El peso retrocede tras datos de empleo privado en EU
El peso mexicano se depreciaba el miércoles debido a persistentes preocupaciones sobre las amenazas arancelarias del presidente estadounidense, Donald Trump, mientras los inversores asimilaban un reporte que mostró que la nómina privada en Estados Unidos creció en enero más de lo esperado. La moneda MXN= cotizaba en 20.6426 por dólar , con un debilitamiento de un 0.74% frente al precio de referencia de LSEG del martes, apuntando a su segunda jornada seguida de pérdidas. Las contrataciones del sector privado de Estados Unidos aumentaron en 183,000 el mes pasado, según el Informe Nacional de Empleo ADP, por encima de las expectativas de los economistas de un incremento de 150,000 posiciones laborales. Las cifras anteceden a un esperado informe de la tasa de desempleo y la nómina no agrícola estadounidense que será divulgado el viernes. En México se dio a conocer más temprano que la inversión de las empresas avanzó un 0.1% en noviembre frente a octubre, contrario a las expectativas de una ligera contracción. Sin embargo, a tasa anual, cayó un 0.7%. ]]>
Donald Trump asegura que Estados Unidos se hará cargo de la Franja de Gaza
Este miércoles, Gonzalo Soto y Tzuara De Luna comentan la más reciente declaración del presidente Donald Trump, quien dijo que Estados Unidos tomará el control de la Franja de Gaza y reconstruirá y desarrollará económicamente este territorio. También comentan otros temas: – Tenemos que redefinir la relación económica con Estados Unidos, dice Ebrard a empresarios – Empresarios advierten que un mes no es suficiente ante aranceles de Trump – Las presiones internas a los aranceles de Trump; el daño económico sigue latente – En aranceles tecnológicos China está mejor preparada que Estados Unidos – Los Juegos Olímpicos de invierno en 2026 prometen ser 100% sostenibles ]]>
Donald Trump asegura que Estados Unidos se hará cargo de la Franja de Gaza
Este miércoles, Gonzalo Soto y Tzuara De Luna comentan la más reciente declaración del presidente Donald Trump, quien dijo que Estados Unidos tomará el control de la Franja de Gaza y reconstruirá y desarrollará económicamente este territorio. También comentan otros temas: – Tenemos que redefinir la relación económica con Estados Unidos, dice Ebrard a empresarios – Empresarios advierten que un mes no es suficiente ante aranceles de Trump – Las presiones internas a los aranceles de Trump; el daño económico sigue latente – En aranceles tecnológicos China está mejor preparada que Estados Unidos – Los Juegos Olímpicos de invierno en 2026 prometen ser 100% sostenibles ]]>
La telenovela de los aranceles
El primer puente del año estuvo cargado de emociones fuertes con la amenaza de una guerra comercial que inició el presidente Donald Trump contra México, Canadá y China. Cada país tuvo sus propias reacciones y movieron como montaña rusa los precios de algunas acciones y el tipo de cambio. En nuestro país, la presidenta Claudia Sheinbaum se vio hábil y negoció una pausa de por lo menos un mes, a cambio de reforzar la seguridad en la frontera norte con 10,000 elementos de la Guardia Nacional. Sin embargo, todo indica que esta telenovela será larga y generará incertidumbre económica, sin resolver la causa de los problemas que sustenta a los aranceles. Para imponer un arancel generalizado de 25% a los productos mexicanos, el presidente Trump argumentó que nuestro país ha sido incapaz de detener el flujo de fentanilo ni la migración ilegal hacia Estados Unidos. No obstante, más allá de la presión política, no hay una relación entre el problema identificado y la solución. De acuerdo con la teoría económica, los aranceles son un impuesto que un país impone sobre los bienes importados de ciertos países. Son una herramienta de la política comercial que se usa para generar ingresos o para proteger industrias locales de la competencia extranjera. Con la amenaza de Donald Trump, no solo se afecta a las empresas mexicanas que exportan a Estados Unidos, sino también a los consumidores estadounidenses. Por ejemplo, en el corto plazo un coche podría subir de precio hasta en 3,000 dólares en Estados Unidos por las veces que los componentes y piezas cruzan la frontera ante la integración comercial que se ha dado en la industria automotriz. Si los aranceles son una herramienta con implicaciones económicas, ¿podrían tener un impacto en la crisis del fentanilo y en la migración? No necesariamente. Ambos problemas sociales son complejos y requieren políticas articuladas internas y binacionales para mejorar. Por ejemplo, en la crisis del fentanilo , no basta solo con detener la entrada de esta droga –que es lo que se espera de México–, sino también se requiere de acciones para prevenir la drogadicción y tener centros efectivos de tratamiento. A pesar de este panorama, Donald Trump, como cualquier mandatario populista, es un mago de la comunicación. Enmarcar los aranceles en combatir problemas dolorosos como el uso de drogas mortales o la migración es políticamente rentable, porque cualquier ciudadano conecta con estas causas al grado de estar dispuesto a pagar el precio de los aranceles por lo que se percibe como un bien mejor. Hasta en México quisiéramos que esta guerra comercial sea el detonador para tener una política de seguridad robusta y un combate al narcotráfico más efectivo. Al menos eso pensaba yo mientras leía el decreto. ¿Hasta dónde llegará esta telenovela? No lo sé y creo que con un personaje tan impulsivo como Trump cada episodio podría dar varios giros. Desafortunadamente, aunque no se concreten los peores escenarios, habrá implicaciones económicas para ambos países. Las empresas difícilmente pueden planear a mediano y largo plazo en este contexto de alta incertidumbre. Escenario que se complica en México todavía más en lo que se concreta el nuevo sistema judicial. ____ Nota del editor: Fátima Masse es Economista especializada en temas sociales. Síguela en Twitter como @Fatima_Masse . Las opiniones expresadas en esta columna son exclusivas de su autora. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>
La telenovela de los aranceles
El primer puente del año estuvo cargado de emociones fuertes con la amenaza de una guerra comercial que inició el presidente Donald Trump contra México, Canadá y China. Cada país tuvo sus propias reacciones y movieron como montaña rusa los precios de algunas acciones y el tipo de cambio. En nuestro país, la presidenta Claudia Sheinbaum se vio hábil y negoció una pausa de por lo menos un mes, a cambio de reforzar la seguridad en la frontera norte con 10,000 elementos de la Guardia Nacional. Sin embargo, todo indica que esta telenovela será larga y generará incertidumbre económica, sin resolver la causa de los problemas que sustenta a los aranceles. Para imponer un arancel generalizado de 25% a los productos mexicanos, el presidente Trump argumentó que nuestro país ha sido incapaz de detener el flujo de fentanilo ni la migración ilegal hacia Estados Unidos. No obstante, más allá de la presión política, no hay una relación entre el problema identificado y la solución. De acuerdo con la teoría económica, los aranceles son un impuesto que un país impone sobre los bienes importados de ciertos países. Son una herramienta de la política comercial que se usa para generar ingresos o para proteger industrias locales de la competencia extranjera. Con la amenaza de Donald Trump, no solo se afecta a las empresas mexicanas que exportan a Estados Unidos, sino también a los consumidores estadounidenses. Por ejemplo, en el corto plazo un coche podría subir de precio hasta en 3,000 dólares en Estados Unidos por las veces que los componentes y piezas cruzan la frontera ante la integración comercial que se ha dado en la industria automotriz. Si los aranceles son una herramienta con implicaciones económicas, ¿podrían tener un impacto en la crisis del fentanilo y en la migración? No necesariamente. Ambos problemas sociales son complejos y requieren políticas articuladas internas y binacionales para mejorar. Por ejemplo, en la crisis del fentanilo , no basta solo con detener la entrada de esta droga –que es lo que se espera de México–, sino también se requiere de acciones para prevenir la drogadicción y tener centros efectivos de tratamiento. A pesar de este panorama, Donald Trump, como cualquier mandatario populista, es un mago de la comunicación. Enmarcar los aranceles en combatir problemas dolorosos como el uso de drogas mortales o la migración es políticamente rentable, porque cualquier ciudadano conecta con estas causas al grado de estar dispuesto a pagar el precio de los aranceles por lo que se percibe como un bien mejor. Hasta en México quisiéramos que esta guerra comercial sea el detonador para tener una política de seguridad robusta y un combate al narcotráfico más efectivo. Al menos eso pensaba yo mientras leía el decreto. ¿Hasta dónde llegará esta telenovela? No lo sé y creo que con un personaje tan impulsivo como Trump cada episodio podría dar varios giros. Desafortunadamente, aunque no se concreten los peores escenarios, habrá implicaciones económicas para ambos países. Las empresas difícilmente pueden planear a mediano y largo plazo en este contexto de alta incertidumbre. Escenario que se complica en México todavía más en lo que se concreta el nuevo sistema judicial. ____ Nota del editor: Fátima Masse es Economista especializada en temas sociales. Síguela en Twitter como @Fatima_Masse . Las opiniones expresadas en esta columna son exclusivas de su autora. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>
Aranceles. Lecciones y ‘round uno’ para Trump
Como lo había anunciado desde su campaña, como presidente electo y en su toma de posesión, México está como prioridad en el segundo gobierno de Donald Trump, y no precisamente por las razones correctas. En su diagnóstico, México es el causante de un cúmulo de problemas para Estados Unidos: la inmigración ilegal, el consumo de fentanilo y una desfavorable relación comercial. La amenaza sobre la imposición de aranceles ha sido el instrumento de sometimiento con la que trata de avasallar en sus relaciones con el mundo. Paradójicamente, Trump trata de manera desigual a sus socios y vecinos y, como se sabe, México lleva la peor parte. Mientras con China, Estados Unidos ha mantenido una “guerra comercial” sostenida por administraciones republicanas y demócratas desde hace algún tiempo, el anuncio de imposición de aranceles al país fue del 10%, mientras que para México y Canadá del 25%. Ahora bien, agravado el maltrato a nuestro país, en esa lógica, no dejan de ser históricas y gravísimas las afirmaciones de la Casa Blanca en el sentido de que “los cárteles mexicanos mantienen una alianza con el Gobierno de México”, y que esa alianza es un peligro para la seguridad nacional de Estados Unidos. No hay más que agregar ante declaraciones tan contundentes. En algo que es francamente delirante, quien llegó a la presidencia de su país acusado y sentenciado por la comisión de delitos, alega problemas de falta de Estado de derecho en México, lo cual –se insiste– no quita la gravedad en las declaraciones de la Casa Blanca. En Estados Unidos las cosas no son tan distintas: aunque Trump cuenta con mayorías legislativas estrechas y la oposición demócrata y amplios sectores sociales expresen su repudio ante las acciones que ha ido tomando (no sólo en el ámbito comercial), él simplemente hace como que no existe ni disidencia ni marco de contención alguno. La presión ejercida por el Congreso de aquel país ante las evidencias del daño que la eventual imposición de aranceles causará a la economía de los estadounidenses, en algo debió hacer entrar en razón a Trump para “pausar” su entrada en vigencia. Hay que leerlo como lo que es: una suspensión de amenaza, no una erradicación por las razones que expongo a continuación. Cuando el 20 de enero asumió su segunda presidencia y anunció la eventual imposición de aranceles, Trump supuestamente dio a México y a Canadá 11 días para ajustarse a la agenda que pretende imponer. En el camino, el ejemplo colombiano resultó más que aleccionador. Sorprendió la ingenua e ideologizada —y hasta plagada de cursilerías— respuesta del presidente Gustavo Petro, que de todos modos terminó por doblarse como un guante frente a Trump. Frente al anuncio de la imposición de aranceles el fin de semana, Canadá y México optaron por reacciones distintas. Hay que poner en contexto que, en el caso de Canadá, adicionalmente la coyuntura electoral eleva el costo de las decisiones del primer ministro Justin Trudeau. Por ello, de inmediato reaccionó con la misma medida (imposición de 25% de aranceles), mientras que México fue más cauto. Tras las llamadas de Trump con Sheinbaum y Trudeau, se dio a conocer que se pone en pausa por un mes la entrada en vigor de los aranceles a los productos de ambos países, a cambio de medidas de reforzamiento de seguridad en las fronteras. Un respiro para ambos gobiernos. Está por verse todo lo que pueda suceder en los próximos 30 días. Pensemos en las estrategias de negociación de Trump. Por supuesto, debe ser consciente del impacto que tendría en Estados Unidos, en su aparato productivo y particularmente en los bolsillos de los consumidores, el escalamiento de la “guerra comercial”. Pero eso no importa o no es lo central para él. Lo que realmente le interesa es tener una mayor posición de fuerza para imponer condiciones a sus vecinos, especialmente a México. Por eso extraña la carta y las múltiples declaraciones didácticas tratando de explicarle por qué adoptar dichas medidas “es un tiro en el pie”. Querer explicarle a Trump lo nocivo de la imposición de aranceles puede tener el mismo éxito que, por ejemplo, pretender hacer entender a los promotores de la reforma judicial los enormes efectos perniciosos que tendrá para el país. Así que, por ahora, lo que tenemos es una tregua, que no resuelve el problema, mientras Trump mantiene la espada de Damocles sobre México y logra, a través de amenazas, imponer medidas para el control migratorio, a costa y cargo de nuestro país. Militarizar más la frontera, pues. Es decir, la misma estrategia que usó para doblar en su momento a López Obrador. Finalmente, este año la conmemoración del aniversario de la promulgación de la Constitución resulta particularmente triste. No olvidemos que fue justo hace un año cuando se anunciaron las reformas constitucionales y legales que el régimen pretendía llevar a cabo, muchas de las cuales ya han sido aprobadas, lo que ha generado deterioro institucional, déficit democrático y mayor polarización en el país. Y se invoca a la “unidad nacional”, cuando en la celebración del 108 aniversario de la Constitución ni siquiera se invita al Poder Judicial. Así el sectarismo. Cabe incluso preguntarse si hay algo que celebrar o si, más bien, procedería alguna ceremonia fúnebre. ____ Nota del editor: Horacio Vives Segl es licenciado en Ciencia Política por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y doctor en Ciencia Política por la Universidad de Belgrano (Argentina). Síguelo en X . Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad del autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>
Aranceles. Lecciones y ‘round uno’ para Trump
Como lo había anunciado desde su campaña, como presidente electo y en su toma de posesión, México está como prioridad en el segundo gobierno de Donald Trump, y no precisamente por las razones correctas. En su diagnóstico, México es el causante de un cúmulo de problemas para Estados Unidos: la inmigración ilegal, el consumo de fentanilo y una desfavorable relación comercial. La amenaza sobre la imposición de aranceles ha sido el instrumento de sometimiento con la que trata de avasallar en sus relaciones con el mundo. Paradójicamente, Trump trata de manera desigual a sus socios y vecinos y, como se sabe, México lleva la peor parte. Mientras con China, Estados Unidos ha mantenido una “guerra comercial” sostenida por administraciones republicanas y demócratas desde hace algún tiempo, el anuncio de imposición de aranceles al país fue del 10%, mientras que para México y Canadá del 25%. Ahora bien, agravado el maltrato a nuestro país, en esa lógica, no dejan de ser históricas y gravísimas las afirmaciones de la Casa Blanca en el sentido de que “los cárteles mexicanos mantienen una alianza con el Gobierno de México”, y que esa alianza es un peligro para la seguridad nacional de Estados Unidos. No hay más que agregar ante declaraciones tan contundentes. En algo que es francamente delirante, quien llegó a la presidencia de su país acusado y sentenciado por la comisión de delitos, alega problemas de falta de Estado de derecho en México, lo cual –se insiste– no quita la gravedad en las declaraciones de la Casa Blanca. En Estados Unidos las cosas no son tan distintas: aunque Trump cuenta con mayorías legislativas estrechas y la oposición demócrata y amplios sectores sociales expresen su repudio ante las acciones que ha ido tomando (no sólo en el ámbito comercial), él simplemente hace como que no existe ni disidencia ni marco de contención alguno. La presión ejercida por el Congreso de aquel país ante las evidencias del daño que la eventual imposición de aranceles causará a la economía de los estadounidenses, en algo debió hacer entrar en razón a Trump para “pausar” su entrada en vigencia. Hay que leerlo como lo que es: una suspensión de amenaza, no una erradicación por las razones que expongo a continuación. Cuando el 20 de enero asumió su segunda presidencia y anunció la eventual imposición de aranceles, Trump supuestamente dio a México y a Canadá 11 días para ajustarse a la agenda que pretende imponer. En el camino, el ejemplo colombiano resultó más que aleccionador. Sorprendió la ingenua e ideologizada —y hasta plagada de cursilerías— respuesta del presidente Gustavo Petro, que de todos modos terminó por doblarse como un guante frente a Trump. Frente al anuncio de la imposición de aranceles el fin de semana, Canadá y México optaron por reacciones distintas. Hay que poner en contexto que, en el caso de Canadá, adicionalmente la coyuntura electoral eleva el costo de las decisiones del primer ministro Justin Trudeau. Por ello, de inmediato reaccionó con la misma medida (imposición de 25% de aranceles), mientras que México fue más cauto. Tras las llamadas de Trump con Sheinbaum y Trudeau, se dio a conocer que se pone en pausa por un mes la entrada en vigor de los aranceles a los productos de ambos países, a cambio de medidas de reforzamiento de seguridad en las fronteras. Un respiro para ambos gobiernos. Está por verse todo lo que pueda suceder en los próximos 30 días. Pensemos en las estrategias de negociación de Trump. Por supuesto, debe ser consciente del impacto que tendría en Estados Unidos, en su aparato productivo y particularmente en los bolsillos de los consumidores, el escalamiento de la “guerra comercial”. Pero eso no importa o no es lo central para él. Lo que realmente le interesa es tener una mayor posición de fuerza para imponer condiciones a sus vecinos, especialmente a México. Por eso extraña la carta y las múltiples declaraciones didácticas tratando de explicarle por qué adoptar dichas medidas “es un tiro en el pie”. Querer explicarle a Trump lo nocivo de la imposición de aranceles puede tener el mismo éxito que, por ejemplo, pretender hacer entender a los promotores de la reforma judicial los enormes efectos perniciosos que tendrá para el país. Así que, por ahora, lo que tenemos es una tregua, que no resuelve el problema, mientras Trump mantiene la espada de Damocles sobre México y logra, a través de amenazas, imponer medidas para el control migratorio, a costa y cargo de nuestro país. Militarizar más la frontera, pues. Es decir, la misma estrategia que usó para doblar en su momento a López Obrador. Finalmente, este año la conmemoración del aniversario de la promulgación de la Constitución resulta particularmente triste. No olvidemos que fue justo hace un año cuando se anunciaron las reformas constitucionales y legales que el régimen pretendía llevar a cabo, muchas de las cuales ya han sido aprobadas, lo que ha generado deterioro institucional, déficit democrático y mayor polarización en el país. Y se invoca a la “unidad nacional”, cuando en la celebración del 108 aniversario de la Constitución ni siquiera se invita al Poder Judicial. Así el sectarismo. Cabe incluso preguntarse si hay algo que celebrar o si, más bien, procedería alguna ceremonia fúnebre. ____ Nota del editor: Horacio Vives Segl es licenciado en Ciencia Política por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y doctor en Ciencia Política por la Universidad de Belgrano (Argentina). Síguelo en X . Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad del autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>
30 días de incertidumbre que pueden beneficiarnos
No han sido horas ni días fáciles para la economía mexicana. La palabra aranceles está teniendo un efecto de incertidumbre en nuestras empresas y en el comercio internacional. Hacer un seguimiento a los titulares durante el fin de semana fue tarea de tiempo completo, los análisis abundaron al igual que las opiniones, la mayoría contrarias y alarmistas. Mientras preparábamos nuestras operaciones para afrontar el aumento del 25% en los aranceles, los presidentes de México y Estados Unidos negociaron pausar la imposición, por lo menos por 30 días –una decisión a la que después se sumó Canadá. Resolución que nos dió un respiro a todos. Pese a que entre enero y noviembre del año pasado Estados Unidos importó bienes por más de 466.6 billones de dólares desde México y superior a los 377.2 billones de dólares desde Canadá, que tengamos una pausa momentánea no es garantía de que los aranceles no se materialicen en algún punto. De mi parte, no me aventuraría a decir que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), sucesor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), “esté muerto” como empieza a circular en algunos medios. Aunque en este momento suena paradójico, el T-MEC tiene objetivo eliminar las barreras arancelarias entre los tres países y dió paso a una nueva era comercial que llegó a aportar hasta el 30% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial, según el Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (COMCE). Ha sido benéfico para los tres países y se recibió con optimismo; incluso, Trump lo definió como un paso “fantástico” en su momento, aunque el panorama está siendo otro. Sin embargo, entre tantos escenarios debemos rescatar otros factores que pueden beneficiar la relación a largo plazo con nuestro principal socio comercial. En primer lugar, hay oportunidad de diálogo, pues la suspensión fue fruto de conversaciones de alto nivel entre Trump y la presidenta Claudia Sheinbaum. En segundo lugar, una tregua de un mes permite acelerar negocios, compras y ventas que tengan en proceso nuestras empresas de comercio internacional –por lo que es el momento preciso para aprovechar la pausa bajo condiciones que podríamos considerar “normales”. Me parece que algunas de las herramientas que pudieran marcar la diferencia para las exportaciones mexicanas durante esta tregua de aranceles comerciales serían: seguir las negociaciones de alto nivel, que llevarán a nuestras empresas a fijar condiciones económicas favorables antes de próximos anuncios relacionados con los acuerdos comerciales o los aranceles. De igual forma, hacer uso oportuno de estrategias y herramientas financieras que permitan capitalizar las operaciones comerciales de las exportadoras, sin afectar su flujo de caja y manteniendo la disponibilidad de efectivo, dejando margen para nuevas oportunidades de negocio. Al tiempo que se abren a la vista nuevas oportunidades, toda vez que el comercio es cada vez más global, encontrando nuevos clientes en otros países para los productos que son demandados en nuevos mercados, así como aliados estratégicos que aporten ventajas para tus negocios. Confío que esta incertidumbre que estaremos experimentando durante el mes tendrá como efecto secundario acciones concretas de cooperación por parte de los tres países, que terminarán por beneficiar no solo el comercio internacional, sino también la seguridad, la inversión y el desarrollo del tejido empresarial. Te aliento, empresario exportador, a no descuidar las relaciones integrales con tus clientes y tus socios, pues la discusión sobre los aranceles seguirá más viva que nunca; otros países y mandatarios, como ya lo hizo Ecuador, están siendo tentados (sin mucho sentido) a entrar en esta guerra de tarifas. Por lo pronto, nos corresponde como sector privado continuar elevando nuestras visiones sobre la importancia del diálogo y de la integración económica de América del Norte, que ha significado resultados positivos para México, Estados Unidos y Canadá; y que a largo plazo resultará clave para que esta región siga siendo líder y referente global en el comercio internacional. ____ Nota del editor: Martín Pustilnick es Co-Founder y CEO de MUNDI, la empresa de servicios de financiamiento y soluciones digitales especializados en comercio internacional para todo tipo de exportadores mexicanos. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>
Cómo Trump amenazó con aranceles a México en 2018 y 2025
México logró esquivar, al menos momentáneamente, la reedición de una guerra comercial que fue iniciada por Donald Trump en 2018. Desde entonces algunas cosas han cambiado. México ha salido fortalecido desde la renegociación del T-MEC y ahora, casi 7 años después, enfrenta una amenaza arancelaria que le obligará a conceder algunos deseos del inquilino de la Casa Blanca. ¿Qué diferencias, similitudes y consecuencias hay entre el primer periodo de Trump y el actual, en términos de las relaciones comerciales entre los dos países? México superó a China Aranceles de 2018 vs. aranceles de 2025 La respuesta de México Aranceles 2025, la diferencia son los cárteles Consecuencias del primer embate Los «beneficios» para los estadounidenses En 2017, China era el origen del 21% de las importaciones de Estados Unidos y México el segundo mayor socio comercial, pero solo representaba cerca del 13% de sus importaciones, apenas por arriba de Canadá, con el 12.43%. Para 2023, las cosas cambiaron. Ahora México superó al gigante asiático como el origen principal de las importaciones estadounidenses. Esto se debe a que la mayoría de los aranceles que impulsó Trump en contra de China se mantuvieron durante el mandato de Joe Biden, beneficiando a los exportadores mexicanos. México, por su parte, pasó a depender cada vez más de las compras estadounidenses. Y ahora más del 82% de las exportaciones mexicanas tienen como origen Estados Unidos, cerca de 3 puntos porcentuales más que en 2017. En junio de 2018, Donald Trump decidió imponer aranceles a las importaciones mexicanas de aluminio y acero, del 10 y el 25%, respectivamente. La economía de México no fue la única víctima, en ese primer periodo de Trump, Canadá, Turquía, China y la Unión Europea también se enfrentaron a este tipo de medidas. El presidente estadounidense, en esa época, argumentó que los aranceles eran necesarios para devolver empleos a la manufactura y fortalecer a la clase trabajadora de su país, así como proteger la seguridad nacional, detener el tráfico de drogas y también para renegociar acuerdos comerciales que consideraba injustos para su país. En términos más simbólicos, Trump ordenó la construcción de un muro fronterizo, entre México y Estados Unidos. En julio de 2018, México tomó represalias contra Estados Unidos, al imponer aranceles a mercancías con valor de 3,000 millones de dólares. Los principales productos afectados fueron carne de cerdo, manzanas, arándanos y papas estadounidenses. Pero también se aplicaron tarifas a la importación de manufacturas. Posteriormente, hubo una segunda etapa de represalias, al elevar los aranceles sobre dichos productos del 20 al 25%. Los aranceles al aluminio y al acero mexicanos terminaron el 17 de mayo de 2019. Después de casi un año de «guerra comercial». Pero no terminó ahí la incertidumbre. A finales de ese mismo mes, Donald Trump reveló su intención de imponer un arancel del 5% a todas las importaciones provenientes de México, y amenazó con aumentarlos hasta 25%, si México no resolvía el «problema de la inmigración ilegal». Donald Trump esperó menos tiempo para imponer aranceles en su segundo mandato. El 1 de febrero hizo oficial la orden ejecutiva para implementar tarifas del 25% a todas las importaciones provenientes desde México y Canadá y de 10% a las de China. Trump argumentó que los tres países eran responsables del flujo de fentanilo hacia Estados Unidos. Por esto, el presidente utilizó la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional, una ley local que permite congelar y bloquear transacciones en respuesta a amenazas inusuales y extraordinarias fuera de EU. Y, de hecho, en esta ocasión Trump acusó al gobierno mexicano de tener una complicidad con los cárteles del narcotráfico, ahora considerados como organizaciones terroristas. Esta es una de las principales diferencias con su primer mandato. Tanto así que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, accedió a enviar a 10,000 elementos de la Guardia Nacional a la frontera con Estados Unidos con el fin de evitar el trasiego de drogas y la inmigración ilegal. Solo así pudo posponer, durante un mes, la implementación de los aranceles, programada originalmente para el 4 de febrero de 2025. A cambio, Estados Unidos se comprometió a enfrentar el tráfico de armas de alto poder hacia México, una demanda que viene desde el sexenio de Andrés Manuel López Obrador. Además, ambos gobiernos crearán mesas de trabajo con funcionarios de seguridad y salud. El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau también logró negociar con Donald Trump y se comprometió a crear una fuerza de ataque conjunta con Estados Unidos, para combatir el tráfico de fentanilo. Para ello, también nombrará a un zar antidrogas. Además, al igual que hizo Trump, incluirá a los cárteles del narcotráfico en la lista de organizaciones terroristas. A casi siete años desde que Trump impuso los primeros aranceles a México, al acero y al aluminio. México cobró mayor relevancia en las cadenas de producción de diferentes sectores, principalmente el automotriz. Una de las principales consecuencias de ese primer embate fue la renegociación del TLCAN, que a la postre se conocería como el T-MEC. El T-MEC se firmó el 30 de noviembre de 2018 y abarcó nuevos capítulos y sectores, como el comercio digital y una mayor integración de la industria automotriz, al exigir que el 75% de un vehículo debe ser fabricado en Norteamérica. Además, se exigieron mejores regulaciones en términos ambientales, anticorrupción, condiciones laborales y de competitividad. Los aranceles a China, que han persistido en su mayoría desde 2018, beneficiaron al sector exportador mexicano. Hasta la primera mitad de 2019, Taiwán y México absorbieron en conjunto el 36% del «efecto desviación de comercio», es decir, el hueco dejado por las exportaciones China hacia Estados Unidos, según un estudio del Banco de los Países Bajos. Otra de las consecuencias de los aranceles, en el primer periodo de Trump fue que, en 2019, México también envió 27,000 elementos de la recién creada Guardia Nacional a la frontera, para contener el flujo migratorio, tanto en la frontera sur, como en la norte. De acuerdo con un análisis realizado por la Reserva Federal, los aranceles
La Unión Europea es la más vulnerable en una guerra comercial con Estados Unidos
Donald Trump ha hecho de los aranceles su arma favorita de negociación con algunos de sus principales aliados. El fin de semana, prendió las alertas al anunciar la imposición de aranceles del 25% a las exportaciones provenientes de México y Canadá, además de que aseguró que tomaría medidas similares con la Unión Europea. «Realmente se están aprovechando de nosotros. Ya sabes, tenemos un déficit de 300,000 millones de dólares. Ellos no se llevan ni nuestros autos ni nuestros productos agrícolas, prácticamente nada y nosotros nos llevamos todo, millones de autos, niveles enormes de productos agrícolas”, dijo Trump a periodistas, aunque mencionó que aún no tenía una fecha exacta de aplicación de estas medidas. Ante este escenario, la Unión Europea ha prometido una respuesta firme ante las acciones de Washington. Sin embargo, en caso de una guerra comercial, las industrias europeas son las que sufren un mayor riesgo. En 2023, los Estados Unidos fueron el mayor socio para las exportaciones de bienes de la Unión Europea (19.7%) y el segundo socio más grande para las importaciones de bienes del bloque (13.7), de acuerdo con Eurostat, el sitio de estadísticas de la UE. “Las principales exportaciones de la Unión Europa a Estados Unidos son productos medicinales, vehículos y automóviles, mientras que lo que exporta Estados Unidos hacia la Unión Europea son derivados del petróleo, productos farmacéuticos y gas natural”, indica José Joel Peña, profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) e investigador adscrito al Centro Anáhuac de Investigación en Relaciones Internacionales (CAIRI). Estados Unidos y la Unión Europea comparten un elevado intercambio de bienes y servicios, que representa casi el 30% del comercio mundial. Ambas partes no tienen ningún acuerdo comercial, pues aunque se iniciaron conversaciones para una asociación transatlántica para el comercio y la inversión, fueron suspendidas en 2016, poco antes del inicio del primer mandato de Trump. Sin embargo, los aranceles que ambas partes han implementado entre sí son bajos, lo que ha permitido una relación comercial estrecha. Aunque esto puede cambiar luego de las amenazas de Donald Trump. La Unión Europea, firme, pero pragmática En caso de una negociación necesaria para evitar la subida de los aranceles, la Unión Europea debe adoptar una posición firme para defender sus intereses, aunque también con actitud propositiva con Estados Unidos. “La Unión Europea ha adoptado una postura firme, pero al mismo tiempo constructiva”, indica Peña. La jefa de la diplomacia de la UE advirtió el lunes que no hay «ganadores en las guerras comerciales», durante una reunión del bloque sobre defensa, eclipsada por la amenaza del presidente estadounidense Donald Trump de imponer aranceles a las importaciones europeas. «Necesitamos a Estados Unidos y Estados Unidos nos necesita también», declaró Kaja Kallas a los periodistas al llegar a la reunión, centrada en cómo impulsar las capacidades defensivas de Europa frente a Rusia. El presidente francés, Emmanuel Macron, afirmó este lunes en Bruselas que si Europa es objeto de aranceles comerciales, debe «hacerse respetar» y reaccionar, en una advertencia ante las crecientes amenazas de medidas estadounidenses. «Si somos atacados en temas comerciales, Europa, como una potencia firme, tendrá que hacerse respetar y, por lo tanto, reaccionar», dijo Macron al llegar a una reunión informal de dirigentes de la UE dedicada a la defensa. Poco antes, el primer ministro de Polonia, Donald Tusk, había comentado que, en su opinión, las tensiones y guerras comerciales son «innecesarias» y “estúpidas». «Tenemos que hacer todo para evitar estas (…) guerras comerciales totalmente innecesarias y estúpidas, pero al mismo tiempo (…) no podemos perder el sentido común», dijo Tusk, cuyo país ejerce la presidencia semestral rotativa de la UE. «No podemos perder el respeto por nosotros mismos y nuestra confianza en nosotros mismos», insistió. A su vez, el jefe del gobierno de Alemania, Olaf Scholz, apuntó que si hubiera tensiones por aranceles comerciales, esto sería «malo para Estados Unidos y malo también para Europa». Según Scholz, «el requisito básico para un acuerdo [con el presidente estadounidense, Donald Trump] es reconocer nuestro propio poder. Europa puede actuar”. Sin embargo, la UE tampoco cuenta con un gran espacio para negociar, ya que aunque tiene cierta independencia económica, no puede decir lo mismo en otros puntos. “La Unión Europea si bien es una de las principales economías a nivel internacional, tiene una dependencia muy fuerte de Estados Unidos, quizá no tanto en términos económicos, pero si en términos de seguridad colectiva en gran parte de Estados Unidos y desde luego, de la OTAN”, indicó el profesor de la UNAM. En caso de que la administración del presidente de Donald Trump avance con estas amenazas y algunos funcionarios sugieran que la UE adopte medidas de reciprocidad se generará un choque. En este enfrentamiento, ambos actores perderán, pero más las industrias europeas, especialmente de países que realizan importantes exportaciones a Estados Unidos, como Alemania. Trump ha vinculado la política comercial con otras cuestiones, como el incremento de las compras de energía estadounidense, especialmente gas y petróleo, recuerda el académico. Otro punto importante será justo la defensa. Desde su primer mandato, Trump ha empujado a los miembros europeos de la OTAN para que aumenten su gasto militar, ya que los culpa de aprovecharse de Estados Unidos. También, el mandatario estadounidense ha buscado que los países europeos le compren más armas. En caso de llegar a negociaciones, las voces más afines a Trump dentro de la UE, como la primera ministra italiana Giorgia Meloni y su par húngaro, Viktor Orban, serán claves para que Bruselas pueda ceder en algunas de las exigencias del republicano. ]]>