La ONU prevé que se ralentice el crecimiento mundial en 2026, ante las tensiones geopolíticas
Ginebra, Suiza – Aunque la economía mundial abordó favorablemente el año 2026, las crisis geopolíticas la sumergen en un periodo de perturbaciones e incertidumbre , anunció el martes la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo ( Unctad ). La agencia prevé una disminución del crecimiento mundial , que pasaría de 2.9% en 2025 a 2.6% en 2026 , debido al » aumento de los precios de la energía, las perturbaciones en el transporte, la volatilidad de los mercados y la búsqueda de activos financieros seguros, factores que lastran la inversión y la demanda «. «La economía mundial abordó el año 2026 con resiliencia , impulsada por el comercio, la producción industrial en las economías en desarrollo y las inversiones relacionadas con la Inteligencia Artificial», explica la organización en un comunicado. Sin embargo, «el aumento de las tensiones geopolíticas pone ahora a prueba esta dinámica», haciendo que la economía mundial pase » de una fase inicial de perturbaciones en la oferta e inflación a un período más frágil , en el que una incertidumbre prolongada podría provocar escasez y acentuar las tensiones financieras», estima. Si bien los últimos años se han caracterizado en gran medida por las tensiones comerciales y la incertidumbre política, Unctad estima que «los riesgos geopolíticos se están convirtiendo hoy en día en la principal fuente de inestabilidad para la economía mundial». Y las economías en desarrollo están especialmente expuestas. «Muchas deben hacer frente al aumento de los precios de los combustibles, los alimentos y los fertilizantes, al tiempo que gestionan las presiones sobre sus monedas, un acceso más restrictivo a la financiación y un debilitamiento de la confianza de los inversores», afirma Unctad. La agencia prevé, por tanto, que el crecimiento del comercio mundial de mercancías también se ralentice , pasando del 4.7% en 2025 a entre el 1.5% y el 2.5% en 2026 , debido a las perturbaciones en las cadenas de suministro , el transporte marítimo y las decisiones de inversión . Pese al aumento de los riesgos, especialmente en los sistemas alimentarios mundiales, Unctad considera que el contexto actual «pone de manifiesto vías concretas para reforzar la resiliencia». Entre otros, este órgano de la ONU cita las energías renovables, que, según él, «se están volviendo cada vez más competitivas en términos de costos y ocupan un lugar estratégico en la reducción de la exposición a las crisis de los combustibles fósiles», aunque las inversiones siguen siendo «muy desiguales» en detrimento de muchos países en desarrollo. Para «estabilizar el crecimiento y reducir la vulnerabilidad ante futuras crisis», Unctad hace un llamamiento a «un refuerzo de la cooperación internacional , a condiciones comerciales más previsibles, a mayores garantías financieras para las economías en desarrollo y a una aceleración de las inversiones en energías limpias asequibles «. ]]>
El G7 se compromete con la «cooperación multilateral» ante los riesgos para la economía mundial
París – Los ministros de Finanzas del G7 reafirmaron este martes «su compromiso con la cooperación multilateral» ante los desafíos económicos mundiales , al término de una reunión de dos días en París sobre las repercusiones del conflicto en Medio Oriente . Un mes antes de la cumbre del G7 en Evian, Francia, que ejerce la presidencia protémpore, quería abogar por el diálogo en un contexto de intensificación de tensiones geopolíticas y comerciales que socavan las relaciones internacionales. » Reafirmamos nuestro compromiso con la cooperación multilateral para hacer frente a los riesgos que afectan a la economía mundial «, subraya una de las declaraciones finales del encuentro ministerial. El ministro de Finanzas francés, Roland Lescure, calificó de » francas, a veces difíciles» las discusiones de los dos últimos días para encontrar soluciones a los «grandes desafíos económicos mundiales» y «garantizar la estabilidad». El G7 pide en particular la reapertura del Estrecho de Ormuz , un punto de paso estratégico para los hidrocarburos y los fertilizantes, bloqueado por Irán en el marco de la guerra en Oriente Medio, agregó. Entre los temas abordados figuraban también los desequilibrios macroeconómicos mundiales , la diversificación del abastecimiento de minerales críticos , la ayuda a los países más vulnerables y las sanciones al petróleo ruso . Estados Unidos prorrogó el lunes por 30 días la exención de sanciones para los cargamentos de petróleo ruso que ya estaban en el mar, ante el constante aumento de los precios mundiales de la energía por la guerra en Irán. Pero, según Lescure, «la voluntad de mantener la presión sobre Rusia es unánime» en el seno del G7, grupo que reúne a Estados Unidos, Alemania, Japón, el Reino Unido, Francia, Italia y Canadá. El ministro de Finanzas ucraniano, Sergii Marchenko, llamó el lunes a su pares del G7 a reforzar las sanciones contra Rusia, que lanzó en febrero de 2022 una invasión de su país. ]]>
La deuda millonaria que carga el Azteca: esto debe la empresa de Emilio Azcárraga por la remodelación mundialista
El Estadio Azteca es una de las sedes clave de México para el Mundial de 2026 , pero su renovación —que incluye el cambio de nombre a Estadio Banorte — ha puesto el foco en un tema menos visible: el financiamiento de la obra . Detrás de la modernización del histórico inmueble hay un crédito millonario otorgado por el banco Banorte , que no participa como dueño, sino como acreedor y principal fuente de recursos para el proyecto. Ese financiamiento comenzará a pagarse a partir de 2027. El estadio, que ya fue reinaugurado y está en operación , es propiedad de Grupo Ollamani , una escisión de Grupo Televisa encabezada por Emilio Azcárraga Jean, que asumió la deuda para llevar a cabo la remodelación. Aquí te explicamos cuánto dinero se debe y cómo se estructuró este financiamiento. ¿Cuánto dinero le debe Ollamani a Banorte por el Estadio Azteca? Al 31 de marzo de 2026, Grupo Ollamani debía 2,297.7 millones de pesos (mdp) a Banorte por la remodelación del Estadio Azteca, según su primer reporte trimestral del año . Aunque el crédito original era por 2,100 mdp , la cifra creció porque la empresa fue utilizando el dinero en varias etapas y porque los intereses se han ido sumando al total de la deuda mientras el estadio sigue las obras en algunos sectores. Además, pidió un monto adicional de 208.4 millones de pesos para cubrir gastos relacionados con impuestos durante la construcción. En pocas palabras: Ollamani ya utilizó prácticamente todo el financiamiento disponible y la deuda total ronda los 2,300 mdp. El crédito se pactó a 12 años (hasta 2037) y está respaldado con dos inmuebles en la zona de Santa Úrsula, en Coyoacán. ¿Cómo pagará el crédito la empresa de Emilio Azcárraga? Ollamani no empezará a pagar la parte más pesada de la deuda de inmediato. El acuerdo le da tiempo: comenzará a abonar el capital hasta febrero de 2027 , con pagos cada seis meses. Mientras tanto, solo cubre intereses de forma trimestral. ¿De dónde saldrá el dinero? Principalmente de lo que generan sus negocios , como el futbol (Club América), juegos y sorteos, y su división editorial. Solo en el primer trimestre de 2026, estas operaciones dejaron ganancias por 287.1 mdp. Además, la empresa contempla tener una especie de “colchón” para arrancar los pagos y ha buscado financiamientos adicionales para no afectar su operación diaria, por ejemplo, mientras recupera impuestos. También tomó precauciones ante posibles subidas en las tasas de interés , asegurando una parte del crédito para que no se encarezca demasiado. En términos simples: Ollamani apostó a terminar el estadio , ponerlo a operar con el impulso del Mundial y usar los ingresos de sus negocios para ir pagando la deuda a lo largo del tiempo. ¿Qué implica esta apuesta financiera? Más que el monto de la deuda, lo relevante es el momento en que deberá empezar a pagarse. Grupo Ollamani difirió el golpe fuerte hasta 2027 , apostando a que para entonces el Estadio Banorte ya opere a plena capacidad y capitalice el impulso del Mundial. Pero esa apuesta no se limita al torneo. El plan es mantener el estadio activo todo el año: partidos de futbol —con el Club América, Cruz Azul y Atlante como base—, conciertos, juegos de la NFL y otros eventos masivos . La lógica es clara: generar ingresos constantes para sostener el pago de la deuda. El modelo no es inusual: primero invertir, después monetizar. Pero sí implica riesgos. El flujo que hoy proviene de sus negocios tendrá que sostener, al mismo tiempo, la operación diaria y el pago del crédito. Si esos ingresos no crecen al ritmo esperado —o si el estadio no logra la actividad proyectada—, la presión financiera aumentará. También hay un factor externo: el costo del dinero. Aunque parte del crédito está cubierta contra variaciones, una porción sigue expuesta a cambios en tasas, lo que puede encarecer el financiamiento. En ese sentido, la remodelación no solo es una apuesta deportiva o de infraestructura, sino financiera: el éxito del proyecto dependerá de que el estadio se convierta en un activo capaz de generar ingresos de forma sostenida más allá del Mundial . ]]>
De empresa mexicana familiar a imperio global: quién controla hoy a Comex y cuánto vale el negocio
Comex es una de las marcas más reconocidas e identificadas con México. Durante décadas, la empresa construyó una identidad profundamente ligada al país gracias a su presencia en miles de hogares, negocios y obras de construcción. Sin embargo, aunque nació y creció en territorio mexicano , desde hace algunos años ya no pertenece a capital nacional . Actualmente, Comex forma parte del portafolio de una compañía extranjera , aunque mantiene gran parte de sus operaciones, tiendas y producción en México, donde sigue siendo líder del mercado de pinturas y recubrimientos. Pero ¿ quién es realmente el dueño de Comex ?, ¿cómo nació la empresa?, ¿quiénes la fundaron? y ¿por qué terminó en manos de un gigante internacional? Aquí te contamos la historia detrás de una de las marcas más emblemáticas del país. Los mexicanos que fundaron Comex De acuerdo con la historia oficial , Comex nació en 1953 como Comercial Mexicana de Pinturas S.A. de C.V., fundada por la familia Achar Tussie . Lo que comenzó como un negocio familiar ligado a pequeñas tlapalerías terminó convirtiéndose en uno de los imperios más grandes de pinturas en América Latina. Durante sus primeros años, la empresa operó de forma modesta, vendiendo pinturas y materiales para construcción en un mercado dominado por marcas mucho más grandes. Sin embargo, la familia Achar detectó una oportunidad que cambiaría el negocio: controlar directamente la distribución . La gran apuesta llegó en la década de los 70, cuando Comex enfrentó presiones de competidores que intentaban frenar su crecimiento con guerras de precios y prácticas agresivas en el mercado. En lugar de depender de intermediarios, la compañía decidió construir su propia red de tiendas. La estrategia fue innovadora para la época : muchos empleados y distribuidores se convirtieron en propietarios de tiendas Comex , lo que aceleró la expansión de la marca por todo el país. Ese modelo permitió que la empresa creciera a una velocidad poco común en México y construyera miles de puntos de venta. Uno de los personajes centrales en esa expansión fue Alfredo Achar Tussie , quien ingresó a la empresa en 1961 , con apenas 20 años , según se lee en un documento de la Universidad Anáhuac . Con el tiempo se convirtió en uno de los principales responsables de profesionalizar el negocio y llevarlo a escala nacional e internacional. Gracias a esa combinación de producción propia, distribución controlada y una enorme red comercial, Comex dejó de ser una empresa familiar pequeña para transformarse en una de las marcas más reconocidas por los mexicanos. ¿Quién es actualmente el dueño de Comex? Actualmente, Comex pertenece a PPG Industries , un gigante industrial de Estados Unidos especializado en pinturas , recubrimientos y materiales químicos. La compra se concretó en 2014 por aproximadamente 2,300 millones de dólares , en una de las operaciones empresariales más importantes del sector en México. Pero la venta no ocurrió por una crisis financiera ni porque la empresa estuviera en problemas. En realidad, fue el cierre de una larga historia de crecimiento empresarial encabezada por la familia Achar. Para entonces, Comex ya dominaba buena parte del mercado mexicano, tenía miles de tiendas y se había convertido en una de las compañías de pinturas más grandes de América Latina. El reto ya no era crecer en México, sino competir a escala global. De hecho, antes de llegar a PPG, la familia Achar intentó vender la empresa a Sherwin-Williams en 2012 por unos 2,340 millones de dólares. Sin embargo, la operación fue bloqueada por la entonces Comisión Federal de Competencia (Cofece) porque ambas compañías juntas habrían concentrado demasiado mercado en México. Tras ese revés, apareció PPG Industries , que en ese momento era una de las mayores firmas de recubrimientos del mundo. La operación sí obtuvo luz verde y terminó concretándose dos años después. La venta representó para la familia Achar la culminación de más de seis décadas de expansión : pasar de un pequeño negocio familiar a construir una marca con más de 5,000 puntos de venta y presencia internacional. Aunque hoy el dueño es extranjero, Comex mantiene gran parte de su operación en México , incluyendo plantas, red de distribución y miles de empleos, además de conservar una identidad profundamente ligada al mercado mexicano. Comex en la actualidad Actualmente, Comex opera como PPG Comex , tras su integración a PPG Industries. Aunque la matriz está en EU , la compañía mantiene sus oficinas principales en la Ciudad de México y conserva gran parte de su operación histórica en el país. La empresa sigue siendo uno de los gigantes del sector de pinturas y recubrimientos en México. En el ranking 2025 de Las 500 empresas más importantes de México , elaborado por Expansión, ocupa la posición 167 . Al cierre de 2024, Comex reportaba alrededor de 7,500 empleado s y ventas cercanas a 29,700 millones de pesos . Además, mantiene una red de más de 3,300 puntos de venta y ocho plantas manufactureras en territorio mexicano. Bajo la dirección de Javier Sosa Mejía, la compañía ha reforzado su apuesta por innovación , sustentabilidad y soluciones industriales, ahora con el respaldo tecnológico y financiero de PPG. Pese al cambio de propietario, Comex conserva una fuerte identidad mexicana y sigue siendo una de las marcas más reconocidas del país dentro del mercado de pinturas para vivienda, construcción e industria. Las lecciones de la historia de Comex La historia de Comex también deja varias lecciones sobre cómo crecen las grandes empresas mexicanas . Una de las principales es que, en industrias altamente competitivas, controlar la distribución puede ser tan importante como fabricar el producto. Mientras muchas compañías dependían de terceros para vender, Comex construyó una red propia que le permitió acercarse directamente al consumidor y consolidar una marca con enorme presencia nacional. Ese modelo terminó convirtiéndose en una de sus mayores ventajas competitivas. El caso también muestra cómo muchas empresas familiares mexicanas enfrentan un punto de inflexión cuando alcanzan gran escala: mantenerse independientes o integrarse a corporaciones globales con mayor músculo financiero, tecnológico
UIF bloquea cuentas de señalados por Estados Unidos
Este martes, Alberto Verdusco y Octavio Torres comentan el bloqueo de las cuentas de los funcionarios de Sinaloa señalados por presuntos nexos con el crimen organizado, entre los que están ellos el gobernador con licencia Rubén Rocha Moya y el senador Enrique Inzunza Cázares. Además, hablan sobre otros temas relevantes: – Falsificación de medicamentos y dependencia de Asia, los puntos clave de la industria farmacéutica para el TMEC – Trump suspende un ataque contra Irán por avances en las negociaciones – Chelerías y fiestas clandestinas enfrentarán operativos permanentes por el Mundial en CDMX – Rey Felipe VI acepta invitación de Sheinbaum: vendrá a México durante el Mundial ]]>
México necesita importadores de combustible
México necesita una política energética pragmática: la importación debe complementar a la producción nacional, priorizando costo, calidad y continuidad del abasto. Si alguna refinería falla o no alcanza los rendimientos esperados, la respuesta no puede ser esperar; debe garantizarse suministro inmediato mediante importaciones oportunas y una logística privada eficiente. En paralelo, Pemex debe concentrarse en eficiencia operativa, modernización verificable y disciplina financiera, dejando atrás inercias que comprometen la seguridad energética del país. Un análisis que realicé sobre los costos reales de combustibles en México confirma una realidad incómoda: el combustible importado legal, y bajo las nuevas leyes sobre la trazabilidad del mismo, siempre que se apliquen y sea cumplida por todos los que son parte de la cadena, este llega más barato que el vendido por Pemex en sus propias terminales. La brecha es especialmente amplia en gasolina premium y diésel, justo donde se concentra el mayor margen comercial. Y mientras tanto, el país ha dejado de recaudar más de 35,000 millones de pesos en IEPS en apenas 10 semanas. La discusión dejó de ser ideológica; ahora es estrictamente económica. Los números son claros desde el origen. El costo base del combustible importado se ubica en 18.46 pesos por litro para regular, 19.38 para premium y 19.59 para diésel. Los costos portuarios —derechos, muellaje, pilotaje, remolque— suman menos de dos centavos por litro. El almacenamiento de 15 días añade seis centavos; las mermas, cinco; el financiamiento, tres. El producto queda en tanque portuario en 18.62, 19.54 y 19.75 pesos, respectivamente. Es decir: entra a México con ventaja antes de moverse un solo kilómetro. Frente a eso, los precios mayoristas de Pemex en sus Terminales de Almacenamiento y Reparto muestran una brecha difícil de ignorar: 18.69 para regular, 21.47 para premium y 21.76 para diésel. La diferencia en regular es marginal —siete centavos—, pero en premium y diésel el golpe es contundente: 1.93 y 2.01 pesos menos por litro, una ventaja cercana al 9%. Donde Pemex debería ser más competitivo, ya no lo es. La ventaja persiste incluso con logística. El traslado por ducto desde Tuxpan hacia terminales cercanas —unos 80 km— cuesta 0.18 pesos por litro. Con ese ajuste, el importado queda en 18.80, 19.72 y 19.93 pesos. La regular queda apenas por encima de Pemex, pero premium y diésel mantienen ahorros de 1.75 y 1.83 pesos, cerca del 8%. Aun con transporte, importar sigue siendo mejor negocio. Por carretera, el costo sube, pero la historia no cambia. A 100 km, premium y diésel se colocan en 20.14 y 20.35 pesos, todavía 1.33 y 1.41 pesos por debajo de Pemex. Incluso a 300 km —rutas hacia Puebla, Ciudad de México o Querétaro— el importado sigue siendo competitivo: 20.74 y 20.95 pesos. Solo la regular pierde fuerza a distancias largas. Premium y diésel ganan en todos los escenarios revisados. El hallazgo tiene un ángulo estructural: 45% de los ingresos de Pemex provienen de la venta de gasolina y diésel en terminales. Su corazón comercial no está en refinar barato, sino en vender combustibles terminados. Si el importado es más barato, la presión no solo es de mercado: golpea la base financiera de la petrolera. Pemex no enfrenta solo un problema operativo; enfrenta un problema de competitividad en su fuente principal de ingresos. La explicación es simple: la logística privada funciona mejor que la cadena de valor de Pemex, y el combustible internacional es más barato que producirlo en refinerías con fallas, paros no programados y baja utilización. Los costos portuarios son bajos, el almacenamiento es competitivo, las mermas son reducidas y el financiamiento es manejable. El cuello de botella no está en importar: está en producir caro dentro del país. Conviene aclararlo: estos cálculos no deben confundirse con los precios al consumidor en Estados Unidos. Pemex y los importadores compran a valores mayoristas, con descuentos por volumen, contratos y condiciones comerciales específicas. No es el precio del tablero; es el precio del mercado real. A esto se suma un frente fiscal cada vez más pesado. México ha sacrificado más de 35,000 millones de pesos en IEPS para contener precios, pero ese esfuerzo no corrige el problema de fondo: Pemex vende caro porque producir en México sigue siendo caro. Importar permite traer combustibles con menor costo base y abre la puerta a precios más bajos sin castigar tanto la recaudación. El contraste con las refinerías nacionales es inevitable. Paros, baja utilización, problemas de calidad y costos crecientes han convertido la refinación en un proceso caro e inestable. La promesa de autosuficiencia energética choca con la realidad: producir más no significa producir mejor, y producir caro no garantiza soberanía. Importar, en cambio, ofrece calidad consistente, logística disponible y mejores precios. Importar no es renunciar a la refinación nacional. Es aceptar la realidad mientras las refinerías no operen con eficiencia y costos competitivos. Hoy, la importación es la herramienta más inmediata para garantizar abasto, estabilidad y precios razonables. No exige esperar rehabilitaciones inciertas ni apostar miles de millones adicionales a instalaciones que no corrigen sus fallas. El balance es claro: premium y el diésel importado son consistentemente más baratos, con ahorros de 3% a 9% según distancia y transporte. La regular compite en puerto y pierde a mayores distancias, pero no altera la conclusión central: el diferencial relevante está del lado del importado. México enfrenta una decisión energética y fiscal que ya no admite evasivas. Apostar exclusivamente por combustibles nacionales implica convivir con precios más altos, menor margen recaudatorio y una dependencia excesiva de refinerías inestables. Importar ofrece una salida inmediata, más barata y eficiente. No se trata de reemplazar a Pemex, sino de evitar que el país siga pagando el costo de una estrategia que no está dando resultados al ritmo que exige el mercado. Los datos son incómodos, pero son claros: importar hoy resulta más barato, más estable y conveniente que depender de una refinación nacional que no logra competir. En un país que necesita certidumbre energética y disciplina fiscal, la pregunta ya no es si importar es soberanía o traición,
Banxico apuesta por una variable “invisible”
El Banco de México entregó recientemente otro recorte en la tasa de interés objetivo, movimiento que nuevamente fue ampliamente discutido y analizado. Varios miembros de la Junta de Gobierno del banco central han argumentado que los determinantes de la inflación abrieron margen para los últimos recortes en la tasa de interés, siendo uno de éstos el débil crecimiento económico. Concretamente, se intuye que un dinamismo económico inferior a lo “normal” tiende a restar presión sobre la inflación, pero el detalle está en determinar qué es lo “normal” y en reconocer que las condiciones de equilibrio pueden variar con el tiempo. El pasado 7 de mayo de 2026, el Banco de México (Banxico) decidió por mayoría recortar en 25 puntos básicos (pb) la tasa de interés objetivo, quedando esta en 6.50%. Este anuncio fue antecedido por el del 26 de marzo, que incluyó una dosis similar de 25 pb. Paralelamente a las decisiones, el índice nacional de precios al consumidor (INPC) experimentó una marcada aceleración. Este alcanzó en marzo y abril crecimientos interanuales de 4.59 y 4.45%, respectivamente, muy lejos de la meta establecida por el propio banco central, de 3%. Más allá de los datos observados, el panorama inflacionario es todavía desafiante: desde lo incierto de la magnitud y amplitud de los efectos del conflicto en Medio Oriente, hasta la rigidez en los precios de ciertos servicios inducida por las presiones salariales. Naturalmente, ante este entorno, buena parte de los analistas y el mercado consideraba que lo más prudente hubiera sido que el Banxico esperara hasta que se aclarara algo el panorama antes de seguir recortando las tasas de interés. De hecho, así han preferido actuar la mayoría de los bancos centrales en países desarrollados. Por su parte, la mayoría de la Junta de Gobierno en estos meses afirmó que encontraba todavía espacio para reducir las tasas de interés, pues el alza en ciertos precios es de orden transitorio y, además, las condiciones macroeconómicas favorecerían en adelante una moderación en la variable. Ciertamente, algunos de los factores que han contribuido a lo largo del año al aumento en la inflación son de origen transitorio, ya sea el aumento en los precios del jitomate o los efectos de los ajustes fiscales que entraron en vigor en enero (i. e., el incremento en el IEPS). Incluso, se considera que, en general, la política monetaria tiende a ser poco efectiva para enfrentar choques de oferta sobre los precios. Por ejemplo, de poco serviría elevar las tasas de interés para enfrentar el incremento en los precios locales de la gasolina ocasionados por un conflicto armado del otro lado del mundo, especialmente conscientes de que el alza en tasas puede “lastimar” al crecimiento económico y al empleo. Ahora, cuando se acumulan una serie de choques “temporales” y la inflación se aleja de forma importante –y por un periodo prolongado—de la meta, sí es conveniente que el banco central considere actuar con cautela, más cuando su principal mecanismo de operación es vía las expectativas de precios, que dependen a su vez de la credibilidad del instituto. Más allá de los elementos que, en principio, son transitorios, me interesa adentrarme en la segunda parte del argumento, la que habla de las condiciones macroeconómicas y los determinantes de la inflación. Los determinantes en el corto plazo usualmente citados por los miembros de la Junta de Gobierno del Banxico son la actividad económica (referida a veces en términos de “la brecha del producto” o “las condiciones de holgura”), las expectativas de inflación, el tipo de cambio y la política monetaria de años atrás (pues opera con un rezago). De forma muy particular, la mayoría de la Junta parece expresar consternación por la debilidad económica, y, al mismo tiempo, confianza en que esta situación eventualmente ayudará a controlar la inflación, por lo que no era necesario mantener las tasas de interés en un nivel más elevado al actual. En estricta teoría, es cierto que un crecimiento económico menor a lo “normal” tiende a generar “condiciones de holgura en la economía” –que en términos coloquiales puede entenderse como desaprovechamiento de toda la capacidad productiva— y, de esta manera, un enfriamiento en los precios. Sin embargo, esto parte de la noción de que el banco central conoce cuál es el nivel de crecimiento económico “normal”, también conocido como potencial o natural. Este concepto no es observable, sino que es algo que se debe estimar. Como en cualquier estimación, está sujeta a un margen de error, a revisiones en los datos considerados, etc. En este sentido, la economía mexicana recientemente ha exhibido tasas de crecimiento relativamente bajas y, aunque se asume cierta mejora para el segundo semestre, el balance para todo 2026 será modesto, cercano al 1.5%. Partiendo de la noción general de que la economía mexicana tiene un crecimiento potencial de 2% o más, sí parece existir una brecha negativa, que, en consecuencia, podría ayudar a calmar el incremento en precios. Ahora, la economía es un fenómeno en constante cambio, sin un equilibrio permanente. Por lo tanto, asumir que el crecimiento normal sigue y seguirá siendo “2%”, es un error. Tradicionalmente, se considera que una economía puede elevar su potencial mediante la innovación, la productividad y un mejor aprovechamiento de los recursos. En el caso mexicano, se ha observado lo contrario: bajos niveles de inversión fija bruta, poca innovación y constantes retrocesos en la productividad total de los factores. Entonces, quizás la brecha del crecimiento económico (i. e., “las condiciones de holgura”) no es tan amplia como asume el banco central y, por lo tanto, no ayudarán por sí mismas a que la inflación se controle en un futuro próximo. Quizá por eso, aún con un bajo dinamismo económico, la inflación subyacente –esa que quita a los componentes más volátiles—lleva 12 meses arriba del 4% a pesar del bajo dinamismo económico, y, por su parte, el banco central se ha visto obligado a revisar constantemente sus pronósticos de inflación. En conclusión, es fundamental que el banco central reconozca que las condiciones
90 minutos de pasión, meses de deuda: la economía de las grandes experiencias
Son 90 minutos. Y para millones, no es solo un partido: es jugarse el todo por el todo. La pantalla —sea un celular, una televisión o la barra de un bar— deja de ser un dispositivo y se convierte en el estadio. Cada jugada se vive como propia; cada gol se celebra como si no hubiera un mañana. En esos momentos, el impulso pesa más que la razón. Lo importante es estar, vivirlo, no quedarse fuera. En la cancha, eso puede ser parte de la grandeza del juego. Pero fuera de ella, conviene tener una lectura distinta. Cuando esa misma inercia se traslada al bolsillo, el partido se extiende más de la cuenta. Lo que empieza como una decisión del momento —la camiseta oficial, la suscripción para ver la final o el viaje imprevisto— suele traducirse en pagos acumulados y una presión que persiste mucho después del silbatazo final. La verdadera victoria reside en vivir el presente sin hipotecar la estabilidad futura. Cada vez que un gran acontecimiento se acerca —sea la Fórmula 1, un concierto internacional o la próxima Copa del Mundo—, se activa algo más profundo que una emoción colectiva: un ciclo de consumo detonado por la expectativa de una experiencia memorable. Boletos, traslados y mercancía se asumen como desembolsos inevitables, muchas veces sin dimensionar su impacto real en el patrimonio personal. El desafío, sin embargo, no radica en el gasto per se , sino en la ausencia de una estrategia que lo respalde. Los eventos masivos generan un entusiasmo invaluable, pero también detonan decisiones económicas tomadas desde la euforia, compromisos que superan por mucho la duración de la vivencia. Estas citas se han consolidado como motores económicos de primer nivel. Se estima que la Copa Mundial de la FIFA 2026 generará una derrama superior a los 18,000 millones de dólares en Norteamérica, impulsando sectores clave. Para México, esto supone una oportunidad innegable, pero también un previsible incremento del gasto individual asociado a momentos que se perciben como irrepetibles. Detrás del fervor yace una realidad que pocas veces discutimos: nuestra inclinación a decidir guiados por el arrebato. Diversos estudios demuestran que los acontecimientos de alto impacto emocional elevan la probabilidad del consumo impulsivo, sobre todo cuando existe presión social o el temor a quedar excluido. Un reflejo de ello es que más del 63.1% de los mexicanos ha solicitado un préstamo personal en el último año, y para el 40.1%, el pago de deudas es su principal objetivo financiero, según el Estudio de Bienestar Financiero 2025 de Provident. El dato revela un patrón claro: gastamos para responder a la necesidad inmediata, no a la planificación. Simultáneamente, la asignación de recursos está cambiando. El gasto en experiencias crece de forma sostenida, impulsado por una revalorización cultural de las vivencias sobre los bienes materiales, tal como señala PwC en su Global Consumer Insights Survey. Esta tendencia representa una evolución natural del consumo, pero exige mayor disciplina; las experiencias no se recuperan si se financian con deuda mal estructurada. El mayor riesgo rara vez es el gasto visible, sino el efecto “bola de nieve” de las pequeñas decisiones. Una reserva de último minuto o un consumo extra no planeado parecen menores, pero alteran el equilibrio familiar. Un análisis de McKinsey advierte que los consumidores latinoamericanos tienden a sobreestimar su capacidad de pago futura frente a gastos ligados a lo social. Esta percepción optimista, combinada con el acceso inmediato al crédito, crea un ciclo de endeudamiento complejo de revertir. En este contexto, el consumo inteligente no es sinónimo de renuncia, sino de diseño intencional. Anticipar escenarios, establecer límites claros y definir prioridades permite que el disfrute no mute en carga. Aquí es donde la educación financiera se vuelve crítica: los desembolsos extraordinarios exigen una previsión que los gastos cotidianos no requieren. En México, la capacidad de ahorro sigue siendo un reto estructural. Con un 36.6% de la población utilizando mecanismos informales —según la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2024—, la capacidad para afrontar gastos de alto impacto se reduce drásticamente. Transformar la euforia en decisiones sostenibles no es un lujo, es una necesidad. El Mundial 2026, los festivales y las grandes citas deportivas son mucho más que entretenimiento: son el pretexto perfecto para replantear nuestra relación con el dinero. El verdadero reto no es lograr pagar una entrada, sino evitar que la experiencia de un par de horas financie la angustia de los próximos meses. El disfrute de mayor valor es aquel que no deja secuelas. Una vivencia memorable debe construir recuerdos, no restricciones. Mientras el país se prepara para ser sede global, el entusiasmo es inevitable, pero debe ir acompañado de estrategia. En un entorno hiperconectado y de crédito instantáneo, la mejor jugada siempre será la que se ejecuta con la cabeza fría. _____ Nota del editor: Fernando Chávez es director de legal y asuntos corporativos de Provident. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>
América Móvil advierte riesgos de fragmentar la tecnología por temas geopolíticos
Daniel Hajj, CEO de América Móvil, advirtió que el mundo atraviesa un proceso de desglobalización que comienza a modificar las reglas de la industria tecnológica y amenaza con fragmentar la interconectividad global, uno de los pilares de las telecomunicaciones. El directivo alertó que la creciente tendencia hacia la soberanía digital —impulsada por tensiones geopolíticas entre bloques económicos— podría encarecer las redes de conectividad, alterar las cadenas de suministro tecnológicas y afectar la interoperabilidad de los servicios y encarecer el acceso de los consumidores a tecnologías asequibles. “La industria está globalmente interrelacionada. Nuestra actividad es interconectable; por eso, nuestra agenda hacia adelante debe tomar en cuenta el nuevo entorno”, afirmó Hajj durante su participación en el foro M360 LATAM 2026. La globalización tecnológica se consolidó en la década de 1990 con la apertura de mercados y la expansión del libre comercio. Sin embargo, distintos gobiernos han comenzado a replantear esa integración bajo esquemas de soberanía digital, con estrategias orientadas a reducir la dependencia tecnológica de potencias extranjeras, especialmente de China y Estados Unidos. Europa ya muestra señales de ese viraje. Francia, por ejemplo, decidió abandonar plataformas estadounidenses como Microsoft y Zoom Communications por motivos de seguridad. En México, la discusión también comienza a trasladarse al terreno industrial y tecnológico. La soberanía digital redefine el mapa tecnológico En abril, Diego Flores, titular del sector de la Industria Electrónica y Digital de la Secretaría de Economía, aseguró a Expansión que el país busca avanzar gradualmente hacia una mayor afinidad con proveedores tecnológicos de Norteamérica, aunque sin desplazar de manera inmediata las soluciones provenientes de China. El debate ocurre en medio de una nueva etapa de tensiones comerciales y tecnológicas entre Estados Unidos y China. Desde 2018, cuando Washington endureció las restricciones contra Huawei , la industria tecnológica comenzó a resentir un entorno de mayor proteccionismo y autosuficiencia tecnológica. La reciente visita de Donald Trump a China , y su encuentro con Xi Jinping , reflejan los intentos por reducir parte de esas tensiones, aunque el sector de telecomunicaciones observa con cautela la posibilidad de una mayor fragmentación del ecosistema tecnológico global. Para Hajj, el principal riesgo es que las decisiones políticas terminen debilitando los estándares abiertos que han permitido el crecimiento de la conectividad mundial durante las últimas décadas. “La desglobalización y las tendencias hacia la soberanía digital representan tensiones para la industria y significan una nueva fragmentación. Debemos cuidar que no se afecte el progreso alcanzado en protocolos estandarizados, abiertos y globalizados”, señaló el directivo. La dependencia asiática de las redes de telecomunicaciones Las redes de telecomunicaciones operan a partir de componentes y tecnologías desarrolladas por proveedores de distintos países. Esa integración permite reducir costos, acelerar despliegues y mantener servicios interoperables entre operadores, plataformas y regiones. Sin embargo, América Latina mantiene una fuerte dependencia de tecnología asiática. De acuerdo con información de BNamericas, alrededor de 54% de la infraestructura de telecomunicaciones de cuarta generación (4G) en México fue desarrollada con tecnología asiática , principalmente de Huawei. El peso de los fabricantes chinos también se refleja en los resultados financieros de la industria. Huawei reportó que sus ventas en la región Américas crecieron 2.4% en 2025, hasta alcanzar 37,184 millones de yuanes, equivalentes a 5,380 millones de dólares. En contraste, Ericsson registró una caída de 3% en su facturación en la región debido a menores ventas en América Latina, mientras que Nokia reportó ingresos por 784 millones de dólares, una disminución de 12%. Hajj sostuvo que la coyuntura obliga a reflexionar sobre las consecuencias económicas de una eventual ruptura tecnológica entre bloques. “Debemos cuidar que no se afecte el progreso alcanzado en protocolos estandarizados, abiertos y globalizados. Hay que evitar que se limiten las cadenas de suministro de tecnologías actuales y, sobre todo, proteger a los consumidores”, afirmó. El costo de fragmentar las redes de telecomunicaciones La preocupación no es menor para los operadores de telecomunicaciones en América Latina, donde empresas como Huawei y ZTE han ganado terreno debido a que ofrecen infraestructura a costos más accesibles que sus competidores occidentales. El bajo poder adquisitivo de los consumidores latinoamericanos ha llevado a muchos operadores a priorizar soluciones más económicas para expandir cobertura y mantener precios competitivos. Un eventual bloqueo o restricción a proveedores chinos implicaría una transición tecnológica compleja y costosa. Incluso compañías con el tamaño de América Móvil enfrentarían retos financieros para sustituir infraestructura y adaptar sus redes a proveedores más caros, lo que eventualmente podría trasladarse a las tarifas de los usuarios . Jorge Bravo, presidente de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información y especialista en telecomunicaciones, advirtió que obligar a las empresas a trabajar con proveedores de un solo bloque económico tendría impactos directos sobre los costos del sector. “Los operadores trabajan no solo con proveedores chinos, sino también con empresas de Estados Unidos y Finlandia. Construir redes es complejo, y prohibir tecnología de compañías chinas específicas terminará elevando costos, como ocurrió en Reino Unido, donde se registró un retraso en el despliegue de red”, señaló el especialista. La industria enfrenta ahora el desafío de equilibrar las exigencias de soberanía digital y seguridad tecnológica con la necesidad de mantener redes interoperables, eficientes y asequibles. ]]>
La fiscalización a grandes contribuyentes pierde fuerza recaudatoria
La estrategia de recaudación por fiscalización a grandes contribuyentes pierde potencial para obtener recursos para el erario público. En el primer trimestre de 2026, el dinero que obtiene el Servicio de Administración Tributaria (SAT) por la fiscalización de grandes contribuyentes o empresas, reportó un crecimiento de apenas 1.1% frente al mismo periodo de 2025. Cifras de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) señalan que este ritmo en la recaudación secundaria se dio luego de reportar crecimientos por arriba de 32%, en los primeros trimestres desde 2023. El monto registrado en el primer trimestre de 2026 fue de 132,838 millones de pesos, frente a los 131,336 millones reportados en 2025. Disminuye el número de grandes empresas en el padrón del SAT El monto del primer trimestre de 2026 se coloca por debajo del máximo reportado en el primer cuarto de 2021, cuando se registraron 165,575 millones, después de que en 2019 terminó la condonación de impuestos a empresas y comenzó la revisión de ejercicios fiscales anteriores de grandes contribuyentes, como parte de la política fiscal del gobierno a cargo de Andrés Manuel López Obrador, y que, entre otras estrategias, ha frenado el camino rumbo a una reforma fiscal. Detrás de los números, los especialistas en materia de impuestos, destacan tres factores: el cobro de grandes adeudos por revisiones de varios años fiscales que son pagados en un solo ejercicio; el cumplimiento y corrección voluntaria de los contribuyentes, y que las empresas han dejado de contribuir en el régimen de grandes contribuyentes por causa de la inflación . “Cuando el SAT te revisa un ejercicio y encuentra irregularidades, automáticamente se puede ir a abrir otros ejercicios para revisarlos, porque normalmente una planeación fiscal, bien hecha de acuerdo a la Ley o agresiva, no necesariamente la haces para un año. Por lo tanto, en un solo ejercicio pudieron liquidarse adeudos correspondientes a dos o más años fiscales . Ahí se puede justificar el por qué el gobierno recaudó más en un ejercicio que en otro”, explica Juan Manuel Franco, asesor fiscal. El segundo factor es que después de revisiones que realizó la autoridad por un ejercicio fiscal, los grandes contribuyentes autocorrigen sus ejercicios anteriores, si es que esta primera revisión repercutió la planeación o deducción de ejercicios anteriores, con el objetivo de no pasar por otra revisión de la autoridad, decir “mira, ya estoy bien en ejercicios anteriores”, cuenta el también contador público certificado, por parte del Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP). Este tipo de autocorrecciones se ven reflejadas en la recaudación ordinaria de grandes empresas, sin considerar a Pemex, la cual reportó 949,732 millones de pesos en el primer trimestre, aportando el 60.2% del total de los ingresos tributarios. Cifras del SAT registra un descenso consecutivo, mes tras mes, en el padrón de grandes contribuyentes, desde abril del año pasado, cuando tocó máximos. El número de estos contribuyentes, con ganancias mayores a los 2,000 millones de pesos, en abril de 2025, fue de 16,006, y al cierre de marzo de este año se registran 15,402, lo que significa un descenso de 604 grandes contribuyentes. ¿El motivo?, la actualización por inflación del monto mínimo de ingresos acumulables para ser considerado gran contribuyente, explicó Luis Carlos Figueroa Moncada, vicepresidente de Fiscal del IMCP. “Año con año ese padrón va a ir cambiando, porque para considerarse gran contribuyente de acuerdo al Código Fiscal de la Federación (CFF) hay un ingreso mínimo acumulable, que cuando empezó era de 1,250 millones de pesos. Esa cifra actualmente para este año supera los 2,000 millones, entonces puede ser el factor de la salida de grandes contribuyentes, pues significa que ya no alcanzaste esa cifra en el último ejercicio”, detalló Figueroa Moncada. Agregó que esta razón puede generar que el padrón disminuya, y que la recaudación por grandes contribuyentes disminuya, pues se va la recaudación a los contribuyentes regulares. ]]>