El tope a las gasolinas incentiva el robo a Pemex

Este jueves, Alberto Verdusco y Diana Gante comentan las consecuencias del control de precios de los combustibles en México para contener la inflación, ya que el ajuste en los incentivos al diésel y las gasolinas impulsan delitos como el robo de ductos, la adulteración de combustibles y el huachicol fiscal. Además, cuentan otros temas importantes: – Moody’s baja la calificación crediticia de México por debilidad fiscal – El costo de la deuda rebasa la inversión en infraestructura en vísperas del Plan México – EU presenta cargos contra Raúl Castro, en una escalada de su conflicto con Cuba – El primer tren de la ruta AIFA-Pachuca llegará en septiembre de 2026 ]]>

Pemex, la Cenicienta del T-MEC

En pleno cambio de dirección de Petróleos Mexicanos, México no está discutiendo petróleo… está negociando poder. Mientras la conversación pública sigue atrapada entre aranceles, Trump, nearshoring y la revisión del T-MEC, debajo de la mesa se mueve la verdadera pieza estratégica del tablero económico norteamericano: Pemex. Ahí está el centro de gravedad de la negociación más importante para México en décadas. Porque el gran dilema ya no es si Pemex necesita ayuda (eso dejó de debatirse hace tiempo); la verdadera pregunta es quién entrará a la mesa, bajo qué condiciones y hasta dónde está dispuesto a llegar el gobierno mexicano para mantener viva la viabilidad financiera y energética del país sin dinamitar políticamente el discurso histórico de soberanía. Creo que lo que estamos presenciando no es una reinvención ideológica; es supervivencia financiera. Es evidente que Pemex ya no puede absorber indefinidamente recursos públicos mientras el mundo redefine cadenas energéticas, bloques industriales y seguridad económica regional. La deuda financiera de la petrolera nacional sigue siendo una de las más grandes del mundo entre empresas petroleras, mientras las necesidades de inversión, refinación e infraestructura superan desde hace tiempo la capacidad presupuestal del Estado mexicano. ¡Y Washington lo sabe perfectamente! Hay quienes creen que la revisión del T-MEC se definirá exclusivamente en automóviles, manufactura o reglas de origen. Creo que esa lectura se queda muy corta. El verdadero corazón de la negociación está enterrado bajo tierra y genera petróleo, gas, refinación, petroquímica y seguridad energética. ¿En qué me baso? El nearshoring depende de energía. La expansión industrial depende de energía. Las cadenas de suministro dependen de energía, y la energía mexicana sigue orbitando alrededor de Pemex. Ahí está el tamaño real de la discusión. Por eso nada termina de destrabarse completamente. México requiere claridad sobre la película completa del T-MEC antes de abrir definitivamente ciertas piezas estratégicas. Y Estados Unidos entiende perfectamente lo que representa México dentro de su lógica energética regional frente al ascenso industrial de China. Desde mi perspectiva, el gobierno mexicano no está “cediendo” ideológicamente. Está reconociendo la realidad financiera inevitable de que no existe viabilidad energética moderna sin capital, tecnología, infraestructura y asociaciones estratégicas. Por eso empieza a cambiar el tono. No mediante discursos frontales, sino a través de señales cada vez más visibles sobre coinversión, asociaciones, capital complementario y participación técnica especializada. La lógica comenzó a moverse hacia el pragmatismo. El ejemplo de Petrobras aparece inevitablemente en la conversación. Brasil logró construir una petrolera estatal capaz de convivir con capital privado, inversión internacional y disciplina de mercado. El resultado fue una empresa mucho más flexible y competitiva de lo que Pemex ha conseguido sostener durante décadas. Y ahí surge otra pregunta incómoda para Estados Unidos, ¿con quién va a decidir México construir esta nueva etapa energética? Porque jugadores sobran. Capital estadounidense, fondos europeos, empresas británicas, firmas nórdicas, incluso Petrobras. La discusión ya no es si habrá participación privada; la discusión es quién terminará sentado en la mesa principal del rediseño energético mexicano. No es casualidad que Washington observe cuidadosamente cada movimiento, cada paso. Puede endurecer discurso político, elevar tensión comercial o presionar públicamente, pero romper estructuralmente con México tendría costos enormes para Norteamérica en plena competencia global contra China. A Estados Unidos le conviene tener a México integrado, estable y alineado energéticamente. Por eso estamos entrando a una etapa distinta. Menos ideológica, más financiera, más geopolítica, más pragmática. Pemex comienza a dejar de verse únicamente como símbolo político para empezar a entenderse como pieza central de competitividad regional. Y eso cambia completamente la lógica de negociación del país. Porque si México logra construir un modelo suficientemente atractivo para inversión, tecnología y capital internacional (sin perder control estratégico), estoy seguro que podría destrabarse mucho más que la discusión petrolera. Podría acelerarse infraestructura, relocalización industrial, integración energética y estabilidad para el propio T-MEC. México ya vivió episodios donde el petróleo redefinió relaciones internacionales, poder político y estabilidad económica. La Revolución Mexicana y la expropiación petrolera tuvieron siempre a Estados Unidos observando de cerca. La diferencia es que hoy la integración regional vuelve mucho más compleja cualquier ruptura. Y ahí está el verdadero tamaño del momento histórico que estamos atravesando. Porque la soberanía energética del siglo XXI ya no se mide únicamente por quién posee los recursos, sino por quién tiene la capacidad financiera, tecnológica y estratégica para convertirlos en poder económico real. ____ Nota del editor: Manuel Herrejón Suárez (X: @ManuelHerrejonS) es un empresario mexicano con más de dos décadas de experiencia en el sector bursátil y mercado cambiario, especialista en gestión de proyectos en el sector financiero. Es Licenciado en Derecho por la Universidad del Valle de México y Maestro en dirección de empresas para ejecutivos por el IPADE. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>

El nuevo orden asimétrico: orígenes de la financiarización

Corre el año de 1973. Egipto y Siria lanzan ataques conjuntos con la finalidad de tomar por sorpresa a Israel en el día más importante para el mundo judío: el Yom Kippur. Se trata de una represalia en contra de Israel: siete años antes les habían sido arrebatados la Franja de Gaza y la península de Sinaí a Egipto; Jerusalén Este y Cisjordania a Jordania; y los Altos del Golán a Siria. Egipto y Siria, luego de sufrir una humillante derrota, allá en 1967, no se habían dado por vencidos; esperarían el momento adecuado para poder recuperar sus territorios lo que, a su juicio, sucedía un 6 de octubre de 1973, con un ataque sorpresivo en la celebración hebrea más importante. Fin de la convertibilidad del dólar al oro y la financiarización El involucramiento de Estados Unidos en el conflicto se da por la participación de la Unión Soviética en este. De no haber sido por esto, el actuar de Washington hubiera sido seguramente similar al de sus socios europeos que optaron por la negación de asistencia a Israel por temor a represalias de los países árabes, miedo que no estaba del todo carente de fundamento. A partir del apoyo de Estados Unidos a Israel los países árabes imponen un embargo petrolero que significaría la crisis energética más importante de la historia moderna hasta antes de la crisis en el Estrecho de Ormuz. Para 1974, luego del embargo, los precios del crudo se habían cuatriplicado. Lo más relevante de dicho suceso son dos elementos: la reconfiguración de la arquitectura de seguridad de Medio Oriente -derivada de la intervención estadounidense-, y su parecido con el presente, en el que enfrentamos la disrupción energética más grave desde entonces. Podríamos dividir el sistema financiero de la posguerra en cuatro periodos: el primero, de 1945 a 1960, caracterizado por la reconstrucción de la posguerra; el segundo, que termina a finales de los años 70 y definido por el desafío de los países del Sur global, el fin de la convertibilidad del dólar al oro y el inicio de un periodo estanflacionario; el tercero asociado con el inicio de los años 80 hasta entrado el nuevo milenio, el fin de la Guerra Fría, la globalización y la unipolaridad estadounidense; y, el cuarto, que iniciaría con la reconfiguración económica mundial luego de la crisis financiera de 2008, con iniciativas de desdolarización y de órdenes financieros alternativos entre los que destaca el propuesto por los BRICS+. El periodo que nos interesa es el segundo. Los años de 1970 que se inauguraban con el “choque de Nixon” en 1971 y el fin de la convertibilidad del dólar al oro, tendrían consecuencias tan significativas que se extienden hasta nuestros días. Para 1960 dicho modelo se encontraba ya en riesgo. La convertibilidad del dólar al oro, establecido en 1944 con el sistema Bretton Woods, establecía que la única moneda convertible al oro sería el dólar a una tasa fija de 35 dólares por onza, mientras que el resto de las divisas estarían vinculadas a la estadounidense. El superávit de dólares en el exterior, motivado por los altos niveles de inversión extranjera, ayuda al exterior y gasto militar, volvía insostenible tal sistema debido a la alta circulación de la moneda a nivel internacional, la cual se encontraba sobrevaluada. A pesar de los intentos implementados por las administraciones de Kennedy y Johnson, estos no tuvieron éxito. No fue hasta el 15 de agosto de 1971, cuando el presidente Nixon anuncia su Nueva Política Económica. Resulta irónico que las medidas implementadas debían “proteger al dólar de los ataques provenientes de los especuladores internacionales de dinero”, lo que pretendía lograrse con el fin del sistema de convertibilidad del dólar al oro, y que esto ocasionara lo contrario. El objetivo de la medida, junto con el establecimiento (cualquier parecido con el presente es mera coincidencia) de una tarifa del 10% a todas las exportaciones dirigidas a los Estados Unidos, buscaba fomentar un mismo efecto por doble partida: una revaluación de las monedas extranjeras frente al dólar, fortaleciendo así las exportaciones estadounidenses, corrigiendo los desequilibrios en la balanza de pagos; reforzada por la segunda medida que buscaba reducir el déficit estadounidense. Lo más significativo, no obstante, no fue el unilateralismo observado, percibido por los socios de Washington como una medida agresiva y hostil (de nuevo, nótese el parecido con la actualidad), sino su estrategia complementaria. El conjunto de ambas medidas definiría el orden financiero internacional que prevalece hasta el presente –a pesar de las tentativas reformistas que abogan por la desdolarización. La otra sucedería en 1974. Dos hombres serían sus mentes maestras: el secretario de Estado y el del Tesoro para los Estados Unidos, Henry Kissinger y William E. Simon. Esta última implicaría una riesgosa apuesta financiera por parte del segundo; y de la diplomacia de lanzadera, elaborada hábilmente por el primero. Pero quede esta historia para otra columna. La presente introducción ha servido como “obertura histórica” para presentar nuestra tesis: los cimientos del sistema financiero internacional vigente nacen indisociablemente de la arquitectura de seguridad de Medio Oriente. Hoy ambos fenómenos que descansaban sobre el mismo supuesto se erosionan. La creciente vulnerabilidad de ese equilibrio –las tentativas por escapar las sanciones financieras estadounidenses y de desdolarizarse, la creación de instituciones financieras alternativas, la fragmentación monetaria y el reposicionamiento estratégico de actores regionales—sugiere que no estamos ante una crisis más, sino frente al agotamiento del antiguo orden. _____ Nota del editor: Baltasar Montes es internacionalista y analista de tiempo completo; catador de café, lector y yogi de tiempo parcial. ITAMita de corazón, pero soberanista de alma. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>

Más allá del acceso. La nueva fórmula de la inclusión financiera

La narrativa de la inclusión financiera a nivel global experimenta un cambio de paradigma. Ya no es solo una cuestión de acceso y si las personas tienen una cuenta bancaria o un servicio financiero digital. De acuerdo con el informe “Un reto de 3 mil millones de personas: Momento de decisión para líderes del sector financiero” del Atlantic Council, el 75% de los adultos en economías de ingresos bajos y medios, posee algún tipo de cuenta. Esta cifra, que ha crecido un 24% desde el 2011, es una muestra del poder de la digitalización y su impacto en la inclusión financiera. Sin embargo, esta victoria inicial revela una verdad más compleja y un desafío de mayores proporciones: el «reto de los tres mil millones». Es decir, para aproximadamente tres mil millones de personas en todo el mundo (adultos económicamente activos), la posesión de una cuenta no se ha traducido en un «uso integral y apropiación significativa» de los servicios financieros formales. En estas economías, durante el último año, apenas un 40% ahorró formalmente y solo un 24% accedió a crédito de instituciones reguladas. Es una paradoja: tienen la llave, pero la puerta del verdadero progreso y libertad financiera sigue cerrada. Aquí se evidencia la naturaleza multifactorial de la verdadera inclusión. Las barreras no son meramente tecnológicas; son también humanas y sistémicas. La asequibilidad de los productos, la falta de transparencia en los costos, la limitada oferta de soluciones verdaderamente adaptadas a sus necesidades, y, una arraigada falta de confianza en las instituciones financieras, persisten como obstáculos. Por ello, cuando un pequeño empresario de la Merced, un trabajador informal en Guadalajara o una familia en Oaxaca necesitan afrontar una emergencia o invertir en su futuro, con demasiada frecuencia recurren a prestamistas informales. Esta realidad no es solo una anécdota, es la manifestación directa de que los servicios financieros digitales, a pesar de estar accesibles, no son percibidos o no son lo suficientemente útiles para ser apropiados en sus vidas, perpetuando ciclos de vulnerabilidad de los que el sector financiero formal podría y debería ser el antídoto. Es en este punto de inflexión donde la Infraestructura Pública Digital (DPI) y la Inteligencia Artificial (IA) se posicionan como pilares con el potencial de redefinir la inclusión, siempre que se aborden de manera integral. La DPI, con las identificaciones digitales seguras, pagos instantáneos de bajo costo y un intercambio de datos basado en el consentimiento, puede reducir las nuevas barreras. Ejemplos globales como el UPI de India o el PIX de Brasil nos muestran cómo estas tecnologías pueden llevar las transacciones a costos cercanos a cero, haciendo que los servicios financieros sean verdaderamente accesibles y sentando las bases para un ecosistema de confianza para el usuario final. La IA, por su parte, es el motor que puede catalizar esta transformación, adaptando el sistema a la particularidad de las vidas de los usuarios para fomentar su apropiación. Su capacidad para analizar vastos volúmenes de datos permite personalizar productos financieros, ajustar precios a las capacidades de pago individuales y optimizar la detección y prevención del fraude en tiempo real. Esta inteligencia artificial ya es la herramienta que le ha permitido a un microempresario obtener ese primer préstamo, basado en su reputación digital y patrones de actividad, no solo como un acceso, sino como una solución que puede apropiar y gestionar dentro de su modelo de negocio. Con ella, las familias han accedido a un seguro de vida que antes era inalcanzable, diseñado para sus necesidades específicas y su capacidad de pago. La decisión es ahora, y el liderazgo de México es crucial. Debemos trascender la mera implementación tecnológica para construir un ecosistema financiero digital que sea verdaderamente inteligente y, sobre todo, responsable. La convicción es clara: se trata de priorizar la confianza del consumidor como el activo más valioso. Esto exige una transparencia de todas las instituciones financieras, no solo sobre cómo se utilizan los datos y cómo funcionan los algoritmos, sino también sobre los costos asociados a cada servicio. Por su parte, los reguladores no pueden quedarse atrás. Deben diseñar y aplicar normativas que empoderen al usuario, que ofrezcan mecanismos de recurso sencillos y efectivos para aquellos que enfrenten problemas, y que incentiven la innovación responsable. Asimismo, la innovación debe nacer siendo responsable por diseño, integrando desde su concepción la privacidad, la equidad algorítmica y la protección. Es clave forjar un marco que sea ágil para la innovación, robusto para la protección y claro en sus principios éticos. Es tiempo de construir no solo un acceso, sino una inclusión financiera que sea verdaderamente inteligente, ética y, sobre todo, digna. _____ Nota del editor: David Lask es el Managing Director de Tala en México y LATAM, cargo desde el cual lidera los esfuerzos estratégicos de la compañía para promover la inclusión financiera y el acceso a servicios de crédito a sectores desatendidos. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>

La miopía del doctorado en México; un talento que el país desperdicia

La distancia entre la ambición económica de México y su realidad académica es abismal. Mientras que en los países más competitivos de la OCDE se promedian casi 10 investigadores por cada 1,000 personas ocupadas, en México la cifra es tan baja que apenas alcanza para el registro estadístico. El país opera con un déficit de capital intelectual que frena cualquier intento de innovación real, y lo hace mientras ignora una verdad de mercado contundente: un doctorado en México puede incrementar los ingresos de un profesional hasta en un 200% frente a quienes solo cuentan con una licenciatura. Sin embargo, en lugar de pavimentar el camino para capturar ese valor, el sistema parece haber diseñado una carrera de obstáculos. El problema no es la falta de interés, sino un ecosistema que castiga activamente al profesional que decide especializarse. Los hallazgos del análisis «Radiografía del acceso al doctorado en México» son un espejo de nuestra propia ceguera: el 76% de los doctorandos en el país no cuenta con becas públicas. Hemos construido un cuello de botella donde la alta especialización se percibe como un retiro académico de 5.8 años y no como una inversión estratégica de alto retorno. Es un sistema que, por diseño o por omisión, prefiere la pausa contemplativa por encima de la productividad aplicada. Esta desconexión tiene un costo directo en la competitividad nacional. Mientras el mundo avanza hacia una economía del conocimiento acelerada, en México seguimos atrapados en una estructura que obliga al aspirante a elegir entre su carrera laboral o su grado académico. Es un anacronismo peligroso. No podemos aspirar a liderar industrias de alta tecnología, participar seriamente en la economía de semiconductores o capitalizar los procesos de nearshoring avanzados si mantenemos un modelo educativo que expulsa al profesional en activo de las aulas de posgrado. La rigidez no es sinónimo de rigor; es, en este caso, un sinónimo de exclusión. La verdadera crisis no es solo presupuestal, es de mentalidad. El modelo tradicional de doctorado en México fue diseñado para una realidad de hace tres décadas, bajo la premisa de que el investigador debe vivir aislado en una torre de marfil. Se ignora que el talento que hoy necesita el país para escalar sus industrias está en las empresas, en las direcciones generales y en la operación diaria, no exclusivamente en los laboratorios de financiamiento público. Exigir casi seis años de dedicación exclusiva en un entorno donde la actualización tecnológica ocurre cada seis meses es, sencillamente, una apuesta por la obsolescencia programada del capital humano. El rezago es evidente cuando se analiza la densidad de investigadores. De acuerdo con datos de la OCDE (2024), México presenta una de las tasas más bajas de doctores per cápita entre los países miembros. Esta carencia no se explica por una falta de capacidad intelectual, sino por la inexistencia de puentes entre la academia y el sector productivo. El sistema público de becas, cada vez más limitado y burocratizado, ha dejado de ser el motor de movilidad que alguna vez fue, dejando al profesional a merced de sus propios ahorros o de una voluntad casi heroica para no abandonar sus estudios frente a las exigencias del mercado. México no necesita menos doctores; necesita un sistema que deje de ver el doctorado como un título nobiliario y empiece a gestionarlo como una herramienta de desarrollo económico. Si el grado garantiza una mejora salarial del 200%, es absurdo que el sistema le ponga tantas trabas al acceso. La democratización de la alta especialización no es un favor al estudiante, es una urgencia para el país. Necesitamos transitar hacia modelos que entiendan que la excelencia académica no debería estar peleada con la eficiencia operativa. Si no fracturamos esta visión elitista y estática del posgrado, seguiremos viendo cómo el talento nacional se estanca o se fuga a ecosistemas que sí valoran la agilidad. El reto es integrar la especialización en la vida productiva, validando que se puede investigar con el mismo rigor desde la práctica profesional que desde el cubículo universitario. El doctorado debe dejar de ser una odisea de resistencia personal para convertirse en la ruta más rápida hacia el México competitivo que todavía no somos, pero que el mercado global ya nos está exigiendo ser. _____ Nota del editor: Mercedes Poiré es Vicerrectora Académica de UDAVINCI. Es especialista en el diseño de modelos educativos enfocados en la movilidad social y la democratización del posgrado de alta especialización en México. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente a la autora. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>

Airbnb quiere ser la superapp del turismo y desafía a Booking y Expedia

San Francisco, California – El negocio de Airbnb no solo está en los alojamientos. La empresa expandió sus verticales de negocio y ahora cubre las Experiencias y Servicios, una decisión que amplía su propuesta de negocio para convertirlos en una suerte de superapp del turismo. “Si quieren llamarnos una superapp, está genial”, afirma Nathan Blecharczyk, cofundador y director de estrategia en Airbnb, “pero no nos vemos así desde un punto de vista transaccional. Más bien ofrecemos un enfoque curado de lo que un viaje debería ser”. En el sentido estricto, las súper aplicaciones son plataformas digitales que reúnen varios servicios, herramientas y funciones en un solo lugar para evitar la instalación de muchas apps para cada una de esas tareas, por lo que los anuncios de integrar Servicios, como traslados privados al y desde el aeropuerto, o Experiencias refuerzan la evolución de la plataforma hacia un ecosistema más amplio. A nivel financiero, Blecharczyk es contundente al mencionar que la implementación de esta estrategia con nuevas verticales no es una forma de defender sus finanzas ante las regulaciones o eventos que podrían afectar sus ingresos por alojamientos —como el conflicto en Medio Oriente—, sino una ‘ofensiva’, asegura el directivo, pues representa la creación de nuevos puntos de acceso a su ecosistema. «Al ofrecer más cosas (en la plataforma), se convierten en más puntos de entrada al ecosistema de Airbnb. (Los usuarios) obtienen familiaridad y confianza con la marca a través de una Experiencia o un Servicio, y la próxima vez reservan la casa», detalla. En este sentido, un dato que revela la importancia de estas nuevas categorías es que la mitad de las personas que reservan «Experiencias» no hacen lo propio con los alojamientos disponibles en Airbnb inicialmente, por lo que esta vertical también funciona como un canal de adquisición de clientes. A nivel financiero, la decisión de virar hacia una superapp encuentra su razón en el potencial de esta industria. Mordor Intelligence espera que el mercado global de superaplicaciones crezca de 127,460 millones de dólares en 2025 a 162,410 millones de dólares en 2026, y se prevé que alcance los 546,030 millones de dólares en 2031, con una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) del 27.43% entre 2026 y 2031. Por su parte, Brian Chesky, director ejecutivo de la empresa, explica a Expansión que el término “superapp” está más establecido en China, mientras que en Occidente es más difícil identificarlas. Por ello, su meta es posicionar a Airbnb como “el concierge de viajes definitivo en tu bolsillo”, impulsado por IA. En este sentido, Chesky resalta que precisamente la Inteligencia Artificial dentro de la app será diferencial, pues representará el integrador de todas sus herramientas y servicios para que el usuario conecte su viaje sin la necesidad de aprender flujos de muchas apps. La competencia por el turismo digital En el primer trimestre del año, Airbnb creció un 18% desde 2,270 millones de dólares del mismo periodo del año pasado a 2,680 millones de dólares, lo que demuestra la relevancia de la compañía frente a la industria de turismo y de las reservas digitales. En el ecosistema turístico actual, los rivales que confrontan la plataforma son Booking y Expedia. Por un lado, Booking ha consolidado una superapp global que mezcla hoteles, departamentos de particulares y reservas de atracciones locales, y por el otro Expedia compite fuertemente al empaquetar casas con vuelos, renta de autos y tours guiados. Ante este contexto, Blecharczyk sostiene que buscan distanciarse tanto de otras plataformas digitales como de lo que pueden ofrecer las agencias tradicionales de viajes. “No se trata simplemente de replicar lo que ya se está haciendo en otros lugares. Es tomar nuestra visión y aplicarla a esa vertical y hacerlo de manera diferente”, apunta. Asimismo, da una esperanza para los negocios externos a Airbnb, pues aunque su oferta representó un duro golpe para el sector robando cuota de mercado, no considera que estas compañías vayan a desaparecer, sino que atravesarán por una evolución forzada por la tecnología. «Creo que todo el mundo siempre está tratando de evolucionar y cambiar», comenta, y agrega que el futuro del sector estará dominado por quienes logren personalizar la oferta a una escala masiva. En este sentido, la empresa busca acelerar el uso de inteligencia artificial en el procesamiento del conocimiento local de sus anfitriones y ofrecer recomendaciones para apuntalar su propuesta. Por ejemplo, esta semana anunció integraciones como resúmenes y comparaciones de alojamientos generados por IA. «Podemos ofrecer el itinerario más personalizado y local, y hacerlo de una manera distinta a cualquier otro competidor», concluye confiado en que su red de datos propietarios sobre lo que les gusta a los usuarios les dará la ventaja final. ]]>

Europa ve en México y Brasil un nuevo eje ante la crisis con Asia y Rusia

Europa comenzó a mirar hacia México y Brasil como piezas clave para reducir su dependencia económica de Asia y Rusia, en medio de un reacomodo geopolítico que está acelerando nuevas alianzas comerciales, industriales y energéticas entre ambos lados del Atlántico. Ese fue uno de los mensajes centrales durante la presentación en Ciudad de México del IX Congreso Iberoamericano del Consejo Empresarial Alianza por Iberoamérica ( CEAPI ), donde líderes empresariales y representantes europeos plantearon que el renovado acuerdo comercial entre México y la Unión Europea llega en un momento de transformación global marcado por tensiones comerciales, conflictos geopolíticos y la búsqueda de cadenas de suministro más seguras. México avanza con modernización del TLCUEM “Hoy, cuando hablamos de seguridad, hablamos de acceso al cobre, hablamos de acceso a los alimentos, hablamos de acceso a productos médicos”, dijo Núria Vilanova, presidenta de CEAPI, al explicar por qué Europa aceleró tanto la modernización del tratado comercial con México como el cierre del acuerdo con Mercosur. La empresaria española sostuvo que el deterioro de la relación económica entre Europa y China, así como la pérdida del suministro energético ruso, llevaron al bloque europeo a replantear sus alianzas estratégicas. Según explicó, Alemania —la principal economía europea— enfrenta una caída de ventas en China y ya no cuenta con el gas ruso como respaldo energético. En ese contexto, CEAPI busca posicionar a Iberoamérica como un nuevo eje económico y empresarial capaz de proveer alimentos, minerales, manufactura e inversión a Europa, mientras compañías latinoamericanas utilizan España como plataforma de expansión global. Vilanova destacó particularmente el potencial de un mayor acercamiento entre México y Brasil, las dos mayores economías de América Latina. “Brasil es el 50% del PIB de América Latina y México el 25%; esta alianza puede revolucionar la región”, afirmó. La visión del organismo empresarial es que ambos países podrían convertirse en pilares de una nueva integración económica transatlántica, en momentos en que Europa busca reducir riesgos asociados a Asia y reforzar su acceso a insumos estratégicos. El planteamiento ocurre mientras Bruselas y México se preparan para firmar la actualización de su tratado comercial, después de años de negociación. Para CEAPI, el objetivo de estos acuerdos ya no se limita al intercambio comercial tradicional. “No se trata solo de importar y exportar”, dijo Vilanova. “Lo que vamos a vivir es un crecimiento muy importante de las inversiones”. El Congreso de CEAPI, que se llevará a cabo del 25 al 27 de mayo, reunirá en la capital mexicana a más de 500 empresarios y líderes institucionales de 22 países, incluidos algunos de los principales empresarios de Iberoamérica, representantes de la Unión Europea y organismos multilaterales. Entre los participantes estarán la presidenta del Banco Europeo de Inversiones, Nadia Calviño; el secretario de Economía, Marcelo Ebrard; y empresarios como Carlos Slim, Valentín Diez Morodo y directivos de compañías españolas y latinoamericanas. México tiene más de 100 empresas «trampolín» en España Además de la coyuntura geopolítica, CEAPI aprovechó el encuentro para impulsar un nuevo concepto empresarial: las “multiberoamericanas”, término con el que busca redefinir a las compañías latinoamericanas y españolas que operan de manera integrada entre América y Europa. El organismo argumenta que el término “multilatinas” ya resulta insuficiente para describir el fenómeno actual, debido a que muchas empresas latinoamericanas ya no solo se expanden dentro de la región, sino que utilizan a España como “economía trampolín” para crecer hacia otros mercados. Según el informe “Multiberoamericanas: un nuevo concepto, una nueva realidad”, elaborado por el Instituto Complutense de Estudios Internacionales, España se consolidó desde 2020 como el principal receptor europeo de inversión latinoamericana. El estudio señala que 118 empresas mexicanas utilizan España como plataforma de expansión internacional y, desde ahí, controlan 776 compañías en terceros mercados. La investigación también muestra que la inversión española en América Latina se triplicó desde 2007, al pasar de 82,000 millones de euros a 245,216 millones en 2023. México y Brasil concentran la mayor parte de esos flujos. ]]>

OXXO y FEMSA viajan hasta Corea del Sur para ganarse a los turistas del Mundial 2026

OXXO , la tienda de conveniencia que se vende por estar “a la vuelta de tu esquina”, dio un paso más allá para estar presente en otro mercado: el coreano. FEMSA, la empresa detrás de su operación, anunció que esta semana desplegó un espectacular en Dongdaemun, uno de los distritos con más complejos comerciales más importantes de Seúl, con la intención de conectar con potenciales visitantes que lleguen a México durante el Mundial 2026. “Voy al OXXO, ¿quieren algo?”. El mensaje es simple y a la vez universal, más considerando que Corea del Sur tiene una fuerte cultura de tiendas de conveniencia de 24 horas. OXXO, la cadena de tiendas de conveniencia más grande de México y América Latina “Más que publicitar su oferta, OXXO busca familiarizar a nuevas audiencias con una dinámica cotidiana: resolver, compartir y encontrar todo en un solo lugar”, menciona FEMSA en su comunicado oficial. La estrategia no se limitará al espectacular colocado en la calle Jangchungdan-ro, sino que reforzará la presencia en los puntos de llegada a México , como en los aeropuertos . OXXO implementará mensajes de bienvenida en distintos idiomas, adaptados a los diferentes perfiles de visitantes de cada ciudad. En la Ciudad de México , tendrá mensajes en inglés, alemán, zulú (el idioma más hablado en Sudáfrica) y japonés . En Monterrey, en coreano, y Guadalajara tendrá carteles en inglés, portugués y checo. Anticiparnos a la llegada de visitantes nos permite no solo construir cercanía con nuevas audiencias, sino también prepararnos para una mayor dinámica de consumo en tienda. Si algo sabemos los mexicanos es hacer sentir a todos como en casa, y qué mejor manera de hacerlo que en distintos idiomas. En OXXO buscamos que esa hospitalidad se viva en lo cotidiano, en esos pequeños actos que hacen familiar cada experiencia, para que cualquier visitante encuentre un punto cercano incluso desde el primer momento, antes de recorrer el país”, comentó Jorge Esquer, Gerente de Marketing de OXXO México. México será sede de 13 partidos de la Copa Mundial de la FIFA 2026, con cinco en el Estadio Banorte (CDMX), cuatro en el Estadio Akron (Guadalajara) y otros 4 en el Estadio BBVA (Monterrey). La cadena de color rojo, amarillo y blanco tiene más de 45 años de experiencia y es el motor de crecimiento en el sector minorista, así como una pieza central del ecosistema «phygital» (físico-digital) de FEMSA. De acuerdo con el informe consolidado de 2025, OXXO es la unidad de negocio que más contribuye a la rentabilidad del grupo y sirve como el punto de contacto físico más importante con los consumidores, con 25,587 tiendas en todo el mundo. En el último año, OXXO reportó un incremento de 1,125 nuevas ubicaciones. En México , particularmente, concentra la gran mayoría de OXXO, con 24,297 unidades al cierre del año pasado, y 24,455 al cierre de marzo de 2026 . En términos de tráfico, la tienda de conveniencia atiende a más de 13 millones de consumidores al día. Fuera del país, la expansión de OXXO creció en 45 unidades durante el inicio de 2026, alcanzando 1,942 tiendas en el extranjero, concentradas en países como Brasil, Colombia, Chile, Perú y Estados Unidos. “Fuera de México, nuestras operaciones de Américas y Movilidad entregaron resultados alentadores… mostrando un crecimiento de doble dígito en ventas mismas-tiendas y una reducción importante en las pérdidas”, afirmó José Antonio Fernández Garza-Lagüera, director general de FEMSA. Para la próxima década, OXXO tiene metas de crecimiento ambiciosas que se centran tanto en la expansión física como en la profundización de su ecosistema digital y de servicios. ]]>

Europa abre la puerta al campo mexicano, pero las reglas pueden dejar fuera a muchos productores

México llega tarde a la modernización de su tratado comercial con la Unión Europea justo cuando más necesita reducir su dependencia de Estados Unidos. Aunque el nuevo TLCUEM abre la puerta para que entre 83 y 86% de los productos agroalimentarios mexicanos ingresen libres de arancel al mercado europeo, especialistas advierten que el verdadero desafío para exportadores nacionales no estará en las tarifas, sino en superar oportunamente retos sanitarios, ambientales y logísticos que exige Europa. Fernando Cruz, socio director del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas, resaltó que México dejó pasar casi ocho años sin concretar la modernización del acuerdo mientras otros países latinoamericanos avanzaron en ventajas regulatorias y comerciales frente a la Unión Europea. Beneficios para pollo, lácteos, cítricos, entre otros Deforestación y logística, retos a considerar Según explicó, el retraso comenzó tras el cierre técnico de las negociaciones durante el sexenio de Enrique Peña Nieto y se profundizó durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, que frenó la firma definitiva del acuerdo modernizado. La actualización del TLCUEM ocurre además en un contexto particularmente sensible para México. Más de 90% de las exportaciones agroalimentarias mexicanas siguen dirigidas a Norteamérica, una concentración que ahora genera preocupación ante el regreso de Donald Trump y la creciente incertidumbre comercial en la región. “Necesitábamos una válvula de salida”, explicó Cruz. El especialista recordó que el tratado original firmado en 1999 surgió justamente como un contrapeso a la entonces creciente relevancia del mercado estadounidense. Hoy, dijo, la lógica vuelve a ser la misma: abrir espacios alternativos en medio de un entorno más turbulento para el comercio con Norteamérica. El nuevo acuerdo contempla liberalización inmediata para productos como pollo, lácteos, cítricos, flores, uvas, chocolates y productos procesados, además de mejorar cuotas para carne mexicana y mantener ventajas para exportaciones ya consolidadas como aguacate, berries, miel, mango, atún y mezcal. También incorpora capítulos que no existían hace dos décadas, como comercio digital, reglas de origen modernizadas y mecanismos de autocertificación que reducirán trámites burocráticos para exportadores. La Secretaría de Agricultura y el Consejo Nacional Agropecuario (CNA) han destacado que el nuevo acuerdo abre oportunidades en un mercado de 450 millones de consumidores europeos. Pero especialistas consideran que el reto comenzará después de la firma debido a que Europa endureció durante los últimos años sus exigencias regulatorias en materia ambiental, sanitaria y de empaques. Cruz señaló que, aunque México avanzó en homologar normas sanitarias con organismos europeos a través del trabajo entre Senasica y autoridades comunitarias, todavía persisten desafíos importantes en sectores como cárnicos y productos sujetos a nuevas regulaciones ambientales. Entre las barreras que podrían frenar el crecimiento de exportaciones mexicanas mencionó las nuevas reglas europeas sobre deforestación, restricciones a plásticos de un solo uso, regulaciones sobre residuos de agroquímicos, etiquetado nutricional frontal y normas sobre materiales en contacto con alimentos. Europa y América Latina buscan seguridad alimentaria “El tema no es solamente sanitario. También hay nuevos reglamentos ambientales y logísticos que pueden detener el avance”, advirtió. Algunos sectores particularmente expuestos serían agave, café, cacao y soya, debido a las nuevas exigencias europeas relacionadas con trazabilidad y deforestación. También preocupa el impacto logístico. Cruz aseguró que México perdió competitividad frente a países como Colombia, Perú, Brasil, Argentina, Marruecos y Turquía, que hoy abastecen con mayor velocidad y menores costos al mercado europeo. “México ha perdido mucha capacidad logística para enviar productos a la velocidad que hoy demanda Europa”, señaló. Esa situación no solo encarece exportaciones mexicanas, sino que también reduce vida útil y estabilidad de productos perecederos. Por ello, el especialista consideró poco probable que el comercio agroalimentario entre México y la Unión Europea crezca 35% en el corto plazo, como han sugerido organismos empresariales y autoridades. A su juicio, la competencia será cada vez más agresiva en precios, logística e inteligencia comercial. Cruz sostuvo que la desaparición de ProMéxico y el desmantelamiento de mecanismos de inteligencia de mercados dejaron a exportadores mexicanos con menos herramientas para posicionarse en Europa. “Sí nos ponen nuevamente en igualdad de condiciones frente a otros países, pero ahora el trabajo será mucho más cuesta arriba”, afirmó. Por otro lado, Núria Vilanova, presidenta de CEAPI, afirmó que el renovado acercamiento entre Europa y América Latina también responde a temas de seguridad alimentaria, ante la expectativa de que regiones como China, India y Medio Oriente enfrenten mayores dificultades para producir suficientes alimentos para su población. En ese contexto, sostuvo que América tiene capacidad para convertirse en “la despensa del mundo” y consideró que el acuerdo entre México y la Unión Europea puede acelerar alianzas e inversiones agroindustriales de largo plazo. Además, señaló que la seguridad económica ya no solo involucra temas militares, sino también acceso a alimentos, cobre y productos médicos. Actualmente, México representa menos de 1% de las importaciones agroalimentarias europeas y ocupa apenas el lugar 31 como proveedor del bloque, pese a que la Unión Europea importa alimentos por casi 190,000 millones de euros anuales. ]]>

México quiere atraer fábricas, pero no tiene suficientes ingenieros para encenderlas

Las nuevas plantas llegan a México más rápido que los ingenieros capaces de operarlas. El nuevo reporte de ManpowerGroup sobre el futuro del trabajo en ingeniería revela que 73% de los empleadores a nivel global tiene dificultades para encontrar ingenieros calificados, y en México el problema ya se siente en sectores estratégicos como energía, automotriz y semiconductores. “No encontramos el talento necesario y realmente hoy estamos viendo una presión muy fuerte por toda la parte automotriz eléctrica”, enfatiza Tania Arita, directora de reclutamiento de ManpowerGroup México. Pero la presión no viene solo del crecimiento industrial, sino del cambio tecnológico. El reporte advierte que la demanda energética de los centros de datos se duplicará en los próximos diez años , al tiempo que la oferta de ingenieros se mantendrá prácticamente estable. Querétaro es uno de los ejemplos más claros. La expansión de campus tecnológicos y centros de datos ya está elevando la presión sobre ingenieros eléctricos y civiles especializados. Según Manpower, México necesitará una capacidad instalada de 1.5 gigavatios para responder al crecimiento de esta industria. Y el problema no es exclusivo del país. Estados Unidos no logra cubrir una tercera parte de los más de 400,000 puestos de ingeniería que genera cada año. Europa enfrenta jubilaciones masivas. Mientras tanto, la industria global de semiconductores necesitará un millón de trabajadores calificados para 2030. “Todos estamos compitiendo por ese mismo talento, pero México todavía tiene una población joven y eso nos vuelve más competitivos”, dice Arita. El relevo de ingenieros no está avanzando al ritmo de la industria Pero incluso esa ventaja comienza a verse insuficiente. El reporte halló que cada vez menos jóvenes optan por carreras de ingeniería, justo cuando las generaciones con más experiencia optan por jubilarse. Dentro de la industria, el fenómeno ya se conoce como “Tsunami plateado”. Por eso las empresas modifican sus estrategias de contratación, porque el salario ya no alcanza para atraer ingenieros. Ahora las organizaciones intentan ofrecer algo más amplio, como flexibilidad laboral, desarrollo profesional, mentorías, esquemas híbridos y oportunidades de crecimiento acelerado. “Necesitamos propuestas de valor más atractivas para las personas. Flexibilidad, trabajo híbrido, horarios distintos y desarrollo profesional”, reitera Arita. El reto, sin embargo, no termina ahí. La inteligencia artificial también modifica la forma en que trabajan los ingenieros y, al automatizar tareas rutinarias, abre otra preocupación dentro de la industria: la pérdida de habilidades humanas. De acuerdo con el estudio, 76% de los ingenieros teme una dependencia excesiva de la IA y la pérdida de capacidades fundamentales como resolución de problemas y creatividad, lo cual obliga a las empresas a formar talento más rápido y, al mismo tiempo, cuidar que las habilidades críticas no desaparezcan. “Si no se actúa hacia 2030, las consecuencias serán retrasos en infraestructura crítica, mayores costos, menor competitividad e incluso riesgos para el crecimiento económico”, advierte Arita. El reporte de Manpower indica que 90% de los empleadores que contratan ingenieros considera que la jubilación de empleados con experiencia ya afecta su estrategia de recursos humanos. La preocupación crece porque muchas empresas sienten que el relevo no avanza al mismo ritmo que la demanda industrial. “Tenemos generaciones que ya se están jubilando y ese talento es clave también. Necesitamos trabajar en reskilling y upskilling para poder cubrir todas estas demandas nuevas”, señala Arita. ]]>