Hoy No Circula 6 de julio de 2026: qué autos no pueden salir en CDMX y Edomex este lunes
Si este lunes 6 de julio de 2026 tienes pensado salir en automóvil por la Ciudad de México o el Estado de México , conviene revisar antes las restricciones del programa Hoy No Circula para evitar multas, contratiempos o incluso que tu vehículo sea enviado al corralón. Como ocurre de manera habitual en la Zona Metropolitana del Valle de Méxic o, algunos automóviles deberán suspender su circulación durante gran parte de la jornada como parte de las medidas ambientales que buscan disminuir los niveles de contaminación en una de las regiones con mayor concentración vehicular del país. La restricción estará vigente de las 5:00 a las 22:00 horas y aplicará en las 16 alcaldías de la Ciudad de México, así como en los municipios del Estado de México donde opera el programa. ¿Qué autos no circulan este lunes? De acuerdo con el calendario oficial del programa Hoy No Circula , este lunes deberán permanecer sin circular los vehículos que tengan las siguientes características: Engomado amarillo. Terminación de placa 5 o 6. Holograma 1 o 2. Si tu automóvil cumple con estos criterios, lo más recomendable es optar por otra forma de transporte para evitar sanciones. Puedes utilizar el transporte público, aplicaciones de viaje compartido, bicicleta o, si cuentas con uno, un vehículo eléctrico. ¿Qué vehículos sí pueden circular? No todos los automóviles están sujetos a la restricción. Este lunes podrán transitar con normalidad: -Vehículos con holograma 0 y 00. -Autos eléctricos. -Vehículos híbridos. -Unidades con holograma 1 o 2 que no tengan engomado amarillo ni placas terminadas en 5 o 6. En otras palabras, si tu vehículo no coincide con las características restringidas para este lunes, podrás circular dentro del horario habitual sin inconvenientes. ¿Habrá Doble Hoy No Circula? Por ahora, las autoridades ambientales no han activado el Doble Hoy No Circula. Esta medida extraordinaria únicamente entra en vigor cuando la Comisión Ambiental de la Megalópolis declara una contingencia ambiental debido a altos niveles de contaminación. En caso de que se emita una contingencia, las restricciones adicionales comenzarían a aplicarse al día siguiente, no de manera inmediata, por lo que es importante mantenerse atento a los avisos oficiales. ¿Dónde aplica el Hoy No Circula? Además de las 16 alcaldías de la Ciudad de México, el programa opera en los siguientes municipios mexiquenses de la Zona Metropolitana del Valle de México: -Atizapán de Zaragoza -Coacalco -Cuautitlán -Cuautitlán Izcalli -Chalco -Chimalhuacán -Chicoloapan -Ecatepec -Huixquilucan -Ixtapaluca -La Paz -Naucalpan -Nezahualcóyotl -Nicolás Romero -Tecámac -Tlalnepantla -Tultitlán -Valle de Chalco A esta cobertura se sumaron, desde el 1 de julio de 2025, dos municipios más: -Toluca -Santiago Tianguistenco En ambos casos, las restricciones aplican de lunes a sábado para los vehículos con holograma 1 y 2. Además, las multas por incumplir la medida comenzaron a aplicarse oficialmente a partir del 1 de enero de 2026. ¿De cuánto es la multa por incumplir el Hoy No Circula? No respetar las restricciones puede representar un gasto considerable. Con el valor vigente de la Unidad de Medida y Actualización (UMA) para 2026, las sanciones económicas van de: 2,346 pesos, como multa mínima. 3,519 pesos, como multa máxima. A ello pueden sumarse otros gastos derivados del traslado del vehículo al corralón, el pago por la estancia del automóvil y los trámites administrativos necesarios para recuperarlo. Recomendaciones antes de salir Si planeas utilizar tu automóvil este lunes, las autoridades recomiendan tomar algunas precauciones para evitar sanciones y contratiempos: Consultar el calendario oficial del Hoy No Circula. Revisar diariamente los reportes de calidad del aire. Mantenerse atento a la posible activación de una contingencia ambiental. Además de evitar multas, respetar el programa contribuye a reducir las emisiones contaminantes y ayuda a mejorar la calidad del aire para los millones de personas que diariamente se desplazan por la Ciudad de México y el Estado de México. ]]>
El T-MEC sigue vivo; la certidumbre, no
El T-MEC no se rompió. Ese sería un diagnóstico apresurado. Lo que sí ocurrió es quizá más delicado para los mercados; el T-MEC perdió el horizonte…el rumbo. La decisión de Estados Unidos de no renovar el acuerdo en sus términos actuales no cancela de inmediato el tratado ni detiene el comercio entre México, Estados Unidos y Canadá. La maquinaria sigue funcionando. Los camiones cruzan, las plantas producen, los contratos se cumplen y las cadenas de suministro continúan operando, sí. Pero la inversión calculará milimétricamente, y a partir de ya, qué tan confiables serán las reglas dentro de los próximos 10 años. Ahí empieza el problema. Norteamérica construyó durante más de tres décadas una arquitectura productiva que no puede entenderse desde la lógica de una frontera. Un automóvil, un equipo médico, una pieza aeroespacial o un componente electrónico pueden cruzar varias veces entre México, Estados Unidos y Canadá antes de convertirse en producto final. Esa integración no nació de un discurso político…. nació de costos, eficiencia, ubicación, reglas compartidas y decisiones empresariales tomadas bajo la certidumbre que ofrecía la región. Cuando esa certidumbre se vuelve negociable año con año (como Trump lo dicta), el costo económico se ve afectado dramáticamente, aunque el tratado siga vigente. Creo que los mercados no necesitan que un acuerdo desaparezca para empezar a ajustar sus decisiones. Basta con que el futuro se vuelva menos predecible, opaco. Un proyecto industrial no se decide con una mirada de 12 meses. Una planta automotriz, un centro logístico o una inversión en manufactura avanzada requiere horizontes largos, financiamiento estable, proveedores confiables y reglas que permitan calcular retornos. Si el marco comercial se revisa constantemente, y bajo presión política, el inversionista no necesariamente se va, pero exige mayor premio por quedarse. Hay que tomarlo en cuenta. Y eso significa mayor costo de capital, retraso de proyectos y decisiones más cautelosas. La paradoja es evidente. El T-MEC ha funcionado. Puede discutirse si ha beneficiado más a un país que a otro, si las reglas de origen deben ajustarse o si existen sectores donde Estados Unidos quiere endurecer condiciones. Todo eso forma parte de una negociación normal. Lo que no puede ignorarse es que el tratado permitió construir una de las regiones productivas más importantes del mundo. Los números son fríos, pero la economía que sostienen es profundamente real: empleo, inversión, exportaciones, importaciones, logística, crédito, proveedores y consumo. Donald Trump quiere más (eso no debería sorprender a nadie). Su estilo de negociación consiste en presionar, elevar el costo político del desacuerdo y colocar la incertidumbre como instrumento de fuerza. Pero creo que una cosa es utilizar la amenaza como herramienta negociadora y otra muy distinta es olvidar que la economía estadounidense también depende de esa integración. México llega a esta discusión con riesgos, pero no sin cartas. Tiene geografía, capacidad manufacturera, cercanía con el mayor mercado del mundo, una red de proveedores difícil de reemplazar y una comunidad mexicana en Estados Unidos que participa de manera directa en sectores estratégicos de esa economía. Además, la presión inflacionaria estadounidense vuelve más costoso cualquier movimiento que encarezca importaciones, insumos o bienes finales. En política comercial, la amenaza puede sonar fuerte; en economía, la factura siempre aparece. Por eso la respuesta de México no debe construirse desde el pánico ni desde la complacencia. El país necesita defender el carácter trilateral del acuerdo, pero también debe prepararse para una negociación más dura, más sectorial y más condicionada por la política interna estadounidense. La revisión del T-MEC ya no será únicamente comercial. Será industrial, energética, laboral, migratoria, de seguridad y geopolítica. ¿México puede sobrevivir sin una renovación automática? Puede hacerlo. Pero la pregunta más importante es, ¿cuánto crecimiento, inversión y capacidad de planeación perdería si el principal acuerdo económico de la región queda sometido a incertidumbre permanente? Esa es la discusión de fondo. Considero que México no debe negociar como si el tratado fuera un favor. Tampoco debe asumir que su posición está garantizada. El país necesita llegar con datos, estrategia, alianzas empresariales y claridad sobre los sectores donde su integración es indispensable para la competitividad de toda Norteamérica. El T-MEC sigue vivo… pero si la certidumbre está en terapia intensiva, ya ha comenzado a cobrar factura. ____ Nota del editor: Manuel Herrejón Suárez (síguelo en X como @ManuelHerrejonS) es un empresario mexicano con más de dos décadas de experiencia en el sector bursátil y mercado cambiario, especialista en gestión de proyectos en el sector financiero. Es Licenciado en Derecho por la Universidad del Valle de México y Maestro en dirección de empresas para ejecutivos por el IPADE. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>
El T-MEC no terminó, pero la comodidad empresarial sí
La decisión de Donald Trump de no renovar el T-MEC en sus términos actuales no marca el fin del tratado, pero sí debería marcar el fin de una idea peligrosa para muchas empresas mexicanas. La idea de que la integración comercial con Estados Unidos es una garantía permanente y no un activo que debe defenderse todos los días. Desde mi perspectiva, el mensaje es contundente. Norteamérica entró en una etapa en la que la certidumbre dejó de ser una condición estructural del comercio regional y se convirtió en una variable de riesgo. El T-MEC sigue vigente, pero la decisión de someterlo a revisiones anuales cambia la forma en que empresas, inversionistas, bancos y consejos de administración deben leer el futuro. Durante años, México construyó buena parte de su narrativa económica alrededor del acceso preferencial al mercado estadounidense. Esa narrativa fue clave para atraer inversión, fortalecer cadenas productivas y posicionar al país como plataforma natural para el nearshoring. Sin embargo, la decisión del presidente estadounidense obliga a reconocer algo que muchas compañías han evitado mirar de frente. La ventaja geográfica no sustituye a la capacidad institucional. El riesgo ya no está únicamente en los aranceles. Está en la posibilidad de que un proyecto de inversión pierda viabilidad por cambios en reglas de origen, en que una cadena de suministro sea cuestionada por el uso de componentes asiáticos, en que un crédito se encarezca por mayor exposición sectorial o en que una empresa descubra demasiado tarde que no puede probar documentalmente lo que afirma en sus procesos comerciales. Por eso considero que el debate sobre el T-MEC debe salir del terreno político y entrar con urgencia a la agenda corporativa. Los consejos de administración no pueden limitarse a preguntar si el tratado sigue vigente. Deben preguntar qué tan preparada está la empresa para operar bajo revisiones constantes, qué tan trazable es su cadena de suministro, qué contratos dependen de reglas actuales, qué escenarios financieros se han modelado y qué controles de compliance existen para sostener beneficios comerciales. México conserva fortalezas reales. Tiene ubicación, talento, experiencia manufacturera e integración productiva. Pero esas fortalezas no bastarán si las empresas siguen administrando el comercio exterior como un asunto operativo y no como un riesgo estratégico. En esta nueva etapa, competir no será sólo producir más barato o entregar más rápido. Será demostrar origen, trazabilidad, control, resiliencia y seriedad institucional. El mayor error sería reaccionar con alarma. El segundo mayor error sería reaccionar con indiferencia. No estamos ante una ruptura inmediata, pero sí ante una advertencia seria. El T-MEC seguirá siendo una oportunidad para México sólo si las empresas entienden que la certidumbre ya no se hereda, se construye. La decisión de Trump no sólo presiona a los gobiernos a negociar mejor. También obliga a las empresas mexicanas a madurar. Quien siga viendo el T-MEC como un paraguas automático de protección comercial estará leyendo mal el momento. La nueva ventaja competitiva no será estar dentro del tratado, sino tener la capacidad de sostenerse dentro de él bajo mayor escrutinio, mayor presión y mayores exigencias de compliance. ____ Nota del editor: Pedro Javier Leyva Lizárraga es especialista en cumplimiento normativo, prevención de lavado de dinero y financiamiento al terrorismo (PLD/FT), Gobierno Corporativo y gestión de riesgos. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>
México enfrenta una epidemia de fraude digital, y regular ya no es suficiente
Cuando hablamos de cómo prevenir fraudes digitales en las empresas, una premisa aparentemente lógica es que, mientras más regulación tengamos, más seguros estaremos. Sin embargo, la realidad actual muestra algo distinto. A pesar de que contamos con marcos regulatorios relevantes, como la Ley Fintech y disposiciones robustas en materia de prevención de lavado de dinero, el fraude digital sigue creciendo de forma continua. Mientras las empresas cumplen, el fraude evoluciona Hoy el fraude digital exige un cambio de enfoque De hecho, México se ha consolidado como uno de los principales focos de fraude digital a nivel internacional. Según el informe Internet Crime Report 2025 del Federal Bureau of Investigation, el país figura como uno de los nodos clave en el movimiento de dinero vinculado a fraudes digitales. Además, de acuerdo con datos de Sumsub, los casos de fraude digital aumentaron más de 27% respecto al año anterior, superando los promedios regional y global. Sin duda, hoy la pregunta ya no es qué falta legislar, sino por qué lo que existe no está generando los resultados esperados. Y es que el fondo del problema no parece jurídico, sino operativo. Pues aun cuando la regulación establece obligaciones claras, deja abierta la forma en que deben ejecutarse en entornos digitales cada vez más complejos. En ese margen de maniobra, muchas organizaciones han recurrido a soluciones parciales, procesos manuales o integraciones tecnológicas deficientes que cumplen en el papel, pero fallan en la práctica. Un hecho indiscutible es que, mientras las instituciones buscan cumplir con la norma, los defraudadores avanzan mucho más rápido y de formas más sofisticadas a través del uso de inteligencia artificial (IA), la automatización de ataques y la filtración de bases de datos. La evidencia respalda este punto, pues en América Latina, los ataques con deepfakes crecieron en promedio 201%, con México a la cabeza, registrando un incremento cercano al 500%, según datos de Sumsub. Esta brecha tiene consecuencias concretas en cómo prevenir fraudes en las empresas; por un lado, vemos sistemas ineficientes que generan altos niveles de falsos positivos, usuarios legítimos que son bloqueados o enfrentan procesos de verificación largos y frustrantes; por otro, los controles débiles permiten que operaciones fraudulentas pasen desapercibidas. Como consecuencia, se generan pérdidas económicas y un deterioro de la confianza del usuario. Esto refleja cómo, para muchas organizaciones en México, el combate al fraude digital sigue abordándose más como una exigencia de cumplimiento que como una prioridad del negocio. Se invierte lo mínimo necesario para evitar sanciones, pero no lo suficiente para construir una ventaja competitiva. Esta visión limitada ignora que, en la economía digital, la confianza es un activo fundamental, y este no se regula, se construye. Seguir viendo el fraude digital únicamente desde la regulación limita la capacidad de respuesta de las organizaciones. No porque la regulación sea insuficiente, sino porque no está diseñada para resolver la velocidad y sofisticación del entorno digital, lo que vuelve indispensable que las empresas adopten un enfoque más activo sobre cómo prevenir fraudes en las empresas. El cambio de fondo no está en endurecer normas, sino en cómo las organizaciones deciden interpretarlas y ejecutarlas. Pasar de un enfoque de “cumplo porque debo” a uno de “invierto porque impacta el negocio” cambia completamente el papel de la prevención del fraude. Nuestro país no necesita más leyes en materia de fraude digital. De hecho, sobrerregular puede llegar a generar cargas adicionales que afectan la innovación sin resolver el problema de fondo. Lo que se requiere es una evolución en la forma en que las empresas interpretan y aplican las reglas existentes, y la evolución de un enfoque reactivo a uno proactivo gestionando el riesgo como parte integral de la experiencia del usuario. Esto implica reconocer que el fraude digital no es un fenómeno estático, sino un ecosistema en constante adaptación. Por tanto, las soluciones requieren actualización continua, análisis de datos y capacidad de anticipación. En otras palabras, se necesita tecnología, pero también una perspectiva clara y objetiva de lo que queremos lograr a la larga. Estoy convencido de que la regulación debe dejar de ser el centro del debate. Hoy, la diferencia entre una empresa vulnerable y una resiliente no está en el marco normativo que la rige, sino en su capacidad para implementarlo de manera inteligente. Al final, la pregunta no es si las empresas deben invertir más en prevenir fraudes, sino en cómo hacerlo de forma estructurada. Porque si consideramos que los ataques evolucionan constantemente, cumplir con la regulación es apenas el punto de partida. La verdadera ventaja está en quién logra convertir la seguridad en un habilitador del negocio. ______ Nota del editor: Miguel González es Country Manager de Sumsub en México. Cuenta con amplia experiencia en desarrollo de negocio y expansión regional en el sector de identidad digital, liderando proyectos de verificación de identidad, biometría y cumplimiento para empresas mid-market y enterprise en EU y América Latina. Ha trabajado con fintech, bancos y plataformas digitales en la adopción de soluciones de KYC, prevención de fraude y onboarding remoto con enfoque en regulación, seguridad y confianza digital. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>
Más que apagones, México enfrenta un sistema eléctrico cada vez más vulnerable
Cada verano se repite la misma escena. Colonias enteras se quedan sin electricidad durante horas, los usuarios inundan las redes sociales con reportes de falta de luz y los medios informan sobre nuevos apagones . Horas después llega la respuesta del gobierno federal: no fueron apagones, sino interrupciones del servicio eléctrico . La diferencia parece lingüística, pero detrás del debate se encuentra un problema mucho más profundo. Más allá del término que se utilice, las fallas evidencian un Sistema Eléctrico Nacional que opera cada vez con menores márgenes de maniobra frente a una demanda creciente y que requiere nuevas inversiones en generación, transmisión y distribución para conservar su confiabilidad. La discusión escaló el pasado 24 de julio, cuando la presidenta, Claudia Sheinbaum , rechazó que los eventos registrados en distintos estados del país deban catalogarse como apagones. “Apagones son mucho tiempo y significa falta de capacidad de generación; son interrupciones en el servicio en algunos lugares, producto de las fallas en distribución, más que en generación; es decir, no son suficientes las líneas para distribuir la energía. Entonces, apagones significa que no hay la capacidad de generación suficiente para la demanda y eso no existe (en México)”, afirmó la mandataria. Sheinbaum explicó que durante los días de mayor calor , cuando millones de personas encienden simultáneamente ventiladores y sistemas de aire acondicionado , la red de distribución enfrenta sobrecargas. “Por eso está CFE, trabajan muy rápido para poder restablecer las interrupciones”, añadió. El debate semántico oculta un problema estructural Pero para especialistas del sector, concentrar el debate en la definición desvía la atención del verdadero desafío: la resiliencia del sistema eléctrico frente a un incremento sostenido de la demanda . Durante los últimos años, el crecimiento industrial asociado al nearshoring elevó el consumo eléctrico de parques industriales y nuevas plantas manufactureras. A ello se suman factores estacionales y climáticos, como las olas de calor que disparan el uso de equipos de climatización y, este verano, la llegada de millones de visitantes internacionales por la celebración de partidos del Mundial 2026 , lo que incrementó el consumo en hoteles, restaurantes, centros comerciales y servicios turísticos. A ello se suman factores estacionales y climáticos y en el que cualquier contingencia puede traducirse en interrupciones del suministro. La consultora Admonitor Energy Analytics define un apagón o blackout como una condición extraordinaria que interrumpe el suministro eléctrico por causas fuera del control del operador del sistema, en este caso el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) . Las causas pueden ser múltiples: la salida inesperada de una central eléctrica , la falla de una línea de transmisión o distribución, un desbalance entre la generación y la demanda o la activación automática de sistemas de protección para evitar daños mayores. “Esas suspensiones del servicio nos muestran que nuestro sistema sigue siendo vulnerable, ya sea por falta de capacidad de transmisión o de generación, a que no hay redundancia con otros circuitos para mantener el suministro en un momento de contingencia”, explicó Admonitor Energy Analytics en entrevista con Expansión . Un sistema con menor margen de maniobra Esa vulnerabilidad se reflejó nuevamente este año. En Nuevo León , municipios como Apodaca , Monterrey y San Nicolás de los Garza registraron interrupciones del suministro tras condiciones meteorológicas adversas. En el sureste, el 20 de junio, Campeche , Yucatán , Quintana Roo , Tabasco y Chiapas quedaron parcialmente sin electricidad después de que dos centrales privadas salieran de operación, según informó la CFE . Los especialistas distinguen estos eventos de los cortes programados , una herramienta utilizada por el operador para evitar una emergencia mayor o para realizar trabajos de mantenimiento previamente anunciados. Un ejemplo ocurrió durante la tormenta invernal Uri , en 2021. El congelamiento de ductos redujo drásticamente el suministro de gas natural hacia México, limitando la generación eléctrica y obligando al sistema a implementar cortes rotativos programados para evitar un colapso generalizado. También existen interrupciones previamente calendarizadas para realizar mantenimiento en las redes eléctricas, como ocurrió el pasado 17 de junio en Cuernavaca , donde la CFE notificó con anticipación una suspensión temporal del servicio para realizar trabajos de infraestructura. Para Eleazar Castro , consultor en Elevation Ideas , la discusión debería enfocarse menos en el nombre y más en las condiciones que originan la falta de electricidad. “Muchas veces pueden presentarse varios factores que afecten el suministro como picos de demanda por el verano, centrales en mantenimiento, presas con bajos niveles por sequía, olas de calor, todo eso se puede conjuntar para no tener capacidad suficiente”, señaló. El consultor explicó que actualmente el Sistema Eléctrico Nacional enfrenta presiones simultáneas derivadas de las altas temperaturas, el crecimiento del consumo, el sobrecalentamiento de transformadores y fallas tanto en las redes de distribución como en las de transmisión . Aunque el país dispone hoy de una mayor disponibilidad de centrales de generación respecto de años anteriores y el Cenace adelantó los calendarios de mantenimiento para concluirlos antes del verano, la infraestructura de transmisión continúa siendo uno de los principales cuellos de botella. ¿Qué pasa en Yucatán, Baja California y Baja California Sur? Las llamadas penínsulas del país son zonas que constantemente pueden presentar afectaciones eléctricas debido a las condiciones particulares de sus sistemas eléctricos. La Península de Yucatán está conectada al Sistema Eléctrico Nacional , pero sus enlaces de transmisión no tienen la capacidad suficiente para importar grandes volúmenes de energía cuando la demanda local supera la generación disponible. En temporadas de calor extremo o alta ocupación turística, la región puede quedar limitada por la capacidad física de esas líneas. “Por ejemplo, en el caso de Querétaro o Guanajuato, dado que tienen una interconexión más robusta, pueden ayudarse a hacer un tipo de ‘subsidios eléctricos’ de manera que si tengo un déficit de energía, me traigo energía de Querétaro, de Guanajuato o del norte del país. Pero en la península de Yucatán donde no tienes de dónde sacar más energía, se vuelve una zona vulnerable a tener interrupciones en el suministro eléctrico”, explicó Admonitor. La
México se despide del Mundial con un amargo adiós
Era domingo, pero medio México despertó temprano. La emoción no dejó dormir. Desde primera hora de la mañana, el sonido de muchos barrios del país y, especialmente, de la Ciudad de México, fue el de los tambores, las cornetas y los cohetes. Los buenos resultados de la selección mexicana llevaron a la mejor de las circunstancias: que el último partido del Mundial en México permitiera vivir un sueño, el juego de octavos de final entre México e Inglaterra. Durante los últimos días, una frase empezó a tomar fuerza: ¿Y si sí? No pudo ser. Después de 25 días, México terminó su etapa como anfitrión de su tercera Copa Mundial de Futbol con la despedida también de la escuadra nacional. Dio batalla en un partido épico, en un Azteca que lució por último día el nombre de Estadio Ciudad de México, con 80,824 personas en sus gradas, la mayor parte de ellas alternando entre el ‘¿Y si sí?’ y el ‘sí se puede’. Desde la noche del martes pasado, cuando México venció a Ecuador, un ritmo empezó a ganar fuerza. «Y vienes desde allá, donde no sale el sol, donde no hay calor». La estrofa de ‘Aquí no es así’, la canción de Caifanes, se convirtió en la última semana en un himno. Pero el domingo en la Ciudad de México amaneció inglés. No es raro en la época de lluvias en la capital del país. Y apenas una hora después de que el estadio abriera sus puertas a las 14.00 horas, la lluvia y la tormenta eléctrica comenzaron a no dar tregua. Tanto, que obligó a alargar los nervios una hora más. El horario del partido se retrasaba para iniciar a las 19.00, una hora después de la prevista. La lluvia no pareció importar, sin embargo, a las miles de personas que se encontraban en los fan fest de la ciudad, ni en las pantallas instaladas para aliviar la presión en los puntos más concurridos de la ciudad. En el Estadio Ciudad de México, la gente se refugiaba bajo cualquier techo que encontraba, reacia a entrar a las gradas a pesar de los avisos de tormenta eléctrica. Miles de personas seguían gritando ‘México, México’, volaban a quien se dejaba y se hacía fotos con los aficionados ingleses. En las gradas, la ilusión se mantenía. Personas que habían obtenido sus boletos gracias a alguna dinámica o concurso de las marcas patrocinadoras charlaban con otras que no habían tenido tanta fortuna. «A mi me costó mi boleto 50,000 pesos esta semana», decía un aficionado que viajó desde Coahuila. Su vecino de asiento, que había llegado desde San Luis Potosí, le contestaba que había conseguido el suyo el sábado por 12,000. Cuestión de suerte. Ayer no estuvo permitido entrar con sombrero al estadio y eso hizo que se vieran pocos charros. En el apartado de caracterización, se vieron penachos, pero tal vez ahí también ganó la escuadra inglesa: leones y reyes, con corona y capa de armiño incluidas, se paseaban por las gradas. El marcador se inauguró con dos goles en apenas dos minutos, los dos de Jude Bellingham, en el minuto 36 y 38. México llegaba más, estaba más en la cancha contraria, pero a Inglaterra le bastó llegar para anotar. Pero el Tri no se vino abajo y antes de irse al medio tiempo, en el minuto 46, anotó Julián Quiñones. El estadio se vino abajo. Harry Kane ponía más lejos darle la vuelta al partido, con un tercer gol para Inglaterra en el minuto 60. Raúl Jiménez acercaba el marcador en el 69. Pero ni siquiera los 11 minutos de tiempo añadido fue suficiente. El partido terminó 3-2 a favor del equipo europeo, que ocupa la cuarta posición en el ranking mundial. Cuando tras el silbatazo final comenzó a sonar ‘Wonderwall’, de Oasis, parecía una broma cruel. En los últimos días, un mensaje de Liam Gallagher en su cuenta de X había encendido los ánimos. Su pronóstico para el partido era 5-0. Hasta Fher Olvera, cantante de Maná, le respondió en sus redes. El grupo mexicano actuó en el medio tiempo del partido, donde interpretó ‘El rey’. Un grito, sin embargo, empañó el ambiente festivo y de ilusión del partido. Parece que no hay forma, ni las amanazas de la FIFA ni los llamados de las autoridades han logrado frenar el grito homófobo, que se volvió a escuchar en las gradas del estadio cada vez que Jordan Pickford, el portero británico, sacaba de puerta. Una expresión que se ha repetido en los fan fest de la ciudad o en el Ángel de la Independencia, que ayer se vació antes de lo que a todo el país le hubiera gustado. Tras acabar el partido, miles de aficionados volvían a casa. Muchos de ellos en el sistema de transporte público, que funcionó con eficiencia. Ingleses y mexicanos platicaban sobre lo que fue para unos y no pudo para otros. Lo que más se escuchaba, sin embargo, eran análisis amateur con la misma intensidad que los que se escucharon luego en los programas televisivas. «Es que venía saliendo de una lesión y, además, se volvió a lesionar», decía sobre Santi Giménez un hombre de unos 60 años a quien parecía su hijo. «Salieron mal y ahí aprovechó Inglaterra», se escuchaba en otro grupo antes de bajar en su parada. «Jugaron bien, nos mantuvieron el sueño». El último día del Mundial en México dejó un sabor amargo, pero también la imagen de un equipo que, después de mucho tiempo, lo dio todo e hizo creer que el sueño era posible. ]]>
El cibercrimen ya vende suscripciones: 10,000 tarjetas robadas por 1,000 dólares
Por años, la compra de datos robados se consideró un trámite clandestino y aislado, sin embargo, ahora se trata de un servicio con catálogo, tarifas y descuentos por volumen que funciona como una compañía. Gabriel Zurdo, fundador y director general de BTR Consulting, describe que existen listas de precios para negociar con ciberdelincuentes, y un lote de 10,000 tarjetas de crédito robadas, con garantía del 25%, puede comprarse mediante una suscripción mensual de 1,000 dólares, con descuento si se paga semestralmente, un escenario que, dice, comprobó de primera mano en una prueba forense para un cliente. El informe Cibercrimen 2026, la nueva industria que no para de crecer , elaborado por BTR Consulting ubica a México como el segundo país más atacado del mundo, solo detrás de Suiza, con 83.3% de las organizaciones mexicanas que reportan al menos un incidente en el último año, una cifra que supera el promedio global de 70.9%. De acuerdo con el reporte “El coste real del fraude en México 2026”, elaborado por Facephi, las pérdidas asociadas al fraude digital en el país ya superan los 1,067 millones de dólares. Un mercado atractivo, un país expuesto El factor humano, la vulnerabilidad real Zurdo señala a la inteligencia artificial como uno de los aceleradores más importantes de esta industria, lla cual identificaron que ya opera como una industria de trabajo propia y hasta una universidad en la dark web, que operan de manera similar a las plataformas de educación en línea, pero están diseñadas exclusivamente para enseñar y promover actividades ilícitas mediante esquemas de mentoría, foros con sistemas de reputación y el modelo de cibercrimen como servicio. A ello se suma que durante el primer semestre de 2026, el auge del comercio electrónico y la expansión de los neobancos convirtieron al país en uno de los principales blancos de fraude digital, robo de identidad, extorsión en línea y campañas de phishing en América Latina. «Las bandas que eran locales se regionalizan, se cartelizan y operan en mercados sumamente atractivos», explica Zurdo, quien describe a México como un caso que reúne todas las condiciones para ser un blanco ideal para estas organizaciones. El Informe Cyber Protect 2026, elaborado por SonicWall, lo confirma y ubica a México como el mercado más vulnerable de Latinoamérica, con un incremento de 139% en detecciones de malware, impulsado por campañas concentradas de troyanos, además de liderar el volumen regional de ransomware. “Los datos de SonicWall revelan que los ataques se están volviendo más rápidos y, en algunos casos, un poco más sofisticados,” afirma Michael Crean, vicepresidente senior y director general de servicios de seguridad gestionados de SonicWall. Zurdo es enfático en que la inteligencia artificial no inventó al cibercrimen, pero sí lo potenció. La usa para automatizar ingeniería social, perfeccionar fraudes financieros y sofisticar campañas de desinformación. Y ese acelerador llega justo cuando el rango de edad de las víctimas se amplía en ambos extremos, 65% de los padres entrega a sus hijos un celular o una tableta a sus hijos antes de los 5 años. Desde antes de la pandemia, la edad promedio de iniciación en redes sociales y telefonía móvil disminuyó de 13 a 9 años., y BTR Consulting encontró que 30% de los menores usa las billeteras digitales que sus padres les dan para gastos escolares, pensadas para comprar un snack en el recreo, terminan utilizándose para apostar dinero durante la jornada escolar. Qué proponen hacer Mientras que los adultos mayores que se conectaron durante la pandemia se han convertido, en palabras de Zurdo, en «carne de cañón» de estafas virtuales, en parte porque ni el mercado ni las organizaciones los consideran usuarios plenos de tecnología. Pero pese al potencial y sofisticación que la tecnología ofrece a los ciberdelincuentes para concretar sus estafas, el especialista sostiene que el eslabón más débil de la cadena son los humanos que siguen cayendo en las trampas de los atacantes y ofreciendo su información de forma voluntaria sin medir los riesgos que ello implica. Según los datos de Zurdo, 66% de las personas comparte en redes su ubicación en tiempo real, 30% revela dónde trabaja y 20% avisa cuándo sale de viaje y con quién. “Esa información, ya tiene precio en los mercados del cibercrimen”, dice. Zurdo reconoce que la subdenuncia de incidentes sigue siendo un obstáculo para dimensionar con precisión el alcance real de las amenazas, y para coordinar una respuesta colectiva más efectiva. Ante ese panorama, BTR Consulting recomienda a empresas y gobierno tres frentes de acción: incorporar IA en las capacidades de detección y respuesta para acelerar la identificación de amenazas; fortalecer la gobernanza de datos con modelos de confianza cero (Zero Trust), que minimicen accesos indebidos y movimientos laterales dentro de las redes; y reforzar la seguridad de terceros y cadenas de suministro, con monitoreo continuo sobre proveedores y socios conectados al negocio. Para las personas, la recomendación de Zurdo es más simple, aunque reconoce que es difícil de instalar como hábito, pues se trata de un «ayuno digital» una vez por semana. «Dar la vuelta a la manzana sin el teléfono, sacar a pasear al perro, desconectarse de esa comunión que tenemos con la pantalla», dice, porque, «la principal vulnerabilidad no necesariamente es tecnológica, sino humana». ]]>
Donald Trump revive el fantasma de la injerencia política en los Mundiales
Un fantasma ronda el Mundial 2026. La intervención política toca la puerta en la Copa Mundial de la FIFA. La llamada del presidente estadounidense Donald Trump al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para que la comisión de disciplina del organismo revisara la tarjeta roja impuesta a Folarin Balogun. Inconforme con la tarjeta roja que recibió Folarin Balogun durante la victoria de Estados Unidos sobre Bosnia-Herzegovina en los dieciseisavos de final, Donald Trump llamó al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para pedir que se revisara la sanción que dejaría al delantero fuera del partido de octavos de final frente a Bélgica. Cuatro días más tarde, el máximo organismo del fútbol mundial anuncia que su comisión de disciplina ha modificado la sanción: el partido de suspensión firme ha sido conmutado por «un partido de suspensión condicional, acompañado de un período de prueba de un año». Consecuencia: el máximo goleador de Team USA en esta Copa del Mundo podrá alinearse en Seattle el lunes, en el partido de octavos de final contra los Diablos Rojos. La historia de la injerencia política es casi tan vieja como los mundiales. Desde el segundo Mundial, celebrado en Italia, los gobiernos 1934: las presiones de Mussolini La Italia fascista organizó la segunda Copa del Mundo de la historia e «Il Duce», que no aprecia el fútbol a diferencia de su pueblo, ve en ella una ocasión ideal para glorificar su régimen político. Presente en cada partido, Mussolini baja a los vestuarios y el arbitraje resulta muy favorable para el país anfitrión, que finalmente se consagra campeón, hasta el punto de que la FIFA decide después suspender de por vida a dos árbitros. 1938: más presiones de Mussolini (bis) Un año antes de la Segunda Guerra Mundial, Austria, recién anexionada por la Alemania nazi, se retira y varios de sus jugadores se ven obligados a jugar para la Mannschaft, forzados además a ejecutar el saludo nazi en el Parque de los Príncipes. Sin embargo, Alemania no pasará de octavos de final. Italia, por su parte, conserva su título, con sus jugadores vistiendo camisetas negras que recuerdan el uniforme de los milicianos italianos. Antes de la final, Mussolini les envía un mensaje breve pero escalofriante: «Vencer o morir». 1978: sospechas de corrupción en Argentina Organizado bajo la dictadura del general Jorge Rafael Videla, el «Mundial», que pretendía lavar la imagen del régimen, ve a Argentina conquistar su primer título, empañado por fuertes sospechas de corrupción. En la segunda fase, jugada en dos grupos de cuatro equipos cada uno, la Albiceleste debía vencer a Perú por al menos 4 goles de diferencia para superar a Brasil y disputar la final del torneo (que la jugaban los campeones de cada llave). Los peruanos, que habían mostrado una defensa sólida al inicio del torneo, se desmoronan y caen 6-0. Con los años, sin que se haya aportado jamás una prueba concluyente, varios testimonios denunciarán un acto de corrupción entre ambas dictaduras. 1982: Francia-Kuwait y la irrupción del jeque En Valladolid, los Bleus habían marcado el 4-1 por medio de Alain Giresse, un gol protestado por los kuwaitíes, que habían oído un silbato (procedente de las tribunas) que creyeron que señalaba un fuera de juego. Cuando el árbitro ya había validado el tanto, el jeque Fahad al-Ahmed al-Jaber al-Sabah, hermano menor del emir y presidente de la Federación de Fútbol de Kuwait, bajó de la tribuna y entró en el terreno de juego, ante la estupefacción general, para protestar la decisión. En medio de la más absoluta confusión, el gol es anulado por el árbitro, que pagará el precio con una inhabilitación de por vida por parte de la FIFA. ]]>
Con un «Aztecazo», México queda eliminado del Mundial 2026
La selección mexicana perdió en el Estadio Ciudad de México , o mejor concido como Estadio Azteca, contra Inglaterra, con esto se despidió del Mundial 2026 al caer 3-2 frente al equipo europeo en los octavos de final, con lo que da por terminada su participación y también la actividad del torneo en territorio nacional. El encuentro disputado en el Estadio Azteca representó el último partido mundialista celebrado en el país, poniendo fin a la tercera ocasión en que México fue sede de una Copa del Mundo masculina. ¿Por qué se le dice «Aztecazo»? México vuelve a quedarse a un paso de los cuartos de final Con la eliminación, el Tricolor volvió a quedarse sin alcanzar los cuartos de final, un lugar que no ha obtenido desde hace cuatro décadas, mientras que Inglaterra avanzó entre los ocho mejores y continuará su camino hacia el título, en los siguientes días se enfrentará contra Noruega . Las dos derrotas que ha sufrido México son recordadas como “ Aztecazos ” y ambas ocurrieron en eliminatorias mundialistas, aunque en diferentes ciclos: – 2001: México perdió por marcador de 1-2 ante Costa Rica, siendo esta la primera derrota oficial del Tricolor en casa. – 2013: El 6 de septiembre de aquel año, se consumó la segunda derrota oficial de México, también en un ciclo eliminatorio. En esa ocasión Honduras derrotó 2-1 a la selección nacional. Con el partido disputado hoy contra Inglaterra se suma a los «Aztecazos» de la selección mexicana. La derrota frente a Inglaterra prolongó una de las rachas más largas del futbol mexicano en Copas del Mundo. La última ocasión en que el Tricolor logró instalarse entre los ocho mejores fue durante México 1986, cuando cayó en la tanda de penales frente a la entonces Alemania Federal después de un empate sin goles en el Estadio Azteca. Desde entonces, distintas generaciones han intentado romper esa barrera sin éxito. En Estados Unidos 1994, Francia 1998, Corea-Japón 2002, Alemania 2006, Sudáfrica 2010, Brasil 2014, Rusia 2018, Qatar 2022 y ahora en México, Estados Unidos y Canadá 2026 , la selección volvió a despedirse antes de regresar a los cuartos de final. La edición de 2026 representaba una oportunidad distinta, en la que México disputó el torneo como anfitrión por tercera ocasión y llevaba una racha de invicto desde la fase de grupos. Más allá del resultado frente a Inglaterra, el desenlace deja nuevamente abierta la discusión sobre el futuro del proyecto deportivo. También terminó el Mundial en México El Mundial continúa en Estados Unidos con los favoritos al título Con el silbatazo final frente a Inglaterra concluyó oficialmente la actividad del Mundial 2026 en territorio mexicano. Durante casi un mes, el país recibió 13 encuentros repartidos entre el Estadio Ciudad de México , el Estadio de Monterrey y el Estadio de Guadalajara. México se convirtió en el primer país en albergar tres Copas del Mundo masculinas, luego de haber organizado los torneos de 1970 y 1986. La capital también rompió un récord al recibir por tercera ocasión un partido inaugural de una Copa del Mundo, algo que ninguna otra ciudad había conseguido. Aunque el torneo continuará durante varios días más, ningún otro partido volverá a disputarse en México. A partir de los cuartos de final, toda la actividad se trasladará a Estados Unidos, donde se definirá al nuevo campeón del mundo. Con ello concluye una nueva etapa del país como anfitrión del evento deportivo más importante del planeta, dejando un legado organizativo que difícilmente volverá a repetirse en el corto plazo. Los cuartos de final, las semifinales y la gran final se disputarán exclusivamente en Estados Unidos, país que concentra las sedes elegidas por la FIFA para cerrar el campeonato. La final está programada para celebrarse el 19 de julio en el Estadio de Nueva Jersey, recinto con capacidad para más de 80 mil espectadores que albergará el encuentro por el título mundial. En los próximos días se definirán los cuatro mejores equipos del torneo y comenzarán los cruces más esperados del campeonato, con selecciones como Argentina, Francia, España, Portugal e Inglaterra buscando mantenerse con vida rumbo al trofeo. Para México, en cambio, comienza un nuevo proceso, ya que la Federación Mexicana de Futbol deberá evaluar el desempeño del equipo, el futuro del cuerpo técnico y la planificación rumbo al Mundial de 2030, que tendrá como sedes principales a España, Marruecos y Portugal. ]]>
Después del México vs. Inglaterra, el Mundial 2026 dejará territorio mexicano
El encuentro entre México e Inglaterra marcará mucho más que el pase a los cuartos de final del Mundial 2026 . En cuanto termine el partido, también concluirá oficialmente los partidos programados de la Copa del Mundo en territorio mexicano. Después de casi un mes de futbol, el país pondrá fin a su participación como anfitrión, un hecho histórico porque se convirtió en la primera nación en organizar tres mundiales masculinos de la FIFA, tras haber sido sede en 1970, 1986 y ahora en 2026. ¿Cuántos partidos del Mundial se jugaron en México? Las historias del Mundial en México A partir de los cuartos de final, todos los encuentros restantes se disputarán exclusivamente en Estados Unidos, donde se conocerá al nuevo campeón del mundo. Independientemente del resultado del Tricolor, el duelo frente a Inglaterra representa la despedida definitiva del torneo para millones de aficionados que siguieron la Copa desde Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. En total, el país recibió 13 partidos durante la Copa del Mundo 2026, distribuidos entre el Estadio Azteca, el Estadio de Monterrey y el Estadio Akron de Guadalajara. La capital volvió se convirtió en la primera ciudad del mundo en albergar tres partidos inaugurales de un Mundial, después de hacerlo también en las ediciones de 1970 y 1986. El calendario diseñado por la FIFA contempló encuentros de fase de grupos, dieciseisavos de final y octavos en territorio mexicano, mientras que las rondas decisivas quedaron reservadas para Estados Unidos. Aunque muchos aficionados esperaban que México pudiera recibir un partido de cuartos de final o incluso una semifinal, la distribución de sedes se definió desde la candidatura conjunta presentada por México, Estados Unidos y Canadá. México organizó por primera vez la Copa del Mundo en 1970, torneo que terminó con Brasil como campeón del título y con Pelé conquistando su tercera estrella en el Estadio Azteca. Aquella edición es considerada una de las más importantes de la historia por la calidad futbolística que mostró la selección brasileña. Dieciséis años después, México volvió a convertirse en sede tras la renuncia de Colombia, el cual quedó marcado por las actuaciones de Diego Armando Maradona , como la «Mano de Dios» en el partido de cuartos de final contra Inglaterra. El Mundial 1986 consolidó al Estadio Azteca como uno de los escenarios más emblemáticos del futbol internacional. ¿Hasta dónde llegó México las veces que fue anfitrión? ¿Dónde y qué partidos habrá esta semana del 6 de julio? El Mundial 2026 es la primera vez que la organización fue compartida entre tres países: Estados Unidos y Canadá, México. La organización de este evento de vio marcada por la remodelación del Estadio Azteca. En 1970 , el Tricolor terminó como líder de su grupo tras vencer a El Salvador y Bélgica, además de empatar con a la entonces Unión Soviética. Esa fue la primera vez que clasificó a cuartos de final, en el que Italia los eliminó con un marcador de 4-1. En México 1986 , la selección, dirigida por el serbio Bora Milutinović, terminó como líder de grupo y superó a Bulgaria por 2-0 en los octavos de final. En cuartos de final enfrentó a Alemania Federal, sin embargo, el Tricolor cayó en la tanda de penales, con lo que se quedó nuevamente a un paso de las semifinales. Con el Mundial de 2026, México tiene la oportunidad de romper esa barrera histórica para llegar a cuartos de final por primera vez desde 1986. Si consigue avanzar, la selección igualará sus mejores actuaciones como anfitriona. Tras el México contra Inglaterra, se esperan los cuartos de final, las semifinales y la gran final se jugarán en distintas ciudades estadounidenses, para finalizar el 19 de julio en el MetLife Stadium, ubicado en East Rutherford, Nueva Jersey, recinto elegido por la FIFA para coronar al nuevo campeón del mundo. Los próximos días concentrarán algunos de los enfrentamientos más esperados del torneo, con la presencia de varias de las selecciones favoritas al título. Para el lunes 6 de julio se jugarán estos dos partidos: – Portugal vs España. Horario: 13:00 horas. Lugar: Estadio Dallas, Estados Unidos. – Estados Unidos vs Bélgica. Horario: 18:00 horas. Estadio de Seattle, Estados Unidos. El 8 de julio se verán los últimos partidos de octavos de final, en los que jugarán Argentina vs. Egipto a las 10 horas en el Estadio de Atlanta, Estados Unidos y a las 14 horas se enfrentarán Suiza contra Colombia en el Estadio de Vancouver, Canadá. El primer partido de los cuartos de final ya está apartado por Francia contra Marruecos a las 14 horas en el Estadio de Boston, Estados Unidos el jueves 9 de julio . ]]>