la automatización ayudan a hacer más con menos: ordenar datos, detectar patrones, ajustar campañas casi al momento, segmentar con precisión. Eso importa y mucho, aunque no resuelve lo central. La diferencia real sigue estando en lo humano: el tono, la coherencia, la manera de atender, la capacidad de responder sin sonar a guion. Por ejemplo, un banco puede automatizar recordatorios y soporte básico, pero la relación se rompe si el cliente siente que lo atiende “un robot” o una marca de moda puede afinar recomendaciones, pero si evade preguntas sobre su producción, el discurso se desarma en un clic . La tecnología empuja el método y la confianza define el resultado. Con eso en mente, te dejo tres claves para construir marcas de confianza y no morir en el intento durante este 2026: Hubo un momento en el que “tener comunidad” era sumar seguidores, hoy eso no basta. Una comunidad de verdad es un espacio donde la gente participa: pregunta, discute, propone, exige. No se comporta como público, se comporta como ecosistema y se vuelve la base de la reputación de una marca porque la comunidad no aplaude todo, no repite slogans, no espera instrucciones. Las marcas que lo entienden dejan de hablarle a la gente y empiezan a hablar con la gente. Abren canales propios, crean rituales, diseñan dinámicas, organizan encuentros. Lo valioso no es solo la cercanía: es el insight en tiempo real . La IA puede ayudar a ordenar toda la información: agrupar temas, detectar patrones, resumir tensiones, pero no reemplaza lo esencial: la escucha genuina y la decisión de atender necesidades. La IA ya está instalada en el corazón operativo del marketing: predice, segmenta, personaliza, optimiza y todo en segundos. Datos y personalización Este año, muchas campañas van a funcionar como sistemas en movimiento: se ajustan según las señales del usuario, cambian creatividades, prueban mensajes, recalculan en tiempo real. Debemos entender que la IA aporta escala y velocidad mientras que la estrategia aporta sentido. Ese sentido sigue siendo responsabilidad humana: ética, criterio, cultura, contexto, riesgos. La pregunta no es “¿cuánto automatizas?”, la pregunta debería ser “¿qué decides preservar como humano para seguir esa conexión con tu comunidad?”. La personalización bien hecha se siente útil, de lo contrario se siente invasiva. La diferencia la marca el consentimiento, es decir, que el usuario entienda qué comparte, para qué, y qué recibe a cambio. Este 2026 crece el enfoque en first-party data que significa la información que llega por relación directa, no por atajos. Cuando la gente percibe valor tangible, compartir datos deja de sentirse como cesión y empieza a sentirse como intercambio. En 2026 no ganarán las marcas que hablen más fuerte sino las que escuchen mejor porque estamos entrando en una etapa donde la confianza será el verdadero diferencial competitivo en el mundo del marketing y la confianza no se compra con pautas ni se programa con algoritmos; se construye con coherencia, criterio y pensando en su comunidad. ____ Nota del editor: Valeria Verdejo es CEO de Reeverb, agencia boutique de Relaciones Públicas y Marketing Digital. Autora bestseller del libro “Conexiones Maestras: la fórmula de las Relaciones Públicas”. Síguela en LinkedIn, Instagram y/o escríbele a valeria@reeverb.mx Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente a la autora. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>

Cuando reaccionar a los riesgos deja de ser suficiente

Durante décadas, la gestión financiera de muchas familias y empresas en México ha seguido una lógica sencilla: resolver los problemas cuando aparecen. La prioridad ha sido reaccionar ante emergencias —una enfermedad, un accidente o un desastre natural— y después encontrar la manera de recuperarse. Esa lógica funcionó en un entorno donde los riesgos eran menos frecuentes y la presión económica menor. Hoy, ese modelo empieza a mostrar sus límites. Los riesgos que enfrentan las economías son cada vez más visibles en la vida cotidiana. La movilidad urbana es un ejemplo claro. En el último año analizado por la empresa en la que laboro, se registraron 272,000 accidentes viales, un incremento de 3% frente al periodo previo. Detrás de esa cifra hay un fenómeno más amplio: la creciente complejidad de los entornos urbanos y la exposición constante a incidentes que, aunque forman parte de la rutina diaria, pueden tener consecuencias económicas significativas. Los datos también reflejan el impacto financiero de estos eventos. El costo promedio de un choque se mantiene cercano a 27,000 pesos, una cifra que permite dimensionar cómo un incidente cotidiano puede traducirse rápidamente en un gasto relevante para muchas familias o negocios. Más allá de las estadísticas, estos números revelan un patrón que se repite en distintos ámbitos de la vida económica: la mayoría de los riesgos no son extraordinarios, sino recurrentes. Los accidentes viales, por ejemplo, no son eventos aislados; forman parte de la dinámica diaria de las ciudades. Sin embargo, la forma en que se gestionan sigue siendo, en muchos casos, reactiva. Cuando ocurre un incidente, las consecuencias suelen extenderse más allá del momento inmediato. Para una familia, un choque puede implicar gastos imprevistos, interrupciones laborales o presión financiera en el corto plazo. Para una empresa, puede significar costos operativos adicionales, pérdida de productividad o impactos en la continuidad del negocio. La pregunta, entonces, no es solo cuántos accidentes ocurren, sino cómo se prepara la sociedad para enfrentarlos. En muchas economías, la conversación sobre movilidad y seguridad vial ha evolucionado hacia un enfoque más amplio que integra prevención, planeación urbana y gestión del riesgo. La lógica es simple: reducir la probabilidad de los incidentes y, al mismo tiempo, mitigar sus efectos cuando ocurren. En México, ese cambio de enfoque todavía está en proceso. La prevención suele asociarse principalmente con infraestructura o regulación, pero también tiene una dimensión financiera. Anticipar riesgos implica reconocer que ciertos eventos son inevitables y que su impacto puede reducirse si existen mecanismos que permitan absorberlos. El desafío es cultural tanto como estructural. Durante mucho tiempo, la prevención ha sido vista como una decisión que puede postergarse. Sin embargo, en un contexto donde la movilidad crece, las ciudades se densifican y los riesgos cotidianos se multiplican, esa lógica empieza a quedarse corta. Los datos sobre siniestralidad vial muestran con claridad que los incidentes no son excepcionales; son parte del funcionamiento normal de nuestras ciudades. Precisamente por eso, el debate ya no debería centrarse únicamente en cómo reaccionar cuando ocurren, sino en cómo construir una cultura de anticipación que reduzca su impacto económico y social. En última instancia, las economías más resilientes no son aquellas que reaccionan más rápido ante las crisis, sino las que integran la prevención como parte de su funcionamiento cotidiano. Con riesgos cada vez más presentes en la vida económica, anticiparse deja de ser una decisión prudente para convertirse en una condición de estabilidad. ____ Nota del editor: Ignacio González es CEO de HDI Seguros México. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión. ]]>

Tramontina invertirá 500 mdp en México: inaugura planta en Edomex

Grupo Tramontina, empresa brasileña conocida por sus utensilios de cocina, electrodomésticos y muebles, anunció un plan de inversión superior a 500 millones de pesos en México para ejecutarlos entre 2026 y 2027, recursos que contemplan la operación de su primera planta en México. La planta, inaugurada el 18 de marzo, está ubicada en Lerma, Estado de México, y su operación está dedicada a la producción de artículos de aluminio como sartenes y ollas, particularmente productos con recubrimiento antiadherente diseñados para atender la demanda del mercado mexicano. La nueva instalación permitirá a la compañía fortalecer la producción local, optimizar los costos de manufactura y distribución, y concentrará en esta planta parte de su producción estratégica para fortalecer su presencia en México y en el mercado norteamericano. “Con esta inversión, la compañía busca consolidar su crecimiento en México y posicionar la nueva planta como un centro estratégico para la innovación y el desarrollo de nuevos productos en Norteamérica, desde donde podrá probar procesos de manufactura, responder con mayor rapidez a las tendencias del mercado y continuar expandiendo su presencia en el continente”, dijo la empresa en un comunicado. El plan de inversión también contempla el desarrollo de un Centro Logístico de 30,000 metros cuadrados en el Estado de México, para optimizar la distribución en el país y la región. A ello se suma la ampliación de las oficinas corporativas en la Ciudad de México y la apertura de dos nuevos showrooms Hospitality, uno en la Ciudad de México y otro en Monterrey. La planta, que producirá alrededor de 100,000 piezas diarias, incorporará tecnologías avanzadas de automatización, robótica y soluciones de Industria 4.0, incluyendo sistemas de monitoreo en tiempo real, análisis de datos para optimizar la producción y esquemas de mantenimiento predictivo. La producción local permitirá a Tramontina reducir tiempos y costos de transporte asociados con la importación desde Brasil, fortaleciendo una cadena de suministro más ágil para abastecer a distribuidores y clientes en México, Estados Unidos y Canadá. ]]>

SAT pide nombres e historial de operaciones de criptomonedas por considerarse como actividad vulnerable

La idea del anonimato al usar criptomonedas ya quedó atrás. Incluso cuando se trata de “seudónimos”, ya que el Servicio de Administración Tributaria ( SAT ) puede conocer el nombre, dirección y actividad a la que se dedican las personas que utilizan algunos activos virtuales , ya sea por hacer una operación elevada o que solo paga más de 469 pesos por usar un exchanges. El objetivo no es generar impuestos a quienes las utilizan, sino cuidar que no entre efectivo de dudosa procedencia, es decir, prevenir el lavado de dinero . Estas son sus implicaciones. Usar activos virtuales y criptomonedas puede ser una actividad vulnerable Sin anonimato: Estos son los datos que exige el SAT De acuerdo con la Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita —conocida como Ley Antilavado o LFPIORPI—, se considera una actividad vulnerable cuando una persona o entidad se dedica a la compra, venta, resguardo o transferencia activos virtuales que no están reconocidos por el Banco de México. La misma ley entiende un activo virtual como “toda representación de valor registrada electrónicamente y utilizada entre el público como medio de pago para todo tipo de actos jurídicos, cuya transferencia únicamente puede llevarse a cabo a través de medios electrónicos”. No se considera un activo virtual la moneda de curso legal en el territorio nacional, las divisas o cualquier otro denominado como tal. Es decir, las transferencias bancarias en pesos, dólares u otra moneda extranjera no entran en esta categoría. Activos similares a criptomonedas, en cambio, sí pueden considerarse objeto de una actividad vulnerable. Usarlas no significa que sea un acto ilegal o esté prohibido, sino que tienen el riesgo potencial de ser utilizadas con dinero ilícito. Para evitarlo, o como contramedida, el SAT exige un sistema de vigilancia de las operaciones. Entonces, las empresas exchanges o personas que se dedican profesionalmente a esta actividad son quienes asumen esta responsabilidad. De acuerdo con la ley, deben registrarse en el Sistema del Portal de Prevención de Lavado de Dinero (SPPLD) y darse de alta como “ Operciones con activos virtuales ”. Tras esto, las empresas o personas que operan las plataformas de activos virtuales, deberán de realizar avisos al SAT cuando ocurran algunas operaciones que involucran directamente a los usuarios, y también sus datos personales. La obligación más fundamental que señala la ley es que estos servicios deben identificar plenamente a los usuarios. No basta el correo electrónico para hacer una cuenta y ya, sino que debe conocer y verificar su identidad basándose en documentos de identificación personal y conocer su actividad económica u ocupación. En el caso de organizaciones y empresas, se deberá identificar a la persona física que es responsable de la misma. Hay operaciones que deben ser reportadas Además de los datos de identificación, también quedarán registrados los historiales de operaciones y la correspondencia comercial relacionada. Esta información será integrada en un expediente de identificación único, el cual quedará bajo resguardo por diez años. Esto implica que, si el SAT o la autoridad competente abre una investigación años después de una transacción, la plataforma está obligada a tener el expediente disponible. La medida es más bien positiva, y también puede beneficiar a los usuarios, ya que si en algún momento se requiere reclamar o aclarar una operación, en teoría, el registro debe existir y debe ser accesible. Además de guardar la información, también las plataformas tienen la obligación de realizar avisos formales al SAT cuando se realicen ciertas operaciones. El primero aplica cuando el monto de una sola operación —compra, venta, transferencia— alcanza o supera el equivalente a 210 veces el valor diario de la UMA . En 2026, esto equivale a 24,635.10 pesos. Si un usuario cruza esa línea, es un hecho que el SAT sabrá de la operación. Ocurre igual con comisiones por el uso de la plataforma, siempre y cuando sean igual o mayor a 4 veces el valor de la UMA , o 469.24 pesos. Entonces, no se necesita ser un gran inversor para que las operaciones sean registradas en el sistema antilavado. Una transacción de tamaño moderado con una comisión que supere los 452 pesos ya entra en el radar. Y la plataforma tiene hasta el día 17 del mes siguiente para enviar ese reporte. Nuevamente, el que estas operaciones sean reportadas no significa que los usuarios sean investigados por hacer algo malo. El sistema de avisos funciona como un mecanismo de transparencia masiva. La Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) recibe esa información y la analiza buscando patrones anómalos. Para un usuario común que opera con dinero lícito, el reporte es simplemente un registro administrativo. El problema aparece cuando alguien intenta usar las criptomonedas para mover dinero de origen ilegal, que es exactamente lo que la ley busca detectar. ¿Y si la plataforma no cumple con nada de esto? Esto se trata de una obligación, y si no se cumplen, la autoridad puede imponer sanciones que van desde infracciones superiores a los 23,000 pesos o llegar hasta más de 7 millones de pesos. Las sanciones están establecidas en el artículo 17, primer párrafo, fracción XVI de la LFPIORP, pero a manera de resumen, estas son a continuación: Esta regulación antilavado no está diseñada para perseguir al ahorrador o al pequeño inversionista, sino que está diseñada para que el sistema financiero —incluyendo sus versiones digitales— no sea una puerta trasera para el crimen organizado. ]]>

Alsea invertirá 5,500 millones de pesos en 2026 para abrir hasta 220 restaurantes

Alsea, el operador de Starbucks y Domino’s Pizza anunció que durante 2026 realizará inversiones por 5,500 millones de pesos en 2026, cifra 7% más frente a los 5,138 millones de pesos de recursos del año pasado, con los que abrirá entre 180 y 220 restaurantes en los mercados en los que opera. La compañía que dirige Christian Gurría Dubernard compartió que el 65% de los restaurantes que abrirá este año se ubicará en México, entre los que se encuentran dos Raising Cane’s y entre tres y cuatro de Chipotle. Nuevas marcas Sus proyecciones de crecimiento en ventas totales son de entre 5% y 7% para todo el año y entre 4% y 6% para Ventas Mismas Tiendas, es decir, las que tienen más de un año en operación, informó en un comunicado. «Estamos comprometidos con fortalecer el liderazgo de Alsea en el sector al impulsar un crecimiento racional, orgánico y sostenible enfocado en generar valor para nuestros inversionistas, colaboradores, clientes y comunidades”, dijo Gurría, citado en el comunicado. Durante este año, Alsea avanza con la llegada de dos nuevas marcas en su portafolio: la apertura de dos restaurantes de Raising Cane’s al final del cuarto trimestre, entre tres y cuatro de Chipotle en el segundo semestre, estrategia que se cierra con la renovación de cafeterías de Starbucks. Gurría Dubernard, en llamada con analistas para comentar sus resultados financieros del cuarto trimestre de 2025, adelantó que esta es una primera fase en el desarrollo de Raising Cane’s y Chipotle, con el fin de conocer los márgenes y rentabilidad de las marcas para estimar su capacidad de retención de mercado y decidir un plan de expansión con cada una. “Es importante considerar que, aunque estamos muy entusiasmados con la apertura de Raising Cane’s y Chipotle, no queremos tener una contribución enorme. Necesitamos abrir la primera tienda y ver qué sucede, si logramos los márgenes evidentes y la rentabilidad que modelamos en los meses anteriores”, dijo. La estrategia de Alsea apunta a demostrar su capacidad para desarrollar marcas en México, que reforzarán en el largo plazo la división de restaurantes completos, que en 2025 crecieron 1.7% y 4.9%, respectivamente. ]]>

Espacio Condesa, el centro comercial de la CDMX que tardó 10 años en hacerse realidad

El centro comercial Espacio Condesa , ubicado en la alcaldía Cuauhtémoc en la Ciudad de México, está cerca de hacerse realidad después de 10 años de haberse anunciado. El proyecto, propiedad de Fibra Plus , ha enfrentado retrasos en las obras y cambios en el proyecto. No obstante, es uno de los más importantes para el fideicomiso al representar en metraje 11.03% del total de su cartera. La parte comercial del inmueble comenzará a operar durante el primer semestre de 2026, de acuerdo con el reporte trimestral más actual del fideicomiso, entregado a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV). Las oficinas se inaugurarán durante el semestre siguiente. Los retrasos El proyecto contempla, además, un hotel y viviendas, no obstante, ambos componentes se encuentran en etapa de aprobación por parte del gobierno de la Ciudad de México. El espacio, ubicado en la intersección de las avenidas Benjamín Franklin y Revolución, fue anunciado en 2016 por la Fibra y por Némesis Capital con un diseño original de Skidmore, Owings & Merrill (SOM), con pretensiones de terminar su primera etapa en 2019 y la segunda en 2021. Ese año, el componente de oficinas representaría 21% de su portafolio. Esta cifra se ha reducido debido al crecimiento de las propiedades del fideicomiso. Aunque para la pandemia la obra ya tenía retraso, de acuerdo con lo prometido en el plan inicial, el fideicomiso no informó sobre las interrupciones de la obra. Después, llegó el confinamiento sanitario que trajo problemas a toda la industria de la construcción ya que, a pesar de ser uno de los sectores que reanudaron actividades de manera prioritaria, los materiales de construcción se encarecieron y escasearon. Esto implicó un cambio de planes, con una nueva fecha de inauguración para 2021. En febrero de ese año, la firma de consultoría Solili informó que la construcción tenía un avance de 70%. No obstante, la obra volvió a retrasarse y en enero de 2023 enfrentó una suspensión de actividades por parte del gobierno de la Secretaría del Medioambiente (Sedema), debido a que el proyecto no presentó Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) de una de las dos torres, la correspondiente a vivienda. Esto implicó cambios en el proyecto, ya que después de tramitar los permisos correspondientes, se aprobó el proyecto solo para el 74% de lo planeado, que contempla la parte comercial, de oficinas y el espacio de amenidades del hotel, de acuerdo con la página oficial del espacio. “La presente fase del proyecto fue ingresada como Daño Ambiental con la finalidad de regularizar en materia de impacto ambiental los trabajos que fueron realizados; los cuales, consistieron en la demolición de 7,888.74 m2 de una agencia automotriz y demolición de firmes de concreto en una superficie de 10,166.42 m2, así como la excavación para la construcción de 12 sótanos para albergar 3,195 cajones de estacionamiento, 630 biciestacionamientos, cuartos de máquinas y las cisternas del conjunto”, se indica en la página. ¿En qué consiste Espacio Condesa? Esto dio como resultado un aval por Dictamen de Daño Ambiental SEDEMA/DGEIRA/DEIAR/002534/2023 de fecha 18 de mayo 2023, que da pie al proyecto que está actualmente en construcción. Para la obra restante, la MIA aún está en trámite. No obstante, no fue el último reto para el proyecto. En octubre de 2024 se volvió a enfrentar una suspensión de actividades por no contar con medidas de suspensión correspondientes a los predios colindantes. Actualmente el proyecto ya está casi concluido, con trabajos de finalización de acabados. No obstante, la torre de vivienda queda pendiente. De acuerdo con el reporte de Fibra Plus, no hay fecha para su finalización. La construcción cuenta con una torre de oficinas de 30 pisos que abarcan 38,447 metros cuadrados, y una zona comercial de 23,527 metros cuadrados más. En el futuro, la vivienda sumará 7,977 metros cuadrados. En el caso de la vivienda, se proyecta que se trate de suites en renta. La obra se desplanta en 10,659.71 metros cuadrados con 9,907.21 de base y el resto de espacio libre. Además, tiene 12 sótanos, 3,195 cajones de estacionamiento y 630 de biciestacionamiento. En total, en esta primera etapa se consideran 196,828.86 metros cuadrados de construcción en total. ]]>

Mercados se desploman mientras la guerra contra Irán compromete la energía regional

Los mercados financieros cerraron la jornada del miércoles con pérdidas generalizadas , presionados por un nuevo repunte en los precios del petróleo y por el endurecimiento del discurso de la Reserva Federal (Fed), que enfrió las expectativas de recortes de tasas en el corto plazo. En Wall Street , el Dow Jones cayó 1.63% , el Nasdaq retrocedió 1.46% y el S&P 500 perdió 1.36% , en una sesión marcada por la volatilidad energética . En México, el S&P/BMV IPC también se sumó a las pérdidas, con una baja de 0.63%, para ubicarse nuevamente por debajo de los 66,000 puntos . El detonante principal del nerviosismo fue el repunte del crudo, tras una escalada en el conflicto entre Irán e Israel que alcanzó infraestructura energética clave en la región. El Brent —referencia internacional— subió 3.83% para cerrar en 107.38 dólares por barril , tras llegar a superar momentáneamente los 109 dólares, mientras que el WTI se mantuvo cerca de los 96 dólares . Los ataques incluyeron el yacimiento South Pars —la mayor reserva de gas del mundo— y la planta de gas natural licuado de Ras Laffan en Qatar, lo que elevó los temores sobre interrupciones en el suministro global de energía. “Los precios del petróleo han sido una fuente de volatilidad para los mercados bursátiles”, advirtió Steve Sosnick, de Interactive Brokers. Fed endurece tono y enfría expectativas de recortes En paralelo, la Reserva Federal mantuvo sin cambios su tasa de interés en un rango de 3.50% a 3.75% , pero adoptó un tono más restrictivo ante los riesgos inflacionarios. El presidente del banco central, Jerome Powell, advirtió que el encarecimiento de la energía podría retrasar el proceso de desinflación, lo que complicaría cualquier recorte de tasas en el corto plazo. La mezcla mexicana cerró en 92.63 dólares por barril el 17 de marzo, último dato disponible. Además, la Fed revisó al alza su previsión de inflación para 2026 a 2.7%, desde el 2.4% estimado previamente, lo que refuerza la expectativa de una política monetaria restrictiva por más tiempo. El cambio de tono se reflejó en el mercado de bonos, donde el rendimiento del Treasury a 10 años subió a 4.26%, y en el fortalecimiento del dólar, que presionó a divisas emergentes como el peso mexicano. De hecho, en el mercado cambiario, el peso mexicano se depreció 1.20% para cerrar en 17.86 unidades por dólar, afectado por el fortalecimiento global de la divisa estadounidense y el ajuste en las expectativas de tasas. El índice dólar (DXY) avanzó 0.70%, reflejando la preferencia de los inversionistas por activos refugio en medio de la incertidumbre geopolítica y monetaria. Al mismo tiempo, los rendimientos de los bonos del Tesoro repuntaron ante la reducción en las apuestas de recortes de tasas, lo que también restó atractivo a activos como el oro, que extendió su racha de caídas. Analistas coinciden en que el mercado enfrenta un doble choque: por un lado, el riesgo de un encarecimiento prolongado de la energía, y por otro, una Fed que no está dispuesta a relajar su postura sin señales claras de desinflación. “Es demasiado pronto para determinar la magnitud y la duración de los efectos económicos del conflicto”, reconoció Powell, al tiempo que subrayó la incertidumbre que introduce la crisis en Medio Oriente. Con información de AFP ]]>