Liverpool entra al mayoreo y apunta a Arco Norte en motor del negocio
El Puerto de Liverpool ajusta las tuercas en su negocio. La empresa diversifica sus ingresos con la creación de una nueva vertical que ofrecerá ventas mayoristas de la marca Dockers y que operará bajo el nombre de Global Lifestyle and Apparel Management (GLAM), con la que la empresa podrá echar mano de su gran infraestructura logística y diferenciarse de su competencia. Arco Norte, el centro logístico de la compañía ubicado en Jilotepec, Estado de México, será clave para el desarrollo de este nuevo negocio. En este hub, la compañía no sólo tiene espacio de almacenamiento para mercancías de diversos tamaños, también es una instalación estratégica. Se localiza en un terreno de 195 hectáreas y tiene acceso directo a la autopista Arco Norte, lo que facilita la distribución hacia el Valle de México, el Bajío y el occidente del país. Marisol Huerta, analista bursátil del podcast Halcones Financieros, declara que con esta nueva división de negocio, el conglomerado dueño de las tiendas Liverpool y Suburbia tiene la oportunidad de aprovechar la infraestructura del hub logístico, que en 2025 terminó de recibir inversiones para su desarrollo y operación, que requirió una inversión total de 25,000 millones de pesos. “La empresa ha invertido mucho para tener una buena operación logística. Arco Norte le da la opción de estar en un punto clave para moverse a diferentes partes y esto significa que puede surtir a cualquier estado de la República”, dice Huerta. La inversión en Arco Norte se anunció en 2008 y fue en octubre de 2022 cuando la empresa anunció el funcionamiento de la primera fase del hub logístico, una nave logística para mercancía de Big Ticket, es decir, artículos de alto volumen que por lo general son entregados en el domicilio del cliente. La empresa se puso como meta el año pasado su operación completa. Sería desde este hub logístico desde donde GLAM realice los envíos de las mercancías de la marca Dockers a las cadenas de retail que comercializan los productos en su piso de ventas. Es una forma que, de acuerdo con los analistas, la empresa va a volver rentable su capacidad de almacenamiento y entregas desde Arco Norte como punto central. Además, la creación de GLAM se abre paso en un año en el que la empresa ya no realizará desembolsos en Arco Norte, lo que apunta a que el gasto de capital sea dirigido a otros rubros, entre ellos, la nueva vertical de negocio. “Tanto para tiendas físicas como para el crecimiento del comercio electrónico, la demanda de espacio y capacidades logísticas va en aumento. Liverpool evidentemente tiene experiencia y es una interesante apuesta de negocio”, dice Francisco Delgado, analista bursátil independiente. Una etapa de diferenciación Más allá de la consolidación logística de Liverpool, la vertical de GLAM para la empresa de retail marca un nuevo eslabón en la diferenciación de su modelo de negocio respecto a su competencia. Aunque las otras cadenas también cuentan con un segmento comercial, con la venta en sus tiendas, el desarrollo de centros comerciales y el negocio de los servicios financieros, El Puerto de Liverpool entra a una nueva etapa en medio de una baja en el consumo, los retos por el encarecimiento de mercancías resultado de los ajustes a las importaciones chinas y el crecimiento de la cartera vencida. En 2025, El Puerto de Liverpool reportó una caída en sus ganancias de 26% a 17,150 millones de pesos. En el periodo, el EBITDA se redujo 4.7% y los ingresos totales aumentaron 6.7%, según su estado financiero. En tanto, los especialistas ven con optimismo el desarrollo futuro de GLAM dentro del Puerto de Liverpool, sobre todo si suman más marcas a la distribución mayorista, que sería lo ideal para dar mayor fuerza a esta vertical. “La empresa ve un nuevo escenario; en la medida en la que vaya creciendo va a sumar a los resultados financieros. Es una buena estrategia y hacia adelante va a sumar nuevas marcas y veremos mayor beneficio en términos de costos y su impacto en las finanzas de la compañía. Además, este es un efecto diferenciador frente a su competencia”, dice Marisol Huerta. ]]>
Apple lanza el MacBook más barato de su historia
Apple rara vez compite en precio. Durante décadas construyó su identidad alrededor de dispositivos premium que prometen rendimiento, diseño y control del ecosistema por encima del costo. Sin embargo, el lanzamiento del MacBook Neo sugiere que el mercado de computadoras personales atraviesa un momento distinto a cuando lanzó su primer MacBook en 2006. El MacBook Neo es, sencillamente, el portátil más barato que la empresa ha lanzado en años. Con un precio inicial de 599 dólares, el dispositivo busca ocupar un espacio que la compañía había dejado relativamente desatendido, el de entrada. El nuevo equipo llega con una pantalla de 13 pulgadas Liquid Retina con resolución de 2408×1506, cámara FaceTime de 1080p, teclado Magic Keyboard y altavoces compatibles con audio espacial y Dolby Atmos. También incluye dos puertos USB-C y entrada para audífonos. En lugar de utilizar los chips de la familia M, que Apple introdujo en los Mac desde 2020, el MacBook Neo funciona con el A18 Pro, el mismo procesador utilizado en los iPhone 16 Pro. Los chips de la serie A, diseñados originalmente para smartphones, demostraron un alto rendimiento energético. Según Apple, el dispositivo puede ofrecer hasta 16 horas de autonomía y un desempeño suficiente para tareas cotidianas como navegación, consumo multimedia o trabajo en aplicaciones de productividad. El modelo base incluye 8 GB de memoria y 256 GB de almacenamiento, configuraciones que no pueden ampliarse posteriormente. Tampoco integra características presentes en otros Mac, como puertos Thunderbolt o carga MagSafe, y algunas versiones prescinden incluso de Touch ID. En términos de diseño, la firma busca un aire más juvenil que el de otros modelos. El MacBook Neo se ofrece en colores como plata, índigo, rosa o amarillo cítrico y mantiene un cuerpo de aluminio ligero, con un peso cercano a los 1.2 kilogramos. La llegada de este equipo coincide con una actualización más amplia del portafolio de Apple. La compañía también anunció nuevas versiones del MacBook Air con chip M5 y modelos MacBook Pro con configuraciones más potentes, lo que sugiere una segmentación más clara entre los distintos niveles de su línea de computadoras. Con un precio cercano a los 600 dólares, Apple se coloca directamente en una franja donde tradicionalmente no participaba, buscando ampliar su base de usuarios y, sobre todo, introducirlos a su ecosistema de servicios y software. Lo mismo que reforzó desde el 2025 con el iPhone 16e y este año con la evolución de este equipo. En otras palabras, el hardware podría funcionar como puerta de entrada a negocios más rentables, como servicios pues desde los equipos de la firma se puede acceder a almacenamiento en la nube, suscripciones y aplicaciones. Al utilizar un chip originalmente diseñado para iPhone en una computadora portátil, Apple confirma que su estrategia de integración de silicio ha alcanzado un punto de madurez suficiente para permitir combinaciones antes impensables. ]]>
El nerviosismo en los mercados se modera; bolsas y peso reducen pérdidas
Los mercados financieros iniciaron la jornada con menor aversión al riesgo . El nerviosismo provocado por el conflicto entre Estados Unidos e Irán se moderó ante reportes de contactos indirectos entre ambos países para explorar una posible negociación que ponga fin a las hostilidades. Además, el escenario base continúa siendo que los precios de los energéticos se estabilicen en el corto plazo . De acuerdo con analistas de Monex, el sentimiento de aversión al riesgo se redujo tras conocerse que funcionarios iraníes habrían buscado acercamientos con agentes estadounidenses para abrir un canal de diálogo. Este cambio en el tono geopolítico permitió cierta estabilización de los activos financieros, aunque los inversionistas se mantienen atentos a la evolución del conflicto. Bolsas operan mixtas El nerviosismo continúa en el frente petrolero El peso recupera parte del terreno perdido En las primeras operaciones, el Dow Jones ganaba un 0.42% , el índice Nasdaq avanzaba un 0.69% y el índice amplio S&P 500 sumaba un 0.39% . La víspera, los índices habían caído claramente en la apertura. En México, el S&P/BMV IPC abrió la jornada con un avance de 0.39%, a 68,705.82 puntos , en línea con la moderación de la aversión al riesgo en los mercados globales. Entre las emisoras con mayores ganancias destacaron Peñoles, con un alza de 2.58%, seguida de Grupo México con 1.79% y Volaris con 1.41%. También registraron incrementos Cemex, que subió 0.74%, y Pinfra, con un avance de 0.84%, en una sesión marcada por el rebote de emisoras ligadas a materias primas e infraestructura. A nivel global, Europa registraba avances, mientras que Asia cerró con caídas, destacando el descenso de 3.6% del Nikkei japonés, reflejo de la sensibilidad de la región a los movimientos en los precios del petróleo. El repunte moderado en algunos mercados responde al mayor apetito por riesgo derivado de las señales de diálogo, aunque el ánimo del mercado “permanece frágil” ante la posibilidad de que el conflicto se prolongue y mantenga presión sobre los precios de la energía, señaló Monex. El principal foco de los inversionistas sigue siendo la seguridad del suministro energético global. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que su gobierno garantizará el tránsito de petroleros a través del Estrecho de Ormuz, incluso mediante escoltas navales si fuera necesario. Sin embargo, la falta de detalles sobre cómo operaría este plan mantiene cautela en los mercados. De acuerdo con un análisis de Banorte, el petróleo mantiene un avance moderado mientras los inversionistas evalúan la posibilidad de negociaciones entre Irán y Estados Unidos, así como el riesgo de interrupciones en las rutas energéticas. En este contexto, el Brent cotizaba alrededor de 82 dólares por barril, mientras el WTI rondaba los 74.8 dólares , tras haber registrado fuertes alzas en sesiones recientes. “Nuestro escenario base es que la disrupción al suministro global de energía será breve. Desde la perspectiva de los mercados, esto debería permitir que las acciones se recuperen de la volatilidad actual, en línea con la reacción observada tras la mayoría de shocks geopolíticos recientes”, señaló en una nota de análisis el Chief Investment Office de UBS. En el mercado cambiario, el peso mexicano mostraba una ligera apreciación, con el tipo de cambio alrededor de 17.59 pesos por dólar, con una ganancia de 0.26% . La moneda mexicana se benefició del retroceso del dólar y de la moderación del nerviosismo en los mercados, lo que permitió que el peso se colocara entre las divisas emergentes con mejor desempeño en la jornada. Más allá del frente geopolítico, los mercados también seguirán de cerca la agenda económica del día en Estados Unidos, donde se publicarán el reporte de empleo privado ADP y el índice ISM de servicios, indicadores clave para evaluar la fortaleza de la economía estadounidense y las perspectivas de política monetaria de la Reserva Federal. Con información de AFP ]]>
EU se prepara para imponer aranceles del 15% esta semana
Los aranceles generales del 15% a las importaciones de Estados Unidos anunciados por el presidente Donald Trump comenzarán probablemente a aplicarse esta semana , anunció el miércoles el secretario del Tesoro, Scott Bessent . El presidente estadounidense intenta reconstruir su política proteccionista tras el revés judicial que sufrió el mes pasado, cuando la Corte Suprema declaró ilegal gran parte de las tarifas aduaneras que le había impuesto a sus socios comerciales, tanto a países aliados como a adversarios. Trump dijo entonces que recurriría a otra ley para imponer un arancel adicional del 10%, que luego anunció sería del 15% . Cuando el preguntaron en una entrevista con CNBC cuándo se aplicará el aumento, Bessent contestó: «Probablemente en algún momento esta semana». Añadió que esto se hará en virtud de la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974 —la misma base para el nuevo arancel del 10% de Trump—, que solo permite un gravamen con una duración de 150 días, salvo que el Congreso lo prorrogue. Durante este periodo de cinco meses, el gobierno de Trump buscará concluir las investigaciones vinculadas a preocupaciones sobre seguridad nacional y comercio desleal que motivaron la imposición de aranceles, dijo Bessent. Estas investigaciones, a su vez, podrían dar lugar a nuevos paquetes de aranceles. «Estoy firmemente convencido de que las tarifas arancelarias volverán a su nivel anterior en un plazo de cinco meses», aseguró Bessent. «Y son facultades muy amplias», añadió, en referencia a las leyes que justifican las investigaciones. «Han sobrevivido a más de 4,000 impugnaciones legales. Avanzan con más lentitud, pero son más sólidas», afirmó Bessent. El aumento de los aranceles generales no afecta a los gravámenes sectoriales impuestos por Trump, en particular sobre el acero y el sector automotor. ]]>
La crisis en Irán y la urgencia de una política nacional de fertilizantes
Un conflicto bélico ha vuelto a poner en vilo a los mercados energéticos globales. Como respuesta a los ataques orquestados por Estados Unidos e Israel, la navegación por el estrecho de Ormuz ha sido cerrada después de que Irán amenazara con atacar barcos comerciales, estrangulando de manera efectiva el tránsito de hidrocarburos y derivados. Se trata de una arteria vital para la economía mundial ya que por ahí transita alrededor de una quinta parte del petróleo mundial y del gas natural licuado (GNL). No todo es petróleo y gas Las cotizaciones han reaccionado al alza. Con relación al cierre de la semana pasada, los precios del Brent y WTI se han incrementaron alrededor de 13% al martes 3 de marzo, mientras que la mezcla mexicana de exportación lo ha hecho de manera moderada – el aumento ha sido de aproximadamente 5%. En Europa, los precios del gas natural han experimentado un alza de alrededor del 70% en el mismo lapso. Qatar, un importante proveedor del mercado europeo y segundo mayor exportador global de GNL, ha cerrado operaciones en sus principales complejos productivos como consecuencia de los ataques de Irán a su infraestructura. Más allá de los hidrocarburos, existe otro grupo de commodities igualmente expuesto a la volatilidad geopolítica y que ha recibido menos atención: amoniaco y fertilizantes nitrogenados. Gracias a la abundancia de gas natural, el Medio Oriente es también un jugador clave en la producción y exportación de amoniaco y fertilizantes como la urea – el nutriente más utilizado en el mundo, incluyendo México. Lo anterior significa que, cuando el suministro de gas natural se ve comprometido o su precio se incremente de manera abrupta e importante, el costo de producción del amoniaco se encarece y, en consecuencia, el de la urea y otros fertilizantes esenciales para la agricultura. Un alza en los precios del gas natural se traduce en fertilizantes más costosos. De modo que, si el conflicto continúa por semanas o meses, la economía mundial también podría enfrentar volatilidad en este mercado, lo que con el tiempo puede traducirse en una menor aplicación de nutrientes, caída en los rendimientos, y presión sobre los precios de los alimentos. En esta discusión hay otro dato clave: el cierre del estrecho de Ormuz no es cosa menor pues es la arteria por la cual se exporta una tercera parte de la urea mundial, lo que es de especial importancia para economías importadoras como México. El plan de Sheinbaum Como se ha reportado en otras entregas, el gobierno de Mexico – vía Pemex y el sector privado – tiene en la mira la rehabilitación de la cadena del amoniaco-urea. Ante los acontecimientos en el Medio Oriente, el plan de la presidenta Sheinbaum adquiere otra dimensión. Por décadas, el país ha importado (casi) la totalidad de su urea y ahora se tiene la clara intención de reducir esa dependencia y fortalecer las capacidades productivas, lo que significa añadir valor al gas natural existente – propio o importado – y blindar al campo mexicano y productores de la volatilidad externa. Aunado a lo anterior, el rescate de la cadena amoniaco-urea también es susceptible de alinearse con los objetivos de descarbonización si se acompaña, eventualmente, de inversiones en tecnologías más limpias como el amoniaco verde y de una reducción en la quema de gas natural. Dicho de otro modo, el país tiene opciones para fortalecer la seguridad alimentaria sin renunciar a sus metas climáticas, al tiempo que mitiga la volatilidad de los mercados energéticos. El conflicto en Irán – y la invasión de Rusia a Ucrania en el 2022 – es un recordatorio de cuán frágiles pueden ser las cadenas de suministro de fertilizantes y confirma la profunda interdependencia entre la seguridad energética y la seguridad alimentaria. Por lo que, en este contexto de incertidumbre geopolítica, la decisión de aumentar la producción de amoniaco y urea en el país es un acierto de política pública. ____ Nota del editor: Adrián Duhalt es analista del sector energético. Síguelo en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>
De Davos a México, la Inteligencia Artificial como nueva infraestructura económica
Cada enero, Davos funciona como un catalejo de la economía global. Más que anticipar el futuro, revela qué temas ya son prioridad en la agenda de los CEO, los reguladores y los inversionistas. En el World Economic Forum 2026 quedó claro que la conversación sobre Inteligencia Artificial (IA) dejó de ser tecnológica para convertirse en estratégica. La IA ya no es un experimento de innovación ni un proyecto de eficiencia aislado: es la nueva infraestructura sobre la cual se construirá la competitividad de empresas y países durante la próxima década. Si en 2023 y 2024 predominaba el entusiasmo por la IA generativa, en 2026 la discusión giró en torno a escala, gobernanza y retorno económico tangible. La pregunta ya no es si la IA transformará los negocios, sino qué organizaciones están listas para capturar ese valor de manera estructural. En este contexto, en Davos cobró especial relevancia la idea de construir organizaciones “ Perpetually Adaptive ”, un concepto que define a las empresas capaces de anticipar disrupciones, aprender continuamente y reconfigurar sus modelos operativos en tiempo real. Más allá de la eficiencia, la ventaja competitiva sostenible proviene de la capacidad de adaptación constante. Una “Perpetually Adaptive Enterprise ” no reacciona al cambio: lo incorpora estructuralmente en su arquitectura tecnológica, en sus procesos y en su cultura. La IA toma el rol como el habilitador clave de esa adaptabilidad permanente, al permitir análisis predictivo, simulaciones de escenarios y toma de decisiones contextual en ciclos cada vez más cortos. Diversos paneles del World Economic Forum coincidieron en que muchas empresas han logrado pilotos exitosos, pero pocas han convertido la IA en una capacidad transversal. Las razones son claras: datos fragmentados, arquitecturas heredadas, ausencia de modelos de gobernanza y, sobre todo, una brecha significativa de talento. La IA no se “añade” a procesos existentes; exige rediseño operativo. Requiere revisar cómo fluye la información, cómo se miden los resultados y cómo se distribuye la responsabilidad dentro de la organización. Aquí es donde el concepto de empresa perpetuamente adaptativa adquiere sentido práctico. Para evolucionar de una organización digital a una organización verdaderamente inteligente, las compañías deben integrar inteligencia en cada capa: estrategia, operaciones, experiencia de cliente y cadena de suministro. La adaptabilidad ya no depende únicamente del liderazgo humano, sino de sistemas capaces de aprender de datos históricos, detectar señales débiles del mercado y ajustar procesos en tiempo real. En esta visión, la IA no es un proyecto aislado del área de tecnología; es el núcleo que permite a la empresa reinventarse de manera continua. El impacto macroeconómico también estuvo en el centro del debate. PwC estima que la IA podría añadir hasta 15.7 trillones de dólares al PIB global hacia 2030. McKinsey calcula que la IA generativa por sí sola podría aportar entre 2.6 y 4.4 trillones de dólares anuales en valor económico. Más allá de la cifra exacta, el mensaje es contundente: estamos frente a una de las mayores oportunidades de productividad desde la Revolución Industrial. Para economías emergentes, esto representa tanto una oportunidad como un riesgo. Quienes integren la IA a su estructura productiva podrán acelerar crecimiento; quienes la adopten de forma superficial dependerán de tecnología y capacidades externas. Una empresa perpetuamente adaptativa entiende que la infraestructura no es estática. Debe ser modular, escalable y preparada para incorporar nuevas generaciones de modelos de IA sin rediseños costosos cada vez que surge una innovación. La adaptabilidad tecnológica se convierte en un activo estratégico: arquitecturas cloud-native, integración entre IT y OT, plataformas de datos unificadas y marcos robustos de ciberseguridad permiten que la organización evolucione sin fricciones. ¿Qué significa todo esto para México? Primero, que el país cuenta con ventajas estratégicas relevantes. Su integración con Norteamérica y otros países, su base industrial, su ecosistema digital en crecimiento y su población joven lo posicionan favorablemente para capturar parte del valor generado por la IA. Sectores como servicios financieros, manufactura avanzada, consumo masivo, retail, telecomunicaciones y logística entre otros tienen el potencial de incorporar inteligencia artificial en cadenas de valor completas, no solo en procesos aislados. Segundo, que la ventana de oportunidad es limitada. Las economías que conviertan la IA en política industrial, agenda educativa y prioridad empresarial consolidarán ventajas difíciles de revertir. México necesita avanzar simultáneamente en tres frentes: modernización tecnológica, formación de talento y marcos regulatorios claros que fomenten innovación responsable. Para los líderes empresariales, la agenda es concreta. Identificar casos de uso con impacto medible en ingresos, eficiencia o experiencia de cliente. Invertir en calidad y gobernanza de datos antes de escalar modelos complejos. Diseñar arquitecturas tecnológicas preparadas para integrar soluciones de IA de manera segura. Establecer políticas internas claras sobre uso responsable y ética algorítmica. Y, sobre todo, impulsar programas de reentrenamiento continuo que permitan a los equipos evolucionar junto con la tecnología. Pero quizá la conclusión más importante de Davos 2026 es cultural. La IA no es únicamente una herramienta tecnológica; es un catalizador organizacional. Obliga a cuestionar jerarquías rígidas, procesos fragmentados y modelos de decisión centralizados. Las empresas que adopten una mentalidad experimental, basada en aprendizaje continuo y colaboración interdisciplinaria, estarán mejor posicionadas para navegar esta transición. Estamos entrando en una economía donde la inteligencia será el principal motor de productividad. Así como la electricidad definió la competitividad del siglo XX y el internet redefinió el XXI, la IA perfila el mapa de la próxima década. México tiene la oportunidad de no ser únicamente consumidor de esta revolución, sino protagonista. Lograrlo dependerá de visión estratégica, inversión sostenida y una convicción clara: la inteligencia artificial ya no es una tendencia emergente. Es la nueva infraestructura sobre la cual se construirá el crecimiento económico y la ventaja competitiva del futuro. _____ Nota del editor: Sangram Sahoo es Director General de TCS México. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>
¿Por qué los kilos ya no son de a kilo?
Hace unos días en Nativitas, Tlaxcala, un consumidor en la calle me dijo: “¡Sí! Este precio está bueno… pero ¿por qué los kilos ya no son de a kilo?”. La frase resume una tensión silenciosa en el mercado mexicano. ¡En un contexto de presión económica, el consumidor está bombardeado de ruido “¡Sólo por hoy! ¡Llévele, llévele, está barato!», pero cada vez está más escéptico y evalúa que el verdadero valor que está detrás. Cuando el ingreso aprieta, hay dos formas empresariales de responder. La primera es táctica: promociones agresivas, descuentos intermitentes, reducciones silenciosas de gramaje/litraje, campañas constantes que buscan estimular el tráfico. Es una respuesta visible. Genera ruido. Mueve inventario. La segunda es estructural: revisar costos desde la raíz, eliminar desperdicios, ganar productividad operativa y trasladar esa eficiencia de forma consistente al precio final. No depende de campañas. Depende del modelo. Ambas pueden coexistir, pero no son lo mismo. La primera genera picos de venta. La segunda genera confianza, estructural. Y en momentos de incertidumbre, la confianza se vuelve un diferencial competitivo. El consumidor mexicano, especialmente el que vive con margen estrecho, no tiene espacio para errores. No quiere sorpresas en el contenido, ni en la calidad, ni en la política de precios. Prefiere previsibilidad. Prefiere saber que el precio de hoy no es una excepción temporal. Eso cambia la lógica competitiva. Desde la óptica del inversionista de largo plazo, también hay contraste. Los modelos basados en promociones intensivas suelen mostrar una mayor volatilidad: márgenes presionados (principalmente por merma), tráfico inestable, modelo logístico menos optimizado, mayor inversión en marketing, finalmente, mayores gastos y menor rentabilidad. Los modelos basados en eficiencia estructural tienden a ser más estables, más predecibles y resilientes ante diversos ciclos económicos. No es casualidad que, en mercados desarrollados, los negocios que priorizan precio consistente y estructura de costos eficiente hayan ganado participación a lo largo del tiempo. La razón es simple: cuando el entorno es incierto, cuando hay ingresos ajustados o no hay tiempo para salir a cazar la mejor oferta, la confianza se aprecia aún más. Esto no significa que el precio deje de importar. Al contrario: en momentos complejos, importa más que nunca. Pero la pregunta estratégica no es cómo ofrecer el descuento más llamativo esta semana, sino cómo sostener una propuesta de valor creíble todos los días. Eso exige algo menos visible que la publicidad, exige disciplina y productividad profunda: – Productividad en logística. – Productividad en surtido. – Productividad en procesos. – Productividad en capital invertido. Sin esa base, el precio bajo es insostenible. Estamos en una etapa donde el consumidor es más racional, más comparativo y exigente. Y donde el capital buscará modelos capaces de navegar volatilidad, entregando valor con confianza. En ese entorno, la verdadera pregunta no es quién puede bajar más el precio mañana. La pregunta es quién puede sostener confianza durante años. _____ Nota del editor: Tomas Durandeau es Vicepresidente Senior de Bodega Aurrera. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>
Proteger los datos ya no es opcional, es una decisión estratégica para la confianza digital
Durante años, la protección de datos personales fue tratada como un requisito regulatorio y no como un componente estratégico del negocio. Se cumplía con la norma, se redactaban avisos de privacidad y se implementaban controles mínimos. El problema es que esa lógica de cumplimiento suficiente ya no responde a la realidad actual. Hoy los datos son el insumo central de la economía digital. Cada interacción (una compra en línea, una consulta médica, un trámite gubernamental o el uso de una aplicación, entre otras formas de transferencias de datos) genera información que alimenta modelos de negocio, decisiones automatizadas y estrategias comerciales. Sin embargo, la conversación sobre protección de datos sigue siendo, en muchos casos, superficial. Una de las grandes contradicciones del entorno digital es que mientras las organizaciones más innovan, se exponen a mayores riesgos. La nube, la Inteligencia Artificial (IA), la hiperconectividad y la integración de ecosistemas digitales han ampliado oportunidades, pero también han multiplicado vulnerabilidades. Y muchas veces el riesgo no está en la ausencia de tecnología, sino en la falta de gobierno, supervisión y cultura organizacional. La dimensión del problema es cada vez más visible en el entorno económico global. De acuerdo con el Global Risks Report 2024 del World Economic Forum, los riesgos relacionados con ciberseguridad y desinformación digital se ubican entre los principales factores que amenazan la estabilidad económica y social en el corto plazo, y más del 39% de los líderes globales identifica los ciberataques como uno de los riesgos más probables para las organizaciones en los próximos dos años. En América Latina, el marco regulatorio ha evolucionado, pero persiste una brecha entre el cumplimiento formal y la protección efectiva. Políticas genéricas y procesos heredados pueden generar una sensación de seguridad que no resiste un incidente real. La pregunta clave no es si se cumple con la ley, sino si la organización está preparada para enfrentar una crisis reputacional derivada de una filtración de datos. En el ámbito empresarial, las brechas de datos no son un problema abstracto ni aislado: tienen consecuencias económicas tangibles y crecientes. Según el Cost of a Data Breach Report 2024 , el costo promedio global de una brecha de datos alcanzó 4.88 millones de dólares por incidente, un incremento de casi 10 % respecto al año anterior y el nivel más alto registrado hasta ahora, incluyendo gastos por interrupción de operaciones, pérdida de clientes, daño a la reputación de marca, atención a afectados y multas regulatorias. En sectores como el financiero, estos costos llegan aún más alto, alrededor de 6.08 millones de dólares por brecha, reflejando la vulnerabilidad de industrias intensivas en datos e interconectadas con ecosistemas digitales complejos. Esta tendencia al alza no solo representa una dificultad operativa, sino un riesgo directo a la sostenibilidad financiera de los negocios en un entorno donde las amenazas son más frecuentes y sofisticadas. Otro aspecto poco discutido es el uso ético de la información. En un entorno donde la IA participa en decisiones crediticias, laborales o de servicios públicos, la protección de datos ya no es solo una cuestión de seguridad, sino de responsabilidad social. El debate sobre privacidad comienza a cruzarse con temas de sesgos algorítmicos, transparencia y rendición de cuentas. Quizá el mayor problema no sea tecnológico, sino cultural. Durante años, la ciberseguridad ha sido tratada como un seguro que se contrata después del accidente. Se libera presupuesto tras una filtración, se fortalecen controles cuando la autoridad interviene y se habla de transformación digital sin incorporar la privacidad como condición estructural. Esta contradicción revela una falta de coherencia en el liderazgo: aspiramos a innovar al ritmo de la IA, pero gestionamos el riesgo con lógica de contingencia. Y esa brecha es, hoy, una de las principales vulnerabilidades estratégicas de las organizaciones. Proteger los datos no frena la innovación, la condiciona. Sin estructuras sólidas de gobierno, supervisión y cultura interna, la transformación digital se construye sobre bases frágiles. La confianza, un activo intangible pero decisivo, puede perderse en cuestión de horas. En la economía digital, la protección de datos dejó de ser un tema técnico. Es una decisión estratégica que define la sostenibilidad del modelo de negocio y la relación con clientes, ciudadanos y socios. La discusión pendiente no es tecnológica, sino de liderazgo. Porque en un entorno donde la información es el activo más valioso, la confianza no se presume: se diseña, se gobierna y se protege. Y las organizaciones que no lo entiendan quedarán fuera del juego antes de lo que imaginan. _____ Nota del editor: Rivaldo Ferreira es Gerente General de SONDA México. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>
La falta de compromiso laboral cuesta 438,000 mdd a las empresas en el mundo
La desmotivación en el trabajo es un problema financiero. Se reconoce en conductas simples, entre ellas que el empleado cumple un horario, responde correos y asiste a juntas, pero deja de proponer y evita responsabilidades adicionales. Es decir, permanece en su puesto, aunque su participación real es mínima. El costo de la falta de compromiso laboral es medible. Según el informe State of the Global Workplace 2025 de la firma de análisis Gallup, solo 21% de los empleados en el mundo afirma sentirse comprometido con su trabajo y esa desconexión genera pérdidas superiores a 438,000 millones de dólares en productividad. El reporte también muestra que el problema no es uniforme, aunque sí estructural. En América Latina el nivel de compromiso ronda 31%, por encima del promedio global, pero aun así lejos de un entorno saludable. Además, cuatro de cada diez empleados admiten haber experimentado altos niveles de estrés, un indicador que ayuda a explicar por qué la energía mental disponible para trabajar se ha convertido en un recurso escaso. La falta de compromiso tampoco responde a una generación específica. El estudio señala que el nivel de engagement es prácticamente el mismo entre trabajadores menores y mayores de 35 años, lo que confirma que la desconexión atraviesa rangos de edad y etapas profesionales. Asimismo, el problema no está en la cantidad de horas trabajadas, está en el nivel de atención y participación que la persona aporta a la organización. Juan Pablo Ventosa, especialista en liderazgo organizacional, explica que las empresas suelen gestionar solo lo que pueden observar. “Las organizaciones se enfocan en métricas operativas y financieras, pero dejan de lado señales igual de relevantes como la confianza interna, la percepción de justicia o la calidad del liderazgo. Cuando esos intangibles no se gestionan, influyen en sentido contrario a los objetivos corporativos”, dice el socio fundador de Human Performance y profesor de EGADE Business School. La propia medición de Gallup apunta hacia los liderazgos. A nivel global, apenas 27% de los mandos se declara comprometido, una caída que termina trasladándose a sus equipos y amplificando el problema. A partir de ahí aparecen efectos concretos como el aumento de la rotación, del ausentismo y del quiet quitting , empleados que permanecen en su puesto, pero reducen su involucramiento al mínimo indispensable. La reacción habitual ha sido incrementar controles, reportes y herramientas tecnológicas, aunque el efecto suele ser limitado porque el origen no está en los procesos, sino en la relación entre líder y equipo. “El compromiso no surge de un dashboard , surge de la calidad de la presencia del líder, de su capacidad de escuchar y de generar un propósito que trascienda lo operativo”, menciona el especialista. El fenómeno también cambia cómo se entiende la productividad. Durante años se relacionó con salario, incentivos o supervisión, pero las organizaciones comienzan a medir factores menos visibles como la seguridad psicológica, el sentido de pertenencia y la percepción de equidad interna, variables que no aparecen en los estados financieros, pero sí impactan en los resultados. Los datos también muestran el efecto contrario, ya que los equipos con alto compromiso alcanzan hasta 23% más rentabilidad, presentan 18% menos rotación y registran 81% menos ausentismo, según Gallup. La consecuencia es que un empleado desconectado no solo reduce su rendimiento individual, también deteriora la colaboración, limita la innovación y afecta la experiencia del cliente, impactos que terminan reflejándose en ventas, costos y crecimiento. Por eso la conversación deja de pertenecer únicamente a recursos humanos y empieza a instalarse en la dirección general. “Liderar hoy implica medir lo que realmente importa para el desempeño humano. Quien aprenda a gestionar lo que no ve, controlará mejor lo que sí”, advierte Ventosa. ]]>
“Nuestra competencia es el efectivo”: Klar va por 50% de nómina
A pesar de que en los últimos meses el sistema financiero mexicano está recibiendo a nuevos bancos digitales aumentando el número de jugadores, Klar considera que la verdadera competencia está en el efectivo . Por ello, Klar es una empresa que opera como Sociedad Financiera Popular ( Sofipo ) y que en 2024 solicitó formalmente una licencia para operar como banco , pero ante los largos procesos por parte de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores ( CNBV ), la empresa que fundó Stefan Möller encontró una ruta más rápida al comprar bineo , el banco digital que lanzó Banorte y que lo mantuvo en operación apenas por un año. Competimos contra el efectivo, competimos contra la falta de inclusión y competimos contra las 50 instituciones que operan dando servicios a consumidores y a pymes El fundador y CEO de Klar, Stefan Möller, aseguró en entrevista con Expansión, previo a la 89 Convención Bancaria, que compite contra la falta de bancarización en un país donde 23% de la población sigue sin un producto financiero , de acuerdo con la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera ( ENIF ) 2024. Los datos más recientes del Banco de México (Banxico) señalan que 91% de la población dijo que acostumbra usar efectivo en sus gastos diarios. Cuando Klar compró a la Sofipo Sefia, en 2023, el objetivo era ahondar en productos de ahorro. La misma naturaleza de las Sofipos en México tiene ese objetivo: promover la inclusión financiera con productos de ahorro, inversión y crédito para las personas que no acceden al sistema financiero tradicional. Estas figuras tienen hasta incentivos fiscales, como la exención de impuestos hasta cierto monto. Ya como Sofipo, la empresa aprovechó que Banxico llevó la tasa de interés a máximos históricos de 11.25% y ofreció cuentas con rendimientos de hasta 17%, que fueron decreciendo conforme Banxico tomó una postura más acomodaticia. En estos años operando como Sofipo, cuenta Möller, el 22% de sus clientes ya tiene un comportamiento favorable para los depósitos, es decir, usa su cuenta de Klar como un producto de nómina. Una vez que operen como banco, tras la compra de bineo que ya tiene la primera autorización del ente antimonopolio, Klar estima que entre el 45% y el 50% de las cuentas que administra migren su nómina con ellos en los primeros dos años. Para Möller, el ofrecer un servicio de portabilidad de nómina dará más confianza a los usuarios y así aumentará la participación de las cuentas de nómina dentro de Klar. “Ya les puedo dar un adelanto de nómina o les puedo dar un crédito de nómina más barato”, dijo. Tras llevar años dando cuentas con rendimientos e inversiones a plazo, Möller dice que observaron que los mexicanos entraron en una fase de sofisticación en el uso de las cuentas, ya que aunque antes la gente sacaba el dinero rápido, ahora las personas intentan mantenerlo por más tiempo para disfrutar de los rendimientos. “Antes las personas metían su dinero y luego resultaba que no llegaban a fin de mes y lo tenían que sacar”, contó. “Entonces había, si te soy muy honesto, muchas ineficiencias en cómo la gente manejaba su dinero”. La segunda apuesta es el crédito a pymes En octubre del año pasado, Klar lanzó un producto para empresas con el que busca atender a las pymes de México y colocar hasta 1,000 millones de pesos en financiamientos. “Todavía es una parte pequeña de nuestro negocio, pero está creciendo a doble dígito de una base ya de 300 millones de pesos de cartera”, detalló. Y es que más allá de las tarjetas de crédito, la empresa busca alinearse a los objetivos del Plan México que lanzó el gobierno y que en la Convención Bancaria de 2025 la presidenta Claudia Sheinbaum pidió aumentar el financiamiento con tasas accesibles. Klar destacó que se alineará con las directrices del gobierno de prestar más a las pymes, tomando en cuenta los sectores y regiones geográficas donde se necesita más capital. Destacó que, pese a que en algunas regiones del país se mantiene un elevado uso del efectivo, la expectativa de crecimiento es alentadora. Reconoció que hay ciertas regiones en donde la gente usa más el efectivo y, por ende, hay menos datos para analizar su comportamiento, entonces limitan el acceso al crédito. Sobre créditos más grandes como el hipotecario o de auto, la empresa dijo que analiza la viabilidad de estos productos, ya que son más complejos, especialmente el hipotecario. ]]>