El otro Mundial que México ha jugado

Cuando pensamos en una Copa del Mundo, solemos imaginar estadios, goles, turismo, derrama económica y millones de aficionados recorriendo las calles. Sin embargo, hay otro torneo que se juega en paralelo y cuyo resultado puede tener consecuencias mucho más duraderas para un país: el de su reputación. Mientras los futbolistas disputan 90 minutos en la cancha, las naciones compiten por algo mucho más difícil de conseguir y mucho más sencillo de perder: la confianza. Cada visitante que llega, cada periodista extranjero que publica una crónica, cada creador de contenido que comparte un video, cada empresario que evalúa una inversión y cada aficionado que regresa a casa se convierte en un narrador de la historia del país que conoció. Hoy, esa historia viaja más rápido que cualquier campaña institucional. Durante décadas pensamos que la reputación de México era una responsabilidad casi exclusiva del gobierno federal, de la diplomacia o de las campañas de promoción turística. Pero ese modelo dejó de existir. En la era digital, la reputación nacional es una construcción colectiva. La construyen las instituciones, sí. Pero también la construyen los ciudadanos, los empresarios, los medios internacionales, los algoritmos, los creadores de contenido y las millones de personas que documentan en tiempo real lo que viven. Los recientes episodios alrededor del Mundial lo ilustran con claridad. Los medios internacionales informaron sobre personas fallecidas durante los festejos por la victoria de México frente a Ecuador, obligando a reforzar los operativos de seguridad. Más tarde, comenzó a circular en algunos medios extranjeros y redes sociales una versión sin sustento que atribuía la derrota ecuatoriana a supuestas amenazas del narcotráfico mexicano contra jugadores de ese país, una narrativa que fue desmentida por la propia Federación Ecuatoriana. Los tres casos son distintos, no corresponde a hechos lamentables, otros a conductas de una parte de la afición, y otros a desinformación. Pero todos producen exactamente el mismo efecto: contribuyen a formar una percepción internacional sobre México. Y ésa es la reflexión que pocas veces generamos. En reputación importa la realidad, pero también la interpretación que hacemos de ella. Incluso una historia falsa puede generar consecuencias cuando confirma prejuicios previamente instalados. Una narrativa sobre narcotráfico encuentra terreno fértil porque conecta con uno de los estigmas internacionales más persistentes del país. Eso significa que la reputación nacional ya no puede entenderse como un asunto exclusivamente de comunicación gubernamental. Es un activo estratégico para la competitividad del país. La confianza influye en el turismo, en la inversión, en la llegada de talento, en la organización de eventos internacionales, en la fortaleza de las marcas mexicanas y hasta en el costo con el que un país consigue financiamiento. La reputación dejó de ser un concepto intangible para convertirse en una variable económica. Por eso sorprende que México continúe abordando acontecimientos de esta magnitud principalmente como ejercicios de logística y seguridad, solamente. Naturalmente, ambas dimensiones son indispensables. Pero son insuficientes. Un Mundial debería formar parte de una estrategia nacional de reputación. Y no me refiero a campañas publicitarias. Me refiero a una política pública deliberada para aprovechar una de las mayores vitrinas internacionales que un país puede tener en décadas. Eso implicaría convocar a gobiernos estatales y municipales, cámaras empresariales, universidades, organizaciones civiles, clubes deportivos, medios de comunicación y empresas para construir una narrativa compartida sobre el México que queremos mostrar al mundo. También supondría invertir en campañas nacionales de cultura cívica y hospitalidad antes del inicio del torneo. Así como durante años aprendimos a utilizar el cinturón de seguridad, a respetar espacios libres de humo o a reducir el consumo de agua mediante campañas permanentes, también podríamos construir una cultura ciudadana alrededor del civismo, el respeto al visitante, el uso responsable del espacio público y el papel que cada persona desempeña como representante informal del país. Porque eso es exactamente lo que ocurre durante un evento global. Cada taxista, cada comerciante, cada policía, cada mesero, cada voluntario, cada conductor, cada aficionado y cada usuario de redes sociales se convierten, sin haberlo solicitado, en embajadores de México. Y como cualquier embajador, contribuyen a fortalecer o debilitar la imagen del país. A ello habría que sumar una capacidad institucional para identificar y contener rápidamente narrativas dañinas antes de que se consoliden en la conversación internacional. No para censurar ni para ocultar problemas, sino para responder con evidencia, contexto y velocidad. En la economía digital, dejar un vacío narrativo suele ser la forma más rápida de perder el control de una historia. Las empresas entendieron hace tiempo que la reputación requiere inversión, estrategia y coordinación permanente. Protegen su licencia social para operar porque saben que la confianza tarda años en construirse y puede perderse en cuestión de horas. Los países deberían pensar exactamente igual. México posee una riqueza cultural extraordinaria, una gastronomía admirada, talento, creatividad y una capacidad de hospitalidad reconocida en todo el mundo. Pero ninguna de esas fortalezas se comunica por sí sola. Hay que organizarlas, amplificarlas y convertirlas en experiencia. Porque el otro Mundial que México jugó no se define en el marcador. Se define en la memoria de quienes nos visitaron, en las historias que cuentan cuando regresaron a casa y en la reputación que dejamos sembrada mucho después del silbatazo final. La siguiente gran vitrina internacional llegará. La pregunta es si volveremos a prepararnos únicamente para organizar un Mundial… o también para aprovecharlo como una estrategia de reputación. Las grandes potencias entienden desde hace años que la reputación nacional no es un subproducto de las políticas públicas, es una política pública en sí misma. Invierten en diplomacia pública, marca país, cultura, deporte, ciencia y grandes eventos porque saben que la percepción internacional también determina su capacidad para atraer capital, talento, turismo e influencia. México todavía no parece haber dado ese salto conceptual. _____ Nota del editor: Rogelio Blanco tiene 23 años de experiencia, es especialista en reputación, gestión de intangibles y manejo de crisis. Es actual CEO del Ecosistema Untold en México y socio de ágora, una firma independiente de consultoría de comunicación estratégica. Las opiniones

El Mundial de futbol como un examen de marketing

En marketing, hay momentos que funcionan como una lupa. El Mundial 2026 está siendo uno de ellos. No porque una marca tenga que aparecer por obligación, sino porque es el escenario perfecto para distinguir entre las que entienden el contexto y las que solo quieren subirse a la conversación. En un año donde la inteligencia artificial (IA) ya forma parte de la rutina, la verdadera pregunta no es qué tanto automatiza una marca, sino qué tan humana logra seguir siendo cuando compite por atención, confianza y relevancia. Lo que vimos en 2025 fue apenas el arranque de una transformación más profunda. La IA generativa dejó de ser una promesa para convertirse en una herramienta cotidiana: acelera procesos, afina decisiones y ayuda a entender mejor a las personas. Pero 2026 va un paso más allá. Con búsquedas generativas, asistentes, recomendaciones automáticas y un consumidor más exigente, el marketing ya no puede vivir solo de la creatividad intuitiva. Ahora necesita criterio, método y sensibilidad. Y si hay un momento que pone a prueba todo eso, es un Mundial. Porque el Mundial no es solamente deporte: es cultura, emoción, pertenencia, memoria colectiva y conversación pública. Ahí es donde las marcas dejan de competir por visibilidad y empiezan a competir por algo más difícil: credibilidad. El error más común es creer que basta con poner un balón en la campaña, vestir el anuncio de verde o sumarse al entusiasmo general. Pero la audiencia ya no perdona lo forzado. Detecta rápido cuándo una marca entiende el momento y cuándo solo está tratando de aprovecharlo. Por eso, el Mundial de 2026 será menos una prueba de presupuesto y más una prueba de inteligencia de marca. La diferencia no la harán las piezas más ruidosas, sino las más oportunas. Las que sepan leer el estado de ánimo del público. Las que entiendan que en este tipo de eventos la emoción no se interrumpe, se acompaña. Y que una marca no debe hablar más fuerte que la conversación, sino encontrar la manera de aportar algo útil dentro de ella. La primera gran lección para el marketing es que la atención ya no se compra sola. Se merece. Y para merecerla hay que entender que el consumidor no solo compra productos: compra significados, experiencias y señales de confianza. En un Mundial, eso se vuelve más evidente que nunca. La gente no recuerda únicamente qué marca estuvo presente, sino cuál supo conectar con algo real: una emoción compartida, una experiencia bien ejecutada o una idea que se sintió natural y no impostada. La segunda lección es que la confianza dejó de ser un atributo blando. Hoy es una ventaja competitiva. En un entorno saturado de mensajes, el público premia la coherencia y castiga lo performativo. Si una marca dice que acompaña, debe acompañar antes, durante y después del evento. Si dice que entiende a su audiencia, tiene que demostrarlo en la ejecución, en el tono, en el servicio y en la forma en que responde a la conversación. El Mundial pasa; la reputación se queda. Y justamente por eso este tipo de escenarios revela qué tan sólida es una marca cuando todo alrededor se vuelve emocional y acelerado. La tercera lección es que la tecnología no reemplaza el criterio. La IA puede ayudar a segmentar, producir y distribuir con más precisión, pero no puede decidir sola qué vale la pena decir. En una campaña de Mundial, la velocidad importa, pero importa más la relevancia. Tener más datos no sirve de mucho si el mensaje sigue siendo genérico. El reto no es automatizar la creatividad, sino usar la tecnología para amplificar una idea que ya tenga fondo. La herramienta suma; la estrategia define. También hay algo que el Mundial vuelve imposible de ignorar: la importancia de la comunidad. El marketing de 2026 ya no debería tratar a la audiencia como espectadora pasiva, sino como parte de la historia. Las marcas que mejor funcionen no serán las que simplemente hablen del Mundial, sino las que logren activar conversación, vínculo y participación real. Eso puede tomar la forma de contenido útil, experiencias en tiempo real, colaboraciones bien pensadas o activaciones que realmente aporten valor. Lo importante no es aparecer, sino generar pertenencia. México, además, tiene una oportunidad especial. El Mundial aquí no solo se vive con pasión; se vive con memoria, expectativa, humor, frustración y orgullo. Esa mezcla cultural hace que el reto sea todavía mayor. Para las marcas, no basta con traducir una campaña global al español. Hay que entender cómo se vive el torneo en México, qué conversación mueve y qué sensibilidad exige. La marca que llegue con una lectura superficial va a sonar vacía. La que llegue con contexto va a sonar relevante. Al final, el Mundial de 2026 va a dejar algo más que goles y titulares. Va a dejar una lección de marketing: en un mundo saturado de estímulos, la ventaja no está en hablar más, sino en conectar mejor. Las marcas que sobrevivan a esa prueba serán las que sepan unir emoción, consistencia y criterio. Las que entiendan que la confianza no se improvisa. Y las que, en vez de buscar solo presencia, busquen memoria. _____ Nota del editor: Valeria Verdejo es CEO de Reeverb, agencia boutique de Relaciones Públicas y Marketing Digital. Autora bestseller del libro “Conexiones Maestras: la fórmula de las Relaciones Públicas”. Síguela en LinkedIn , Instagram y/o escríbele a valeria@reeverb.mx Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente a la autora. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>

Tu mejor cliente podría no ser humano, ¿estás preparado?

Por años la conversación sobre comercio electrónico giró alrededor del objetivo relativamente simple de eliminar la fricción. Las empresas aprendieron a medir con gran precisión en qué punto un usuario abandonaba una compra, qué pantalla generaba más dudas o cuántos clics adicionales reducían la conversión. Buena parte de la innovación en producto durante los últimos 20 años consistió en hacer que comprar requiriera menos esfuerzo. Desde mi perspectiva como inversionista, es difícil exagerar la importancia que tuvo esa obsesión. Muchas de las compañías más exitosas del ecosistema digital construyeron ventajas competitivas precisamente a partir de entender mejor que sus competidores el comportamiento de los usuarios. El diseño de producto, la experiencia de usuario y la optimización constante de los recorridos de compra dejaron de ser detalles operativos para convertirse en capacidades estratégicas. Sin embargo, buena parte de ese conocimiento comparte una premisa que rara vez se cuestionó: al otro lado de la pantalla siempre había una persona tomando decisiones y eso comienza a cambiar. En los últimos meses hemos empezado a ver algo que hasta hace poco parecía marginal, un comportamiento de nicho, consumidores que utilizan herramientas de inteligencia artificial para investigar productos, comparar alternativas y filtrar opciones antes de tomar una decisión. Está es la antesala de que los propios agentes lleven a cabo la transacción de compra con medios de pago digitales. Algunas empresas ya están automatizando procesos de abastecimiento y compras recurrentes mediante sistemas capaces de evaluar proveedores, verificar condiciones y ejecutar órdenes sin intervención humana. Todavía estamos en una etapa temprana pero hay suficientes señales para pensar que se trata de un cambio estructural y no de una moda pasajera. Cada vez más decisiones de compra serán influenciadas y seguramente pronto ejecutadas por agentes de inteligencia artificial. Si algo hemos aprendido es que la IA ha cambiado por completo lo que sabíamos sobre la velocidad de adquisición de productos digitales. Lo interesante es que estos sistemas no interactúan con una plataforma de la misma manera que lo hacemos nosotros. Un consumidor interpreta señales visuales, construye confianza a partir del diseño, compara reseñas, se deja influir por una recomendación o incluso por el prestigio de una marca. La experiencia de compra es una combinación de información, contexto y emociones. Los agentes operan bajo una lógica distinta. Les importa la estructura de la información, la disponibilidad del producto, las condiciones comerciales, los tiempos de entrega y cualquier otro dato que pueda procesarse de manera consistente. No navegan una plataforma como un usuario tradicional sino analizan variables y ejecutan tareas y buscan hacerlo de la manera más rápida y con el menor uso de tokens. Muchas de las decisiones de diseño que hoy ayudan a convertir usuarios pueden resultar irrelevantes para un sistema automatizado. Incluso se pueden convertir en un potencial obstáculo para concluir la transacción, haciendo que se pierda la venta. Del mismo modo, ciertos elementos que facilitan la interacción entre agentes y plataformas pueden pasar desapercibidos para un consumidor humano. Durante años las empresas aprendieron a diseñar experiencias para personas. Ahora tendrán que empezar a preguntarse cómo interactúan con sistemas que compran, comparan y toman decisiones de manera distinta. La respuesta hasta hoy, frente a esta idea, solía ser que bastaba con desarrollar una API. Sin embargo, sospecho que el desafío será más amplio. Las empresas tendrán que preguntarse cómo quieren ser descubiertas, evaluadas y utilizadas por sistemas que tomarán decisiones en representación de sus clientes. Eso implicará revisar la forma en que estructuran información de producto, gestionan inventarios, presentan condiciones comerciales y habilitan procesos transaccionales. También habrá que reconocer que una parte del tráfico futuro podría no estar compuesta por personas sino por sistemas que buscan completar una tarea de la manera más eficiente posible. La diferencia importa porque los agentes son menos tolerantes a la fricción que los consumidores tradicionales. Una persona puede insistir, corregir errores o dedicar algunos minutos adicionales si realmente desea un producto. Un sistema automatizado no funciona así. Cuando encuentra obstáculos o información difícil de procesar, suele optar por una alternativa. Por años las empresas aprendieron a medir el abandono de carrito y a optimizar cada etapa del recorrido de compra. Lo que empieza a aparecer ahora es una forma distinta de abandono: la de sistemas que intentan interactuar con una plataforma, no encuentran las condiciones para hacerlo y simplemente continúan buscando otras opciones. Es importante entender que hoy quien provee los agentes está construyendo la confianza con los usuarios y una de sus principales preocupaciones son los fraudes. Estamos muy cerca de dar autorizaciones a nuestros agentes para usar nuestros medios electrónicos de pago. En ese sentido no tengo duda que ante un comerciante que salga un poco de la norma que el agente acepta, la opción de “abortar la misión” antes que insistir, será la elegida. La mayoría de las organizaciones todavía puede darse el lujo de ignorar este fenómeno porque el volumen sigue siendo pequeño. Pero la historia muestra que los cambios más relevantes suelen comenzar precisamente como comportamientos marginales que parecen poco importantes hasta que dejan de serlo. Durante años evaluamos compañías digitales a partir de su capacidad para atraer usuarios, convertirlos en clientes y construir experiencias superiores. Más tarde aprendimos a valorar qué tan preparadas estaban para operar en un entorno móvil. Después vinieron preguntas relacionadas con la nube, los datos y la IA. En próximos años empezaremos a evaluar qué tan preparada está una organización para interactuar con agentes inteligentes. No me refiero únicamente a incorporar herramientas de IA dentro de la organización. Me refiero a la capacidad de sus productos, plataformas y procesos para ser descubiertos, comprendidos y utilizados por sistemas automatizados que tomarán decisiones en representación de personas y empresas. La próxima década podría pertenecer a las empresas que aprendan a diseñar para dos tipos de usuarios tanto los humanos que toman decisiones como los agentes que actuarán en su nombre. La transición probablemente será gradual, como ocurre con la mayoría de los cambios tecnológicos importantes. Sin embargo, las compañías que comiencen

La reinvención del talento junior: cómo frenar la inminente «crisis de sucesión» corporativa

Por años, las organizaciones han operado bajo una premisa cómoda: el talento senior lidera y el talento junior aprende el oficio desde las bases, esperando pacientemente su turno en la escalera corporativa. Sin embargo, el tablero de juego ha cambiado drásticamente. Entre la automatización acelerada por la Inteligencia Artificial, la rotación crónica y una brecha de habilidades cada vez más profunda, las empresas se enfrentan a un peligro silencioso pero devastador: la crisis de sucesión. El diagnóstico: una base frágil para el futuro De «mano de obra» a «socios estratégicos»: Las tres claves de la reinvención ¿Quién ocupará las sillas de liderazgo en los próximos cinco o 10 años si el semillero de talento actual está desconectado, subutilizado o en constante fuga? La respuesta no es contratar más directores externos; es reinventar por completo el rol del talento junior. El ecosistema corporativo actual sufre de una paradoja. Por un lado, las empresas exigen perfiles «junior» con años de experiencia imposible, y por el otro, relegan a los nuevos profesionales a tareas monótonas y mecánicas. Esta desconexión genera tres grandes síntomas de la crisis de sucesión: – El vacío del Middle Management: Al no desarrollar competencias estratégicas desde etapas tempranas, cuando los líderes senior se retiran, no hay un relevo natural preparado para asumir el control. – La fuga del conocimiento técnico: La rotación en puestos iniciales es la más alta del mercado. Con cada joven profesional que se marcha a los 11 meses, se va también la inversión en su curva de aprendizaje. – La paradoja de la IA: Las tareas operativas que antes servían como «escuela» para los juniors hoy las resuelven algoritmos. Sin ese entrenamiento básico, ¿cómo escalan hacia el pensamiento estratégico? Para asegurar la continuidad del negocio, los Directores de Talento (CHROs) y CEOs deben reescribir el contrato psicológico y operativo con sus profesionales más jóvenes. La reinvención pasa por tres pilares fundamentales: 1. Adiós al Shadowing, hola al Reverse Mentoring El modelo tradicional de «mírame y aprende» es obsoleto. El talento junior actual domina de forma nativa herramientas digitales, análisis de datos y metodologías ágiles que muchos comités ejecutivos apenas están adoptando. Las organizaciones que ganarán el futuro son aquellas que implementan la mentoría inversa, permitiendo que los jóvenes capaciten a la alta dirección en tendencias tecnológicas, mientras los seniors guían en política organizacional y visión de negocio. 2. Upskilling acelerado y el fin de los «asistentes» Dado que la IA se encarga de la talacha operativa, el rol junior debe ser rediseñado inmediatamente hacia la gestión, el análisis crítico y la resolución de problemas. Un analista junior hoy debe ser entrenado para ser un prompter eficiente, un auditor de calidad de datos y un gestor de proyectos a pequeña escala. Si su día a día sigue siendo llenar hojas de cálculo manualmente, la empresa lo está empujando a la obsolescencia (y a la renuncia). El imperativo del CEO: crear los líderes del 2035 hoy 3. Carreras líquidas, no escaleras mecánicas Las nuevas generaciones no quieren esperar una década para tomar decisiones. Las empresas atractivas diseñan trayectorias de carrera móviles y transversales. Permitir que un talento junior de Marketing pase seis meses en el equipo de Producto o Finanzas no solo frena la rotación, sino que crea líderes multidisciplinarios: el perfil exacto que se necesita para la sucesión ejecutiva. El dato: Según métricas globales de retención, las empresas que involucran a su talento sub-30 en comités de innovación o proyectos de alto impacto reducen su rotación temprana hasta en un 40%, acelerando su preparación para puestos de supervisión en la mitad del tiempo habitual. La crisis de sucesión no es un problema de Recursos Humanos; es un riesgo financiero y operativo para la continuidad del negocio. Ignorar la formación de la base de la pirámide es aceptar que, en el mediano plazo, la empresa sufrirá una alarmante escasez de liderazgo o tendrá que pagar un sobreprecio altísimo por talento externo que no conoce la cultura de la casa. Reinventar el talento junior requiere audacia: exige darles voz en las mesas de diseño de estrategia, tolerar el error como método de aprendizaje rápido y, sobre todo, entender que el valor de un joven profesional hoy no reside en cuántas horas pasa ejecutando procesos, sino en su capacidad para cuestionarlos y transformarlos. La sucesión del futuro no se planifica cuando el Director General anuncia su retiro; se construye hoy, delegando el primer proyecto crítico a quien acaba de cruzar la puerta de la oficina. ____ Nota del editor: Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente a Alexis Ibarra Maldonado. Síguela en LinkedIn. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>

Mientras EU revisa el T-MEC, Taiwán y Vietnam ya superan a México en su déficit comercial

El déficit comercial de Estados Unidos fue uno de los principales argumentos que utilizó la administración estadounidense para negarse a extender automáticamente el T-MEC . México concentra buena parte del déficit comercial estadounidense dentro de Norteamérica y llegó a perfilarse para convertirse en el país con el mayor saldo negativo, después de cerrar 2025 muy cerca de China. Sin embargo, las cifras más recientes muestran que el mapa del déficit estadounidense sigue en transformación. Ahora el problema ya no lo lidera China ni lo secunda México, sino que se desplaza hacia otros países de Asia, impulsado por el auge de la industria tecnológica. Datos de la Oficina del Censo de Estados Unidos muestran que entre enero y abril de 2026 el déficit comercial estadounidense con Taiwán alcanzó 71,536 millones de dólares , un incremento de 55% respecto al mismo lapso de 2025 . Con Vietnam llegó a 70,066 millones , un aumento de 29% . Ambos países superaron a México , cuyo déficit se ubicó en 60,110 millones de dólares , con una reducción de 2% . México descendió del segundo al tercer lugar entre los países con los que Estados Unidos mantiene su mayor déficit comercial. China , que durante años ocupó cómodamente la primera posición, cayó al cuarto sitio con 43,888 millones de dólares , una disminución de 50% , mientras Canadá, su otro socio T-MEC, se encuentra en la posición 11 con 12,345 millones , 45% menos que un año antes. Carrera tecnológica La diferencia entre México y los nuevos protagonistas del déficit estadounidense aparece al revisar qué productos explican esos saldos. En el caso de Taiwán , el mayor déficit corresponde a equipos de computación y electrónicos , con 70,590 millones de dólares . Para Vietnam , el mismo sector genera un déficit de 42,282 millones en los primeros cuatro meses del año . México también ganó terreno en esa industria durante el último año y los productos electrónicos ya representan uno de los principales motores de sus exportaciones. Sin embargo, su déficit con Estados Unidos en ese segmento asciende a 17,071 millones de dólares , muy por debajo del registrado por estas economías asiáticas. El principal desequilibrio comercial entre México y Estados Unidos continúa concentrado en el equipo de transporte , donde se incluyen automóviles, autopartes y vehículos pesados. Ese rubro generó un déficit estadounidense de 36,500 millones de dólares . Esta diferencia ayuda a explicar por qué el crecimiento del déficit estadounidense ya no responde únicamente a la producción manufacturera mexicana, sino al avance de Asia en sectores considerados estratégicos, como semiconductores , computadoras, componentes electrónicos y tecnologías de información. Integración regional Pese a ello, especialistas sostienen que equiparar el déficit con México al que Estados Unidos mantiene con Taiwán o Vietnam conduce a una lectura incompleta. El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) explica que el comercio entre México y Estados Unidos opera bajo un modelo de coproducción , donde ambos países intercambian insumos, componentes y procesos productivos antes de exportar el bien terminado. En contraste, economías como Taiwán y Vietnam exportan mucho más de lo que compran a Estados Unidos. La diferencia se observa en el cociente de reciprocidad comercial , indicador que mide cuánto exporta Estados Unidos por cada dólar de déficit. En electrónicos , el principal sector deficitario para Washington, México registró en 2025 un cociente de 0.97 , prácticamente en equilibrio. En cambio, Taiwán alcanzó 6.49 y Vietnam 26.94 , lo que refleja relaciones comerciales mucho menos equilibradas. En equipo de transporte , donde México abastece 36% de las importaciones estadounidenses, el cociente fue de 2.76 , evidencia de la intensa integración de las cadenas automotrices entre ambos países. Para el IMCO, reducir el déficit comercial con México no tendría el mismo efecto que hacerlo con Asia, porque implicaría desarticular cadenas de suministro de las que también depende la industria estadounidense. Aun así, Washington mantiene el déficit comercial con sus socios norteamericanos como uno de los ejes de la revisión del tratado. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard , sostiene que el déficit estadounidense no disminuirá restringiendo el comercio regional, sino fabricando más bienes dentro de Norteamérica para sustituir importaciones provenientes de Asia. «Si queremos reducir el déficit, tenemos que producir más en Norteamérica», afirmó el funcionario al explicar que productos como principios activos farmacéuticos, penicilina o semiconductores todavía se importan mayoritariamente desde Asia. A su juicio, la única forma de reducir ese desequilibrio consiste en desarrollar esa producción entre México, Estados Unidos y Canadá , en lugar de seguir comprándola fuera de la región. En la agenda del T-MEC Ese planteamiento forma parte de la discusión sobre el futuro del T-MEC . La American Chamber of Commerce of Mexico (AmCham) señala que uno de los temas que permanecen sobre la mesa es la construcción de un esquema arancelario regional para las importaciones provenientes de Asia, con el objetivo de incentivar que una mayor parte de la producción estratégica se realice dentro de Norteamérica. Para Pedro Casas , director general de la AmCham, la revisión del tratado representa una oportunidad para alinear la política industrial de México y Estados Unidos frente a la creciente competencia asiática. El representante empresarial señala que, aunque las estrategias económicas de Donald Trump y Claudia Sheinbaum parecen distintas, ambas comparten objetivos como reindustrializar sus economías , generar empleos, sustituir importaciones asiáticas y fortalecer las cadenas regionales de suministro. Casas explica que, tras más de tres décadas de integración económica, México y Estados Unidos dejaron de ser únicamente dos países que intercambian productos terminados. Hoy operan como una plataforma productiva conjunta. Con esa visión, una alternativa consiste en elevar las reglas de origen en industrias estratégicas para obligar a que una mayor proporción del contenido se produzca dentro de Norteamérica. Otra propuesta contempla establecer una política arancelaria coordinada frente a importaciones asiáticas, de modo que resulte más atractivo fabricar esos bienes en la región. ]]>

El fin del videojuego físico obliga al retail a reinventar su negocio

En enero de 2028, Sony ya no fabricará videojuegos físicos para los nuevos títulos que lance en PlayStation. Si bien esta decisión no representa el fin de los juegos físicos, sí se trata de un “punto de no retorno” para el modelo tradicional de distribución en la industria del gaming, que impactará a otros sectores del negocio, como las tiendas de retail u otras formas de consumo, como la segunda mano y el coleccionismo. De acuerdo con datos de la consultora Circana, entre mayo de 2025 y mayo de 2026, el gasto de los consumidores en videojuegos físicos tan solo en Estados Unidos fue de 1,600 millones de dólares, 3% más que un año antes. Sin embargo, el sector había registrado caídas desde 2009, cuando alcanzó los 11,500 millones de dólares. Aunque en la industria existe una tendencia hacia los videojuegos en formato digital, su desaparición afecta a mercados como el de segunda mano y el coleccionismo. Además, reduce la competencia en los precios, complica la preservación del videojuego como elemento cultural y “a largo plazo genera (a los retailers) un problema estructural muy serio”, afirma Emilio Hurtado, cofundador de A1M Entertainment, una compañía especializada en el desarrollo de la industria del gaming. Eso sí, el analista no habla de una “muerte inmediata” para estas cadenas de videojuegos, como Gameplanet, en México, o GameStop, en Estados Unidos, pues todavía cuentan con otros publishers que desarrollan juegos que sí siguen apostando por el formato físico, además de un catálogo heredado, segunda mano, coleccionismo, venta de periféricos, cartas, merchandising u otros productos de la cultura geek. Iván Castillo, especialista en el mercado de videojuegos en México para Circana, coincide en que esta decisión “representa un reto importante para este tipo de tiendas, aunque no necesariamente implica una condena definitiva para su modelo de negocio”, debido a la diversificación de su oferta. Asimismo, anticipa que para seguir manteniéndose relevantes, este tipo de tiendas fortalecerán su presencia en otros sectores más que depender exclusivamente del software de videojuegos. “Aun así, todavía conservan oportunidades en segmentos como accesorios, consolas de nueva generación y productos complementarios, aunque en un contexto donde los precios son cada vez más elevados”. GameStop, por ejemplo, sigue vendiendo software nuevo y usado, productos digitales, coleccionables o accesorios, y en su último ejercicio reportó ventas netas de 3,630 millones de dólares. En México, un ejemplo es Mixup, tienda que pasó de estar especializada en CDs a vender tecnología de consumo, productos de la cultura geek, viniles e incluso cómics para sobrevivir. No obstante, “el golpe estratégico es evidente”, afirma Hurtado. “El retail especializado dependía históricamente de tres cosas: lanzamiento físico, recompra/reventa y tráfico recurrente en tienda. Si los nuevos lanzamientos de una plataforma como PlayStation dejan de lanzar juegos en físico, el modelo se tambalea. Esto puede provocar cientos de despidos y, en el peor de los casos, el cierre”. Un usuario con menos opciones Una semana antes del anuncio de PlayStation sobre la fabricación de juegos físicos, Rockstar confirmó que la edición física de GTA VI no incluirá disco, sino un código de descarga dentro de la caja. Si bien no se trató de una acción coordinada, pues no hay evidencia pública que lo demuestre, Hurtado señala que ambos movimientos apuntan a la misma dirección: normalizar el “físico sin disco” y preparar al consumidor para una industria donde la caja no representa absolutamente nada para recoger exclusivamente una licencia. Esto representa una desventaja para el consumidor, quien ya no tiene la posibilidad de comprar, revender, prestar o conservar un juego fuera del control directo de la plataforma, señala el experto. “El consumidor ha elegido comprar mucho en digital porque es cómodo. Pero eso no equivale a pedir que desaparezca el físico. No se puede llamar progreso a una transición que reduce derechos, alternativas y concentra más poder en una sola parte de la cadena”, sentencia. Por otra parte, en el caso de PlayStation critica el hecho de que la propia empresa establece que el software se licencia, no se vende. Es decir, un usuario no adquiere una propiedad sobre el juego, sino una licencia limitada y condicionada por los términos de la plataforma, los cuales contemplan que si una cuenta permanece inactiva durante al menos 36 meses, Sony puede iniciar su cierre. A pesar de que la empresa debe avisar al usuario por correo electrónico y darle seis meses para iniciar sesión o contactar con soporte, si la cuenta se llega a cerrar, el usuario deja de poder acceder a los servicios online de PlayStation y a los productos digitales adquiridos con esa cuenta. “Lo que estamos viendo es una concentración cada vez mayor del control sobre el acceso al contenido”, concluye Hurtado. “Las plataformas controlan la tienda, la cuenta, el precio, la licencia, el acceso, los servidores, la actualización y, en muchos casos, la continuidad del producto”. ]]>

La presión de Trump sobre la FIFA desafía las reglas del deporte y la diplomacia

Estados Unidos es el menos apasionado por el fútbol entre los equipos anfitriones del Mundial 2026 , pero con el presidente Donald Trump al mando, el deporte rey también se ha convertido en un campo de batalla diplomático y en una nueva muestra del desdén del mandatario por las reglas. Trump, que está orgulloso del papel de Estados Unidos como coanfitrión del Mundial, reconoció este lunes que se puso en contacto con la FIFA , que revocó la tarjeta roja mostrada a la estrella estadounidense Folarin Balogun. Balogun recibió la tarjeta roja durante una victoria de Estados Unidos contra Bosnia , un país firmemente proestadounidense, donde una cuenta en X de apoyo a los jugadores calificó a la FIFA y al gobierno estadounidense como una «mafia». Como ocurrió cuando impuso aranceles, menospreció a líderes extranjeros o cuestionó a la OTAN, su intervención en la tarjeta roja hizo que los europeos cerraran filas. El ministro de Relaciones Exteriores belga, que se enfrentó a una selección estadounidense completa en su partido de eliminación directa del lunes, calificó el giro de la FIFA de «incomprensible». El comisionado de Deportes de la UE, Glenn Micallef, dijo que decisiones de este tipo «corresponden a los organismos deportivos, no a los políticos”. El secretario de Estado Marco Rubio, que dijo que a Estados Unidos lo «jodieron» con la tarjeta roja, bromeó con que el episodio podría salir a colación en una cumbre de la OTAN esta semana. «Tal vez estén intentando provocar un incidente internacional», dijo Rubio. Sin igualdad de condiciones La petición de Trump pone en entredicho la igualdad de condiciones para todos los participantes en el torneo, especialmente por la relación cercana entre el presidente estadounidense y el jefe de la FIFA, Gianni Infantino. “La igualdad de reglas es uno de los pilares del deporte. Cuando una excepción beneficia a un solo equipo o a un solo jugador, la percepción de justicia se erosiona. Y cuando eso ocurre, pierde el fútbol, aunque alguien gane el partido”, dice Gildardo López, profesor de la Escuela de Gobierno de la Universidad Panamericana. Para los observadores, la FIFA ha cruzado un nuevo límite al intervenir en decisiones deportivas, poniendo en riesgo la integridad del torneo, pero su gestión arbitraria bajo su influencia política no es ninguna novedad. Durante el sorteo del Mundial, en diciembre de 2025, se entregó a Donald Trump un «premio FIFA de la paz» creado para la ocasión, con unos criterios de atribución no anunciados y que suscitó la incredulidad y burlas entre bastidores, si bien de las 211 federaciones miembro de la FIFA, solo Noruega pidió explicaciones. “Se pone en duda la igualdad de trato. Porque ahí estamos viendo que le están dando preferencia a un equipo, no solamente al anfitrión, sino al de una potencia”, dice José Joel Peña, profesor de relaciones internacionales de la FES Acatlán de la Universidad Nacional Autónoma de México. Con su excesivo acercamiento a Donald Trump, la FIFA ha superado sus habituales maniobras para complacer al país anfitrión, ya visibles cuando Gianni Infantino trató de mantener al viceprimer ministro ruso Vitali Mutko en el Consejo de la FIFA, en contra de su propio Comité de Ética. “Mi propia moralidad” Para el especialista en geopolítica del deporte Simon Chadwick, el caso Balogun es «perfectamente coherente con la mentalidad trumpista «, que consiste en reemplazar las reglas por «acuerdos» fundados en un equilibrio de poder. Para Peña, el episodio de estos días es una muestra más de cómo Trump desprecia las normativas del Derecho Internacional, aunque aclara que la FIFA funciona más como una organización privada que como una organización internacional supranacional o intergubernamental. “Las normas del Derecho internacional sí existen, pero la eficacia depende finalmente de que las instituciones resistan las presiones políticas y, más importante aún, que haya la voluntad política de los estados o de otros sujetos de derecho internacional o actores internacionales de respetarlas”, dijo el especialista en Derecho internacional. Donald Trump no ha dado muestras de respetar estas reglas. En enero, el presidente aseguró que el único límite a su poder como comandante en jefe del ejército estadounidense era su “propia moralidad”. “Sí, hay una cosa. Mi propia moralidad. Mi propia mente. Es lo único que puede detenerme”, dijo en una entrevista con The New York Times después de la operación militar para capturar al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro , en Venezuela. “No necesito el derecho internacional”, añadió. “No busco hacer daño a la gente”. Peña explica que Trump tiene una visión transaccional del poder, pues lo ve como una posibilidad de presionar para obtener sus intereses, sin respeto a los tratados internacionales, ni a las leyes de su propio país. Trump firmó más de 100 órdenes ejecutivas en su primera tarde en su regreso a la Oficina Oval, muchas de las cuales fueron desafiadas por tribunales estadounidenses por su falta de legalidad o que invadían las atribuciones del Congreso. “Las normas en general para él son obstáculos, que él ve como algo que puede negociarse o incluso presionarse cuando no producen el resultado esperado”, dice Donald Trump. Un riesgo para México Este desprecio de Trump por los acuerdos se manifestó la semana pasada cuando Estados Unidos rechazó extender la vigencia del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) por otros 16 años y, en su lugar, optó por mantener el acuerdo bajo un esquema de revisiones anuales. Peña explica que este esquema generará mucha incertidumbre en las inversiones en México, pero también para el mismo gobierno, ya que deberá negociar con Washington, sin saber muy bien qué esperar. “Trump está convirtiendo cualquier tema de la agenda bilateral e internacional en instrumentos de presión política. Con México los aranceles han sido lo más mediático, lo más visible, pero también están los impuestos a las remesas y las incursiones supuestamente en territorio mexicano, que no pasan por el procedimiento correspondiente a través de la presidencia de la República y el Senado”, dice Peña. El internacionalista explica que la situación de México es complicada

Las revisiones anuales del T-MEC elevan la incertidumbre para la inversión energética

La reforma energética de 2024 nació con la promesa de abrir nuevamente espacios para la inversión privada sin renunciar al fortalecimiento constitucional de Pemex y CFE . Sin embargo, ese nuevo modelo enfrentará desde su implementación un desafío adicional: la decisión de Estados Unidos de no prorrogar por 16 años más el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y, en su lugar, someterlo a revisiones anuales durante la década restante de su vigencia. La certidumbre regulatoria adquiere mayor relevancia en un momento en que el gobierno busca detonar inversiones por alrededor de 277,000 millones de dólares mediante el Plan México, una estrategia que considera a la infraestructura y al sector energético como pilares para atraer capital privado. La posibilidad de que las reglas comerciales sean revisadas cada año adquiere un peso adicional para inversionistas que evalúan proyectos de largo plazo. Para especialistas, el nuevo mecanismo convertirá a la política energética mexicana en uno de los principales temas de evaluación dentro de la relación comercial entre ambos países, precisamente porque el sector ya fue el origen de uno de los conflictos más relevantes bajo el tratado. “La revisión del tratado puede convertirlo (al sector energético) en uno de los temas más centrales de la discusión”, afirmó Regina González , asociada de Von Wobeser y Sierra. La especialista explicó que el nuevo modelo energético derivado de la reforma de 2024 mantiene como eje constitucional el fortalecimiento de Pemex y CFE , pero también contempla espacios para la participación privada mediante distintos esquemas de inversión y colaboración. En ese sentido, aclaró que el diseño del modelo, por sí mismo, no representa una incompatibilidad con el tratado comercial. “El T-MEC no le prohíbe a México fortalecer a sus empresas públicas, sino lo que busca es evitar que ese fortalecimiento se traduzca en un trato discriminatorio para los inversionistas extranjeros”, señaló. Así, el principal punto de análisis en las futuras revisiones, anticipa la especialista, será la forma en que las políticas públicas y las decisiones regulatorias garanticen condiciones de competencia para los inversionistas privados, particularmente los provenientes de Estados Unidos y Canadá. La nueva apertura enfrenta un problema de confianza La nueva administración ha buscado marcar distancia respecto a la estrategia seguida durante el sexenio anterior. En diversos encuentros encabezados por la presidenta y funcionarios del gabinete energético, el gobierno ha promovido una nueva etapa para el sector, presentando mecanismos de participación conjunta entre el Estado y empresas privadas para desarrollar proyectos petroleros y eléctricos. Sin embargo, especialistas consideran que esos esfuerzos podrían no ser suficientes para recuperar la confianza del mercado si persiste la incertidumbre sobre las reglas que regirán al sector durante los próximos años. Para Juan Francisco Torres Landa , socio de Hogan Lovells, existe una contradicción entre el discurso oficial y la percepción de los inversionistas. “Si en esos eventos operara la fórmula de Pinocho, todos saldrían con una nariz enorme porque unos y otro se engañan. Unos dicen que están dando las condiciones para invertir, y los otros que van a invertir mucho dinero. Pero al salir escuchas que el gobierno ha dado condiciones terribles desde hace ocho años para generar inversiones, y los inversionistas dicen que no van a invertir ni un peso con las condiciones actuales donde no hay certeza, no hay seguridad, no hay justicia y el poder judicial está derrotado; esas grandes inversiones de las que se habla son inverosímiles”, aseguró en entrevista. A su juicio, la reapertura del sector petrolero y eléctrico difícilmente detonará nuevas inversiones de gran escala mientras persistan dudas sobre la estabilidad jurídica y regulatoria del país. Una historia de desencuentros El sector energético llega a esta nueva etapa con uno de los historiales de mayor conflicto dentro del T-MEC. Durante la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador , el gobierno impulsó una política para fortalecer a Pemex y CFE , al considerar que la reforma energética de 2013 había sido diseñada para debilitar a las empresas estatales y favorecer la privatización del sector. Esa estrategia derivó en modificaciones legales, cambios regulatorios y un intento de reforma constitucional que, aunque no prosperó, detonó una ola de amparos y litigios promovidos por empresas privadas para proteger inversiones ya realizadas o proyectos en desarrollo. Las diferencias escalaron hasta julio de 2022 , cuando el gobierno de Estados Unidos solicitó consultas energéticas bajo el mecanismo de solución de controversias del T-MEC, al considerar que diversas políticas públicas y decisiones regulatorias favorecían a Pemex y CFE en detrimento de empresas estadounidenses. Para Torres Landa, las consecuencias de aquellas decisiones aún pesan sobre la percepción de los inversionistas. “El hecho de que se haya destruido la reforma energética de 2014, cuando se estaban logrando precios de energía más baratos del mundo, fue criminal. El hecho de que una reforma que estaba dando resultado se destruyera dio como resultado parar las inversiones, parar el crecimiento y se formó un control artificial por parte de CFE”, afirmó. Aunque actualmente la discusión comercial entre México, Estados Unidos y Canadá abarca diversos sectores, los especialistas consideran que la energía mantiene un peso particular debido a ese historial de controversias. A esa presión regulatoria se suma un desafío operativo. El crecimiento de la demanda eléctrica —que avanza alrededor de 3% anual y ha registrado máximos históricos durante los últimos veranos— obliga a acelerar el desarrollo de nueva infraestructura de generación y transmisión, proyectos que requieren inversiones intensivas y horizontes de recuperación de varias décadas. Inversiones de 30 años bajo revisiones anuales Más allá del contenido de la reforma energética, González considera que el mayor desafío proviene de la incertidumbre que introduce el nuevo esquema de revisión del tratado. Explicó que el problema para los inversionistas no es únicamente el contenido de la legislación mexicana, sino la posibilidad de que las condiciones comerciales y regulatorias queden sujetas a evaluaciones periódicas entre los tres países. Los proyectos de generación eléctrica, infraestructura de transmisión, almacenamiento de combustibles, exploración y producción petrolera suelen planearse con horizontes de recuperación de inversión de hasta

Joseph Blatter se lanza contra Infantino y Trump por caso Balogun

Joseph Blatter , expresidente de la FIFA , se pronunció sobre la polémica alrededor de la expulsión revertida contra el goleador estadounidense, Folarin Balogun , quien ha visto actividad en el encuentro ante Bélgica de octavos de final. La expulsión del jugador fue revertida después de una llamada telefónica del presidente de Estados Unidos, Donald Trump . ¿Qué dijo Blatter sobre la decisión de FIFA? https://x.com/SeppBlatter/status/2074022159916130658?ref_src=twsrc%5Etfw Joseph Blatter compartió un mensaje en redes sociales donde aseguró que “las tarjetas rojas no se anulan por llamadas telefónicas políticas ”, y cuestionó el rumbo actual de la FIFA al cambiar su decisión en el caso de la roja contra Balogun. “Si un jugador es repentinamente absuelto antes de un partido de eliminación directa de Copa del Mundo, la pregunta es inevitable: ¿Quo vadis, FIFA?”, escribió Blatter a través de sus redes sociales. Blatter cerró su cuestionamiento asegurando que “el futbol nunca debe convertirse en un patio de recreo” para el poder político, agregando los nombres de Gianni Infantino, actual presidente de la FIFA, y de Donald Trump, mandatario estadounidense. <blockquote class=»twitter-tweet»><p lang=»en» dir=»ltr»>Red cards are not overturned by political phone calls. They are overturned by rules, evidence and independent bodies. If a U.S. President intervenes with the FIFA President — and a player is suddenly cleared before a World Cup knockout match — the question is unavoidable: Quo…</p>— Joseph S Blatter (@SeppBlatter) <a href=» «>July 6, 2026</a></blockquote> <script async src=» https://platform.x.com/widgets.js » charset=»utf-8″></script> ¿Qué hizo Trump en el caso Balogun? De acuerdo con información de The New York Times , Donald Trump llamó a Gianni Infantino para que revisara la suspensión de Balogun, goleador del equipo estadounidense en la Copa del Mundo 2026. Después de un “movimiento altamente inusual”, la decisión fue revertida y el delantero está disponible para el encuentro contra Bélgica. Fiel a su estilo, el propio Trump reconoció que hubo una llamada telefónica sobre el tema, y que posteriormente, se confirmó que Balogun podrá jugar la eliminatoria de octavos de final contra Bélgica. ¿Por qué expulsaron a Balogun? Falorin Balogun fue expulsado en el partido de dieciseisavos de final contra Bosnia y Herzegovina de manera polémica. El árbitro determinó mostrar la tarjeta roja después de un polémico pisotón sobre el tobillo de Tarik Muharemovic, por lo cual se perdería el encuentro de octavos de final ante Bélgica. Un día antes del encuentro, la FIFA informó que se aplicaría el Artículo 27 del Código Disciplinario del Mundial para “perdonar” la expulsión a Balogun, bajo la suspensión emitida por el Comité Disciplinario, y así el jugador fue habilitado para jugar el crucial encuentro. ]]>

Toyota trasladará producción de Tacoma de México a Texas

Toyota trasladará la producción de la pickup Tacoma desde su planta de Baja California hacia Texas, en un proceso que se desarrollará durante los próximos cuatro años y que revierte parcialmente la estrategia con la que la automotriz japonesa había concentrado el ensamblaje del modelo en México. La armadora informó este lunes, a través de un comunicado, que invertirá 3,600 millones de dólares para ampliar su complejo de manufactura en San Antonio, Texas, donde construirá una segunda línea de ensamblaje que permitirá producir la Tacoma junto con las pickups Tundra, los SUV Sequoia y ejes traseros. El proyecto añadirá 2,000 nuevos empleos , incorporará 2.5 millones de pies cuadrados a la planta y duplicará el tamaño del complejo hacia 2030. En el mismo comunicado, la empresa detalló que, como parte de esta expansión, trasladará la producción de la Tacoma desde Baja California hacia Texas en un proceso gradual que tomará aproximadamente cuatro años. Un movimiento inverso al de 2020 La decisión representa un cambio respecto al ajuste industrial anunciado en 2020. En ese entonces, Toyota informó que dejaría de fabricar la Tacoma en Texas para trasladar toda la producción del modelo a México. La empresa ya ensamblaba la pickup en su planta de Baja California desde 2004 y ese mismo año incorporó la producción en su nueva fábrica de Guanajuato, con lo que elevó la capacidad conjunta a 266,000 unidades anuales . Con ese movimiento, Toyota concentró en México la fabricación de uno de sus modelos más vendidos en Estados Unidos, mientras que la planta de San Antonio quedó enfocada en la producción de la Tundra y, posteriormente, de la Sequoia , cuyo ensamble también fue trasladado desde Indiana. En aquel momento, la reorganización coincidió con la entrada en vigor del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) , que permitió mantener la producción de pickups en México sin enfrentar nuevos aranceles, siempre que se cumplieran las reglas de origen establecidas en el acuerdo. Expansión en Texas Ahora, la estrategia apunta nuevamente hacia Estados Unidos. La ampliación elevará la inversión acumulada de Toyota en San Antonio a 8,300 millones de dólares desde que inició la construcción del complejo en 2003. El anuncio también ocurre apenas unos días después de que el gobierno de Estados Unidos notificara su decisión de no prorrogar por otros 16 años la vigencia del T-MEC , por lo que el acuerdo continuará bajo un esquema de revisiones anuales durante los 10 años restantes de vigencia. Aunque Toyota no relacionó el traslado de producción con la decisión comercial de Washington, el movimiento ocurre en un momento de mayor incertidumbre para las empresas que operan cadenas de suministro integradas en Norteamérica y que dependen de las reglas comerciales de la región. La empresa destacó en el comunicado que las nuevas instalaciones en Estados Unidos incorporarán tecnologías avanzadas de manufactura para incrementar la flexibilidad operativa de la planta y fortalecer la integración de sus operaciones en Norteamérica. “Las 2,000 acres donde hoy se ubica nuestra planta fueron seleccionadas deliberadamente por su capacidad para crecer conforme aumentara la demanda de vehículos, y hoy damos el primer paso para aprovechar ese potencial. Estamos entusiasmados por sumar la querida Tacoma a nuestra línea de producción”, dijo Frank Voss , vicepresidente del grupo de manufactura de camionetas de TMNA y presidente de Toyota Texas, en el comunicado de la compañía. Toyota añadió que el complejo contará con aproximadamente 6,000 empleados , apoyados por 23 proveedores instalados dentro del campus industrial . ¿Y México? Tras el anuncio, Toyota México aseguró que mantiene su estrategia de largo plazo en la región. “En Toyota, como parte de nuestra filosofía, evaluamos continuamente nuestras operaciones de manufactura para asegurar que sigamos siendo competitivos y que podamos responder a la demanda de los clientes. Esto refleja nuestro compromiso con la región de Norteamérica, la cual incluye México, la generación de empleos y el impulso a la cadena de proveeduría”, indicó la compañía en una postura enviada a Expansión . ]]>