Súper Niño amenaza productividad laboral con calor severo, inundaciones urbanas y traslados más desgastantes diarios

A las siete de la mañana, mientras gran parte de la ciudad apenas empieza a moverse, algunos reclutadores de Manpower ya están en campo. Recorren puntos de reunión para trasladar candidatos operativos hacia plantas y centros de trabajo antes de que el calor convierta el trayecto y la jornada en una carga todavía más pesada. Lo que hasta hace algunos años parecía un ajuste aislado durante temporadas particularmente cálidas comienza a convertirse en una medida recurrente dentro de las empresas. El llamado “Súper Niño” 2026 amenaza con elevar las temperaturas a niveles históricos y alterar de forma severa las dinámicas laborales dentro y fuera de las oficinas. El fenómeno climático advierte sobre un calentamiento anómalo sin precedentes en el océano Pacífico central. El término se utiliza cuando la temperatura superficial del mar supera los 2 grados Celsius por encima del promedio histórico en esa región, alterando drásticamente los patrones climáticos globales. El clima extremo modifica horarios y operaciones Los especialistas prevén que las condiciones podrían convertirse en unas de las más fuertes registradas, provocando desde sequías extremas hasta lluvias torrenciales e inundaciones, dependiendo de la región. En México, además, el fenómeno impacta directamente en la formación de ciclones tropicales y puede extender las temporadas de sequía e incendios forestales. Pero los efectos del clima extremo ya comenzaron a sentirse también en los centros de trabajo. Las altas temperaturas, las lluvias intensas y los trayectos cada vez más desgastantes están obligando a las empresas a modificar horarios, esquemas laborales y medidas de protección para evitar caídas en productividad y problemas de salud entre los trabajadores. Jorge Morán, gerente de desarrollo de negocios de Manpower , explica que los cambios del clima ya no representan únicamente una incomodidad estacional, sino un riesgo laboral porque impactan directamente en el rendimiento y en la salud física y emocional de los colaboradores. “Algunos trabajadores de campo comienzan actividades más temprano y concluyen recorridos cerca del mediodía para evitar las horas más agresivas del sol”, detalla. Aunque Monterrey se convirtió en uno de los casos más visibles por las temperaturas extremas, la compañía asegura que el ajuste de horarios ya comenzó a replicarse en distintas zonas del país conforme las olas de calor se volvieron más frecuentes. La empresa también reforzó sistemas de aire acondicionado, habilitó espacios de hidratación y modificó dinámicas de traslado para trabajadores operativos. “Lo que aseguramos es que tengan ventilación y un refrescamiento del cuerpo”, dice Morán sobre las camionetas utilizadas para mover candidatos y personal en campo. En las oficinas tampoco es la excepción. El especialista asegura que, aunque muchas organizaciones todavía consideran el calor como un problema secundario, las olas extremas ya comenzaron a alterar la manera en que se organizan las jornadas laborales. Como consecuencia, algunos clientes implementaron esquemas híbridos, horarios escalonados y ajustes de entrada y salida para reducir la exposición térmica de sus empleados. Morán calcula que ocho de cada 10 empresas con las que trabajan sí cuentan con condiciones adecuadas para evitar afectaciones mayores en el rendimiento laboral. Sin embargo, el resto enfrenta mayores dificultades debido a la naturaleza de sus operaciones industriales. En sectores como cerámica, fundición o manufactura pesada, la exposición térmica forma parte del propio proceso productivo y el desgaste físico se intensifica durante las olas de calor. Ahí, las empresas comenzaron a implementar pausas, rotaciones y espacios de enfriamiento para reducir el agotamiento entre los trabajadores. “La gente entra un tiempo, ya después de que experimentó se sale”, señala Morán sobre industrias donde la rotación también está relacionada con las condiciones extremas de calor. Pero el desgaste no comienza únicamente dentro de las plantas o las oficinas. Para miles de personas, el impacto arranca desde los trayectos diarios en transporte público, especialmente en sistemas saturados donde las altas temperaturas y las aglomeraciones generan condiciones cada vez más pesadas. Morán menciona el Metro, donde el calor y la concentración de personas provocan una sensación “muy bochornosa y muy extenuante” incluso antes de llegar al lugar de trabajo. A ello se suman las lluvias torrenciales, otro de los efectos esperados del “Súper Niño”. En distintas ciudades, las precipitaciones intensas ya provocan retrasos, inundaciones y tiempos de traslado más largos, afectando tanto la puntualidad como el desgaste físico y emocional de los trabajadores. El calor afecta concentración, memoria y toma de decisiones Para algunas compañías, el problema ya no pasa solo por mantener la productividad durante una ola de calor, sino por entender cuánto tiempo puede sostenerse un ritmo laboral donde el cuerpo enfrenta desgaste desde el trayecto y durante toda la jornada. Javier Díaz, CEO de Medipraxi, advierte que el calor impacta directamente en la capacidad física y cognitiva de los trabajadores. “El cuerpo deja de trabajar para producir y empieza a trabajar para sobrevivir”, explica. Datos compartidos por Medipraxi, con base en investigaciones del Departamento de Nutrición, Ejercicio y Deportes de la Universidad de Copenhague , muestran que una deshidratación de apenas 1% o 2% puede disminuir la productividad entre 12% y 20%. Cuando la pérdida de líquidos alcanza niveles de 3% o 4%, el rendimiento laboral puede caer hasta 50%. La afectación cambia dependiendo del tipo de trabajo. En oficinas aparecen más errores, irritabilidad y menor velocidad para resolver tareas. Mientras tanto, en labores operativas o de campo, el riesgo escala hacia accidentes, agotamiento físico o golpes de calor. “El trabajador sigue presente físicamente, pero ya no está funcionando al mismo nivel”, dice Díaz. Además, factores como humedad, ventilación, ropa de trabajo, exposición prolongada o enfermedades previas aumentan el nivel de riesgo. “Una persona con hipertensión, diabetes, obesidad o problemas renales tiene una mayor vulnerabilidad frente al calor”, explica el especialista. La Organización Mundial de la Salud y la Occupational Safety and Health Administration de Estados Unidos ya han advertido que el estrés térmico también deteriora habilidades finas, como escribir, manejar herramientas o mantener precisión en tareas repetitivas. En industrias donde cualquier error puede afectar la seguridad o la operación, el impacto económico empieza a sentirse rápidamente. Agua, home office y

Airbus y Air France son condenados de homicidio involuntario por el accidente del vuelo Rio-París en 2009

La justicia francesa declaró este jueves culpables a Air France y al fabricante Airbus de homicidios involuntarios , 17 años después del accidente del avión que cubría la ruta Río-París y que costó la vida a 228 personas . El tribunal de apelación de París se pronunció contra la decisión de los magistrados de primera instancia que en 2023 decidieron absolver a ambas empresas de la mayor tragedia de la aviación francesa . La nueva sentencia las considera los «únicos responsables» y les impone además la multa máxima de 225,000 euros (unos 260,000 dólares). Los familiares de las víctimas celebraron una decisión que » por primera vez condena a multinacionales aeronáuticas y sitúa la seguridad por encima de cualquier otra consideración económica», en palabras de Danièle Lamy, presidenta de la asociación Entraide et Solidarité AF 447. Airbus anunció, de boca de su abogado Simon Ndiaye, que recurrirá ante la Corte de Casación francesa, el más alto tribunal, una condena que «responde a consideraciones que no tienen nada que ver con la justicia, con el derecho, con la seguridad». ¿Cómo fue el accidente del vuelo AF447? El 1º de junio de 2009, la aeronave que operaba el vuelo AF447 entre Rio de Janeiro y París se estrelló en plena noche cuando sobrevolaba el océano Atlántico, unas horas después de despegar. A bordo del avión, un A330 de Airbus , iban pasajeros de 33 nacionalidades , entre ellos 61 franceses, 58 brasileños, dos españoles y un argentino. La tripulación de 12 personas estaba compuesta por 11 franceses y un brasileño. El tribunal correccional de París absolvió en abril de 2023 a Airbus y a Air France del cargo penal de homicidios involuntarios, como pedía la fiscalía, aunque reconoció su responsabilidad civil. Los magistrados consideraron entonces que, aunque cometieron «imprudencias» y «negligencias», «no se pudo demostrar (…) ningún vínculo causal seguro » con el accidente. Sin embargo, el ministerio público cambió de posición y pidió en noviembre al tribunal de apelación de París que condenara a ambas empresas por homicidios involuntarios. Durante el juicio, Airbus y Air France se defendieron de toda responsabilidad penal y apuntaron a las malas decisiones tomadas por los pilotos en una situación de emergencia. La responsabilidad de Airbus y Air France Las cajas negras confirmaron el origen del accidente: la congelación de las sondas Pitot , que miden la velocidad del avión en el exterior, mientras volaba a gran altura en una difícil zona meteorológica cerca del ecuador. La fiscalía identificó, durante el juicio, errores de Airbus y Air France , que «contribuyeron, de forma cierta, a que se produjera el accidente aéreo», argumentos que siguió el tribunal. De acuerdo con la sentencia, Airbus subestimó la gravedad de los fallos de las sondas anemométricas y no tomó todas las medidas necesarias para informar con urgencia a las compañías aéreas que las utilizaban. Air France , por su parte, no habría impartido a los pilotos una formación adecuada sobre situaciones de congelación de las sondas Pitot ni informado suficientemente a sus tripulaciones. «Esta condena arrojará el oprobio , un descrédito sobre estas dos empresas» y «debe resonar como una advertencia», subrayó en noviembre el fiscal Rodolphe Juy-Birmann, junto a su compañera Agnès Labreuil. Los dos fiscales fustigaron entonces que «no hubo nada, ni una sola palabra de consuelo sincero». «Una sola palabra resume todo este circo: indecencia «, agregaron. ]]>

Nvidia reconoce que le entregó el mercado de chips chino a Huawei

Nvidia vive un gran momento financiero, pero podría mejor si tuviera de su lado a China. Y es que de acuerdo con Jensen Huang, CEO de la empresa, el contexto de restricciones a las exportaciones y bloqueos del gobierno chino provocaron que le concedieran, en gran medida, dicho mercado a su competidor directo, Huawei. ”La demanda en China es bastante grande”, dijo en entrevista con CNBC. “Huawei es muy fuerte. Ellos tuvieron un año récord. Probablemente tendrán un año extraordinario por venir, y su ecosistema local de empresas de chips lo están haciendo bastante bien, porque hemos evacuado ese país. Realmente les hemos concedido, en gran medida, ese mercado”. Huang sin expectativas de volver a China En algún momento, el mercado chino representó al menos una cuarta parte de los ingresos en centros de datos de Nvidia, por lo que la frase de Huang es lapidaria y deja ver el efecto que han tenido las regulaciones del gobierno tanto de Biden como de Trump en los últimos años. Por su parte, China puso manos a las obras junto a sus aliados tecnológicos, principalmente Huawei, con la finalidad de desarrollar una cadena de producción de chips más completa y útil para las labores de Inteligencia Artificial, algo que ya se cumplió con la integración del último chip de Huawei para entrenar al último modelo de DeepSeek. En su primer trimestre fiscal de 2027, el fabricante estadounidense de chips reportó ingresos trimestrales récord por 81,600 millones de dólares, un crecimiento de 85% frente al mismo periodo del año anterior. «Nvidia se encuentra en una posición privilegiada en el centro de esta transformación, al ser la única plataforma que funciona en todas las nubes, impulsa todos los modelos de código abierto y de vanguardia, y se adapta a cualquier entorno donde se produzca IA, desde centros de datos hiperescalables hasta el borde de la red», dijo Huang en su carta a inversionistas. Sin embargo, fue claro al expresar a sus inversionistas que “no esperaran nada” respecto a la posibilidad de volver a comercializar sus chips en China, pues al no poder tener presencia, los planes están centrados en los países donde tienen operaciones. “No tengo ninguna expectativa, que es la razón por la que ponemos toda nuestra orientación, todos nuestros números y todos nuestros análisis con expertos en no invertir nada, no esperar nada”, dijo Huang. A pesar de ello, no todo fue negativo, pues resaltó que tienen interés y ansia de volver a China si las condiciones mejoran. “Estaríamos encantados”, reconoció. “Tenemos muchos clientes allá, tenemos muchos socios y hemos estado allí durante 30 años”. La semana pasada, Huang fue parte de los líderes empresariales que acompañó a Trump a la reunión con el presidente chino Xi Jinping, pero el tema de los chips no ocupó un lugar central en la conversación. De hecho, el único avance significativo fue la aprobación por parte de los Estados Unidos y el Departamento de Comercio para permitir las ventas de chips H200 a Alibaba, Tencent, ByteDance y JD. Sin embargo, el gobierno chino no ha permitido la entrada de dichos chips. No obstante, el crecimiento para la compañía no se detiene. En sus previsiones para el segundo trimestre del ejercicio fiscal 2027, Nvidia espera que los ingresos alcancen los 91,000 millones de dólares, con una variación del 2%. ]]>

¿Quién es el dueño del Estadio Azul y qué grupo empresarial controla la casa de Cruz Azul y América?

El Estadio Ciudad de los Deportes , mejor conocido como Estadio Azul , quizá no sea el recinto más moderno ni el de mayor capacidad en México, pero sí es uno de los inmuebles más emblemáticos y tradicionales del futbol capitalino . Con décadas de historia, se ha consolidado como un escenario clásico tanto de la Ciudad de México como de la Liga MX . Por su cancha han pasado clubes históricos como Pumas, Atlante y Cruz Azul , equipo que durante muchos años hizo del estadio su casa. Más recientemente, también ha recibido al América debido a las remodelaciones del Estadio Azteca, reforzando así su papel como uno de los centros más importantes del futbol mexicano. Este jueves 21 de mayo , el inmueble ubicado en la alcaldía Benito Juárez volverá a ser protagonista al albergar la final de ida entre Cruz Azul y Pumas , sumando un nuevo capítulo a la larga historia del llamado Estadio Azul. Aquí te contamos quién es el dueño del recinto , cómo nació este histórico estadio y qué grupo empresarial está detrás de uno de los inmuebles más reconocidos del futbol mexicano. ¿Quién es el dueño del Estadio Ciudad de los Deportes? De acuerdo con la historia oficial del recinto , el Estadio Ciudad de los Deportes fue diseñado por el ingeniero Modesto C. Rolland y comenzó a construirse como parte de un ambicioso proyecto urbanístico conocido precisamente como Ciudad de los Deportes, impulsado por el empresario Neguib Simón . El inmueble fue inaugurado en 1946, dos décadas antes de la apertura del Estadio Azteca. La visión de Neguib Simón era crear un complejo deportiv o y de entretenimiento dentro de la Ciudad de México. Por ello, además del estadio, también encabezó la construcción de la Plaza de Toros México , formando uno de los proyectos urbanos más importantes de la época. Aunque el desarrollo tuvo buenos resultados en sus primeros años, con el tiempo enfrentó problemas financieros que obligaron a Neguib Simón a desprenderse de ambos inmueble s, los cuales terminaron en manos de la familia Cosío , que para entonces ya administraba el Frontón México, ubicado en la colonia Tabacalera. Actualmente, la familia Cosío es conocida por estar detrás de Grupo Brisas , uno de los corporativos hoteleros y turísticos más importantes del país. El grupo es presidido por Antonio Cosío Pando , quien apareció en la posición número 12 del ranking 2025 de Los 100 empresarios más importantes de México , elaborado por Expansión. Sin embargo, aunque el Estadio Azul mantiene una relación directa con la familia Cosío, el recinto no es operado por Grupo Brisas . La administración del inmueble corre a cargo de la empresa de entretenimiento CAP En Vivo , que también gestiona otros recintos emblemáticos y de larga tradición en la Ciudad de México. Los cuatro inmuebles de CAP En Vivo De acuerdo con su página oficial , CAP En Vivo administra cuatro recintos emblemáticos de la Ciudad de México dedicados al deporte, los espectáculos y el entretenimiento: Frontón México : inaugurado en 1929 y ubicado frente al Monumento a la Revolución, evolucionó de ser un recinto especializado en pelota vasca a convertirse en un foro para conciertos, eventos deportivos y espectáculos de distintos géneros. Aunque estuvo cerrado por años, sus puertas fueron reabiertas en 2017 . Estadio Ciudad de los Deportes : uno de los inmuebles más tradicionales del futbol mexicano y actual casa del América, además de ser sede de conciertos, activaciones y eventos masivos. Plaza México : reconocida como la plaza de toros más grande del mundo, también funciona como escenario para conciertos multitudinarios de artistas nacionales e internacionales. La Casona : recinto destinado a eventos privados y experiencias especiales, utilizado para showcases, streamings, bodas, recepciones y reuniones sociales. La dura situación que viene para el Estadio Ciudad de los Deportes Aunque el histórico inmueble —que a lo largo de los años ha sido conocido como estadio azulgrana, azul y hasta azulcrema, según el equipo que lo ocupara— atraviesa actualmente una etapa de gran actividad gracias a la presencia temporal de América y Cruz Azul, el panorama para la segunda mitad del año luce incierto . La razón es que el Estadio Azteca, ahora llamado Estadio Banorte , volverá a operar tras su remodelación rumbo al Mundial de 2026. Tanto América como Cruz Azul ya anunciaron que regresarán a ese recinto para disputar nuevamente sus partidos de Liga MX. A ello se suma el caso del Atlante . Aunque el club volverá a la Primera División, también se ha adelantado que jugaría en el Coloso de Santa Úrsula , por lo que el Estadio Ciudad de los Deportes podría quedarse sin futbol varonil de máximo nivel, que es el que genera mayores ingresos y exposición. No sería la primera vez que el futuro del inmueble entra en duda. Como documentó Expansión en su momento , años atrás incluso existió un proyecto para demoler el estadio y sustituirlo por una plaza comercial . Los planes avanzaron de manera importante, aunque finalmente no se concretaron. Paradójicamente, la remodelación del Estadio Azteca le dio una segunda vida al Estadio Ciudad de los Deportes al convertirlo nuevamente en sede de equipos grandes y partidos de alta demanda. Sin embargo, una vez concluida esa etapa, sus propietarios tendrán que definir qué rumbo tomará el inmueble si pierde el futbol de Primera División. ]]>

El mercado del petróleo podría entrar en «zona roja», advierte la AIE

Londres – El mercado petrolero podría entrar en una «zona roja» , con escasez de oferta en «julio o agosto» , si no se encuentra una solución duradera al conflicto en Oriente Medio , advirtió el jueves el director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol. «El problema es que, a finales de junio y principios de julio, comienza la temporada de viajes «, y «por lo general, la demanda de petróleo y el consumo de petróleo aumentan «, explicó durante una intervención en un evento organizado por el centro de estudios Chatham House. Ante esta situación, el director de la AIE afirmó que la organización está «lista para actuar» para liberar más reservas de petróleo «si los países lo deciden» . Para calmar los mercados, los 32 países miembros de la organización habían anunciado en marzo la liberación coordinada de 426 millones de barriles , es decir, más de un tercio de sus reservas estratégicas, una decisión sin precedentes. Sin embargo, según la AIE, la paralización del tráfico en el Estrecho de Ormuz relacionada por la guerra en Medio Oriente ya ha hecho perder más de 1,000 millones de barriles de exportaciones procedentes de los productores del Golfo, lo que supone una pérdida para el mercado de unos 14 millones de barriles diarios . En esta situación, y pese a las reservas estratégicas ya liberadas, la AIE ya había alertado el 13 de mayo sobre el agotamiento «récord» de las reservas petroleras a medida que la guerra en Medio Oriente se intensifica. Sin una resolución rápida del conflicto, los precios del petróleo podrían dispararse aún más . ]]>

El tope a las gasolinas incentiva el robo a Pemex

Este jueves, Alberto Verdusco y Diana Gante comentan las consecuencias del control de precios de los combustibles en México para contener la inflación, ya que el ajuste en los incentivos al diésel y las gasolinas impulsan delitos como el robo de ductos, la adulteración de combustibles y el huachicol fiscal. Además, cuentan otros temas importantes: – Moody’s baja la calificación crediticia de México por debilidad fiscal – El costo de la deuda rebasa la inversión en infraestructura en vísperas del Plan México – EU presenta cargos contra Raúl Castro, en una escalada de su conflicto con Cuba – El primer tren de la ruta AIFA-Pachuca llegará en septiembre de 2026 ]]>

Pemex, la Cenicienta del T-MEC

En pleno cambio de dirección de Petróleos Mexicanos, México no está discutiendo petróleo… está negociando poder. Mientras la conversación pública sigue atrapada entre aranceles, Trump, nearshoring y la revisión del T-MEC, debajo de la mesa se mueve la verdadera pieza estratégica del tablero económico norteamericano: Pemex. Ahí está el centro de gravedad de la negociación más importante para México en décadas. Porque el gran dilema ya no es si Pemex necesita ayuda (eso dejó de debatirse hace tiempo); la verdadera pregunta es quién entrará a la mesa, bajo qué condiciones y hasta dónde está dispuesto a llegar el gobierno mexicano para mantener viva la viabilidad financiera y energética del país sin dinamitar políticamente el discurso histórico de soberanía. Creo que lo que estamos presenciando no es una reinvención ideológica; es supervivencia financiera. Es evidente que Pemex ya no puede absorber indefinidamente recursos públicos mientras el mundo redefine cadenas energéticas, bloques industriales y seguridad económica regional. La deuda financiera de la petrolera nacional sigue siendo una de las más grandes del mundo entre empresas petroleras, mientras las necesidades de inversión, refinación e infraestructura superan desde hace tiempo la capacidad presupuestal del Estado mexicano. ¡Y Washington lo sabe perfectamente! Hay quienes creen que la revisión del T-MEC se definirá exclusivamente en automóviles, manufactura o reglas de origen. Creo que esa lectura se queda muy corta. El verdadero corazón de la negociación está enterrado bajo tierra y genera petróleo, gas, refinación, petroquímica y seguridad energética. ¿En qué me baso? El nearshoring depende de energía. La expansión industrial depende de energía. Las cadenas de suministro dependen de energía, y la energía mexicana sigue orbitando alrededor de Pemex. Ahí está el tamaño real de la discusión. Por eso nada termina de destrabarse completamente. México requiere claridad sobre la película completa del T-MEC antes de abrir definitivamente ciertas piezas estratégicas. Y Estados Unidos entiende perfectamente lo que representa México dentro de su lógica energética regional frente al ascenso industrial de China. Desde mi perspectiva, el gobierno mexicano no está “cediendo” ideológicamente. Está reconociendo la realidad financiera inevitable de que no existe viabilidad energética moderna sin capital, tecnología, infraestructura y asociaciones estratégicas. Por eso empieza a cambiar el tono. No mediante discursos frontales, sino a través de señales cada vez más visibles sobre coinversión, asociaciones, capital complementario y participación técnica especializada. La lógica comenzó a moverse hacia el pragmatismo. El ejemplo de Petrobras aparece inevitablemente en la conversación. Brasil logró construir una petrolera estatal capaz de convivir con capital privado, inversión internacional y disciplina de mercado. El resultado fue una empresa mucho más flexible y competitiva de lo que Pemex ha conseguido sostener durante décadas. Y ahí surge otra pregunta incómoda para Estados Unidos, ¿con quién va a decidir México construir esta nueva etapa energética? Porque jugadores sobran. Capital estadounidense, fondos europeos, empresas británicas, firmas nórdicas, incluso Petrobras. La discusión ya no es si habrá participación privada; la discusión es quién terminará sentado en la mesa principal del rediseño energético mexicano. No es casualidad que Washington observe cuidadosamente cada movimiento, cada paso. Puede endurecer discurso político, elevar tensión comercial o presionar públicamente, pero romper estructuralmente con México tendría costos enormes para Norteamérica en plena competencia global contra China. A Estados Unidos le conviene tener a México integrado, estable y alineado energéticamente. Por eso estamos entrando a una etapa distinta. Menos ideológica, más financiera, más geopolítica, más pragmática. Pemex comienza a dejar de verse únicamente como símbolo político para empezar a entenderse como pieza central de competitividad regional. Y eso cambia completamente la lógica de negociación del país. Porque si México logra construir un modelo suficientemente atractivo para inversión, tecnología y capital internacional (sin perder control estratégico), estoy seguro que podría destrabarse mucho más que la discusión petrolera. Podría acelerarse infraestructura, relocalización industrial, integración energética y estabilidad para el propio T-MEC. México ya vivió episodios donde el petróleo redefinió relaciones internacionales, poder político y estabilidad económica. La Revolución Mexicana y la expropiación petrolera tuvieron siempre a Estados Unidos observando de cerca. La diferencia es que hoy la integración regional vuelve mucho más compleja cualquier ruptura. Y ahí está el verdadero tamaño del momento histórico que estamos atravesando. Porque la soberanía energética del siglo XXI ya no se mide únicamente por quién posee los recursos, sino por quién tiene la capacidad financiera, tecnológica y estratégica para convertirlos en poder económico real. ____ Nota del editor: Manuel Herrejón Suárez (X: @ManuelHerrejonS) es un empresario mexicano con más de dos décadas de experiencia en el sector bursátil y mercado cambiario, especialista en gestión de proyectos en el sector financiero. Es Licenciado en Derecho por la Universidad del Valle de México y Maestro en dirección de empresas para ejecutivos por el IPADE. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>

El nuevo orden asimétrico: orígenes de la financiarización

Corre el año de 1973. Egipto y Siria lanzan ataques conjuntos con la finalidad de tomar por sorpresa a Israel en el día más importante para el mundo judío: el Yom Kippur. Se trata de una represalia en contra de Israel: siete años antes les habían sido arrebatados la Franja de Gaza y la península de Sinaí a Egipto; Jerusalén Este y Cisjordania a Jordania; y los Altos del Golán a Siria. Egipto y Siria, luego de sufrir una humillante derrota, allá en 1967, no se habían dado por vencidos; esperarían el momento adecuado para poder recuperar sus territorios lo que, a su juicio, sucedía un 6 de octubre de 1973, con un ataque sorpresivo en la celebración hebrea más importante. Fin de la convertibilidad del dólar al oro y la financiarización El involucramiento de Estados Unidos en el conflicto se da por la participación de la Unión Soviética en este. De no haber sido por esto, el actuar de Washington hubiera sido seguramente similar al de sus socios europeos que optaron por la negación de asistencia a Israel por temor a represalias de los países árabes, miedo que no estaba del todo carente de fundamento. A partir del apoyo de Estados Unidos a Israel los países árabes imponen un embargo petrolero que significaría la crisis energética más importante de la historia moderna hasta antes de la crisis en el Estrecho de Ormuz. Para 1974, luego del embargo, los precios del crudo se habían cuatriplicado. Lo más relevante de dicho suceso son dos elementos: la reconfiguración de la arquitectura de seguridad de Medio Oriente -derivada de la intervención estadounidense-, y su parecido con el presente, en el que enfrentamos la disrupción energética más grave desde entonces. Podríamos dividir el sistema financiero de la posguerra en cuatro periodos: el primero, de 1945 a 1960, caracterizado por la reconstrucción de la posguerra; el segundo, que termina a finales de los años 70 y definido por el desafío de los países del Sur global, el fin de la convertibilidad del dólar al oro y el inicio de un periodo estanflacionario; el tercero asociado con el inicio de los años 80 hasta entrado el nuevo milenio, el fin de la Guerra Fría, la globalización y la unipolaridad estadounidense; y, el cuarto, que iniciaría con la reconfiguración económica mundial luego de la crisis financiera de 2008, con iniciativas de desdolarización y de órdenes financieros alternativos entre los que destaca el propuesto por los BRICS+. El periodo que nos interesa es el segundo. Los años de 1970 que se inauguraban con el “choque de Nixon” en 1971 y el fin de la convertibilidad del dólar al oro, tendrían consecuencias tan significativas que se extienden hasta nuestros días. Para 1960 dicho modelo se encontraba ya en riesgo. La convertibilidad del dólar al oro, establecido en 1944 con el sistema Bretton Woods, establecía que la única moneda convertible al oro sería el dólar a una tasa fija de 35 dólares por onza, mientras que el resto de las divisas estarían vinculadas a la estadounidense. El superávit de dólares en el exterior, motivado por los altos niveles de inversión extranjera, ayuda al exterior y gasto militar, volvía insostenible tal sistema debido a la alta circulación de la moneda a nivel internacional, la cual se encontraba sobrevaluada. A pesar de los intentos implementados por las administraciones de Kennedy y Johnson, estos no tuvieron éxito. No fue hasta el 15 de agosto de 1971, cuando el presidente Nixon anuncia su Nueva Política Económica. Resulta irónico que las medidas implementadas debían “proteger al dólar de los ataques provenientes de los especuladores internacionales de dinero”, lo que pretendía lograrse con el fin del sistema de convertibilidad del dólar al oro, y que esto ocasionara lo contrario. El objetivo de la medida, junto con el establecimiento (cualquier parecido con el presente es mera coincidencia) de una tarifa del 10% a todas las exportaciones dirigidas a los Estados Unidos, buscaba fomentar un mismo efecto por doble partida: una revaluación de las monedas extranjeras frente al dólar, fortaleciendo así las exportaciones estadounidenses, corrigiendo los desequilibrios en la balanza de pagos; reforzada por la segunda medida que buscaba reducir el déficit estadounidense. Lo más significativo, no obstante, no fue el unilateralismo observado, percibido por los socios de Washington como una medida agresiva y hostil (de nuevo, nótese el parecido con la actualidad), sino su estrategia complementaria. El conjunto de ambas medidas definiría el orden financiero internacional que prevalece hasta el presente –a pesar de las tentativas reformistas que abogan por la desdolarización. La otra sucedería en 1974. Dos hombres serían sus mentes maestras: el secretario de Estado y el del Tesoro para los Estados Unidos, Henry Kissinger y William E. Simon. Esta última implicaría una riesgosa apuesta financiera por parte del segundo; y de la diplomacia de lanzadera, elaborada hábilmente por el primero. Pero quede esta historia para otra columna. La presente introducción ha servido como “obertura histórica” para presentar nuestra tesis: los cimientos del sistema financiero internacional vigente nacen indisociablemente de la arquitectura de seguridad de Medio Oriente. Hoy ambos fenómenos que descansaban sobre el mismo supuesto se erosionan. La creciente vulnerabilidad de ese equilibrio –las tentativas por escapar las sanciones financieras estadounidenses y de desdolarizarse, la creación de instituciones financieras alternativas, la fragmentación monetaria y el reposicionamiento estratégico de actores regionales—sugiere que no estamos ante una crisis más, sino frente al agotamiento del antiguo orden. _____ Nota del editor: Baltasar Montes es internacionalista y analista de tiempo completo; catador de café, lector y yogi de tiempo parcial. ITAMita de corazón, pero soberanista de alma. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>

Más allá del acceso. La nueva fórmula de la inclusión financiera

La narrativa de la inclusión financiera a nivel global experimenta un cambio de paradigma. Ya no es solo una cuestión de acceso y si las personas tienen una cuenta bancaria o un servicio financiero digital. De acuerdo con el informe “Un reto de 3 mil millones de personas: Momento de decisión para líderes del sector financiero” del Atlantic Council, el 75% de los adultos en economías de ingresos bajos y medios, posee algún tipo de cuenta. Esta cifra, que ha crecido un 24% desde el 2011, es una muestra del poder de la digitalización y su impacto en la inclusión financiera. Sin embargo, esta victoria inicial revela una verdad más compleja y un desafío de mayores proporciones: el «reto de los tres mil millones». Es decir, para aproximadamente tres mil millones de personas en todo el mundo (adultos económicamente activos), la posesión de una cuenta no se ha traducido en un «uso integral y apropiación significativa» de los servicios financieros formales. En estas economías, durante el último año, apenas un 40% ahorró formalmente y solo un 24% accedió a crédito de instituciones reguladas. Es una paradoja: tienen la llave, pero la puerta del verdadero progreso y libertad financiera sigue cerrada. Aquí se evidencia la naturaleza multifactorial de la verdadera inclusión. Las barreras no son meramente tecnológicas; son también humanas y sistémicas. La asequibilidad de los productos, la falta de transparencia en los costos, la limitada oferta de soluciones verdaderamente adaptadas a sus necesidades, y, una arraigada falta de confianza en las instituciones financieras, persisten como obstáculos. Por ello, cuando un pequeño empresario de la Merced, un trabajador informal en Guadalajara o una familia en Oaxaca necesitan afrontar una emergencia o invertir en su futuro, con demasiada frecuencia recurren a prestamistas informales. Esta realidad no es solo una anécdota, es la manifestación directa de que los servicios financieros digitales, a pesar de estar accesibles, no son percibidos o no son lo suficientemente útiles para ser apropiados en sus vidas, perpetuando ciclos de vulnerabilidad de los que el sector financiero formal podría y debería ser el antídoto. Es en este punto de inflexión donde la Infraestructura Pública Digital (DPI) y la Inteligencia Artificial (IA) se posicionan como pilares con el potencial de redefinir la inclusión, siempre que se aborden de manera integral. La DPI, con las identificaciones digitales seguras, pagos instantáneos de bajo costo y un intercambio de datos basado en el consentimiento, puede reducir las nuevas barreras. Ejemplos globales como el UPI de India o el PIX de Brasil nos muestran cómo estas tecnologías pueden llevar las transacciones a costos cercanos a cero, haciendo que los servicios financieros sean verdaderamente accesibles y sentando las bases para un ecosistema de confianza para el usuario final. La IA, por su parte, es el motor que puede catalizar esta transformación, adaptando el sistema a la particularidad de las vidas de los usuarios para fomentar su apropiación. Su capacidad para analizar vastos volúmenes de datos permite personalizar productos financieros, ajustar precios a las capacidades de pago individuales y optimizar la detección y prevención del fraude en tiempo real. Esta inteligencia artificial ya es la herramienta que le ha permitido a un microempresario obtener ese primer préstamo, basado en su reputación digital y patrones de actividad, no solo como un acceso, sino como una solución que puede apropiar y gestionar dentro de su modelo de negocio. Con ella, las familias han accedido a un seguro de vida que antes era inalcanzable, diseñado para sus necesidades específicas y su capacidad de pago. La decisión es ahora, y el liderazgo de México es crucial. Debemos trascender la mera implementación tecnológica para construir un ecosistema financiero digital que sea verdaderamente inteligente y, sobre todo, responsable. La convicción es clara: se trata de priorizar la confianza del consumidor como el activo más valioso. Esto exige una transparencia de todas las instituciones financieras, no solo sobre cómo se utilizan los datos y cómo funcionan los algoritmos, sino también sobre los costos asociados a cada servicio. Por su parte, los reguladores no pueden quedarse atrás. Deben diseñar y aplicar normativas que empoderen al usuario, que ofrezcan mecanismos de recurso sencillos y efectivos para aquellos que enfrenten problemas, y que incentiven la innovación responsable. Asimismo, la innovación debe nacer siendo responsable por diseño, integrando desde su concepción la privacidad, la equidad algorítmica y la protección. Es clave forjar un marco que sea ágil para la innovación, robusto para la protección y claro en sus principios éticos. Es tiempo de construir no solo un acceso, sino una inclusión financiera que sea verdaderamente inteligente, ética y, sobre todo, digna. _____ Nota del editor: David Lask es el Managing Director de Tala en México y LATAM, cargo desde el cual lidera los esfuerzos estratégicos de la compañía para promover la inclusión financiera y el acceso a servicios de crédito a sectores desatendidos. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>

La miopía del doctorado en México; un talento que el país desperdicia

La distancia entre la ambición económica de México y su realidad académica es abismal. Mientras que en los países más competitivos de la OCDE se promedian casi 10 investigadores por cada 1,000 personas ocupadas, en México la cifra es tan baja que apenas alcanza para el registro estadístico. El país opera con un déficit de capital intelectual que frena cualquier intento de innovación real, y lo hace mientras ignora una verdad de mercado contundente: un doctorado en México puede incrementar los ingresos de un profesional hasta en un 200% frente a quienes solo cuentan con una licenciatura. Sin embargo, en lugar de pavimentar el camino para capturar ese valor, el sistema parece haber diseñado una carrera de obstáculos. El problema no es la falta de interés, sino un ecosistema que castiga activamente al profesional que decide especializarse. Los hallazgos del análisis «Radiografía del acceso al doctorado en México» son un espejo de nuestra propia ceguera: el 76% de los doctorandos en el país no cuenta con becas públicas. Hemos construido un cuello de botella donde la alta especialización se percibe como un retiro académico de 5.8 años y no como una inversión estratégica de alto retorno. Es un sistema que, por diseño o por omisión, prefiere la pausa contemplativa por encima de la productividad aplicada. Esta desconexión tiene un costo directo en la competitividad nacional. Mientras el mundo avanza hacia una economía del conocimiento acelerada, en México seguimos atrapados en una estructura que obliga al aspirante a elegir entre su carrera laboral o su grado académico. Es un anacronismo peligroso. No podemos aspirar a liderar industrias de alta tecnología, participar seriamente en la economía de semiconductores o capitalizar los procesos de nearshoring avanzados si mantenemos un modelo educativo que expulsa al profesional en activo de las aulas de posgrado. La rigidez no es sinónimo de rigor; es, en este caso, un sinónimo de exclusión. La verdadera crisis no es solo presupuestal, es de mentalidad. El modelo tradicional de doctorado en México fue diseñado para una realidad de hace tres décadas, bajo la premisa de que el investigador debe vivir aislado en una torre de marfil. Se ignora que el talento que hoy necesita el país para escalar sus industrias está en las empresas, en las direcciones generales y en la operación diaria, no exclusivamente en los laboratorios de financiamiento público. Exigir casi seis años de dedicación exclusiva en un entorno donde la actualización tecnológica ocurre cada seis meses es, sencillamente, una apuesta por la obsolescencia programada del capital humano. El rezago es evidente cuando se analiza la densidad de investigadores. De acuerdo con datos de la OCDE (2024), México presenta una de las tasas más bajas de doctores per cápita entre los países miembros. Esta carencia no se explica por una falta de capacidad intelectual, sino por la inexistencia de puentes entre la academia y el sector productivo. El sistema público de becas, cada vez más limitado y burocratizado, ha dejado de ser el motor de movilidad que alguna vez fue, dejando al profesional a merced de sus propios ahorros o de una voluntad casi heroica para no abandonar sus estudios frente a las exigencias del mercado. México no necesita menos doctores; necesita un sistema que deje de ver el doctorado como un título nobiliario y empiece a gestionarlo como una herramienta de desarrollo económico. Si el grado garantiza una mejora salarial del 200%, es absurdo que el sistema le ponga tantas trabas al acceso. La democratización de la alta especialización no es un favor al estudiante, es una urgencia para el país. Necesitamos transitar hacia modelos que entiendan que la excelencia académica no debería estar peleada con la eficiencia operativa. Si no fracturamos esta visión elitista y estática del posgrado, seguiremos viendo cómo el talento nacional se estanca o se fuga a ecosistemas que sí valoran la agilidad. El reto es integrar la especialización en la vida productiva, validando que se puede investigar con el mismo rigor desde la práctica profesional que desde el cubículo universitario. El doctorado debe dejar de ser una odisea de resistencia personal para convertirse en la ruta más rápida hacia el México competitivo que todavía no somos, pero que el mercado global ya nos está exigiendo ser. _____ Nota del editor: Mercedes Poiré es Vicerrectora Académica de UDAVINCI. Es especialista en el diseño de modelos educativos enfocados en la movilidad social y la democratización del posgrado de alta especialización en México. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente a la autora. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>