El mexicano David Toscana gana el Premio Alfaguara de novela 2026

El escritor David Toscana obtuvo el Premio Alfaguara 2026 por el libro “El Ejército Ciego”, de acuerdo con lo que informó este martes desde Madrid, España, el presidente del jurado, el mexicano Jorge Volpi. Celebramos el triunfo de David Toscana, escritor mexicano y ganador del Premio Alfaguara de Novela 2026 por EL EJÉRCITO CIEGO, obra presentada bajo el seudónimo Kozaro, el Escriba y con el mismo título. ¡Felicitaciones! ✒️📖#PremioAlfaguara #PremioAlfaguara2026 pic.twitter.com/maMcKXNEa4 En la edición XXIX se recibieron 1,140 manuscritos; 524 de España, 171 de Argentina, 169 de México, 109 de Colombia, 62 de Estados Unidos, 49 de Chile, 34 de Perú y 22 de Uruguay. — Alfaguara Editorial (@AlfaguaraMex) January 27, 2026 «A partir de un hecho histórico en el que Basilio II, emperador de Bizancio, ordena cegar a 15.000 soldados búlgaros, el autor crea una fábula oscura y poderosa, alejándose del relato histórico convencional», explicó Volpi sobre la obra de Toscana, de 64 años. ¿Quién es David Toscana? El escritor nació en Monterrey, Nuevo León, el 7 de noviembre de 1961. Actualmente tiene 64 años. Estudió Ingeniería Industrial y de Sistemas en el Tecnológico de la entidad. También fue parte de la Sociedad General de Escritores de México (Sogem). Becario del Centro de Escritores de Nuevo León, 1990, y del FONCA. La novela Estación Tula se tradujo al alemán, inglés y griego. En 2005 obtuvo el Premio Bellas Artes de Narrativa Colima para Obra Publicada (premio honorario) y el Premio de Narrativa Antonin Artaud por El último lector . Premio José María Arguedas 2008 por El ejército iluminado . Premio Xavier Villaurrutia de Escritores para Escritores 2017 por Olegaroy . ¿En qué consiste el Premio Alfaguara? El galardón consiste en 175,000 dólares y una escultura del artista español Martín Chirino, y la publicación simultánea en todo el territorio de habla hispana. Tras darse a conocer el premio, el sector cultural felicitó al autor a través de redes sociales. ]]>

México logra récord exportador en 2025, pero el balance sectorial es agridulce

Las exportaciones mexicanas cerraron 2025 con un nuevo máximo histórico , pese a un entorno comercial más restrictivo por los aranceles impulsados por Donald Trump . De acuerdo con cifras del Inegi , el valor total de las exportaciones de mercancías sumó 664,837 millones de dólares en el acumulado de enero a diciembre , un crecimiento anual de 7.6% . El avance, sin embargo, dejó un sabor agridulce cuando se observa el comportamiento por sectores . Aunque el comercio exterior mantuvo tracción, algunos de sus pilares mostraron retrocesos relevantes . El caso más visible fue el sector petrolero , cuyas exportaciones cayeron 26.4% anual y se ubicaron en 21,245 millones de dólares, afectadas por menores precios internacionales y una reducción en el volumen exportado. A ello se sumó la contracción de las exportaciones agropecuarias , que disminuyeron 10.8% en 2025 , hasta 20,969 millones de dólares, un dato significativo para un sector que históricamente ha funcionado como amortiguador del comercio exterior mexicano. Otro foco de atención estuvo en la industria automotriz , uno de los motores tradicionales de las exportaciones manufactureras. En el acumulado del año, los envíos automotrices sumaron 185,791 millones de dólares, lo que representó una caída anual de 4.2% . El retroceso contrastó con el dinamismo de otros segmentos manufactureros y reflejó un desempeño más débil en un sector altamente expuesto a la coyuntura comercial con Estados Unidos y a los ajustes en las cadenas de suministro. El balance positivo del año se sostuvo gracias al fuerte avance del resto de las exportaciones no petroleras, que crecieron 9.3% y alcanzaron 643,592 millones de dólares. Dentro de este grupo, el mayor impulso provino del resto de las manufacturas, que aumentaron 17.3% anual y sumaron 423,027 millones de dólares, así como de las exportaciones extractivas no petroleras, con un alza de 26.9%. Con ello, los bienes manufacturados concentraron 91.6% del valor total exportado en 2025, confirmando el peso dominante de la industria en el perfil exportador del país. En el frente de las importaciones, México adquirió del exterior 664,066 millones de dólares en mercancías durante 2025, un incremento anual de 4.4%. Las importaciones no petroleras avanzaron 5.3%, mientras que las petroleras retrocedieron 6.6%. Este desempeño permitió que la balanza comercial cerrara el año con un superávit de 771 millones de dólares, un giro relevante frente al déficit de 18,541 millones de dólares registrado en 2024. El crecimiento se concentró en las importaciones no petroleras, que avanzaron 5.3%, mientras que las petroleras retrocedieron 6.6%, en línea con la caída en precios internacionales y menores volúmenes de compra. La estructura de las importaciones mantuvo su perfil productivo, con los bienes de uso intermedio concentrando 76.8% del total, seguidos por los bienes de consumo con 14.7% y los bienes de capital con 8.5%. Durante 2025, las importaciones de bienes de consumo sumaron 98,021 millones de dólares, aunque mostraron una ligera caída anual de 1.3%, reflejo de un menor dinamismo en algunos segmentos del consumo final. En contraste, las importaciones de bienes de uso intermedio crecieron 7.2%, hasta 509,801 millones, un desempeño consistente con el peso de la manufactura exportadora y su demanda de insumos importados. Las importaciones de bienes de capital descendieron 8.7% anual y se ubicaron en 56,245 millones de dólares, lo que apuntó a un menor ritmo en la adquisición de maquinaria y equipo durante el año. ¿Cómo cerró el año? Este desempeño permitió que la balanza comercial de mercancías cerrara 2025 con un superávit de 771 millones de dólares, un cambio frente al déficit de 18,541 millones de dólares observado en 2024. El giro se explicó por el fuerte superávit de la balanza no petrolera, que pasó de 2,686 millones de dólares en 2024 a 26,323 millones en 2025, el mayor de los últimos años. Este avance convivió, sin embargo, con un mayor déficit petrolero, que se amplió hasta 25,552 millones de dólares, reforzando la idea de un equilibrio externo sostenido por la industria exportadora, pero con claroscuros en los flujos energéticos. En diciembre de 2025, las exportaciones alcanzaron 60,651 millones de dólares, un aumento anual de 17.2%. El crecimiento se apoyó en las exportaciones no petroleras, que avanzaron 19.5%, mientras que las petroleras volvieron a caer, con una contracción de 32.9%. Dentro de las exportaciones no petroleras, los envíos a Estados Unidos crecieron 17.9% anual, mientras que las ventas al resto del mundo avanzaron 28.0%. Las manufacturas lideraron el desempeño mensual, con un incremento anual de 20.6%, impulsadas por maquinaria y equipo, productos de la minerometalurgia y aparatos eléctricos y electrónicos. Sin embargo, no todos los sectores compartieron el dinamismo. Las exportaciones agropecuarias y pesqueras retrocedieron 12.7% en diciembre, con caídas marcadas en productos como jitomate, fresas, cebollas, ajo, ganado vacuno y aguacate. El sector automotriz apenas avanzó 0.8%, con descensos en las ventas dirigidas a Estados Unidos que fueron compensados por mayores envíos a otros mercados. En diciembre de 2025, las importaciones de mercancías sumaron 58,221 millones de dólares, un crecimiento de 16.7%. Las importaciones de bienes de consumo crecieron 25.3% anual y totalizaron 9,510 millones de dólares, con un avance de 32.5% en los no petroleros y una caída de 6.1% en los petroleros. ]]>

WhatsApp revisa tus mensajes a pesar del cifrado extremo, según una demanda contra Meta

Una demanda presentada ante una corte federal en San Francisco acusa a Meta de permitir que el personal interno tenga acceso a mensajes de WhatsApp pese a que el servicio asegura que opera bajo un esquema de cifrado de extremo a extremo. La demanda a Meta De acuerdo con un informe de Bloomberg, Meta y WhatsApp habrían construido una narrativa de privacidad que no coincide con el funcionamiento real del servicio. La demanda señala que la compañía “almacena, analiza y puede acceder” a comunicaciones que públicamente presenta como protegidas por cifrado de extremo a extremo. Como parte de esa promesa, WhatsApp muestra a los usuarios un aviso predeterminado que indica: “solo las personas en este chat pueden leer, escuchar o compartir los mensajes”. El caso fue presentado por un grupo de demandantes internacionales con representación de Australia, Brasil, India, México y Sudáfrica. En el escrito, sostienen que Meta engañó a miles de millones de usuarios al hacerles creer que sus mensajes eran completamente privados. Los demandantes argumentan que trabajadores dentro de la empresa tendrían la capacidad técnica para ver el contenido de mensajes considerados “privados”. El documento añade que parte de esta información habría salido a la luz gracias a denunciantes internos, aunque no se especifican identidades ni métodos de obtención de la evidencia. Meta y WhatsApp responden a las acusaciones Meta rechazó las imputaciones y adelantó que buscará sanciones contra los abogados de los demandantes. Andy Stone, portavoz de la empresa, calificó el litigio como infundado. “Cualquier afirmación de que los mensajes de WhatsApp no están cifrados es categóricamente falsa y absurda”, declaró Stone. Añadió que “WhatsApp ha utilizado cifrado de extremo a extremo con el protocolo Signal durante una década” y describió la demanda como “una obra de ficción frívola”. Una demanda que podría convertirse en colectiva Los abogados de las personas demandantes solicitaron que el proceso sea reconocido como una acción colectiva. De aprobarse, el caso podría ampliarse para incluir a más usuarios que consideren que las declaraciones de privacidad del servicio resultaron engañosas. El equipo legal incluye firmas como Quinn Emanuel Urquhart & Sullivan, Keller Postman y Barnett Legal. Hasta ahora, varios abogados involucrados han declinado hacer comentarios públicos sobre el proceso. La compra de WhatsApp llegó con cifrado Meta adquirió WhatsApp en 2014 y desde entonces ha promovido la privacidad como uno de los principales atributos del servicio. El cifrado de extremo a extremo se convirtió en el eje central de esa comunicación hacia los usuarios. ]]>

Tormenta invernal cobra la vida de 30 personas y deja a medio millón de hogares sin luz en EU

La megatormenta invernal que afecta a Estados Unidos desde el fin de semana ha dejado 30 muertos, incluidos siete en un accidente aéreo, y más de medio millón de hogares sin electricidad, en pleno frío polar. La masa gélida de aire ártico que se desplaza por Estados Unidos hará caer aún más la temperatura, especialmente en el norte, donde puede llegar a -45ºC de sensación térmica. El saldo de muertos se elevó a 30 a causa del fenómeno extremo, según una recopilación de informes de autoridades y medios locales, con causas que incluyen hipotermia, accidentes de tránsito o de aviación, con trineos, vehículos todoterreno y quitanieves. A la cifra de fallecidos se suman siete de los ocho pasajeros de un pequeño avión que se estrelló durante su despegue en plena tormenta de nieve en Maine el domingo por la noche, reportó la agencia aeronáutica estadounidense. En la ciudad de Nueva York, ocho personas más fueron halladas sin vida en medio del descenso de la temperatura, aunque las causas de su muerte aún están en investigación. Hogares sin electricidad Según el sitio especializado poweroutage.us, más de 530,000 clientes seguían sin servicio eléctrico el martes por la mañana, sobre todo en el sur del país. En Misisipi más de 140,000 hogares se encuentran sin electricidad y en Tennessee son más de 175,000. En ambos estados, el peso del hielo derribó las líneas eléctricas. En Luisiana suman más de 100,000 clientes con cortes eléctricos. La experta del servicio de meteorología nacional (NWS), Allison Santorelli , declaró a la AFP que la recuperación de esta tormenta fue particularmente ardua debido a la gran cantidad de estados afectados. Los estados del norte, con más provisiones para el invierno, no pudieron compartir sus recursos con las regiones del sur, menos preparadas. «Muchos de esos lugares no cuentan con los medios ni los recursos para limpiar después de estos eventos. Estamos especialmente preocupados por las personas en esas zonas que se encuentran sin electricidad en este momento», dijo. Considerada como una de los peores tormentas invernales de las últimas décadas en Estados Unidos, el fenómeno se acompaña de acumulación de hielo con consecuencias potencialmente catastróficas, según el NWS. Vórtice polar Dave Radell, meteorólogo del NWS con sede en Nueva York, declaró a la AFP que la nieve de esta tormenta era «muy seca» y «esponjosa», lo que significa que el viento podía azotarla con facilidad, dificultando la limpieza de carreteras y la visibilidad. Al menos 20 estados y la capital, Washington, se declararon en estado de emergencia para desplegar personal y recursos urgentes. Las nevadas dejaron carreteras intransitables, además de la cancelación de autobuses, trenes y vuelos durante el fin de semana. Los más grandes aeropuertos de Estados Unidos, entre estos Washington, Filadelfia y Nueva York, se encuentran prácticamente paralizados . Desde el sábado, más de 22,000 vuelos se cancelaron y otros miles han sufrido retrasos, de acuerdo con el sitio FlightAware. La tormenta se vincula con una deformación del vórtice polar, una masa de aire que usualmente circula por arriba del polo norte, pero que se desplazó hacia el sur. Los científicos consideran que el aumento de las perturbaciones en el vórtice polar podría estar relacionado con el cambio climático. ]]>

Gastos en camionetas ponen en jaque a la nueva Corte

Este martes, Alberto Verdusco y Lidia Arista hacen un recuento de los los gastos que se han hecho en la Suprema Corte de Justicia de la Nación durante los primeros cuatro meses de su funcionamiento, ya que se pagaron como camionetas, viajes, servicios de salud y hasta togas. También hablan sobre estos temas: – Sheinbaum dice que Salinas Pliego ya expresó su deseo de pagar – El autoempleo repunta en México y la manufactura se enfría – Se esperan aumento en contratación de seguros en 2026, pese al aumento de precios – Los robots también anotarán goles en el Mundial de Futbol 2026 ]]>

El registro nacional de telefonía: más datos, más riesgo

Llegó el registro de telefonía y la promesa es siempre la misma: reducir delitos como la extorsión, facilitar investigaciones y “poner orden” en el uso de las líneas celulares. En el discurso suena razonable. En la realidad digital, es mucho más complejo… y potencialmente más riesgoso. La lógica parece simple: si cada número está vinculado a una persona identificable, será más fácil rastrear a quien comete un ilícito. El problema es que esa visión parte de un supuesto que rara vez se cumple: que los sistemas tecnológicos son infalibles y que los datos estarán siempre seguros. La experiencia demuestra totalmente lo contrario. Un registro nacional de telefonía implica concentrar millones de datos personales en una sola infraestructura. Dependiendo del modelo, puede incluir nombres, identificaciones oficiales, datos biométricos o elementos que permiten la plena identificación de las personas. Desde el punto de vista de la ciberseguridad, eso no es solo una base de datos: es un objetivo de altísimo valor para grupos criminales, ciberdelincuentes y redes de fraude. No hace falta imaginar escenarios sofisticados. Basta con una mala configuración, una contraseña expuesta, un acceso indebido o una vulnerabilidad sin corregir para que ocurra una filtración masiva. Cuando eso pasa, el daño no es institucional, es personal. La información termina en mercados clandestinos, se usa para suplantar identidades, abrir cuentas bancarias, contratar servicios o cometer fraudes a nombre de terceros. Lo que se diseñó para dar seguridad termina multiplicando el riesgo. A eso se suma un segundo problema: la verificación de identidad. Registrar una línea no garantiza que quien figura como titular sea quien realmente la usa. De hecho, los esquemas obligatorios suelen detonar nuevos mercados ilegales: venta de identidades, uso de documentos falsos, registros realizados con datos de terceros sin su consentimiento. Incluso comienzan a verse casos de suplantaciones apoyadas en tecnología, como videos manipulados para pasar controles de validación remota. El resultado es un sistema que aparenta formalidad, pero que en la práctica puede estar lleno de identidades ficticias o prestadas. Esto abre también un frente jurídico complejo. Si una línea está registrada a nombre de alguien que en realidad no la usa, ¿qué valor probatorio tiene ese dato en una investigación? ¿Cómo se acredita la suplantación? ¿Quién asume la carga de demostrar que su identidad fue utilizada sin autorización? En lugar de simplificar el trabajo de las autoridades, se pueden generar nuevas disputas legales. Otro aspecto delicado es la exposición de información. Para cumplir con un registro de este tipo, las personas deben entregar datos que permiten no solo identificarlas, sino hacerlas plenamente rastreables. Cada campo adicional incrementa el impacto potencial de una brecha de seguridad. No se trata únicamente de un número telefónico, sino de un perfil que puede vincularse con hábitos, ubicaciones, relaciones y rutinas. En manos equivocadas, esa información es extremadamente sensible. El registro también plantea preguntas sobre vigilancia. Una base de datos nacional que asocia identidades con líneas activas facilita esquemas de monitoreo a gran escala. Aunque se justifique en términos de seguridad pública, la existencia de esa infraestructura crea condiciones para usos indebidos, accesos no autorizados o consultas sin control suficiente. La historia tecnológica demuestra que los sistemas diseñados con fines legítimos pueden terminar utilizándose de formas que no estaban previstas originalmente. Además, este tipo de medidas suele generar efectos secundarios que pocas veces se reconocen. Aparecen líneas registradas a nombre de terceros, números “prestados”, tarjetas SIM vendidas de forma irregular y servicios que ofrecen activaciones con identidades ajenas. Lejos de ordenar el mercado, se crea un ecosistema paralelo más opaco, donde la trazabilidad que se buscaba fortalecer se diluye. El debate de fondo no debería ser si queremos más seguridad. Por supuesto que la queremos. La pregunta correcta es si esta es la vía adecuada para alcanzarla. Sin una arquitectura técnica robusta, sin auditorías independientes, sin transparencia sobre cómo se protegerán los datos y sin mecanismos claros de rendición de cuentas, un registro masivo puede convertirse en un nuevo punto de falla nacional. Antes de celebrar la creación de un gran padrón, valdría la pena recordar algo básico en seguridad digital: toda base de datos puede ser vulnerada. La pregunta no es si alguien lo intentará, sino cuándo. Y cuando eso ocurra, los afectados no serán los sistemas, sino las personas. ____ Nota del editor: Carlos Ramírez Castañeda es especialista y apasionado por el Derecho Informático, particularmente en ramas de Ciberseguridad, Cibercriminalidad y Ciberterrorismo. Tiene un Máster en Derecho de las Nuevas Tecnologías de la Información y Comunicaciones de Santiago de Compostela España, Doctor en Administración y Políticas Públicas de México. Es colaborador de diversas instituciones académicas y gubernamentales, profesional siempre interesado en temas de ciberprevención particularmente con sectores vulnerables. Síguelo en Twitter como @Ciberagente . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>

La confianza, la infraestructura invisible de la economía digital

En la carrera por digitalizar procesos, servicios y relaciones, los datos personales se han convertido en uno de los activos más valiosos de la economía. Sin embargo, su verdadero valor no está solo en su explotación tecnológica, sino en la confianza con la que son gestionados. Cuando esa confianza se rompe, el costo no es técnico: es reputacional, económico y social. La transformación digital ha sido presentada durante años como una promesa de eficiencia, escalabilidad y crecimiento. Automatizar trámites, digitalizar servicios y personalizar experiencias se ha vuelto parte del lenguaje cotidiano de empresas y gobiernos. Pero en ese camino, hay un elemento que rara vez aparece en los planes estratégicos con la misma jerarquía que la tecnología: la confianza. Hoy, los datos personales son el insumo que hace posible gran parte de la economía digital. Sin ellos, no hay servicios financieros ágiles, telecomunicaciones inteligentes, plataformas interoperables ni experiencias personalizadas. Sin embargo, cuando la gestión de esos datos falla, no solo se compromete un sistema: se compromete la relación con las personas. En este contexto, la protección de datos personales ya no puede entenderse únicamente como un tema jurídico o de cumplimiento normativo. Es, cada vez más, una decisión estratégica de negocio y política de Estado. Las organizaciones invierten de manera constante en infraestructura tecnológica, automatización y ciberseguridad. Sin embargo, con frecuencia subestiman el impacto económico de perder la confianza de usuarios, clientes o ciudadanos. Un incidente de datos no solo implica sanciones o costos legales; implica pérdida de adopción, cancelaciones de servicios, deterioro de reputación y una conversación pública difícil de revertir. La confianza funciona como una infraestructura invisible: no se ve cuando todo marcha bien, pero su ausencia puede paralizar sistemas completos. Cuando las personas dudan sobre qué se hace con su información, cómo se protege o quién puede acceder a ella, la innovación deja de percibirse como progreso y comienza a leerse como riesgo. Por eso, las organizaciones que entienden la protección de datos como parte central de su propuesta de valor suelen tener una ventaja competitiva real. No solo cumplen con la ley; construyen relaciones más sólidas, sostenibles y resilientes con sus audiencias. En México, este debate ocurre además en un momento clave. En 2025 entró en vigor un nuevo marco legal en materia de protección de datos personales que actualiza obligaciones, redefine responsabilidades y busca responder a una realidad digital muy distinta a la de hace una década. El cambio normativo reconoce, al menos en el papel, que los datos personales, y especialmente los datos sensibles, requieren un tratamiento más riguroso y una supervisión más clara. Sin embargo, la existencia de una nueva ley no garantiza por sí misma confianza. La confianza no se decreta: se construye con decisiones operativas, gobernanza clara y comunicación transparente. Y ahí es donde muchas iniciativas digitales enfrentan su mayor reto. México, como otros países, avanza rápidamente hacia esquemas de identidad digital y registros centralizados. Estas iniciativas suelen justificarse por razones legítimas: eficiencia administrativa, inclusión, seguridad o acceso a servicios. El problema no es la tecnología en sí, sino que la velocidad del despliegue no siempre viene acompañada de una conversación pública clara sobre límites, controles y responsabilidades. El debate en torno a la incorporación de datos biométricos en sistemas de identificación ha puesto este dilema en evidencia. Más allá de posturas a favor o en contra, lo relevante es que buena parte de la discusión se ha dado de manera fragmentada, con vacíos de información y con una percepción creciente de opacidad. Cuando las personas no entienden para qué se recolectan sus datos, cuánto tiempo se conservarán o qué mecanismos existen para protegerlos, la desconfianza se vuelve inevitable. A esto se suma la experiencia reciente del registro obligatorio de líneas móviles. Antes incluso de que se consoliden esquemas más amplios de identidad digital, este proceso ya evidenció fallas técnicas, confusión operativa y preocupaciones legítimas sobre la seguridad de la información, así como la aparición de narrativas y ofertas informales que aseguran contar con chips previamente validados con datos personales sensibles. El caso es ilustrativo: iniciativas con objetivos legítimos pueden erosionar rápidamente la confianza si no se diseñan con estándares claros, controles de calidad robustos, una estrategia de ciberseguridad sólida y una comunicación rigurosa desde el inicio. Durante años, la responsabilidad de la privacidad se ha colocado casi por completo en el usuario: aceptar términos, leer avisos extensos, otorgar consentimientos. Esta lógica hoy muestra claros signos de agotamiento. La llamada “fatiga del consentimiento” es real y tiene consecuencias prácticas: las personas aceptan sin comprender, y las organizaciones asumen que eso equivale a confianza. La confianza no se firma en un aviso de privacidad ni se resuelve con un clic. Se construye con decisiones estructurales, con procesos claros y con una ética de diseño que ponga a las personas en el centro. En un entorno donde los datos son cada vez más sensibles y valiosos, la carga de la responsabilidad debe recaer en quienes los recolectan y administran, no en quienes simplemente necesitan acceder a un servicio. Aquí es donde la comunicación deja de ser reactiva y se vuelve estratégica. No basta con tener políticas internas robustas si no se saben explicar. No basta con cumplir la norma si no se comunica con claridad qué se está haciendo, por qué y con qué límites. _____ Nota del editor: Matías Carrocera es experto en liderazgo, capital humano y visión empresarial, con una trayectoria destacada en el desarrollo de estrategias innovadoras. Síguelo en LinkedIn . Las opiniones expresadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>

2026, el año para invertir con método, no con prisa

El inicio de un nuevo año suele venir acompañado de propósitos financieros: ahorrar más, invertir mejor, hacer crecer el patrimonio. Sin embargo, empezar 2026 invirtiendo no es solo una cuestión de calendario, sino de contexto. Hoy los mercados son más accesibles que nunca, pero también más complejos, más rápidos y más expuestos a decisiones impulsivas. Esta combinación ha generado una paradoja: nunca había sido tan fácil invertir y, al mismo tiempo, tan fácil hacerlo mal. En México, el interés por invertir ha crecido de forma sostenida. Datos de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) muestran un aumento en el número de cuentas de inversión y en la participación del inversionista minorista, impulsado principalmente por plataformas digitales. El crecimiento, sin embargo, no ha venido acompañado de una mejora proporcional en el entendimiento financiero. El resultado es un mercado con más participantes, pero no necesariamente con mejores decisiones. La evidencia internacional confirma este rezago. La Encuesta de Educación Financiera para Adultos (INFE) de la OCDE 2023, aplicada en 39 países, evaluó conocimientos, comportamientos y actitudes financieras, tanto tradicionales como digitales. Los ocho países de América Latina y el Caribe incluidos en el estudio se ubicaron en niveles iguales o por debajo del promedio global. Este dato es contundente: incluso con mayor acceso a productos financieros, la región sigue enfrentando una brecha estructural en la comprensión del riesgo y en la toma de decisiones informadas. Este contexto ayuda a explicar por qué muchos inversionistas llegan al mercado con expectativas poco realistas. La narrativa de rendimientos rápidos, amplificada por redes sociales y recomendaciones simplificadas, ha desplazado conversaciones más incómodas, pero necesarias, sobre volatilidad, pérdida y disciplina. Invertir no es un atajo para resolver problemas financieros en el corto plazo, y tratarlo como tal suele tener consecuencias costosas. Por eso, antes de preguntarse “¿en qué invertir en 2026?”, la discusión debería empezar por cómo invertir. Definir objetivos claros, un horizonte de tiempo realista y una tolerancia al riesgo honesta es lo que permite distinguir entre invertir y especular. Sin este marco, cualquier instrumento —por sofisticado que sea— se convierte en una apuesta. La educación financiera no es un accesorio ni una etapa que pueda omitirse. Es un elemento central del proceso. Quien no entiende cómo funcionan los mercados está condenado a reaccionar ante ellos. Y reaccionar, en un entorno volátil, rara vez es una estrategia sostenible. Cuando el proceso está claro, entonces sí tiene sentido hablar del “en qué”. De cara a 2026, la conversación debería alejarse de la búsqueda de la oportunidad del momento y centrarse en la diversificación como principio básico de gestión de riesgo. Diversificar no es acumular activos sin lógica, sino distribuir el riesgo de forma deliberada y alineada con objetivos de largo plazo. Las acciones pueden ofrecer crecimiento, pero también están sujetas a ciclos y correcciones. Los instrumentos de renta fija pueden aportar estabilidad, aunque no están exentos de riesgos. La exposición internacional reduce la dependencia de una sola economía, pero exige entender variables externas. Incluso los instrumentos más complejos requieren un nivel de conocimiento que no todos los inversionistas tienen ni necesitan. Datos del Inegi y de la Condusef muestran que una parte relevante de la población mexicana utiliza productos financieros sin comprender plenamente su funcionamiento. Esta brecha entre uso y entendimiento es uno de los principales obstáculos para una inclusión financiera real. Democratizar la inversión no debería medirse solo por el número de cuentas abiertas, sino por la calidad de las decisiones que esas cuentas permiten tomar. La tecnología, por sí sola, no corrige este problema. Puede facilitar el acceso y la información, pero no sustituye el criterio. Sin educación, la tecnología solo acelera errores. Con educación, en cambio, puede convertirse en una herramienta poderosa para construir patrimonio de forma responsable. Invertir mejor no es un propósito anual ni una moda pasajera. Es un proceso continuo que exige información, disciplina y visión de largo plazo. 2026 puede ser el año para empezar a invertir con método y dejar atrás la prisa. _____ Nota del editor: Catalina Clavé es CEO de Webull México. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente a la autora. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>

La relación México-Canadá eleva su apuesta económica ante la presión de Trump

La relación económica entre México y Canadá avanza en un momento de definiciones para América del Norte. Mientras ambos gobiernos buscan estrechar su cooperación en infraestructura, energía, comercio y agricultura, Ottawa enfrenta presiones externas que influyen en cada movimiento. La relación con China y las advertencias del presidente de Estados Unidos, Donald Trump , marcan el telón de fondo de una etapa clave para el futuro del T-MEC . En ese escenario el Plan de Acción México-Canadá bajo el gobierno de Mark Carney y Claudia Sheinbaum , coloca a la relación económica como eje central de la relación bilateral. A diferencia de ejercicios anteriores, la nueva estrategia apuesta por una cooperación más profunda en puertos, corredores logísticos, energía, comercio, inversión y agricultura. El objetivo es reforzar la competitividad regional y reducir vulnerabilidades en un sistema comercial cada vez más fragmentado. Los datos muestran una relación económica con amplio margen de crecimiento. En 2024, el intercambio comercial entre México y Canadá alcanzó 32,027 millones de dólares, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Economía, lo que representó apenas 2.6% del comercio total de México. El balance favorece a México. En 2024, el país registró un superávit comercial de 5,886 millones de dólares frente a Canadá, y entre enero y noviembre de 2025 el saldo positivo ya sumó 8,780 millones de dólares. En inversión extranjera directa, Canadá ocupa el tercer lugar entre los principales inversionistas en México, mientras que México se ubica hasta la posición 29 entre los países que invierten en Canadá. En el plan de Sheinbaum y Carney la infraestructura ocupa un lugar protagónico, con la cooperación portuaria y logística. México y Canadá plantean una agenda conjunta para fortalecer la conectividad marítima, modernizar puertos y mejorar la integración entre transporte marítimo, ferroviario y carretero. La intención es construir corredores logísticos más eficientes, con menores costos y tiempos de traslado, capaces de sostener cadenas de suministro más sólidas y de abrir nuevas rutas hacia mercados internacionales. Ese impulso se extiende a la energía, pues el plan traza una agenda de corredores energéticos que busca una cooperación más estrecha en seguridad del suministro, transición y desarrollo de infraestructura estratégica. Ambos países apuestan por un diálogo técnico más profundo, el intercambio de información y la exploración de proyectos que respalden el crecimiento industrial y comercial a largo plazo. El comercio y la inversión completan esta estructura económica al incluir medidas para facilitar el intercambio bilateral y promover la llegada de capital, con atención especial en pequeñas y medianas empresas. La meta consiste en reducir barreras, mejorar la coordinación regulatoria y ampliar la participación empresarial en ambos mercados. A estas acciones se suman iniciativas de promoción económica conjunta y de digitalización de procesos logísticos y comerciales, orientadas a fortalecer la eficiencia de las cadenas productivas. En innovación, Canadá y México dan un primer paso con el compromiso de firmar un nuevo Memorándum de Entendimiento para fortalecer la colaboración en investigación. El acuerdo involucrará al Consejo de Investigación en Ciencias Naturales e Ingeniería de Canadá, al Consejo de Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades y a la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación de México, y deberá concretarse antes del 31 de marzo de 2026. Este memorándum busca ampliar la cooperación científica y dar impulso a proyectos conjuntos en áreas interdisciplinarias estratégicas, como la transición energética, la inteligencia artificial y las tecnologías de la salud. La agricultura también forma parte de este rediseño. México y Canadá proponen una acción conjunta en agroalimentación para fortalecer cadenas productivas, facilitar el comercio de alimentos y avanzar en cooperación sanitaria y fitosanitaria. Este frente adquiere peso estratégico en un momento en el que el comercio agrícola vuelve a ocupar un lugar central en las disputas y negociaciones comerciales. El cambio es evidente al compararlo con el Plan de Acción México-Canadá, que se pactó en las administraciones del expresidente Andrés Manuel López Obrador y el ex primer ministro Justin Trudeau. En ese entonces, el comercio y la inversión figuraban dentro de una agenda más amplia dominada por temas sociales, movilidad humana, género, reconciliación con pueblos indígenas, salud y cooperación ambiental. La economía tenía presencia, pero no marcaba el rumbo ni contaba con objetivos específicos en infraestructura logística y energética, como ocurre ahora. Este cambio de enfoque coincide con una etapa compleja para Canadá. El primer ministro Mark Carney ha defendido que las decisiones recientes de Ottawa respecto a China se apegan a las obligaciones asumidas bajo el tratado comercial con Estados Unidos y México. El acuerdo, recordó, impide firmar tratados de libre comercio con economías no basadas en el mercado sin notificación previa. Su gobierno, subrayó, no tiene intención de hacerlo con China ni con ninguna otra economía de ese tipo. Bajo esa premisa, Canadá acordó reducir el arancel de 100% aplicado a los vehículos eléctricos fabricados en China a una tasa de 6.1%, con un límite anual de 49,000 unidades. A cambio, se prevé una reducción de los aranceles de represalia que China impuso a productos agrícolas canadienses como la langosta, el cangrejo y la canola. Para Carney, este entendimiento busca cerrar tensiones comerciales de larga data sin salirse de los márgenes del T-MEC. La respuesta desde Washington no tardó, pues Donald Trump amenazó con imponer aranceles de 100% a los productos canadienses si Ottawa alcanza un acuerdo comercial con China. Para Carney, no resulta casual que estas advertencias aparezcan justo antes de las negociaciones para renovar el tratado. En redes sociales, el mandatario estadounidense incluso se refirió al primer ministro canadiense como “gobernador” y reiteró su amenaza arancelaria. Mientras Carney Describió a Trump como un “fuerte negociador” y llamó a leer algunos de sus mensajes dentro de una lógica más amplia. Desde México, la presidenta Claudia Sheinbaum ha fijado una línea similar. Su gobierno, afirmó, trabajará para preservar la integración comercial regional. En los meses clave para la continuidad del T-MEC, anunció su intención de colaborar con Mark Carney. Las diferencias, sostuvo, reflejan miradas distintas frente a lo que ocurre en el comercio internacional. Las

México, en la mira para ser el segundo mercado clave de la automotriz china Jetour

En un entorno automotriz cada vez más complicado por la guerra arancelaria y la amplia competencia interna , Jetour, una de las marcas del gigante Cherry Holding Group, busca convertir a México en su segundo mercado más importante a nivel mundial, solo por detrás de China. Y para hacerlo, la compañía plantea una reestructura operativa que busca capitalizar el interés de los consumidores mexicanos por los vehículos SUV y la tecnología híbrida de última generación. Sorteando la furia arancelaria La compañía opera bajo un esquema de subsidiaria, contando con una red de 33 distribuidores en territorio nacional y que espera llegar a 50 a finales de este año, cuenta Saul Espinosa Aguilar, VP de Jetour Soueast México. “Tenemos una cobertura nacional de aproximadamente el 80%, con presencia en las principales ciudades. Solo nos falta presencia en cuatro estados: Guerrero, Aguascalientes, Baja California Sur y Tamaulipas. Actualmente operan 33 distribuidores; buscamos llegar a 40 para la primera mitad de 2026 y cerrar ese año con 50 agencias funcionando al 100%”, detalla el directivo en entrevista con Expansión. A pesar de la incertidumbre geopolítica y los ajustes en aranceles, Espinosa Aguilar destaca la solidez financiera de la compañía y su capacidad para adaptarse al crecimiento del mercado nacional. “Todas las unidades son producidas en China e importadas. Aunque enfrentamos nuevas cuotas de importación en México, estamos en una etapa temprana de desarrollo que favorece nuestra estructura financiera, contando con el apoyo de Jetour International en costos operativos”, comenta. Logística ante la incertidumbre “Somos la marca más rentable de Grupo Cherry a nivel mundial. Nuestro cliente tiene un perfil más resistente a los ajustes de precio por el tipo de producto que ofrecemos. Podemos desacelerar el ritmo de crecimiento si es necesario, pero la tendencia sigue firme, y el surtimiento de productos y autopartes está garantizado ya que nuestro portafolio está vigente a nivel global”, añade el VP de Jetour. “Nuestro cliente tiene un perfil más resistente a los ajustes de precio por el tipo de producto que ofrecemos. Podemos desacelerar el ritmo de crecimiento si es necesario, pero la tendencia sigue firme, y el surtimiento de productos y autopartes está garantizado ya que nuestro portafolio está vigente a nivel global”, destaca el ejecutivo. Ante un posible riesgo de altos tiempos de espera por refacciones o piezas para los usuarios del país, Espinosa Aguilar dice que cuentan con una alianza con Estafeta para la logística interna y entrega de partes a los distribuidores, lo cual permite que los tiempos de respuesta sean cortos y el servicio técnico sea especializado. Actualmente, la empresa emplea de forma directa a 50 personas, pero su red de distribuidores genera entre 300 y 500 empleos indirectos. Una vez que operen las 50 agencias, los empleos indirectos podrían escalar hasta los 1,500 puestos. ¿Nueva planta armadora en México? Respecto a la posibilidad de instalar una planta productora en México, el directivo reconoce que existe el interés, pero el factor determinante será la estabilidad política. «Al día de hoy, con tanta incertidumbre a nivel global, no se da la certidumbre para una inversión de esa magnitud. Sin embargo, la puerta permanece abierta una vez que el panorama internacional se aclare”. Jetour llegó a México en 2023 bajo una modalidad de importación, modelo que permaneció hasta marzo de 2025, cuando tomaron el control bajo un esquema de subsidiaria, vendiendo y operando directamente como marca. Actualmente tiene una oficina nacional de ventas para controlar la operación con distribuidores. De marzo a noviembre pasados, la empresa llevaba 2,088 unidades vendidas en el país. La apuesta de Jetour va más allá de las fronteras mexicanas, ya que tiene presencia en Centroamérica, el Caribe y Sudamérica. En Brasil entrarán como subsidiaria a mediados de 2026. La firma está en el Top 10 de ventas en Medio Oriente y China. En 2026 entraremos a Europa y para inicios de 2027 a otros mercados africanos. Solo en Estados Unidos y Canadá no tienen presencia en el continente. ]]>