Efemérides de febrero 2026: ¿qué se celebra en México además del día del amor y la amistad?

Febrero suele relacionarse con el mes del amor y la amistad; sin embargo las efemérides incluyen otras fechas relevantes, como el aniversario de la Promulgación de la Constitución Mexicana. A continuación te enlistamos las fechas más relevantes del segundo mes del 2026. 1 febrero 2007: Se expide la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia. 2 de febrero : Día de la Candelaria. De acuerdo con la iglesia católica, se festeja 40 días después del nacimiento de Jesucristo, por lo que la Virgen María llevó candelas a la Iglesia para que estas fueran bendecidas. En la época de la Conquista se combinó con la celebración de la temporada de siembra, por lo que es una tradición llevar al Niño Dios a la iglesia y comer tamales. 3 febrero 1939: Se crea el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). El 23 de enero de 2026, dio a conocer el descubrimiento arqueológico más importante de la década, de acuerdo a la misma institución. Una tumba zapoteca que data del año 600 de nuestra era. La tumba está localizada en los Valles Centrales del estado de Oaxaca y, por su riqueza arquitectónica y pictórica, aporta información de alto valor sobre la organización social, los rituales funerarios y la cosmovisión de esta civilización prehispánica. 4 febrero 1957 : Muere Miguel Covarrubias, pintor, caricaturista y museógrafo. 5 febrero: Aniversario de la promulgación de las Constituciones de 1857 y 1917. Este documento establece los límites y las relaciones entre los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial; además de los derechos de los ciudadanos y cómo se establecen las relaciones y delimitaciones entre los ciudadanos y los diferentes niveles del gobierno, federal, estatal y municipal. 5 febrero 2016: Se expide el decreto bajo el cual el Distrito Federal pasa a denominarse Ciudad de México y se eleva a rango de entidad federativa. 9 febrero 1929: Se fusiló en la penitenciaría de Lecumberri, a León Toral, fanático católico que asesinó al general Álvaro Obregón. 10 febrero 1992: Por decreto presidencial, se conmemora el Día de la Fuerza Aérea Mexicana. 12 febrero 1947 : Se reconoce, en el ámbito municipal, el derecho de las mujeres a votar y ser votadas. 13 febrero 1822 : Las Cortes de España desconocen los Tratados de Córdoba, que establecían la independencia de México. 14 de febrero: Día del Amor y la Amistad: Por las calles de diversas ciudades se observa los jóvenes enamorados portar globos, rosas, chocolates entre otros regalos para celebrar esta fecha la fecha que la estableció el Papa Gelasio para honrar a San Valentín. 16 febrero 1977: Muere en la Ciudad de México Carlos Pellicer, poeta, miembro de la Academia Mexicana de la Lengua y fundador de varios museos. Sus restos descansan en la Rotonda de las Personas Ilustres. 18 febrero 1856: Se instala el Congreso Constituyente que crearía la Constitución de 1857. 19 febrero : Día del Ejército Mexicano. 22 febrero : Aniversario de la muerte de Francisco I. Madero, en 1913. 24 febrero: Día de la Bandera , uno de los símbolos patrios. Durante la Revolución Mexicana el presidente Venustiano Carranza estableció el 20 de septiembre de 1916 que el águila se representara de perfil izquierdo, posada sobre un nopal que brota de una roca rodeada de agua y adornada en la parte de abajo con ramas de encino y laurel. 28 febrero: Aniversario de la muerte de Cuauhtémoc, en 1525. ]]>

Resiste, dura y cumple: así es el Honor Magic8 Lite bajo uso real

Honor refuerza su ofensiva en la gama media mexicana con el Magic8 Lite, un equipo que promete equilibrio entre resistencia y autonomía a precio de gama media, pero ¿logra cumplir? Estuve probando el teléfono por casi dos meses, en trayectos largos, jornadas de trabajo, fotos rápidas en la calle y maratones de video por la noche y te contaré cuál fue mi impresión del equipo. ¿Para quién sí es el Honor Magic 8 Lite? La pantalla amplia con tecnología AMOLED ofrece colores vivos y negros profundos, lo que se traduce en series con buen contraste y textos fáciles de leer bajo el sol. No compite con un panel de gama alta en brillo extremo, pero cumple sin drama en exteriores. En cuanto a la navegación, no tuve problemas con la fluidez al desplazarme por redes sociales o menús. Honor integra un procesador clásico en la gama media, un Qualcomm Snapdragon 6 Gen 4 junto con 8 GB de memoria RAM que en conjunto resultan suficientes para hacer varias tareas a la vez. En el uso real, el sistema responde con agilidad al alternar entre mensajería, mapas, cámara y navegador. Juegos pesados corren con ajustes gráficos moderados; el equipo prioriza estabilidad antes que potencia bruta. Aquí aparece uno de sus límites, pues definitivamente no es es para quien busca el máximo rendimiento en títulos exigentes encontrará caídas de cuadros. La batería sobresale, es de 7,500 mAh, una capacidad muy por encima de lo que suele verse en teléfonos de gama media y en la vida diaria, eso significa jornada y media sin buscar enchufe con uso de un día completo de navegación, video y cámara. La carga rápida de 66 W ayuda, aunque no rompe récords; carga rápida por cable de hasta 66 W, el teléfono puede alcanzar alrededor de 50% de carga en unos 30 minutos, pero una carga completa requiere poco más de una hora. El sistema de cámaras apuesta por un sensor principal de alta resolución. Con buena luz, logra fotos nítidas, colores agradables y suficiente detalle para recortes o redes sociales. El modo retrato separa bien al sujeto del fondo. En escenas nocturnas, el resultado pierde consistencia; aparece ruido y el enfoque duda. La cámara frontal cumple para videollamadas y selfies, sin destacar. El diseño prioriza resistencia y ergonomía. El cuerpo soporta caídas y salpicaduras accidentales, algo valioso para quien vive entre transporte público, mochilas y prisas. A cambio, el acabado no busca lujo; se siente sólido más que elegante. En el software, el Magic8 Lite integra la capa MagicOS de Honor sobre Android, que añade funciones útiles de personalización y herramientas propias, pero también incorpora aplicaciones preinstaladas que resultan poco útiles, como accesos a tiendas en línea, juegos promocionales y servicios de entretenimiento, además de apps propias de Honor que duplican funciones ya cubiertas por el ecosistema de Google, como galería, navegador o gestor de archivos. La mayoría de estas aplicaciones se puede desinstalar o desactivar, por lo que no afectan de forma grave el desempeño, pero sí generan una primera impresión de sistema “cargado”. Este lanzamiento no llega aislado. De acuerdo con Omdia, Honor registró en 2025 una expansión de envíos de 55% durante los primeros trimestres del año. Latinoamérica se consolidó como región clave para ese crecimiento, y México mantiene 8% de participación dentro de la región, mientras Brasil lidera con un salto de 478% año contra año. La marca reconoce que su estrategia se centra en conquistar usuarios en el rango medio alto, donde hoy concentra 23% de sus envíos. El Magic8 Lite encaja exacto en esa apuesta, con un precio aún accesible y experiencia cercana a modelos más caros. Para quien prioriza batería duradera, pantalla atractiva, uso fluido en tareas diarias y un equipo resistente sin pagar cifras de gama alta. Estudiantes, trabajadores móviles y creadores casuales de contenido pueden sacar provecho. ¿Para quién no? Para gamers exigentes, amantes de la fotografía nocturna o quien busca materiales premium y cámaras de nivel flagship. Con un precio de 8,999 pesos, el Honor Magic8 Lite ofrece una propuesta coherente con su momento de mercado. No revoluciona el segmento, pero entrega valor en autonomía, pantalla y desempeño estable. Sí vale la pena para el público que encaja en ese perfil práctico; fuera de ese grupo, conviene mirar opciones con mejor cámara o más potencia, aunque cuesten más. ]]>

Autosuficiencia petrolera pasa factura: ingresos por exportaciones caen 61% en 2025

México tiene un objetivo claro: dejar de exportar su petróleo para aprovecharlo, procesarlo en territorio nacional y aumentar su producción de combustibles sin importar el impacto que esa decisión pueda generar en las finanzas de Pemex y del país. Datos de la petrolera mexicana muestran que en diciembre de 2025, el valor de las exportaciones alcanzó los 634 millones de dólares, cuando en el mismo mes de 2024 se obtuvieron 1,657 millones de dólares, lo que representa una caída de 61.5%. El costo de la autosuficiencia energética en combustibles va más allá de dejar de necesitar comprar gasolinas y diésel en el extranjero, son recursos que dejan de ingresar a las arcas públicas de un país que por años se ha considerado de economía petrolera. El valor del petróleo de exportación también ha visto una caída significativa en el último año, pues en diciembre de 2025 el precio promedio fue de 55.59 dólares por barril, cuando en el mismo mes de 2024 el precio promedio alcanzó los 66.25 dólares, una caída de 16% o 10.66 dólares menos por cada barril comercializado. Promesa incumplida La promesa presidencial de lograr la autosuficiencia en combustibles fue impulsada desde 2019 por el expresidente Andrés Manuel López Obrador. El objetivo principal es dejar de comprar combustibles en el extranjero y abastecer demanda nacional con la producción local de los energéticos en las refinerías que componen el Sistema Nacional de Refinación, incluida la nueva refinería de Dos Bocas y la refinería texana Deer Park que en enero 2022 fue adquirida en su totalidad por Pemex. Desde entonces, especialistas han advertido sobre los riesgos que implica para la petrolera dejar de recibir dinero de las exportaciones para las finanzas públicas y las de la misma empresa estatal. Al respecto Oscar Ocampo, director de Desarrollo Económico del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), dijo que se trata de una estrategia que no tiene un fundamento económico, pues si bien desde la parte de la autosuficiencia puede tener sentido, en el balance, el golpe a las finanzas y la puesta por un sistema de refinación deteriorado no resulta benéfico ni para el país. “Implica no tener recursos para nuevos proyectos que te permitan revertir eventualmente el equilibrio en la plataforma de producción, amortizaciones de deuda, etcétera. La apuesta por la plataforma de producción es algo que se tendría que estar repensando en términos financieros, en especial si consideramos que a partir del 2027 se tiene la meta de que Pemex sea financieramente independiente, pero, viendo los números del cierre del 2025, no se ve por dónde se va a llegar a ese objetivo”, explicó en entrevista. Más petróleo nacional La caída en la producción petrolera nacional también impacta de manera negativa, pues al tener menos hidrocarburos disponibles, es menos lo que se tiene disponible para poder cubrir las necesidades internas del mercado y lo que se puede enviar al extranjero. En el duodécimo mes de 2025, el volumen de las exportaciones de petróleo cayó de manera sustancial, pues fue de apenas 368,000 barriles por día, cuando el mismo periodo de 2024 se enviaron fuera del país 807,000 barriles diarios. En contraste, la menor comercialización de petróleo al extranjero se tradujo en más procesamiento nacional y con ello, más producción de combustibles, aunque sin ser suficiente para alcanzar la autosuficiencia energética En diciembre del año pasado, la elaboración de petrolíferos promedió 1 millón 186,815 barriles diarios –la cifra mensual más alta del año–, mientras que en el mismo mes de 2024 el promedio que se alcanzó fue de apenas 885,933 barriles por día, lo que implicó un incremento de 300,882 barriles o un 34% superior. Expansión publicó recientemente que la producción nacional promedio de todo el 2025 de hidrocarburos líquidos –que incluye petróleo crudo y condensados– fue de 1 millón 635 mil barriles diarios, cifra menor en un 7.04% si se compara con la promedio de 2024, cuando se reportaron 1 millón 759 mil barriles por día. Finalmente, Ocampo dijo que la apuesta por la autosuficiencia, en caso de que llegue un día a lograrse, en el largo plazo no es una estrategia funcional para Pemex. “Mientras las refinerías no están configuradas para el crudo que procesan, operativamente es una estrategia ineficiente, porque ese petróleo se podría procesar de una mejor manera en Estados Unidos”, aseguró. ]]>

Las remesas tienen su peor caída desde 2009

Este miércoles, Puri Lucena y Diana Zavala explican que el año pasado fue un año complicado para las remesas, debido al débil mercado laboral en Estados Unidos y un peso más fuerte frente al dólar. Además, cuentan todos los detalles que debes saber sobre: – Extorsión, trata de personas y crimen organizado: los retos de seguridad en las sedes del Mundial en México – México aceptó entregar volumen anual de agua del Río Bravo, dice Gobierno de Trump – Hacienda anuncia plan para infraestructura con inversiones por 6 billones de pesos – Renovación del Aeropuerto de CDMX incluye cambio de apariencia por donde transitan millones ]]>

La receta para cambiar la cultura no incluye más capacitaciones

¿Trabajas en Recursos Humanos y te sientes frustrada porque, por más dinámicas de integración y talleres motivacionales, el equipo no “se pone la camiseta”? ¿Llevas la agenda de inclusión y, a pesar de invertir presupuesto en capacitaciones durante la semana de la diversidad el perfil de las personas que llegan a entrevista sigue siendo prácticamente el mismo? El problema no está en el objetivo, como fomentar el trabajo en equipo o convertirse en una empresa más inclusiva, sino en la estrategia para alcanzarlo. Siri Chilazi, James Elfer y Edward Chang, reconocidas personas investigadoras de la Universidad de Harvard , encontraron que los discursos y las capacitaciones son herramientas necesarias, pero insuficientes para transformar la cultura laboral. El cambio ocurre cuando se interviene de forma quirúrgica para modificar comportamientos clave. ¿Cómo? Estas personas expertas desarrollaron y documentaron el llamado Modelo 4T, por la letra inicial de cada uno de los cuatro pasos. Lee sin filias ni fobias, que nada tiene que ver con la corriente política actual en México. El modelo es simple y potente. Primero, hay que elegir con precisión el comportamiento que se quiere cambiar (Target) . Identificar una conducta concreta, observable y cotidiana que evita que la cultura laboral sea como es deseada. Segundo, entender por qué ocurre ese comportamiento y qué lo sostiene (Theory) . Aquí no hay atajos, puesto que se necesita hacer un diagnóstico para acercarse a la causa raíz. Tercero, intervenir en el momento preciso para influir en una decisión (Timely) , no semanas antes en un curso ni meses después en una campaña. Y cuarto, probar y medir si la intervención funciona (Test) . Esto implica llevar a cabo la intervención con un grupo pequeño y medir el impacto, con indicadores, no solo con percepciones. Suena muy teórico, ¿verdad? Sin embargo, en Harvard lo han probado en varias empresas de diferentes sectores. Por ejemplo, una compañía global de telecomunicaciones quería ser más inclusiva, pero no lograba que más mujeres llegaran siquiera a la etapa de entrevista. Aplicando el Modelo 4T, identificaron que el principal cuello de botella estaba en el proceso de selección de personas candidatas a partir de su CV. La teoría fue que los sesgos inconscientes de las y los gerentes influían en esa decisión. Para contrarrestarlo, se diseñó un breve video de sensibilización que debían ver las personas involucradas en la selección justo antes de revisar los currículums. Al concluir con la prueba, quienes recibieron ese “empujón” oportuno aumentaron en 12% la probabilidad de invitar a mujeres a entrevista. Para calcular esto, se llevó un registro puntual del número de personas y su sexo que enviaron su CV y quienes pasaron a entrevista. Este ejemplo se centra en inclusión, pero las lecciones que deja van mucho más allá. La economía del comportamiento ofrece herramientas útiles para enfrentar prácticamente cualquier reto de cultura organizacional, desde el compromiso del equipo hasta la forma en que se toman decisiones clave dentro de la empresa. La sensibilización, los discursos y las capacitaciones seguirán siendo recursos frecuentes, pero su alcance es limitado y tienden a ser insuficientes para transformar el ambiente de trabajo. Antes de ejercer el presupuesto destinado a cultura, vale la pena preguntarse qué comportamiento concreto se quiere cambiar, en qué momento ocurre y cómo se puede intervenir ahí. Hacerlo así no solo aumenta la probabilidad de éxito, sino que también permite generar resultados tangibles que se pueden presumir frente al liderazgo de la organización. ____ Nota del editor: Fátima Masse es Economista especializada en temas sociales. Síguela en Twitter como @Fatima_Masse . Las opiniones expresadas en esta columna son exclusivas de su autora. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>

La nueva economía de la reputación

Durante décadas, la reputación corporativa ha sido el «activo blando» por excelencia, un concepto que, si bien todos los líderes empresariales reconocían como importante, pocos (realmente muy pocos) podían cuantificar o gestionar con la precisión que se dedica a otros pilares estratégicos. Sin embargo, en el ecosistema de negocios actual, esa percepción cambia radicalmente. La reputación ya no es un intangible; es una fuerza económica medible y poderosa, una “carta fuerte» que define el éxito y le otorga a las marcas y empresas nuevas ventajas competitivas. Hoy, la reputación tiene un valor cuantificable y se estima que la ‘ Reputación Mundial ’ asciende a 7.07 miles de millones de dólares, de acuerdo con el estudio «La Economía de la Reputación Global”. Esto es ya una realidad financiera respaldada por datos y modelos de Inteligencia Artificial (IA), transformando la reputación de un abstracto ideal a un activo tangible y gestionable. Este valor se materializa de múltiples maneras. Una buena reputación permite a las empresas, instituciones y organizaciones, así como a sus líderes, ganar la aceptación de su entorno; atraer y retener talento; lograr objetivos que no podría conseguir de forma aislada; y sumar apoyos a favor del desarrollo sostenido de la compañía, entre otros. Para que todos nos entendamos, hablamos de un impacto directo que puede significar hasta un 4.78% adicional en retornos anuales inesperados para los accionistas. En la época actual de la hiperconectividad, donde cada acción es examinada en tiempo real, la reputación se posiciona como el principal motor de ventaja competitiva y crecimiento sostenible. Es un sistema interconectado, compuesto por ocho pilares fundamentales: ciudadanía, creatividad, gobernanza, liderazgo, innovación, rendimiento, productos y lugar de trabajo, que gestionados de forma integral, generan miles de millones en retornos cuantificables. Para ilustrar este punto, y llevándolo a un terreno más cercano a nuestra experiencia diaria, pensemos en una empresa que se destaca por su innovación, pero que, al mismo tiempo, enfrenta situaciones por malas prácticas en su cadena de suministro. ¿Qué prevalecerá en la mente del consumidor o del inversionista? Muy probablemente, la sombra sobre su gobernanza eclipsará cualquier brillantez de su producto. O, en otro escenario, cuando una marca reconocida comete un error, ya sea en un producto o en la atención al cliente, la clave de su recuperación no reside en una campaña publicitaria millonaria, sino en cómo demuestra su compromiso con la transparencia, la responsabilidad y la acción correctiva genuina. Y, ¿cómo se posiciona México en esta «Economía de la Reputación Mundial»? Si bien la sofisticación del mercado mexicano ha crecido exponencialmente, mi percepción es que aún existe una brecha en la asimilación integral de la reputación corporativa como un activo estratégico cuantificable. Y cuando digo cuantificable, me refiero a que el retorno de reputación podría añadir a una compañía, dependiendo de su escala, desde dos millones hasta una cifra de 202,000 millones de dólares adicionales por encima de lo que dictan los números financieros estándar. El Mundial de 2026 es, sin duda, el gran hito a través del cual México podrá nutrir (o empeorar) su reputación. Imaginen el potencial que esto representa para las compañías mexicanas si realmente aprendemos a gestionar este activo con la seriedad que merece. Demasiadas empresas en nuestro país aún la ven como un gasto de marketing o un «bomberazo» en tiempos de crisis, en lugar de una inversión fundamental en su futuro. La transparencia es cada vez más demandada por consumidores, inversionistas y reguladores, y la gestión del talento en la era de la IA se perfila como una oportunidad y una amenaza reputacional clave, por ello, las empresas mexicanas no pueden permitirse el lujo de considerar la reputación como un activo secundario. Es hora de que los CEOs y Consejos de Administración en México abracen esta nueva realidad, reconocer la reputación como un activo fundamental implica invertir en sus ocho pilares clave de manera estratégica, proactiva y propositiva. Significa construir una cultura interna sólida, asegurar una gobernanza impecable, ser ciudadanos corporativos responsables y gestionar el impacto de las nuevas tecnologías en sus equipos. Aquellas empresas que lo hagan no solo asegurarán su licencia para operar, sino que desbloquearán un valor financiero inesperado y construirán la resiliencia necesaria para prosperar en la próxima era. La reputación no es una opción. Es la nueva ventaja competitiva que definirá a los líderes del mañana. ____ Nota del editor: Mauricio Gutiérrez es CEO de Burson México y Presidente del Círculo de Reputación Corporativa. Le gusta disfrutar la vida haciendo recorridos en su bicicleta, tanto en ciudad como en montaña. Síguelo en LinkedIn. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>

La IA en Latinoamérica y la oportunidad de hacerlo distinto

A lo largo de los años, siguiendo de cerca la evolución tecnológica en diferentes mercados, quedó claro que la innovación no es una línea recta de progreso. Muchas de las iniciativas que llegaron primero no fueron las mejores, hemos visto soluciones que han ampliado las desigualdades, productos que no se adaptaban a las realidades locales y sistemas que simplificaban los procesos al tiempo que debilitaban las relaciones humanas. La experiencia ha demostrado que la velocidad no garantiza el impacto y que ser pionero no asegura la madurez. Por eso hay que revisar la idea de que América Latina “llegó tarde” a la Inteligencia Artificial (IA). Esa interpretación parte de una lógica de carrera tecnológica que confunde la llegada con el liderazgo. En lugar de lamentar un supuesto retraso, debemos reconocer que este es el momento adecuado para decidir cómo queremos integrar la IA en nuestras sociedades, empresas e instituciones. El mundo ya probó, erró y aprendió en las etapas anteriores de digitalización y automatización. Para América Latina, llegar después no es una desventaja, sino la posibilidad de construir desde el inicio una relación más consciente entre la tecnología, nuestras comunidades y nuestra manera de vivir y trabajar. Cuando observamos la llegada de la IA a sectores como la educación, la salud, el gobierno y las pequeñas empresas, notamos que existe un terreno fértil para integrar estas tecnologías de manera responsable. En educación, por ejemplo, es posible personalizar el aprendizaje sin crear nuevos mecanismos de exclusión. En salud, la IA puede ampliar diagnósticos y gestionar información crítica, sin perder de vista la experiencia humana. Ya en el sector público, la IA puede hacer más transparentes y eficientes procesos como la gestión de servicios, la asignación de recursos, la atención ciudadana y el diseño de políticas públicas. La pregunta no es “cuándo” llegaremos a las tecnologías de IA, sino “cómo” las incorporaremos a nuestras sociedades y economías. Se trata de un reto cultural y político, no meramente tecnológico, que nos exige reflexión, experimentación, errores y aprendizaje continuo. Un estudio de MIT reveló que la mejora del rendimiento con la IA generativa depende tanto de la calidad del modelo como de la capacidad de los usuarios para formular buenas instrucciones, interpretar respuestas e integrar estas herramientas de manera inteligente en sus procesos de trabajo y creación. Esta adaptación humana representa una parte significativa de las ganancias observadas, tanto como las mejoras tecnológicas de los propios modelos. Es decir, más que modelos sofisticados, necesitamos cultivar la habilidad de usar bien lo que está a nuestra disposición. Esto significa que nuestra competitividad no se medirá por la velocidad con la que adoptemos la tecnología, sino por la calidad con la que la incorporemos a las prácticas cotidianas del trabajo y la vida. Si capacitamos a nuestros maestros, profesionales de la salud, funcionarios públicos y emprendedores para que piensen críticamente sobre el uso de la IA, estaremos creando una cultura de uso responsable e innovador. Si creamos espacios para que todos aprendan, ajusten sus prácticas y experimenten, estaremos fortaleciendo nuestra capacidad de innovar de verdad y no solo de importar soluciones ya preparadas, a menudo pensadas para contextos muy distintos al nuestro. Podemos ser un laboratorio vivo de usos humanos de la tecnología, donde se prueben soluciones alineadas con la diversidad cultural, las condiciones sociales y las prioridades regionales. En América Latina, esto implica desarrollar aplicaciones de IA que amplíen la voz de comunidades históricamente marginadas y democraticen el acceso a la información. Aquí, la IA debe servir para fortalecer nuestra capacidad de aprender y transformar, no para sustituir el elemento humano que da sentido a esas acciones. Ver la IA no como una herramienta corporativa aislada, sino como una política de desarrollo social, implica poner en el centro de la agenda cuestiones como la formación de capacidades, la equidad en el acceso, la ética en el uso de datos y el propósito social. Implica, sobre todo, reconocer que la transformación tecnológica no se produce en los códigos, sino en las personas, en la forma en que conectan los conocimientos técnicos con los valores, la creatividad y la responsabilidad colectiva. Sin duda, la IA puede ser un motor de crecimiento económico. Pero cuando se utiliza únicamente para aumentar la productividad, sin reflexionar sobre sus impactos, tiende a reproducir (e incluso a profundizar) las desigualdades. El verdadero avance se produce cuando la tecnología se incorpora a una estrategia de desarrollo amplia, que combine la educación ciudadana en tecnología, políticas públicas responsables, el fomento de la innovación local y el fortalecimiento de las pequeñas empresas. En lugar de perseguir un “podio de llegada”, América Latina tiene ante sí la oportunidad de elegir con claridad los valores que guiarán la adopción de la tecnología, se trata de decidir quiénes queremos ser en un mundo moldeado por la IA. _____ Nota del editor: Marcio Aguiar es director de la división Enterprise de NVIDIA para Latinoamérica. Su enfoque está en expandir el uso de las plataformas de software y hardware de NVIDIA en las áreas de Inteligencia Artificial, HPC, Centros de Datos, Virtualización y Visualización Profesional. Es Licenciado en Administración por la Loyola Marymount University, en Los Ángeles, California, y en 2023 y 2024 fue elegido como una de las 500 personalidades más influyentes de América Latina por Bloomberg Línea. Síguelo en LinkedIn. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>

Entre expansión y propósito, los retos de la farmacéutica mexicana en 2026

La industria farmacéutica en México atraviesa un momento que muchos describen como favorable. Se habla de expansión, de nuevas capacidades productivas y de modernización industrial. Sin embargo, detrás de ese entusiasmo persiste una pregunta incómoda que rara vez se formula con la profundidad necesaria: ¿estamos creciendo como industria o simplemente perfeccionando un modelo que ya mostró sus límites? Durante años, el sector ha operado bajo una lógica eficiente pero conservadora: producir, cumplir, entregar. Un esquema funcional, sin duda, pero insuficiente frente a nuestro entorno global que hoy exige algo más que volumen. Mientras otras regiones del mundo han entendido que la industria farmacéutica es un pilar de soberanía, innovación científica y política pública de salud, México sigue midiendo su éxito principalmente en términos operativos. Esa brecha no es menor; es estructural. La pandemia no solo fue una emergencia sanitaria, fue una revelación. No cabe duda que puso en evidencia nuestra dependencia de insumos, tecnologías y decisiones externas, y mostró con claridad que la salud pública no puede sostenerse sin una industria farmacéutica sólida, estratégica y alineada con los intereses nacionales. Sin embargo, superada la crisis, el sector pareció regresar con rapidez a la inercia conocida: celebrar cada inversión como si fuera transformación, cuando en realidad es apenas continuidad mejorada. El problema no es la expansión industrial. Al contrario, es necesaria. El problema es confundir crecimiento con cambio de modelo. Es evidente que la industria farmacéutica mexicana no enfrenta una crisis de capacidad productiva, enfrenta una crisis de visión. Produce, sí; cumple estándares, también. Pero aún no termina de asumirse como un actor central en la definición del futuro sanitario del país. Se pueden observar esfuerzos con una lógica distinta. Por ejemplo, cuando las empresas farmacéuticas anuncian planes de expansión, se muestra que existe margen para elevar la ambición industrial cuando se decide apostar por tecnología, formación técnica y diversificación terapéutica. El reto es que este tipo de decisiones sean parte de una estrategia amplia y compartida. ¡Ahí radica el verdadero desafío del sector farmacéutico mexicano! No en producir más, sino en producir con sentido. Es decidir qué medicamentos deben desarrollarse prioritariamente en el país, qué capacidades científicas deben fortalecerse y qué papel queremos asumir frente a problemas de salud cada vez más complejos: enfermedades crónicas, envejecimiento poblacional, acceso equitativo y sostenibilidad financiera de los sistemas de atención. Hoy se continúa operando bajo un modelo predominantemente reactivo. Se responde a licitaciones, a calendarios regulatorios, a coyunturas presupuestales. Pero una industria madura no puede limitarse a reaccionar. Debe proponer…proponer investigación aplicada, transferencia tecnológica real, formación científica de alto nivel y esquemas de colaboración auténticos entre empresas, universidades y Estado. La conversación sobre la industria farmacéutica suele quedarse en la superficie. Se discuten precios, abasto, trámites y tiempos, pero rara vez se aborda el fondo: la necesidad de construir una política industrial farmacéutica de largo plazo, técnica, desideologizada y orientada a resultados. Sin esa base, cualquier avance será frágil y cualquier retroceso, costoso. Algunos actores del sector comienzan a entenderlo. Invierten en elevar estándares, en profesionalizar procesos, en formar talento especializado y en buscar certificaciones que les permitan competir más allá del mercado local. No lo hacen desde el discurso, sino desde la operación cotidiana. Pero mientras estos esfuerzos sigan siendo la excepción y no la norma, el impacto seguirá siendo parcial. México tiene el talento humano, la infraestructura industrial y la experiencia acumulada para convertirse en un referente farmacéutico regional. Lo que aún no termina de construirse es una voluntad estratégica colectiva que articule intereses públicos y privados bajo una visión común. Seguimos celebrando cada expansión como si fuera una meta, cuando en realidad debería ser apenas el punto de partida de una conversación mucho más profunda. Crecer sin transformar es una forma sofisticada de estancarse. Y la industria farmacéutica mexicana ya no puede darse ese lujo. El verdadero reto no está en cuántos medicamentos producimos, sino en qué país decidimos construir a través de ellos. _____ Nota del editor: Alejandro Ortiz Longoria (LinkedIn: @Alejandro Ortiz Longoria) es licenciado en Ciencias Actuariales por el ITAM; posee una maestría en Economía Financiera por la Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica, y un Executive MBA del programa OneMBA del Tecnológico de Monterrey. Cuenta con más de 14 años de experiencia en la industria farmacéutica y de cuidados de la salud. Actualmente es Director General de Vidar Pharma. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>

Redes sociales, el epicentro de los riesgos cibernéticos

En 2025 las redes sociales dejaron de ser únicamente plataformas de interacción y entretenimiento para consolidarse como uno de los principales vectores de riesgo cibernético a escala global. Se acabaron los atacantes improvisados Los incidentes, las cifras y los patrones de ataque confirman que el ecosistema social digital se ha convertido en uno de los terrenos más fértiles para el fraude, la suplantación de identidad y la manipulación a gran escala. El llamado mega leak de junio de 2025 —una compilación de aproximadamente 16 mil millones de credenciales expuestas, obtenidas principalmente mediante malware tipo infostealer— es una muestra clara de esta tendencia. No se trató de una brecha puntual, sino de la agregación de accesos robados durante años a servicios como Facebook, Telegram y GitHub, muchos de ellos reutilizados posteriormente en campañas activas de fraude y phishing. La magnitud del evento evidenció una realidad incómoda: las redes sociales ya no son solo el canal del ataque, sino un repositorio involuntario de la identidad digital de millones de personas. Plataformas como WhatsApp, Instagram, Facebook y TikTok concentran hoy una proporción significativa de ataques de phishing potenciados por inteligencia artificial, smishing , ciberacoso y estafas altamente personalizadas. Su principal fortaleza —el volumen de usuarios, la inmediatez de la comunicación y la confianza social que generan— se convierte, paradójicamente, en una de sus mayores debilidades desde la perspectiva de la ciberseguridad. Plataformas como WhatsApp, Instagram, Facebook y TikTok concentran hoy una proporción significativa de ataques de phishing potenciados por inteligencia artificial, smishing, ciberacoso y estafas altamente personalizadas. Su principal fortaleza —el volumen de usuarios, la inmediatez de la comunicación y la confianza social que generan— se convierte, paradójicamente, en una de sus mayores debilidades desde la perspectiva de la ciberseguridad. Hoy ya no hay atacantes improvisados. Operan verdaderas “granjas de phishing” apoyadas en automatización y RPA (Robotic Process Automation), es decir, el uso de software capaz de ejecutar tareas repetitivas de forma automática, a gran escala y sin intervención humana. Estas herramientas permiten a los atacantes operar desde múltiples dispositivos móviles y aprovechar cuentas legítimas comprometidas para enviar campañas de smishing altamente personalizadas. A ello se suma el uso de deepfakes de voz y video: audios falsos que simulan a familiares, directivos o figuras públicas para inducir inversiones fraudulentas, prometer premios inexistentes o presionar a las víctimas ante supuestas emergencias. Más allá de los incidentes técnicos, el impacto es tangible. Una encuesta de Bitdefender realizada en 2025, reveló que uno de cada siete participantes fue víctima directa de una estafa, con pérdidas promedio cercanas a los 545 dólares por persona. El fenómeno no discrimina por nivel educativo, pero sí por hábitos digitales. Los jóvenes resultaron particularmente vulnerables. El 20% reportó haber sido víctima, más del doble que los grupos de mayor edad. La causa no es la ingenuidad, sino la sobreexposición. Compartir audios, videos, rutinas y datos personales facilita la creación de ataques creíbles, incluidos fraudes telefónicos basados en clonación de voz (Vishing). Uno de los aspectos más preocupantes de 2025 no es únicamente la creciente sofisticación técnica de los ataques, sino la persistencia de hábitos inseguros, incluso entre usuarios y organizaciones que conocen los riesgos. La conciencia sobre las amenazas existe, pero rara vez se traduce en conductas preventivas sostenidas; entre saber y actuar sigue habiendo una brecha significativa. En este contexto, las redes sociales han superado al correo electrónico como principal canal de estafa porque operan sobre un activo difícil de proteger con tecnología: la confianza interpersonal. El atacante ya no necesita vulnerar un sistema ni explotar una falla técnica; le basta con manipular una relación social o detonar una emoción. La urgencia, el miedo, la promesa de una oportunidad o la simple curiosidad continúan siendo los mecanismos más eficaces para inducir errores. Por ello, la discusión de fondo ya no es si plataformas, organizaciones y usuarios conocen el riesgo, sino si están dispuestos a modificar comportamientos, asumir costos reales y redefinir responsabilidades. Mientras la identidad digital siga expuesta como moneda de cambio y la explotación de la confianza social no tenga consecuencias claras, la brecha seguirá siendo menos tecnológica y más decisional. ____ Nota del editor: Fernando Guarneros es Director de Operaciones en IQSEC. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>

Caso Epstein: los archivos que vuelven a sacudir a la élite mundial

«¿Crees que eres el diablo en persona?», le pregunta Steve Bannon, un exasesor de Donald Trump, a Jeffrey Epstein, un financiero acusado de sostener una red de tráfico sexual infantil. “No, pero tengo un buen espejo”, responde entre risas. El video forma parte de la más reciente publicación de más de 3 millones de documentos, miles de videos y archivos vinculados al caso, que ha sacudido a las élites globales. Los documentos que el Departamento de Justicia de Estados Unidos publicó en el último mes y medio tras una larga campaña de presión han revelado la relación de Epstein, una importante figura del jet set neoyorquino, con empresarios, nobles, políticos e intelectuales de todo el mundo. Solo una persona, —su expareja Ghislaine Maxwell—, ha sido acusada en relación con sus delitos, a pesar de que, de acuerdo con dos correos del FBI, había al menos otros nueve co-conspiradores en el caso. A continuación presentamos la información más relevante sobre Jeffrey Epstein, las acusaciones que pesaban en su contra, su muerte y los archivos que salpican a los poderosos. Una relación cercana con la élite Mucho antes de que las acusaciones en su contra estallaran, Epstein empezó su carrera como profesor de matemáticas y física en el elitista Dalton School, en Nueva York. Por recomendación del padre de un alumno, en 1976 ingresó en el banco de inversiones Bear Stearns, donde ascendió hasta convertirse en socio de la firma. Fue allí donde tejió su red de contactos entre la gente más adinerada de Estados Unidos. El financista amplió sus contactos hasta tal punto que en 1982 lanzó su propia firma de inversiones: J. Epstein and Co. La compañía solo aceptaba a clientes que contaran con activos mayores a los 1,000 millones de dólares. Desde entonces, Epstein comenzó a codearse con celebridades, políticos y artistas. «Conozco a Jeff desde hace 15 años. Es un tipo fantástico», dijo Donald Trump a la revista New York en 2002. ”Es muy divertido estar con él. Incluso se dice que le gustan las mujeres hermosas tanto como a mí, y muchas de ellas son más jóvenes. No hay duda: Jeffrey disfruta de su vida social», añadió. El perfil destacaba que Epstein llevó al expresidente Bill Clinton y a los actores Kevin Spacey y Chris Tucker, en su jet privado a África. ¿De qué se acusaba a Epstein? La primera acusación formal contra Jeffrey Epstein data de 2005. Entonces, los padres de una niña lo acusaron de pagarle a su hija por un masaje. La policía abrió una investigación. La policía recogió tres decenas de acusaciones de niñas menores de edad que dijeron que había abusado sexualmente de ellas en su mansión, en encuentros que a menudo comenzaban como masajes. Los fiscales federales afirmaron posteriormente que el abuso comenzó, por lo menos, en 2002. Las niñas procedían en su mayoría de entornos desfavorecidos, de acuerdo con un reportaje del periódico Miami Herald, que analizó más de 2,000 documentos, correos electrónicos y pruebas de la investigación federal. Un año después de la primera acusación, un gran jurado en Florida solicitó presentar cargos contra Epstein por solicitudes de prostitución. Pero el jefe y detective principal del Departamento de Policía de Palm Beach remitieron el caso a una oficina cercana del FBI, pues consideraron que el cargo no reflejaba «la totalidad de la conducta de Epstein», de acuerdo con la revisión del caso por parte del Departamento de Justicia. Un fiscal asistente, que trabajaba con dos agentes del FBI para encontrar más víctimas, presentó en mayo de 2007 un borrador de acusación que describe 60 cargos penales contra Epstein, junto con un memorando que resume las pruebas reunidas en su contra. Sin embargo, en 2008 los fiscales llegaron a un controvertido acuerdo con el magnate. Epstein se declaró culpable de cargos estatales de solicitud de prostitución y de solicitud de prostitución con un menor de 18 años. De esta manera, logró evadir los cargos federales de tráfico sexual al aceptar 13 meses de prisión y ser inscrito en el registro federal de delincuentes sexuales. De este modo, se le salvó de una posible cadena perpetua. Epstein, además, logró conservar todas sus propiedades después de este acuerdo. El caso, sin embargo, volvió a la luz casi 11 años después. En junio de 2019, agentes federales arrestaron a Epstein. El Tribunal del Distrito Sur de Nueva York lo acusaba entonces de un cargo de tráfico sexual de menores y un cargo de conspiración para cometer tráfico sexual de menores. ¿De qué murió Jeffrey Epstein? Epstein fue encontrado muerto el 10 de agosto de 2019 en el Centro Correccional Metropolitano, el centro de detención federal donde estaba detenido en Manhattan. El médico forense jefe de la ciudad de Nueva York concluyó más tarde que Epstein murió por suicidio. La muerte de Epstein, encontrado ahorcado antes de su juicio por delitos sexuales, alimentó innumerables teorías de la conspiración, apoyadas por partidarios de Trump, según las cuales habría sido asesinado para proteger a personalidades de alto perfil. Seis años después, el FBI y otras agencias presentaron un informe exhaustivo sobre el caso que echaba por tierra que Epstein haya sido asesinado. La administración publicó un vídeo, tanto en versiones en bruto como «mejoradas», que afirmó que indicaba que nadie entró en el área de la prisión de Manhattan donde Epstein estaba detenido la noche en la que murió. «Después de una investigación exhaustiva, los investigadores del FBI concluyeron que Jeffrey Epstein se suicidó en su celda», aseguran los autores del texto. Los archivos de Epstein Tras meses de presiones, Trump firmó en noviembre de 2025 una ley para que se publicara el archivo del caso Epstein, un hito para revelar el alcance de la red que este financista creó para abusar de menores de edad. El Congreso ordenó al Departamento de Justicia que publicara antes del 19 de diciembre su vasto acervo de archivos sobre Epstein, quien se suicidó en 2019 en una prisión de Nueva York antes de ser enjuiciado por delitos sexuales.