Petróleo, oro y dólar suben por guerra en Irán

Este martes, Mónica Alfaro y Patricia Tapia hablan sobre el impacto que ha tenido la guerra entre Estados Unidos e Irán, ya que el petróleo subió 6%, el oro tuvo un avance de 0.8% y el dólar se fortaleció. También comentan estos temas importantes: – Las remesas caen 1.4% en enero y tienen su peor nivel en 11 meses – La recaudación de IEPS al tabaco crece 51% y por refrescos 10%, luego de ajustes – México llegará a revisión de T-MEC con retrocesos en anticorrupción y DH – El negocio fuera del circuito, ¿por qué Checo Pérez aún es rentable? ]]>

Cuando la geopolítica encarece la economía global

Los reportes sobre la pérdida súbita del liderazgo político en Irán, como resultado de los bombardeos por parte de Estados Unidos e Israel, marcan un punto de inflexión con implicaciones que van mucho más allá de la coyuntura militar. No se trata únicamente de un episodio de escalada regional, sino de un acontecimiento que revela hasta qué punto el sistema internacional está atravesando una fase de tensión estructural. Este tipo de quiebre introduce una incertidumbre cualitativamente distinta porque altera los supuestos básicos sobre continuidad institucional, previsibilidad de decisiones y la capacidad del Estado para contener y modular conflictos. No es lo mismo una fase prolongada de tensión que un evento que pone en duda la arquitectura misma de autoridad y sucesión dentro de un Estado clave para el equilibrio regional. Desde una perspectiva económica, este tipo de quiebre tiende a transformar riesgos transitorios en riesgos persistentes, que se incorporan de manera estructural a los precios, al crédito y a las decisiones de inversión. Históricamente, el Estrecho de Ormuz ha sido uno de los nodos geopolíticos más sensibles del sistema internacional. Por esta franja marítima transita aproximadamente una quinta parte del comercio mundial de petróleo y una porción significativa del gas natural licuado del Golfo. Pero su importancia no reside solo en los volúmenes físicos, sino en la falta de sustitutos inmediatos. En un sistema con escasa flexibilidad de corto plazo, la percepción de inestabilidad política profunda basta para elevar primas de riesgo, encarecer seguros, ralentizar flujos logísticos y aumentar la volatilidad financiera. Los mercados no esperan a los cierres efectivos: reaccionan a expectativas creíbles de disrupción, incluso cuando los escenarios más extremos no se materializan. El impacto económico es profundo y duradero- sin contar los costos humanos y sociales en la región. Cada episodio añade una capa adicional de fricción al funcionamiento de la economía global. No se trata únicamente de precios del petróleo más altos, sino de lo que puede describirse como un impuesto invisible: costos que no aparecen en los presupuestos públicos, pero que pagan empresas, consumidores y Estados en forma de mayores primas de riesgo, financiamiento más caro, cadenas de suministro menos eficientes y decisiones de inversión postergadas. Este impuesto invisible opera de manera acumulativa. En el ámbito financiero, los bancos endurecen controles de cumplimiento, elevan exigencias de capital y reducen su exposición a regiones consideradas riesgosas. En el comercio internacional, las aseguradoras incrementan tarifas por “riesgo de guerra”, los transportistas ajustan rutas y los tiempos de entrega se vuelven menos previsibles. En los mercados de capital, los inversionistas exigen mayores rendimientos para compensar la incertidumbre política y geopolítica. Todo esto ocurre incluso si el peor escenario no se materializa: basta la posibilidad creíble de disrupción para que el costo se internalice. A ello se suma un efecto menos visible, pero igualmente relevante: la reasignación de recursos hacia la gestión del riesgo. Empresas que antes invertían en expansión productiva ahora destinan capital a coberturas financieras, redundancias logísticas y cumplimiento regulatorio. Bancos y aseguradoras fortalecen provisiones y modelos de riesgo. El resultado agregado no es un colapso económico, sino una pérdida de eficiencia sistémica que reduce el crecimiento potencial y encarece el comercio y la inversión internacionales. La historia reciente ofrece además una lección relevante para entender esta dinámica. El uso de la fuerza rara vez ha producido transformaciones políticas internas estables o procesos de liberalización sostenidos. Vietnam, Irak o Afganistán muestran que la intervención militar tiende, más bien, a fortalecer aparatos de seguridad, centralizar el poder y debilitar instituciones civiles. Desde una perspectiva económica, esto no es un dato menor: Estados más cerrados, orientados a la lógica de la seguridad y más impredecibles. Esto eleva el riesgo país, encarecen el financiamiento y refuerzan la lógica del impuesto invisible que pesa sobre el comercio y la inversión internacionales. Lo que este proceso pone de manifiesto es algo fundamental: la economía global no es autónoma respecto del orden político internacional. Por el contrario, depende de él de manera estructural. Las instituciones políticas internacionales —formales e informales— han funcionado históricamente como mecanismos para reducir costos de interacción, estabilizar expectativas y canalizar conflictos dentro de marcos previsibles. Ese entramado institucional no solo cumple una función normativa o diplomática; constituye una pieza central de la infraestructura económica global, tan relevante como los puertos, las rutas marítimas o los sistemas de pago. Cuando ese entramado se debilita —ya sea por la deslegitimación del derecho internacional, la normalización de acciones unilaterales o la erosión de mecanismos multilaterales—, el impacto se traslada de forma casi automática al ámbito económico. La economía no se “libera” de las reglas: se encarece. Aumentan los costos de transacción, se multiplican las coberturas contra riesgo político y se vuelve necesario inmovilizar más capital para operar en entornos inciertos y menos previsibles. Existe, en este sentido, una relación de interdependencia simbiótica entre las instituciones políticas y las instituciones económicas y financieras internacionales. Las primeras proporcionan legitimidad, reglas y previsibilidad; las segundas traducen ese marco en flujos de comercio, inversión y financiamiento. Cuando uno de estos componentes se debilita, el otro inevitablemente resiente el impacto. No son dos sistemas separados, sino dos dimensiones de un mismo orden que se sostienen mutuamente. El Estrecho de Ormuz funciona así como símbolo y mecanismo. Símbolo de la interdependencia energética global, pero también mecanismo de transmisión de la fragilidad institucional hacia precios, crédito y comercio. Cada advertencia, cada represalia, cada duda sobre control político añade fricción. La fragmentación del orden internacional no elimina la cooperación, la vuelve más selectiva, más condicional y significativamente más costosa. Al final, el debate no es solo sobre un país o una región, sino sobre el tipo de orden que está emergiendo. Uno donde la gestión de la seguridad se impone aun a costa de la previsibilidad económica, y donde los mercados deben absorber, una y otra vez, el impacto de shocks políticos profundos. El impuesto invisible de este orden no se anuncia ni se legisla. Se acumula. Y en una economía global profundamente interconectada, termina alcanzando a todos. _____

Incentivos correctos para la activación y el desarrollo económicos

Solo puede haber prosperidad compartida ahí donde se genera riqueza. Esta premisa explica por qué los múltiples experimentos socialistas han fracasado alrededor del mundo. Sin embargo, el modelo híper-capitalista mal entendido crea desigualdad extrema porque la riqueza generada se concentra en muy pocas personas mientras la mayoría vive en condiciones precarias. Para que haya desarrollo se requiere crecimiento económico. El mejor modo de conseguirlo es que gobierno, sector privado, instituciones y ciudadanía entiendan cuál es el papel que les toca desempeñar en este sentido. La prosperidad no es producto de la casualidad, sino que exige de compromiso, responsabilidad y visión. El gobierno tiene el deber de garantizar las condiciones para que haya crecimiento y producción de riqueza. Sin seguridad pública, infraestructura, energía, ni certeza jurídica difícilmente habrá inversión de capital privado para detonar el crecimiento económico y el desarrollo. Los apoyos sociales son importantes, aunque fungen como mero paliativo, pues no solucionan el problema de fondo sino que se limitan a aliviar algunas expresiones de la pobreza. Por tanto, el gobierno, a la par de los programas sociales debiera impulsar un entorno propicio para la creación de empresas y la inversión privada. La economía de desarrollo -y no la economía de paliativos- es la que verdaderamente produce riqueza y bienestar general. En cambio, cuando el gobierno entorpece la actividad empresarial y desincentiva la inversión privada, desde luego, la economía lo resiente. Obstáculos como saturación de regulaciones, lentitud de trámites burocráticos, carga de impuestos excesiva e incluso corrupción son un lastre para la agenda de crecimiento económico y prosperidad colectiva. El peligro es latente: si la inversión privada cae y la producción económica se estanca o decrece, ello se traduce en desempleo, cierre de negocios y disminución de consumo. Como consecuencia, la recaudación fiscal se ve afectada y el gobierno dispone de menos recursos para realizar sus funciones -por ejemplo, dar apoyos sociales-. La inversión pública en infraestructura es fundamental, pero las obras deben ser vistas como un medio para producir valor económico y no como un fin en sí mismas. La construcción de una carretera o un tren pueden crear puestos de trabajo, no obstante, una vez concluidas las obras los empleos se perderán por su naturaleza temporal. El gobierno precisa de gente para realizar sus funciones por lo que la fuerza laboral del sector público es significativa. Ahora bien, las empresas privadas son las que generan la mayor parte de los empleos en cualquier país. Que el gobierno se asuma preponderantemente como empleador es un error de enfoque, cuando su objetivo debiera ser brindarle facilidades e incentivos a la iniciativa privada para invertir y crear puestos de trabajo. Es cierto que la generación de empleos será insuficiente cuando los sueldos sean tan bajos que no permitan acceder a derechos básicos como alimentación, vivienda, transporte, educación y salud. Esta es una realidad en el presente para millones de personas. Mientras en los países desarrollados el ingreso de un trabajador promedio siga superando hasta 10 veces el ingreso de un trabajador promedio en los países en desarrollo, no podremos aspirar a la prosperidad y bienestar generalizado. Los recursos públicos del erario deben destinarse a estrategias y políticas públicas que deriven en bien común. El gobierno ha invertido miles de millones en el pasado para rescatar a la banca privada ante los riesgos de una crisis financiera. También se han dirigido, en épocas más recientes, fondos del presupuesto gubernamental a megaproyectos cuya efectividad está por comprobarse. En muchos países se cuenta con un seguro de desempleo que entrega dinero a quienes pierden su puesto de trabajo durante un período determinado. Podríamos incluso, en un salto de audacia, pensar en la creación de un fondo de la administración pública para subsidiar parcialmente los salarios de los trabajadores. La medida buscaría que los ingresos de los empleados fuesen menos desiguales que aquellos de sus pares en países desarrollados. Y claro, esta política pública no solo mejoraría la calidad de vida de los trabajadores y sus familias, sino que tendría un efecto expansivo. El poder adquisitivo aumentaría y con ello el consumo, beneficiando a las empresas privadas con el incremento de ingresos. La activación económica crearía nuevas empresas y empleos mejor pagados. Por su parte, el gobierno también recaudaría más como resultado y así dispondría de mayores recursos para realizar sus funciones Desde luego, dicha política pública tendría un carácter temporal y estaría respaldada por un plan con reglas de operación bien definidas. Parte del programa consistiría en subsidiar las cuotas de seguridad social, ya que en la actualidad representan un gasto oneroso, que perjudica principalmente a las micro y pequeñas empresas. Varias naciones han tenido ascensos económicos acelerados tras tomar decisiones políticas acertadas. Ningún país está condenado a la pobreza y la desigualdad. Como el futuro no es lo que va a pasar sino lo que vamos a hacer, siempre es posible elegir un nuevo rumbo para comenzar a construir un mejor panorama. La prosperidad compartida no se logra con discursos ni promesas vacías. El desarrollo exige de acciones conjuntas por parte de los distintos actores de la sociedad. Gobierno, empresariado, academia, sociedad civil y ciudadanía son los pilares que sostienen el presente de oportunidades y el futuro de optimismo en cualquier país. _____ Nota del editor: José Guillermo Fournier Ramos es docente en la Universidad Anáhuac Mayab. Vicepresidente de Masters A.C., asociación civil promotora de la comunicación efectiva y el liderazgo social. También es asesor en comunicación e imagen, analista y doctorando en Gobierno. Síguelo en X como @FournierG y en LinkedIn . Las opiniones expresadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>

El gobierno de datos se vuelve clave para costos, riesgos y cumplimiento en la minería

Durante los últimos años he participado en transformaciones profundas dentro de la industria minera: el paso de operaciones manuales a automatización avanzada, y de decisiones basadas en la intuición a modelos predictivos; sin embargo, la transición más determinante ocurre ahora. La minería dejó de limitarse a la extracción de materiales; hoy procesa volúmenes masivos de datos que definen la viabilidad operativa, financiera y regulatoria de cada proyecto. Datos como pasivos ocultos Tres pilares para controlar la operación Centros de operación remota supervisan flotas completas a miles de kilómetros de distancia. Sensores instalados en maquinaria pesada reportan desgaste, consumo energético y desempeño en tiempo real. Modelos analíticos anticipan fallas mecánicas antes de que impacten la continuidad operativa. Esta evolución convierte a los datos en el activo más crítico de la minería moderna. Las compañías que lideran el sector entienden que la adopción tecnológica sin una arquitectura de datos sólida expone a la organización a riesgos regulatorios y condiciona los márgenes. Desde mi perspectiva, la diferencia entre una operación rentable y un proyecto insostenible reside en la capacidad para gobernar la información que sustenta cada decisión diaria. He participado en auditorías donde empresas con infraestructura tecnológica avanzada enfrentan pérdidas millonarias por documentación deficiente, reportes contradictorios entre áreas, decisiones de inversión sustentadas en información obsoleta e incumplimientos regulatorios derivados de registros incompletos. El problema radica en la ausencia de sistemas confiables para validar y almacenar información. Una operación minera produce datos desde diversos frentes: geología, perforación, procesamiento, logística, seguridad, finanzas y capital humano. Cada área aporta información crítica para la toma de decisiones. Cuando ese flujo carece de gobierno, nadie puede responder con certeza cuánto cuesta extraer una tonelada de mineral, cuál es el nivel real de inventarios o qué equipos requieren mantenimiento inmediato. Seamos honestos: sin un enfoque de gobierno de datos, la tecnología se convierte en una promesa vacía. Las empresas invierten en inteligencia artificial y analítica avanzada, pero alimentan esos modelos con datos fragmentados, duplicados o inconsistentes. El resultado se traduce en proyecciones imprecisas, desviaciones de costos y exposición a sanciones regulatorias que pueden detener operaciones completas. Las organizaciones que han consolidado esquemas robustos de gobierno de datos comparten tres elementos esenciales: 1. Claridad absoluta sobre responsabilidades: Cada conjunto de datos cuenta con un responsable que garantiza su calidad, actualización y nivel de acceso. No existe ambigüedad sobre quién valida cifras de producción, autoriza ajustes financieros o gestiona información sensible. 2. Procesos estandarizados: La información fluye bajo protocolos claros que permiten rastrear cualquier decisión hasta su fuente original. Esta trazabilidad fortalece la rendición de cuentas y elimina interpretaciones confusas. 3. Infraestructura tecnológica inteligente: Los sistemas operan de forma interoperable, reducen errores manuales y permiten auditorías continuas. La información vinculada a seguridad, medio ambiente y cumplimiento regulatorio se concentra en almacenes específicos. El costo de la improvisación Construir control desde la base He visto proyectos detenidos durante meses por inconsistencias en reportes ambientales y operaciones con márgenes estrechos que descubren demasiado tarde que sus costos superan las proyecciones. En la mayoría de los casos, la causa se encuentra en procesos deficientes que impiden que la información correcta llegue al lugar y al momento adecuados. La minería actual dispone de modelos geológicos que optimizan la perforación, monitoreo ambiental que protege licencias y esquemas de consumo energético que reducen costos. Todo ese valor se diluye cuando no existe un gobierno de datos riguroso que sostenga esas capacidades. El reto para los líderes del sector minero consiste en reconocer que el gobierno de datos dejó de ser una función técnica delegable al área de sistemas. Hoy, representa una decisión estratégica que define la rentabilidad y la sostenibilidad de las empresas. Exige inversión en infraestructura, políticas claras, capacitación de equipos y auditorías permanentes. En mi opinión, las organizaciones que posponen esta decisión enfrentan consecuencias predecibles: costos fuera de control, mayor exposición legal y pérdida de confianza por parte de inversionistas. Aquellas que construyen arquitecturas sólidas de gobierno de datos operan con mayor eficiencia, cumplen con las exigencias regulatorias y escalan proyectos con certidumbre. ¿Puede tu empresa demostrar, con evidencia verificable, que controla la información que define su viabilidad? Si la respuesta genera dudas, el problema ya existe. La clave está en gobernar el activo invisible que sostiene cada decisión crítica: los datos. _____ Nota del editor: Zulma Herrera es empresaria e inversionista en el sector minero. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente a la autora. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>

La IA no viene por tu empleo, viene por tus decisiones

Durante años entendimos la innovación como digitalización. Pasar lo análogo a lo digital, hacer más eficiente lo que ya existía. Hoy esa conversación quedó corta. La verdadera transformación no está en digitalizar procesos, sino en automatizar decisiones. Y eso cambia por completo la lógica del trabajo en marketing, operaciones y atención al cliente. La Inteligencia Artificial (IA) no es un atajo que hace el trabajo por nosotros, tampoco es un reemplazo mágico del talento. Es, en esencia, una herramienta que automatiza tareas y acelera el análisis. La diferencia es que ahora automatiza lo operativo y partes del proceso de decisión. Ahí es donde empieza el cambio profundo. En marketing, por ejemplo, la IA ya no se limita a segmentar audiencias u optimizar campañas, hoy puede analizar un brief, detectar ángulos que pasaron desapercibidos en una primera lectura, proponer estructuras, identificar inconsistencias. Funciona como un segundo cerebro que cuestiona, ordena y amplía, pero no decide por ti, decide contigo si sabes usarla. Eso modifica los roles, pero no porque pierdan valor, sino porque cambian de foco. El diseñador que antes invertía horas en adaptar un mismo arte a decenas de formatos ahora puede concentrarse en perfeccionar la idea central. El estratega que dedicaba tiempo a buscar fuentes o cruzar datos ahora puede enfocarse en interpretar mejor la información. La IA libera tiempo operativo y lo desplaza hacia pensamiento crítico. En operaciones sucede algo similar. Existen agentes que pueden revisar correos, filtrar información irrelevante y resumir pendientes antes de que empiece el día. El impacto está en la velocidad y en la claridad. Llegas a trabajar sabiendo qué importa. Sin embargo, la responsabilidad de validar, priorizar y decidir sigue siendo humana. Automatizar no significa abdicar. El error sería pensar que la IA sustituye el criterio. Al contrario, exige más. Hay una pregunta que pocas empresas se están haciendo con honestidad: no es qué podemos hacer con IA, sino qué decisiones estamos dispuestos a delegar. Porque cuando automatizar decisiones sin revisar tus procesos, amplificas errores. Si tu proceso es débil, la IA lo hará más rápido, pero no mejor. Si tus sesgos no están identificados, los va a amplificar. Si aceptas la primera respuesta sin cuestionarla, corres el riesgo de que todos terminen pensando igual. Hoy muchos modelos generativos ofrecen respuestas sorprendentemente similares ante los mismos estímulos. Eso puede llevar a una homogeneización creativa peligrosa. El riesgo no es tecnológico, es cultural. Dependencia excesiva, pérdida de curiosidad, decisiones opacas. Es fácil acostumbrarse a que una herramienta entregue una respuesta estructurada en segundos. Lo difícil es mantener la disciplina de cuestionarla. Antes dependíamos de buscadores, hoy de asistentes conversacionales. La diferencia es que ahora la respuesta viene empaquetada como conclusión, no como lista de enlaces. Eso seduce. Por eso, la responsabilidad no se automatiza nunca. En atención al cliente, por ejemplo, los sistemas inteligentes pueden responder consultas frecuentes, clasificar solicitudes y anticipar necesidades. Pero si no hay un rediseño claro de los procesos detrás, el resultado puede ser una experiencia fría o inconsistente. La eficiencia sin criterio humano genera fricción. También hay una conversación sobre nuevos roles. Hoy se habla de especialistas en prompts o entrenadores de modelos. Mi visión es que no se trata de crear una capa adicional de especialistas, sino de que cada profesional incorpore esta capacidad como parte de su caja de herramientas. Así como Excel dejó de ser cosa del experto en sistemas y se volvió una competencia básica para cualquier financiero, la IA terminará siendo un estándar transversal. La tecnología siempre ha seguido una curva de adopción. Al inicio, unos cuantos experimentan. Después viene la burbuja de entusiasmo. Finalmente, se integra al día a día y deja de ser noticia. Estamos todavía en la fase de euforia. Pero el verdadero impacto vendrá cuando deje de ser extraordinaria y se vuelva invisible. El costo oculto de automatizar sin estrategia es alto. Si no rediseñas tus procesos antes de escalarlos con IA, solo estarás acelerando ineficiencias. Si delegas sin supervisión, transfieres responsabilidad a un sistema que no puede asumirla. Y si adoptas por moda, no por necesidad estratégica, terminas con más complejidad que valor. La IA no nos va a quitar el trabajo. Va a mover el valor del trabajo. Las tareas repetitivas se reducen. La exigencia de pensamiento aumenta. La creatividad deja de producir volumen y se convierte en formular mejores preguntas. La estrategia ya no es sólo planear, sino decidir dónde confiar y dónde intervenir. Quien entienda esto no solo será más productivo; será más relevante. La innovación dejó de digitalizar procesos existentes. Ahora es diseñar organizaciones capaces de decidir con inteligencia, sabiendo que pueden automatizar tareas, pero nunca su responsabilidad. _____ Nota del editor: Shesh es Managing Director & Co-Founder de Montalvo Wire. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>

Incertidumbre por T-MEC y bajas tasas darán menor crecimiento a los bancos en México

Los más de 50 bancos que operan en México dejarán atrás las cifras de crecimiento récord y se preparan para un ritmo más moderado este 2026 . Los banqueros llegan a la 89 Convención Bancaria —que se celebrará del 18 al 20 de marzo en Cancún, Quintana Roo— tras un año marcado por un menor ritmo de crecimiento en utilidades , la incertidumbre que da la revisión del tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y por el sisma causado por el señalamiento a dos instituciones bancarias por lavado de dinero por parte del Departamento del Tesoro. Por un lado, la reducción de la tasa de interés que ha ejecutado el Banco de México (Banxico) desde 2024, así como la incertidumbre de algunos empresarios por las tensiones comerciales con Estados Unidos, provocaron que hubiera menos demanda de crédito y por consiguiente un crecimiento moderado en las utilidades de la banca en 2025. “Las presiones arancelarias y la estrategia negociadora de Estados Unidos añaden incertidumbre comercial a la región y a las expectativas de inversión”. Mientras que éstas crecieron a ritmos de doble dígito del 2021 al 2023, beneficiados por las elevadas tasas de interés, desde 2024 este ritmo de crecimiento ha aminorado. “La banca en México enfrentará un año de menor crecimiento respecto a años previos ante la reducción de las tasas de interés luego de registrar crecimientos récord en años pasados”, señaló Moody’s Local. En 2025, las utilidades de los más de 50 bancos en operación ascendieron a 304,400 millones de pesos, lo que representó un aumento de 4.83% desde los 290,362 millones que registraron en 2024. La incertidumbre del T-MEC Los préstamos que hace la banca históricamente han crecido hasta tres veces por encima de lo que crece la economía mexicana; en 2025, mientras que el PIB del país creció 0.8% , el desempeño más débil desde la pandemia, los bancos incrementaron su cartera de crédito a 6.6% a tasa nominal. Este 2026 la apuesta de los bancos está en las pequeñas y medianas empresas. Hace un año, en la Convención Bancaria, el gremio se comprometió con la presidenta Claudia Sheinbaum a dar más crédito a estas empresas con una tasa de interés más accesible. Sin embargo, Moody’s Local espera que pese a este acuerdo firmado el año pasado, l os bancos tomen menos riesgos al momento de colocar créditos en los portafolios de consumo no garantizado y pymes ante el entorno de incertidumbre. El gran antagonista parece ser la renegociación del T-MEC, ya que pese al optimismo de los banqueros, se perfila como el evento más relevante del año, de acuerdo con Monex. La agencia calificadora Fitch Ratings estimó que el crecimiento de la cartera de crédito de la banca será de un dígito este 2026 ante un PIB que podría crecer 1.6% , de acuerdo con las estimaciones más recientes de Banxico. Un análisis de Monex señala que tras el crecimiento de 6.6% en 2025, para este año el crecimiento del crédito podría estar entre 8 y 12%. “Los préstamos corporativos y comerciales se mantendrán rezagados y sensibles a la relación comercial con Estados Unidos, mientras que los préstamos al consumo deberían liderar”, apuntó la agencia. La presidenta se reunió a finales de enero con distintos representantes de los bancos en México para delinear los proyectos del Plan México, en los que se espera que participe la banca. También se abordaron temas de digitalización y bancarización de las personas. La Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) 2024 señala que 76.5% de los mexicanos tiene al menos un producto financiero pero apenas un 37.2% de los mexicanos tiene acceso a un crédito. El año pasado, los bancos prestaron 8.2 billones de pesos a empresas, gobiernos y personas . La cifra representa poco menos del dinero que administran las 10 Afores en México, que hasta el cierre del año pasado eran 8.3 billones de pesos. La morosidad de la banca se mantuvo en niveles que los analistas consideran sanos aunque con un ligero deterioro: el año pasado el nivel de incumplimiento cerró en 2.12% desde el 2.02% registrado al cierre del 2024. Monex consideró que este nivel de morosidad está en línea con un mercado laboral resiliente, aunque hay jugadores de nicho, como Banco Azteca, BanCoppel y Compartamos Banco, a los que habrá de monitorear ya que están por encima del 4% de morosidad. Cuidar la reputación Uno de los sucesos que marcaron el 2025 en el gremio fue el señalamiento por lavado de dinero en contra de dos bancos que desaparecieron: CI Banco e Intercam. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos señaló a estos dos bancos y Vector Casa de Bolsa por presuntos vínculos con grupos del narcotráfico, específicamente del Cártel Jalisco Nueva Generación, cuyo líder fue abatido a finales de febrero. Los señalamientos contra las tres instituciones financieras implicaron la desaparición de dos jugadores importantes en el segmento de divisas. Entre 2021 y 2024, Intercam Banco y CIBanco figuraron entre los 10 jugadores principales del mercado cambiario mexicano, con una participación conjunta de alrededor del 18% del volumen de operaciones cambiarias con el sector privado no financiero. «Se prevé que los requerimientos en materia de Prevención de Lavado de Dinero (PLD) sean robustecidos», apuntó Moody’s. Este impacto se vio reflejado en el número de activos que registró el sector. Mientras que en 2024 los activos de los bancos aumentaron en 14.4% para 2025 los activos crecieron un modesto 2.4%. Los activos de CI Banco e Intercam representaban 223,699 millones de pesos en 2024. La banca registró activos por 15.56 billones de pesos en 2025 mientras que el año anterior dichos activos fueron de 15.2 billones. Pero en este moderado crecimiento hay que considerar la integración de nuevos jugadores como Hey Banco y Revolut, que aunque recibieron licencias bancarias en los últimos meses, la CNBV contabilizó sus activos desde diciembre pasado. En 2026 los activos podrían incrementarse de manera sustancial una vez que ocurra la aprobación de la licencia de operación de Nu.

México invertirá 540 mdp para lanzar cuatro satélites que monitorearán temas de seguridad y cambio climático

México quiere mirar su territorio con ojos propios. La administración de Claudia Sheinbaum contempla una inversión de 540 millones de pesos para desarrollar una constelación de cuatro satélites de observación terrestre, previstos para estar en órbita rumbo a 2028, con la finalidad de generar imágenes e información propia para reducir la dependencia de fuentes extranjeras. La constelación denominada Ixtli, que en náhuatl significa ‘ojos para ver’, permitirá monitorear fenómenos relacionados con el cambio climático, como incendios forestales, sanidad de bosques, deslizamientos de la tierra, cultivos, monitoreo de especies, crecimiento humano, así como asuntos vinculados a la seguridad nacional. El presupuesto empezó a ejercerse desde el año pasado con una erogación de 25 millones de pesos; sin embargo, para 2026 aún no se asigna una partida específica, informó la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti) a Expansión a través de una solicitud de transparencia. Este suele ser un proceso que toma meses. El año pasado, la Secretaría aprobó el presupuesto correspondiente hasta después del primer semestre del año. La inversión no solo contempla la fabricación de los satélites, sino también la instalación de dos estaciones terrenas para su control y para la recepción y distribución de las imágenes generadas. El proyecto incluye además sistemas de telemetría, tecnología que transmite datos de manera automática a un centro de control para su análisis en tiempo real, y dos centros de datos destinados al procesamiento y almacenamiento de la información satelital. Actualmente, más de 50 instituciones gubernamentales como la Comisión Nacional Forestal (Conafor), el Inegi, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) o dependencias de seguridad, entre otras, utilizan imágenes satelitales adquiridas por empresas privadas de Estados Unidos, Francia y otros países. La compra de esa información implica un gasto anual de 172 millones de pesos, según datos compartidos por la Secihti. La secretaría señaló que toda la infraestructura de Ixtli responde a la necesidad del país de enfrentar desafíos en materia climática y seguridad, cuyos ámbitos demandan análisis constantes y toma de decisiones sustentadas en imágenes satelitales de actualización frecuente. “El propósito es establecer infraestructura satelital propia autónoma para asegurar el acceso a datos críticos para la operación de diversos organismos gubernamentales y permitirá una reducción de costos a corto y mediano plazo”. El tipo de satélites proyectados por el gobierno tienen una vida útil de entre dos y cinco años. Roberto Briano, ingeniero aeroespacial, explicó anteriormente a Expansión que, en diversos casos, las imágenes satelitales proporcionadas por compañías estadounidenses llegan con ediciones o, incluso, no se comparten cuando son consideradas información sensible para su país. Ante ese escenario, el especialista subrayó la necesidad de que México impulse su propio sistema de observación de la Tierra, a fin de garantizar el acceso íntegro a los datos y evitar filtros externos, particularmente por razones de soberanía. El planteamiento cobra relevancia en un contexto en el que la administración de Donald Trump, en Estados Unidos, ha intensificado acciones contra los cárteles de la droga al catalogarlos como organizaciones terroristas, un tema que también involucra el uso estratégico de información e inteligencia. Los retos La ejecución del proyecto corre por parte de investigadores, estudiantes y académicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Instituto Politécnico Nacional (IPN), el Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE) y la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP). José Francisco Valdés Galicia, coordinador del Programa Espacial Universitario (PEU) de la UNAM, explicó a Expansión que la idea es que la información captada por los satélites permita entender con mayor precisión cómo evoluciona el cambio climático en el país y, a partir de ese diagnóstico, diseñar estrategias más específicas y robustas para enfrentarlo. “Queremos crecer como una nación independiente tecnológicamente que pueda tomar sus propias decisiones y desarrollar esta misión nos ayudará a eso con satélites creados a la medida y a las necesidades del país”, aseguró. El académico también explicó que gran parte del primer satélite se construirá fuera del país con el apoyo de una empresa, aún por definir, debido a la limitada experiencia en el sector en México. El objetivo, sin embargo, es que una parte del proceso se realice en el laboratorio de la UNAM en Juriquilla, Querétaro. El costo El plan Ixtli está basado en el concepto de CubeSats, pequeños satélites modulares, lo que significa que se fabricarán cuatro satélites: dos de seis unidades y dos de dieciséis para operar en forma de constelación para maximizar su capacidad de observación del territorio nacional. Los CubeSats, que miden 10 centímetros por lado y pesan aproximadamente un kilo, se han consolidado como una alternativa viable a los satélites tradicionales en programas espaciales, debido a su bajo costo y a que pueden construirse con piezas comerciales fácilmente disponibles, según el estudio Visión general teórica de la tecnología CubeSat. Este año está prevista la fabricación de la primera constelación, cuyo lanzamiento se proyecta hacia finales de 2026 o el primer trimestre de 2027. Valeria Ramos Barba, especialista y consultora del sector espacial, explicó que la etapa de desarrollo (manufactura y de pruebas) antes del lanzamiento representa la parte más costosa de un proyecto de desarrollo de sistemas espaciales dado la cantidad de adquisiciones de hardware y software, así como por el uso de servicios por parte de terceros, como son las pruebas de calificación y certificación, entre otras. En este sentido, estimó que la fabricación y lanzamiento del primer satélite de la constelación de seis unidades requerirá una inversión de aproximadamente 38.1 mdp este año. Para el segundo satélite, previsto en 2027, la dependencia deberá desembolsar una cantidad similar, sujeta a la variación del tipo de cambio. En cuanto a los otros dos satélites, que forman una constelación de 12 y otra de 16 unidades, cada uno implicará una inversión de 47.9 millones de pesos, es decir, un total de 95.8. En conjunto, la fabricación, lanzamiento e infraestructura de la constelación Ixtli representará una inversión cercana a 206.3 millones de pesos. Para Ramos Barba, más allá de si

Radiografía de las telecomunicaciones en México: las 12 empresas que conectan al país y mueven billones

Las telecomunicaciones se han convertido en una infraestructura clave para la vida cotidiana en México: desde una llamada de emergencia y una transferencia bancaria hasta el trabajo remoto, la educación en línea y el entretenimiento. Detrás de esa conectividad operan 12 empresas clave , de distintos tamaños y modelos de negocio, que en conjunto sostienen la red que mantiene comunicado al país. El sector abarca desde el gigante América Móvil , propiedad de Carlos Slim , hasta Altán Redes , la red estatal que utilizan los Operadores Móviles Virtuales (OMV) para ofrecer servicios de telefonía móvil en todo el territorio nacional. Entre ambos extremos conviven compañías enfocadas en telefonía celular, servicios fijos de internet y despliegue de infraestructura, cuya operación define la calidad, cobertura y acceso a las telecomunicaciones para millones de usuarios. Para esta radiografía se analizó el desempeño de estas 12 empresas a partir de su tamaño, peso económico, ventas anuales, generación de empleo y papel dentro del ecosistema de telecomunicaciones, con base en los datos del ranking 2025 de Las 500 empresas más importantes de México , elaborado por la revista Expansión. El resultado muestra la magnitud del sector: en conjunto, estas compañías concentran más de 1.13 billones de pesos en ventas anuales , una cifra que dimensiona no solo su peso económico, sino también su carácter estratégico para el desarrollo, la competitividad y la conectividad del país. Las 12 principales empresas de telecomunicaciones en México América Móvil América Móvil es el principal grupo de telecomunicaciones de América Latina y uno de los mayores del mundo fuera de China e India. Controlado por Carlos Slim, opera en 22 países y ofrece servicios de telefonía móvil y fija, internet de banda ancha, datos y soluciones corporativas mediante marcas como Telcel, Telmex, Infinitum y Claro. En México, Telcel concentra 84.3 millones de usuarios , el 45.8% del mercado móvil, lo que consolida al conglomerado como el líder indiscutible del sector. -Ventas 2024: 869,220.60 mdp -Empleados: 178,466 AT&T México AT&T México es el segundo operador de telefonía móvil del país. Llegó en 2015 tras adquirir Iusacell y Nextel, y ha invertido más de 12,000 millones de dólares en el despliegue de su red 4G y 5G. Ofrece servicios de telefonía, datos y soluciones empresariales, y actualmente atiende a 24.1 millones de usuarios, equivalentes al 13.2% del mercado móvil, lo que la consolida como un competidor central. -Ventas 2024: 77,573 mdp -Empleados: 13,375 Totalplay (Grupo Salinas) Totalplay es una empresa mexicana de telecomunicaciones especializada en servicios fijos de internet, televisión de paga y telefonía, para clientes residenciales y empresariales. Pertenece a Grupo Salinas, de Ricardo Salinas Pliego, y opera la única red 100% de fibra óptica directa al hogar (FTTH) en México, lo que le permite ofrecer altas velocidades y servicios avanzados. A marzo de 2025, según datos del IFT , suma 5.43 millones de accesos de internet fijo, lo que la coloca como uno de los principales competidores en este segmento. -Ventas 2024: 44,530 mdp -Empleados: 5,183 Megacable Holdings Megacable Holdings es una de las principales empresas mexicanas de telecomunicaciones, con más de cuatro décadas de operación y presencia nacional. Ofrece servicios de internet fijo, televisión de paga, telefonía y soluciones corporativas, y ha impulsado una fuerte expansión de su red de fibra óptica en los últimos años. A marzo de 2025, suma 5.38 millones de accesos de internet fijo, lo que la posiciona como uno de los mayores competidores en este segmento, solo por debajo de América Móvil, y como un actor clave en la ampliación de la conectividad de alta velocidad en el país. -Ventas 2024: 32,841 mdp -Empleados: 32,962 Telefónica Movistar México Telefónica Movistar México es uno de los principales operadores de telefonía móvil del país y parte del grupo español Telefónica. Presente en México desde 2001, ofrece servicios de telefonía y datos móviles para usuarios y empresas, y atiende a 23.5 millones de clientes, el 12.9% del mercado. Aunque en noviembre de 2025 su CEO confirmó la intención de salir de Hispanoamérica, la compañía mantiene operaciones normales en México por el momento. -Ventas 2024: 25,818 mdp -Empleados: 1,603 Sky (Grupo Televisa) Sky fue durante años la principal plataforma para consumir deporte premium en México, con derechos exclusivos de ligas internacionales, mundiales y grandes eventos. El auge del streaming y la fragmentación de audiencias la obligaron a replantear su modelo, ceder exclusivas y apostar por la integración de servicios satelitales, digitales y de conectividad. Este viraje culminó con su fusión operativa con Izzi al cierre de 2025, para fortalecer su posición en un mercado cada vez más competido. -Ventas 2024: 15,337 mdp -Empleados: 2,400 Empresas Cablevisión (Grupo Televisa) Aunque Cablevisión desapareció como marca comercial, sigue siendo la empresa que opera los servicios de Izzi, el triple play de Grupo Televisa. Fundada en 1960 y hoy listada en la Bolsa Mexicana de Valores bajo la clave CABLE, la compañía ofrece internet fijo, telefonía y televisión de paga para hogares y empresas, con cobertura en la Ciudad de México, su zona metropolitana y más de 60 ciudades del país. A marzo de 2025, Izzi suma 5.6 millones de accesos de internet fijo, lo que la posiciona como uno de los principales jugadores. -Ventas 2024: 14,628 mdp -Empleados: 5,450 Operadora de Sites Mexicanos (Telesites) Telesites, operada originalmente por Operadora de Sites Mexicanos (OPSIMEX), nació en 2015 tras la escisión de más de 11,700 torres de Telcel, como parte de la reorganización corporativa de América Móvil. Especializada en infraestructura pasiva para telecomunicaciones, la empresa construye, opera y renta torres y sitios para la instalación de redes móviles. Desde diciembre de ese año cotiza en la Bolsa Mexicana de Valores y actualmente administra más de 16,000 torres en todo el país, lo que la convierte en el mayor operador independiente de este tipo de infraestructura en México. -Ventas 2024: 13,195.10 mdp -Empleados: 290 Axtel Axtel es una empresa mexicana fundada en 1994, con sede en Monterrey, especializada en soluciones tecnológicas y de conectividad para empresas, gobiernos y otros operadores. Aunque en

Entre sanciones, conflictos y alianzas: ¿cuál es la relación de EU y las potencias petroleras?

Los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán y la respuesta de Teherán han provocado una enorme disrupción en el mercado de energéticos en el mundo. Tras el ataque iraní del domingo a varios buques en la zona del Golfo, la Organización Marítima Internacional (OMI) llamó a las navieras a «evitar» la región. El precio de los seguros se ha disparado, con estimaciones que llegan al 100%, y las principales compañías han confirmado la suspensión del paso de sus flotas por el estrecho de Ormuz, por donde circula el 20% del crudo del mundo. 1. Venezuela 2. Arabia Saudita El West Texas Intermediate (WTI) saltó 6.3% y cerró en 71.23 dólares por barril, lo que consolidó el movimiento iniciado tras los riesgos de interrupción en rutas clave de suministro. En teoría, los países importadores de petróleo disponen de reservas, ya que los miembros de la OCDE deben mantener 90 días de existencias de crudo, pero no se descarta que los precios superen los 100 dólares. Estados Unidos, que actualmente es el mayor productor de crudo del mundo, ha guardado una relación compleja con los países que tienen las mayores reservas, pero en los últimos meses esto se ha acentuado. Estos son los países que cuentan con una mayor riqueza petrolera y su relación con Estados Unidos. Las sanciones impuestas por el presidente estadounidense Donald Trump durante su primer mandato, así como la corrupción de la administración chavista, hicieron caer la producción petrolera de Venezuela hasta un mínimo histórico de 350,000 barriles diarios en 2020. En enero, Estados Unidos llevó a cabo una operación militar para capturar al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, quien enfrenta cargos por narcoterrorismo en Nueva York. Sin embargo, desde el primer día, Trump dijo que Estados Unidos tomaría el control del crudo del país sudamericano. El petróleo venezolano padece un embargo de Estados Unidos desde 2019, pero en las últimas semanas el Departamento del Tesoro ha emitido licencias que permiten a un puñado de empresas operar con ciertas restricciones. El gobierno de la presidenta interina, Delcy Rodríguez, ha avanzado en una agenda de trabajo bajo presiones de Washington, que incluye una reforma petrolera amigable con las empresas privadas y extranjeras. Estados Unidos y Arabia Saudita son aliados estratégicos desde hace varias décadas. El año pasado, Trump recibió con honores al príncipe heredero y gobernante de facto de Arabia Saudita, Mohammed bin Salmán. 3. Irán Ambas partes firmaron un nuevo Acuerdo de Defensa Estratégica que amplía los derechos de acceso militar de Estados Unidos, formaliza los compromisos saudíes de compartir la carga para sufragar los costos estadounidenses asociados con la defensa del Reino y allana el camino para importantes transferencias de armas, incluidas futuras entregas del F-35 y casi trescientos tanques estadounidenses. El gran problema de esta relación es Israel. Arabia Saudita no tiene relaciones diplomáticas con el Estado hebreo, el principal aliado de Estados Unidos en Medio Oriente. Irán y Estados Unidos tienen relaciones conflictivas desde la Revolución Islámica de 1979 y la toma de rehenes en la embajada estadounidense en Teherán. El sector petrolero iraní se enfrenta a graves sanciones de Estados Unidos desde 2018, después de que Washington abandonó el acuerdo nuclear de 2015 con Irán e implementó la política de “máxima presión” sobre la República Islámica. Durante la guerra de los 12 días entre Israel e Irán, Estados Unidos lanzó bombardeos contra tres importantes sitios nucleares iraníes el 21 de junio de 2025. Trump señaló que había «aniquilado» el programa nuclear iraní en esos ataques, pero el alcance de los daños se desconoce. El republicano anunció el sábado que Estados Unidos lanzó «operaciones de gran envergadura» con Israel, poco después de que se oyeran varias explosiones en Teherán y en otras ciudades iraníes. En las semanas previas, Washington había amenazado reiteradamente con bombardear Irán en respuesta a la sangrienta represión ejercida por las autoridades de una oleada de protestas a inicios de año. Ambos países participaron en febrero en unas conversaciones indirectas mediadas por Omán. La Casa Blanca quería obtener un acuerdo más allá del programa nuclear iraní, que incluyera también límites a las capacidades balísticas de Irán, algo que Teherán rechazaba. El ejército estadounidense desplegó una importante fuerza aérea y naval en el Golfo y envió al Mediterráneo al portaviones más grande del mundo, el Gerald Ford. 4. Irak Las relaciones entre Estados Unidos e Irak estuvieron marcadas en las últimas décadas por la invasión estadounidense de 2003 a 2011 y por la intervención en 2014 de una coalición antiyihadista liderada por Washington. “Irak es ahora un socio clave para los Estados Unidos en la región, así como una voz de moderación y democracia en Oriente Medio. Irak se beneficia del funcionamiento de las instituciones gubernamentales, incluida una legislatura activa, y desempeña un papel cada vez más constructivo en la región”, indica el Departamento de Estado en su sitio web. 5. Emiratos Árabes Unidos El año pasado, tras una visita a Abu Dabi, Trump anunció acuerdos comerciales por más de 200,000 millones de dólares entre Estados Unidos y los Emiratos Árabes Unidos. Como parte del anuncio, las estadounidenses ExxonMobil, Occidental Petroleum y EOG Resources acordaron con la Compañía Nacional de Petróleo de Abu Dhabi (ADNOC) la expansión de la producción de petróleo y gas natural valorada en 60,000 millones de dólares. “La asociación estratégica entre Estados Unidos y Emiratos Árabes Unidos ha abarcado décadas y ha apoyado la prosperidad y la seguridad de los estadounidenses y los emiratíes. Esta asociación abarca la cooperación estratégica en defensa, comercio, energía, espacio y diplomacia, lo que refleja intereses compartidos y respeto mutuo”, indicó la Casa Blanca en un comunicado. 6. Kuwait 7. Rusia El Departamento de Estado ha descrito la relación entre Estados Unidos y Kuwait como «cálida y multifacética». Los dos países tienen una buena relación desde hace casi 75 años, cuando se abrió el primer consulado estadounidense en este país del Golfo, el 27 de junio de 1951. La alianza estratégica entre Estados Unidos y Kuwait se intensificó tras la invasión

Los aliados de Irán y Estados Unidos en su nuevo conflicto

El presidente Donald Trump dijo que los ataques estadounidenses contra Irán eran «la última oportunidad» para evitar que ese país se dotara de armas nucleares, en el tercer día de estragos de la guerra. El Pentágono y su aliado, Israel, han lanzado ataques contra centros de mando y control iraníes, arrasando instalaciones de almacenamiento y lanzamiento de misiles, y hundiendo buques de la marina. La ofensiva estadounidense-israelí contra Irán ya ha dejado centenas de muertos en este país, incluido el líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei. Trump dijo que los ataques de su país a Irán pueden durar más de lo previsto, cuando su gobierno trata de contrarrestar las críticas sobre cuáles son los objetivos de esta guerra. En este conflicto, cada una de las partes cuenta con aliados que podrían apoyar a su bando, ya sea en el plano diplomático o en el militar. Los aliados de Irán en Medio Oriente Irán construyó durante décadas una red de aliados y grupos armados en la región, algo que le permitió proyectar influencia en la región y enfrentar a sus principales rivales, especialmente Estados Unidos e Israel. Esta estructura, conocida como el Eje de la Resistencia, está integrada por gobiernos aliados y organizaciones armadas que comparten objetivos políticos o estratégicos con Teherán. Sin embargo, este Eje de la Resistencia ha sido debilitado desde 2023, con el inicio del conflicto. Siria Irán tenía como uno de sus principales aliados al régimen de Bashar Al Assad en Siria, por lo que su derrocamiento en diciembre de 2024, después de una guerra civil de más de 10 años. El nuevo líder del país, Ahmed al Sharaa, que procede de la órbita sunita salafista, se ha alejado del «eje de la resistencia» y se ha alineado con Estados Unidos de Trump, que incluso lo recibió en la Casa Blanca. Hutíes en Yemen Irán defiende a los hutíes, que han estado luchando contra una alianza militar liderada por Arabia Saudita en Yemen desde 2015, como parte de su «Eje de Resistencia» regional. Arabia Saudita y sus aliados acusan a Irán de armar y entrenar a los hutíes. Pero el alcance de la relación es discutible y Teherán ha negado haber canalizado armas hacia Yemen. Los ataques que este grupo ha perpetrado contra Israel u objetivos estadounidenses se intensificaron desde el estallido de la guerra de Gaza el 7 de octubre de 2023. Los hutíes tienen capacidad, además, para atacar buques en el mar Rojo, por donde circula el 12% del comercio mundial. Hezbolá Estados Unidos alcanzó más de un millar de objetivos hutíes en Yemen en 2025, como parte de una campaña que buscaba acabar con la insurgencia. Hezbolá, que significa “Partido de Dios”, fue creado por la Guardia Revolucionaria de Irán en 1982 con el objetivo de luchar contra las fuerzas israelíes que habían invadido Líbano. Hasta 2024 constituía el principal aliado de Irán en la región. Desde el ataque de Hamás a Israel el 7 de octubre de 2023, Hezbolá e Israel intercambiaron disparos en la escalada más grave a través de la frontera libanesa-israelí desde 2006, cuando ambas partes libraron una guerra. Estos ataques revocaron el debilitamiento de la milicia. A finales de septiembre de 2024, Israel informó que mató a Hassan Nasrallah, líder de Hezbolá. Unos días antes, el país había matado a parte de la cúpula por un ataque a distancia que utilizó los beepers y walkie-talkies de los grupos para llevar a cabo esta ofensiva. Esta organización aún cuenta con un importante arsenal que ya usa en contra de Israel como represalia por el asesinato de Jamenei. Hezbolá afirmó en la madrugada del martes que su ataque con cohetes y drones contra Israel fue un «acto defensivo», después de más de un año de ataques israelíes a pesar de un alto el fuego. Líbano prohibió las actividades militares de Hezbolá. El lunes Israel bombardeó este país y dejó por lo menos 52 muertos. Otros aliados de Irán Irán siguió como uno de los aliados más cercanos y apoyos de Rusia a lo largo de la ofensiva lanzada en 2022 por el Kremlin en Ucrania. Kiev y los occidentales acusan a Teherán de suministrar a Rusia armas y tecnología militar, como drones Shahed, de concepción iraní, que Rusia produce ahora masivamente y utiliza diariamente para bombardear a Ucrania. En 2025, Rusia e Irán también firmaron un tratado de asociación estratégica para reforzar sus relaciones, inclusive en el campo militar. Aunque denunció un acto de «violación cínica» de «la moral y del derecho internacional», ni Putin ni las autoridades rusas anunciaron oficialmente una ayuda concreta a Teherán ante los bombardeos estadounidenses e israelíes en curso. China también se ha convertido en un aliado esencial para Irán en los últimos años. Ante las sanciones occidentales, el 80% del petróleo iraní es comprado por el gigante asiático. Beijing reclamó el lunes un alto el fuego y negociaciones diplomáticas para frenar el conflicto en Oriente Medio, que se cobró la vida de un ciudadano del gigante asiático en Irán. «La tarea más urgente es el cese de las operaciones militares y evitar que el conflicto se extienda», dijo la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Mao Ning, quien pidió «una resolución a través del diálogo y la negociación». Países que han recibido ataques de represalia de Irán Irán comenzó a lanzar misiles y drones contra objetivos en todo el Golfo, donde Estados Unidos mantiene varias bases militares, luego de la muerte de su líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei. Irán no siente «ninguna hostilidad» hacia los países del Golfo, aseguró este lunes su ministro de Relaciones Exteriores, Abás Araqchi, a su homólogo chino, Wang Yi. «Irán no tiene ninguna hostilidad hacia los países del Golfo Pérsico y está decidido a mantener relaciones de buena vecindad con ellos», expresó el ministro iraní, de acuerdo con la cancillería. «La represalia defensiva de Irán contra las bases militares estadounidenses (…) no debe considerarse un ataque iraní contra estos países», aseguró Araqchi. Los ministros de Exteriores de los