Televisa hace alianza con Starlink para ofrecer servicios satelitales en México

Este martes, Mónica Alfaro y Diana Gante cuentan que Bestel, empresa subsidiaria de Grupo Televisa, firmó un acuerdo comercial con Starlink para revender sus servicios satelitales a empresas en cualquier parte de México. Además, comentan estos temas relevantes: – Fracking en México enfrenta altos costos para competir con el gas de EU – “Difícil” que Magnicharters vuelva a volar por adeudos e indemnizaciones – Autos blindados, drones y escoltas: inseguridad impulsa industria del blindaje rumbo al Mundial – El Mundial acelera ciudades inteligentes, pero pone a prueba su viabilidad ]]>

La guerra en Irán, ¿un cambio de paradigma?

La guerra de Estados Unidos e Israel con Irán empieza a perfilar una profunda transformación en Medio Oriente: los primeros trazos de una nueva reconfiguración geopolítica en la región. Ello sin que Donald Trump haya alcanzado la capacidad de conducir el conflicto bajo sus propias reglas: traducir la supremacía militar, dominio tecnológico y poder de fuego de Estados Unidos en una victoria política. Después de 40 días de guerra, los objetivos que guiaron la operación Furia Épica en contra de Irán no han sido alcanzados: cambiar el régimen político, eliminar su programa nuclear, suprimir su programa de misiles balísticos y frenar la exportación de la revolución chiita y su red de proxies . Por el contrario, Irán, derrotado en el plano físico y material acreditó una victoria estratégica al haber consolidado un nuevo pilar del poder que incluso, le da mayor ventaja que la misma capacidad de producir uranio altamente enriquecido: el bloqueo del Estrecho de Ormuz. Esta arteria energética mundial, aunque sujeta al régimen del libre tránsito del Derecho Internacional, sólo sería navegable bajo la coordinación de las fuerzas armadas iraníes, en ejercicio de su soberanía y cobrando peajes, -de hasta dos millones de dólares por embarcación-, y sin la necesidad de realizar pagos en dólares, la invectiva geopolítica de la Guardia Revolucionaria. Como ocurre en toda guerra, se desencadena una cascada de efectos impredecibles y ahora la coyuntura le da una oportunidad histórica a Irán, Rusia y China para erosionar la hegemonía del dólar, catalizar el petroyuan y reforzar la emergencia de un orden internacional multipolar. En este escenario, las negociaciones en Pakistán se tornaron insalvables. La incorporación de nuevos puntos en la agenda y condicionantes estratégicos no previstos derivaron en un estancamiento que llevó a JD Vance, el vicepresidente de Estados Unidos regresar con las manos vacías a Washington. La baza iraní era sobrevivir, resistir y evitar la derrota trasladando el conflicto militar al plano económico-sistémico, y acreditar los derivados de la guerra, a propósito de infringir costos desproporcionados para todos -particulamente a Estados Unidos- en un momento en que Washington, la primera potencia del mundo, no muestra voluntad política para sostener una guerra prolongada, especialmente en un contexto electoral adverso en el que se prevé la pérdida de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes. Con un Irán reforzado en la dimensión estratégica, el nuevo mapa de Medio Oriente no necesariamente se redibuja a favor de los intereses de Estados Unidos. Por ejemplo, la alianza de Washington con los países del Golfo Pérsico se fisura y Arabia Saudita mira el cese al fuego como una salida apresurada, comprobando que no puede depender del paraguas de seguridad de Washington. Para los países del Consejo de Cooperación del Golfo, esta guerra constituye su “9/11”geopolítico: un shock estratégico que los obliga a asumir que su seguridad no puede seguir dependiendo de Washington. Como ocurrió con la Unión Europea, tras la guerra en Ucrania, el resultado será una remilitarización, diversificación de alianzas y la construcción de una autonomía estratégica, empezando con alternativas energéticas al Estrecho de Ormuz. Los costos colaterales de la guerra se manifiestan con nuevas fracturas geopolíticas. Trump ha calificado a la OTAN como un “tigre de papel”, mientras se profundizan las tensiones entre Washington y Bruselas. En contraste, Rusia se ve favorecida por la relajación de las sanciones energéticas en un momentum de altos precios internacionales del gas y petróleo. La lección para Trump es clara: el mercado energético mundial no puede mantenerse estable sin Rusia. El petroleo ruso que había sido excluido de los mercados occidentales se ha transformado en activo estratégico altamente codiciado por la demanda internacional. Mientras el reloj avanza hacia el 22 de abril, fecha límite para el cese al fuego, y Trump opta por iniciar un bloqueo del Estrecho de Ormuz, China, aunque golpeada en el plano económico, capitaliza el fracaso político de Estados Unidos para afianzar su estatus de potencia ascendente. El mundo empieza a mirar al gigante asiático como un socio más estable y fiable y garante del orden internacional basado en reglas. A Xi Jinping le conviene que Washington permanezca distraído para seguir acumulando éxitos geoeconómicos; pero, sobre todo, esta guerra le proporciona información estratégica de enorme valor: le posibilidad de observar y evaluar, sin filtros y en condiciones reales las capacidades militares, tecnológicas, operativas y estratégicas de su principal adversario. ____ Nota del editor: Rina Mussali es analista internacional y miembro del Comexi. Síguela en X como @RinaMussali . Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente a la autora. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>

Fracking en México, la decisión que llega tarde y sin garantías

México registró en 2025 una producción de 3,677 millones de pies cúbicos diarios (MMpcd) de gas natural sin nitrógeno. Del total, 1,699 MMpcd provinieron de gas asociado y 1,978 MMpcd de gas no asociado, lo que confirma una creciente dependencia de este último para sostener la oferta nacional. La producción de gas asociado, vinculada a la extracción de petróleo crudo, se mantiene estable y representa una proporción menor. Ese mismo año, el país operó 5,785 pozos, de los cuales 3,499 estuvieron dedicados al crudo y 2,286 al gas no asociado, un recurso clave para reducir la dependencia de importaciones y atender la demanda interna. Fractura hidráulica y fracking, conceptos confundidos Un mercado global en expansión ¿Qué es la fractura hidráulica? A pesar de su relevancia, persiste en México una confusión sobre la técnica de fractura hidráulica y su evolución hacia el fracking. Aunque ambos términos se usan como sinónimos, no lo son. La fractura hidráulica tradicional se aplica en yacimientos convencionales —principalmente areniscas— y suele realizarse en una o dos zonas de la formación. El fracking, en cambio, es un término anglosajón que describe la aplicación de fractura hidráulica en múltiples etapas dentro de pozos horizontales, característica de los yacimientos no convencionales como las lutitas. La innovación tecnológica en esta técnica ha generado transformaciones económicas, sociales, geopolíticas y ambientales en los países donde se ha desarrollado de manera intensiva. El mercado mundial de fracturación hidráulica alcanzó un valor de 19.97 mil millones de dólares en 2025 y se prevé que llegue a 31.88 mil millones en 2034, con una tasa compuesta anual de 5.28%. Estados Unidos concentra la mayor capacidad operativa: cuenta con 205 sets de equipos, de los cuales entre 160 y 180 operan cada mes. Con una productividad de 1.5 etapas por día por set, se realizan entre 80,000 y 100,000 fracturas anuales. Es la técnica que permite que los hidrocarburos fluyan en formaciones de baja permeabilidad, donde los espacios porosos interconectados son insuficientes para permitir la producción natural. La estimulación crea canales artificiales que facilitan el flujo del hidrocarburo. Una técnica con más de un siglo de historia ¿Contamina? La evolución tecnológica responde El reto: producir más de 9,000 MMpcd ¿Puede México lograrlo bajo el modelo actual? La estimulación de pozos se remonta a 1860, cuando en la costa este de Estados Unidos se utilizaba nitroglicerina. En 1930 se introdujeron los tratamientos ácidos, y en 1947 se estudió por primera vez el uso de agua mezclada con arena y químicos, técnica que se desarrolló industrialmente a partir de 1949. En México, la fractura hidráulica se aplicó en cuencas del norte. China subsidia actualmente el fracking, mientras que Estados Unidos es el único país que lo ha escalado de forma masiva, impulsado por la propiedad privada de los minerales y la disponibilidad de financiamiento. La industria ha invertido en tres áreas clave para reducir impactos: Superficie: – Menor número de unidades por operación. – Reducción en consumo de combustibles y emisiones. – Desarrollo de motores a gas natural y eléctricos. – Disminución de ruido y huella operativa. Subsuelo: – Reutilización del 50–60% del agua recuperada. – Arenas recubiertas de mayor resistencia. – Químicos de baja concentración y mayor biodegradabilidad. – Pozos aislados con acero y cemento para evitar contacto con acuíferos. – Nuevas técnicas que reducen el uso de agua entre 50 y 80%. Para elevar la producción nacional de gas de 2,000 a más de 9,000 MMpcd, México tendría que perforar alrededor de 32,000 pozos en un horizonte de 10 años. Cada pozo cuesta entre 12 y 15 millones de dólares, lo que implica una inversión anual de 36 a 45 mil millones de dólares. Hoy, Pemex perfora menos de 200 pozos por año, muy lejos del volumen requerido. Para alcanzar el objetivo, la empresa tendría que incrementar en 250% su presupuesto de exploración y producción, que actualmente no supera los 10,000 millones de dólares. Además, el país necesitaría entre 100 y 120 equipos de perforación de 1,200 a 1,500 HP, pero Pemex opera menos de 25. A nivel global, solo 30 a 40 equipos podrían estar disponibles a corto plazo para proyectos no convencionales. La operación de Pemex depende del presupuesto aprobado por la Cámara de Diputados. Los pre-criterios para 2027 no contemplan incrementos significativos, lo que limita la posibilidad de un desarrollo acelerado. Por ello, especialistas plantean abrir el mercado al sector privado, ya que los contratos mixtos no han sido suficientemente atractivos para las empresas estadounidenses. ¿Llegarán equipos de fractura desde Estados Unidos? Impacto regional y seguridad operativa Dependencia externa y geopolítica del gas La fractura hidráulica está dominada por compañías estadounidenses. Bajo la política energética del presidente Trump, orientada al “Drilling Baby”, es incierto que estas empresas destinen equipos a México, considerando que una sola fractura puede requerir 100–180 viajes y que sus sistemas de cobro son expeditos. Pemex, en contraste, mantiene plazos de pago de hasta 180 días. Aunque existen contratos donde el pago se liga a la terminación del pozo o al inicio de producción, aún no se ha consolidado un modelo atractivo. La fracturación hidráulica en pozos convencionales, combinada con otras técnicas, puede incrementar la producción durante 10 a 15 años, dependiendo de recursos, infraestructura y accesos. La seguridad del personal es un factor crítico, ya que las operaciones requieren tránsito continuo por caminos sinuosos durante las 24 horas del día. Si el proyecto se implementara, generaría beneficios económicos para las comunidades, al convertirse en una industria de largo plazo que demanda servicios, infraestructura y mano de obra. Midland, Texas, es un ejemplo de crecimiento regional impulsado por el desarrollo no convencional. Estados Unidos controla actualmente el mercado mundial del gas natural. Ante la creciente demanda internacional, prioriza la exportación de gas natural licuado (GNL) hacia Europa y Asia, donde obtiene precios hasta cinco veces mayores que los del gas transportado por ductos. Esta dinámica puede afectar a México, que depende del gas estadounidense para su industria y generación eléctrica. ______ Nota del editor: Ramses Pech es analista de

Entre la disrupción y el destino. La IA y el riesgo de un desequilibrio global

El mundo atraviesa una tormenta múltiple: Guerras abiertas, tensiones geopolíticas crecientes, fragmentación comercial y una creciente rivalidad tecnológica entre potencias. En medio de ese ruido, la gran variable que redefinirá la economía, el trabajo y la vida cotidiana será la disrupción de la Inteligencia Artificial (IA). Y esa transformación ya comenzó, pero avanza con una velocidad que supera la capacidad de instituciones, mercados y gobiernos para adaptarse, lo cual crea un riesgo con alto impacto social . La gran tormenta global La IA, cuchillo de doble filo El riesgo de una transición sin diseño La guerra en Ucrania, los conflictos en Medio Oriente, la tensión entre bloques económicos y la regionalización del comercio están acelerando un proceso de reordenamiento mundial. Las cadenas de suministro se fragmentan, las decisiones de inversión se vuelven más defensivas y los países buscan asegurar soberanía estratégica en energía, alimentos, tecnología y datos. En ese contexto, la IA aparece como una fuerza transversal. No es un sector más. Es una tecnología que impacta todos los sectores al mismo tiempo. Por eso, su efecto será más profundo que el de otras olas de innovación pues está redefiniendo quién captura el valor y cómo se distribuye. La IA encierra una promesa extraordinaria: convertirse en una plataforma de avance humano sin precedentes. Pero también tiene una cara de disrupción peligrosa. Su velocidad de adopción está transformando el tejido económico y social, especialmente el mercado laboral. Lo que antes requería equipos grandes, hoy puede resolverse con menos personas y más automatización. Eso genera eficiencia, sí, pero también desplaza empleos, comprime salarios y altera la estructura de consumo. La pregunta ya no es si la IA cambiará el trabajo, sino cuán rápido lo hará y con qué grado de protección social se hará ese tránsito. El problema central es de gobernanza. El mundo está cambiando más rápido de lo que se está diseñando el nuevo marco social. Esa brecha crea un vacío de control: La innovación avanza, pero la regulación, la educación, la protección laboral y los mecanismos de redistribución no se mueven al mismo ritmo. El espejismo de la eficiencia de corto plazo El futuro no puede improvisarse, debe diseñarse Ahí surge la verdadera tensión. Si una parte relevante de la fuerza laboral queda fuera del sistema productivo sin una nueva arquitectura de ingreso, capacitación y protección, el problema deja de ser solo laboral y se convierte en macroeconómico. Menos empleo implica menos consumo, lo cual implica una menor demanda. Menor demanda presiona ingresos, crédito, inversión y crecimiento. El impacto hace metástasis en toda la cadena económica. Hoy muchas empresas tecnológicas están siendo premiadas por los mercados cuando reducen costos y despiden personal. La lógica bursátil celebra la eficiencia inmediata. Sin embargo, esa lectura puede ser profundamente incompleta si la tendencia deja de ser un ajuste puntual y se convierte en un patrón sistémico. Si la automatización y la IA desplazan trabajo en múltiples industrias al mismo tiempo, el beneficio para la rentabilidad de una empresa puede terminar debilitando la base de consumidores de toda la economía. Es decir, la eficiencia privada puede entrar en conflicto con la estabilidad colectiva. Ese es uno de los grandes dilemas en esta era de la IA. El mercado premia la reducción de costos, pero la sociedad necesita preservar capacidad de compra, cohesión y movilidad social. Frente a una transformación de esta magnitud, no basta con observar. Hay que diseñar. El futuro no puede dejarse a la inercia de la tecnología ni a la improvisación de los mercados. Si existen escenarios catastróficos, también debe existir la posibilidad de modular la transición, igual que una curva crítica puede ‘achatarse’ cuando se actúa con anticipación y coordinación. La política pública tiene aquí un rol decisivo como válvula de presión. Puede ayudar a amortiguar el impacto mediante educación continua, reconversión laboral, protección transitoria de ingresos, incentivos a nuevas industrias y reglas que orienten la adopción tecnológica hacia la creación de valor social, no solo financiero. Lo que se necesita no es frenar la IA, sino construir un pacto social para que su despliegue no rompa el contrato económico y humano sobre el que funciona la sociedad. México ante una batalla por el futuro En el caso de México, el desafío exige cambiar el mindset . Esta ya no es una discusión tradicional sobre el estatus quo ni una pelea política de corto plazo. Es una batalla por el futuro productivo del país. El país necesita prepararse para una economía donde la ventaja ya no dependerá solo de mano de obra barata o ubicación geográfica, sino de capacidades digitales, talento adaptable, infraestructura tecnológica, energía confiable y marcos institucionales capaces de absorber disrupción. Si el país no se adapta, la IA puede profundizar desigualdades existentes. Si se anticipa, puede convertirse en una palanca de inclusión, productividad y desarrollo. _____ Nota del editor: Gilberto Lozano Meade es Senior Avisor Roland Berger y Managing Director de un fondo de capital privado y consejero de varias empresas. Síguelo en LinkedIN. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>

Mythos, la primera IA que pecó de potencia

Mythos Preview no es otro asistente conversacional. Anthropic lo presentó como un modelo general todavía no abierto al público, pero extraordinariamente capaz en ciberseguridad: dice que ya encontró miles de vulnerabilidades graves, incluidas fallas de “día cero” (errores que nadie había descubierto todavía) en todos los grandes sistemas operativos y navegadores, además de un error de 27 años en OpenBSD. También asegura que logró producir “exploits”, es decir, métodos concretos para aprovechar una falla, y que incluso personal sin formación formal en seguridad pudo pedirle una “ejecución remota de código”, o sea, tomar control de una máquina a distancia. La controversia nace porque más del 99% de esas fallas sigue sin parchearse y, por tanto, no puede auditarse públicamente; por eso, en prensa y en foros técnicos, una parte del debate gira entre dos hipótesis: prudencia real o marketing de alto voltaje. Lo decisivo es que Mythos puede ser el primer caso visible de una nueva categoría: modelos de frontera, es decir, los más avanzados de su generación, que quizá no se publiquen masivamente porque su costo social potencial supera su valor comercial inmediato. Anthropic dice sin rodeos que “Mythos Preview es solo el comienzo”, y su mensaje de fondo es claro: si una Inteligencia Artificial (IA) puede industrializar el hallazgo de vulnerabilidades, la pregunta ya no es solo quién tiene el mejor producto, sino quién controla una capacidad estratégica. No es casualidad que reguladores británicos ya estén evaluando sus implicaciones para infraestructura crítica y que la propia Anthropic admita conversaciones con funcionarios del gobierno de Estados Unidos. Pero ahí aparece la fuerza contraria: la competencia. OpenAI lanzó en febrero un esquema de “acceso confiable para ciberseguridad” para su modelo más capaz en esa área, con verificación de identidad, acceso empresarial y programas por invitación. Traducido: el sector ya está construyendo carriles rápidos para usuarios “de confianza”, no frenando la carrera. Y esa carrera es carísima: Reuters reportó que Alphabet, Amazon, Meta y Microsoft podrían invertir en conjunto unos 650,000 millones de dólares en infraestructura de inteligencia artificial en 2026. Cuando hay tanto capital, tanto prestigio y tanto miedo a quedarse atrás, la tentación de liberar modelos cada vez más poderosos no desaparece; se vuelve estructural. En el corto plazo, el acceso más avanzado probablemente quedará en manos de grandes proveedores de nube, bancos sistémicos, empresas de infraestructura crítica, laboratorios líderes y equipos verificados de defensa digital. Eso ya está ocurriendo: Project Glasswing reúne a Amazon Web Services, Apple, Cisco, Google, JPMorganChase, Microsoft, NVIDIA y la Linux Foundation, entre otros; además, Anthropic extendió acceso a más de 40 organizaciones adicionales, comprometió hasta 100 millones de dólares en créditos y habilitó uso mediante su interfaz de programación de aplicaciones y plataformas empresariales de Amazon, Google y Microsoft. Quedarán relativamente fuera el público general, la academia independiente, las startups pequeñas y, en la práctica, cualquier actor sin credenciales, músculo financiero o alineación geopolítica suficiente. La nueva brecha no será solo técnica: será también política y contractual. En los próximos 12 meses, el escenario utópico es potente: modelos así podrían revisar código a una escala inhumana, encontrar errores antes que los delincuentes, abaratar la defensa y fortalecer el software de código abierto que sostiene buena parte de internet. El escenario distópico también es potente: una concentración extrema de poder en pocas empresas y gobiernos, una internet de dos velocidades donde unos pocos se defienden con IA de frontera y el resto queda expuesto, y una rápida difusión de capacidades ofensivas mediante modelos abiertos o réplicas más baratas. OpenAI ya reconoce que pronto habrá muchos modelos cibernéticos potentes, incluso de pesos abiertos; Anthropic, por su parte, insiste en que esto apenas empieza. Por eso Mythos importa tanto: quizá no sea recordado como el primer modelo “demasiado peligroso”, sino como la primera admisión pública de que la IA más poderosa dejará de parecer una aplicación y empezará a parecerse a infraestructura estratégica. _____ Nota del editor: Juan Carlos Chávez es Profesor de Creatividad y Etología Económica en el sistema UP/IPADE y autor de los libros Sistema 3: La Mente Creativa (2025), Homo Creativus (2024), Biointeligencia Estratégica (2023), Inteligencia Creativa (2022), Multi-Ser en busca de sentido (2021), Psico-Marketing (2020) y Creatividad: el arma más poderosa del Mundo (2019). Es director de www.G-8D.com Agencia de Comunicación Creativa y consultor de empresas nacionales y transnacionales. Encuentra sus libros en Amazon y síguelo en Facebook , Instagram , YouTube y LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>

Bloqueo en Ormuz apunta a China y pone en riesgo su suministro de petróleo

El plan de Donald Trump de bloquear los puertos iraníes y el tráfico marítimo podría tener como objetivo no solo la economía de Irán , sino afectar a su principal competidor: China . Para Irán este bloqueo es «ilegal» y un acto de «piratería», y advirtió que, de llevarse a cabo, ningún puerto del golfo Pérsico «estará a salvo» de represalias. La respuesta de Trump llegó enseguida. «Si alguno de estos barcos se acerca en lo más mínimo a nuestro BLOQUEO, será ELIMINADO de inmediato» , dijo en su red Truth Social. Esta amenaza puede generar más tensiones internacionales y complicar aún más la resolución del conflicto por la entrada de nuevos actores. “ China compra mucho petróleo de Irán, ¿qué pasa si un petrolero chino está en el estrecho, sale cargado con petróleo iraní y Estados Unidos lo detiene? Ese será el momento de la verdad”, dijo Janice Stein, profesora de la Escuela de Asuntos Globales y Políticas Públicas de Munk a la cadena canadiense CBC. La disposición incluye operaciones en el Golfo de Omán y el Mar Arábigo , zonas clave para el tránsito energético mundial. El anuncio del bloqueo volvió a disparar los precios del petróleo, que superaron los 100 dólares por barril. Desde el inicio de la guerra en Oriente Medio , desencadenada el 28 de febrero tras bombardeos de Israel y Estados Unidos contra Irán, Teherán mantiene bloqueado el estrecho de Ormuz. China, que depende en gran medida de Irán y de los países del Golfo para su suministro de petróleo , pidió restablecer una navegación «sin obstáculos» en Ormuz. «China espera que las partes pertinentes cumplan con los acuerdos temporales de alto el fuego, sigan comprometidas con la resolución de disputas a través de medios políticos y diplomáticos, y eviten la reanudación de las hostilidades», dijo el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Guo Jiakun, en una conferencia de prensa regular el lunes. La semana pasada, Trump amenazó con aranceles inmediatos del 50%, sin exenciones, sobre las importaciones de países que suministran armas militares a Irán, una amenaza dirigida especialmente a Beijing. Guo rechazó los informes de que China tuviera planes de suministrar armas a Irán como «calumnias sin fondo y asociaciones maliciosas». Detener el petroyuan Por este paso estratégico, por donde en condiciones normales transita alrededor del 20% del petróleo y el gas mundial, Irán ha impuesto de facto derechos de paso para cruzarlo. La postura de Trump para bloquear los puertos iraníes tiene una motivación económica, de acuerdo con Virginia Petrova, profesora de la Universidad de Derecho de la Universidad Iberoamericana, en un comunicado. Washington busca con esta medida impedir que Irán cobre tarifas por el tránsito en el estrecho e intenta frenar el avance del petroyuan, mecanismo mediante el cual China ha incrementado el uso de la moneda china en la venta de petróleo. Petrova estima que cerca del 70% del crudo iraní que atraviesa el estrecho de Ormuz se comercializa ya en yuanes, lo que representa un desafío al predominio del dólar en el mercado energético internacional, cambio que ha encendido alertas en Estados Unidos ante el posible debilitamiento del sistema del petrodólar. Las importaciones de crudo de China crecieron de 11.1 millones de barriles por día (bpd) en 2024 a 11.6 millones en 2025. Se estima que China importó al menos 2.6 millones de barriles diarios de crudo sancionado en 2025, equivalentes a más del 22% de sus importaciones totales; más de la mitad provino de Irán. Un nuevo escenario de tensión geopolítica Petrova señala que medidas de esta naturaleza obstaculizan los esfuerzos diplomáticos y reducen las posibilidades de una solución pacífica de un conflicto que mantiene al mundo en vilo y a los mercados en tensión. “El respeto a la libertad de navegación es un pilar del sistema internacional; su vulneración genera un precedente preocupante”, indicó. El escenario puede traducirse en un incremento de tensiones geopolíticas , afectaciones al comercio global y un deterioro de los mecanismos multilaterales, indica la académica de la Ibero. «Si Estados Unidos ejecuta el bloqueo contra todas las embarcaciones, sin importar su bandera, e intercepta o captura naves en tránsito —incluso en zonas cercanas a las aguas territoriales de Irán u Omán— incurriría en una violación de la soberanía iraní y en actos hostiles contra los países de origen de dichas embarcaciones, lo que podría detonar una escalada internacional de mayor magnitud”, dice Petrova. ¿Cómo Venezuela? La orden de Trump de imponer un embargo en el estrecho refleja su esperanza de poder aplicar a Irán el modelo de su intervención en Venezuela, cuando Estados Unidos capturó al entonces presidente Nicolás Maduro en una operación militar tras un bloqueo naval a la nación latinoamericana. «Vamos a imponer un bloqueo total. No vamos a permitir que Irán gane dinero vendiendo petróleo a quienes le caen bien, y no a quienes le caen mal, o lo que sea», declaró Trump a Fox News el domingo. «Ya vieron lo que hicimos con Venezuela . Será algo muy similar, pero a mayor escala». Vali Nasr, exfuncionario estadounidense y profesor de la Universidad Johns Hopkins, dijo al diario Financial Times que la amenaza de Trump de bloquear el estrecho no preocupará a la república islámica a corto plazo, ya que Teherán calcula que un cierre ejerce más presión sobre la economía mundial que sobre Irán. «A los iraníes les viene bien, pues prolonga el control que ejercen sobre la economía global», sostiene. «Y los iraníes podrían cerrar el estrecho de Bab el-Mandeb [un punto estratégico frente a la costa de Yemen], y entonces Estados Unidos tendría que lidiar con ello». ]]>

Bono a 10 años en México sube a 9.45% por riesgo global

Los rendimientos de los bonos gubernamentales mexicanos de largo plazo registraron un repunte significativo en lo que va de 2026, en un entorno de elevada volatilidad global detonada por el conflicto entre Estados Unidos e Irán y sus efectos sobre los precios de la energía. La tasa del bono a 10 años inició el año en 8.95%, descendió a un mínimo de 8.73% en la primera semana de enero, pero rápidamente superó el umbral de 9% ante el deterioro del entorno geopolítico. El movimiento se intensificó en marzo, cuando el rendimiento alcanzó un máximo de 9.45%, uno de los niveles más altos del año. El mercado exige más prima por riesgo Marzo, el mes de la guerra y la volatilidad El repunte en las tasas largas ocurre pese a que el Banco de México inició un ciclo de recortes en su tasa de referencia, lo que refleja un desacople entre la política monetaria y la curva de largo plazo. Los especialistas coinciden en que este fenómeno responde a factores globales. “La parte larga de la curva no depende únicamente de la política monetaria local, sino de factores globales y primas de riesgo”, explicó Yazmín Matus, subdirectora de Mercados de Deuda en Valmex . Desde la óptica de Franklin Templeton , el ajuste también responde a un aumento en la prima por plazo. “El repunte del MBono a 20 años responde principalmente a un aumento en la prima por plazo”, señaló Ramsé Gutiérrez VP y codirector de Inversiones en Franklin Templeton, al advertir que el mercado está incorporando mayores riesgos inflacionarios, tal como lo comunicó el Banco de México en su última decisión de política monetaria, además de los factores externos. Entre los factores clave destacan el encarecimiento del petróleo por tensiones en Medio Oriente (incluyendo riesgos sobre el Estrecho de Hormuz) y el alza en los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense, que eleva el costo de oportunidad para invertir en mercados emergentes. Tras una relativa estabilidad en febrero, con tasas cercanas a 8.73%, el mercado cambió de tendencia en marzo. En pocos días, el rendimiento subió de 8.79% a 9.45%, impulsado por un recrudecimiento de las tensiones geopolíticas y un entorno de mayor aversión al riesgo. Este ajuste refleja que los inversionistas exigen una mayor compensación para mantener posiciones de largo plazo, ante la incertidumbre sobre inflación futura, crecimiento y condiciones financieras globales. El aumento en tasas ha elevado el riesgo para inversionistas con exposición a deuda de largo plazo. “La duración larga amplifica los movimientos: un ajuste relativamente pequeño en tasas se traduce en pérdidas de capital relevantes”, advirtió Franklin Templeton. En este contexto, los portafolios enfrentan un mayor riesgo de pérdidas por valuación (mark-to-market), incluso cuando el riesgo de impago se mantiene bajo. El atractivo del carry persiste, pero en el corto plazo queda opacado por la volatilidad Aun así, los niveles actuales de tasas comienzan a abrir oportunidades. “Las tasas largas incorporan una prima considerable, por lo que para inversionistas con horizonte largo pueden empezar a verse como oportunidades graduales”, añadió la firma. Hacia abril, los rendimientos se han estabilizado en niveles cercanos a 9.03%, todavía por encima de los mínimos del año, lo que sugiere que el mercado sigue incorporando una prima de riesgo elevada. «Un shock energético afecta tanto a las expectativas de inflación como al balance fiscal que en el caso mexicano tendrá cierta holgura para amortiguar el alza de energéticos por cierto tiempo, por lo que el atractivo de deuda ligada a la inflación se vuelve más atractiva», señaló Gutiérrez sobre cómo podrían reaccionar los inversionistas. Y agrega que los instrumentos de tasa flotante y corto plazo ofrecen hoy una combinación menos volátil; sin embargo, implica asumir pérdidas en un entorno de alta volatilidad. ]]>

De Nissan a Volkswagen: las 10 armadoras que generan 2.6 billones de pesos en México

La industria automotriz tiene un peso determinante en la economía mexicana . Un grupo reducido de compañías concentra buena parte de la actividad del sector : 10 armadoras dominan el mercado y encabezan la generación de ingresos, inversión y empleo dentro de esta industria. Para dimensionar su relevancia, basta un dato: en 2024, la industria automotriz aportó 4.6% del Producto Interno Bruto (PIB) total de México, lo que la colocó como el tercer subsector más importante de la economía, entre los 78 que integran la actividad productiva nacional. Solo fue superada por los servicios inmobiliarios y la edificación, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Además, la presencia de estas empresas va más allá del ensamblaje de vehículos. Algunas de sus plantas en México están dedicadas a la fabricación de motores y transmisiones , lo que detalla la profundidad de la cadena industrial instalada. Incluso, dentro del top 10 hay una compañía que no produce vehículos en México, pero que ha logrado posicionarse entre las mayores armadoras por el volumen de sus ventas en el mercado. En esta radiografía analizamos cuáles son las 10 armadoras que dominan el sector automotriz en México , cuánto facturan, cuál es su peso en la generación de empleo y cuántas plantas operan en el país. El análisis se basa en el ranking 2025 de Las 500 empresas más importantes de México , elaborado por Expansión, así como en el mapa de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA). Nota: Las cifras de ventas y número de empleados corresponden a 2024. General Motors de México Ingresos : 654,000 millones de pesos Empleados : 28,264 Plantas : 9 Estados donde opera : Coahuila, San Luis Potosí, Guanajuato y Estado de México. Con casi nueve décadas de presencia en el país, General Motors de México es una de las armadoras con mayor peso en la manufactura nacional. La compañía opera tres plantas de vehículos, tres de motores y tres de transmisiones, con una capacidad anual de 846,600 vehículos, 1.32 millones de motores y 879,800 transmisiones. Desde su llegada a México en 1935, la empresa ha consolidado una amplia red industrial que abastece tanto al mercado interno como a la exportación, enviando vehículos y componentes a más de 40 países. Stellantis México Ingresos : 377,970 millones de pesos Empleados : 16,000 Plantas : 3 Estados : Nuevo León y Estado de México Con antecedentes en México desde 1938, Stellantis es uno de los grupos con mayor trayectoria en el país y forma parte del cuarto consorcio automotriz más grande del mundo. Surgida en 2021 tras la fusión global de FCA y PSA, la compañía integra marcas como Jeep, Ram, Peugeot, Fiat, Dodge y Chrysler. Opera tres plantas industriales: dos de vehículos y una de motores, con una capacidad anual de producción de 572,700 vehículos y 850,750 motores, lo que la convierte en un actor relevante tanto en el mercado como en la exportación. Ford de México Ingresos : 306,694 millones de pesos Empleados : 14,661 Plantas : 4 Estados : Sonora, Chihuahua, Guanajuato y Estado de México Con presencia en México desde 1925 —cuando se convirtió en la primera automotriz en operar en el país— Ford ha sido uno de los pilares históricos de la industria automotriz nacional. Actualmente opera cuatro plantas industriales: dos de vehículos, una de motores y una de transmisiones, con una capacidad anual de producción de 683,920 vehículos, 681,430 motores y 705,500 transmisiones. A lo largo de casi un siglo, la compañía ha consolidado una sólida base manufacturera que abastece tanto al mercado nacional como a la exportación, posicionando a México como un centro estratégico dentro de su red global de producción. Toyota Motor de México Ingresos: 290,000 millones de pesos Empleado s: 3,500 Plantas : 2 Estados : Baja California y Guanajuato Toyota llegó a México en 2002 y en dos décadas se ha consolidado como uno de los actores relevantes de la industria automotriz del país. La compañía opera dos plantas de vehículos —en Baja California y Guanajuato— con una capacidad de producción anual de 303,780 unidades, enfocadas principalmente en la fabricación de la pickup Tacoma para exportación hacia Norteamérica. Con inversiones acumuladas superiores a 1,400 millones de dólares, la empresa ha desarrollado una base manufacturera estratégica en México, desde donde produce vehículos destinados mayoritariamente a mercados internacionales, al tiempo que impulsa tecnologías más eficientes y electrificadas dentro del mercado nacional. Nissan Mexicana Ingresos : 270,704 millones de pesos Empleados : 23,061 Plantas : 3 (y una cerrada recientemente) Estados : Aguascalientes (Morelos cerró en 2026) Con presencia en México desde 1961, Nissan ha sido durante décadas uno de los pilares de la industria automotriz nacional y uno de los mayores productores de vehículos. La compañía llegó a operar tres plantas de vehículos y una de motores, con una capacidad anual de producción de 750,108 unidades y 747,000 motores. Sin embargo, en 2026 cerró su histórico complejo CIVAC en Morelos —el primero fuera de Japón— para concentrar su manufactura en Aguascalientes, que ahora se consolida como el principal centro de producción de la empresa en México y un hub estratégico para abastecer tanto al mercado interno como a la exportación. Volkswagen de México Ingresos : 223,759 millones de pesos Empleados : 12,856 Plantas : 2 Estados : Puebla y Guanajuato Con presencia en México desde 1954, cuando llegó el icónico Volkswagen Sedán conocido como “Vocho”, Volkswagen se ha consolidado como uno de los fabricantes históricos del país. La empresa opera dos plantas: una de vehículos en Puebla y otra de motores en Silao, Guanajuato, con una capacidad anual de producción de 498,000 vehículos y 415,000 motores. La planta de Puebla —inaugurada en 1967— se ha convertido en una de las más importantes del grupo a nivel mundial, donde se producen modelos como Jetta, Tiguan y Taos para el mercado nacional y de exportación. KIA México Ingresos: 210,000 millones de pesos Empleados : 3,000 Plantas : 1 Estados : Nuevo León KIA llegó a México en

Armar un hogar inteligente en México cuesta entre 3,695 y 5,330 pesos

El hogar inteligente básico En México, cada vez es más común integrar dispositivos conectados en la vida diaria y, con ello, la oferta también crece. Hoy es posible empezar a armar este ecosistema con una inversión inicial de 1,000 pesos , a partir de dispositivos como asistentes de voz, que funcionan como punto de partida. Si estás considerando dar el salto a un hogar inteligente básico , estos son los elementos que vale la pena contemplar y cuánto tendrías que invertir. El avance de esta tendencia está relacionado con la también creciente conectividad en el país. De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Dispositivos y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENUTIH) del Inegi , la proporción de hogares con acceso a internet pasó de 71.7% en 2023 a 75.3% en 2025. En paralelo, las viviendas con dispositivos IoT (objetos físicos que se conectan a internet mediante software, sensores y otras tecnologías) crecieron de 20% a casi 30% en el mismo periodo. El Inegi también expone que el uso de dispositivos conectados pasó de 27.6% en 2023 a 37.9% en 2025, lo que evidencia una integración cada vez más cotidiana a estas tecnologías. El punto de entrada para la mayoría de las personas son los asistentes de voz, que funcionan a través de bocinas como centro de control de otros dispositivos. Según datos de la consultora The Competitive Intelligence Unit (The Ciu), esta categoría concentra el mayor nivel de adopción dentro del hogar inteligente, con 63.6%. A partir de ahí, el usuario puede empezar con tareas simples y útiles como reproducir música, pedir que se agreguen productos a una lista de compras o establecer recordatorios. En el mercado mexicano, un dispositivo como el Echo Dot Pop (mejor conocido como Alexa), se puede encontrar desde 999 pesos, mientras que un Google Home Mini ronda los 1,000 pesos. El siguiente escalón es la iluminación inteligente , que además de ser fácil de instalar, representa un cambio perceptible inmediato para el usuario, pues esta permite encender, apagar o regular la intensidad de las luces desde el celular o con la voz a través del asistente de voz antes mencionado, lo que transforma la dinámica del hogar sin requerir modificaciones complejas. De acuerdo con el Inegi, un hogar mexicano tiene en promedio siete focos, lo que permite dimensionar el gasto requerido. En opciones accesibles, un paquete de tres focos inteligentes Wi-Fi de Steren cuesta 499 pesos, por lo que cubrir toda la casa implicaría comprar tres paquetes, es decir, una inversión aproximada de 1,497 pesos , con un costo cercano a 213 pesos por foco. En una gama más alta, un kit de cuatro focos Philips Hue cuesta 1,304 pesos ; para cubrir siete focos se necesitarían dos paquetes, con un total de 2,608 pesos, lo que eleva el costo unitario a unos 326 pesos por foco. Después están los enchufes inteligentes, o smart plugs , que pasan desapercibidos pero son de los dispositivos más prácticos. Su principal ventaja es que permiten automatizar aparatos que no son inteligentes por sí mismos. Desde encender una cafetera por la mañana hasta programar un ventilador o una lámpara, estos gadgets amplían las posibilidades sin necesidad de cambiar electrodomésticos. Un paquete de tres contactos Wi-Fi de Steren cuesta 499 pesos, mientras que una opción de cuatro enchufes Tapo ronda los 522 pesos. Y justo bajo esa misma lógica de adaptar o “volver inteligente” lo que ya hay en casa, en un país donde la televisión ocupa un lugar central en el hogar, los dispositivos de streaming también se vuelven parte importante de este ecosistema. Éstos permiten integrar la pantalla a los comandos de voz y al resto de los dispositivos conectados. Equipos como el Fire TV Stick 4K o el Roku Streaming Stick 4K se encuentran en un rango aproximado de entre 700 y 1,200 pesos, dependiendo del modelo. Considerando estos precios, la inversión para un setup básico se ubica entre los 3,695 pesos en su versión más accesible y hasta 5,330 pesos en una configuración más robusta. No es necesario integrar todos estos dispositivos de inmediato para empezar a hablar de un hogar con atributos inteligentes, basta con incorporar uno, como un asistente de voz o un par de focos conectados, para comenzar a automatizar ciertas tareas y familiarizarse con este tipo de tecnología. Sin embargo, es cuando se combinan estos cuatro elementos básicos (asistente, iluminación, enchufes y streaming) que la experiencia realmente se vuelve integral y se controla la casa a distancia, ya sea al programar el encendido de luces o al dar comandos en el día a día para distintos dispositivos. Este tipo de beneficios visibles son, de hecho, los que más impulsan la adopción, de acuerdo Claudio Ibarrola, country manager de Dreame en México, quien señala que el consumidor mexicano todavía cuestiona el valor de invertir en tecnología para el hogar, especialmente en productos cuyo beneficio no es inmediato o evidente. “Estamos hablando del por qué voy a invertir en un producto para la casa, qué tecnología me está ofreciendo sobre todo para ahorrar tiempo, eficientar, cooperar y hacer mi estilo de vida más amigable, más sutil, más tecnológico”, asegura. Por ello, explica, uno de los principales retos del mercado es consolidar la adopción de dispositivos que aún no son masivos y, al mismo tiempo, construir una percepción clara de valor en el día a día. ]]>

Armar un hogar inteligente en México cuesta entre 3,695 y 5,330 pesos

El hogar inteligente básico En México, cada vez es más común integrar dispositivos conectados en la vida diaria y, con ello, la oferta también crece. Hoy es posible empezar a armar este ecosistema con una inversión inicial de 1,000 pesos , a partir de dispositivos como asistentes de voz, que funcionan como punto de partida. Si estás considerando dar el salto a un hogar inteligente básico , estos son los elementos que vale la pena contemplar y cuánto tendrías que invertir. El avance de esta tendencia está relacionado con la también creciente conectividad en el país. De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Dispositivos y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENUTIH) del Inegi , la proporción de hogares con acceso a internet pasó de 71.7% en 2023 a 75.3% en 2025. En paralelo, las viviendas con dispositivos IoT (objetos físicos que se conectan a internet mediante software, sensores y otras tecnologías) crecieron de 20% a casi 30% en el mismo periodo. El Inegi también expone que el uso de dispositivos conectados pasó de 27.6% en 2023 a 37.9% en 2025, lo que evidencia una integración cada vez más cotidiana a estas tecnologías. El punto de entrada para la mayoría de las personas son los asistentes de voz, que funcionan a través de bocinas como centro de control de otros dispositivos. Según datos de la consultora The Competitive Intelligence Unit (The Ciu), esta categoría concentra el mayor nivel de adopción dentro del hogar inteligente, con 63.6%. A partir de ahí, el usuario puede empezar con tareas simples y útiles como reproducir música, pedir que se agreguen productos a una lista de compras o establecer recordatorios. En el mercado mexicano, un dispositivo como el Echo Dot Pop (mejor conocido como Alexa), se puede encontrar desde 999 pesos, mientras que un Google Home Mini ronda los 1,000 pesos. El siguiente escalón es la iluminación inteligente , que además de ser fácil de instalar, representa un cambio perceptible inmediato para el usuario, pues esta permite encender, apagar o regular la intensidad de las luces desde el celular o con la voz a través del asistente de voz antes mencionado, lo que transforma la dinámica del hogar sin requerir modificaciones complejas. De acuerdo con el Inegi, un hogar mexicano tiene en promedio siete focos, lo que permite dimensionar el gasto requerido. En opciones accesibles, un paquete de tres focos inteligentes Wi-Fi de Steren cuesta 499 pesos, por lo que cubrir toda la casa implicaría comprar tres paquetes, es decir, una inversión aproximada de 1,497 pesos , con un costo cercano a 213 pesos por foco. En una gama más alta, un kit de cuatro focos Philips Hue cuesta 1,304 pesos ; para cubrir siete focos se necesitarían dos paquetes, con un total de 2,608 pesos, lo que eleva el costo unitario a unos 326 pesos por foco. Después están los enchufes inteligentes, o smart plugs , que pasan desapercibidos pero son de los dispositivos más prácticos. Su principal ventaja es que permiten automatizar aparatos que no son inteligentes por sí mismos. Desde encender una cafetera por la mañana hasta programar un ventilador o una lámpara, estos gadgets amplían las posibilidades sin necesidad de cambiar electrodomésticos. Un paquete de tres contactos Wi-Fi de Steren cuesta 499 pesos, mientras que una opción de cuatro enchufes Tapo ronda los 522 pesos. Y justo bajo esa misma lógica de adaptar o “volver inteligente” lo que ya hay en casa, en un país donde la televisión ocupa un lugar central en el hogar, los dispositivos de streaming también se vuelven parte importante de este ecosistema. Éstos permiten integrar la pantalla a los comandos de voz y al resto de los dispositivos conectados. Equipos como el Fire TV Stick 4K o el Roku Streaming Stick 4K se encuentran en un rango aproximado de entre 700 y 1,200 pesos, dependiendo del modelo. Considerando estos precios, la inversión para un setup básico se ubica entre los 3,695 pesos en su versión más accesible y hasta 5,330 pesos en una configuración más robusta. No es necesario integrar todos estos dispositivos de inmediato para empezar a hablar de un hogar con atributos inteligentes, basta con incorporar uno, como un asistente de voz o un par de focos conectados, para comenzar a automatizar ciertas tareas y familiarizarse con este tipo de tecnología. Sin embargo, es cuando se combinan estos cuatro elementos básicos (asistente, iluminación, enchufes y streaming) que la experiencia realmente se vuelve integral y se controla la casa a distancia, ya sea al programar el encendido de luces o al dar comandos en el día a día para distintos dispositivos. Este tipo de beneficios visibles son, de hecho, los que más impulsan la adopción, de acuerdo Claudio Ibarrola, country manager de Dreame en México, quien señala que el consumidor mexicano todavía cuestiona el valor de invertir en tecnología para el hogar, especialmente en productos cuyo beneficio no es inmediato o evidente. “Estamos hablando del por qué voy a invertir en un producto para la casa, qué tecnología me está ofreciendo sobre todo para ahorrar tiempo, eficientar, cooperar y hacer mi estilo de vida más amigable, más sutil, más tecnológico”, asegura. Por ello, explica, uno de los principales retos del mercado es consolidar la adopción de dispositivos que aún no son masivos y, al mismo tiempo, construir una percepción clara de valor en el día a día. ]]>