México enciende alertas por salida de EU del impuesto mínimo global de la OCDE

Lo prometido es deuda. El gobierno de Donald Trump llegó a un acuerdo con la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos ( OCDE ), para que las empresas estadounidenses no paguen el impuesto mínimo global de 15%, en los países integrantes, incluido México. En su primer día de gobierno, Donald Trump firmó una orden ejecutiva para sacar a EU del plan de los países de la OCDE para aplicar un impuesto mínimo global de 15% a empresas transnacionales, cuyo objetivo es evitar la salida de capitales por ganancias hacia paraísos fiscales o jurisdicciones de baja tributación, poner piso parejo para las inversiones entre los países miembros, y dar orden al pago de impuestos en la economía digital. Un año después, el secretario del Tesoro de EU, Scott Bessent, informó que en coordinación con el Congreso se trabajó para lograr un acuerdo con los más de 145 países del Marco Inclusivo de la OCDE/G20 para que las empresas con sede en este país permanezcan sujetas únicamente a los impuestos mínimos globales estadounidenses, a la vez que se les exime del Pilar Dos. “Este acuerdo conjunto reconoce la soberanía fiscal de Estados Unidos sobre las operaciones internacionales de las empresas estadounidenses y la soberanía fiscal de otros países sobre la actividad comercial dentro de sus propias fronteras”, declaró Bessent el pasado 5 de enero. Botón rojo La decisión enciende las alertas para México, pues tiene implicaciones en materia tributaria, y de competitividad para atraer inversiones. De acuerdo con información de la OCDE y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), la implementación de este impuesto mínimo global tenía el potencial de redistribuir 200,000 millones de dólares en ganancias, las cuales pueden ser gravadas donde operen las empresas multinacionales, una bolsa a la que accedería México y que se reduce tras la salida de EU. Estados Unidos lidera la salida de inversiones alrededor del mundo con 360,000 millones de dólares, tan solo en 2024, refiere el Informe sobre las Inversiones en el Mundo 2025 de la UNCTAD. Además, las empresas estadounidenses concentran la Inversión Extranjera Directa (IED) en México, cifras de la Secretaría de Economía detallan que estas destinaron 16,146 millones de dólares, de enero a septiembre del año pasado, lo que representa el 39.5% de los flujos totales de inversión. Esto tiene implicaciones significativas para todo el mundo, pero particularmente para México, ya que el propósito de este impuesto mínimo es evitar la erosión de la base tributaria (uso de estrategias de las multinacionales para reducir su carga fiscal), y tratar, en la medida de lo posible igualar o poner un piso parejo sobre los ingresos y la generación de ingresos en cada uno de los países, explicó Jesús Guillermo Mendieta, vocero de la comisión técnica de Auditoría Fiscal del Colegio de Contadores Públicos de México (CCPM), y socio de la firma Mendieta y Compañía. «Nos impacta también porque dependemos de una cooperación fiscal internacional para el desarrollo económico, en nuestro caso, de nuestra economía interna”, comentó el especialista del CCPM. Menos impuesto en EU Entre las promesas de Trump, también está reducir la tasa del impuesto corporativo (ISR, en México) de 21% a 15%, y la salida del acuerdo de la OCDE es uno de los primeros pasos para lograrlo. Esto significaría una desventaja en materia de competitividad fiscal; “prácticamente estás dando más beneficios para que se vayan las empresas transnacionales de EU, por una menor tasa, ahorita está allá en 21%, nosotros en 30%. Si lo vemos a largo y mediano plazo, lo que vas a decir es, ‘mejor manda tus empresas a EU y deja una oficina de representación en México’”, comentó Mendieta. No obstante, las empresas consideran distintos factores que inciden en sus costos finales, como el nivel de los salarios, ubicación geográfica e impuestos locales (estatales y/o municipales) para decidir si dejan o se llevan sus inversiones a otros destinos, coinciden especialistas. “Si comparas a nivel federal, obviamente estamos más elevados, pero considerando impuestos locales, que varía de estado a estado, ahí estamos más homogéneos. Fuera de eso, México se mantiene medianamente competitivo, más allá de lo fiscal, es un país con muchas ventajas en términos de inversión, al final uno de sus puntos más fuertes no deja de ser su ubicación geográfica, tienes la predictibilidad que, a pesar de todo, te sigue ofreciendo el T-MEC, el gas natural más barato del mundo que viene de Texas, y mano de obra que sigue en niveles competitivos, aunque el costo laboral ha crecido en los últimos años”, consideró Oscar Ocampo, director de Desarrollo Económico del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO). En tanto, la salida de EU del acuerdo del impuesto mínimo global representará para México un doble trabajo administrativo a la hora de brindar reglas para la inversión, pues por un lado tendrá que brindar ciertas condiciones a las empresas de Estados Unidos, que pueden quedar plasmadas en la renegociación del T-MEC, y otras condiciones para los demás integrantes de la OCDE, advirtió el especialista del CCPM. ]]>

Fallas en Izzi hoy: usuarios reportan problemas en su servicio de internet

Usuarios reportan que los servicios de la empresa de telecomunicaciones Izzi presentan problemas de acceso en las últimas horas. La plataforma de monitoreo del estado de servicios de internet, Downdetector, muestra un incremento en los reportes de fallas en Izzi a partir de las 02:48 de este jueves. Entre los problemas más reportados son fallas en conexión a internet (88%), caída total del servicio (10%) y problemas con la trasmisión de TV (16%). Las ciudades con más reportes hasta el momento son Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey y Nuevo Laredo. Hasta el momento, la empresa no ha comunicado la razón de estas fallas; sin embargo, recomienda a los usuarios ponerse en contacto a través de su canal de Facebook para atender las solicitudes. En un momento más información ]]>

El gobierno enfrentará “cuesta de enero” todo el año

En este episodio, Mónica Alfaro y Lidia Arista explican que el gobierno federal necesita 20,000 millones de pesos a diario para cumplir con sus compromisos, pero todas sus fuentes de ingreso suman 18,000 millones, así que deberá endeudarse con 2,000 millones diariamente para pagar lo indispensable. Pero también cuentan todo lo que debes saber sobre estos temas: – La caída de Maduro reconfigura el mapa político de la izquierda en Latinoamérica – “Alistar y expandir”, la estrategia de seguridad y política de Trump para América Latina – Anexos y grupos de ayuda, la principal opción de mexicanos para atender adicciones pese a los riesgos – Meta ve “frustrante” no vender más gafas inteligentes pese a dominar el mercado – Exportaciones de tomate mexicano a Canadá avanzan tras arancel antidumping de EU ]]>

Estabilidad de precios requiere revertir el relajamiento monetario

Construir credibilidad cuesta mucho, perderla es muy sencillo. Desafortunadamente, el quehacer monetario en el país ha perdido credibilidad en los últimos años. Ni el mercado ni los analistas creen en la efectividad de la política monetaria actual para alcanzar el objetivo de inflación. El relajamiento monetario prematuro, sin haberse logrado la convergencia inflacionaria, es la causa de la pérdida de credibilidad de la política monetaria implementada. Para lograr la convergencia de la inflación y, en consecuencia, restaurar la credibilidad, Banxico necesita manejar la política monetaria con un firme compromiso con la estabilidad de precios. Esto implica dar un golpe de timón: revertir el relajamiento monetario. Existen tres factores que permiten afirmar que la política monetaria actual no es creíble y, por lo tanto, resulta inefectiva para cumplir su mandato constitucional de lograr una inflación baja y estable, anclada a su objetivo central de 3%. Este mandato debe aplicarse a la inflación estructural, que es aquella que realmente responde a las presiones de la demanda y, por lo tanto, refleja la estructura real de formación de precios. La inflación subyacente es precisamente el indicador que debe guiar la toma de decisiones monetarias del banco central, puesto que la inflación general está sujeta a una variabilidad constante generada por los precios volátiles de productos sujetos a factores de oferta y estacionales, así como por los precios regulados por las autoridades. El primer factor detrás de la falta de credibilidad es el retiro prematuro del freno monetario a lo largo del año, ante la prisa de las autoridades por ayudar a la economía a salir de su prolongada debilidad. Esto ocasionó un ajuste monetario incompleto, ya que el relajamiento prematuro no eliminó las presiones de la demanda generadas por el exceso de liquidez monetaria, lo que obstaculizó la convergencia de la inflación subyacente hacia el objetivo central de 3%. El retiro del freno monetario se aceleró a lo largo de 2025, cuando Banxico recortó la tasa de referencia en 300 puntos base, frente a un recorte de solo 125 puntos en 2024. Como resultado, la restricción monetaria desapareció por completo a partir de septiembre de 2025, cuando la tasa de referencia real (ajustada por la inflación esperada) alcanzó el límite superior de la neutralidad y las condiciones monetarias entraron en terreno netamente neutral a partir del último cuarto del año. Así, el relajamiento prematuro, sin convergencia inflacionaria, le restó credibilidad al compromiso antinflacionario del Banxico. El segundo factor que refleja la desconfianza en el quehacer monetario es el deterioro de las expectativas de inflación tanto del mercado como de los analistas. A pesar de que los mercados anticipaban los recortes de tasas, con base en las preferencias reveladas de la mayoría de los subgobernadores, sus expectativas de inflación no prevén que se alcance una inflación de 3% para finales de 2026. Incluso dichas expectativas han desafiado los propios pronósticos de Banxico que estiman la convergencia inflacionaria al 3% antes de que termine el 2026. Las expectativas de inflación subyacente recabadas por el propio banco central han transitado gradualmente al alza desde un promedio mínimo de 3.6% a mediados de 2026 hasta 3.8% al final del año. Es decir, el mercado no cree en la efectividad del manejo monetario implementado por el Banxico. El tercer factor es el galope persistente de la inflación subyacente a lo largo de 2025, que se aceleró a medida que los recortes de tasas aumentaron su magnitud de 25 puntos base en 2024 a 50 puntos en la primera mitad de 2025. Así, la inflación subyacente no solo no disminuyó sino incluso aumentó, desde un 3.7% a finales del 2024 hasta 4.3% a finales del 2025. Por lo tanto, no es coincidencia que la inflación subyacente se haya mantenido por encima de 4% en la segunda mitad de 2025, cuando la política monetaria se volvió acomodaticia. Esto implica que las condiciones monetarias actuales han perdido por completo su efectividad frente a la inflación, lo que contribuye a reforzar la falta de credibilidad de la política monetaria para lograr la convergencia inflacionaria. Así, ante la persistencia de una inflación fuera de rango y dada la ausencia de un freno monetario, la única manera en que Banxico puede lograr la convergencia inflacionaria es mediante el resarcimiento de la pérdida de credibilidad, a través de un golpe de timón. Esto implica la reversión del relajamiento monetario mediante un apretamiento de las condiciones monetarias, de tal manera de regresar la tasa de interés real al territorio restrictivo. La reversión monetaria sería una condición necesaria y suficiente para reducir la inflación subyacente hacia el 3%. Anclar la inflación subyacente alrededor de 3% implicaría mantener la restricción monetaria durante el tiempo necesario para eliminar el exceso de demanda. La reversión monetaria no solo lograría la convergencia inflacionaria, sino que además le permitiría a Banxico restaurar su credibilidad al refrendar, en los hechos, su compromiso con el mandato único de estabilidad de precios. Banxico necesita actuar como un banco central con un mandato único en la práctica y no solo en teoría. _____ Nota del editor: Alfredo Coutiño es Director para América Latina en Moody’s Analytics. Síguelo en X como @AlfredoCoutino y en web www.AlfredoCoutino.com Las ideas expresadas son de la exclusiva responsabilidad del autor y de ninguna manera deben ser atribuidas a la institución para la cual labora. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>

Contratos mixtos en infraestructura: palanca de desarrollo

Adicional a los diversos desafíos económicos que trae consigo este 2026 para nuestro país, las necesidades de inversión en el sector de infraestructura siguen estando sobre la mesa y tendrán que atenderse, de una u otra forma, si queremos sumar a nuestro desarrollo de largo plazo. Los activos existentes requieren continuamente modernizarse y mantenerse en buen estado, pero el sector también requiere de nueva inversión. Por otro lado, dado el carácter estratégico del sector de infraestructura, no nos debe sorprender que la presente administración federal (como cualquiera otra anterior) diga que su crecimiento sea una de sus prioridades. No obstante, la pregunta que nos hacemos hoy es ¿cuál es la estrategia en términos de políticas públicas? En mi opinión, la discusión sobre cuál estrategia adoptar, no debería limitarse a permitir o no la participación privada en los proyectos de infraestructura (que si bien es el primer dilema que hay que resolver), sino en definir con claridad las condiciones financieras, legales, técnicas, fiscales e incluso ambientales que hagan viable la convivencia entre el sector público y privado. En este sentido, y a mi juicio, lo que sí debemos de entender desde ahora es que, sin los incentivos adecuados que aseguren alguna rentabilidad (económica y social), la participación del capital privado difícilmente ocurrirá. Ahora bien, a pesar de que el Gobierno Federal ya ha hecho público su interés de promover un nuevo esquema de inversión, al cual ha llamado “Contratos Mixtos”, debemos decir que actualmente no existe como tal algún documento público oficial que nos ayude a entender la estructura general de este tipo de contratos. Ciertamente, somos conscientes de que cada contrato debe adecuarse a las características de cada proyecto; pues no es lo mismo la inversión en una carretera a la inversión en el sector de hidrocarburos. Sin embargo, esperaríamos que independientemente del proyecto, los contratos salvaguarden el espíritu de participación pública y privada. Hablando del sector energético, Pemex ya ha mencionado que considera este tipo de contratos para frenar la caída en la producción de hidrocarburos. No obstante, aún está pendiente conocer la cartera de proyectos, los participantes y las condiciones específicas bajo las cuales dichos contratos operarían. Pese a la falta de claridad, tal declaración manda una señal inequívoca, con la cual podemos suponer que la paraestatal reconoce que, sin la participación privada en el mantenimiento y modernización de su infraestructura, la caída en la producción podría continuar. Tan solo en noviembre de 2025, con respecto al mismo mes del año pasado, la producción cayó 1.9%. En este punto, coincido con varios analistas, cuando dicen que sin capital adicional y sin un esquema definido de participación mixta, será difícil revertir la caída en la producción petrolera y la falta de nueva infraestructura. La correcta implementación de los contratos mixtos (los cuales, en principio, sustituirán a los contratos APP y de concesiones a los que estamos acostumbrados) puede ser una herramienta que nos ayude a cerrar la brecha en el rezago de infraestructura y puede ayudar a mejorar la calidad de los servicios públicos. Personalmente, esperaría que se logren materializar las ventajas de este modelo en cuanto a las eficiencias, tal y como lo han anunciado las autoridades. Recordando que, bajo este nuevo esquema en términos generales, los privados podrán participar en contratos de obra y servicios donde puedan recuperar costos y obtener ciertas utilidades, mientras el estado mantendría la posesión, los derechos y el control de los recursos y/o los activos en todo momento. Dicho lo anterior, considero que la correcta generación e implementación de estos contratos, por parte del gobierno, debería considerar los siguientes temas: 1. Contratos que den certeza jurídica a todos los participantes. Esto sin duda mandaría las señales correctas al mercado. En particular, a los inver­sio­nis­tas privados loca­les y forá­neos, quienes toman sus decisiones basándose (entre otros elementos) en la existencia de reglas cla­ras. Para ello, es importante entender que la generación de los contratos debe ser lo más exhaustiva posible; es decir, las autoridades deberán hacer su mejor esfuerzo para entender y plasmar de la mejor manera en papel todos los riesgos existentes de cada proyecto. En este sentido, las autoridades debes ser capaces de pre­pa­rar y estruc­tu­rar adecuadamente cada tipo de contrato. Esto me lleva al siguiente tema. 2. Capacidades humanas y financieras del sector público. Teniendo pre­sente el nivel de com­ple­ji­dad de los pro­yec­tos, la existencia de personal capacitado y de recursos financieros se con­vierte en un elemento clave. Si bien es posi­ble subcontratar y/o ter­ce­ri­zar parte de las tareas refe­ri­das a estu­dios de fac­ti­bi­li­dad, impacto ambiental y social, análisis fiscal, estruc­tu­ra­ción, super­vi­sión, etcétera; las autoridades (de cualquiera de los tres niveles) son las últimas res­ponsables y, por tanto, debe con­tar inter­na­mente con los recur­sos huma­nos y finan­cie­ros para asegurar el correcto resultado de los servicios con­tra­ta­dos. Evidentemente, esto con el fin de pro­te­ger el inte­rés público. Por último, es importante que se regu­len los poten­cia­les con­flic­tos de inte­rés al momento de subcontratar tal o cual servicio. 3. Consolidación fiscal y gasto público en infraestructura. Como todos sabemos, la política pública federal durante 2025 estuvo, ante todo, dirigida a reducir el déficit y contener el endeudamiento. Es sabido por todos que parte de la estrategia para alcanzar este objetivo consistió en la reducción del gasto en inversión pública. Ahora que conocemos el Presupuesto de Egresos para 2026 y, con ello, el programa de inversión pública federal, la pregunta es si el gobierno contará con el espacio fiscal para llevarlo a cabo. Es decir, cuánto del presupuesto quedaría disponible para gastar en otras cosas que no sean gastos obligatorios. Por un lado, esto dependería tanto de los ingresos tributarios que se recauden y, por otro, de la correcta planeación y ejecución del gasto federal. Pero qué pasaría si durante 2026 experimentamos un desequilibrio fiscal. Es decir, que recaudemos menos de los presupuestado o que haya más gastos de los planeados. Una de las soluciones sería, que las autoridades volvieran a reasignar recursos destinados al gasto público en infraestructura hacia otros gastos

México 2026. Lo que el Mundial va a mover aunque no veas un solo partido

El Mundial 2026 no empezará con el silbatazo inicial. Ya comenzó, y no lo está haciendo en los estadios, sino en decisiones pequeñas, cotidianas y silenciosas que están reconfigurando la economía local mucho antes de que llegue el primer turista. No es sólo un evento deportivo. Es un reordenamiento económico que pone a prueba la capacidad del país para operar sin fricciones bajo presión global. En torno al Estadio Azteca, el Mundial dejó de ser una fecha lejana para convertirse en un calendario concreto. La preparación no se mide en goles, sino en rentas que suben, permisos que se endurecen, flujos de personas que se multiplican y dinámicas de consumo que cambian de golpe. Ahí el evento no se vive como espectáculo, sino como ajuste forzado. Hace poco di clases a vecinos y emprendedores de la zona. No hablamos de futbol. Hablamos de adaptación, de anticipación, y sobre todo, de supervivencia económica . Lo que encontré fue voluntad, pero también una sensación compartida: nadie les ha explicado claramente qué se espera de ellos en un evento de esta escala. Marta vive frente a la puerta 3 del estadio. Su negocio original, un taller mecánico, se transformó para vender comida rápida para llevar. No está innovando por gusto, sino absorbiendo riesgo. Hablamos de preparar letreros en inglés, de menús claros y de cómo atender a un público que no es el habitual. El Mundial, para ella, no es una fiesta: es una prueba. Si no se adapta, se queda fuera. Con don Julián, dueño de un local más cercano a Xochimilco que al Azteca, la conversación fue distinta pero igual reveladora. Hablamos de calificaciones en plataformas, de aparecer bien en mapas digitales, de responder reseñas con mayor frecuencia . Entiende algo clave: en 2026 no bastará con abrir la cortina. Habrá que ser visible, encontrable y confiable en sistemas que no controla. Su preparación empezó en octubre, no porque alguien lo orientara, sino porque intuyó que quedarse quieto era perder. En una barra de café de especialidad, Roberto mide el Mundial en segundos. Ajusta el menú, elimina complejidad y estandariza procesos. No busca vender más café, sino sostener la calidad cuando el flujo se dispare. Para él, el evento no es discurso: es operación pura. Estas historias revelan algo que casi no se discute en los grandes planes: el pequeño negocio se convertirá en infraestructura crítica del Mundial. No sólo venderá productos; sostendrá flujos, procesos y percepción de orden. Ahí se jugará el evento real. Y aquí está el punto económico que suele pasar desapercibido: cada error operativo, cada confusión y cada señal de improvisación no solo incomoda al visitante, sino que genera fricción, pérdida de tiempo, menor consumo, sobrecostos y reputación dañada. Eso también es economía, aunque no aparezca en la cifra final de derrama. Mientras se espera que los negocios locales estén a la altura de un evento global, queda abierta una pregunta incómoda: quién paga realmente el costo de esa operación cotidiana y con qué margen. Pensar en legado implica mover el eje: no basta con estadios ni cifras récord. El verdadero impacto del Mundial estaría en reducir fricciones futuras, activando economía local y conectando su demanda extraordinaria con sectores históricamente excluidos del gran circuito económico. Millones de personas consumirán alimentos y productos básicos durante el evento. El reto es decidir si ese volumen seguirá concentrándose en intermediarios opacos o si puede integrarse de forma directa a productores y cooperativas que hoy enfrentan precios castigados y poco acceso a mercado. Vincular pequeños negocios urbanos con productores locales no es un gesto simbólico, sino una decisión económica. Contratos claros, compras directas y pagos justos que alivian la operación inmediata y atacan un problema estructural del país: un campo desconectado del consumo formal incluso cuando la demanda existe. Si el Mundial va a poner a prueba la capacidad de México para operar a escala global, también puede ser una oportunidad para demostrar que esa operación no tiene que depender de soluciones importadas ni de concentrar beneficios en pocos actores. Integrar a productores nacionales a la cadena de valor del evento es invertir en resiliencia económica, en eficiencia y en una capacidad instalada que permanezca después de que se vaya el último visitante. El Mundial durará un mes. Sus efectos ya están en marcha y se quedarán mucho más tiempo. Incluso para quienes no vean un solo partido. La pregunta no es si México está listo para recibir visitantes, es si está listo para operar sin improvisación cuando el mundo ponga los ojos aquí. Ahí, y no en el marcador, se jugará el verdadero resultado de 2026. _____ ]]>

La salud mental en el ámbito laboral

Estimados lectores: Una vez más vuelvo a colocar sobre la mesa un tema incómodo, de esos que suelen evitarse en los consejos de administración y en los comunicados corporativos, pero que se viven —y se padecen— todos los días en los centros de trabajo: la salud mental en el ámbito laboral. En meses recientes he conversado con diversos conocidos y profesionales que han atravesado episodios severos de depresión, ansiedad y otros trastornos psiquiátricos. Al profundizar en sus historias, un patrón se repite con inquietante frecuencia: el origen de estos padecimientos no es personal ni circunstancial, sino laboral. Jornadas abusivas, liderazgos autoritarios, humillaciones normalizadas y un silencio institucional que termina por romper a las personas. Muchos de estos casos encajan con claridad en figuras ya ampliamente documentadas a nivel internacional. El workplace harassment , entendido como conductas no deseadas que generan entornos hostiles, ofensivos o intimidatorios; el workplace bullying , caracterizado por comportamientos repetitivos que buscan degradar, intimidar u ofender, con un fuerte componente psicológico; y la forma más sofisticada y dañina de todas: el mobbing , un acoso psicológico intencional y sistemático, ejercido por una persona o por un grupo, cuyo objetivo es sembrar miedo, angustia emocional y, en muchos casos, forzar la salida del colaborador. En México, este no es un tema menor ni ambiguo desde el punto de vista legal. El marco normativo es claro: el patrón tiene la obligación de garantizar un ambiente de trabajo seguro y libre de violencia. La ley prohíbe expresamente el acoso y el hostigamiento, y no solo sanciona la conducta directa, sino también la omisión. Cuando una empresa no investiga, no sanciona, no protege a la víctima o simplemente mira hacia otro lado, se expone a consecuencias laborales y, en determinados casos, a la reparación del daño por afectaciones a la dignidad, la reputación o la salud emocional del trabajador. Aquí conviene subrayar un punto clave: documentar es fundamental. Mensajes, correos electrónicos, testigos, reportes internos y cualquier evidencia que demuestre que la empresa tenía conocimiento de la situación pueden marcar la diferencia. El silencio corporativo no es neutral; es complicidad. A esto se suma otra obligación frecuentemente ignorada: la prevención de riesgos psicosociales. No se trata de una recomendación ética, sino de un mandato normativo que exige identificar, evaluar y mitigar factores que afectan la salud mental de los colaboradores. Sin embargo, en la práctica, muchas organizaciones siguen tratándolo como un trámite administrativo más, sin una implementación real. Existe además una contradicción difícil de justificar. Muchas empresas ofrecen seguros de gastos médicos mayores como prestación, pero estos, en la mayoría de los casos, excluyen la atención psiquiátrica y psicológica. Es decir, se protege el cuerpo, pero se abandona la mente. Una omisión que resulta particularmente grave cuando el origen del daño es, precisamente, el entorno laboral. Reflexión final Hay que reconocerlo: en México aún estamos lejos de alcanzar estándares sólidos de bienestar laboral en materia de salud mental, y ello sin necesidad de caer en excesos ni en modelos paternalistas. La brecha sigue siendo amplia. No obstante, no todo es negativo. Comienzan a surgir empresas de nueva generación —y algunos grandes corporativos, especialmente de origen transnacional— que han empezado a ofrecer líneas de apoyo psicológico, acompañamiento emocional y esquemas de detección temprana. No son soluciones definitivas, pero sí señales de un cambio incipiente. La salud mental en el trabajo no es una moda, ni una concesión generosa del empleador. Es un indicador directo de la calidad del liderazgo, de la madurez organizacional y de la ética empresarial. Las compañías que siguen creyendo que el miedo, la presión constante y el desgaste emocional son herramientas legítimas de gestión no solo están equivocadas: están construyendo riesgos legales, reputacionales y humanos difíciles de revertir. Cuidar la salud mental no debilita a las organizaciones; las fortalece. Ignorarla, en cambio, es una forma moderna de mala gobernanza. Y como ocurre siempre con la mala gobernanza, la factura —tarde o temprano— termina llegando. _____ Nota del editor: Omar Flores Fonseca se ha desempeñado como banquero corporativo para BBVA y Citibank, posteriormente y con más de 15 años de experiencia incursionó en el área de AML en Citi coordinando 23 países de Latam y posteriormente a fue llamado por el área de cumplimiento normativo (Compliance), como Director de PLD para todo el grupo financiero BBVA México y mas recientemente como Director de Customer Compliance y Financial Markets & Sustainability. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>

Trump, los MAGA y la nueva banalidad del mal

“Mi propia moral es el único límite de mi fuerza”; esta frase de Donald Trump fue acogida con regocijo por miles de personas en las redes sociales que demostraron así que la celebración de la bajeza retórica no es algo fuera de norma, no es un lamentable lapsus colectivo; en realidad expone una indolencia ante la tragedia de otros que explica en gran medida las confrontaciones globales de diversos órdenes. Frente a ello ¿qué expresa que tantos MAGA (Make America Great Again) celebren ese proceder detestable? ¿Qué techo crítico y ético delimita la euforia de estas personas ante lo que debería ser inaceptable? Quizás la respuesta está en un defecto del juicio que normaliza lo perverso, que vuelve irrelevante el sufrimiento humano ajeno, algo cercano a lo que en su momento Hannah Arendt nombró la banalidad del mal . Esta filósofa cimentó el término analizando el juicio a Adolf Eichmann, principal gestor del campo de concentración de Auschwitz durante la Segunda Guerra Mundial. Su planteamiento fue que el mal más radical no es llevado a cabo necesariamente por sujetos viles o perversos, sino también por personas comunes que se limitan a obedecer órdenes y por lo tanto claudican de una racionalidad elemental en lo moral; que se colocan en un punto de irreflexión sobre sus propios actos. Si bien ese caso histórico fue extremo en sus efectos concretos —pues hablamos de cientos de miles de personas exterminadas por las gestiones de Eichmann —, podemos preguntarnos si no existe una suerte de banalidad del mal de baja intensidad que a menudo se abre paso en el juego de la comunicabilidad contemporánea. A través de ella se objetiva lo que somos capaces de tolerar o incluso de celebrar en el plano de lo social, de lo político y de la relación entre pueblos y naciones. Esa interrogación estalla cuando vemos el arribo al poder de sujetos perversos gracias al respaldo de ciudadanos comunes a los que parece no moverles lo que están viendo en forma directa en los actos de esos personajes, en su biografía o en cómo se conducen en el ejercicio de su encargo. En esa tónica, lo que ha ocurrido en estos días con la dinámica mediática desencadenada con el ataque de EU a Venezuela, nos puede servir como referente para el uso de la banalidad del mal como categoría semántica en el análisis de los retos éticos. Como dijimos arriba, Donald Trump expone en forma muy abierta e indolente la retórica de la impertinencia, la soberbia, el cinismo, la mentira, el llamado al odio y la franca vileza. No obstante, esa pauta no se limita a la verbalización de su discurso aborrecible, pues también irrumpe con actos criminales de gobierno que se suman a la intervención en el país sudamericano; a modo de ejemplos, ejerce un poder desbordado con el que se ha permitido patrocinar el genocidio del Estado de Israel contra el pueblo palestino y con el que ha ordenado la destrucción de lanchas y de más de cien personas en el Mar Caribe sin contar con un fundamento legal claro y sin tener noción plena de que se tratara de embarcaciones tripuladas por narcotraficantes. En esta nueva esfera de la deliberación pública que es Internet — más allá de que no encontremos defensa posible para la autocracia de Nicolás Maduro —, se presentan las declaraciones de figuras públicas y “líderes de opinión” que buscan justificar sin matices ese proceder de Donald Trump, así como la interacción de millones de internautas a través de reacciones, comentarios y publicaciones que expresan una modalidad mediática y discursiva en la que brilla una despreocupada frivolidad axiológica. En esas líneas, si por el lado del ejercicio cínico del poder, Trump y su equipo nos dan referencias todos los días, su complemento en la “opinión pública” es la de aquellos que les justifican a través de recursos retóricos que parecen sacados del script de un antagonista imperturbable, pues menudean frases en las que la violencia, la destrucción y la muerte son tratadas como incidentes menores. Para ese oscuro pragmatismo no existe introspección o argumento ético que sea válido; todo se limita a números sin rostro ni relevancia humana: los miles de víctimas del Estado de Israel, el desgarro de familias por la política migratoria de Trump, los más de 100 muertos en las lanchas del Mar Caribe o las víctimas por los bombardeos que acompañaron el secuestro de Nicolás Maduro. Todos conforman un contingente de seres descartables, de cuerpos destrozados reducidos a simples daños colaterales. Esta es así una de las nuevas vertientes de la banalidad del mal que se manifiesta en la crueldad vertida en publicaciones, comentarios y videos cortos. Es la ausencia en incontables habitantes comunes de un diálogo interior y de un ejercicio del juicio moral que lleva a que muchas vidas e historias sean prescindibles por su distancia real y simbólica, por habitar en el limbo de una otredad indeseable. El peligro concreto que Hannah Arendt observaba de que sistemas totalitarios se asentaran en la indiferencia generalizada ante lo execrable, tiene en Trump y sus seguidores su representación en estos tiempos de posverdad. Estamos hablando de una suerte de dictadura planetaria que se descara cada vez más abiertamente ante el beneplácito de una parte muy significativa de la comunidad global pues, trágicamente, no solo es ese espectro poblacional de EU que muestra orgulloso el MAGA en las gorras, sino también incontables ciudadanos de otros países que convalidan semejante barbarie cuando, paradójicamente, a menudo son habitantes de sociedades que el poder imperial desprecia y que sin duda serían tratados como víctimas irrelevantes. Desde luego, no solo los MAGA conforman el único público internauta que presume esta tenebrosa desvergüenza, pues el tono de la crueldad discursiva en las redes sociales se desborda cotidianamente casi en cualquier ocasión en la que la dignidad humana se ve comprometida. Para ilustrarlo, así ocurre cuando la polémica por una muerte por exceso de velocidad es acompañada con comentarios como “qué bueno”, “uno menos”

Citi considera vender más participaciones de Banamex antes de su salida a bolsa

Citigroup dejó abierta la puerta a nuevas ventas de participaciones accionarias en Banamex antes de su separación final y eventual salida a bolsa, luego de haber concretado en diciembre de 2025 la venta de un 25% del capital de la institución mexicana. De acuerdo con su informe del cuarto trimestre, estas operaciones adicionales se contabilizarían bajo un esquema similar al de la transacción inicial . Como hemos dicho, el momento y la estructura de lo que hagamos estarán guiados por varios factores, incluidos las condiciones de mercado, con el objetivo final de maximizar el valor para los accionistas Durante la conferencia de resultados del cuarto trimestre de 2025, la directora general de Citi, Jane Fraser , confirmó que el banco ya se encuentra evaluando ventas adicionales de participaciones minoritarias conforme se acerca el proceso de oferta pública inicial. “Estamos enfocados en el siguiente paso del proceso de salida, y estamos activamente evaluando la venta de algunas participaciones adicionales más pequeñas conforme nos acercamos a una oferta pública inicial (IPO)”, afirmó durante la sesión de preguntas y respuestas con analistas. Fraser subrayó que el momento y la estructura de estas ventas dependerán de distintos factores, particularmente de las condiciones del mercado. La ejecutiva explicó que la operación cerrada en 2025 fue una colocación inicial de mayor tamaño frente a lo que suele observarse en procesos previos a una IPO. “Esa participación de 25% que acabamos de cerrar es una posición inicial mucho más grande de lo que habría sido si hubiéramos salido directamente a bolsa. Así que creo que el siguiente paso serán participaciones más pequeñas, y seguiremos avanzando a partir de ahí”, dijo. En septiembre de 2025, Citi acordó vender ese 25% de Grupo Financiero Banamex a una entidad controlada por el empresario mexicano Fernando Chico Pardo y miembros de su familia, en una operación valuada en alrededor de 42,000 millones de pesos (unos 2,300 millones de dólares). La transacción se completó en diciembre, tras recibir las autorizaciones regulatorias, y colocó a Chico Pardo como inversionista ancla en el proceso de separación de Banamex. Fraser destaca apoyo de Sheibaum “Tuvimos un resultado excelente para todas las partes involucradas con el cierre acelerado de la venta del 25% a Fernando Chico Pardo. Y la presidenta de México y su gobierno han sido, tanto pública como privadamente, muy solidarios con nuestro camino a seguir y con Fernando como inversionista ancla”, afirmó, en referencia a la administración de Claudia Sheinbaum. Ese apoyo institucional fue clave para acelerar la operación, añadió la CEO. “Normalmente, una operación de este tipo tomaría entre 9 y 12 meses, y esta se concretó en un plazo mucho menor. Estamos muy satisfechos con ello”, explicó. Más allá del efecto contable, Citi reportó que el negocio en México mantuvo solidez operativa dentro del segmento de Legacy Franchises, con ingresos anuales por 6,500 millones de dólares, frente a gastos por 3,900 millones, de acuerdo con el informe trimestral. La venta parcial de Banamex forma parte de la estrategia global de Citi para salir de 14 mercados de banca de consumo, simplificar su estructura operativa y concentrarse en sus negocios institucionales y de banca corporativa. En el camino hacia la separación total, el grupo ha absorbido costos relevantes, entre ellos 151 millones de dólares en gastos de separación durante 2025, así como un cargo por deterioro de plusvalía de 726 millones de dólares, reconocido previamente ese mismo año. La desinversión del 25% generó un incremento neto aproximado de 1,700 millones de dólares en el capital contable atribuible a los accionistas de Citi, aunque implicó una pérdida contable implícita de 600 millones de dólares, según el reporte financiero. Tras esta operación, el 25% de las utilidades netas de la entidad legal Banamex se reflejará como participación no controladora en los estados financieros del grupo estadounidense. ]]>

Trump dice que hablo con la «formidable» presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez

El presidente Donald Trump, dijo el miércoles que habló por teléfono con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, en el primer contacto público entre ambos tras el derrocamiento de Nicolás Maduro en un ataque de Estados Unidos. Esta llamada sella el vuelco en la relación entre ambos países, que ya adelantan las gestiones para reanudar sus lazos diplomáticos y firmaron acuerdos energéticos. Trump aseguró que todo «anda muy bien» con Venezuela, casi dos semanas después de que fuerzas estadounidenses bombardearan Caracas y otras regiones, y capturaran a Maduro. «Tuvimos una larga llamada, discutimos un montón de cosas», declaró Trump a periodistas, y describió a Rodríguez como «una persona formidable». «Es alguien con quien trabajamos muy bien». Rodríguez calificó la conversación de «productiva y cortés» y «desarrollada en un marco de respeto mutuo». «Abordamos una agenda de trabajo bilateral en beneficio de nuestros pueblos, así como de asuntos pendientes en la relación entre nuestros gobiernos», escribió en Telegram. Poco antes, anunció que su país vive un «nuevo momento político» en un corto encuentro con periodistas en el que ignoró preguntas sobre un posible viaje a Estados Unidos o Colombia. «Tiene el pasaporte vencido», bromeó el hermano de la mandataria y jefe del Parlamento, Jorge Rodríguez. Trump prevé reunirse el jueves con la Nobel de la Paz María Corina Machado, líder de la oposición venezolana relegada hasta ahora en los planes de Washington para la Venezuela pos-Maduro. La conversación Trump-Rodríguez coincide con una nueva tanda de excarcelaciones de presos políticos, en un proceso que comenzó la semana pasada pero avanza a cuentagotas. Rodríguez asumió el poder luego de que Maduro y su esposa Cilia Flores fueron detenidos y enviados a Estados Unidos el 3 de enero para ser juzgados por narcotráfico. La mandataria interina lo ha considerado un «secuestro», pero no mencionó el tema al informar sobre la llamada con Trump. Rodríguez indicó que espera que el «nuevo momento político» de Venezuela «permita el entendimiento desde la divergencia y desde la diversidad política ideológica». ]]>