El 16 de septiembre es descanso obligatorio, ¿cómo se paga si trabajo en día feriado?
Este martes 16 de septiembre es la conmemoración del inicio de la Independencia en México, una de las festividades más relevantes y establecida como día de descanso obligatorio para los trabajadores y estudiantes. Sin embargo, miles de mexicanos seguirán con sus actividades laborales y por ello, la ley establece un ajuste en su salario. Lee también: Dónde ver el desfile del 16 de septiembre en vivo ¿Cómo se paga si trabajo el 16 de septiembre? ¿Y el 15 de septiembre? ¿Qué pasa si no me pagan como corresponde? De acuerdo con el artículo 74 de la Ley Federal del Trabajo (LFT), establece que solo el 16 de septiembre es un día de descanso obligatorio, por lo que los trabajadores no están obligados a prestar sus servicios, y según el artículo 75, aquellos que deban realizar actividades laborales tendrán derecho a que se les pague “independientemente del salario que les corresponde por el día de descanso obligatorio, un salario doble por el servicio prestado”. La Procuraduría Federal de la Defensa del Trabajo (Profedet) explica que por derecho, los trabajadores pueden descansar en esta fecha de manera remunerada con el salario diario. En caso de tener que trabajar, se debe recibir un salario doble adicional por su trabajo en un descanso obligatorio. Como resultado se debe recibir un salario triple. Por ejemplo, si un trabajador que recibe el salario mínimo vigente en la Ciudad de México deberá recibir lo siguiente: 278.80 pesos por derecho al salario diario en el descanso oficial federal; más 557.6 pesos, el doble del salario diario por prestar sus servicios. En total, su salario por el 16 de septiembre será de 836.4 pesos. Según la LFT, las jornadas de trabajo no podrán exceder al tiempo establecido: Ocho horas la jornada diurna; Siete horas la jornada noctura; y Siete horas y media la jornada mixta. Como se mencionó anteriormente, solo el 16 de septiembre es un día de descanso obligatorio. El próximo lunes 15 es un día laboral común a nivel nacional, y se paga como corresponde. En caso de que no te hayan pagado el salario triple en caso de trabajar, la primera acción sería acudir con el empleador o el área de recursos humanos para preguntar sobre el ajuste. En caso de negativa, la Profedet ofrece asesoría, asistencia en conciliación y representación jurídica para apoyar a solucionar la situación. En caso de tener que enfrentar un conflicto laboral, se apoyará con asistencia gratuita durante la conciliación, además de que informará sobre sus derechos como trabajador. Este proceso se lleva a cabo ante el el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral (CFCRL) y busca llegar a una solución amistosa entre la persona trabajadora y su patrón, evitando un juicio. Y en caso de juicio, se brindará el apoyo con abogados expertos en temas laborales y seguridad social de manera gratuita para la representación de la demanda y hasta la solución. Si acudes por ayuda de la Profefet, lleva contigo los siguientes documentos: – Identificación oficial; – Nombre de la persona empleadora; – Domicilio de la fuente de trabajo; – Recibo de nómina en caso de contar con ellos. Si tienes más datos o documentos relacionados con tu problema laboral, llévalos a alguna de las oficinas oficiales. Consúltalas en el siguiente mapa por entidad federativa. También puedes recibir atención en los números 800 717 2942 y 800 911 7877, en Atención Ciudadana 079 de la línea del Gobierno de México o mandar un correo a orientacionprofedet@stps.gob.mx ]]>
Reseña: WellHub, la apuesta corporativa por el bienestar físico y mental
Las prestaciones laborales son un derecho al que acceden millones de personas en el mundo. Y aunque existen algunos segmentos de la población que aún tienen una brecha de acceso, otras compañías brindan opciones adicionales a sus colaboradores, como Wellhub . Antes conocida como Gympass, esta app es un intermediario entre compañías, gimnasios, estudios de ejercicio y ahora también servicios de salud mental. A través de una suscripción pagada por las empresas, los empleados acceden a una red diversa de opciones de entrenamiento y actividades, desde clases de yoga hasta de gimnasia. El modelo no es novedoso. En México y América Latina ya existen competidores como TotalPass o FitPass, además de las tradicionales membresías que cada gimnasio o estudio ofrece directamente. La propuesta de WellHub intenta diferenciarse al integrar no solo centros de entrenamiento físico, sino también servicios adicionales que abarcan el bienestar integral. Sin embargo, como en cualquier plataforma que depende de la negociación con terceros y del modelo de suscripción corporativa, las opiniones de los usuarios varían. En Expansión cuatro colaboradores de distintas áreas probamos el servicio y estas fueron algunas de las impresiones. Antonio tiene una rutina sólida en el gimnasio, por lo que la aplicación resultó un complemento atractivo y destacó que lo más valioso fue la posibilidad de acceder a estudios y clases que, de manera individual, resultan costosas. Boxeo boutique, yoga en estudios reconocidos o entrenamiento funcional en cadenas premium se volvieron alcanzables gracias a la suscripción de prueba. “En general me gustó tener acceso a estudios como Templo, Commando o Síclo sin tener que pagar por asistir varias veces en la semana”, apuntó Antonio. Desde esta perspectiva, WellHub funciona como un “pase de acceso” a experiencias que de otro modo quedarían fuera del presupuesto personal. Sin embargo, no todo es positivo, Bruno, otro colaborador señaló que, al comparar la relación costo-beneficio, sigue prefiriendo a TotalPass. Argumenta que el esquema de precios y los planes de su competidor son más accesibles y menos restrictivos en comparación con WellHub. “Si bien la diversidad de la plataforma es amplia, la tarifa que paga la empresa y la que eventualmente absorbe el colaborador pueden no ser tan competitivas”, precisó. En este sentido, la decisión de la compañía sobre con qué proveedor contratar el servicio se vuelve determinante para la satisfacción de sus empleados. Salud mental y bienestar integral Jimena, otra de las colaboradoras que participó, resaltó un apecto poco explorado en servicios de este tipo como es el acceso a terapias y programas de salud mental. Para ella, la aplicación resultó reveladora, pues no solo ofrecía entrenamientos físicos, sino también consultas psicológicas y actividades como masajes. En un contexto donde el estrés laboral y la búsqueda de balance son cada vez más relevantes, este tipo de prestaciones agregan valor y podrían convertirse en un diferenciador para WellHub frente a otros actores del mercado. La economía global del bienestar alcanzó los 6.3 billones de dólares en 2023 y, dentro de ese universo, el segmento de bienestar corporativo se perfila como uno de los motores de crecimiento más dinámicos. Un estudio de Wellhub estima que este mercado pasará de 70,400 millones de dólares en 2024 a más de 106,000 millones en 2029, impulsado por organizaciones que priorizan la salud de sus equipos para aumentar productividad, reducir ausentismo y fidelizar talento. En ese marco, las plataformas tecnológicas que conectan a empresas con gimnasios, estudios y servicios de salud mental funcionan como puertas de acceso a nuevos usuarios, consolidándose como actores estratégicos en un sector que ya no es un beneficio adicional, sino un compromiso corporativo esencial. En mi experiencia, la aplicación me permitió descubrir nuevas disciplinas, desde pilates hasta clases de indoor cycling. Sin embargo, también identifiqué una limitación, pues al brindar tantas opciones, los usuarios rotan entre diferentes gimnasios y estudios sin generar fidelidad hacia un centro específico. Esto, desde mi perspectiva, puede impedir una especialización en una disciplina deportiva y también afecta a los propios estudios, que enfrentan la volatilidad de usuarios que llegan a través de la plataforma, pero no necesariamente se convierten en clientes recurrentes. Un punto en el que los cuatro coincidimos es en que la aplicación nos motivó a hacer más ejercicio. WellHub integra dinámicas internas que permiten a las áreas de Recursos Humanos plantear retos, medir participación y otorgar incentivos. En algunos casos, las empresas utilizan estos datos para premiar a los empleados más activos con beneficios adicionales. Sin embargo, esta misma característica refleja una de las principales limitaciones, pues el servicio depende de la contratación corporativa. Si la empresa no paga por el acceso, el colaborador no puede utilizar la aplicación de manera independiente, lo que restringe su alcance frente a servicios de suscripción directa como FitPass. Un modelo en consolidación En un contexto de teletrabajo híbrido y preocupaciones por la salud mental, plataformas de este tipo responden a la necesidad de flexibilidad y diversidad. No obstante, el mercado ya está ocupado por competidores que buscan atraer a las empresas con esquemas de precios diferenciados y acuerdos con cadenas de gimnasios. La pregunta que persiste es si este modelo logrará escalar más allá del segmento corporativo. Mientras tanto, para las organizaciones, se trata de una inversión que combina cultura organizacional, retención de talento y salud de los empleados que va desde los 900 pesos por empleado hasta más de los 2,500. Para los colaboradores, en cambio, la experiencia depende de su perfil, pues los que buscan variedad y bienestar integral encuentran un aliado, mientras que los que priorizan costos, pueden ver mayores ventajas en la competencia. ]]>
Cómo Corona pasó de panadería local a marca cervecera global
Corona nació en 1925 como una derivación natural de una panadería. Braulio Iriarte, empresario navarro que había consolidado su fortuna en la industria del pan en México, decidió junto con otros socios incursionar en la producción de cerveza. La decisión no fue casual: al igual que el pan, la cerveza utiliza levadura en su proceso, por lo que aplicar sus conocimientos en fermentación al nuevo producto era un paso “lógico” dentro de su experiencia y visión de negocio. La apuesta inicial fue de ocho millones de dólares para instalar una planta en la colonia Anáhuac de la Ciudad de México. En ese espacio comenzó la producción de una cerveza concebida para competir con las marcas importadas que dominaban el mercado nacional. Lo que empezó como un proyecto de diversificación se transformó en un fenómeno industrial y cultural. Con un mensaje sencillo y campañas vinculadas a la playa y el sol, Corona se convirtió en la cerveza mexicana más reconocida en el extranjero. Cien años después, la marca no sólo mantiene su relevancia, sino que se ha consolidado como el emblema de Grupo Modelo y la cerveza más valiosa del mundo. “Hoy estamos honrando nuestro pasado, que es lo que nos trajo hasta acá, pero también estamos viendo nuevas tendencias de consumo y es por eso que estamos impulsando productos como Corona Cero y Corona Golden Light en el norte del país”, dice Yune Aranguren, directora de marcas core en Grupo Modelo. La directiva reconoce que los hábitos de consumo han cambiado. En México, la cerveza sin alcohol ha crecido a una tasa anual de 30% en los últimos cinco años, 15 veces más rápido que la categoría tradicional, según NielsenIQ. “Las oportunidades están en Corona Zero, es en dónde sabemos que hay nuevas oportunidades”, asegura Aranguren. La estrategia busca captar a los consumidores jóvenes que buscan opciones más ligeras y saludables. “Las marcas de Grupo Modelo saben muy bien entender y detectar muy bien esas nuevas tendencias de consumo que tienen los consumidores en nuestro país”, añade la ejecutiva. La innovación no se limita al producto. Corona ha reforzado su posicionamiento global con patrocinios de alto impacto. En 2024 fue patrocinador oficial de los Juegos Olímpicos de París y ya prepara activaciones para la Copa Mundial de Fútbol 2026, que se disputará en México, Estados Unidos y Canadá. El festival Corona Capital es otro ejemplo de cómo la marca se ha vinculado con la música y la cultura urbana, reforzando su papel como un referente más allá del consumo de cerveza. La estrategia ha dado resultados medibles. En 2025, Corona fue reconocida por sexto año consecutivo como la marca más valiosa de América Latina, con un valor de 13,400 millones de dólares, un incremento de 29% frente al año anterior, de acuerdo con Brand Finance. El centenario es también un ejercicio de memoria. Grupo Modelo lanzó la campaña “100 años impulsando el Extra de México”, con la que busca destacar su capacidad de adaptación frente a los retos que ha enfrentado a lo largo de un siglo. “Desde nuestro primer comunicado de prensa hablábamos ya de la calidad de nuestros productos y teníamos el sueño de conquistar el mundo. Ese es el espíritu con el que Grupo Modelo y Corona, a lo largo de sus 100 años, han vivido la historia del país y también como en los momentos donde hemos tenido retos siempre hemos dado ese extra que nos permite salir adelante”, señala Aranguren. La compañía acompañará la celebración con la “Promo del Siglo”: 300 millones de botellas de Corona tendrán corcholatas con códigos QR que ofrecerán premios que van desde experiencias exclusivas hasta boletos para ver a la selección mexicana en el Mundial 2026. La campaña busca reforzar la conexión emocional con los consumidores en un contexto en el que el consumo de cerveza se ha visto afectado por factores climatológicos, como la sequía y las altas temperaturas. “Con esto, Corona refuerza su papel como impulsora de experiencias culturales y de entretenimiento de primer nivel que conectan generaciones y celebran la música como parte de la identidad colectiva del país”, afirma Aranguren. Un siglo después de su fundación, Corona es más que una cerveza: es una marca que supo convertir la tradición en innovación y la mexicanidad en un símbolo global. ]]>
¿Qué necesita Palestina para convertirse en un Estado?
Los territorios palestinos han permanecido en un estado de limbo político durante décadas, y el deseo de independencia y reconocimiento internacional de los palestinos sigue siendo profundamente controvertido. La próxima semana puede ser clave para avanzar en la parte del reconocimiento internacional. Francia, Reino Unido, Canadá —miembros del G7—, Australia y Bélgica prometieron que reconocerán al Estado palestino en una cumbre que se celebrará el 22 de septiembre, como parte de los trabajos de la Asamblea General de la ONU. La Asamblea General de la ONU adoptó este viernes una resolución respaldando la Declaración de Nueva York, que busca revitalizar la solución de dos Estados: Palestina e Israel, y el desarme de Hamás. El texto, impulsado por Francia y Arabia Saudita, y apoyado por decenas de países. El texto obtuvo 142 votos a favor, diez en contra —entre ellos Israel, Estados Unidos y Argentina— y 12 abstenciones.. La Declaración de Nueva York establece “una hoja de ruta única para materializar la solución de dos Estados”, afirmó el representante de Francia al presentar la resolución. Ese documento pide el alto el fuego inmediato en Gaza y la liberación de todos los rehenes, además del desarme de Hamás y su exclusión del gobierno de Gaza a favor de la Autoridad Palestina. La Declaración “pasa por el establecimiento de un Estado palestino viable y soberano, la normalización entre Israel y los Estados árabes y el establecimiento de garantías de seguridad colectivas, incluido Israel”, precisó el embajador de Francia. Un momento de crisis El aumento de los llamados al reconocimiento al Estado palestino refleja las crecientes preocupaciones de los países sobre las condiciones humanitarias cada vez más graves para los palestinos atrapados en medio de la guerra de Israel contra Hamás. ¿Cuántos estados reconocen actualmente a Palestina? De acuerdo con la Autoridad Palestina, que ejerce un poder limitado en partes de Cisjordania ocupada, 149 de los 193 países miembros de la ONU ya reconocen al Estado palestino. ¿Cuál es el estatus actual de Palestina? Actualmente Palestina tiene un estatus de Estado Observador Permanente en la ONU, lo que le permite participar en todos los procedimientos de la Organización. No así en la votación de proyectos de resolución y decisiones en sus principales órganos y organismos, desde el Consejo de Seguridad hasta la Asamblea General y sus seis comisiones principales. El 2 de abril de 2024 Palestina envió al Secretario General de la ONU una carta en la que solicitaba que se reconsiderara la solicitud de admisión de Palestina como miembro de la ONU, una solicitud que ya presentó también en el 2011. En esta ocasión, tras recibir la solicitud, el jefe de la ONU la remitió al Consejo de Seguridad el lunes 8 de abril donde se abordó el asunto en una reunión abierta. De conformidad con el reglamento provisional del Consejo, éste remitió el asunto a su Comité de Admisión de Nuevos Miembros, pero no alcanzaron la unanimidad para aprobar la solicitud.. ¿Cómo nacen los Estados miembros de la ONU? Se necesita un acuerdo entre la Asamblea General de la ONU y el Consejo de Seguridad para admitir nuevos Estados miembros. Cualquier solicitud de membresía en la ONU llega al Secretario General y luego se envía al Consejo de Seguridad y a la Asamblea General. El órgano de 15 miembros decide si recomienda o no la admisión a la Asamblea General de 193 miembros después de que su Comité de admisión de nuevos miembros delibera sobre el asunto. El proceso está descrito en la Carta de las Naciones Unidas, según la cual la membresía de las Naciones Unidas “está abierta a todos los demás Estados amantes de la paz que acepten las obligaciones contenidas en la presente Carta” y “puedan y quieran cumplir estas obligaciones”. El Consejo puede votar sobre la propuesta y debe tener al menos nueve miembros a favor y que ninguno de sus miembros permanentes (China, Francia, Rusia, Reino Unido, Estados Unidos) utilice su poder de veto. «Creo que si hubiera un estado palestino, habría un amplio esfuerzo internacional para ayudarlo a tener éxito», dijo Cook. Pero en última instancia, «no importa lo que alguien haga, el poder está en manos de los israelíes». Ningún estado externo reconocerá la perspectiva de la soberanía, dijo, ya que «el cambio tiene que venir dentro de la sociedad israelí, pero para entonces, puede que sea demasiado tarde». ]]>
Arranque complicado del nuevo Poder Judicial
Este martes, Gonzalo Soto y Fernando Guarneros, cómo la puesta en marcha del nuevo Poder Judicial se vio marcada por adscripciones que se notificaron semanas después de las elecciones, tribunales funcionando a medias y medidas exprés para capacitar a los jueces electos, todo en medio de recortes presupuestales y cambios en beneficios laborales, junto con la crónica de lo más destacado del primer grito de Claudia Sheinbaum. También hablaron de temas como: – Hacienda busca acceso total de plataformas digitales para mejorar recaudación – Pemex va de pilar a lastre de las finanzas de México – Nuevo Poder Judicial arranca entre desorden, desorganización y quejas – Estafa en juego: advierten sobre boletos falsos para el Mundial 2026 – Federación de Fútbol de Noruega donará ganancias del partido contra Israel a Médicos Sin Fronteras ]]>
Extorsión digital: un descuido y tu empresa puede perder millones
La extorsión digital dejó de ser un riesgo exclusivo para los usuarios individuales y ahora representa una amenaza estratégica para las empresas de todos los tamaños en México. Los ataques combinan sofisticación tecnológica con manipulación psicológica, generando pérdidas millonarias y afectando la reputación corporativa. “Hoy vemos robos de identidad en WhatsApp donde el delincuente analiza tu personalidad y te habla como tu contacto para que transfieras dinero voluntariamente”, afirma Antonio Fajer, CEO de Pentafon. Para las empresas, añade, un robo de bases de datos o una vulneración de sus sistemas de seguridad puede costar millones y generar la pérdida de clientes. Los métodos empleados por los delincuentes van desde compras en páginas inexistentes hasta depósitos en empresas ficticias, así como el robo de información que los propios usuarios entregan al caer en técnicas de ingeniería social. En muchos casos, dice el directivo de la empresa de seguridad en la operación omnicanal, los ataques empiezan con un correo aparentemente inofensivo o una llamada telefónica, y buscan robar datos sensibles para vaciar cuentas bancarias o comprometer información estratégica de la empresa. La importancia de las certificaciones Según Fajer, la magnitud del problema se ve exacerbada por la falta de certificaciones de seguridad en los centros de contacto y operaciones de muchas compañías: “Cuando no tienes infraestructura de seguridad y no tienes certificaciones, los datos de los clientes quedan expuestos. Y hay toda una mafia que toma esos datos y los utiliza para vaciar cuentas”. Las certificaciones internacionales como PCI (nivel 1) e ISO 27000 son las únicas que protegen de manera efectiva las transacciones financieras. Sin estas acreditaciones, el riesgo de fraude es extremadamente alto. “No es fácil certificarte y no es barato”, pero es más caro caer en este delito, advierte. El especialista agrega que el año pasado se registraron más de 8,000 millones de dólares (mdd) en fraudes, cifra que podría haberse reducido hasta en 90% si las compañías hubieran contado con los estándares de seguridad adecuados. A esto se suma el costo de recuperación: un ataque promedio puede costar más de 4 mdd, sin incluir las pérdidas de clientes o la afectación silenciosa a la reputación corporativa. El papel de los usuarios El CEO de Pentafon enfatiza que la responsabilidad es compartida: “La regla básica es que ningún usuario deba dar datos a una llamada entrante. Si quieres verificar, cuelgas y llamas al centro oficial, dando solo la información necesaria”. La combinación de centros certificados, sistemas de control internos y capacitación constante del personal reduce de manera importante el riesgo de fraudes internos y externos. El daño a la reputación de las empresas El experto alerta que el impacto de la extorsión digital va más allá de la pérdida financiera inmediata. La reputación empresarial se ve gravemente afectada, ya que los clientes pueden abandonar un proveedor con gran facilidad. “Cuando sufres un ataque, automáticamente el usuario dice: ‘No puedo transaccionar con esta empresa porque mis datos no están seguros’, y cambia de proveedor con un clic”, señala. Este fenómeno hace que los ataques sean altamente rentables para los delincuentes, quienes no solo buscan dinero sino que usan la amenaza de exponer información sensible como instrumento de presión. En cuanto a las vías de acceso de los delincuentes, Fajer explica que existen múltiples frentes: hackers individuales, redes organizadas y, en muchos casos, descuidos internos. “Muchos robos se generan internamente. Hay ingeniería social para obtener claves, y a veces el personal interno sin querer facilita información sensible”, advierte. Incluso centros de contacto con personal poco capacitado pueden abrir brechas críticas, lo que hace que mantener la seguridad digital sea cada vez más costoso, pero imprescindible para proteger tanto el patrimonio financiero como la confianza de los clientes. La recomendación de Fajer es que las empresas deben invertir en certificación y protección de sus operaciones o contratar terceros certificados, evitando centros baratos que ponen en riesgo la información sensible de sus clientes. “Si tu empresa no tiene centros certificados, o contrata centros baratos, pones en riesgo a tus clientes. La prevención es más efectiva que remediar un ataque”, concluye. México ocupa entre el segundo y cuarto lugar mundial en ciberataques, considerando el tamaño de su economía. La advertencia es ineludible: proteger los datos no es solo un requisito técnico, sino un compromiso estratégico para salvaguardar reputación, confianza de clientes y estabilidad financiera. La inteligencia artificial como escudo y arma de doble filo La IA se ha convertido en una herramienta central para proteger a las empresas frente a la extorsión digital, sobre todo en la gestión de call centers y centros de contacto. Fajer explica que uno de los principales riesgos provienen de que delincuentes organizados pueden infiltrarse como empleados. “En nuestro caso, todos los candidatos que aplican para trabajar con nosotros pasan por una revisión con robots de inteligencia artificial en 60 segundos. Van a todas las bases del país: checan historial financiero, legal, laboral y de desempeño. Si algo no coincide, automáticamente se reporta”, detalla. Con esto, incluso se detectan discrepancias de salario o antecedentes legales que podrían indicar riesgo de fraude. Pero la IA no solo revisa candidatos. También supervisa la operación diaria: “Tenemos robots que supervisan las llamadas 24 horas, detectan tiempos anómalos o preguntas fuera del script, y reportan cualquier intento de robo de información. Todo lo sensible lo capturan los robots, no las personas”. Gracias a esta automatización, se pueden analizar miles de datos en tiempo real, identificando patrones sospechosos como la extracción masiva de expedientes. Sin embargo, Fajer advierte que la IA también puede ser usada por los delincuentes: “La tecnología puede clonar voces, hacer análisis de perfiles y maximizar operaciones en diferentes lugares para evadir algoritmos de bancos. La misma herramienta que protege, también potencia la extorsión”. En sus palabras, la inteligencia artificial es una espada de doble filo: fortalece la seguridad y reduce costos al supervisar millones de operaciones sin error humano, pero al mismo tiempo amplía las capacidades de la delincuencia organizada. La clave está en aplicar la IA con rigor
El marketing que conmueve, pero no convence
El marketing, en los últimos años, parece haberse enamorado de su propio reflejo. Las marcas se llenaron de campañas que empoderan, conmueven, emocionan e invitan a “romper límites”. La emoción se convirtió en el nuevo oro del posicionamiento. Pero en medio de tanto storytelling, muchas olvidaron hacerse una pregunta básica: ¿cuánto vendimos? Porque si esa pregunta no tiene una respuesta concreta, el resto, por más inspirador que suene, se convierte en una linda puesta en escena sin impacto real en el negocio. Y en un contexto de incertidumbre económica, de inflación persistente, de juntas directivas que exigen eficiencia y no solo visibilidad, el péndulo empieza a moverse otra vez: la emoción vale, sí, pero sólo si genera valor. Un caso muy conocido, pero todavía incómodo para algunos, es el de los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Adidas fue sponsor oficial y desembolsó unas 100 millones de libras (alrededor de 115 millones de euros) para asegurarse visibilidad. Mientras tanto, Nike lanzó su campaña “Find Your Greatness”, una acción de ambush marketing que no solo no pagó derechos, sino que logró colarse en la conversación global. Mostraba personas comunes entrenando en lugares llamados «London» alrededor del mundo. Un mensaje simple: no necesitas ser olímpico para ser grande. El resultado: según una encuesta, el 37% del público pensó que Nike era patrocinador oficial. Adidas, que sí lo era, apenas fue identificado por el 24 %. Eso es una distorsión de percepción tremenda. Y para Nike, una victoria creativa sin haber pagado la entrada al juego. Ahora bien, ¿esto se tradujo en resultados concretos? No hay cifras oficiales que midan el impacto directo en ventas. Pero mientras Adidas perdió cuota de mercado en Europa Occidental (de 13.2 % en 2012 a 12.6% en 2013), Nike se mantuvo firme alrededor del 12%. Difícil atribuirlo únicamente a esa campaña, claro, pero el golpe estuvo bien dado. Y funcionó. Más cerca en el tiempo, el fenómeno se repitió. En el Maratón de la Ciudad de México de 2024 y en el Medio Maratón de Buenos Aires de 2025, Adidas fue patrocinador oficial de ambos eventos. Pero fue Nike quien se llevó toda la atención con espectaculares creativos distribuidos por la ruta. Mensajes como “Si duele, agrandá tu sonrisa” se viralizaron de inmediato. Nike no estaba en el contrato, pero sí en todas las fotos, las stories y las conversaciones. El público celebró la movida como un ejemplo brillante de marketing de guerrilla. Y lo fue. Pero otra vez, volvemos al punto: ¿eso convirtió? ¿Eso vendió? ¿O solo generó awareness? ¿Estamos midiendo la efectividad de una campaña por la cantidad de likes o por su impacto en el negocio? Cuando una marca invierte millones en creatividad, medios y activaciones pero no puede mostrar un impacto claro en ventas, leads o participación de mercado, algo no está cerrando. Porque emocionar sin convertir es solo una linda historia. Y los CFO no aprueban presupuestos por inspiración, sino por retorno. Esto no significa que el marketing emocional no sirva. Al contrario: hay marcas que lo hacen muy bien. Patagonia, por ejemplo, con su discurso coherente en torno a la sostenibilidad. Ikea, con su narrativa centrada en la funcionalidad y la vida real. No necesitan frases grandilocuentes: conectan desde lo que resuelven. Y eso también emociona. En cambio, muchas campañas actuales se vuelven fuegos artificiales: brillan un rato, generan likes, incluso premios, pero no dejan cimientos. Y cuando pasa el ruido, no hay base de negocio. Pensemos en las carreras urbanas. Hoy son un campo de batalla para las marcas deportivas. Se invierte en espectaculares, banderas, puestos de hidratación, influencers corriendo con equipamiento nuevo. Pero si esa presencia no se traduce en una relación sostenida con el corredor, en recompra, en comunidad o en ventas, entonces solo fue un show más. El consumidor de hoy ya no se deslumbra fácil. Está informado, es exigente, y reconoce cuándo una marca está diciendo algo o solo quiere mostrarse. Tal vez llegó el momento de reevaluar. De dejar de pensar que emocionar es el objetivo final. De volver a vincular lo que sentimos con lo que vendemos. De recordar que el marketing no existe para hacer campañas lindas, sino para crear valor. Que inspirar está bien, pero convencer es lo que genera negocio. No se trata de matar la emoción, sino de integrarla con propósito. De medirla, de exigirle resultados. De construir desde el alma, sí, pero también desde el Excel. Porque en la economía real, el storytelling sin rentabilidad se vuelve un lujo que pocas marcas pueden darse. La invitación para los líderes de marketing es clara: pensar con el corazón, sí, pero decidir con los datos. No basta con gustar. Hay que ser elegidos. No basta con emocionar: hay que mover la aguja del negocio. En ese equilibrio entre creatividad y conversión está el verdadero reto de las marcas que quieren crecer, no solo ser vistas. El marketing emocional no está en crisis. Pero sí está, cada vez más, bajo evaluación. Y eso no lo debilita. Al contrario, lo obliga a madurar. A dejar de buscar aplausos y empezar a buscar impacto. A volver a su esencia: conectar con las personas para mover decisiones. Y si lo logra, entonces emocionar sí sirve. Porque no solo toca el corazón, también mueve la caja. _____ Nota del editor: Matías Carrocera es experto en liderazgo, capital humano y visión empresarial, con una trayectoria destacada en el desarrollo de estrategias innovadoras. Síguelo en LinkedIn . Las opiniones expresadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>
El impacto cultural y comercial de la Generación Alpha
El regreso a clases marca uno de los momentos más relevantes para las marcas, no solo por el incremento en las ventas de categorías de mayor penetración como «Moda», que creció 88%, de acuerdo con la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO) , sino por el contexto cultural que lo rodea: la infancia ya no es solo un segmento demográfico; es la puerta hacia el consumidor más influyente de las próximas décadas: la Generación Alpha. Tecnología, su idioma nativo Cultura de valores: sostenibilidad e inclusión Nacidos entre 2010 y 2025, serán la primera generación enteramente del siglo XXI. Para 2030 comenzarán a llegar a la adultez y, para entonces, ya habrán superado en número a los Baby Boomers. Expertos estiman que un niño promedio de esta generación tiene más de 100 fotos publicadas en redes sociales antes de cumplir su primer año. Esto no solo habla de hiperconectividad; habla de una generación visualmente educada, culturalmente consciente y lista para convertirse en la de mayor poder adquisitivo de la historia. La Generación Alpha crece rodeada de plataformas como Roblox, TikTok y Minecraft, donde la narrativa, la creatividad y la interacción digital son parte de su identidad. Son consumidores digitales nativos que no solo consumen contenido; lo crean, lo editan y lo comparten. Su relación con la tecnología es emocional y experiencial, y eso transformará cómo esperan que las marcas se comuniquen. De acuerdo con VisualGPS, la plataforma de investigación de Getty Images, los padres Millennials y algunos Gen X, quienes toman la mayoría de las decisiones de compra, buscan imágenes y videos que muestren productos en contextos reales, demostrando cómo se integran en la vida diaria. Las marcas que dominen el lenguaje visual digital y entiendan las expectativas de autenticidad ganarán terreno no solo con los padres, sino con los futuros consumidores Alpha. El impacto cultural de Gen Alpha también está marcado por sus experiencias tempranas. Haber vivido la pandemia y crecer con la crisis climática como telón de fondo los ha hecho más conscientes de la importancia del bienestar, la sostenibilidad y la conexión con la naturaleza. En términos visuales, esto implica mostrar estilos de vida responsables, familias multigeneracionales y experiencias que conecten tecnología y conciencia ambiental. Las imágenes de niños que participan en acciones sostenibles, en espacios al aire libre o involucrados en innovación digital resuenan profundamente con ellos y con quienes influyen en su consumo. La representación auténtica de las personas sigue siendo esencial, pero las marcas tienen la oportunidad de dar un paso más allá de la diversidad: pasar de visualizarlos a reconocerlos como agentes culturales y consumidores emergentes. De acuerdo con VisualGPS, el hallazgo es claro: las personas prefieren representaciones reales, diversas, empáticas y positivas . Este enfoque no es trivial: determina qué marcas son percibidas como parte de su mundo y cuáles se sienten fuera de lugar. Construir relevancia hoy para no perder mañana Hablarle a esta generación no se trata solo de adaptar mensajes para TikTok o usar emojis. Significa entender que estamos frente a los consumidores más influyentes de las próximas décadas. Cada imagen, video o historia visual que se publique hoy no solo impacta la percepción de los padres, sino también la conexión emocional que la Generación Alpha tendrá con las marcas en el futuro. El reto está claro: visualizar su mundo tal y como lo viven, tecnológico, diverso, consciente y creativo, y hacerlo con una mirada que inspire confianza y relevancia cultural. Las marcas que lo entiendan no solo estarán listas para el regreso a clases, sino para la llegada de una generación que redefinirá lo que significa consumir, crear y creer en una marca. ____ Nota del editor: César Luckie es Country Manager de Getty Images en México desde 2018, con más de 10 años de experiencia en la industria publicitaria, desde el ámbito offline hasta el e-commerce. Síguelo en LinkedIn y/o escríbele a getty@another.co Las opiniones publicadas en esta columna corresponde exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>
Agentes de IA en las empresas, una revolución silenciosa
Hace 20 años parecía impensable que un solo dispositivo pudiera reemplazar a la cámara digital, el GPS, el reproductor de música, la agenda física, la linterna, la calculadora y la computadora portátil para tareas cotidianas. Sin embargo, los teléfonos inteligentes crearon una nueva forma de interactuar con la tecnología: lo que antes implicaba múltiples equipos, hoy cabe en el bolsillo. Y esa revolución silenciosa está ocurriendo de nuevo con los agentes de Inteligencia Artificial (IA). Inicialmente pensados como asistentes limitados, capaces de responder preguntas o generar texto básico, los agentes de IA ahora se están transformando en plataformas capaces de ejecutar tareas complejas, coordinar múltiples sistemas y aprender del comportamiento del usuario. Así como los smartphones agregaron y optimizaron funciones de otros dispositivos en una sola interfaz, los agentes ejecutan funciones tradicionales del software empresarial y automatizan procesos sofisticados, en tiempo real y sin intervención humana. En el mundo empresarial, herramientas como los CRM, la analítica de datos y las plataformas de gestión de proyectos dejaron de funcionar como entes aislados. Antes un gerente de ventas necesitaba abrir múltiples aplicaciones para ver el rendimiento de su equipo, analizar el embudo de ventas y luego redactar un informe. Hoy un agente de IA integrado puede generar ese informe en segundos, interpretar los datos y sugerir correcciones o estrategias, como si fuera un asistente humano altamente entrenado. Esta nueva generación de agentes va más allá de la automatización. Aprenden rutinas, identifican patrones, recuerdan decisiones y ejecutan procesos de forma autónoma. En departamentos de atención al cliente ya hay herramientas que implementan agentes para clasificar tickets automáticamente, priorizar su urgencia, sugerir respuestas basadas en interacciones previas y mejorar con cada nueva solicitud. Vivimos una nueva era. A diferencia de chatbots tradicionales, los agentes de IA automatizan procesos, resuelven solicitudes de clientes en tiempo real, generan reportes ejecutivos, analizan datos financieros y recomiendan decisiones operativas dentro de los entornos empresariales. Además aprenden del contexto, mejoran con el uso y se adaptan a las dinámicas particulares de cada empresa. En lugar de sumar aplicaciones, las empresas ahora incorporan inteligencia estratégica. Recordemos como los smartphones comenzaron a predecir palabras o sugerir rutas alternas en tiempo real. Hoy, los agentes de IA predicen y actúan como sistemas proactivos. Similar a los smartphones, la clave está en la integración. No basta con tener muchas funciones: lo esencial es que trabajen de manera armónica. La diferencia radica en que ahora los usuarios interactúan con la plataforma mediante conversaciones naturales para darle instrucciones y crear flujos automáticos que se ejecutan sin supervisión. Como ocurrió con los teléfonos inteligentes, hoy estamos ante una transición sutil que será histórica. Los avances en inteligencia artificial, que ahora parecen aislados, pronto serán indispensables. Así como nadie imagina volver a usar una cámara o un reproductor de MP3 por separado, pronto será inconcebible que las empresas operen sin agentes de IA que entiendan, sugieran y ejecuten. ____ Nota del editor: Edgar Guzmán es Customer Success Manager de ZOHO. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>
Septiembre y la prevención del suicidio
Septiembre es, a nivel global, el mes de la prevención del suicidio. En principio, podría parecer un tema ajeno a las páginas que suelen ocuparse de economía, finanzas, innovación o emprendimiento; sin embargo, la realidad nos demuestra lo contrario, porque hablar de salud mental y prevención del suicidio también es hablar del futuro de nuestra sociedad. La vida humana, al final, es el capital más valioso de cualquier economía. Las empresas enfrentan pérdidas de productividad vinculadas al ausentismo, la rotación de personal y el desgaste emocional de los equipos que atraviesan situaciones de salud mental, entre los que destacan la depresión y los trastornos relacionados con ésta. De ahí que, la salud mental no es un tema periférico, sino central en la agenda de quienes toman decisiones en los sectores empresarial, financiero y tecnológico. No hablar del tema tiene un precio; en las compañías, evitar conversaciones sobre salud mental genera culturas laborales rígidas, donde el desgaste emocional se oculta hasta que resulta incontrolable. Por su parte, en la sociedad, el estigma frena a las personas que podrían buscar ayuda, mientras que, en la economía, no atender este problema significa comprometer la innovación, la creatividad y la capacidad de riesgo calculado. Si aceptamos que la economía no es sólo un conjunto de transacciones, sino un entramado de relaciones humanas, entenderemos que la prevención del suicidio también es una estrategia de desarrollo económico. Ninguna corporación puede crecer sobre la base de trabajadores agotados o con miedo de reconocer sus vulnerabilidades. Ningún país puede aspirar a la competitividad si su población no encuentra sentido en el futuro. Por ello, es posible afirmar que el futuro de la economía pasa por la integración de la salud mental en los modelos de negocio; es decir, en corporativos de referencia global —que han entendido que el bienestar emocional es tan importante como la capacitación técnica— cada vez es más frecuente escuchar hablar de programas de apoyo psicológico, esquemas de flexibilidad laboral, espacios de escucha activa y formación en liderazgo empático. Ahora bien, el reto no se limita a las grandes multinacionales, sino que también se abre una oportunidad a las pequeñas y medianas empresas, quienes están en posibilidad de crear modelos de negocio que no midan únicamente su éxito en términos de crecimiento económico, sino en la capacidad de generar entornos sostenibles y humanos con la finalidad de reinventar las formas en que se cuida de las personas que sostienen esos proyectos. Hablar de suicidio en un medio de economía y negocios no es un desvío del camino, en cambio, es reconocer que la riqueza más importante —la humana— necesita protección. Para quienes lideran organizaciones, la decisión inmediata es clara: integrar la prevención y el cuidado de la salud mental en sus políticas corporativas. No basta con ofrecer beneficios en papel; es necesario construir culturas organizacionales que legitimen la vulnerabilidad y que reconozcan que pedir ayuda no es una señal de debilidad, sino de fortaleza. Para los emprendedores, la decisión empieza al reconocer que el ritmo acelerado de la innovación no debe cobrar factura en la salud personal. Emprender no significa desgastarse hasta el límite, sino encontrar modelos sostenibles de trabajo que permitan crecer con equilibrio. Y para los responsables de políticas públicas, la acción requiere articular estrategias que vinculen la salud mental con la competitividad económica y la cohesión social. Hablar de cifras y de productividad es necesario, pero nunca suficiente. Detrás de cada estadística hay una historia interrumpida, una familia afectada, un proyecto de vida que quedó trunco. Recordar esto es vital para no caer en la frialdad de los números. La prevención del suicidio no se logra únicamente con programas gubernamentales o corporativos, también se construye en lo cotidiano, en la empatía con los colegas, en la disposición de escuchar sin juicio, en la creación de entornos donde la persona se sienta acompañada; al final, la economía también se trata de confianza, confianza en los mercados, en las instituciones, pero, sobre todo, en la vida misma. Este septiembre, mes de la prevención del suicidio, tenemos la oportunidad de abrir una conversación que trasciende lo individual, es un tema de humanidad, pero también de economía y de futuro. Hablar de salud mental en los negocios, en las finanzas o en la tecnología no es un lujo, sino una urgencia. Si queremos sociedades innovadoras, compañías competitivas y economías sostenibles, debemos empezar por lo más elemental: cuidar de la vida porque esa es la inversión más rentable, y la única que garantiza que todo lo demás tenga sentido. ____ Nota del eitor: Alba Yaneli Bello es jueza de distrito. Síguela en Instagram como @Lalicbello Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente a la autora. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>