Flex invertirá 1,000 mdd en México para construir insumos de data centers
Las inversiones en torno a infraestructura de inteligencia artificial siguen en México . Flex anunció una inversión de 1,000 millones de dólares en el país para fortalecer la manufactura de equipo para centros de datos y aplicaciones de IA, esto de acuerdo con el director de desarrollo de negocios y relaciones con gobierno de la empresa, Guillermo del Río. “Es la inversión más grande desde que estamos presentes”, declaró del Río quien aprovechó para señalar que esta inyección tendrá impacto en nuevos empleos, sobre todo en Jalisco, Chihuahua y Aguascalientes. Flex no es una empresa famosa entre consumidores, pero sí una pieza clave en la trastienda de la tecnología global. Fundada en 1969 en Silicon Valley como Flextronics y hoy con sede en Austin, la compañía se especializa en diseño, ingeniería, manufactura y cadena de suministro para otras firmas. Más allá del monto, la apuesta revela hacia dónde se está moviendo una parte de la manufactura en México. De acuerdo con Marcelo Ebrard, secretario de Economía, este tipo de inversión consolida el liderazgo del país en una producción más refinada. Flex ha dicho públicamente que su portafolio para este mercado incluye infraestructura de TI, energía y enfriamiento, y que la expansión de la IA está acelerando la demanda de ese tipo de capacidades. En 2025, Flex también elevó su capacidad de manufactura en Estados Unidos para productos de energía crítica para centros de datos, como unidades de distribución de energía y paneles eléctricos, con el argumento de atender la creciente demanda de infraestructura derivada de la era de la IA. Eso sugiere que la empresa refuerza su red norteamericana para capturar una ola de inversión que va mucho más allá de los chips. Ebrard aseguró que este tipo de infraestructura tecnológica solo se desarrolla en un grupo reducido de países y que el proyecto fortalecerá la posición de México en manufactura avanzada. Flex, por su parte, aseguró que esta será la inversión más grande que ha realizado en México y recordó que en la última década ya había destinado 2,300 millones de dólares al país. ]]>
Las Afores tienen su peor mes en la historia por el conflicto en Medio Oriente
Este jueves, Mónica Alfaro y Eréndira Reyes cuentan que las Afores registraron minusvalías de 417,321 millones de pesos en marzo, con lo que tuvieron el peor mes en su historia y se perdieron las ganancias de este año, a causa de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán. Además, dan todos los detalles que debes saber de estos temas: – FMI: Se avecinan «tiempos difíciles» para la economía mundial si la guerra se prolonga – Recaudación en aduanas cae 13% pese a mayor comercio exterior – Sheinbaum presenta comité de expertos para definir el futuro del fracking – Time nombra a Sheinbaum como una de las 100 personas más influyentes del mundo ]]>
¡Frack, AMLO! La fractura de Claudia con la voluntad de Andrés
El anuncio por parte de la presidenta de que en México se llevará a cabo la explotación del polémico “sale gas” ha sacudido la opinión pública. La onda expansiva recorre, desde el terreno político, hasta el socioambiental. Resalta, en primer lugar, el grito de independencia de Claudia de su antecesor. Por razones más viscerales que técnicas, López Obrador vetó el “fracking” categóricamente. Esta postura hubiera sido congruente con un defensor claro del medio ambiente. Sin embargo, es al menos curioso que, quien se refirió a la explotación de las lutitas como una obra del demonio, le dejó a México, y en particular a la tierra que lo vio nacer, una refinería cuya incidencia ambiental es hasta hoy desastrosa, mientras que no hay ni rastro de su prometido aporte a nuestra autosuficiencia energética. Dicho esto, si AMLO vetó el “fracking”, no es por su alma afín a la de Greta Thumberg. Irónicamente, Claudia sí tiene una trayectoria que avala su reputación ambientalista. Por lo mismo, llama la atención que, quien fuera laureada con el Premio Nobel, por ser integrante de un grupo de notables en la lucha contra el cambio climático, hoy se pronuncie a favor de la explotación de las lutitas en México. Digamos que, si bien aquí no se sataniza en absoluto el aprovechamiento de estos recursos naturales, tampoco es lícito decir que es una actividad baja en carbono. Vale decir, sin embargo, que ante una crisis energética descomunal, no es sorprendente que quien era verde se vuelva gris y viceversa. La pregunta es si la decisión de explotar el gas y petróleo de lutitas es un arranque que proviene de una coyuntura geopolítica muy apretada, o si en realidad estamos frente a un viraje serio y sostenible en nuestra política energética. Supongamos que se trata de una decisión firme y seria, por lo que México tendría que hacer una serie de ponderaciones que no resolverá en semanas, tal vez ni siquiera en meses. ¿Qué pasaría si la guerra cesara en poco tiempo y bajara la alarma de una amenaza de desabasto de hidrocarburos? ¿Persistiríamos en el afán de sacar esos recursos de la tierra, cueste lo que cueste? Porque habrá que hacer mucho para decidir qué tanto son aprovechables. En primer lugar, la Cuenca de Burgos, donde yacen estos petróleo y gas, es vasta, pero ha sido notoriamente improductiva. ¿Qué ha faltado para que sea aprovechable de forma sostenible, desde todos los frentes? Porque no se trata de llenar la tierra de hoyos para sacar un recurso comercialmente inconveniente que, además, produzca daños sociales y ambientales irreversibles. Como sea, falta tanto por hacer que el anuncio de la presidenta esté fuera del alcance de lo razonablemente esperable. ¿Las empresas idóneas acudirán a su llamado? ¿Con qué capital, infraestructura y esquema de gobernanza podrán explotar las lutitas? Son tres preguntas muy breves que tardarán años en ser abordadas por la infinidad de variables que encierran. Tanto así, que sospecho que los recursos permanecerán enterrados. ____ Nota del editor: Miriam Grunstein es profesora e investigadora de la Universidad ORT México y es académica asociada al Centro México de Rice University. También ha sido profesora externa del Centro de Investigación y Docencia Económicas y coordinadora del programa de Capacitación al Gobierno Federal en materia de Hidrocarburos que imparte la Universidad de Texas en Austin. Hoy es socia fundadora de Brilliant Energy Consulting y dirige el blog Energeeks. Síguela en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente a la autora. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>
¿Quién se sienta en la silla del CEO? El costo oculto de liderar desde la herida
En el ecosistema corporativo, existen líderes que accionan y otros que reaccionan. La diferencia entre ambos no la define un MBA ni los años de trayectoria, sino lo que se activa – o no – internamente, de manera automática, cuando el entorno se percibe como amenazante. Este fenómeno se ve más de lo que se reconoce y se manifiesta de formas tan diversas como la personalidad misma. No solo aparece en el líder que se vuelve territorial cuando alguien destaca; también se manifiesta en quién se paraliza ante la toma de decisiones por exceso de análisis, en quién evita conversaciones difíciles para mantener una aparente armonía o en quién exige que todo se haga “a su modo” al punto que termina asfixiando la creatividad de su equipo. Cuando una persona lidera desde la herida, no responde al presente. Reacciona desde historias que se activan y desde mecanismos de adaptación que alguna vez fueron necesarios, pero que hoy distorsionan la forma en que percibe, decide y se relacionan. Y esto no es solo un tema de carácter, es un problema de liderazgo. Porque cuando no somos conscientes de lo que nos habita, eso termina dirigiendo nuestras decisiones e inevitablemente nuestros resultados. Ahí es donde aparece el costo oculto de ignorar la historia emocional que nos habita, eso que muchas veces se resume en lo que llamamos el niño interior: decisiones tomadas desde el miedo en lugar de la claridad, relaciones deterioradas por reacciones automáticas, equipos que se adaptan a la emocionalidad del líder en lugar de alinearse con una visión común y culturas organizacionales que terminan normalizando la desconexión. Porque el problema no es solo lo que un líder hace, es desde dónde lo hace. Liderar no elimina la historia personal, la expone. Y es precisamente ahí donde esta conversación deja de ser incómoda para volverse relevante. Durante años hemos hablado de habilidades técnicas, de liderazgo estratégico, de inteligencia emocional, pero pocas veces llevamos la conversación a un lugar más profundo: el estado interno desde el cual una persona habita su rol, especialmente en esos momentos donde deja de reaccionar estratégicamente y empieza a reaccionar automáticamente. Hoy, las principales escuelas de negocio están coincidiendo en algo: el mayor diferencial de un líder no está en su conocimiento o experiencia, sino en su capacidad de gestionarse a sí mismo. Y eso empieza cuando nos atrevemos a observar lo que en este espacio he descrito como heridas, historias o patrones, y que, en el lenguaje corporativo, se nombra de otra forma: motivadores internos, sesgos inconscientes o brechas en la autorregulación emocional. Es el mismo fenómeno solo que con otro nombre. Porque, más allá del término que se utilice, estamos hablando de aquello que se activa automáticamente cuando el líder percibe presión, incertidumbre o amenaza. Y que termina influyendo, muchas veces sin que lo note, en la forma en que decide, comunica y ejerce su rol. Y es ahí donde el foco cambia de lo que el líder hace a lo que lo mueve. El líder que necesita tener el control absoluto no siempre está gestionando una operación. Muchas veces está intentando sostener una sensación de seguridad interna que en algún momento fue incierta. El que evita el conflicto no necesariamente está cuidando al equipo, puede estar evitando una incomodidad emocional que no aprendió a sostener. El que busca validación constante en resultados o reconocimiento externo no siempre está orientado al logro, puede estar intentando compensar una sensación interna de insuficiencia. Y nada de esto es evidente a simple vista pero está y se siente. Tal vez por eso, hoy, más que incorporar nuevas metodologías o frameworks , el verdadero punto de inflexión está en empezar a hacerse mejores preguntas: – ¿Qué se activa en mí cuando alguien cuestiona una decisión? – ¿Desde dónde estoy actuando en este momento: claridad o algún mecanismo como necesidad de control, perfeccionismo, sobre análisis, etc? – ¿Qué emoción estoy evitando? – ¿Quién está sentado en la silla del CEO? – ¿Estoy respondiendo a lo que ocurre hoy o a algo que ya viví antes? Porque en un entorno donde la incertidumbre es constante, la capacidad de observarse, regularse y elegir cómo responder , no solo mejora el liderazgo, lo redefine . ____ Nota del editor: Marcela Tapias es formadora y acompañante en procesos de transformación personal y liderazgo emocional, con más de 15 años de experiencia trabajando con individuos, equipos y organizaciones. Desde un enfoque integrativo que articula mente, emoción y cuerpo, ha desarrollado programas y espacios de acompañamiento orientados al autoconocimiento, la regulación emocional y la coherencia interna. Síguela en Instagram como @marcetapiasg y/o escríbele a marcelatapiashdc@gmail.com Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente a la autora. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>
De la promesa a la ejecución, la próxima era de la IA será operacional
Las grandes disrupciones tecnológicas siempre llegan con ruido. Pasamos del caballo al automóvil, de las velas a la bombilla y del fax a internet atravesando las mismas etapas: duda, negación, fascinación y exageración. Con la Inteligencia Artificial (IA) ocurre lo mismo. Estamos navegando un salto real, pero entre promesas y temores suele escaparse lo esencial: qué es, qué no es y dónde sí está creando valor medible. Entonces, ¿qué es mito y qué es realidad? Desde 1950, cuando Alan Turing propuso evaluar la “inteligencia” de las máquinas, llamamos “inteligentes” a sistemas que en realidad seguían instrucciones: reglas si‑entonces , filtros, motores de búsqueda, etc. Eran útiles, pero no “pensaban”. El primer parteaguas llegó con el machine learning (Arthur Samuel, 1959): dejamos de programar reglas y empezamos a entrenar modelos que aprenden patrones. Ahora, si le muestras cientos de imágenes de autos, el sistema aprende a reconocer un auto. Más tarde, a finales de los 60 surgieron los primeros chatbots y robots móviles capaces de planear acciones; en los 80 y los 90, la IA irrumpió en juegos y entornos controlados. El segundo gran salto —el que hoy nos tiene debatiendo— son los modelos de lenguaje de gran escala (LLM): sistemas que conversan, razonan en lenguaje natural y orquestan tareas. No opinan por sí solos ni tienen voluntad, pero generalizan conocimiento y resuelven problemas con una eficiencia inédita. En esa transición se coló la confusión. Llamamos “IA” a todo —incluida la edición de una foto o el ordenamiento de una hoja de cálculo—, y luego nos decepcionamos cuando no vemos magia. ¿En qué punto nos encontramos? No estamos viendo nacer la IA, pero tampoco hemos llegado a su punto máximo de madurez. De hecho, estamos en el momento más decisivo: cuando la tecnología ya funciona, pero aún no sabemos encaminarla bien. La IA es lo suficientemente poderosa para generar valor real, y al mismo tiempo, bastante nueva para confundirla con marketing digital que usan algoritmos tradicionales, por ejemplo, quitar el fondo de una foto. Como ha ocurrido con otras disrupciones, los ganadores son quienes consigan: comprenderla e incorporarla de forma profunda y responsable. “La IA reemplazará al humano”. La realidad es que no. La IA no reemplazará a los humanos, va a reordenar el trabajo, como ha sucedido en todas las grandes disrupciones. Cuando llegaron los autos desapareció el oficio de cuidar caballos: cuando el fax se popularizó, los operadores de télex dejaron de existir. No fue un colapso, fue una realineación y transformación. Con la IA pasa lo mismo: no elimina personas, elimina tareas y modelos que ya no agregan valor en el contexto actual. Quienes entienden cómo adaptarse y amplificar su trabajo con esta tecnología serán más relevantes. La IA llegó para quedarse “Alguien ya sabe con certeza qué viene”. Nadie. La historia demuestra lo contrario: nadie predijo con precisión el impacto real del automóvil, de la electricidad o del internet. Con la IA ocurre lo mismo. Podemos anticipar tendencias –más automatización, más productividad, más reconfiguración del trabajo-, pero afirmar escenarios cerrados es más futurología que análisis. El peligro no está en saber exactamente qué viene, sino en actuar como si ya lo supiéramos. La única forma sensata de avanzar es experimentar, medir y ajustar. En tecnología, la certeza absoluta no existe: la adaptación continua sí. La pregunta correcta no es qué trabajos va a eliminar la IA, sino qué tareas dejarán justificar tiempo humano. La IA automatiza lo repetitivo, lo predecible y lo estandarizable: procesos administrativos, soporte básico, documentación, análisis rutinario, partes del desarrollo de software. Sin embargo, no sustituye criterio, liderazgo ni responsabilidad; los desplaza hacia actividades de mayor valor. Como ha ocurrido con otras disrupciones, no veremos desapariciones abruptas, sino transformaciones graduales del trabajo. Los roles que se adapten y aprenda a delegar tareas a la IA ganarán relevancia. La siguiente ola de la IA no vendrá de modelos más grandes, sino de su integración con el mundo físico. Tras los LLM, el verdadero salto será conectar la capacidad cognitiva de la IA- razonamiento, planeación y toma de decisiones- con sistemas que ejecutan acciones reales: software acoplado a sensores, Edge computing , robótica e infraestructura industrial. Pasaremos de la IA que asiste a la que opera procesos completos con autonomía. Esta convergencia entre el mundo digital y el trabajo físico no será espectacular, será operacional, y su impacto se medirá en eficiencia, confiabilidad y escala. Ahí estará la próxima ventaja competitiva. La adaptación a la IA no será inmediata ni homogénea; será desigual, gradual, y en muchos casos, incómoda. Como ha ocurrido en el pasado. La verdadera brecha no será tecnológica, sino organizacional y cultural: empresas capaces de aprender, rediseñar procesos y tomar decisiones basadas en datos avanzaran más rápido. La próxima era de la IA no será espectacular; será invisible. Y precisamente por eso será decisiva. _____ Nota del editor: Omar El Gohary es un ejecutivo tecnológico mexico-egipcio experto en inteligencia artificial, IoT y computación perimetral, con una trayectoria que combina innovación tecnológica, liderazgo empresarial y experiencia internacional. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>
Subsidios a gasolinas se encaminan a 220,000 mdp y presionar la deuda
Menos inversión física y más deuda son los estragos que se avizoran si continúan las presiones al alza de los combustibles por la guerra en Irán , y la política del gobierno federal de contener los precios del diésel y las gasolinas en México, a través de descuentos en las cuotas del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) que se cobran en su precio a los consumidores. El 13 de abril, en conferencia matutina, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum destacó que los subsidios cuestan al erario 5,000 millones de pesos a la semana y que para seguir otorgándolos tendrán que hacer recortes al gasto público aprobado para este año . Aunque por el incremento en el precio de la mezcla mexicana de crudo se compensa y queda en 2,500 millones semanales. La estimación dada a conocer por Presidencia es más alta de lo que indica Hacienda en los Precriterios Generales de Política Económica 2027, publicados el primero de abril; 18,500 millones de pesos en el supuesto de que el conflicto en Asia Occidental dure dos meses , y los precios se recuperen a partir de mayo; “no obstante, persiste una elevada incertidumbre en torno a su magnitud y evolución”, refiere el documento. Desde el 14 de marzo, la dependencia otorga estímulos fiscales al diésel, y desde el 21 del mismo mes, a las gasolinas Premium y Magna. Esto significa, al menos 20,000 millones de pesos que dejaron de ingresar a las arcas públicas en las últimas cinco semanas . ¿Cuánto costarán los subsidios a las gasolinas? Más deuda Grupo Coppel prevé un costo por los subsidios de más de 100,000 millones de pesos en 2026. “Un mayor precio del petróleo compensa parcialmente los menores ingresos tributarios. No obstante, no es claro el balance sobre los ingresos, dado el mayor subsidio al diésel y la gasolina”, refiere en un análisis. La estimación es bajo el escenario de que el conflicto dure más de «dos meses estimados por el gobierno, lo que promovería la persistencia de altos precios del petróleo (promediando más de 100 dólares por barril en el año) y, en consecuencia, la aplicación de estímulos fiscales en alrededor del 100%», explicó Arturo Vieyra, economista en jefe de Grupo Coppel. El Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) anticipa 156,000 millones de pesos (5,000 millones semanales) si el conflicto bélico dura seis meses, pero si se extiende al resto del año, sería de más de 220,000 millones (6,000 millones a la semana). Para todo 2026, Hacienda estimó recaudar 432,487 millones de pesos por el cobro de IEPS federal a gasolinas y diésel, esta proyección fue aprobada por el Congreso en la Ley de Ingresos 2026. Por estos ingresos que dejarán de recaudarse, Hacienda tiene poco margen para recortar. Al respecto, la presidenta aseveró que no se tocarán los presupuestos para programas sociales. “Creemos que el gobierno no va a poder recortar muchos gastos para compensar este sacrificio de cobro del IEPS, y que el déficit va a subir, lo que será sumamente negativo, porque un déficit más alto implica más deuda, y nos alejamos cada vez más de lo que es internacionalmente aceptable como un déficit fiscal de aproximadamente 3.0 a 3.5% del PIB, ya estaríamos acercándonos más al 5.0% del PIB”, destacó Víctor Manuel Herrera Espinosa Presidente del Comité Nacional de Estudios Económicos IMEF. Menos para mantenimiento de infraestructura, más baches Frente a menores ingresos públicos, en Hacienda “pueden recortar el gasto, aumentar el déficit y también podrían incrementar los ingresos , aunque ahí han sido reacios en hacer una reforma fiscal, quizás a través de mejoras en la recaudación, por ahí podrían hacer algo. Pero si no, vamos a ver más presiones en los requerimientos financieros, en la deuda, que de por sí ya seguían altos, en un contexto de ajuste fiscal no se cumple con las metas planteadas en un inicio”, comentó José Luis Clavellina Miller, director de Investigación en el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP). Vieyra detalló que el gobierno pretende continuar con el esfuerzo de consolidación fiscal para 2027 , a través de recortes al gasto, proyecta alcanzar un déficit de 3.5% del PIB. «No obstante, si los altos precios de los combustibles persisten y, en consecuencia, los apoyos fiscales, el ajuste al gasto podría ser mayor limitando las capacidades de crecimiento de la economía». En este contexto, no es deseable que se apliquen más recortes al gasto ya aprobado, pues esto tiene repercusiones en la economía y la calidad de los servicios y bienes públicos. “Tradicionalmente de donde salen los recursos que se recortan, no solamente en esta administración, sino en administraciones pasadas y desde la década de los 80, es el presupuesto de inversión. Eso, en sí, tiene implicaciones en el crecimiento, si inviertes menos, creces menos y recaudas menos , es un círculo vicioso, esperamos que no se llegue a eso”, explicó el especialista del CIEP. Los recortes anticipados por la mandataria, «podrían concentrarse en el gasto administrativo, la inversión pública y los programas no prioritarios, ya que son los rubros con mayor flexibilidad dentro del presupuesto. En contraste, es poco probable que se ajusten las pensiones, los programas sociales o el servicio de la deuda, dado que constituyen compromisos de carácter legal para el gobierno. En particular, en el caso de los programas sociales, su rango constitucional les confiere una rigidez prácticamente total», consideró el economista en jefe de Grupo Coppel. Siniestros en Dos Bocas y Deer Park son señales de baja inversión en mantenimiento, refirió Herrera. “ Otorgar menos recursos para mantenimiento es una de las maneras en que el gobierno trata de ahorrar; si vas a las carreteras ves baches , nunca había visto yo que se promocionara con una melodía musical el bachetón de las carreteras, esa es otra señal de que se está dejando de gastar en inversión física”, concluyó el especialista del IMEF. El IMCO refiere que la inversión física o en infraestructura muestra señales de debilitamiento en 2026, especialmente debido a
Starlink, Amazon y Viasat compiten por un mercado satelital de 2,640 mdd
Los satélites están redefiniendo la provisión de servicios de internet. El rápido desarrollo de tecnologías como la Conectividad Directa a Dispositivos (D2D, por sus siglas en inglés), impulsada por jugadores satelitales como Starlink, Viasat y, más recientemente, Amazon Leo, configura las estrategias de los fabricantes de teléfonos. Esta forma de conectividad permite que teléfonos y dispositivos del Internet de las cosas (IoT) se conecten directamente a satélites en órbita baja para el envío de mensajes, la descarga de datos e incluso la realización de llamadas en zonas donde no existe cobertura terrestre como desiertos, océanos, montañas o parques nacionales. Esta capacidad empieza a captar la atención de industrias usuarias, que históricamente han priorizado la disponibilidad de señal por encima de otros atributos del servicio. Compañías como Apple y Huawei, e incluso Elon Musk, buscan capitalizar este mercado. Los smartphones representaron el 47.2% de los ingresos por conectividad D2D en 2025, con una tasa de crecimiento anual proyectada del 25% para dispositivos portátiles hasta 2031, según datos de Mordor Intelligence. Mientras que la vertical Conectividad Directa a Dispositivos reportó un valor de 570 millones de dólares al cierre de 2025, y se prevé que rumbo a 2030 alcance los 2,640 millones de dólares, implicando un crecimiento de 35.6%, según proyecciones de la consultora Markets and Markets. De ahí que la empresa de origen chino busca masificar el servicio D2D en dispositivos móviles, así como en relojes inteligentes de todas sus gamas. Mientras que Apple integra funciones para que sus usuarios puedan conectarse a este tipo de servicio. Y Starlink, la empresa satelital de Elon Musk, esté dispuesta a desarrollar un teléfono para comunicarse directamente con sus satélites, según reveló Reuters. La GSMA -Asociación de operadores de telecomunicaciones a nivel mundial que agrupa a empresas como América Móvil AT&T y Telefónica- reveló que el 60% de las personas a nivel mundial ya está interesado en acceder a este tipo de conectividad. E incluso de ese universo el 7% afirmó que está dispuesto a pagar un extra por servicios de conectividad como el D2D. “El 14% de los usuarios a nivel mundial cuentan con problemas de cobertura inconsistente o nula en casa, pero el problema se agrava cuando están en movimiento con un 21%. Más de un tercio de los consumidores a nivel mundial pierden el acceso a servicios móviles básicos al menos dos veces al mes”, reconoció la GSMA. Jorge Moreno Loza, abogado especializado en telecomunicaciones, aseguró que los jugadores satelitales impulsan un negocio que cambiará de manera paulatina la conectividad y a todo el ecosistema que está involucrado, como el de los teléfonos y el de las propias telecomunicaciones. “Hoy, estas redes se integran de manera flexible según las necesidades de los usuarios, y muchas ya se han probado en servicios móviles. Las telecomunicaciones cada vez tendrán mayores cambios”, dijo el especialista. El negocio empresarial En México, por ejemplo, empresas de telecomunicaciones tradicionales, como Televisa, comienzan a generar sinergias con Starlink para ofrecer servicios D2D en el segmento empresarial, impulsadas por el potencial de aplicaciones como el IoT, una de las verticales que más se beneficiaría de este tipo de soluciones. El D2D promete ser una de las soluciones de conectividad para las industrias de energía, transporte, minería, agricultura, logística, y las de las propias redes empresariales que son tejidas por los operadores de telecomunicaciones tradicionales. Solo para este año, se prevé que las conexiones del Internet de las cosas (IoT) alcancen los 11 millones a partir de los servicios de D2D, según el informe Satellite IoT Connectivity Tracker and Forecast de Counterpoint. Con el servicio D2D, la empresa de Elon Musk mantendría su liderazgo en el mercado mexicano. La empresa cuenta con 3.2 millones de suscriptores de banda ancha satelital alrededor del mundo. Mientras que en México reportó más de 150,000 clientes, según dijo Starlink al Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) en septiembre de 2023, siendo el último dato público de la compañía. Hasta esa fecha, la base de usuarios representó el 0.32% de la participación de mercado del internet fijo satelital, dejando atrás a sus principales competidores como HughesNet, GlobalSat y StarGroup, según datos del regulador. La conectividad D2D se perfila no solo como una solución complementaria, sino como un componente estratégico en la evolución de las telecomunicaciones. Su adopción anticipa un reordenamiento del mercado donde fabricantes, operadores y nuevos jugadores competirán por liderar una nueva etapa en la provisión de servicios digitales. ]]>
Israel convenció a Trump de ir a la guerra con Irán, ¿le funcionó la jugada?
El primer ministro de Israel , Benjamin Netanyahu , ha repetido desde hace más de 20 años en foros internacionales que Irán, su principal adversario en Medio Oriente, está a semanas de obtener un arma nuclear, algo que organismos internacionales han descartado de forma reiterada.. Sin embargo, este discurso encontró eco en el presidente de Estados Unidos , Donald Trump . Netanyahu, el líder que más tiempo ha estado en el poder en la historia de Israel, logró convencer a Donald Trump en una reunión en la Casa Blanca el 11 de febrero, de emprender una guerra contra Irán, a pesar de que la inteligencia estadounidense no consideraba que la república islámica fuera un peligro inminente para la seguridad nacional, de acuerdo con un reporte de New York Times. Más de 40 días después del inicio de la guerra, los objetivos de Israel con el conflicto aún están lejos de estar cumplidos. Además, otras amenazas que parecían neutralizadas, resurgieron, como Hezbolá en Líbano y los hutíes en Yemen. Una guerra costosa y poco exitosa Las autoridades israelíes sostienen que la guerra contra Irán , que ha dejado ya miles de muertos y daños millonarios en infraestructura, persigue tres objetivos principales: • Neutralizar la amenaza nuclear • Destruir la infraestructura militar clave • Debilitar la influencia regional del régimen de los ayatolás David Barnea, director de la Mossad, la agencia de inteligencia israelí, aseguró el martes que uno de los objetivos de las operaciones es lograr un cambio de régimen en Irán, que está bajo el control de los ayatolás desde 1979. Ningún objetivo parece estar del todo cumplido. Estados Unidos e Israel alejaron la capacidad de Irán de fabricar una bomba atómica con sus recientes ataques a objetivos nucleares y balísticos, pero no lograron apoderarse de sus reservas de uranio altamente enriquecido, cruciales para cualquier negociación futura entre Washington y Teherán . «En general, este conflicto golpeó sustancialmente el programa nuclear de Irán «, dijo Spencer Faragasso del Institute for Science and International Security, un centro de estudios estadounidense que monitorea el programa nuclear iraní, a la AFP. «Tomará una cantidad importante de tiempo, inversión y recursos reconstituir toda la capacidad perdida», afirmó. Pero aclaró que «los avances del conflicto no son para nada permanentes”. Irán aún posee una cantidad importante de uranio enriquecido a 60%, cerca del nivel de 90% requerido para fabricar una bomba atómica, además de uranio enriquecido a 20%. Sobre la capacidad de lanzamiento de misiles , el mismo Israel reconoce que Irán está logrando recuperarse en días y no en meses. Además, aunque en menor cantidad que en los primeros días, la república islámica aún cuenta con un arsenal de misiles suficientes para presionar a Israel y a los aliados de Estados Unidos en el Golfo. Los ataques primero de Hezbolá y después de los hutíes , parte del Eje de la resistencia financiado por Irán, demuestran que la influencia del régimen en Medio Oriente aún es fuerte y puede responder en los momentos de mayor peligro para su supervivencia. Y, aunque Israel ha logrado eliminar a muchos miembros de la jerarquía iraní, incluido el líder supremo Ali Jamenei, el régimen iraní sigue en funcionamiento y nombró rápidamente a una nueva cabeza, Mojtaba Jamanei, el hijo del ayatolá fallecido. “Israel ha demostrado una superioridad militar y capacidad de destrucción ”, dice Talya Iscan, académica de la UNAM, especialista de política internacional a Expansión. “Apostar todo a la vía militar sin una salida política clara solo prolonga el conflicto. En ese sentido, más que victoria, lo que hay es un desgaste constante con altísimos costos humanos y reputacionales”. La guerra en Irán le ha costado a Israel, hasta el 12 de abril, 11,500 millones de dólares, informó el Ministerio de Finanzas. El costo de este conflicto es similar a lo que destinaba en cada mes de ataques contra la Franja de Gaza, de acuerdo con un reporte de The Wall Street Journal. Estados Unidos aún es el principal aliado de Israel Estados Unidos e Israel tienen una alianza histórica . Desde hace varias décadas, el país de Medio Oriente es el mayor receptor de ayuda extranjera de Estados Unidos , solo superado en los últimos años por Ucrania. En el año fiscal 2024, el último con reportes completos, Israel recibió 6,814 millones de dólares en asistencia militar, proporcionada por el Departamento de Estado y el Pentágono, de acuerdo con el sitio ForeignAssistance.gov. Este periodo, que comprende de octubre de 2023 a septiembre de 2024, coincidió con el inicio de las operaciones de Israel contra la Franja de Gaza, como represalia a los ataques de Hamás contra la Franja de Gaza. Sin embargo, la alianza ha quedado en entredicho en las últimas semanas. Trump anunció el 7 de abril que había alcanzado un acuerdo con Irán para cerrar las hostilidades por dos semanas. Las autoridades israelíes confirmaron el alto al fuego horas después, cuando aún las sirenas de las alertas antimisiles sonaban en varias de sus ciudades. Israel no participa en las mesas de negociación en Islamabad, aunque Netanyahu dijo este miércoles que Estados Unidos le mantiene informado constantemente sobre sus contactos con Irán y que los dos países mantienen los mismos objetivos. “La relación con Estados Unidos sigue siendo estructural, pero ya no es tan alineada como antes. El hecho de que Washington esté negociando con Irán evidencia que su prioridad es contener una escalada regional, incluso si eso implica ir en contra de la lógica más confrontativa de Israel. No es una ruptura, pero sí un distanciamiento estratégico cada vez más visible”, indicó Isçan. ]]>
Tu pensión Afore alcanza cada vez para menos frente a la canasta alimentaria
El costo de la vida en México cambia más rápido que los ingresos. El reciente aumento en los precios de alimentos se siente con mayor fuerza en el gasto cotidiano, particularmente en productos esenciales como jitomate, limón o carne , que forman parte de la dieta diaria en millones de hogares. Así, el dinero de los jubilados —especialmente aquellos que dependen de una pensión bajo el sistema de Afores — enfrenta una presión cada vez más evidente: alcanza para menos , incluso sin que el monto haya disminuido. Arranque del sistema de Afores El alza de alimentos empieza a presionar el gasto Cuando el ingreso deja de alcanzar El sistema de pensiones en México se basa en cuentas individuales desde finales de los años noventa y fue diseñado bajo la lógica de que cada trabajador acumule recursos a lo largo de su vida laboral. Sin embargo, ese modelo comenzó a mostrar sus primeros resultados apenas en años recientes, conforme los trabajadores afiliados bajo este esquema comenzaron a retirarse. Para 2020, el ingreso promedio por pensión contributiva —de acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social — se ubicaba en 7,362 pesos mensuales. En ese periodo, el costo de la canasta alimentaria era considerablemente menor, lo que permitía cubrir varias veces el gasto básico en alimentación. Aunque el índice general de precios al consumidor mantiene un crecimiento moderado — con una inflación anual de 4.59% en marzo de 2026 —, los alimentos registraron alzas mucho más marcadas . En algunos casos, los incrementos superan ampliamente ese nivel, lo que confirma que la canasta alimentaria está subiendo por encima de la inflación general. Entre los productos con mayores aumentos destacan los siguientes: – Jitomate: +126.3% anual ; más de 42% solo en marzo. En mercados de la Ciudad de México, su precio promedio alcanzó los 27.9 pesos por kilo, según Profeco – Limón: +18.26% en un mes – Papa: +14.92% en un mes – Tomate verde: +16.46% mensual – Pepino: hasta +42.71% mensual – Bistec de res: +10.2% anual Además, frutas y verduras registraron incrementos mensuales de hasta 10.75% , lo que explica por qué el gasto en alimentos ha aumentado tanto en zonas urbanas como rurales. Con ello, la presión dejó de estar en el ingreso y pasó a los precios. El contraste se vuelve más claro al comparar cada periodo en su propio contexto. Un ingreso que ya venía limitado En 2020, el ingreso promedio por pensión contributiva fue de 7,362 pesos mensuales, de acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) . Con una canasta alimentaria que alcanzó los 1,714 pesos en zonas urbanas y 1,306 en zonas rurales, ese ingreso permitía cubrir más de cuatro canastas urbanas o cerca de cinco rurales . Para 2025, la pensión promedio bajo el sistema de Afores se ubicó en 5,216 pesos mensuales , según el primer informe de gobierno de Claudia Sheinbaum , mientras que la canasta alimentaria subió a 2,467 pesos en el ámbito urbano y 1,854 en el rural . El ingreso alcanza para alrededor de dos canastas urbanas y poco más de dos rurales. A diferencia de 2020, ese monto ya no permite cubrir el mismo nivel de necesidades básicas , incluso en zonas donde el costo de vida es menor. El deterioro en el poder adquisitivo no es un fenómeno aislado. Forma parte de una dinámica más amplia en la que el costo de los alimentos crece a mayor velocidad que los ingresos fijos. Bajo este escenario, las pensiones —que no están diseñadas para ajustarse de forma inmediata a la inflación— quedan rezagadas frente al encarecimiento del consumo básico. Incluso antes de este repunte en precios, una parte importante de la población pensionada ya enfrentaba limitaciones económicas. Para 2020, 42.9% de quienes recibían una pensión en México tenía ingresos por debajo de la línea de pobreza, lo que evidencia que contar con este dinero no garantiza cubrir lo mínimo indispensable. Además, solo tres de cada 10 personas mayores acceden a una pensión contributiva, lo que deja a la mayoría dependiendo de apoyos sociales o sin ingresos formales en la vejez. Reto estructural hacia adelante Ante este escenario, el sistema enfrenta un desafío de fondo. La combinación de informalidad laboral, salarios bajos y trayectorias intermitentes limita la capacidad de ahorro durante la vida activa, lo que se traduce en pensiones reducidas al momento del retiro. Con el paso del tiempo, este modelo ha obligado a complementar los ingresos de los adultos mayores con programas sociales, lo que también ha presionado las finanzas públicas. Hacia adelante, el panorama plantea un doble reto: por un lado, el costo de la vida —especialmente el de los alimentos— podría seguir sujeto a variaciones que impacten directamente el gasto diario; por otro, las nuevas generaciones que se retiren bajo el esquema de Afores podrían enfrentar condiciones similares o más complejas. El resultado es una tendencia clara: la distancia entre lo que reciben los jubilados y lo que necesitan para vivir continúa ampliándose. ]]>
La IA se juega 191,000 millones de dólares ante la exigencia de Wall Street
La temporada de reportes trimestrales llegó y, en el sector tecnológico, TSMC y Netflix serán los primeros en dar a conocer sus resultados, pero son Meta, Microsoft y Nvidia los que concentran la atención, pues tras dos años de promesas, gasto récord y nuevos productos, Wall Street quiere ver si la IA ya tiene retorno de inversión. Roberto Cano, director general de Operadora Valmex de Fondos de Inversión, señala que Nvidia resume el tamaño de esa exigencia, pues se estima que la empresa facture cerca de 191,000 millones de dólares y que en 2027 rebase los 300,000 millones. “No creo que sea un tema de un solo trimestre”, dijo Cano, quien señala que se trata de “una megatendencia” y no de un ciclo especulativo al estilo puntocom. Por su parte, FactSet calculó a inicios de abril que las utilidades del S&P 500 crecerían 13.2% en el primer trimestre y 17.4% en todo 2026. Una semana después, ya con más ajuste fino, bajó la previsión trimestral a 12.6%. Aun así, el mismo reporte coloca a tecnología de la información como el sector con mayor crecimiento esperado en ganancias para el trimestre, con 45%, muy por encima del promedio del índice. Esa combinación explica el tono de la temporada, pues el mercado sigue dispuesto a premiar a las grandes tecnológicas, pero también les pide más que al resto. Si el S&P 500 puede sobrevivir con un crecimiento de doble dígito moderado, la IA necesita entregar bastante más porque el precio que ya trae encima exige otro nivel de evidencia. Valmex sostiene que las empresas líderes de la IA generativa ya concentran una valuación de 10 billones de dólares, que esta tecnología requerirá una inversión de tres billones de dólares hacia 2030 en centros de datos y energía y que la demanda de insumos sube 2.9 veces con cada nuevo modelo. Esa postura coincide con el argumento de Morgan Stanley, que ve a la IA ya como una variable macro y sostiene que los adoptantes que muestran resultados registran una expansión de márgenes de flujo de caja dos veces mayor al promedio global. El problema para las tecnológicas no radica en convencer al mercado de que la IA cambiará la economía, sino en demostrar que este despliegue de capital ya se traduce en disciplina operativa. Research and Markets calcula que en 2026 sólo el segmento de publicidad automatizada moverá entre 6,100 y 9,900 millones de dólares. La cifra aún parece pequeña frente al negocio publicitario tradicional o al de semiconductores, pero funciona como una pista de hacia dónde se desplaza la monetización, de acuerdo con la consultora de mercados. Además de software, los hyperscalers invertirán más en infraestructura entre 2026 y 2027, pues Meta, Alphabet y otras big tech invertirán aproximadamente 1.4 billones de dólares para la construcción de este tipo de centros. “La industria de la tecnología es como la de pico y pala en la época del oro”, dice Cano quien señala que la fiebre seguirá pero requerirá que las empresas de tecnología demuestren la efectividad operativa de sus IAs. ]]>